El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.

viernes, 30 de abril de 2021

Nazismo y comunismo

El resultado fue aplastante: 535 votos a favor, 66 en contra y 52 abstenciones. El pasado 19 de septiembre, la Unión Europea situó oficialmente al comunismo al mismo nivel que el nazismo, tras aprobar una resolución en la que se condenó que «ambos regímenes cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones, y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad».

Los europarlamentarios pedían, además, que todos los Estados miembros «hagan una evaluación clara y basada en los crímenes y actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas totalitarios y el régimen nazi». A pesar de su trascendencia histórica, esta resolución ha pasado desapercibida para la gran mayoría de los medios de comunicación, lo que resulta curioso si tenemos en cuenta que dicha comparación ha sido un debate recurrente entre los historiadores más prestigiosos del mundo desde la caída de la URSS hace tres décadas.

En 1995, por ejemplo, el periodista polaco Ryszard Kapuscinski llegó a la siguiente conclusión en su libro «El imperio» (Anagrama): «Si podemos establecer la comparación, el poder destructor de Stalin fue mucho mayor. La destrucción realizada por Hitler no duró más de seis años, mientras que Stalin empezó su terror en los años veinte y llegó hasta 1953. Su poder se mantuvo 30 años y la maquinaria de terror se prolongó mucho más. No es que Hitler fuese mejor, pero no tuvo tanto tiempo». No hay que olvidar que a Lenin ya se le responsabiliza antes de tres millones de muertes desde que tomó el poder en 1917 hasta su salida en 1924, sin incluir las registradas en la guerra civil.

«Libro negro del comunismo»

El debate alcanzó su punto álgido en 1997, con la publicación del «Libro negro del comunismo» a raíz del 80 aniversario de la Revolución de Octubre. Fue redactado por un grupo de historiadores bajo la dirección del investigador francés Stéphane Courtois, que se esforzó por hacer un balance preciso y documentado del verdadero coste humano del comunismo. Se apoyó en la información desclasificada de los archivos de Moscú y estableció un cómputo final sobrecogedor: cien millones de muertos, cuatro veces más que la cifra atribuida por estos mismos autores al nacionalsocialismo de Hitler.

El balance no fue una revelación, a pesar de todo. Numerosos investigadores ya se habían interesado en los años previos por los gulag, las hambrunas provocadas por Stalin en Ucrania y las deportaciones masivas de los disidentes del régimen soviético. En 1989, el politólogo Zbigniew Brzezinski ya había establecido los muertos del régimen soviético en 50 millones, en su obra «El gran fracaso: nacimiento y muerte del comunismo en el siglo XX». Robert Conquest, cuyos trabajos sobre la Unión Soviética le convirtieron en una autoridad, estimó 40 millones de víctimas, sin contar a los fallecidos en la Segunda Guerra Mundial. En 1987, Rudolph Rummel, de la Universidad de Hawai, dijo que la URSS había matado a 61,9 millones de personas entre 1917 y 1987. Mientras que el historiador ruso y premio Nobel de Literatura Aleksandr Solzhenitsyn, en el segundo volumen de su «Archipiélago Gulag», de 1973, cifró el número de víctimas de la represión en 88 millones.

La idea de que se pueda comparar a ambos regímenes ha sido siempre rechazada con indignación por los comunistas. De hecho, incluso el grupo socialista europeo –en el que se encuadra el PSOE– presentó una propuesta distinta a la resolución finalmente aprobada, en la que se evitaba mencionar al comunismo y los crímenes cometidos en su nombre en la condena. Es probable que los nazis también hubieran rechazado con igual indignación esta declaración pública, pero no hay que olvidar que esta equiparación ya fue establecida en la primera mitad del siglo XX por autores tan importantes y dispares como George Orwell, Simone Weil, Marcel Mauss, Bernard Shaw, el Nobel de Literatura André Gide y socialistas rusos convencidos como Victor Serge. Hay muchos historiadores que, incluso, defienden que el nazismo no podría explicarse sin la existencia previa del comunismo.

Exterminio racial o político

Una de las diferencias más notables entre ambos es que que los gulag soviéticos se emplearon para castigar y eliminar a los disidentes políticos soviéticos, con el objetivo de transformar lo más rápido posible las estructuras socio-económicas del país e impulsar la colectivización y la industrialización. Los nazis, por su parte, emplearon sus campos de concentración para el exterminio de la raza judía, principalmente.

El balance más desolador de este último fue hecho público hace dos años por el Holocausto Memorial Museum de Washington, a través del proyecto «Enciclopedia de Campos y Guetos». El resultado fue un mapa de 42.500 campos de concentración, guetos y factorías de trabajos forzados que provocaron entre 15 y 20 millones de muertos o internados. En su mayoría fueron judíos, pero también integrantes de otros grupos perseguidos por el nazismo, como los gitanos y los homosexuales. «Las cifras son más altas de lo que originalmente pensamos», aseguró el director del German Historical Institute de Washington, Hartmut Berghoff.

Sin embargo, el cómputo de la mayoría de estudios hechos desde 1945 era de seis millones. Ese mismo año, el Instituto de Asuntos Judíos de Nueva York ya situó los muertos entre 5.659.600 y 5.673.100. Una cifra similar a la que fue revelada antes por William Höttl, antiguo miembro de las SS, que declaró que fue usada por Adolf Eichmann, el arquitecto de la solución final, en 1944.

A la luz de estas cifras, Courtois estableció otra diferencia importante que parece haber sido resarcida con la presente resolución. «Habría que reflexionar sobre el régimen que a partir de 1945 fue considerado como el más criminal del siglo y un régimen comunista que, hasta 1991, ha conservado toda su legitimidad internacional y que hoy está en el poder en varios países y mantiene adeptos en el mundo entero».

https://www.abc.es/historia/abci-nazismo-y-comunismo-verdaderas-cifras-terror-tras-historica-condena-201910142309_noticia.html?fbclid=IwAR1MqMtSKYoo8nrDKzFPR6wEEXiKOYctkjAPTIb63SPgi1JN1ow6CAopc1k#vca=rrss-inducido

miércoles, 28 de abril de 2021

¿Volver a la normalidad?

En el post anterior puse un texto largo que se ve que os ha dado pereza leer, pero al menos interesa que os leyérais la parte en negrita del último párrafo. Es donde dice que las autoridades mundiales parece que no tienen intención alguna de dejar que el mundo vuelva a la normalidad. Hay unos intereses globalistas y seudo ecologistas que pretenden entre otras cosas que no se recupere nunca el tráfico aéreo en el mundo, que no volvamos a viajar lejos de casa o incluso más, que no salgamos de casa. 

Y con un absoluto desprecio por las libertades individuales, también pretende acabar con el libre comercio, la propiedad privada y el desarrollo económico en general. Resulta difícil comprender qué pretenden con todo ello, pero es que naturalmente todas estas limitaciones serían para la mayoría, que se limitaría a vivir de subsidios del estado;  mientras que una minoría privilegiada seguirían contando con todas las prerrogativas que hemos perdido y tal vez nunca recuperemos.

lunes, 26 de abril de 2021

El reinicio mundial es un borrón y cuenta nueva

 

Occidente ya no piensa. Está en el psitacismo más absoluto. Francia está alineada con Alemania, que está alineada con Estados Unidos. Nuestras élites globalizadas viven con el horario estadounidense, han sido absorbidas por los mismos impulsos crepusculares. El Time marca el ritmo.

Las élites globalizadas, escribe, estaban preparadas para la posibilidad de una epidemia mundial y habían previsto la respuesta a la misma.

He descubierto algo inaudito: lo que hemos vivido ya se había producido. Fue el 18 de octubre de 2019, en una inusual reunión de poderosos, no mandatarios, fuera de los canales formales de las instituciones multilaterales, celebrada en Nueva York. No se trataba de un simposio, sino de un ejercicio de simulación de pandemia de coronavirus que reunió a las grandes farmacéuticas, las grandes empresas tecnológicas, la gran finanza, la Fundación Bill Gates y el Foro de Davos. Estos nuevos señores conforman una especie de tablero de influencia global, superior a los poderes públicos.

¿Qué ha deducido de esta reunión?

En ese momento, nadie hablaba de Covid. Supongo que sospechaban algo. No digo que «inventaron el virus» porque no soy un teórico de la conspiración. Lo que digo es que acogieron el virus como una señal de buena suerte. Lo esperaban. Desde la creación de la Organización Mundial del Comercio en 1994, las élites de la aldea global han querido construir un nuevo mundo, sin fronteras, de una sola pieza: los unos, por cálculo para abrir un gran mercado global de masas; los otros, por ideología, para sustituir «los muros por puentes», como diría el papa Francisco. Hicieron este mundo sin tabiques, sabiendo que sería violentamente patógeno. Cuando pones 5.000 o 6.000 millones de personas en una habitación, el germen se pasea más fácilmente. Lo sabían, lo esperaban, se prepararon para ello.

En otras palabras, ¿el virus es una bendición para esta élite globalizada?

Eso es lo que dice Klaus Schwab. El fundador y presidente del Foro Económico Mundial de Davos es el primero en presentar la Covid-19 como una «ventana de oportunidades», según sus palabras. Lo ha puesto por escrito en su manifiesto Covid-19: The Great Reset. No se equivoquen: este libro es el equivalente al Manifiesto del Partido Comunista. Dibuja un nuevo paradigma en plena pandemia.

El «Great Reset», lejos de ser una teoría conspirativa, ¿sería por el contrario el proyecto expuesto a plena luz del día de esta élite?

Después de escuchar todos los días en la radio y la televisión a estos teóricos de la conspiración que hablan del gran reseteo en las redes sociales, copiándose unos a otros, quise saber quién era el más enfermo entre los enfermos. En mi búsqueda del paciente cero, encontré uno sano: Klaus Schwab. Es el inventor de esta nueva semántica.

¿Quién es este Klaus Schwab y qué representa?

Desde hace cincuenta años, Klaus Schwab encarna, desde su chalet de Davos, la plataforma culminante del diálogo entre los líderes del mundo, en la intersección de la riqueza y la influencia. Es allí, en Davos, donde se definen las líneas de fuga del capitalismo globalizado; es en Davos donde se aplican los paliativos cuando el capitalismo entre amiguetes va mal; es en Davos donde se viene a buscar la tonsura o la aprobación -por ejemplo, Greta Thunberg, la «Juana de Arco» que escucha voces en Instagram-; por último, es en Davos donde hay que ir a buscar la investidura cuando se quiere irrumpir en la política. En 2016, el joven Emmanuel Macron dejó el casino de Le Touquet para ir a Davos y convertirse así, bajo la férula del Dr. Schwab que le impuso las manos, en «joven líder global». Dos años después, fue Marlène Schiappa. Este año ha sido Gabriel Attal quien ha recibido la unción. Davos es para el capitalismo de vigilancia lo que la segunda Roma fue para la primera bajo Bizancio. Hay que ir a Davos como antes había que ir a ver a los emperadores tambaleantes.

En su libro, Klaus Schwab advierte, y se alegra por ello, que la pandemia no es en absoluto un paréntesis y que el regreso al mundo de antes es una ilusión.

Sus palabras son escalofriantes. Hay que citarlas. «Muchos de nosotros se preguntan cuándo volverán las cosas a la normalidad. En resumen, la respuesta es: nunca». Hay un lado febril en este pataleo. Y Klaus Schwab añade que la Covid debe aprovecharse como una oportunidad para una «nueva normalidad» mediante «la fusión de nuestras identidades física, digital y biológica». Para estar seguro de que lo han entendido bien, mientras el libro se publica el 2 de junio de 2020, al día siguiente, el 3 de junio, se organizó una videoconferencia con la plana mayor del mundo en presencia del Secretario General de la ONU. Explica en qué consiste esta «ocasión propicia»» con, por un lado, la digitalización del mundo y, por otro, la lucha contra el cambio climático. En resumen: todos los gigantes de la digitalización del mundo están de acuerdo con la clase dominante en un proyecto para resetear el mundo, para crear una nueva humanidad bajo el dominio de la inteligencia artificial.

Usted habla de la febrilidad de Klaus Schwab. ¿De dónde viene, puesto que ya se suponía que dominaba el mundo en gran medida? ¿Por qué iba a tener miedo de volver a un mundo que ya gobernaba?

Esta pregunta es decisiva. Me adentré en el pensamiento de Klaus Schwab para entenderlo y esto es lo que encontré. En realidad, lo que está teniendo lugar ante nuestros ojos es un segundo compromiso histórico entre el capitalismo sin entrañas y sus enemigos naturales. El compromiso inicial organizó, cuando cayó el Muro de Berlín, la colusión, esperada desde el cambio de los años 70, entre los ultraliberales y los libertarios. Los primeros exigían libertad de movimiento, los segundos libertad social. Se encontró un punto de acuerdo. Las dos demandas se fusionaron: así nació la especie híbrida de los «burgueses bohemios», los bobos [expresión francesa que viene de bourgeois bohèmes; la izquierda del caviar]. El capital, a su vez, quería circular «sin pausa y disfrutar sin trabas». La globalización del libre comercio fue la realización económica de los ideales culturales y morales de mayo de 1968. Pero este compromiso ha encontrado un obstáculo: el CO2. Contaminó la atmósfera al explotar al máximo los recursos. Así que era necesario un nuevo compromiso…

¿En qué consiste este nuevo compromiso?

Se forjó en 2015, con la Agenda 2030 votada en la ONU, y se selló el 11 de noviembre de 2020, en pleno Covid, con la Cumbre Horizonte Verde. Escuche con atención, lo que voy a decir es monstruoso: estamos asistiendo al nacimiento de un capitalismo digital verde. Hay una razón por la que Greta Thunberg está invitada a Davos. El CO2 es el nuevo virus oficial. Los ecologistas apuestan para que la digitalización del mundo permita encerrar a la gente en sus casas, evitar los coches en la ciudad, hacer que todo el mundo vaya en bicicleta, prohibir que vuelen los aviones, abolir la propiedad, señalar con el dedo a la industria porque contamina y convertir la energía nuclear en eólica, que consume metales raros. El nuevo imperativo categórico es sencillo: digitalizar para descarbonizar. Pero esta alianza entre liberales y ecologistas, en nombre del CO2, es una gigantesca farsa: los gigantescos centros de datos contaminan una vez y media más que la aviación civil. En 2025, será el triple. Por no hablar de los residuos que se devuelven a la naturaleza, que son extraordinariamente contaminantes. El consumo de electricidad de los centros de datos es considerable. Es una farsa que salva la tecnología digital de sí misma. Y por eso tenemos una ley climática y un referéndum climático, para meternos en el túnel del CO2. Los gigantes digitales y los ecologistas se ponen de acuerdo y toda la clase política francesa sigue su ejemplo. Este es el nuevo virus: el CO2. ¿Sabe cuál es la contribución de Francia al CO2 mundial? 0,9%. Pues bien, en nombre de ese 0,9%, nos van a infligir el decrecimiento y el campo de reeducación permanente de los «jemeres verdes».

(...)

https://infovaticana.com/2021/04/24/philippe-de-villiers-el-reinicio-del-mundo-es-realmente-un-borron-y-cuenta-nueva/?fbclid=IwAR0catdl0N0VrRsECxldcgzRMjySadIXQLS7sIkFhTPFJMszzAbi0_ej7Ec

viernes, 23 de abril de 2021

Actualización

 He vuelto a la gimnasia después de año y medio. No lo dejé por el covid sino porque tenía una tendenitis en el brazo derecho que casi no lo podía levantar. Afortunadamente ya estoy mejor. La gimnasia es la misma con la que llevo unos diez años y con la misma profesora, así que es como volver a casa. Es bastante suave, para personas mayores y me gusta mucho. Pero como no tengo demasiados ànimos sólo voy una vez a la semana, y otro día voy a clase de francés.

En cuanto a mis hijas, parece que la pequeña va a seguir viviendo en Francia si consigue trabajo, y la mayor en Alemania porque tiene un novio alemán. El chico está trabajando unos meses de prácticas hasta el verano y a ver si después le sale algo. Mi marido sigue trabajando desde casa de momento. Los fines de semana vamos al pueblo que, por suerte, está dentro de la Comunidad de Madrid, así que podemos seguir cuidando el jardín como nos gusta.  Tenemos ya ganas de viajar.

miércoles, 21 de abril de 2021

Una nueva demencia escolar

 

Tras la plaga de los ‘colegios bilingües’, que está creando analfabetos en dos idiomas, llega una nueva demencia a las escuelas, que aboga por una enseñanza sin libros, confiada a los avances tecnológicos. Por supuesto, como también ocurrió con la nefasta educación bilingüe, esta nueva engañifa contará con la entusiástica adhesión de una generación de papás desnortados, enfermos de modernitis (pero en realidad envenenados de traumas y empachados de propaganda), que se dejarán engolosinar, convencidos de que así sus hijitos recibirán «una educación mejor que la que nosotros recibimos». Desde luego, será mucho más eficaz en el propósito de convertir a sus hijos en analfabetos funcionales, tarea que con sus padres sólo logró a medias.

A mi pobre sobrino ya le han anunciado la implantación en su escuela de este nuevo método pedagógico, que jubilará los libros de texto y lo mantendrá prendido a la pantalla de un ordenador, a través de la que recibirá ‘contenidos’ y pondrá a prueba sus ‘destrezas’… ¡incluso para el dibujo! Pues estos psicópatas que pretenden arruinar a la nueva generación no se conforman con erradicar de su horizonte los libros, no se conforman con privarlos de la tentación de la escritura, también quieren evitar que empuñen un carboncillo o un pincel. Quieren tenerlos absortos ante una pantalla, convertida en una suerte de espejito que, a imitación del que halagaba a la madrastra de Blancanieves, les diga que son los mejor preparados. Y si todavía queda algún padre renuente a esta nueva forma de barbarie, se lo demoniza, señalándolo como un rigorista rancio, incapaz de dar el gran salto (hacia el vacío). Por supuesto, para la introducción de esta nueva demencia escolar, también se utilizarán diversas pamplinas emotivistas (¡gracias a la tecnología nuestros hijitos ya no tendrán que cargar con esas mochilas que les destrozan la columna!) y economicistas, con las que se tratará de enmascarar la única verdad que importa. Una verdad demasiado dolorosa que los papás olvidan y los pedagogos al servicio de turbios intereses comerciales se esfuerzan por silenciar.

Esa verdad dolorosa la explica a la perfección el psiquiatra y neurólogo alemán Manfred Spitzer en su libro Demencia digital, donde nos muestra sin ambages el efecto destructivo que las nuevas tecnologías ejercen sobre nuestras conexiones neuronales y, en general, sobre el funcionamiento de nuestro cerebro. Spitzer nos recuerda que las neuronas, al igual que los músculos, se fortalecen con el ejercicio; y que unas neuronas que han dejado de afrontar retos, fiándolo todo a la información que se les suministra a través de una pantalla, acaban volviéndose perezosas y prematuramente viejas. Desde el GPS que ha embotado nuestro sentido de la orientación hasta el buscador que nos brinda respuestas inmediatas (que olvidamos con la misma rapidez con que las obtenemos), Spitzer nos ofrece un panorama demoledor de las atrofias que las nuevas tecnologías están perpetrando en nuestro cerebro, por falta de uso. Pues nuestra capacidad para descifrar el mundo es directamente proporcional al esfuerzo inquisitivo que empleamos en hacerlo.

Especialmente vulnerables a esta demencia digital son, a juicio de Spitzer, las nuevas generaciones, sometidas desde la infancia a una invasión tecnológica que encuentra uno de sus principales cómplices en esta nueva demencia educativa. Spitzer señala que los artilugios tecnológicos son incompatibles con un auténtico aprendizaje, que sólo puede alcanzarse mediante sinapsis neuronales que procesen el conocimiento. Los artilugios electrónicos reducen exponencialmente la profundidad de este procesamiento, destruyendo nuestra capacidad de concentración, aminorando nuestras posibilidades retentivas y nemotécnicas (pues siempre tendemos a olvidar más fácilmente aquello que sabemos que podremos volver a consultar fácilmente), en definitiva, agravando nuestra tendencia a la dispersión. Por no hablar de las dependencias y adicciones desintegradoras de la personalidad, así como otros trastornos neurológicos (ansiedad, hiperactividad, déficit de atención, insomnio, etcétera) que fomenta la tecnología.

Y el caso es que todos somos conscientes de los perniciosos efectos que la tecnología ejerce sobre nuestras facultades intelectivas, sobre nuestra atención, sobre nuestra memoria, sobre nuestros recursos asociativos; sobre la transmisión de conocimiento, en fin, que con la introducción de esta nueva demencia escolar será todavía más superficial e inconsistente. Pero la fascinación tecnológica (alentada de complejos y propagandas aturdidoras) es el sino de nuestra época; y en su altar se sacrifica lo que haga falta, empezando por el sentido común y terminando por nuestros hijos.

 https://www.xlsemanal.com/firmas/20210419/una-nueva-demencia-escolar-juan-manuel-prada.html

lunes, 19 de abril de 2021

Distopía realizada

 Si nos hubieran dicho hace un año que no volveríamos a la playa, que no podríamos viajar en avión, que ni siquiera nos dejarían ir a los bares o las tiendas y que saldríamos a la calle con mordaza.. desde luego no lo habríamos creído. Resulta increíble con qué facilidad nos hemos adaptado a esos cambios, sin una protesta. La gente que se lanza a la calle por cualquier nadería a quemar contenedores resulta que ahora están callados como ostras. Y eso es muy extraño.

No se trata de saltarse las normas pero al menos hay que mostrar un poco de rebeldía. Porque si no mañana quién sabe qué nos dirán que hagamos en nombre de la pandemia, que renunciemos a nuestras casas, a nuestros hijos, a nuestro futuro. Mucha gente está pagando un precio demasiado alto por el silencio. En Madrid volvieron a abrir los comercios y no pasó nada. Tal vez ha llegado el momento de empezar a cuestionarse hasta qué punto todo esto es necesario. 

En la temporada 2017-2018,de gripe hubo:

https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/gripe-en-espana-casi-800-000-casos-52-000-ingresados-y-15-000-muertos-5427 ... y no se tomó ninguna medida extraordinaria.

viernes, 16 de abril de 2021

Prohibido vivir

 

Es por tu bien. No vivas. Corres el riesgo de morir. Quédate en casa. No salgas a la calle. Si lo haces, permanece en tu pueblo. Como muy lejos, dentro de los límites de tu provincia.

Obedece a tu presidente autonómico, aunque no sea nadie para decidir sobre tu movilidad en el territorio de tu nación. Llega a tu hora a casa hoy. Llega a tu hora a casa mañana. Acata cada arbitrio escrito en piedra, por muy ilegal que sea. Nadie los cuestiona. No lo hagas tú.

Obedece al policía que abre de una patada tu puerta y asalta tu domicilio con la excusa de que estás pasando un buen rato. Obedécele también cuando te pregunte a dónde vas, cuando te ordene volver a casa, cuando te siga hasta ahí. Cuando transgreda la ley. Son normas. No las ha puesto él.

Cubre tu rostro. Es por tu bien. Aunque lo hagas con un trapo sucio. Con lo que sea. No muestres tu sonrisa. No veas las de los demás, en el caso hipotético de que te cruces con alguna. No te reconozcas en los escaparates de las pocas tiendas que aún no han cerrado para siempre. Acepta la desaparición de los paisajes de tu infancia. Seguramente, no serían esenciales.

El programa de siempre. A cualquier hora. No importa. Sigue mirando. Mira un poco más. Conoce la jerga. Repítela. Memorízala. Asúmela. Difúndela. Repítela

Es por tu bien. Calla. Sospecha. Recela del vecino. Teme a tu amigo. Incrépale llegado el caso. Delátale orgulloso. Cuanto más solo, más sano. Cuanto más lejos, aunque al lado, más seguro. Sé buen ciudadano. Ignora los hechos. Desconfía de la falta de síntomas. No los necesitas. Cumple las normas. Cualesquiera. Son normas. No las has puesto tú.

No corras. No saltes. No hables en el transporte público. De casa al trabajo. Olvida el ocio. Es cosa de un pasado en el que la vida no estaba reducida a supervivencia, en el que la Verdad no permanecía secuestrada por la percepción. Produce. Si te dejan. Y regresa. Del trabajo a casa. En silencio. Por el camino más corto.

Mira la tele. Otra vez los informativos. Cambia de canal. El programa de siempre. A cualquier hora. No importa. Sigue mirando. Mira un poco más. Conoce la jerga. Repítela. Memorízala. Asúmela. Difúndela. Repítela. Ya es tuya.

Saldremos más fuertes. Mejores. Son sólo dos semanas. La curva. Un último esfuerzo. Los héroes. La guerra.

Es por tu bien. No los abraces. No los visites. No te despidas. No los entierres.

Obedece. Corres el riesgo de vivir.

 https://www.actuall.com/democracia/prohibido-vivir-por-omullony/

martes, 13 de abril de 2021

Love island

He visto la publicidad del nuevo reality que van a emitir en televisión. Resulta que meten a cinco chicos y cinco chicos en la isla y el objetivo es que se emparejen inmediatamente. Luego añaden otros individuos a ver lo que pasa. Finalmente resulta que aquellos que no estén emparejados son descalificados y se supone que la pareja ganadora se lleva un jugoso premio en metálico. A todo esto le llaman "encontrar el amor verdadero". Yo más bien le llamaría "rituales de apareamiento". Pensaba que en cuestión de realities no se podía llegar más bajo, pero me equivocaba.

De manera que tienen que gustarse mutuamente a la fuerza y, si no es así, lo fingen, con todo lo que esto implica. Ayer estuve con mi marido acompañándole a poner la vacuna de Covid y, esperando en el coche, tuve el gusto de ver pasar a decenas de parejas de más de sesenta años. Yo llevo casada treinta y dos años. Y desde luego dudo mucho que esos matrimonios se conocieran en una love island.  El amor es otra cosa y me temo que algunos no tendrán ocasión de descubrirlo.

 

lunes, 12 de abril de 2021

Excepciones

Quiero creer que existe una ley natural que ha sido aceptada en casi todas las épocas de la historia y casi todos los lugares del mundo. Luego están las excepciones pero, como dice el refrán, las excepciones confirman la regla. Cuando se trata de sacar una nueva ley siempre hay quien recurre a las historias límite de personas que sufren sin remedio, en caso de la eutanasia, o de niños deformes, en el caso del aborto. Pero la cuestión es que no hace falta una ley para las excepciones.

 Para ocuparse de un caso límite basta con un tribunal médico o civil que decida. Esto se ha hecho ya muchas veces en el pasado. Además la medicina tampoco es infalible. Muchos son los casos de los niños que finalmente no eran deformes o de los pacientes sin solución que se han recuperado y han vuelto a su vida normal. Si se trata de valorar las excepciones habría que tener en cuenta todas. Pero al imponer una regla legal ya nadie esta a salvo.

https://www.outono.net/elentir/2020/12/23/el-aborto-ya-ha-matado-a-25-millones-de-hijos-por-nacer-en-espana-asi-serian-hoy/?fbclid=IwAR2_sMPhx2oJ4-jM8VA1ICS4vofA8u0_JyjS80KL-b1-Og7s9kprMboUr08

viernes, 9 de abril de 2021

El mal camino

 

Publicado en La Vanguardia el 5-4-2021

Si el populismo es propugnar una solución simple a problemas complejos, la eutanasia es populismo, porque pretende que la solución a la complejidad del sufrimiento se resuelva matando. Y esto, la solución veterinaria para humanos, es el colmo de la simplificación de nuestras necesidades.

Pero esta crítica se refiere al concepto general. Después hay que ver las leyes concretas. No son muchas, porque solo hay seis estados, os tres del Benelux, Canadá, Colombia y Nueva Zelanda, con legislaciones vigentes. El reducido número de países que han asumido este camino, después de tantas décadas de campañas a favor, ya debería alarmarnos.

Pero ¿qué dice la ley española? Lo más objetivo es ceder la palabra a los médicos de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal), una organización científica cuyos miembros tienen posturas plurales sobre la conveniencia de despenalizar la ayuda médica para morir. Son expertos en abordar peticiones anticipadas de muerte, aliviar el sufrimiento físico, psicosocial y espiritual. Esta sociedad hizo público un comunicado el pasado 25 de marzo en el que valoraba la ley española afirmando que:

 

  1. “Adolece de deliberación y calidad conceptual”.
  2. No es “garantista” a causa de sus errores conceptuales.
  3. Es “confusa en su aplicación práctica y precipitada en sus tiempos”.
  4. No ha establecido diálogo alguno.
  5. No es conciliadora ni protege a los vulnerables.
  6. “Los ciudadanos carecen de garantías de ser acompañados con criterios de excelencia”.
  7. El país carece de personal suficientemente formado, “porque el inicio de un tratamiento de sedación paliativa es igual de complejo y sensible que el que hay que hacer en la eutanasia”, y la ley no garantiza la competencia de quien vaya a practicarlo.
  8. El Gobierno no ha considerado las recomendaciones del Consejo de Europa del 2018, que señalaban la insuficiencia de los cuidados paliativos en España, como muestra el Atlas de Cuidados Paliativos en Europa 2019.
  9. Todos estos males de la ley se dan en un país que está a la cola de ayudas sociales, donde es un escándalo la aplicación de la ley de Dependencia y no se acepta que los equipos de salud mental intervengan en el proceso.
  10. “Ausencia de una ley del final de la vida que garantice que los cuidados paliativos deben ser ofertados a todos los ciudadanos”, que incorpore la terapia de la dignidad, que dé respuesta al síndrome de la desmoralización y trate las depresiones que conducen a no ver otra salida que la muerte.

En estas condiciones, referirse a la legislación española como una “garantía” o “un ejercicio de libertad”, cuando la opción es morir sufriendo o que te maten –excepto si puedes pagarte otra cosa–, es una burla infame, a caballo de la ideología, de la angustia y desconocimiento de muchas personas. Como es una burla trágica que quienes defienden esta ley, que ahonda la desigualdad, ahora incluso ante la muerte, se llenen la boca de justicia social.

Vivimos en un marco jurídico muy peligroso porque el Estado señala que existen vidas que son tan inútiles que puede autorizarse su muerte voluntaria. Y esto en un sistema sanitario que practicó sin arrepentimiento el cribado masivo de la gente mayor en la primera oleada de la pandemia constituye una amenaza. El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) ha reparado en ella y ha solicitado al Defensor del Pueblo que presente un recurso de inconstitucionalidad contra la ley, porque “se produce un señalamiento innecesario, que hace pensar que la eutanasia es una práctica o prestación particularmente conectada con determinadas personas con discapacidades”.

En una sociedad que ha destruido sus acuerdos fundamentales, las leyes son decisivas porque construyen marcos de referencia dentro de los cuales formamos criterios y adoptamos decisiones influidos por ellos, aunque pensemos que son enteramente nuestras. Forjan mentalidades, y la de cuidar no es la misma que la de matar; es su opuesta. Matar como consideración social, que es para lo que se hacen las leyes, determina una relación desvinculada con las personas. Una sociedad que se construye a partir de este tipo de solución se basa en el individualismo y una visión utilitaria de la vida humana. Y esto se contagia a todos los ámbitos: la familia, la enseñanza, la empresa; todos.

Este proyecto nada tiene que ver con una sociedad educada para el cuidar, donde la solidaridad, la compañía, el compromiso, la estima a aquellos que ya no parecen servir, la donación gratuita, son componentes necesarios. También la confianza en la ciencia, en la medicina paliativa para superar el dolor y el sufrimiento. Es esto lo que hace humana, acogedora y segura a una sociedad. La solución desvinculada, de “muerto el perro, muerta la rabia”, es una filosofía de vida que acrecienta el abandono de los débiles, de los sufrientes, de los marginados. Ya sucede sin ley con la pandemia, no lo hagamos más fácil ahora.

 https://www.forumlibertas.com/el-mal-camino/

miércoles, 7 de abril de 2021

El sentido de la vida

 Con esto de la pandemia me ha dado por pensar si todas las vidas valen lo mismo. Me temo que esto es eugenesia, hablar de vidas que no valen la pena ser vividas. Pero resulta que a veces oyes que ha muerto una persona joven con niños pequeños, un médico que hacía una gran labor, y pienso si es justo. Habiendo tanta gente que no domina ningún oficio, que no tienen a nadie a su cargo, que no tiene amigos ni familiares que le echen de menos. Afortunadamente no se puede elegir.

Porque ¿quién decide que vidas son más valiosas?. Y si resulta que alguien no puede vivir sin esa persona. Y si el impacto sobre su entorno es irreparable. ¿Vale más una mujer trabajadora que un ama de casa?. Y la gente que dedica su vida a ayudar a los demás debería ser intocable. Pero a veces la vida se lleva a los más imprescindibles y deja a aquellos sin los que el mundo puede seguir girando igual. Me alegro de no ser la persona que tenga que decidirlo.

lunes, 5 de abril de 2021

No podemos conformarnos con retroceder siempre

 

Los cambios habidos en estos últimos años van siempre a peor. ¿ Acaso no cambiarán nunca su sentido? Para entender lo que estamos viviendo es necesario una sucinta recapitulación de los hechos:

1. El desplazamiento de la naturaleza del estado laico, es decir, neutral desde el punto de vista religioso, hacia la cancelación de Dios en la vida y las instituciones públicas. Su reconversión en estado ateo.

2. La consagración del deseo sexual y de su satisfacción inmediata como uno de los ejes principales de las políticas públicas, hasta formar parte del corazón del propio estado, al que han dotado así de ideología, liquidando la idea de lo que es y significa el estado liberal, definido precisamente por su neutralidad ideológica. La idea de que Polonia y Hungría son estados iliberales es equivocada. En todo caso son un tipo de estado de esta naturaleza, como España lo es respondiendo  a otra matiz ideológica que corresponde al feminismo e identidades  de género, las dos corrientes antagónicas surgidas de la perspectiva de género, de manera parecida a lo que acaeció, salvando las distancias, con el marxismo, y el leninismo y el trotskismo. El común denominador es su carácter totalitario que excluye cualquier otra visión que no sea la suya, se aplica a través de las leyes del estado y censura, discrimina, o prohíbe otras concepciones opuestas.

3. Se ha producido así una doble y gran ruptura histórica: la formulación del deseo y su satisfacción sexual como causa política; y la creación de un estado doctrinario que nos aboca a lo desconocido por las consecuencias prácticas de sus leyes en este ámbito, cuyos resultados solo son evidentes a largo plazo y aún así tienden a ser ocultados por el propio estado, como sucede con el aborto, que es una de las rupturas de más dilatada implantación en el tiempo. Son las leyes sobre el aborto la primera causa que ha situado el sexo en el centro del escenario político y ha señalado la primacía de la satisfacción sexual sobre la vida humana. Aquella satisfacción es tan decisiva que el acto que comporta, la relación sexual, no es responsable de sus consecuencias, la vida humana engendrada.

4. El ateísmo y la satisfacción del deseo, especialmente el sexual, es decir, el subjetivismo que sostiene que la autonomía de la persona radica en la satisfacción de sus deseos, es una concepción tan hegemónica, que sirve para medir el bien, la justicia, la libertad y el progreso. Es bueno, justo, y un avance para la humanidad todo lo que la sirve, y malo injusto y contrario al progreso todo lo que la niega.

5. Esta dinámica de realización del deseo, que tiene su eje central en la sexualización de la sociedad, se verifica en todos los ámbitos.

6. La educación que quieren imponer y que están imponiendo a nuestros hijos en la escuela, los programas de nuevo negativos de entretenimiento en la televisión están llenos de ello. La proliferación de juguetes sexuales, su extensión a través de los medios de comunicación, la práctica de filias que hace pocos años atrás se hubieran considerado dignas de tratamiento psiquiátrico, el crecimiento de la pornografía y la prostitución, y de la violencia sexual, a pesar de la ingente cantidad de recursos que se dedica para evitarla. Nunca como ahora había habido tanta, porque está fuertemente en la pornografía, la prostitución y la promiscuidad sexual.  Y es que es imposible sexualizar la sociedad, postular que la autenticidad es dejarse llevar por el deseo sexual, convertirla en eje político, y no pagar al mismo tiempo un precio por sus consecuencias.

7. Este escenario acaba determinando prácticas totalitarias, que comportan la cancelación de personas y la censura de opiniones, la intromisión en las relaciones entre hombres y mujeres, y el diseño de sus conductas en unos términos nunca vistos. Una intromisión que se extiende sobre los hijos, sobre todo -una vez más- en todo lo relacionado con la sexualidad, que obsesiona a quienes nos gobiernan y su cultura dominante. Se intenta resolver por la justicia y por medio de la represión lo que tendría que ser el resultado de la formación de las conciencias en el respeto; también en el respeto sexual. Pero, claro, el problema es que para ello es necesario situar las relaciones sexuales en el plano de importancia y trascendencia que tenían, pero que ha sido suprimido, convirtiéndolas más bien en un acto superficial, epidérmico y efímero, sin responsabilidad sobre sus consecuencias. Es la consecuencia de la desvinculación sobre uno de los motores más potentes de la vida humana, que precisamente por su potencia es necesario encauzarlo. Esto es lo que ha hecho nuestra cultura a lo largo de los siglos hasta llegar a este momento estúpido de la historia, que llama represión a lo que es respeto y reconocimiento de la dignidad del otro.

8. Esta cultura y la política que la expresa significa también la discriminación de los hombres, que en igualdad de condiciones sufren una mayor pena por el mismo delito, por el simple hecho de ser hombres y no por la naturaleza del delito, ni por la existencia de causas que lo agraven. Esto es lo que determina desde 2005 la Ley Integral de Protección contra la Violencia de Género que, además, fue considerada en su momento como plenamente constitucional, lo cual no significa que no esté equivocada y que no deba ser cambiada.

9. Esta cultura y esta política conllevan también la progresiva liquidación de la patria potestad, y esto afecta tanto al padre como a la madre. Cada vez más ellos serán únicamente responsables de alimentar y cuidar a sus hijos, pero sin ninguna autoridad sobre ellos, porque también cada vez más, quienes decidirán serán los menores o el propio estado a través de su burocracia.  Es lo que sucede con diversas de las leyes existentes, que conceden capacidad de decisión a los hijos, a pesar de ser menores de edad. No pueden votar, pero sí que pueden mantener relaciones sexuales cómo y con quien quieran. Pueden decidir sobre su muerte, proponen  que lo hagan sobre su cambio de sexo. Pueden hacer todo eso pero no beber alcohol por ser menores. Son la destructivas y caóticas contradicciones de la sociedad desvinculada.

10. También significa la existencia de privilegios, que son calificados de nuevos derechos para las personas y grupos LGBTI, hasta llegar al extremo de invertir la carga de la prueba, de manera que no hay presunción de inocencia, sino necesidad de demostrar que no se es culpable.

11. La perspectiva de género, que algunos confunden ingenuamente con una cuestión de igualdad entre hombres y mujeres, está destruyendo la naturaleza de lo que significa ser hombre y ser mujer, de la naturaleza de los esposos, del ser padre y madre, de la familia, es decir, el núcleo duro que configura nuestra sociedad, el núcleo que aporta el capital social y moral necesario para que después el resto de las instituciones sociales los transformen, lo mejoren y los amplíen, construyendo así el capital humano, que es el fundamento del desarrollo económico y del bienestar.

12. La perspectiva de género difumina y oculta la desigualdad económica, y es una de las causas que ha favorecido el crecimiento de la desigualdad económica, porque el foco político ahora no está situado sobre ella, sino sobre la desigualdad entre hombres y mujeres, como si ésta -excepto en el desatendido caso de la maternidad- no fuera una prolongación de las relaciones de producción y de la distribución del crecimiento de la productividad. El Ministerio de igualdad de España, que no tiene ni una sola competencia económica, es un excelente ejemplo de esta coartada.

13. Resulta de especial gravedad la cancelación de Dios en la vida pública, que liquida también toda una cultura moral, la cristiana, sobre la que se cimienta nuestra sociedad. La desaparición de la idea de perdón y reconciliación de nuestro horizonte común es una de las tantas y graves consecuencias de este nuevo ateísmo liberal.

14. Todo esto tiene un sujeto colectivo político que lo dirige. Es la alianza objetiva entre el liberalismo no perfeccionista de la globalización y el progresismo cosmopolita del deseo. Ambos tienen una coincidencia objetiva en el cosmopolitismo alejado de la fraternidad humana, forjada por ser hijos de Dios, y en la ideología del deseo, construida desde la perspectiva de género.

15. Hay que denunciar que esta alianza es la principal responsable de todas las crisis y de todas las rupturas que sufrimos. Hay que desenmascarar sus intentos de confundir, presentando a otros como responsables de lo que ellos desencadenan. Han encontrado en el muy impreciso concepto de populismo el chivo expiatorio necesario, cuando en realidad y en muchos casos este populismo no es otra cosa que expresión, más o menos instrumentalizada políticamente, del malestar de muchas personas que han perdido la esperanza.

16. Sólo podemos afrontar todo esto, primero con el esfuerzo, el sacrificio, la fe viva, la oración y la confianza en Dios. También con el amor. No podemos combatir el daño que nos infligen desde la mirada humana, sino desde la mirada de Dios. Y después, en el ámbito de la práctica, con la unidad en las tareas y esfuerzos en la coordinación dirigida a construir la corriente social que exprese un nuevo sujeto colectivo cristiano.

Publicado en Forum Libertas.

 https://www.religionenlibertad.com/opinion/535289088/no-podemos-conformarnos-con-retroceder-siempre.html?fbclid=IwAR1rERnDgh4w8-eVrIAd83l_NOH_3Zzk7NKaenqfyxn-IEMu0HRdRzUsBIg

viernes, 2 de abril de 2021

Canción Todo mi ser. Betania

 


Todo mi ser, todo lo que soy
 
te pertenece sólo a ti.
 
Desde mi pobreza,
 
Tú eres la fuerza.
      
Nada sé, sólo que caminaré.

 
LLEGASTE A MI VIDA CON TU LUZ,
 
CAMBIASTE MI MENTE CON TU AMOR,
 
VACIASTE MI ALMA Y AHORA ESTÁS
 
DENTRO DE MÍ.


Todo mi ser, todo lo que soy,
 
lo bueno y lo malo la pongo a tus pies.
 
Aunque a veces llegues a mi templo
 
y lo encuentres ya lleno,
 
no es verdad, sólo se llena
 
cuando Tú moras en él.

Nuestros jóvenes

 Me preocupan mucho los jóvenes. Desde hace ya varias décadas les están metiendo en la cabeza ideologías que chocan con la ciencia y el sent...