Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

jueves, 30 de abril de 2026

Traiciones

 Leo muchos artículos que hablan sobre que es posible la paz y el amor incondicional pero creo que no conocen bien la naturaleza humana.

A los diez años yo ya sabía que tenía que valerme sola. A los veinte que no contaba con la familia. A los treinta que no podía esperar apoyo. A los cuarenta me falló en quien más confiaba y a los cincuenta mis padres.

A los sesenta me conformo con seguir como estoy sin más sobresaltos.


 

miércoles, 29 de abril de 2026

El odio a los niños, por Juan Manuel de Prada

Los niños que nacen rodeados de amor crean vínculos inexpugnables para el poder. Por eso todos los tiranos aborrecen los nacimientos y las familias.

Los niños que nacen rodeados de amor crean vínculos inexpugnables para el poder. Por eso todos los tiranos aborrecen los nacimientos y las familias.Kateryna Hliznitsova / Unsplash.

21.01.2026 | 07:14

Actualizado: 

Una de las pruebas más evidentes del descabalamiento que sufren nuestras sociedades, oprimidas por formas blandas y sibilinas de tiranía, la descubrimos leyendo la prensa, acaparada por cotorras y loritos sistémicos que regurgitan los mismos tópicos y lugares comunes precocinados, al servicio de los negociados ideológicos en liza; mientras las personas con un pensamiento distintivo e iluminador que penetra en la verdad profunda de las cosas son expulsadas a los márgenes.

Una de esas personas perspicaces que deberían estar escribiendo en las tribunas más conspicuas y tiene que hacerlo desde los márgenes se llama David Souto; y publica sus reflexiones en un medio digital llamado Brownstone España. Hace unas semanas reflexionaba sobre la sórdida decoración que invade las calles de nuestras ciudades durante la Navidad, infestada de "horteradas nórdicas propias de un anuncio kitsch de Coca-Cola", renos, unicornios, ositos y hasta "dulces estadounidenses como galletas de jengibre, bastoncillos de caramelo o los hipercalóricos y empalagosos cupcakes". Todo ello mientras cualquier imagen alusiva al misterio de la Navidad ha sido por completo excluida, desterrada y hasta anatemizada. Hasta aquí Souto parece que se contente con arremeter contra la sórdida colonización cultural que padecemos; o que sólo denuncia el vaciamiento religioso de la Navidad y su conversión en una orgía de banalidad y consumismo. Pero Souto sabe mirar más allá y más adentro; y no vacila en incursionar en territorios lóbregos.

  • "La deliberada negación en el espacio público de las imágenes navideñas de estas tres figuras [San José, la Virgen y el Niño Jesús] es la negación del amor y de la familia, dos realidades insoslayables que son el enemigo a batir para los intereses de las clases dirigentes occidentales, pues tanto el amor como la familia son la única estructura que puede resistir a la mercantilización de la vida". 

Y, afinando todavía más, añade: 

  • "Si hay algo que este infernal nihilismo navideño intenta aniquilar es al niño. La cancelación en nuestras plazas y calles del niño Jesús (un niño que es todos los niños) y su sustitución por decoraciones chiclosas que pretenden instalarnos en un mundo de pre-adolescencia eterna, caprichos narcisistas y consumismo, es un síntoma fatal de que nuestra civilización se ha vuelto inhumana y odia a los niños y a todo lo que estos representan. El niño común que se encuentra reflejado en el niño Jesús (pobre, necesitado de su madre y de un padre, pero portador de una inocencia que es regeneradora y literalmente revolucionaria) es el auténtico katejon que nos protege del mal y hace imposible su triunfo. […] Cada niño es el salvador de una Humanidad que ha perdido el rumbo".

En efecto, detrás de la abolición de la Navidad que cada año se vuelve más palpable, hay odio a los niños; o al menos a los niños acogidos familiarmente, a los niños cuyo nacimiento crea vínculos indestructibles, a los niños que generan en torno a sí una comunidad de afectos que es también comunidad de afanes, comunidad de creencias, comunidad de lucha, comunidad de bienes. Cada vez que un niño es concebido, el palacio de Herodes se tambalea en sus cimientos; cada vez que un niño es alumbrado, Herodes pierde un trozo de su reino; cada vez que un niño se amamanta a los pechos de su madre, Herodes es condenado al destierro. En torno a un niño, nos convertimos en una fortaleza inexpugnable; estamos dispuestos a luchar hasta la muerte (muriendo y, llegado el caso, también matando) por ese niño que se convierte en el corazón sagrado de nuestra existencia. En torno a un niño, podemos defendernos de todas las formas de dominación, desde el individualismo al gregarismo, desde el colectivismo al capitalismo. Por eso los tiranos de cualquier época, desde Herodes a nuestros días, quieren 'controlar' la existencia de esos niños, impidiendo a toda costa que nazcan o, cuando no pueden impedirlo, tratando de 'intervenir' la familia de las formas más malignas, usurpando la patria potestad, convirtiendo el hogar en un territorio bajo sospecha que debe ser constantemente vigilado, "en busca de opresión machista o de violencia de padre y madre sobre un hijo al que no dejan, por ejemplo, cambiarse de sexo con 12 años".

David Souto percibe con clarividencia el odio al niño detrás de la falsificación de la Navidad, un odio de naturaleza antiquísima, el mismo y repetido odio de la antigua serpiente –"Pongo eterna enemistad entre ti y la mujer, entre su descendencia y la tuya"–, un odio preternatural que en épocas terminales como la nuestra se embadurna de almíbar y envuelve su nihilismo con mucha fanfarria kitsch, para engañarnos sobre su verdadera naturaleza.

https://www.religionenlibertad.com/opinion/260121/odio-ninos_116051.html

martes, 28 de abril de 2026

Ama de casa

 Cuando decidí dejar de trabajar y quedarme en casa con mis hijos nadie lo entendió, ni mi familia, ni mis amigos. Así que les dije que era algo temporal y sí, pensaba volver a trabajar más tarde. Lo intenté a los cuarenta años pero no encontré nada compatible con los colegios de los niños.

Así que empecé a repasar idiomas y a escribir en internet. Con el tiempo se volvió algo un poco obsesivo. Escribía sin parar. Luego empecé a comunicarme con más gente y tomarlo con calma. De ese modo la escritura se convirtió en un oficio que realmente nunca he dejado del todo. 


 

lunes, 27 de abril de 2026

La verdadera revolución que está en marcha, por José Javier Esparza

Hay una revolución en marcha y no es la que te están contando. La que te están contando los grandes medios de comunicación es la de las protestas pro-Palestina. Pero eso no es una revolución: eso es un simulacro. Yo no dudo de la buena fe de muchos de los que están protestando estos días. Tampoco dudo de la poca cabeza de otros muchos, como esas chicas que se suben a sí mismas a Instagram exhibiendo lo bien que les queda el gloss en la carita pintada para ir a manifestarse. Pero, sobre todo, no dudo de que los que han movido estos hilos saben perfectamente que todo es una gigantesca impostura; que nada cambiará en Gaza, como nada constructivo hicieron las movilizaciones “por el planeta”, salvo engordar las cuentas de los que han hecho fortuna con el gran camelo. En el fondo, es el sueño del poder: conducir a la gente a levantarse contra cosas que el levantamiento no cambiará, es decir, mantener bien lejos de sí la atención de la multitud. Porque a los jóvenes —o no tan jóvenes— airados que han llenado las calles estos días no se los vio en Valencia quitando barro, ni en los frentes de fuego de este verano desbrozando montes, ni en ningún otro lugar donde realmente había un pueblo pidiendo auxilio. Esta de los «Free Palestine» (en inglés, por supuesto) es una movilización popular sin pueblo propiamente dicho, porque el pueblo real está en otra parte, con otras preocupaciones, muy lejos de la flotilla de Greta. 


No, la utilidad de esas manifestaciones es otra. El anarquista García Oliver, autoproclamado «mejor terrorista de la clase trabajadora» y ministro de Justicia del Frente Popular, decía que los atentados, la algaradas y demás son «gimnasia revolucionaria»: no arreglan nada, pero mantienen a las «masas» activas y en forma para cuando haya que hacer la revolución. Esto es un poco lo mismo: una gimnasia para mantener vivas a esas «masas» que habrá que echar a la calle cuando gobierne la derecha. Pero con el agravante de la estafa, porque aquí no hay revolución alguna ni habrá después poder proletario, sino que todo se sustanciará en los privilegios de las oligarquías separatistas y en las putas, los sobres y los chalés de los socialistas, como siempre. Después de la fiesta, al amanecer, el proletario de verdad, también como siempre, se dejará el lomo en las calles limpiando la mierda que los «revolucionarios oficiales» han dejado. Las banderas habituales de la izquierda van siendo, cada vez más, cosa de señoritos. 


Mientras tanto, las opciones soberanistas vencen en la República Checa o en Japón, aupadas por ese mismo pueblo que, en Londres, llena las calles contra el desmadre migratorio o que en otros lugares de Europa colapsa con sus tractores el paisaje ficticio de Úrsula. Esta sí que va a ser, está siendo ya, realmente una revolución: la de un pueblo que reclama a sus gobernantes que le devuelvan la nación, porque se la han robado. En España, también: cada vez hay más gente, y cada vez más joven, que anhela reencontrarse con su propia identidad colectiva, con su historia real, con ese mundo que el poder lleva medio siglo ocultando, deformando, denigrando, tergiversando, para convencernos a todos de que nunca deberíamos haber existido. No hay más que ver la espectacular floración de reivindicaciones de la Hispanidad por todas partes, y generalmente movidas no por las instituciones, que esas siguen a lo suyo, sino por la propia gente, es decir, por un pueblo que quiere seguir siendo tal. Visto con perspectiva, la mayor revolución cultural que ha vivido España en el último cuarto de siglo es precisamente esta ola de recuperación de la propia identidad histórica, construida a pesar del poder y contra él. En esa revolución late el germen de algo que puede ser aún más grande: un pueblo que vuelva a tomar conciencia de su espíritu, que no está en Gaza ni en la huella de carbono, sino en los barrios depauperados, en los campos abandonados, en los jóvenes sin expectativas y en todos aquellos lugares donde todavía queda un aliento nacional que desea sobrevivir. Esta es la revolución que está en marcha, y no la que nos están contando.

 https://gaceta.es/opinion/la-verdadera-revolucion-que-esta-en-marcha-20251007-0100/

domingo, 26 de abril de 2026

 Del Obispo Strickland


DEL OBISPO STRICKLAND



Mis queridos hermanos y hermanas

Hoy, 15 de octubre, con profundo dolor por el estado de nuestra amada Iglesia, debo hablar. El papa León XIV ha nombrado al cardenal Blase Cupich, de Chicago, miembro del Consejo de Gobierno de la Ciudad del Vaticano. No se trata de un simple acto administrativo, sino de una declaración de intenciones.
El cardenal Cupich se ha opuesto públicamente a la misa tradicional en latín, ha tolerado e incluso celebrado a los políticos que promueven el aborto y ha debilitado constantemente a quienes defienden la santidad de la vida y la integridad de la doctrina católica. Elevar a un hombre así a uno de los órganos de gobierno del Vaticano significa enviar un mensaje a los fieles católicos de todo el mundo: la fidelidad a la tradición y a la ley moral se considera ahora un obstáculo más que una luz.

No puedo permanecer en silencio. La Iglesia que amo está siendo desmantelada, no por sus enemigos externos, sino por aquellos que, desde dentro, cambian el Evangelio de Jesucristo por la aprobación del mundo. Los fieles merecen claridad, no confusión.

No hablo por rebeldía, sino por obediencia a la verdad de Cristo, que dijo: «Que vuestro hablar sea sí, sí; no, no» (Mateo 5:37). Mi lealtad al oficio papal permanece, pero la lealtad no significa silencio ante el error.

Sin embargo, las palabras de dolor no bastan. Es demasiado tarde y el engaño es demasiado profundo. Estamos asistiendo al desmantelamiento de la fe de nuestros padres con el pretexto de la renovación. Los que antes defendían a la Esposa de Cristo ahora cortejan el aplauso del mundo. Construyen altares a la tolerancia mientras Cristo es crucificado de nuevo por el silencio y la traición.

Hablemos claro: cuando se nombra para el poder a hombres que rechazan la ley moral, que se burlan de la Sagrada Liturgia, que desprecian a los fieles que se arrodillan ante el Señor Eucarístico, eso no es renovación, es una rebelión contra Cristo mismo. Y ningún católico, obispo o laico, puede quedarse mirando mientras se eclipsa la luz de la verdad.

Imploro a mis hermanos obispos: este no es momento de susurrar. Las ovejas están dispersas. Los lobos llevan mitras. Permanecer en silencio significa compartir el pecado. La llamada a la unidad no puede significar unidad en el error. Debe significar unidad en el Corazón traspasado del Redentor.

A los fieles les digo: no se desanimen. No abandonen la Iglesia, porque sigue siendo la Esposa de Cristo, aunque sangre. Permanezcan firmes. Oren y reparen. Adoren al Señor Eucarístico con más amor que nunca. Enseñen a sus hijos la fe inalterada. Permanezcan bajo la Cruz con la Virgen María.

Cristo no pide nuestra diplomacia, pide nuestra fidelidad. Ya no podemos fingir que estas traiciones son simples malentendidos. El mundo puede llamarlo desafío; el Cielo lo llama verdad. «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5:29).

Que el Sagrado Corazón de Jesús reine de nuevo en su Iglesia y que cada pastor sea hallado fiel cuando aparezca el Pastor Supremo. Amén.

Obispo emérito Joseph E. Strickland

sábado, 25 de abril de 2026

Bebés por gestación subrogada de los megaricos, por Manu Torralba

Los ricos se apuntan cada vez con más fuerza a la moda de los vientres de alquiler. Personalidades internacionales como Elon Musk, Nicole Kidman o Ana Obregón han sido algunos de los famosos que han llevado a cabo esta práctica tan controvertida que permite a las clínicas hacer negocio con el nacimiento de un bebé y a las madres que prestan sus cuerpos en una especie de horno-incubadora. Desde el punto de vista de la economía todo son buenas noticias, pues durante nueve meses se gana una nueva autónoma que contibuirá con su esfuerzo a las arcas públicas, pero las implicaciones éticas que conlleva son difícilmente salvables.


En las últimas semanas, se ha dado a conocer el caso de Xu Bo, un millonario chino que reconoce haber gastado más de 200.000 euros en gestaciones subrogadas en los últimos años, con lo que se calcula que ya tiene más de cien hijos, la mayoría nacidos en EEUU y con la ventaja de gozar de una doble nacionalidad. No es el único superpoderoso que está interesado en tener un ejército de bebés. El exasesor de Trump y dueño de Tesla y X —anteriormente llamada Twitter— puede que haya tenido decenas de hijos de mujeres a las que no ha conocido en la intimidad.

"Hace cinco meses, di la bienvenida a un nuevo bebé al mundo. Elon Musk es el padre". Con estas palabras, la influencer Ashley St. Clair, de 26 años, anunciaba a través de la red social X que ella era una de las elegidas para engenderar a los vástagos del magnate nacido en sudáfrica. St. Clair explicó que no había revelado antes la noticia "para proteger la privacidad y seguridad del niño", pero que decidió hacerlo ahora debido a la intención de algunos medios sensacionalistas de divulgar la información. "Pretendo permitir que nuestro hijo crezca en un entorno normal y seguro. Por esa razón, pido a los medios que respeten su privacidad y se abstengan de realizar una cobertura invasiva", añadió.

Lo que es seguro es que Musk ha tenido ya 12 hijos con tres mujeres distintas a lo largo de dos décadas. Su primer hijo nació en 2002 y el más reciente confirmado hasta ahora a principios de 2024, por lo que la noticia no ha llegado a ser confirmada.

Como referente cultural aparece con frecuencia Elon Musk, padre de al menos 14 hijos conocidos. Aunque Musk no ha utilizado la subrogación de forma masiva como Xu, su figura inspira a algunos magnates asiáticos que ven la reproducción abundante como una forma de legado, poder o misión personal. Paradójicamente, una de sus hijas ha denunciado públicamente su ausencia como padre, lo que refuerza las críticas sobre la calidad del vínculo frente a la cantidad de descendencia.
Docenas de bebés por gestación subrogada

El auge de la gestación subrogada en EEUU ya puede considerarse una estrategia. Lo es al menos para las élites chinas adineradas que pretender construir "megafamilias" aprovechando los vacíos legales. El caso más extremo es hasta el momento el de Bo, que se autoproclama "el primer padre de China" para crear una dinastía empresarial. Su intención, según ha manifestado, es que sus hijos "de mayor calidad" puedan heredar su imperio, y para ello debe conseguir un gran número de descendientes. Del resto, no ha dicho nada.

Dado que la gestación subrogada comercial está prohibida en su país, muchos multimillonarios chinos recurren a Estados Unidos. Además, la 14.ª Enmienda les permite a todos los niños nacidos en suelo estadounidense adquirir la nacionalidad, como explicó el reportaje del The Wall Street Journal que convirtió esta historia en un escándalo mundial. A raíz de su publiacación, se han generado unos conflictos legales inéditos, con una jueza de familia incluida que rechazó —en primera instancia— reconocerle la paternidad de varios menores una vez se demostró la dimensión de lo que estaba planificando el megarrico.

En EEUU, temen que puedan surgir otros casos que no hayan sido destapados aún y ante los que poco podrán hacer. En China, por su parte, la opinión pública percibe estos casos como un abuso del poder económico para eludir normas nacionales e "industrializar" la paternidad, lo que ha generado muchísima indignación.
Otros conocidos casos de "ejércitos de bebés"

El caso extremo de Xu Bo no es un hecho aislado, sino una tendencia creciente en las personas más ricas del mundo, especialmente en Asia. El ejecutivo chino Wang Huiwu recurrió a modelos para tener diez hijas con ellas, con el objetivo reconocido de casarlas en el futuro con hombres poderosos y, así, como si de la Edad Media se tratase, perpetuar su estirpe entre las mayores riquezas del planeta. Al empresario japonés Mitsutoki Shigeta se le descubrieron en 2014 nueve bebés en Tailandia nacidos por subrogación con la delirante idea de "salvar a la humanidad" a través de una gran descendencia.

En todos los casos, el denominador común es el gran capital económico del que disponen, lo que les ha permitido delegar la gestación y los primeros cuidados de los niños, lo que se aleja claramente de las paternidades tradicionales de la especie humana. No se trata solo de un problema legal, sino de un dilema ético que incluye el dinero, el consentimiento y el bienestar de los niños. 

https://www.vozpopuli.com/internacional/un-ejercito-de-bebes-por-gestacion-subrogada-la-ultima-excentricidad-de-los-megaricos.html

viernes, 24 de abril de 2026

Venezuela. Todo esto va de China, por Luis Ventoso



Vidas ejemplaresLuis Ventoso
¿Venezuela? Todo esto va de China
Estamos en la Segunda Guerra Fría y Estados Unidos se ha hartado de ver a los chinos enseñoreándose de su patio trasero
12 ene. 2026 - 01:30

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El dictador Maduro y su mujer fueron capturados por la Delta Force a las dos de la madrugada, hora local. Era el 3 de enero y los protegían escoltas de élite de la obsoleta satrapía comunista cubana. ¿Qué había hecho el día anterior el detenido? ¿Cuál fue su último acto oficial? El 2 de enero, un trajeado y encorbatado Maduro recibió con máxima formalidad en el palacio de Miraflores a Qiu Xiaoqi, enviado especial de Xi para Iberoamérica, y al embajador chino. Un comunicado del Gobierno venezolano resaltó que la reunión ratificaba «el carácter inquebrantable de la unidad entre Caracas y Beijing como socios estratégicos». Maduro, al que acompañaba Delcy, se refirió a Xi Jinping como «un hermano mayor» y ensalzó la «hermandad» con China.

Todo esto no va de Venezuela, va de China. Estados Unidos es un poderoso productor de petróleo, que no necesita el crudo venezolano (del que el 80 % iba a China y suponía el 5 % de sus importaciones). A Trump, por desgracia, tampoco lo desvelan los terribles padecimientos bajo la dictadura venezolana, ni lo mueve un afán por instaurar allí rápidamente una democracia de laboratorio. Si tiene más interés en enviar a su público el mensaje de que va a cortar la autopista narco, cuyas mercancías han creado una epidemia de zombis en Estados Unidos.

El auténtico móvil de la captura de Maduro es China, con la que Washington está dirimiendo la segunda Guerra Fría. Con su televisivo y estrafalario estilo, lo que ha hecho Trump es dar un puñetazo sobre el tablero para decir basta a una China que se había ido enseñoreando de su patio trasero (controlaban hasta el Canal de Panamá y el 30 % de las materias primas de Brasil, Perú y Chile). Trump y Biden se odian de manera visceral, pero existe algo que compartían: la preocupación por China, política de Estado permanente sea quien sea el inquilino de la Casa Blanca.

En 1992, el profesor estadounidense Fukuyama se hizo célebre con su libro El fin de la historia, donde cantaba una victoria universal de la democracia liberal. Vendió mucho. Pero no dio una. Hoy vivimos en un momento excepcionalmente delicado, en el que confluyen la segunda Guerra Fría, que enfrenta al imperio a la baja con su posible sucesor, y la cuarta Revolución Industrial –la de la IA, las nuevas fuentes de energía, los semiconductores y la biotecnología–, unos frentes donde también se están partiendo la cara chinos y estadounidenses.

Como telón de fondo, Taiwán, el estandarte del nacionalismo chino, que sirve al dictador del PCC para distraer de sus problemas domésticos. China cerró el año cercando la isla con las abrumadoras maniobras Misión Justa 2025, un alarde que semejaba ya el preludio de la invasión. Pero Taiwán no es solo un pleito nacionalista. Es la sede de Taiwan Semiconductor Manufacturing (TSMC), el gigante que despacha el 90 % de los microchips del planeta, claves en la nueva Revolución Industrial.

El dominio de Occidente supone una rareza en la historia, por lo que muchos estudiosos señalan que el espectacular ascenso de China, que en tiempo récord sacó de la pobreza a 800 millones de personas, «es más una restauración que una revolución». En 1972, Nixon y Kissinger iniciaron el acercamiento a China, en un afán de evitar su pinza con la URSS. En 1978, China suponía menos del 1 % del comercio mundial. En 2001, un iluso Clinton, enamorado de las promesas de la globalización, les abrió las puertas de la Organización Mundial de Comercio. Doce años después ya eran el mayor exportador. En su ascenso, aprovecharon la codicia de las multinacionales occidentales que se fueron allí a producir barato, robándoles sus secretos industriales al tiempo que nos cerraban sus mercados. Han hecho dumping a Occidente con ayudas estatales a su industria y con unas condiciones laborales muy inferiores. Se han zampado nuestro sector fabril y pronto caerá la automoción europea, inmolada en el altar de la paranoia climática de Bruselas.

Los chinos no han olvidado. Albergan un enorme resentimiento contra Occidente por los abusos del colonialismo en el llamado Siglo de la Humillación, que va desde las Guerras del Opio hasta la revolución comunista de 1949. China es otro universo, ajeno a las columnas que han conformado el nuestro, que son el cristianismo, el derecho romano, la filosofía griega y la ilustración.

A diferencia del regate corto inherente a nuestras democracias por la taquicardia electoral, los chinos no tienen prisa, miran con las luces largas. Desde comienzos de este siglo se han embarcado en un sigiloso proceso de dominación del mundo, con caballos de Troya comerciales que seducen a los países emergentes (iniciativa del Cinturón y la Carretera) y haciendo acopio de materias primas estratégicas (80 % las tierras raras y el 30 % del petróleo africano, continente donde dominan, ante el despiste estadounidense y la molicie de una adocenada Europa). Nos colonizan además en el mundo digital con TikTok, Huawei o WeChat.

El problema actual estriba en que China ya no solo quiere dominar la economía, donde aún le falta un trecho, pues Estados Unidos supone el 24 % del PIB mundial y tiene siete de las mayores empresas del planeta, frente a un 16 % del PIB para China. El desafío radica en que hoy China está crecida, se gusta, y aspira a exportar e imponer también su modelo político: una autocracia de hombre fuerte, contraria a nuestras democracias de las libertades, que ve decadentes e ineficaces.

¿Ganará China? No es tan fácil. EE.UU., a pesar del lastre de su fortísimo endeudamiento, supone el 40 % del gasto militar del mundo (China está en el 13 %, aunque lo ha multiplicado por cinco desde el inicio de siglo). China presenta además sus talones de Aquiles: la resaca social y económica de la política del hijo único, la ralentización de su espectacular crecimiento, temor al estallido de burbujas inmobiliarias y empresariales y, sobre todo, que un modelo que lamina la libertad coarta también la creatividad.

Asistimos a la gran batalla China-Estados Unidos, ahora mismo con dos líderes antitéticos: un Trump con algunas buenas intuiciones, pero que vive al minuto, cultiva el espectáculo, arrastra un déficit de atención y en tres años estará fuera; y un taimado Xi de puño de hierro en guante de seda, con un plan a largo y ninguna prisa electoral acuciándolo.

A diferencia de Sánchez y Zapatero, activos peones prochinos, a otros nos gusta el dulce aroma de la libertad.
https://www.eldebate.com/opinion/20260112/venezuela-todo-esto-china_373205.html

jueves, 23 de abril de 2026

Para Gemma de Gijón

El otro día repasando los correos no sé dónde toqué que resulta que he bloqueado tu usuario y no sé cómo arreglarlo. Si lo lees, por favor escríbeme desde otro correo. Un beso 

Mis colaboraciones

 Durante un año estuve escribiendo para Forum libertas. Después he publicado muchas cartas al director en Hispanidad y algún sitio màs bajo el nombre Susana Moreno.

Cuando escribía más y mejor intenté ser colaboradora de varios medios pero es difícil. Ahora me arrepiento de no haber estudiado periodismo cuando pude hacerlo.

https://www.cesarvidal.tv/videos/cuales-son-las-causas-del-hambre-en-el-mundo-16-04-26

miércoles, 22 de abril de 2026

Europa pone en riesgo su industria,

 Europa está empeñada en disminuir sus emisiones a través del Pacto Verde Europeo, aunque su efecto a nivel global es bastante limitado. En el otro lado, China e India se mantienen al frente en la producción de gases contaminantes, avanzando hacia las energías renovables sin detener su crecimiento industrial.


En 2024, la Unión Europea representa apenas el 2,97% de las emisiones anuales de CO2 por carbón, según datos de Our World in Data. Por su parte, China concentra un abrumador 56,2% del total mundial, con 15,81 mil millones de toneladas emitidas ese año. A esto se suma el 13,34% correspondiente a India, lo que significa que juntos son responsables de casi el 70% de estas emisiones. Ambas naciones albergan aproximadamente el 35% de la población global, mientras que la UE, EE.UU. y Canadá, que constituyen solo el 10% de la población, generan apenas el 7,78%.


Estas estadísticas evidencian una clara desigualdad y una absoluta inutilidad. Y es que mientras en el Viejo Continente se prioriza reducir las emisiones de CO2 sobre la viabilidad de las empresas y el empleo que mantienen, en otros lugares del mundo tienen muy claro que las emisiones de C02 no van a poner en riesgo su Economía ni los millones de puestos de trabajo que genera.



El funeral que el Vaticano quiere olvidar: cuando el cadáver del papa Pío XII explotó en su ataúd

Para muestra, un botón: en Europa el sector del Automóvil da trabajo a nada menos que 14 millones de personas entre empleos directos, indirectos y asociados. Pese a ello, la UE ha emprendido una deriva destructiva imponiendo todo tipo de reestricciones a cada cual más ideológica hasta el punto de haber intentado prohibir un tipo de tecnología en la que somos líderes: los motores de combustión en general y los diesel en particular.


Ante la evidencia de que el gran público no compra ni la mitad de coches eléctricos que se necesitaría vender para mantener el empleo en las factorías, Bruselas ha empezado a ceder en su radicalismo abriendo la mano a prolongar la venta de motores de combustión más allá de 2035, aunque aún con severas restricciones que habrá que eliminar más adelante.


Emisiones en 2025: un récord global a pesar de los esfuerzos

Se prevé que las emisiones mundiales de CO2 derivadas de combustibles fósiles aumenten un 1,1% en 2025, alcanzando un nuevo máximo histórico de 38.100 millones de toneladas. El aumento en China, que representa el 32% del total global, será leve con un incremento del 0,4%, moderado por la expansión de energías renovables. Se estima que este año podría alcanzar su punto máximo gracias a un auge en energía solar y reforestación.


India: +1,4%, una cifra inferior a años anteriores debido a los monzones y al crecimiento de renovables.

EE.UU.: +1,9%, influenciado por condiciones climáticas invernales y un aumento en el uso del carbón.

UE: +0,4%, afectada por un clima frío y una menor producción hidroeléctrica y eólica; esto ocurre a pesar del incremento en energía solar.


El funeral que el Vaticano quiere olvidar: cuando el cadáver del papa Pío XII explotó en su ataúd

La participación de la UE se sitúa en el 6% a nivel global, con proyecciones inciertas que oscilan entre -2,1% y +2,8% para los próximos años. Esto contrasta con reducciones pasadas y pone de manifiesto que sus esfuerzos no tienen un impacto significativo en la tendencia mundial.

https://www.periodistadigital.com/ciencia/medio-ambiente/20251222/europa-pone-riesgo-industria-3-emisiones-china-aduena-economia-emitiendo-56-noticia-689405165524/

martes, 21 de abril de 2026


 

Concursos

 En mi labor en Internet soy anónima. En mis libros firmo acontracorriente. En los blogs soy Susana Moreno, pero èse no es mi apellido real. El mío es muy distintivo.

Sólo hay una excepción. Cuando firmo peticiones públicas o si participó en un concurso. Cada año me presentó a uno por estas fechas. Pero este año he hecho una tontería: no mandé los datos personales; así que no hay nada que hacer.

https://www.cesarvidal.tv/videos/es-elsztain-la-mano-que-mece-la-cuna-de-milei-14-04-26

lunes, 20 de abril de 2026

El objetivo islamista es destruir el cristianismo, por Javier Lozano

«El objetivo islamista es borrar la civilización cristiana y los católicos son quienes la encarnan»

Islam y cristianismo

Laicismo

El general Pierre de Villiers es toda una institución en Francia. Amado por los soldados decidió dimitir como jefe del Estado Mayor de la Defensa por sus discrepancias con Macron. Padre de seis hijos y católico de fe firme, este alto mando militar que ha liderado importantes misiones internacionales proviene de la Vendée, la región francesa en la que humildes agricultores y nobles, unidos por su fe católica, lucharon juntos contra los abusos de la Revolución Francesa, y acabaron siendo víctimas de un genocidio.

Resulta llamativo que un general católico y de la Vendée haya sido el alto mando del Ejército de la republicana y laicista Francia.

Por su visión de la realidad francesa debido a su experiencia como militar así como su propia vida es un referente para muchos, sobre todos cuando los cimientos de su país están siendo zarandeados por los ataques yihadistas que durante los últimos años se han producido en territorio nacional.

Un militar de prestigio, católico y con las cosas claras

Hermano de Philippe de Villiers, conocido político conservador y fundador del parque temático Puy du Fou, el general destaca un elemento que tiene en su vida: “esta fuerza para saber de dónde soy y hacia dónde voy es una gracia formidable porque la necesidad de arraigo, que la globalización individualista niega por ideología, es profunda en el hombre. Es la necesidad de sentido, trascendencia y esperanza. Por eso vengo de una tierra, la Vendée, que lleva consigo el vivo recuerdo de las guerras y que, al mismo tiempo, clama la necesidad de superar el odio y la reconciliación”.

Pierre de Villiers, con el presidente Macron antes de dimitir como jefe del Estado Mayor

“La fe católica me fue transmitida en mi infancia con un sentido de servicio y entrega, que son sus elementos esenciales. Este es el camino hacia la verdadera felicidad que mis padres pudieron mostrarme”, contaba en una entrevista con La Vie. Ya como marido y padre tuvo claro que “la transmisión de la fe estaría en el corazón de nuestro hogar. Mi mayor orgullo hoy, mi alegría como padre, es que mis seis hijos han guardado el tesoro de su educación cristiana”.

Su maduración de la fe

En esta experiencia de fe, De Villiers afirma que no es “un gran espiritual ni un contemplativo: me acerco a Dios por la acción, en particular por relacionarme con los demás. Muy modestamente y por coherencia, siempre he tratado de encarnar mi fe practicando la caridad fraterna, con especial atención a los más frágiles, los heridos, los enfermos”.

“Personalmente, mi relación con Dios ha madurado en escenarios de guerra y en contacto con la muerte, los heridos y las familias en duelo. De Kosovo a Bataclan, pasando por Afganistán, una Palabra inspiró, apoyó, fortaleció mi compromiso: “No hay mayor amor que dar la vida por los amigos” (Juan 15,13)”, considera.

Por todo lo que ha vivido y conocido en esta Francia tan peculiar, laicista pero con católicos de fe profunda también, se muestra tan preocupado con la deriva actual de su país y su respuesta al yihadismo y al islamismo radical que campa a sus anchas por su tierra.

La complicada situación francesa

En una entrevista con Famille Chretienne, el que fuera jefe del Estado Mayor habla del atentado en Niza y asegura que "es un acto de guerra que tiene como objetivo la existencia misma de nuestra nación y nuestra civilización cristiana”. Por ello, cree que “a raíz de este acto atroz quiero decir: ¡ya está bien! Hay que tomar el control”.

El atentado en Niza en 2020 dejó tres víctimas mortales, asesinadas en la basílica de Nuestra Señora

En su opinión, “es hora de tomar medidas contundentes a largo plazo. No es una cuestión que afecte a las próximas elecciones, sino a las próximas generaciones. Debemos unir a quienes quieren transmitir nuestra civilización y no dejarse conquistar por el miedo. Porque el miedo es comienzo de la derrota”.

Sobre los ataques a católicos, como el de la basílica de Niza o el del padre Hamel, el general De Villiers tiene claro que han sido víctimas porque “los católicos practicantes simplemente encarnan la civilización cristiana”. Lo explica asegurando que “esta civilización es el objetivo preferencial de los terroristas islamistas que quieren imponer un nuevo modelo de sociedad en torno a la sharia. Están luchando contra el modelo occidental y su fundamento cristiano. Estado Islámico ha sido derrotado, pero la ideología islamista todavía sueña con establecer califatos. Repito, su objetivo es borrar del mapa nuestra herencia judeocristiana”.

"¡No se detendrán!"

El análisis de este general católico francés es duro y directo: “¡No se detendrán! Creer en una desaparición espontánea del terrorismo es un gran error analítico. Esta guerra debe librarse, y como cualquier guerra será larga y difícil”.

Y añade que para luchar de manera efectiva con el islamismo radical que atenta en Europa “debemos acabar con esa ingenuidad y este pacifismo post 68 que aún existe. Estamos en una guerra real. Por tanto, debemos cerrar filas y reconstruir el crisol nacional para evitar que estos jóvenes que nos golpean sean cada vez más numerosos”.

Esto debe hacerse, en su opinión también ayudando “a los más vulnerables para que no caigan del lado equivocado. Hay distintos frentes para intentar trabajar: seguridad, vivienda, educación…

En busca de lo verdadero, lo bello y lo bueno...

El general Pierre de Villiers llama a defender “nuestros valores” que unen su nación y que asegura que están presentes en la doctrina social de la Iglesia: “confianza, fraternidad, coraje, perdón, benevolencia”.

Apuesta además por un equilibrio entre firmeza y humanidad. “No hay humanidad posible sin firmeza ni firmeza sin humanidad. Esta es la clave para mí. Este equilibrio entre los dos no es centrismo ni suavidad.

Sobre los jóvenes que caen en las garras del islamismo radical en Francia y en otros países europeos. De Villiers los define como chicos “sin esperanza que son presa fácil del salafismo y el islam radical”.

Ante una situación como esta es necesaria mostrar “auctoritas”, es decir, autoridad. “Significa poder elevarse a algo más grande que está más allá de nosotros. Por falta de autoridad, algunos jóvenes caen en la fascinación de una ideología en la que la barbarie no es un simple medio sino un fin. Depende de Francia saber ofrecer algo más. Yo propongo pasar de una sociedad de contramodelos a una de modelos que nos eleven hacia lo bello, lo verdadero, lo bueno”.


(Publicado originariamente en ReL en noviembre de 2020).

https://www.religionenlibertad.com/mundo/220815/pierre-villiers-general-islamismo-civilizacion-cristiana-europa-catolicos_91623.html

domingo, 19 de abril de 2026

Derechos humanos en Ucrania

 🇺🇳La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos presentó un nuevo informe sobre la situación de los derechos humanos en Ucrania en el período del 1 de diciembre de 2024 al 31 de mayo de 2025.


El informe contiene cifras y hechos impactantes que arrojan luz sobre los crímenes del gobierno de Kiev. Esta es la verdadera cara del régimen ucraniano, cuyas víctimas no solo son civiles rusos y nuestros militares capturados, sino también los propios ucranianos.
Se documentan torturas a prisioneros de guerra, ataques con perros y violencia sexual, golpizas a “presos políticos” por su lealtad a Rusia, presión psicológica sobre ucranianos prorrusos, acusaciones de traición, “colaboracionismo” y otros delitos relacionados con la seguridad nacional por simple simpatía hacia Moscú, y un trato inhumano hacia los disidentes. Todo esto proviene del arsenal de los criminales nazis.

En total, desde el 24 de febrero de 2022, la Oficina ha documentado torturas o malos tratos a 170 detenidos relacionados con el conflicto.

Por nuestra parte, hemos advertido repetidamente a las organizaciones internacionales sobre la naturaleza criminal del régimen ucraniano.

El hecho de que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU — un organismo internacional que no es proclive a simpatizar con Rusia y mantiene una posición objetiva sobre la naturaleza y las causas del conflicto en Ucrania — se haya visto obligada a reconocer y publicar estos flagrantes hechos de violaciones a los derechos humanos, evidencia la situación verdaderamente trágica que se vive en los territorios controlados por el régimen ucraniano, situación que ya no puede ser silenciada.

Dos semanas antes, en su informe de junio sobre la situación de los derechos humanos en Ucrania, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso subrayó:
“Está ya completamente claro que en el poder en Kiev se encuentra un régimen abiertamente nazi, que sigue en todo a sus inspiradores ideológicos de la Alemania nazi y en este camino comete una cantidad incontable de violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos en todas las esferas de la vida social”.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional a tomar con la máxima seriedad los hechos presentados en el informe y a adoptar medidas efectivas para condenar al régimen de Kiev, que es abiertamente terrorista en sus métodos y racista en su esencia.

enlace al informe (inglés)

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sábado, 18 de abril de 2026

La mejor guerra es la que no se libra, por Carlos Estéban

No hay guerra que no tenga su correlato en la opinión internacional, que no reproduzca las alineaciones del frente en el papel o la pantalla. Esa, más que la del propio frente, es la verdadera neblina de la guerra, de todas las guerras.
En esencia, el ardor guerrero de unos y otros hace imposible ese mínimo de frialdad racional necesario para cuestionar la necesidad o conveniencia de un conflicto sin ser estigmatizado como agente de uno de los bandos.

Válgame toda esta introducción como venda antes de la herida, es decir, antes de decir que el ataque contra Irán me parece un error de bulto, una trampa de la que Trump tiene ahora muy difícil salir. Y no, no me pagan los ayatolás ni creo, como el presidente norteamericano ha acusado al Papa León XIV, que Teherán deba tener armas atómicas.

Mi oposición a esta guerra es exquisitamente trumpista, es decir, la juzgo un trágico error desde los postulados del propio Trump durante sus dos campañas electorales. Porque Trump no denunciaba las aventuras bélicas americanas anteriores porque fuera un agente baasista en su corazón, o porque anhelase el dominio de la sharía en Kabul, sino porque emprender guerras en tierras lejanas por otros motivos distintos de la defensa nacional era siempre un remedio peor que la enfermedad. Irak es hoy el más estrecho colaborador de Irán, y el control de los talibanes sobre Afganistán es hoy mucho más total e indisputado que antes de la invasión americana, tras años de pérdidas humanas y un chorreo de dólares inasumible.

No es cuestión de que el contrario sea «malo». Hacer de eso un casus belli es atarse a una guerra perpetua en todos los rincones de un planeta rico en regímenes cuestionables.

Saddam Hussein era un tirano. No hace falta insistir. La invasión de Irak en 2003 se presentó como una operación para eliminar una amenaza y, de paso, estabilizar el país sobre nuevas bases. Veinte años después, Irak sigue siendo un Estado frágil, atravesado por mil tensiones internas y con una influencia iraní muy superior a la que tenía antes de la guerra. En otras palabras, el principal adversario regional de Estados Unidos salió objetivamente reforzado.

Afganistán ofrece una imagen aún más descarnada. Tras casi dos décadas de intervención, más de 2,3 billones de dólares gastados según cálculos del Congreso estadounidense y miles de bajas, los talibanes regresaron al poder en 2021 con un control territorial más completo que el que tenían en 2001. El objetivo inicial —erradicar el santuario del terrorismo— se cumplió de forma parcial y temporal; el resultado final fue una restauración.

No son casos aislados. Libia, tras la intervención de 2011, pasó de ser un régimen autoritario pero funcional a un mosaico de milicias rivales. Siria, donde Occidente optó por una implicación indirecta, acabó convertida en un campo de batalla donde Rusia consolidó su posición en el Mediterráneo, con un decapitador del ISIS blanqueado por las cancillerías occidentales a su cabeza. Cada escenario tiene sus particularidades, pero el patrón es reconocible: la intervención no produce el mundo que promete.

En el caso de Irán, la situación es peor. Porque incluso una guerra dudosa y contraria a las promesas de Trump podría «colar» si es del tipo de Venezuela, visto y no visto, sin bajas propias, con un objetivo que paga la acción bélica y con la situación solucionada antes del desayuno.

Pero Irán es otra bestia muy distinta. No solo por su tamaño o por su capacidad militar, sino por su posición en el sistema energético global. Por el estrecho de Ormuz transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial y una proporción similar del gas natural licuado, lo que convierte cualquier disrupción en un shock inmediato para los mercados.

Las últimas semanas han ofrecido un anticipo. El encarecimiento de los seguros marítimos, el desvío de buques y la amenaza de un doble bloqueo —militar o simplemente disuasorio— han bastado para tensionar los precios y alterar flujos comerciales. No hace falta un cierre total del estrecho para generar efectos globales; basta con introducir incertidumbre.

Luego está la ley de consecuencias no buscadas, en este caso en forma de beneficiarios entre los países rivales. Rusia, con una economía fuertemente dependiente de las exportaciones energéticas, gana con cada dólar adicional en el precio del barril. No necesita intervenir ni tomar partido de forma visible. Le basta con que el mercado se estrese y que la atención occidental se disperse. Cada crisis en Oriente Próximo es, en ese sentido, un balón de oxígeno indirecto.

China observa el escenario desde otra lógica. Su prioridad no es la escalada, sino la estabilidad de los flujos que alimentan su crecimiento. Pero al mismo tiempo, cada tropiezo estadounidense refuerza su argumento de que el orden internacional liderado por Washington es, en el mejor de los casos, inestable. Pekín no necesita ganar la guerra; le basta con ganar el relato de la guerra. Turquía, por su parte, juega a un equilibrio más activo. Miembro de la OTAN y actor regional con ambiciones propias, ha demostrado en conflictos recientes —de Siria al Cáucaso— una notable capacidad para aprovechar los huecos que dejan otros. Una crisis prolongada en la región le ofrece margen para reforzar su papel como mediador, como socio incómodo o como potencia de segundo orden con aspiraciones de primero.

La cuestión ya no es solo qué hacer con Irán, sino qué efectos colaterales tendría cualquier decisión en un sistema internacional mucho más fragmentado que hace 20 años. La guerra deja de ser un enfrentamiento bilateral para convertirse en un fenómeno con ramificaciones múltiples, muchas de ellas fuera de control. En ese contexto, la idea de guerra buena resulta cada vez más difícil de sostener.

Ese era, en el fondo, uno de los mensajes más repetidos en la campaña de Donald Trump, más allá del estilo o de las exageraciones habituales: la idea de que Estados Unidos no podía seguir actuando como ingeniero universal sin asumir costes desproporcionados y beneficios inciertos. 

 https://okdiario.com/opinion/mejor-guerra-que-no-libra-16612743

viernes, 17 de abril de 2026

Eficacia de la vacuna de la gripe

 Recopilación de datos de eficacia de las vacunas de la gripe recomendadas por el Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones.


La información que proporciona el CAVI es muy confusa y dificil de interpretar ya que no referencia los datos que muestran, se limitan a dar una lista de referencias al final del informe sobre vacunas de gripe, pero ya con la información que aportan se puede ver que las "eficacias vacunales" que aportan son muy limitadas cercanas al 50% que significaría que es una protección cercana al azar, tienes la misma probabilidad de pasar la enfermedad vacunándote que sin vacunarte.

Otro de los detalles que se aprecia en la información que aporta el CAVI es que no mencionan que en la mayoría de las fichas técnicas de las vacunas que recomiendan se mide la "eficacia relativa", no eficacia absoluta ya que la mayoría de los productos que recomiendan no han sido probados frente a un placebo real sino frente a una versión anterior de la vacuna o incluso frente a una vacuna no antigripal, lo cual puede inducir a una eficacia distorsionada ya que ese pseudoplacebo puede estar favoreciendo la aparición de síntomas asociados a la gripe.

Otra de las propiedades que se observan en estas fichas técnicas es que comprueban si la cepa que ha provocado el síndrome gripal está asociada a la cepa contenida en la vacuna y en los grupos donde se prueba la vacuna aparecen porcentajes no despreciables de casos con cepas contenidas en la vacuna y por tanto lo que estás observando es que la misma vacuna crea focos de gripe con la cepa que portan.

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Los debates conceptuales y teóricos son para el café, lo que importa a estas alturas es que discutamos si los productos que nos vende la teletonta y los consigliere de insalud reúnen los requisitos necesarios para ser recomendados y cuando uno mira los datos de las fichas técnicas de las vacunas contra la gripe que se recomiendan uno se puede quedar petrificado.
No es ya que las eficacias que informan sean muy bajas, es que la realidad es que son productos que hay que vender con buenas campañas de marketing porque en realidad no protegen de nada, siempre hay un porcentaje de "no protección" que va en contra del lema de "protegerte para proteger"

Que cada uno saque sus conclusiones respecto a esa protección, y no hablamos de las listas de efectos secundarios  que contiene cada ficha técnica.

jueves, 16 de abril de 2026

200000 visitas

 En casi seis años. No es que sea mucho pero es un hito. Como es mi blog número nueve Por lo menos, calculo que llevaré unos dos millones en veinte años. Supongo que puedo darme por satisfecha.

Me he casado, he tenido tres hijos y una nieta.

 Hablo más o menos cuatro idiomas. He auto publicado quince libros con mis reflexiones. He cuidado varias mascotas. Supongo que he cumplido.

Tampoco aspiro a mucho màs. El tiempo de emprender y desarrollar ya pasó. Ahora queda recoger los frutos y esperar el declive natural de las cosas.


 

miércoles, 15 de abril de 2026

 Apreciados aulladores:

Cuiden a sus niños de la pérdida de la inocencia facultada por la proliferación de personajes malignos en todos los dibujos animados, cómics, videojuegos y películas, incluso las que parecen inocentes muñequitos, lanzan mensajes e instalan cookies ideológicas en sus pequeños.
    La idea de que los niños, y sobre todo las niñas, deben abandonar a sus familias para triunfar e irse lejos, la de que los progenitores no son sabios sino obsoletos, la de que un amigo repentino vale más que un padre o una madre, están permanentemente en las series infantiles. También infunden que los chicos son tontos y las niñas pueden ser violentas o cascarrabias porque ello las hace fuertes.
   Tengan en cuenta que si el que ve eso es un varón, le puede afectar negativamente en su autoestima. También los personajes híbridos de animales y personas esconden muchos mensajes, así como los animales que hablan, con aspecto de cachorros enfadados, que luchan contra adultos humanos dibujados como personas maduras. Los niños interiorizan que sus mayores son malos, pero que un leoncito cachorro es un ángel. Nada es inocente.
   Se trata de separar afectivamente a los niños de sus familias para que se alejen en busca de “su propio mundo” de autosuficiencia donde el fin último es ser pequeños dioses.
    Para eso se paga a excelentes guionistas que saben introducir estas ideas eugenésicas en tramas de apariencia infantil e inocente.
   Revisen los personajes a los que sus hijos y nietos siguen, porque si, además, ustedes les compran las mochilas y los juegos con esos mismos perfiles, están colaborando en convertir a sus hijos en futuros obedientes globalitaristas.
   Si se sientan a ver con ojo crítico algún capítulo ENTERO de muchos “dibujitos” verán proliferar malos ejemplos de niños enfadados que se pelean todo el tiempo con adultos asesorados por mascotas que hablan. Eso cala profundamente en la psique de los pequeños, que acaban por pedir consejo a su perro antes que a su padre, literalmente.
   No, no hay nadie revisando eso. Los jefes son los mismos que los quieren inocular, es responsabilidad de usted cuidar la salud ideológica de sus vástagos.
   Ahora, los malotes son los héroes, los monstruos son los buenos, y la inocencia es ser idiota.
   Miren a los ojos de esos personajes, muchos de ellos a usted, de niño, le hubieran dado miedo.
Un aullido. Fernando López-Mirones.

martes, 14 de abril de 2026


 

Ansiedad

 Llevo una temporada intranquila. Por una parte por las bodas de mis hijas como es natural. Por otra por la situación mundial que cada vez es más complicada.

Dicen muchas profecías que vamos al fin de los tiempos. A mí a mí edad ya no me importa demasiado, pero no quiero pensar en qué afecte a mi familia. Dios nos guarde.

https://www.cesarvidal.tv/videos/hacia-la-paz-en-iran-08-04-26


Recomiendo los diez primeros minutos

lunes, 13 de abril de 2026

Marruecos tan cerca, por Arturo Pérez Reverte

Hace días, entre dimes y diretes respecto al Sáhara Occidental, escuché diversas declaraciones de políticos y ciudadanos sobre el particular. Desde el aplauso al espumarajo, cada cual opinaba conforme a su interés, razón o sentimientos. Fue interesante el debate, y participé en él con algunas viejas fotografías y artículos. Haber vivido un año en la colonia española, ser corresponsal en Argel y frecuentar la guerra del Sáhara –la de verdad, no el turismo en campos de refugiados– me daba derecho a recordar y opinar, cosa que hice. A repetir que mi corazón estará siempre con mis amigos saharauis. Con los vivos y con los muertos. 
 
Establecido eso, llamo la atención sobre algo que me dejó pensando: el deseo, sobre todo de algunos políticos de izquierdas y del público en general, de que en Marruecos caiga la monarquía, Mohamed VI se vaya a tomar por saco y allí reinen libertad, progreso y democracia. Deseos ésos que resulta difícil no compartir; pero que requieren notas a pie de página que, por lo visto, quien las conoce o intuye se guarda mucho de dar. Pero como el arriba firmante tiene una edad en la que ciertas cosas importan un carajo, voy a tocar esa tecla. Me pone, incluso. Lo de tocarla. 
 
Europa, o lo que aún llamamos Occidente, es un espacio político y cultural acribillado de achaques y goteras, camino del desguace. Como todos los imperios, tardará en llegar al momento o el siglo del finiquito, pero su destino es tan ineludible como la historia de la Humanidad. Sobre ese nido confortable de derechos y libertades, duramente conquistados durante siglos, caen ahora, de forma tanto pacífica como violenta, oleadas de pueblos más jóvenes, más desesperados y más hambrientos, que no se rigen por nuestras reglas sino por las suyas y que traen, a veces, dosis de rencor históricamente justificadas. Todo ello lo resume de maravilla, ahorrándome palabras, la afirmación todavía reciente de un radical islámico: Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia. 
 
Como todos los imperios, Europa, u Occidente, tenía centuriones que protegían las fronteras. Ellos nos hacían el trabajo sucio para mantener la calefacción a 22 grados. Pero eso se acabó, paradójicamente con el aplauso de una Europa donde esos centuriones tenían mala prensa. Las llamadas primaveras árabes, y cómo terminaron, fueron un aviso que no sirvió de gran cosa. Los europeos, o españoles, creemos que es mejor un mundo sin tiranos que con ellos, aunque nos vigilen la finca. Y es verdad. El problema es que eso plantea un rompecabezas de imposible solución: o tenemos finca y calefacción o no las tenemos. Nuestro mundo ya no será mejor jamás, porque hace tiempo que aquí perdimos el manejo inteligente de los mecanismos. Queremos vivir bien, pero criticando lo que nos hizo vivir bien. Eso es admirable, claro, siempre y cuando estés dispuesto a asumir las consecuencias. Pero no lo estamos. 
 
Hay un lugar que debería mencionarse más: el Sahel. Justo debajo de Marruecos y Argelia. A veces preguntamos qué hacen tropas francesas y españolas en Mali, tragando polvo entre saharianos y subsaharianos, y me gustaría saber por qué quien debe explicarlo no lo hace. Por qué nadie dice que la principal amenaza para Europa no es sólo Putin, sino también el Sahel y lo que allí se cuece: un islamismo violento, radical y despiadado, frente al que regímenes autoritarios como Argelia, monarquías como la de Marruecos, son nuestro baluarte defensivo, las legiones de nuestro ya maltrecho limes romano: unos hijos de puta que, por suerte para Europa y pese a los conflictos con ellos, todavía son nuestros hijos de puta. Cuando salten esos cerrojos, cuando Mohamed VI caiga entre el aplauso de quienes deseamos democracia y libertad para Marruecos –pese a los clichés, un pueblo de gente buena de la que podríamos aprender mucho los españoles–, la anhelada primavera marroquí puede acabar como otras que conocimos: con una guerra civil, y puede que con un régimen islamista. Con los curas de allí, una vez fuera de control –sabemos de lo que es capaz un cura con turbante, un Corán en una mano y un Kalashnikov en la otra–, predicando la Yihad en torno a Ceuta y Melilla y a quince kilómetros de las costas españolas. 
 
Y no digo, ojo con eso, que sea malo ver al rey de Marruecos disfrutando de su fortuna en el exilio de Suiza o en una villa de Mónaco. Me gustaría, sin duda. Les juro a ustedes que me da morbo. Pero a la hora de aplaudir o silbar a héroes o tiranos conviene saber lo que se hace, asumiendo las consecuencias. Comiéndose las duras y las maduras. Algo cada vez más difícil en esta Europa imbécil que ha sustituido bibliotecas por redes sociales, cultura por filantropía y razón por sentimientos.  

 https://arturoperez-reverte.blogspot.com/2022/04/marruecos-tan-cerca.html

domingo, 12 de abril de 2026

El silencio de los libres, por Alba Vila

 Esta semana se han cumplido dos años del ataque más sangriento en Israel. El 7 de octubre de 2023, los terroristas de Hamás irrumpieron por tierra, mar y aire. Aquel día dejó 1.200 muertos y más de 250 secuestrados. La imagen del terror con el festival de música Nova, los kibutz y de familias enteras ejecutadas, dio la vuelta al mundo. En este segundo aniversario, Hamás ha aceptado el plan de paz propuesto por Donald Trump. Todos lo sabemos. Todos sabemos lo que ocurrió aquel 7 de octubre, conocemos las declaraciones, los análisis, las protestas, los comunicados, las flotillas y quién iba en ellas (también que iban sin ayuda humanitaria), lo que opina uno y el contrario,… Todo está registrado al milímetro, medido para el discurso y comentado hasta la madrugada como una buena cortina de humo. Sin embargo, mientras usted lee estas líneas, hoy, doce cristianos morirán por su fe.

 Según la Lista Mundial de la Persecución 2025, 4.776 cristianos fueron asesinados el año pasado simplemente por creer en Jesús. En un mundo que presume de derechos humanos, de pluralidad y de progreso, hay hombres y mujeres que siguen muriendo por rezar. Hay un país donde esta realidad se evidencia y se torna en un problema de una magnitud mayor: Nigeria. En este país africano, el genocidio no es una palabra de debate sino una realidad observada y sufrida en el día a día. Una realidad expresada en datos: más de 7.000 cristianos asesinados entre enero y agosto de este mismo año.

 El silencio reina en Europa ante este drama y festín de limpieza étnica. Nos definimos a nosotros mismos cómo la sociedad más libre, ¡nunca antes tan libre!, pero quizás nunca fuimos tan cautivos del miedo a parecer políticamente incorrectos. Si fuéramos libres, esto sería tema de conversación. Si fuéramos libres, la indignación sería compartida. Las aldeas arden y los niños son raptados mientras que, aquí, se celebran congresos sobre la tolerancia y se ofrecen discursos llenos de referencias hacia los más débiles. Los verdugos de esta sangría de cristianos tienen nombre propio: Boko Haram, las milicias fulani, el Estado Islámico de África Occidental… pero a nadie parece importarle. Tremenda comodidad disfrazada de virtud. 

 La palabra genocidio ha ocupado portadas, titulares e incluso mesas de comidas familiares. Pero se ha usado para Gaza y aunque nadie niega lo que ha sido esta realidad durante dos años resulta inevitable preguntarse por qué unos muertos merecen tantos titulares y otros nada, el dolor del silencio. Callar se convierte en máxima y, quizás, por cobardía, por considerar que defender al prójimo no es moderno. Porque hacerlo, ¿nos haría parecer intolerantes? Pero ese silencio, no el de las víctimas, sino el nuestro, es el sonido más revelador de la decadencia de nuestra sociedad.

 El genocidio, el mayor del mundo, es contra los cristianos. En Corea del Norte, entre 50.000 y 70.000 cristianos están internados por practicar su fe. En Pakistán, Irán, Afganistán e India, la persecución crece cada año. En Europa, también. Según el Observatorio sobre la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos (OIDAC), 2.444 ataques fueron registrados en 2023 en 35 países europeos: un ataque cada cuatro horas. Profanaciones, incendios, amenazas, agresiones. Francia encabeza la lista, seguida de Alemania, Italia, Polonia y España. Una violencia cultural, mediática e ideológica. Un sinsentido ya que somos hijos de esos valores. Nuestra idea de vida, de dignidad humana, de familia, de libertad o igualdad nace de la fe. Por eso, el problema de Occidente no es que haya olvidado a Dios, es que ha olvidado al hombre que muere por Él. 

 Quizá haya llegado el momento de una revolución de cristianos se está librando la batalla más antigua del mundo: la del bien contra el mal. Y ese mal exige coraje. Una revolución de fe y de valentía, que recuerde que creer no es algo que se nos permita, una concesión, sino una condición del alma. Si Occidente deja de defender sus raíces, también deja de defender al hombre. Y cuando se calla ante el sufrimiento de los inocentes, empieza a perderlo todo. Nunca antes tuvimos tantas leyes, tantos llamados derechos, tantas medidas de protección o más declaraciones universales. Pero nunca fue tan fácil mirar hacia otro lado.

https://gaceta.es/opinion/el-silencio-de-los-libres-20251010-0801/ 

sábado, 11 de abril de 2026

Trump. Un presidente que hay que tomar en serio pero no al pie de la letra, por Gustavo de Arístegui

Ruego la indulgencia del lector y que me perdone utilizar, una vez más, la frase que mejor define a Donald J. Trump, la del excongresista republicano Chris Stewart, coronel veterano de la Fuerza Aérea y leal amigo del presidente: «A Trump hay que tomárselo en serio, pero no al pie de la letra». Sin embargo, en su segundo mandato, mantener esa distancia interpretativa sin incurrir en autoengaño se ha vuelto cada vez más difícil.
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Se cumple un año del segundo mandato de Trump, y el balance exige una mirada despojada de apriorismos ideológicos, pero también de complacencias. Como sentenciaba Maquiavelo en El Príncipe: «Todos ven lo que pareces, pocos sienten lo que eres». Trump es, ante todo, un animal político de instintos extraordinarios que ha sabido reinventarse y, lo que es más importante, aprender de sus errores. La paradoja no es menor: el «imprevisible» se ha convertido en el más previsible de los presidentes en sus métodos, aunque no necesariamente en sus consecuencias. Ha cumplido punto por punto aquello que en su primer mandato insinuó entre exabruptos y tuits incendiarios. La diferencia es que ahora sabe cómo hacerlo. Pero la experiencia acumulada, lejos de moderarlo, lo ha convencido de su invulnerabilidad.

El equipo: eficacia sin frenos

La novedad más sustancial entre el primer y el segundo mandato radica en el equipo, y eso no es un detalle menor en una administración que gestiona la maquinaria más compleja del planeta. El Trump de 2017 llegó a la Casa Blanca con un séquito improvisado, muchos sin experiencia en el laberinto burocrático washingtoniano. El resultado fue inevitable: cuatro jefes de gabinete en cuatro años, un carrusel de dimisiones y despidos, y una Administración que parecía en permanente estado de guerra civil interna. Henry Kissinger, con su habitual agudeza, advirtió que «un líder sin un equipo cohesionado es como un general sin ejército».

El Trump de 2026 ha aprendido la lección. Su equipo actual combina veteranía con juventud, incondicionales con profesionales que han aprendido —a las duras— el arte de decir lo que piensan, no podemos hablar propiamente de contradecir al jefe, pero lo más parecido, sin provocar una tormenta. Son fieles que manejan el relato competentemente, pues en política la percepción moldea la realidad tanto o más que los hechos.

Quizás sus mayores aciertos sean el secretario de Estado Marco Rubio y la jefa de Gabinete Susie Wiles. El «misógino» Trump es el primer presidente en doscientos cincuenta años de historia estadounidense que nombra a una mujer como jefa de Gabinete. Wiles, estratega fría y eficaz, ha impuesto un cierto orden donde antes reinaba el caos. Rubio, por su parte, representa tal vez el mayor acierto estratégico del presidente. Es el primer estadounidense desde Kissinger en acumular los cargos de secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, lo que pone de manifiesto su creciente influencia con Trump. El tercer vértice del triángulo es el competente y prudente secretario del Tesoro Scott Bessent, inversor brillante y exitoso hombre de negocios.

Pero la consolidación técnica del sistema no ha traído mayor estabilidad. Al contrario: se ha reforzado el núcleo duro del trumpismo y se ha debilitado el espacio de intermediación racional. El resultado es un poder más eficaz, pero también más impermeable a la crítica o al matiz. Trump gobierna ahora sin frenos internos.

En este segundo mandato, Trump se siente liberado. Ha decidido hacer todo lo que quiso y no pudo en el primero, tanto en política interior como en política exterior. La explicación es sencilla: conoce ahora los resortes del poder. La inmensa y poderosa maquinaria del Gobierno Federal —tres millones de empleados públicos, un millón trescientos mil militares, siete billones de dólares de presupuesto, cuatro veces el PIB de España— requiere un profundo conocimiento de su funcionamiento para que no se gripe. Trump tardó cuatro años en comprenderlo; ahora lo domina.

America First: vigor sin comunidad occidental

Muchos hablan de un Trump «aislacionista». Es un error de bulto. El supuesto aislacionista ha resultado ser lo contrario. El mantra de «America First» no ha sido traicionado, como creen algunos puristas, los «más cafeteros» que confunden hiperactividad internacional con renuncia estratégica. La cabeza visible de esta corriente de opinión es la ya exrepresentante Marjorie Taylor Greene, otrora «ultratrumpista», a quien el propio presidente ha rebautizado con sorna como «Marjorie Traitor Greene». Los más ortodoxos y sensatos del equipo, como Wiles y Rubio, lo explican sin rodeos: America First necesita una política exterior fuerte y vigorosa, fundamentada en el viejo principio reaganiano de «peace through strength».

La hiperactividad exterior del presidente —Irán, los Grandes Lagos africanos, el Sahel— muestra un esfuerzo deliberado por reconfigurar zonas de influencia. Lo que está en entredicho no es el vigor estadounidense, sino su sentido de comunidad occidental. Porque en Washington crece la sensación de que Europa ya no es socio, sino carga. El presidente lo ha expresado con una franqueza demoledora en sus últimas reuniones: «Europa nos necesita más de lo que nosotros la necesitamos a ella». La afirmación, más que una provocación, revela un cambio de paradigma. Estados Unidos, bajo Trump, ha dejado de ver el Atlántico como eje estratégico central y concentra sus energías en la competición con China. Pero esa reasignación de prioridades está dejando un vacío político que Rusia explota hábilmente.

El estilo de gobierno sigue siendo bronco, tajante y sin rodeos. No deja lugar a equívocos, siempre con el matiz esencial de tomárselo en serio, pero no literalmente. Trump practica una diplomacia transaccional combinada con la técnica del shock: cuando se propone un objetivo, utiliza el exabrupto deliberado para despistar, abrumar y descolocar. Apunta sistemáticamente a lo imposible para conseguir, muchas veces, más de lo que realmente se propone.

De lo que no cabe la menor duda es que Trump domina la escena política con una maestría que sus críticos se resisten a reconocer. Sin experiencia política previa a la campaña de 2015-2016, ha demostrado poseer un instinto político extraordinario. Es, en el sentido más aristotélico del término, un verdadero zoon politikon, un animal político en estado puro. Su lectura del malestar social estadounidense sigue siendo certera. Donde los analistas ven populismo, él identifica oportunidades de reconfigurar la agenda nacional. En política interior, su apuesta por la «reindustrialización con fronteras» mantiene atractivo entre los votantes del cinturón industrial, lo que allí llaman el rust belt.

Las encuestas, ciertamente, no le son favorables. Los índices de rechazo permanecen elevados, e incluso en el ámbito económico —su tradicional fortaleza— los encuestados no parecen satisfechos. Las encuestas son extraordinariamente volátiles; si el ciclo económico mejora, el humor político puede girar en cuestión de semanas.

La política exterior de Trump se mueve entre la audacia, el exabrupto y, en algunos temas —no todos—, una cierta ortodoxia. A pesar de los excesos verbales y unas habilidades diplomáticas cuestionables, ha logrado resultados en Irán, Gaza, los Grandes Lagos africanos, así como una relativa distensión entre Armenia y Azerbaiyán. La detención de Nicolás Maduro reforzó la imagen de un presidente que actúa sin complejos. Los que se empeñan en tildar la operación de «secuestro» ignoran —o fingen ignorar— que el tirano venezolano no es jefe de Estado legítimo y que los delitos que se le imputan son de extrema gravedad. La DEA, acompañada por la Delta Force, ejecutó una orden internacional de busca y captura dictada por el juez federal Alvin Hellerstein (un hombre de centroizquierda) nombrado por el presidente Bill Clinton en 1992.

La gran asignatura pendiente sigue siendo Ucrania, donde no ha logrado detener la agresión rusa pese a sus promesas electorales. La presión sobre Kiev ha fracturado el consenso occidental: los europeos perciben la retirada de apoyo financiero como una renuncia moral, mientras Washington la presenta como realismo presupuestario.

Pero es en su gestión de la alianza transatlántica donde la estrategia del exabrupto ha comenzado a revelar sus límites más peligrosos. La crisis con Dinamarca por Groenlandia ilustra perfectamente este límite. Nadie que sepa algo de geopolítica puede negar la importancia estratégica del Ártico ni que permitir que Groenlandia caiga en la órbita de Rusia y China sería un desastre para la paz, seguridad y estabilidad mundiales. Pero la forma en que Trump ha gestionado el asunto no es ya un exabrupto calculado; es, simplemente, un dislate.

Por cuestionable que haya sido la gestión danesa de su inmenso territorio ártico, que lo es, no se puede poner en riesgo la esencia y supervivencia de la OTAN. Cuando el presidente estadounidense trata a Dinamarca —miembro fundador de la Alianza Atlántica, país que perdió soldados en Afganistán junto a Estados Unidos— con la misma brutalidad transaccional que a un adversario comercial asiático, algo fundamental se ha fracturado.

La reciente escalada retórica no solo erosiona la confianza entre aliados; socava la propia credibilidad de la disuasión occidental. Si Moscú y Pekín perciben fisuras estructurales en la cohesión transatlántica, los cálculos estratégicos cambian peligrosamente. Putin lleva años apostando por fracturar la OTAN; Trump, sin pretenderlo quizás, le está facilitando el trabajo. Europa observa con creciente inquietud cómo la diplomacia transaccional trumpiana erosiona los principios que durante siete décadas sostuvieron la alianza atlántica. Europa empieza a sospechar que no hay estrategia detrás de la provocación, sino política doméstica envuelta en geopolítica.

La sucesión: trumpismo como dinastía

Queda la cuestión de la sucesión. Todo apunta a que la sucesión natural pasa por JD Vance como heredero aparente. Pero el trumpismo no es homogéneo. No es solo el movimiento MAGA; con eso únicamente no se ganan elecciones presidenciales. La victoria de Trump es el resultado de una coalición heterogénea de electores con ideologías conservadoras diversas e intensidades distintas. El trumpismo, en su versión 2025-2026, se parece más a una maquinaria de poder que a un movimiento ideológico, pues es, en gran medida, una coalición de cabreados.

No pocos sitúan ya a Don Jr. en el eventual «ticket» electoral de JD Vance para las elecciones de 2028 si las encuestas son favorables, o como reserva estratégica si las cosas se tuercen. La dimensión dinástica del proyecto se refuerza.

Lo que parece claro es que nos esperan tres años muy movidos. Las elecciones legislativas de noviembre no serán aptas para cardíacos. Y quienes sueñan con un Trump convertido en «pato cojo» (lame duck) en sus dos últimos años de mandato se van a llevar un chasco. Trump será Trump hasta enero de 2029, cuando entregue el testigo a su sucesor. 

 https://www.larazon.es/internacional/trump-presidente-que-hay-que-tomarse-serio-pero-pie-letra_20260201697e8aaa2f00a04688f09eea.html

viernes, 10 de abril de 2026

Demasiadas personas intentando enseñarte a ser feliz, por Itxu Díaz

Debería haber sabido que todo iba a encender el momento R. Holden se convirtió en un bestseller con Felicidad ahora, un libro cuyo subtítulo sonaba más como un tono de aceite de serpiente que como una obra respetable de la autora: "Sabiduría intemporal para sentirse bien rápido". Piensa en ello: si es verdaderamente sabiduría, y el bienestar es instantáneo. Qué podría salir mal, Holden?

El género de autoayuda se salió de los rieles en los años 90. En 1936, cuando el empresario Dale Carnegie publicó Cómo ganar amigos e influir en la gente, no tenía ni idea de que estaba lanzando todo un género literario destinado a vivir durante décadas en las estanterías de los más vendidos. La fórmula ya estaba ahí: consejos prácticos para los lectores, muchos ejemplos alegres. Aún así, el trabajo de Carnegies tenía una base sólida y visible en la tradición de la filosofía cristiana.

    Byrne enreda a sus lectores en un seductor bucle de retroalimentación de la codicia: si eres feliz, atraerás dinero. Para ser feliz, necesitas El Secreto. Una lógica impecable.

Eso ya no es el caso. Los libros de autoayuda de hoy están unidos por dos temas centrales: alcanzar la felicidad y amordazar la culpa. El género incluye algunas obras que valen la pena, pero conviven con otras cuyas citas sirven de materia prima para una nueva tendencia: el auge de la ayuda de TikTokers, la última mutación en el declive de la psicología pop, antes de alcanzar la destrucción total, a saber, usar ChatGPT como terapeuta.

Es un guiso de vendedores intelectuales de aceite de serpiente. Eckhart Tolle promete iluminación espiritual mientras maldice la religión. En , Louise L. Hay desmiente el pecado original, luego ofrece máximas auto-recciclitas como "Soy una persona maravillosa, ahora mismo". Un sentimiento encantador, a menos que el lector resulte ser, digamos, un devoto seguidor de Abu Bakr al-Baghdadi, el líder de Estado Islámico voló pedazos en 2019.

Luego, Paulo Coelho, aburrido y tonto incluso antes de descubrir Twitter. Toda su narrativa sectaria-líder-meets-verano-de-Amor se puede reducir a una de sus líneas preciadas: Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para ayudarte a lograrlo. Todo el universo, Paulo. Qué primicia. Me siento como un tonto pensando en todas las cosas que no logró lograr con todo el maldito universo supuestamente conspirando a mi favor. Debo ser una especie de idiota especial.

No olvidemos a Robin S. Sharma, autor de El monje que vendió su Ferrari. Lo que realmente vendió "brillantemente" fue su libro, junto con una vaga mezcla de antiguas enseñanzas religiosas que nunca se molesta en explorar. Sentirse bien importa más que la verdad. Y tal vez esa es la clave de esta fiebre de autoayuda: busca alivio inmediato de los síntomas sin abordar causas más profundas. En otras palabras, prioriza sentirse feliz por ser feliz. Intenta sentirte como millonario durante una semana. Haz lo que hacen los millonarios de verdad. Descubrirás rápidamente el abismo entre sentir y ser.

Recuerdas 2006? El año la autoayuda renace en un incendio de frenesí de consumo, gracias al mega-bestseller The Secret, de Rhonda Byrne. Esta escritora y esta batidora australiana descubrió su propio secreto para la felicidad. Eso es menos secreto que un milagro. Lo logró realizando el truco probado en el tiempo de decirle a la gente exactamente lo que quieren oír. Voy a contarte un secreto sobre El Secreto, escribe Byrne, siempre con el tono de alguien en excedencia de una agencia de espionaje, el atajo a lo que quieras en la vida es ser y sentirte feliz ahora. Es la forma más rápida de atraer dinero.

Byrne enreda a sus lectores en un seductor bucle de retroalimentación de la codicia: si eres feliz, atraerás dinero. Para ser feliz, necesitas El Secreto. Una lógica impecable. Un negocio perfecto. Como capitalista, la admiro. Como terapeuta, me horroriza.

Las mismas personas que solían leer la autoayuda de emergencia ahora se arreglan en las redes sociales, porque 15 segundos de TikTok es más rápido que 300 páginas de Paulo Coelho. Y TikTokers, a su vez, se alimenta de la basura publicada en libros de autoayuda a lo largo de las décadas, sólo que más condensados. La mayoría se reduce a esto: sé feliz ahora. Porqué? Porque es mejor que ser infeliz ahora. Una lógica inmejorable. Estamos en la Edad de Oro de la Psicología de la Comaní Rápida.

Al final, todas estas tópicos dirigidas a la gente desesperada por escucharlas recordarme esa línea brillante del humorista Dave Barry: Puedes decir cualquier tonto a un perro, y el perro te dará esta mirada que dice, "Dios mío, tienes razón". Nunca lo hubiera pensado. Seguro que estás imaginando esa mirada ahora. Y lo reconoces. Cuando se trata de perseguir la felicidad a través de todos los métodos equivocados, estamos todos un poco como ese perro.

 https://spectator.org/too-many-people-trying-to-teach-you-how-to-be-happy/

jueves, 9 de abril de 2026

No llegar a ver

 A veces me alegro de ser ya tan mayor que dudo que me queden màs de otros veinte años. Porque tal como va el mundo hay cosas que no quiero llegar a ver.

Una España con màs de un tercio de musulmanes y una minoría católica. Sin matrimonios ni niños españoles. Con Cataluña y Vascongadas independientes. Todo esto si sobrevivimos tanto.

miércoles, 8 de abril de 2026

Blancos en minoría, por Xavier Rius

 Es curioso, la mayoría de medios, al menos los que cojean del pie izquierdo, hablaban de «ultras». Me refiero a la manifestación en Londres del pasado sábado. «Más de 110.000 personas participan en una protesta de la extrema derecha contra la Policía en Londres», proclamaban en La Sexta.

«La extrema derecha exhibe músculo en Londres», afirmaban en El País. Mientras que en TVE, cada vez también más escorada hacia La Moncloa: «Más de 100.000 personas participan en una marcha de la extrema derecha en Londres contra la inmigración irregular!.

El Mundo, que ya no es lo que era, titulaba: «Más de 100.000 personas participan en una marcha de la extrema derecha en Londres contra la inmigración irregular». Como en TV3: «Más de 100.000 personas en una manifestación de la extrema derecha en Londres contra la inmigración». Notarán el detalle de que todo el que se manifestaba contra la inmigración, incluso ilegal, era tildado automáticamente de «extrema derecha». El famoso marco mental.

Algunos medios destacaban, además, que habían sido heridos «nueve policías». Supongo que para enfatizar lo de la ultraderecha. Una cifra sensiblemente inferior, en todo caso, a los 22 agentes contusionados con las protestas propalestinas contra La Vuelta en Madrid. A estos —mi solidaridad personal desde aquí— les dieron menos cancha. Aquello de que va con el oficio. Incluso el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que habían sido «pacíficas». Si se descuida…

Como el número de participantes. Vi fotos en las redes y me pareció tanta gente que debió sorprender a los organizadores. Incluso a los detractores. Al fin y al cabo no convocaban una serie de partidos sino una persona: el activista Tommy Robinson.

Aunque estoy seguro de que, si hubiera sido una manifestación de la Diada en los momentos álgidos del proceso, TV3 habría aumentado la cifra hasta el millón. En la última convocatoria fueron 28.000, según la Guardia Urbana de Barcelona, y el propio presentador del informativo noche, Toni Cruanyes, dijo en antena 40.000. En contradicción flagrante no sólo con las cifras oficiales, sino con la propia periodista que cubría el acto a pie de calle.

Lo mejor fue, no obstante, cuando en la cadena autonómica entrevistaron a una manifestante. Una ama de casa de mediana edad. No parecía una peligrosa ultra. Al contrario. Eso sí, iba ataviada con una diadema. De esas que se utilizan en fiestas y jolgorios. Con los colores de la bandera británica. «Es nuestro país y queremos que se nos tenga en cuenta», afirmó. En su día ya me llamó la atención Rishi Sunak, nacido en Southampton pero de ascendencia hindú, porque siempre me había imaginado al líder de los conservadores con pinta de lord inglés.

O el ex primer ministro escocés Humza Haroon Yousaf, este de origen pakistaní. Basta con seguirle en las redes para darse cuenta de que es un ferviente defensor de Palestina. Como, por otra parte, vista su confesión, no puede ser de otra manera. Pero todavía imaginas a los escoceses con la típica falda. Tanto querer desembarazarse del ‘yugo británico’ para poner al frente del independentista SNP a un musulmán. Al igual que la nueva titular de Interior (Home Office), Shabana Mahmood, que «estará a cargo de la Policía y las políticas migratorias», según informaba este diario el pasado día 6.

Quizá no debería extrañarme. Aparte del alcalde de Londres, Sadiq Khan, este de origen pakistaní, hay otros políticos de origen extranjero que han alcanzado ya cargos relevantes. El alcalde de Brighton es Mohamed Asaduzzama; el de Westminster, Hamza Taouzzle; y el de Solihull, una mujer: Shahin Ashraf. Como la de Sandwell, en este caso Syeda Khatun.

Pero entonces que no se sorprendan de manifestaciones multitudinarias. No es la «ultraderecha», son ciudadanos normales y corrientes que empiezan a sentirse cada vez más en minoría en su propio país.

https://gaceta.es/opinion/blancos-en-minoria-20250917-0025/?scroll-event=true 

Carta de un cura de barrio a Silvia Abril

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