Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

miércoles, 17 de mayo de 2023

Los dos ladrones

 No recuerdo quién lo dijo, pero esta Semana Santa algún ateo de pacotilla se ha atrevido a decir que por qué recordamos a Jesucristo y no a los dos ladrones crucificado junto a él. Como si fuera lo mismo. Es lo que pasa cuando se opina de lo que no se conoce más que de oídas. Como si yo hablara de fútbol, de lo cual no sé ni una palabra, y pretendiera tener la razón. Para hablar de Fe hay que ser creyente, y aún así los hay que no están muy enterados.

Los dos hombres crucificados junto a Jesús eran criminales, aunque uno se arrepintió sobre la marcha. Jesús era inocente. Además, Jesucristo se entregó a sí mismo por nuestros pecados. Podría haber huido y esconderse. No lo hizo, porque así estaba escrito en las escrituras. Fue una muerte elegida. No creo que los dos ladrones quisieran morir. Por supuesto ellos tampoco habían ido anunciando el evangelio y curando a los enfermos, ni tampoco resucitaron al tercer día.

Si tanto les interesa nuestra religión, (más que a mí el fútbol), les aconsejo que al menos lean el Nuevo Testamento. Tal vez aprendan algo.

lunes, 15 de mayo de 2023

Todos pobres por lo civil o lo militar

Es de agradecer que lo pregonen a los cuatro vientos, sin disimulos, para que luego no puedan invocar ese lugar común que es el negacionismo. El digital de Ignacio Escolar dice que debemos empobrecernos por las buenas o por las malas para salvar el planeta, que así titula un reportaje sobre el ensayo «Bailar encadenados« de Jorge Riechmann.

La idea, en realidad, ya la han difundido antes de manera aún menos sutil en el Foro de Davos con el «no tendrás nada y serás feliz», el plan de las élites para que renunciemos a nuestra prosperidad y forma de vida. A priori, parece un objetivo descabellado, imposible de conseguir a menos que la población haya sido bombardeada con propaganda durante años. Nadie acepta la sumisión si previamente no le han convencido de las bondades de tal cosa.

Claro que como en todo fenómeno hay diferentes formas de decir las cosas. Riechmann no habla –como cualquier medio globalista tipo El País– de controlar la población («No se trata de salvar el planeta: la cosa va de no convertirnos en asesinos de nuestros hijos e hijas, nietas y nietos»), sino que emplea términos mucho más amables, casi errejonianos: «Mi propuesta de ecosocialismo descalzo trata de ayudar a que tomemos el camino de por las buenas, deshaciéndonos de ilusiones e impulsando dinámicas de decrecimiento material y energético, redistribución masiva, educación en la igualibertad, relocalización productiva, tecnologías sencillas, agroecología, recampesinización de nuestras sociedades, renaturalización de zonas extensas de la biosfera, cultivo de una nueva cultura de la tierra». O sea, la verborrea hueca propia de Errejón que esconde con eufemismos la pobreza y la destrucción de la clase media.

Se equivoca quien piense que esto es cosa de cuatro chamanes climáticos. Nada de eso. El nuevo informe de expertos sobre cambio climático de la ONU señala que «el mundo necesita que paremos y dejemos de emitir gases. La supervivencia del ser humano y del resto de especies pasa por una reducción rápida y profunda de nuestro comportamiento en los próximos siete años, antes de 2030».

Es curiosa la apelación constante a ese año, 2030, al que quienes mandan dirigen todas sus políticas –cuales planes quinquenales en la URSS– como esperando una señal de la madre tierra. La última imposición ha sido la prohibición de vender vehículos de combustión, incluidos los de gasolina, diésel e híbridos, a partir de 2035. Así lo ha decidido la UE en una de las mayores puñaladas a la clase media que se recuerdan, auspiciada por los partidos de la izquierda y liberales del parlamento europeo y refrendada después por 23 ministros de Energía de la UE. Sólo un país votó en contra, Polonia, y tres se abstuvieron: Rumanía, Bulgaria e Italia.

Estas restricciones, como sucede siempre, no las sufrirán quienes las imponen, que seguirán viajando sin problemas como en 2020. Mientras el confinamiento era moneda común para toda la población occidental, los viajes en jets privados se multiplicaron. De algún modo, eso nos anticipó un futuro en que las élites disfrutan de las privaciones que imponen al resto. El coche, como el avión, será el privilegio de unos pocos en apenas unos años.

La otra paradoja es que estos cambios que afectan a la forma de vida de millones de europeos y españoles no han sido refrendados en las urnas, rasgo esencial de nuestra época. ¿Acaso se presentó Almeida a las elecciones diciendo que prohibiría la circulación a los vehículos de combustión con distintivo A? Fue al revés. El alcalde de Madrid, que prometió derogar todas las restricciones a los vehículos en el centro, ha acabado ampliándolas.

De esta manera, se impone el modelo de ciudad 2030 en que el centro de las ciudades queda reservado sólo para hoteles, restaurantes de lujo, pisos turísticos y casas sólo al alcance de grandes fortunas. Fomentar la inversión extranjera, por cierto, encarece el precio de la zona expulsando a los vecinos autóctonos a la periferia. Y si tienen un coche antiguo y no pueden ir al centro, no pasa nada, porque tendrán una labor mucho más importante: pagar más impuestos verdes y circular en patinete.

Aunque lo disfracen de sostenibilidad, la realidad es que el fanatismo climático es una ruina para quienes menos recursos tienen, pues serán ellos quienes no puedan disfrutar de un coche como hicieron sus padres y abuelos.

Si la normalización de la ruina avanza se debe, entre otras cosas, por el formidable apoyo mediático que le brindan las principales radios, televisiones y periódicos convertidos en trincheras del activismo climático. La periodista de la cadena SER, Angels Barceló, pidió hace un año apartar del debate público a quien rebata las tesis oficiales. «El cambio climático nos está matando. Y si hay alguien que no lo quiere ver y niega la evidencia, debería estar excluido de la conversación y del debate público«.

Barceló, altavoz de todas las consignas del poder, advierte de que llevamos un estilo de vida equivocado. Son las tesis que sostienen que el obrero de Fuenlabrada es culpable, que su forma de vida es errónea, que no debe comer carne, ni usar el coche, ni tener hijos, ni poner la calefacción. «Debemos modificar muchos de nuestros hábitos, las cosas no pueden ser como antes, ni se puede dar altavoz a quienes lo niegan. Nos va la vida en ello».

Lo importante, en cualquier caso, es mantener siempre una emergencia latente para culpar al ciudadano, al que se bombardea para convencer de que sus problemas reales no lo son, sino los que diga la prensa. No hay emergencia energética aunque la factura de la luz, el gas y la gasolina se hayan duplicado. No hay emergencia alimentaria aunque la cesta de la compra esté cada vez al alcance de menos familias, ni hay emergencia económica aunque la inflación siga subiendo. La única emergencia es la climática y es culpa nuestra.

La solución, ya lo dice Eldiario.es, es emprender la «revolución del empobrecimiento». Pero no sabemos si, como dicen en Davos, dejar de tener hijos o prohibir los coches de combustión nos ayudarán a salvar el planeta. Lo que sí sabemos ya es que sin ellos seremos más pobres e infelices.

https://gaceta.es/mundo/todos-pobres-por-lo-civil-o-lo-criminal-renunciar-a-nuestra-forma-de-vida-para-salvar-el-planeta-20230329-1312/

 

sábado, 13 de mayo de 2023

Ni pincho ni corto

 Podría ser mi lema, para ponerlo en un epitafio. La verdad es que no tengo madera de líder y nunca he querido ser la jefa de nadie. Me resulta incluso incómodo cuando estoy en mi derecho de pedir algo. Por eso me cuesta tanto tener que ir a contracorriente. Pero me ha tocado significarme para defender mis ideas, asumiendo un papel que no me corresponde. Por eso las pocas personas que he conocido de internet, se han sentido un poco decepcionadas.

En la vida real paso desapercibida. Sólo soy un ama de casa anónima y anodina. Ni levanto la voz ni congrego multitudes. Ni pincho ni corto. Ni mi familia de origen ni la de elección piensan que yo sea un referente para nada. Los que saben que escribo a menudo no se molestan en leerme. No se lo reprocho porque ellos conocen el original, y saben que no soy la persona segura, fuerte y firme que parezco desde mis blogs. Y tampoco hacen mucho caso de lo que digo.

viernes, 12 de mayo de 2023

Cambiar las matemáticas por educación sexual

 Tras los duros cánticos lamentando que la madre de Santiago Abascal no hubiese abortado, la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez 'Pam', está envuelta en una nueva polémica. El pasado domingo, durante una entrevista en el Canal 3/24 de TV3, la número dos de Irene Montero comparó las matemáticas con las relaciones sexuales para explicar y defender algunos de los frentes políticos que tiene abierto el Ministerio de Igualdad. Uno de ellos, la ley de 'solo sí es sí'.

Pam aseguró que desde el Ministerio de Igualdad existe una «preocupación máxima» por el aumento de agresiones sexuales los últimos meses. Tras estas declaraciones, la miembro de Podemos apostilló que el hecho de que se estén conociendo más agresiones puede ser indicativo de que «algunos protocolos en el ámbito educativo están funcionando».
De hecho, continuó 'Pam', «nos preguntamos, ¿por qué no más protocolos? ¿Por qué no más educación? Porque quizás esto nos sirva para empezar a conocer verdaderamente qué pasa con las violencias machistas en las personas menores de edad. Porque hasta ahora tenemos una foto antigua, digamos», aseguró.
Ángela Rodríguez 'Pam' (derecha), durante el catering posterior a foro feminista internacional

El Ministerio de Igualdad gastó 17.000 euros en 'caterings' previos a la celebración del 8

En la entrevista, la secretaria de Estado de Igualdad aseveró que el Código Penal debe estar «en la caja de herramientas», aunque «no debe ser la fundamental». «Esta es una mirada que el feminismo ha puesto siempre encima de la mesa y por la que nosotros queremos seguir apostando», apuntó.
«Ahora bien», añadió, «lo que hemos demostrado es que la mejor forma de llegar a tiempo, que la violencia no se produzca, es precisamente que aprendamos a que la violencia está mal».
Según su propio criterio, «algo tan sencillo como que tratar bien está bien y que tratar mal está mal, no nos lo enseñan en el colegio». Para seguir con su discurso, Pam se refirió a la periodista y le dijo: «Aprendemos a hacer raíces cuadradas... No sé si a ti te sirven las raíces cuadradas, a día de hoy para algo. A mí no». Pero, sin embargo, siguió, no aprendimos que el consentimiento es fundamental en las relaciones sexuales. Y este es un elemento clave en nuestras vidas".
Varios usuarios de Twitter no han tardado en compartir el vídeo y criticar las polémicas palabras de la secretaria de Estado de Igualdad.
 
 https://www.eldebate.com/sociedad/20230327/pam-compara-las-raices-cuadradas-con-las-relaciones-sexuales-no-me-han-servido-para-nada_103678.html

miércoles, 10 de mayo de 2023

Guía de realismo para Netflix

 Suelo ver esta plataforma porque tiene series interesantes como Star Trek, pero no comulgo con su ideología, lo cual es un problema ético para mí. Así que cuando veo series nuevas saco una serie de conclusiones que pueden ser interesantes, sobretodo para los jóvenes:

Uno. Pasar del primer beso a la cama no es algo normal y habitual.

Dos. Mujeres de mediana edad fumando porros con sus hijos en casa, tampoco es normal

Tres. Hombres y mujeres ya de tercera edad buscando ligues de una noche, tampoco

Cuatro. Beber hasta perder el conocimiento no es aconsejable

Cinco. Tampoco probar pastillas cuya composición se desconoce

Seis. La proporción de homosexuales no es de uno de cada cuatro.

Siete. Tener hijos no es una desgracia. Es gratificante

Ocho. Hay parejas que viven felices para siempre.

Nueve. Las relaciones abiertas habitualmente no funcionan

Diez. Los animales son adorables, pero no sustituyen a los hijos.

La realidad que muestran en estas series, sólo es real en la imaginación de estos ideólogos pagados


 


lunes, 8 de mayo de 2023

Pantallas, pornografía y hormonas

 

El doctor Miguel Ángel Martínez-González es un profesional de amplia experiencia. Es epidemiólogo y además catedrático de Salud Pública, lo que le hace tener una visión muy amplia sobre los problemas que afectan a la población.

Su gran preocupación se dirige a los jóvenes y las enormes amenazas que les acechan. Son ya numerosas las víctimas que las nuevas tecnologías o la pornografía están dejando por el camino, con unos niveles de suicidios entre jóvenes nunca vistos hasta ahora. De ello alerta en su libro, Salmones, hormonas y pantallas (Planeta). Por su interés, reproducimos la entrevista que este experto ha concedido al diario La Razón:

-A pesar de ser la generación mejor formada y con más medios a su alcance, ¿estamos ante los jóvenes con peor salud?

-Los psiquiatras están asombrados de la extensión sin precedentes de los problemas de salud mental en esta población. Existe una adicción muy fuerte a las pantallas, a la pornografía y a algunos tipos de drogas, como los porros o el alcohol, que se banalizan. España es de los países de Europa con peores datos de borracheras en menores y se producen intoxicaciones alcohólicas a edades muy tempranas. Todo ese cóctel nos lleva a que el 25% de los jóvenes reconozca tener ideas suicidas, tal y como confirman algunos estudios.

-¿Qué consecuencias tiene todo esto para la salud?

-Es algo muy preocupante, porque estas adicciones van a desencadenar un caro peaje a largo plazo. Ejemplo de ello es que el suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes. Y eso tan solo es la punta del iceberg, pues por cada suicidio consumado sabemos que existen otros 25 intentos. Por otro lado, se han disparado la depresión, la ansiedad, las enfermedades psiquiátricas, los déficits de atención, trastornos de la conducta alimentaria... Todas estas patologías son ya una epidemia juvenil que va a más.


Miguel Ángel Martínez, catedrático de Salud Pública y epidemiólogo.

-¿Qué estamos haciendo mal?

-El mayor error que se está cometiendo es el de darle un teléfono móvil inteligente a los niños.

-¿Cuál sería la edad ideal para dárselo?

-No existe un momento inamovible, pues dependerá de muchas circunstancias, pero cuanto más tarde y más «tonto» sea ese dispositivo, muchísimo mejor para su salud física y mental. Igual que se acepta que alguien no puede coger un coche hasta los 18 años, también debería estarlo que no use un teléfono móvil, ya que con él dejamos conducir a nuestros hijos por las autopistas de la información, que son mucho más peligrosas que las autovías, llenas de depredadores sexuales, pornografía, acoso... Es necesario abrir un debate social al respecto. Ahora puede sonar inaudito, pero también nos parecía imposible no fumar en el interior de los bares hace años y ya no concebimos lo contrario.

-Insiste en la pornografía y hay estadísticas que aseguran que el 78% de los jóvenes la consumen de forma frecuente. ¿Qué impacto tiene eso?

-Es un peligro gravísimo, porque actualmente la pornografía se ha convertido en el Ministerio de Educación mundial en temas sexuales, con una corporación industrial detrás que mueve miles de millones de euros. La pornografía es adictiva y cada vez se demandan contenidos más aberrantes y distantes de la realidad. Todo eso está disparando las enfermedades de transmisión sexual, ya que, por ejemplo, la sífilis o la gonorrea se han multiplicado por diez en España en apenas dos décadas. Y basta con ver lo que ha pasado con la viruela del mono. A la larga, esto aumentará los problemas de fertilidad y, en algunos casos, incrementará algunos tipos de cáncer, como el de cérvix, ligado al virus del papiloma humano.

-También pone el foco en el consumo de hormonas. ¿Es un tema tabú?

-Me refiero al consumo masivo de hormonas, sobre todo de los anticonceptivos orales, aunque no sea políticamente correcto hablar de ello porque las «big pharmas» están detrás. Pero es curioso que demos por bueno tomar una pastilla de hormonas a diario para no curar nada, cuando es una locura, pues se ha demostrado que puede aumentar el riesgo de infartos de miocardio, de accidentes cerebrovasculares o de cáncer de mama hormodependiente. En el libro doy alternativas naturales a esto, porque realmente las hay.

-No es fácil ir a contracorriente...

-Sin duda, pero en Salud Pública nos caracterizamos por alzar la voz cuando los demás no quieren escuchar. Soy optimista y confío en que el tiempo nos dará la razón.

https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/286460634/pantallas-pornografia-hormonas-coctel-peligroso-jovenes.html?utm_source=onesignal&utm_medium=push&utm_campaign=2023-03-28-Un-mdico-analiz

sábado, 6 de mayo de 2023

Quince años

Tenía cuarenta años cuando empecé a escribir mi primer blog, que era realmente un diario. Después descubrí que me podía comunicar con otros blogs y ahí empezó mi andadura en internet. En este tiempo he tenido al menos nueve blogs porque suelo cambiar de vez en cuando. Con algunos me fue muy bien y otros fueron un quebradero de cabeza. Muchas veces pensé en dejarlo, pero me gusta demasiado escribir. Además he conocido mucha gente agradable.

En quince años las cosas han cambiado mucho para mí. Tenía tres hijos adolescentes, ahora son tres jóvenes independizados. Mi marido está a punto de jubilarse. Tenemos un gato mayor. Hace diez años que murió mi padre, siete de mi madre y que compramos la casa en el pueblo. El tiempo corre que vuela. Mis ideas son lo único que se mantiene y confirma.  Han surgido nuevos temas, por desgracia de los que hablar y espero seguir mientras tenga ánimo y fuerzas.

viernes, 5 de mayo de 2023

Preguntas interesantes

Para conocernos mejor he buscando una serie de preguntas interesantes en internet. Como son muchas y complicadas, las voy  a poner poco a poco. Echo de menos los antiguos memes de los blogs. Yo las contesto primero.

¿Cuál es tu sándwich favorito y dónde lo has comido? Me aficioné a Subway en EE.UU.

¿Cuál es tu lugar favorito del mundo? Difícil, supongo que mi casa

¿Cuál es el lugar que has visitado y al que no quieres volver nunca?  Marruecos, ya no es seguro

¿Cuál es para ti la mejor serie ahora mismo? Estoy viendo Lilyhammer y me encanta

Si sólo pudieras comer un alimento el resto de tu vida, ¿cuál sería? Chocolate, pero no es sano

¿Cuál es la peor película que has visto? Uf, muchas, pero no recuerdo los nombres

¿Qué es lo mejor que ha leído en los últimos cinco años? Las uvas de la ira

Página de donde he sacado las preguntas: https://www.elle.com/es/living/pareja-sexo/a42617497/preguntas-para-conocer-mejor-a-alguien/

jueves, 4 de mayo de 2023

Consulta

 Tengo tantos artículos copiados de temas de interés que estoy pensando en publicar a diario, pero me temo que no os de tiempo a leer tanto. Me gustaría saber vuestra opinión.

miércoles, 3 de mayo de 2023

Capitalismo woke

Vivek Ramaswamy tiene buenas razones para amar el capitalismo y temer su autodestrucción. Hijo de emigrantes indios a EE.UU., él mismo llegó –con su talento y esfuerzo, no mediante cuotas raciales– a ser CEO de una importante empresa farmacéutica. Su libro Woke, Inc. explica, entre otras cosas, cómo la llegada del libre mercado sacó a cientos de millones de personas de la miseria en el país de sus padres, con el que Ramaswamy mantuvo siempre contacto porque volvían para las vacaciones. Los beneficios no son sólo materiales: ha sido el capitalismo, no las leyes, el que consiguió desmantelar el sistema de castas en la india. En una sociedad CON mercado (concepto preferible al de «sociedad DE mercado», pues no todo debe ser mercantilizado, y Ramaswamy es categórico sobre eso también) las clases sociales son permeables porque el principio de diferenciación social es la riqueza, y la riqueza es alcanzable por quien triunfe profesional o mercantilmente, cualquiera que sea su origen; una sociedad de castas, en cambio, se basa en el linaje: el destino de cada persona queda sellado por su cuna. La gratitud hacia un sistema que había permitido a su familia mejorar su suerte por méritos propios convirtió a Ramaswamy, no sólo en un apologista del mercado, sino también en un patriota norteamericano: «El sueño americano es un sueño de prosperidad, libertad y oportunidades. Es la idea de que, con independencia de quiénes sean tus padres, puedes realizar tus sueños a través del trabajo duro, el compromiso y el ingenio» (Woke, Inc., p. 326).

Precisamente porque es consciente de que el capitalismo se basa en «la fe en el individuo como agente libre en el mundo», Ramaswamy ha escrito el mejor libro sobre la amenaza que representa la «wokización» del capitalismo. El wokismo disuelve al individuo en el grupo de turno (sexo, raza, orientación sexual…), y por tanto niega su libertad: sus opiniones, intereses y hasta pecados o virtudes han de ser las del rebaño sexual o étnico (y en esto llegan hasta la idea cuasi-nazi de la «culpa racial»: todos los blancos estamos contaminados por el supuesto pecado original de la raza blanca esclavista-imperialista, etc.). De ahí la inquina contra los renegados: mujeres que no acepten el discurso feminista, negros que no asuman el relato racial-victimista, homosexuales que no se sientan representados por la monserga LGTB… La congresista Ayanna Pressley ha llegado a decir: «No queremos más caras negras que no quieran ser voces negras» (o sea: no queremos en el Congreso negros que rechacen la cantinela woke sobre el «racismo sistémico», la necesidad de cuotas raciales, etc.). Y, por supuesto, para el wokismo, la idea de meritocracia -consustancial al capitalismo- no es más que una tapadera de la persistencia de la dominación racial-sexual.

Entonces, ¿cómo es posible que las grandes empresas hayan abrazado la ideología woke? Se trata de un hecho innegable: todas, desde Apple a Uber, emitieron comunicados de apoyo a Black Lives Matter tras la muerte de George Floyd, por ejemplo. Disney obliga a sus empleados a asistir a cursillos sobre «¿Qué puedo hacer contra el racismo?»; Coca-Cola, a seminarios sobre «Cómo ser menos blanco» (no se trata de pigmentar la piel a la inversa de Michael Jackson, sino de «ser menos opresivo, menos arrogante, menos seguro, menos defensivo, más humilde»). Todas las grandes empresas tienen protocolos y oficinas «de diversidad», entendiendo por «diversidad» la de genitales y colores de piel, no la de pensamiento, que precisamente se ve triturada por el adoctrinamiento woke, como pudo comprobar James Demore en Google.
 
Ramaswamy busca las raíces intelectuales del capitalismo woke a principios de los 70. Milton Friedman escribió en 1970 (en un artículo de The New York Times Magazine) que el único objetivo de una empresa debía ser la búsqueda del beneficio (shareholder capitalism, capitalismo de accionistas), y que la gran virtud del sistema de mercado es que esa búsqueda del interés particular termina beneficiando a la sociedad a través del mecanismo que Adam Smith había llamado «mano invisible». Le respondió en 1973 un intelectual entonces joven, proponiendo un modelo de stakeholder capitalism en el que las empresas debían perseguir, no sólo el beneficio de sus accionistas, sino también «el de sus trabajadores y empleados, así como el de la sociedad en su conjunto». Las empresas debían asumir una función social: no indirecta/paradójica a través de la mano invisible, sino explícita a través del activismo moral visible (de ahí saldrían conceptos como la «responsabilidad social corporativa»). Ese intelectual se llamaba Klaus Schwab, y sus ideas se plasmaron en el Manifiesto de Davos («Código Ético para los Líderes Empresariales»). Esos fueron los comienzos del Foro Económico Mundial y sus reuniones anuales en las lujosas nieves suizas para la promoción del ”capitalismo ético”.

La necesidad de postureo moralista por parte de las empresas será tanto mayor cuanto más anticapitalista sea la mentalidad ambiente. La hegemonía cultural de la izquierda -últimamente, izquierda woke- hace que los superempresarios tengan que expiar a través de todo tipo de profesiones de fe progresista el «pecado» de ser tan ricos. En otras ocasiones, el exhibicionismo moral sirve para desviar la atención de asuntos en los que peligran intereses empresariales decisivos. Por ejemplo, a Coca-Cola le sale más barato impartir cursillos de anti-blanquidad que plantearse una modificación de los ingredientes de su bebida, que está contribuyendo a una plaga de obesidad y diabetes que afecta desproporcionadamente a… los negros. La rápida wokización también sirvió para difuminar con una cortina de humo la responsabilidad de determinadas empresas y bancos en la crisis financiera de 2008.

«El wokismo necesitaba dinero. Y Wall Street necesitaba un imprimatur moral» (p. 129). De ahí surgió una alianza contra natura. El resultado es el complejo woke-industrial, un Leviatán en el que Gobiernos woke, superempresas vendidas al wokismo, universidades wokizadas, medios de comunicación y plataformas tecnológicas ideologizadas, organizaciones internacionales, etc. cooperan en una red de totalitarismo blando sin precedentes. En la colusión hay ganadores y perdedores: «Las superempresas ganan. Los activistas woke ganan. Las celebrities ganan. Hasta el Partido Comunista Chino encuentra una forma de salir beneficiado. Y los perdedores de este juego son el pueblo americano, nuestras instituciones vaciadas por dentro, y la propia democracia americana» (lean «occidental» allí donde Ramaswamy incurre en americocentrismo).

El totalitarismo blando no tiene la ferocidad del totalitarismo duro nazi o comunista, pero puede resultar casi más exhaustivo: nunca se había visto una alineación tan completa de tantos actores social-culturales con un mismo adoctrinamiento. En particular, no se había visto tal implicación ideológica de las grandes empresas desde la Gleichschaltung (empresas alineadas con los designios del Führer) de la Alemania de los años 30. En materia de silenciamiento de opiniones disidentes, de hecho, las empresas tecnológicas le hacen el trabajo sucio a los Gobiernos progres (piénsese en el cierre de decenas de miles de cuentas conservadoras en Twitter y Facebook tras el lamentable asalto al Congreso del 6 de enero de 2021).

La inclusión de China entre los beneficiarios del capitalismo woke es muy sustanciosa. Por supuesto, el gigante asiático se frota las manos al contemplar la autodenigración moral occidental (que terminará convirtiéndose también en autodestrucción económica: piénsese en la onerosa locura climático-energética) que implica el wokismo. El libro de Ramaswamy ofrece valiosos ejemplos de cómo las superempresas, tan dispuestas a combatir un racismo-machismo occidental inexistente o marginal, cierran los ojos a las atrocidades de la China de los campos de concentración uigures, de las esterilizaciones masivas y de las extracciones forzadas de órganos (con las que, al contrario, hacen pingües negocios). En la lengua china ha surgido una nueva palabra: «baizuo». Significa algo así como «occidental progresista e idiota». En cónclaves internacionales se ha dado el caso de que diplomáticos chinos expresen su preocupación por la grave situación de los derechos humanos en… Estados Unidos. Por ejemplo, Yang Jiechi en una cumbre China-EE.UU. en Alaska: «Los negros están siendo exterminados en América, como dice Black Lives Matter. Esperamos que EE.UU. haga un esfuerzo por respetar mejor los derechos humanos».

El capitalismo woke es una amenaza nueva, desconcertante para quienes estamos convencidos de la superioridad moral y funcional del sistema de mercado. La solución no es, obviamente, renunciar al capitalismo (la alternativa es Venezuela, China o Rusia); sin embargo, esta última metamorfosis de la izquierda no es combatible con los clásicos mantras pro-mercado (Ramaswamy es claro en eso: «no basta con repetir una vez más las citas de Hayek o Reagan»). Pues esta vez no nos enfrentamos al socialismo, sino a una forma perversa de capitalismo. Los que creemos en el mercado debemos admitir que tenemos al enemigo metido en casa. Y empezar a buscar formas de expulsarlo.
 
 https://www.eldebate.com/cultura/20230325/vivek-ramaswamy-capitalismo-woke_103337.html

Record de parados extranjeros con subsidio, por Francisco Núñez

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