Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

lunes, 13 de abril de 2026

Marruecos tan cerca, por Arturo Pérez Reverte

Hace días, entre dimes y diretes respecto al Sáhara Occidental, escuché diversas declaraciones de políticos y ciudadanos sobre el particular. Desde el aplauso al espumarajo, cada cual opinaba conforme a su interés, razón o sentimientos. Fue interesante el debate, y participé en él con algunas viejas fotografías y artículos. Haber vivido un año en la colonia española, ser corresponsal en Argel y frecuentar la guerra del Sáhara –la de verdad, no el turismo en campos de refugiados– me daba derecho a recordar y opinar, cosa que hice. A repetir que mi corazón estará siempre con mis amigos saharauis. Con los vivos y con los muertos. 
 
Establecido eso, llamo la atención sobre algo que me dejó pensando: el deseo, sobre todo de algunos políticos de izquierdas y del público en general, de que en Marruecos caiga la monarquía, Mohamed VI se vaya a tomar por saco y allí reinen libertad, progreso y democracia. Deseos ésos que resulta difícil no compartir; pero que requieren notas a pie de página que, por lo visto, quien las conoce o intuye se guarda mucho de dar. Pero como el arriba firmante tiene una edad en la que ciertas cosas importan un carajo, voy a tocar esa tecla. Me pone, incluso. Lo de tocarla. 
 
Europa, o lo que aún llamamos Occidente, es un espacio político y cultural acribillado de achaques y goteras, camino del desguace. Como todos los imperios, tardará en llegar al momento o el siglo del finiquito, pero su destino es tan ineludible como la historia de la Humanidad. Sobre ese nido confortable de derechos y libertades, duramente conquistados durante siglos, caen ahora, de forma tanto pacífica como violenta, oleadas de pueblos más jóvenes, más desesperados y más hambrientos, que no se rigen por nuestras reglas sino por las suyas y que traen, a veces, dosis de rencor históricamente justificadas. Todo ello lo resume de maravilla, ahorrándome palabras, la afirmación todavía reciente de un radical islámico: Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia. 
 
Como todos los imperios, Europa, u Occidente, tenía centuriones que protegían las fronteras. Ellos nos hacían el trabajo sucio para mantener la calefacción a 22 grados. Pero eso se acabó, paradójicamente con el aplauso de una Europa donde esos centuriones tenían mala prensa. Las llamadas primaveras árabes, y cómo terminaron, fueron un aviso que no sirvió de gran cosa. Los europeos, o españoles, creemos que es mejor un mundo sin tiranos que con ellos, aunque nos vigilen la finca. Y es verdad. El problema es que eso plantea un rompecabezas de imposible solución: o tenemos finca y calefacción o no las tenemos. Nuestro mundo ya no será mejor jamás, porque hace tiempo que aquí perdimos el manejo inteligente de los mecanismos. Queremos vivir bien, pero criticando lo que nos hizo vivir bien. Eso es admirable, claro, siempre y cuando estés dispuesto a asumir las consecuencias. Pero no lo estamos. 
 
Hay un lugar que debería mencionarse más: el Sahel. Justo debajo de Marruecos y Argelia. A veces preguntamos qué hacen tropas francesas y españolas en Mali, tragando polvo entre saharianos y subsaharianos, y me gustaría saber por qué quien debe explicarlo no lo hace. Por qué nadie dice que la principal amenaza para Europa no es sólo Putin, sino también el Sahel y lo que allí se cuece: un islamismo violento, radical y despiadado, frente al que regímenes autoritarios como Argelia, monarquías como la de Marruecos, son nuestro baluarte defensivo, las legiones de nuestro ya maltrecho limes romano: unos hijos de puta que, por suerte para Europa y pese a los conflictos con ellos, todavía son nuestros hijos de puta. Cuando salten esos cerrojos, cuando Mohamed VI caiga entre el aplauso de quienes deseamos democracia y libertad para Marruecos –pese a los clichés, un pueblo de gente buena de la que podríamos aprender mucho los españoles–, la anhelada primavera marroquí puede acabar como otras que conocimos: con una guerra civil, y puede que con un régimen islamista. Con los curas de allí, una vez fuera de control –sabemos de lo que es capaz un cura con turbante, un Corán en una mano y un Kalashnikov en la otra–, predicando la Yihad en torno a Ceuta y Melilla y a quince kilómetros de las costas españolas. 
 
Y no digo, ojo con eso, que sea malo ver al rey de Marruecos disfrutando de su fortuna en el exilio de Suiza o en una villa de Mónaco. Me gustaría, sin duda. Les juro a ustedes que me da morbo. Pero a la hora de aplaudir o silbar a héroes o tiranos conviene saber lo que se hace, asumiendo las consecuencias. Comiéndose las duras y las maduras. Algo cada vez más difícil en esta Europa imbécil que ha sustituido bibliotecas por redes sociales, cultura por filantropía y razón por sentimientos.  

 https://arturoperez-reverte.blogspot.com/2022/04/marruecos-tan-cerca.html

domingo, 12 de abril de 2026

El silencio de los libres, por Alba Vila

 Esta semana se han cumplido dos años del ataque más sangriento en Israel. El 7 de octubre de 2023, los terroristas de Hamás irrumpieron por tierra, mar y aire. Aquel día dejó 1.200 muertos y más de 250 secuestrados. La imagen del terror con el festival de música Nova, los kibutz y de familias enteras ejecutadas, dio la vuelta al mundo. En este segundo aniversario, Hamás ha aceptado el plan de paz propuesto por Donald Trump. Todos lo sabemos. Todos sabemos lo que ocurrió aquel 7 de octubre, conocemos las declaraciones, los análisis, las protestas, los comunicados, las flotillas y quién iba en ellas (también que iban sin ayuda humanitaria), lo que opina uno y el contrario,… Todo está registrado al milímetro, medido para el discurso y comentado hasta la madrugada como una buena cortina de humo. Sin embargo, mientras usted lee estas líneas, hoy, doce cristianos morirán por su fe.

 Según la Lista Mundial de la Persecución 2025, 4.776 cristianos fueron asesinados el año pasado simplemente por creer en Jesús. En un mundo que presume de derechos humanos, de pluralidad y de progreso, hay hombres y mujeres que siguen muriendo por rezar. Hay un país donde esta realidad se evidencia y se torna en un problema de una magnitud mayor: Nigeria. En este país africano, el genocidio no es una palabra de debate sino una realidad observada y sufrida en el día a día. Una realidad expresada en datos: más de 7.000 cristianos asesinados entre enero y agosto de este mismo año.

 El silencio reina en Europa ante este drama y festín de limpieza étnica. Nos definimos a nosotros mismos cómo la sociedad más libre, ¡nunca antes tan libre!, pero quizás nunca fuimos tan cautivos del miedo a parecer políticamente incorrectos. Si fuéramos libres, esto sería tema de conversación. Si fuéramos libres, la indignación sería compartida. Las aldeas arden y los niños son raptados mientras que, aquí, se celebran congresos sobre la tolerancia y se ofrecen discursos llenos de referencias hacia los más débiles. Los verdugos de esta sangría de cristianos tienen nombre propio: Boko Haram, las milicias fulani, el Estado Islámico de África Occidental… pero a nadie parece importarle. Tremenda comodidad disfrazada de virtud. 

 La palabra genocidio ha ocupado portadas, titulares e incluso mesas de comidas familiares. Pero se ha usado para Gaza y aunque nadie niega lo que ha sido esta realidad durante dos años resulta inevitable preguntarse por qué unos muertos merecen tantos titulares y otros nada, el dolor del silencio. Callar se convierte en máxima y, quizás, por cobardía, por considerar que defender al prójimo no es moderno. Porque hacerlo, ¿nos haría parecer intolerantes? Pero ese silencio, no el de las víctimas, sino el nuestro, es el sonido más revelador de la decadencia de nuestra sociedad.

 El genocidio, el mayor del mundo, es contra los cristianos. En Corea del Norte, entre 50.000 y 70.000 cristianos están internados por practicar su fe. En Pakistán, Irán, Afganistán e India, la persecución crece cada año. En Europa, también. Según el Observatorio sobre la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos (OIDAC), 2.444 ataques fueron registrados en 2023 en 35 países europeos: un ataque cada cuatro horas. Profanaciones, incendios, amenazas, agresiones. Francia encabeza la lista, seguida de Alemania, Italia, Polonia y España. Una violencia cultural, mediática e ideológica. Un sinsentido ya que somos hijos de esos valores. Nuestra idea de vida, de dignidad humana, de familia, de libertad o igualdad nace de la fe. Por eso, el problema de Occidente no es que haya olvidado a Dios, es que ha olvidado al hombre que muere por Él. 

 Quizá haya llegado el momento de una revolución de cristianos se está librando la batalla más antigua del mundo: la del bien contra el mal. Y ese mal exige coraje. Una revolución de fe y de valentía, que recuerde que creer no es algo que se nos permita, una concesión, sino una condición del alma. Si Occidente deja de defender sus raíces, también deja de defender al hombre. Y cuando se calla ante el sufrimiento de los inocentes, empieza a perderlo todo. Nunca antes tuvimos tantas leyes, tantos llamados derechos, tantas medidas de protección o más declaraciones universales. Pero nunca fue tan fácil mirar hacia otro lado.

https://gaceta.es/opinion/el-silencio-de-los-libres-20251010-0801/ 

sábado, 11 de abril de 2026

Trump. Un presidente que hay que tomar en serio pero no al pie de la letra, por Gustavo de Arístegui

Ruego la indulgencia del lector y que me perdone utilizar, una vez más, la frase que mejor define a Donald J. Trump, la del excongresista republicano Chris Stewart, coronel veterano de la Fuerza Aérea y leal amigo del presidente: «A Trump hay que tomárselo en serio, pero no al pie de la letra». Sin embargo, en su segundo mandato, mantener esa distancia interpretativa sin incurrir en autoengaño se ha vuelto cada vez más difícil.
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Se cumple un año del segundo mandato de Trump, y el balance exige una mirada despojada de apriorismos ideológicos, pero también de complacencias. Como sentenciaba Maquiavelo en El Príncipe: «Todos ven lo que pareces, pocos sienten lo que eres». Trump es, ante todo, un animal político de instintos extraordinarios que ha sabido reinventarse y, lo que es más importante, aprender de sus errores. La paradoja no es menor: el «imprevisible» se ha convertido en el más previsible de los presidentes en sus métodos, aunque no necesariamente en sus consecuencias. Ha cumplido punto por punto aquello que en su primer mandato insinuó entre exabruptos y tuits incendiarios. La diferencia es que ahora sabe cómo hacerlo. Pero la experiencia acumulada, lejos de moderarlo, lo ha convencido de su invulnerabilidad.

El equipo: eficacia sin frenos

La novedad más sustancial entre el primer y el segundo mandato radica en el equipo, y eso no es un detalle menor en una administración que gestiona la maquinaria más compleja del planeta. El Trump de 2017 llegó a la Casa Blanca con un séquito improvisado, muchos sin experiencia en el laberinto burocrático washingtoniano. El resultado fue inevitable: cuatro jefes de gabinete en cuatro años, un carrusel de dimisiones y despidos, y una Administración que parecía en permanente estado de guerra civil interna. Henry Kissinger, con su habitual agudeza, advirtió que «un líder sin un equipo cohesionado es como un general sin ejército».

El Trump de 2026 ha aprendido la lección. Su equipo actual combina veteranía con juventud, incondicionales con profesionales que han aprendido —a las duras— el arte de decir lo que piensan, no podemos hablar propiamente de contradecir al jefe, pero lo más parecido, sin provocar una tormenta. Son fieles que manejan el relato competentemente, pues en política la percepción moldea la realidad tanto o más que los hechos.

Quizás sus mayores aciertos sean el secretario de Estado Marco Rubio y la jefa de Gabinete Susie Wiles. El «misógino» Trump es el primer presidente en doscientos cincuenta años de historia estadounidense que nombra a una mujer como jefa de Gabinete. Wiles, estratega fría y eficaz, ha impuesto un cierto orden donde antes reinaba el caos. Rubio, por su parte, representa tal vez el mayor acierto estratégico del presidente. Es el primer estadounidense desde Kissinger en acumular los cargos de secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, lo que pone de manifiesto su creciente influencia con Trump. El tercer vértice del triángulo es el competente y prudente secretario del Tesoro Scott Bessent, inversor brillante y exitoso hombre de negocios.

Pero la consolidación técnica del sistema no ha traído mayor estabilidad. Al contrario: se ha reforzado el núcleo duro del trumpismo y se ha debilitado el espacio de intermediación racional. El resultado es un poder más eficaz, pero también más impermeable a la crítica o al matiz. Trump gobierna ahora sin frenos internos.

En este segundo mandato, Trump se siente liberado. Ha decidido hacer todo lo que quiso y no pudo en el primero, tanto en política interior como en política exterior. La explicación es sencilla: conoce ahora los resortes del poder. La inmensa y poderosa maquinaria del Gobierno Federal —tres millones de empleados públicos, un millón trescientos mil militares, siete billones de dólares de presupuesto, cuatro veces el PIB de España— requiere un profundo conocimiento de su funcionamiento para que no se gripe. Trump tardó cuatro años en comprenderlo; ahora lo domina.

America First: vigor sin comunidad occidental

Muchos hablan de un Trump «aislacionista». Es un error de bulto. El supuesto aislacionista ha resultado ser lo contrario. El mantra de «America First» no ha sido traicionado, como creen algunos puristas, los «más cafeteros» que confunden hiperactividad internacional con renuncia estratégica. La cabeza visible de esta corriente de opinión es la ya exrepresentante Marjorie Taylor Greene, otrora «ultratrumpista», a quien el propio presidente ha rebautizado con sorna como «Marjorie Traitor Greene». Los más ortodoxos y sensatos del equipo, como Wiles y Rubio, lo explican sin rodeos: America First necesita una política exterior fuerte y vigorosa, fundamentada en el viejo principio reaganiano de «peace through strength».

La hiperactividad exterior del presidente —Irán, los Grandes Lagos africanos, el Sahel— muestra un esfuerzo deliberado por reconfigurar zonas de influencia. Lo que está en entredicho no es el vigor estadounidense, sino su sentido de comunidad occidental. Porque en Washington crece la sensación de que Europa ya no es socio, sino carga. El presidente lo ha expresado con una franqueza demoledora en sus últimas reuniones: «Europa nos necesita más de lo que nosotros la necesitamos a ella». La afirmación, más que una provocación, revela un cambio de paradigma. Estados Unidos, bajo Trump, ha dejado de ver el Atlántico como eje estratégico central y concentra sus energías en la competición con China. Pero esa reasignación de prioridades está dejando un vacío político que Rusia explota hábilmente.

El estilo de gobierno sigue siendo bronco, tajante y sin rodeos. No deja lugar a equívocos, siempre con el matiz esencial de tomárselo en serio, pero no literalmente. Trump practica una diplomacia transaccional combinada con la técnica del shock: cuando se propone un objetivo, utiliza el exabrupto deliberado para despistar, abrumar y descolocar. Apunta sistemáticamente a lo imposible para conseguir, muchas veces, más de lo que realmente se propone.

De lo que no cabe la menor duda es que Trump domina la escena política con una maestría que sus críticos se resisten a reconocer. Sin experiencia política previa a la campaña de 2015-2016, ha demostrado poseer un instinto político extraordinario. Es, en el sentido más aristotélico del término, un verdadero zoon politikon, un animal político en estado puro. Su lectura del malestar social estadounidense sigue siendo certera. Donde los analistas ven populismo, él identifica oportunidades de reconfigurar la agenda nacional. En política interior, su apuesta por la «reindustrialización con fronteras» mantiene atractivo entre los votantes del cinturón industrial, lo que allí llaman el rust belt.

Las encuestas, ciertamente, no le son favorables. Los índices de rechazo permanecen elevados, e incluso en el ámbito económico —su tradicional fortaleza— los encuestados no parecen satisfechos. Las encuestas son extraordinariamente volátiles; si el ciclo económico mejora, el humor político puede girar en cuestión de semanas.

La política exterior de Trump se mueve entre la audacia, el exabrupto y, en algunos temas —no todos—, una cierta ortodoxia. A pesar de los excesos verbales y unas habilidades diplomáticas cuestionables, ha logrado resultados en Irán, Gaza, los Grandes Lagos africanos, así como una relativa distensión entre Armenia y Azerbaiyán. La detención de Nicolás Maduro reforzó la imagen de un presidente que actúa sin complejos. Los que se empeñan en tildar la operación de «secuestro» ignoran —o fingen ignorar— que el tirano venezolano no es jefe de Estado legítimo y que los delitos que se le imputan son de extrema gravedad. La DEA, acompañada por la Delta Force, ejecutó una orden internacional de busca y captura dictada por el juez federal Alvin Hellerstein (un hombre de centroizquierda) nombrado por el presidente Bill Clinton en 1992.

La gran asignatura pendiente sigue siendo Ucrania, donde no ha logrado detener la agresión rusa pese a sus promesas electorales. La presión sobre Kiev ha fracturado el consenso occidental: los europeos perciben la retirada de apoyo financiero como una renuncia moral, mientras Washington la presenta como realismo presupuestario.

Pero es en su gestión de la alianza transatlántica donde la estrategia del exabrupto ha comenzado a revelar sus límites más peligrosos. La crisis con Dinamarca por Groenlandia ilustra perfectamente este límite. Nadie que sepa algo de geopolítica puede negar la importancia estratégica del Ártico ni que permitir que Groenlandia caiga en la órbita de Rusia y China sería un desastre para la paz, seguridad y estabilidad mundiales. Pero la forma en que Trump ha gestionado el asunto no es ya un exabrupto calculado; es, simplemente, un dislate.

Por cuestionable que haya sido la gestión danesa de su inmenso territorio ártico, que lo es, no se puede poner en riesgo la esencia y supervivencia de la OTAN. Cuando el presidente estadounidense trata a Dinamarca —miembro fundador de la Alianza Atlántica, país que perdió soldados en Afganistán junto a Estados Unidos— con la misma brutalidad transaccional que a un adversario comercial asiático, algo fundamental se ha fracturado.

La reciente escalada retórica no solo erosiona la confianza entre aliados; socava la propia credibilidad de la disuasión occidental. Si Moscú y Pekín perciben fisuras estructurales en la cohesión transatlántica, los cálculos estratégicos cambian peligrosamente. Putin lleva años apostando por fracturar la OTAN; Trump, sin pretenderlo quizás, le está facilitando el trabajo. Europa observa con creciente inquietud cómo la diplomacia transaccional trumpiana erosiona los principios que durante siete décadas sostuvieron la alianza atlántica. Europa empieza a sospechar que no hay estrategia detrás de la provocación, sino política doméstica envuelta en geopolítica.

La sucesión: trumpismo como dinastía

Queda la cuestión de la sucesión. Todo apunta a que la sucesión natural pasa por JD Vance como heredero aparente. Pero el trumpismo no es homogéneo. No es solo el movimiento MAGA; con eso únicamente no se ganan elecciones presidenciales. La victoria de Trump es el resultado de una coalición heterogénea de electores con ideologías conservadoras diversas e intensidades distintas. El trumpismo, en su versión 2025-2026, se parece más a una maquinaria de poder que a un movimiento ideológico, pues es, en gran medida, una coalición de cabreados.

No pocos sitúan ya a Don Jr. en el eventual «ticket» electoral de JD Vance para las elecciones de 2028 si las encuestas son favorables, o como reserva estratégica si las cosas se tuercen. La dimensión dinástica del proyecto se refuerza.

Lo que parece claro es que nos esperan tres años muy movidos. Las elecciones legislativas de noviembre no serán aptas para cardíacos. Y quienes sueñan con un Trump convertido en «pato cojo» (lame duck) en sus dos últimos años de mandato se van a llevar un chasco. Trump será Trump hasta enero de 2029, cuando entregue el testigo a su sucesor. 

 https://www.larazon.es/internacional/trump-presidente-que-hay-que-tomarse-serio-pero-pie-letra_20260201697e8aaa2f00a04688f09eea.html

viernes, 10 de abril de 2026

Demasiadas personas intentando enseñarte a ser feliz, por Itxu Díaz

Debería haber sabido que todo iba a encender el momento R. Holden se convirtió en un bestseller con Felicidad ahora, un libro cuyo subtítulo sonaba más como un tono de aceite de serpiente que como una obra respetable de la autora: "Sabiduría intemporal para sentirse bien rápido". Piensa en ello: si es verdaderamente sabiduría, y el bienestar es instantáneo. Qué podría salir mal, Holden?

El género de autoayuda se salió de los rieles en los años 90. En 1936, cuando el empresario Dale Carnegie publicó Cómo ganar amigos e influir en la gente, no tenía ni idea de que estaba lanzando todo un género literario destinado a vivir durante décadas en las estanterías de los más vendidos. La fórmula ya estaba ahí: consejos prácticos para los lectores, muchos ejemplos alegres. Aún así, el trabajo de Carnegies tenía una base sólida y visible en la tradición de la filosofía cristiana.

    Byrne enreda a sus lectores en un seductor bucle de retroalimentación de la codicia: si eres feliz, atraerás dinero. Para ser feliz, necesitas El Secreto. Una lógica impecable.

Eso ya no es el caso. Los libros de autoayuda de hoy están unidos por dos temas centrales: alcanzar la felicidad y amordazar la culpa. El género incluye algunas obras que valen la pena, pero conviven con otras cuyas citas sirven de materia prima para una nueva tendencia: el auge de la ayuda de TikTokers, la última mutación en el declive de la psicología pop, antes de alcanzar la destrucción total, a saber, usar ChatGPT como terapeuta.

Es un guiso de vendedores intelectuales de aceite de serpiente. Eckhart Tolle promete iluminación espiritual mientras maldice la religión. En , Louise L. Hay desmiente el pecado original, luego ofrece máximas auto-recciclitas como "Soy una persona maravillosa, ahora mismo". Un sentimiento encantador, a menos que el lector resulte ser, digamos, un devoto seguidor de Abu Bakr al-Baghdadi, el líder de Estado Islámico voló pedazos en 2019.

Luego, Paulo Coelho, aburrido y tonto incluso antes de descubrir Twitter. Toda su narrativa sectaria-líder-meets-verano-de-Amor se puede reducir a una de sus líneas preciadas: Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para ayudarte a lograrlo. Todo el universo, Paulo. Qué primicia. Me siento como un tonto pensando en todas las cosas que no logró lograr con todo el maldito universo supuestamente conspirando a mi favor. Debo ser una especie de idiota especial.

No olvidemos a Robin S. Sharma, autor de El monje que vendió su Ferrari. Lo que realmente vendió "brillantemente" fue su libro, junto con una vaga mezcla de antiguas enseñanzas religiosas que nunca se molesta en explorar. Sentirse bien importa más que la verdad. Y tal vez esa es la clave de esta fiebre de autoayuda: busca alivio inmediato de los síntomas sin abordar causas más profundas. En otras palabras, prioriza sentirse feliz por ser feliz. Intenta sentirte como millonario durante una semana. Haz lo que hacen los millonarios de verdad. Descubrirás rápidamente el abismo entre sentir y ser.

Recuerdas 2006? El año la autoayuda renace en un incendio de frenesí de consumo, gracias al mega-bestseller The Secret, de Rhonda Byrne. Esta escritora y esta batidora australiana descubrió su propio secreto para la felicidad. Eso es menos secreto que un milagro. Lo logró realizando el truco probado en el tiempo de decirle a la gente exactamente lo que quieren oír. Voy a contarte un secreto sobre El Secreto, escribe Byrne, siempre con el tono de alguien en excedencia de una agencia de espionaje, el atajo a lo que quieras en la vida es ser y sentirte feliz ahora. Es la forma más rápida de atraer dinero.

Byrne enreda a sus lectores en un seductor bucle de retroalimentación de la codicia: si eres feliz, atraerás dinero. Para ser feliz, necesitas El Secreto. Una lógica impecable. Un negocio perfecto. Como capitalista, la admiro. Como terapeuta, me horroriza.

Las mismas personas que solían leer la autoayuda de emergencia ahora se arreglan en las redes sociales, porque 15 segundos de TikTok es más rápido que 300 páginas de Paulo Coelho. Y TikTokers, a su vez, se alimenta de la basura publicada en libros de autoayuda a lo largo de las décadas, sólo que más condensados. La mayoría se reduce a esto: sé feliz ahora. Porqué? Porque es mejor que ser infeliz ahora. Una lógica inmejorable. Estamos en la Edad de Oro de la Psicología de la Comaní Rápida.

Al final, todas estas tópicos dirigidas a la gente desesperada por escucharlas recordarme esa línea brillante del humorista Dave Barry: Puedes decir cualquier tonto a un perro, y el perro te dará esta mirada que dice, "Dios mío, tienes razón". Nunca lo hubiera pensado. Seguro que estás imaginando esa mirada ahora. Y lo reconoces. Cuando se trata de perseguir la felicidad a través de todos los métodos equivocados, estamos todos un poco como ese perro.

 https://spectator.org/too-many-people-trying-to-teach-you-how-to-be-happy/

jueves, 9 de abril de 2026

No llegar a ver

 A veces me alegro de ser ya tan mayor que dudo que me queden màs de otros veinte años. Porque tal como va el mundo hay cosas que no quiero llegar a ver.

Una España con màs de un tercio de musulmanes y una minoría católica. Sin matrimonios ni niños españoles. Con Cataluña y Vascongadas independientes. Todo esto si sobrevivimos tanto.

miércoles, 8 de abril de 2026

Blancos en minoría, por Xavier Rius

 Es curioso, la mayoría de medios, al menos los que cojean del pie izquierdo, hablaban de «ultras». Me refiero a la manifestación en Londres del pasado sábado. «Más de 110.000 personas participan en una protesta de la extrema derecha contra la Policía en Londres», proclamaban en La Sexta.

«La extrema derecha exhibe músculo en Londres», afirmaban en El País. Mientras que en TVE, cada vez también más escorada hacia La Moncloa: «Más de 100.000 personas participan en una marcha de la extrema derecha en Londres contra la inmigración irregular!.

El Mundo, que ya no es lo que era, titulaba: «Más de 100.000 personas participan en una marcha de la extrema derecha en Londres contra la inmigración irregular». Como en TV3: «Más de 100.000 personas en una manifestación de la extrema derecha en Londres contra la inmigración». Notarán el detalle de que todo el que se manifestaba contra la inmigración, incluso ilegal, era tildado automáticamente de «extrema derecha». El famoso marco mental.

Algunos medios destacaban, además, que habían sido heridos «nueve policías». Supongo que para enfatizar lo de la ultraderecha. Una cifra sensiblemente inferior, en todo caso, a los 22 agentes contusionados con las protestas propalestinas contra La Vuelta en Madrid. A estos —mi solidaridad personal desde aquí— les dieron menos cancha. Aquello de que va con el oficio. Incluso el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que habían sido «pacíficas». Si se descuida…

Como el número de participantes. Vi fotos en las redes y me pareció tanta gente que debió sorprender a los organizadores. Incluso a los detractores. Al fin y al cabo no convocaban una serie de partidos sino una persona: el activista Tommy Robinson.

Aunque estoy seguro de que, si hubiera sido una manifestación de la Diada en los momentos álgidos del proceso, TV3 habría aumentado la cifra hasta el millón. En la última convocatoria fueron 28.000, según la Guardia Urbana de Barcelona, y el propio presentador del informativo noche, Toni Cruanyes, dijo en antena 40.000. En contradicción flagrante no sólo con las cifras oficiales, sino con la propia periodista que cubría el acto a pie de calle.

Lo mejor fue, no obstante, cuando en la cadena autonómica entrevistaron a una manifestante. Una ama de casa de mediana edad. No parecía una peligrosa ultra. Al contrario. Eso sí, iba ataviada con una diadema. De esas que se utilizan en fiestas y jolgorios. Con los colores de la bandera británica. «Es nuestro país y queremos que se nos tenga en cuenta», afirmó. En su día ya me llamó la atención Rishi Sunak, nacido en Southampton pero de ascendencia hindú, porque siempre me había imaginado al líder de los conservadores con pinta de lord inglés.

O el ex primer ministro escocés Humza Haroon Yousaf, este de origen pakistaní. Basta con seguirle en las redes para darse cuenta de que es un ferviente defensor de Palestina. Como, por otra parte, vista su confesión, no puede ser de otra manera. Pero todavía imaginas a los escoceses con la típica falda. Tanto querer desembarazarse del ‘yugo británico’ para poner al frente del independentista SNP a un musulmán. Al igual que la nueva titular de Interior (Home Office), Shabana Mahmood, que «estará a cargo de la Policía y las políticas migratorias», según informaba este diario el pasado día 6.

Quizá no debería extrañarme. Aparte del alcalde de Londres, Sadiq Khan, este de origen pakistaní, hay otros políticos de origen extranjero que han alcanzado ya cargos relevantes. El alcalde de Brighton es Mohamed Asaduzzama; el de Westminster, Hamza Taouzzle; y el de Solihull, una mujer: Shahin Ashraf. Como la de Sandwell, en este caso Syeda Khatun.

Pero entonces que no se sorprendan de manifestaciones multitudinarias. No es la «ultraderecha», son ciudadanos normales y corrientes que empiezan a sentirse cada vez más en minoría en su propio país.

https://gaceta.es/opinion/blancos-en-minoria-20250917-0025/?scroll-event=true 

martes, 7 de abril de 2026

Ponerse de alfombra

 Nunca he sido capaz de encontrar el término medio entre llevarme bien con la gente o ponerme de alfombra para que me pisen. Cuando digo algo y no lo siento se me nota en la cara, en los gestos, en los ojos.

Por eso prefiero quitarme de enmedio y no decir nada en absoluto más que sí, claro o caramba. La verdad es que me siento un poco hipócrita haciendo eso. Pero la diplomacia no es lo mío

lunes, 6 de abril de 2026

Absueltos los acusados por rezar ante una clínica abortista, por María Martín

El juzgado de lo Penal número 1 de Vitoria ha absuelto a los 21 acusados de un delito de coacciones por su participación en concentraciones de oración frente a un centro abortista de la capital alavesa.

    La sentencia, supone un hito jurídico al tratarse del primer juicio de estas características celebrado en Europa, y respalda plenamente la tesis mantenida por las defensas: los participantes se limitaron a rezar en silencio y manifestar su apoyo a la vida, sin proferir insultos ni presionar a los trabajadores o usuarias del centro.

La magistrada Beatriz Román, autora del fallo, subraya que los acusados «no hicieron otra cosa que ejercer su libre derecho de reunión, escogiendo un lugar próximo a una clínica donde se realizan abortos al entender que expresar sus reivindicaciones en ese lugar y del modo que lo hicieron era la vía más apropiada para que el mensaje que quieren transmitir —rezar por la vida y ofrecer su ayuda— llegara directamente a sus destinatarios principales». Todo ello, añade, fue comunicado correctamente a la autoridad competente y realizado de forma «exquisitamente pacífica».

La resolución, que aún no es firme y puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial de Álava, marca un precedente relevante en el debate público sobre la presencia de grupos provida en las inmediaciones de centros abortistas. Mientras la Fiscalía y la acusación particular solicitaban cinco meses de prisión o trabajos en beneficio de la comunidad, además de indemnizaciones económicas de hasta 20.000 euros y una orden de alejamiento, la jueza concluye que no existió delito alguno.
«Ni acoso ni hostigamiento»

Durante la vista oral, celebrada hace unas semanas con notable repercusión mediática, los seis abogados defensores insistieron en que en ningún momento se identificó a alguna mujer que hubiese dejado de abortar por causa de las concentraciones. Para ellos, no se produjo «acoso» ni «hostigamiento», sino simplemente oración silenciosa.

    Según afirmaron, los participantes se situaban «contra la pared y mirando al suelo», evitando cualquier actitud que pudiera interpretarse como presión.

La sentencia confirma esta versión. La magistrada destaca que los procesados «siempre se situaron en la acera de enfrente a la clínica, a un mínimo de 15 metros en diagonal respecto a la misma». Tal circunstancia queda acreditada por los testimonios de los acusados, los agentes que los identificaron y los documentos gráficos aportados. Además, el número de concentrados «nunca superó el de cinco personas» en un mismo turno.

El juzgado también rechaza que existiera conducta intimidatoria de ningún tipo. No se ha acreditado —dice el fallo— que los participantes «lanzaran besos a las usuarias y trabajadores de la clínica, fijaran sus miradas en ellos, rogaran perdón o les insultaran».
Oración y apoyo a las mujeres

Los hechos juzgados se desarrollaron entre el 28 de septiembre y el 6 de noviembre de 2022, un periodo correspondiente a la campaña «40 Días por la Vida», presente en numerosas ciudades del mundo. Los ahora absueltos se turnaron durante esas semanas para situarse ante la clínica portando algunos carteles con mensajes como: «40 días por la vida, no estás sola, estamos aquí».

    Esta absolución supone un reconocimiento al derecho a rezar en público y a ofrecer apoyo a mujeres que se enfrentan a situaciones de vulnerabilidad.

Lejos de obstaculizar, los movimientos provida acompañan, oran y proponen alternativas que afirman la dignidad de toda vida humana, especialmente la más frágil.

Aunque la causa podría continuar si la acusación recurre la sentencia, el fallo de la jueza Román envía un mensaje claro: la oración pacífica, respetuosa y silenciosa —incluso ante un centro abortista— entra dentro del marco de las libertades fundamentales reconocidas por la Constitución.



 

https://www.forumlibertas.com/absuelven-a-los-21-acusados-por-rezar-ante-una-clinica-abortista-en-vitoria-ejerciendo-su-derecho-de-reunion-de-forma-pacifica/

domingo, 5 de abril de 2026

Cuarenta días por la vida. Nayei Rodríguez

El domingo 2 de noviembre concluyó la campaña de otoño de 40 Días por la Vida. Le pedimos un balance a su coordinadora en España, Nayeli Rodríguez Jiménez.

Nacida en Ciudad de México hace 31 años, Nayeli lleva veinte viviendo en Madrid. Tiene estudios universitarios de Literatura y Edición, además de másters en Márketing, Bioética y Antropología Personalista, y se ha certificado en gestión de proyectos PMP. 

Dedica todo el tiempo que le deja su trabajo a la labor provida, en la que comenzó como rescatadora cuando tenía 24 años.

Luego conoció 40 Días por la Vida y se ha volcado con ello hasta convertirse en coordinadora nacional de una iniciativa cuyo acta de nacimiento fijan en la campaña de 2016 en El Puerto de Santa María (Cádiz). 
-¿Cómo se ha desarrollado esta campaña?

-En comparación con campañas anteriores, hemos tenido menos participantes, pero los que participaban han sido especialmente fieles y comprometidos. Damos gracias por cada uno de ellos.
-¿Ha servido para concienciar sobre el valor de la vida y la realidad del aborto?

-En esta campaña el aborto ha sido un tema muy mediatizado durante la mitad de la campaña y en Madrid eso se ha notado mucho. No es la primera vez que sucede y, aunque suele ser molesto para nuestros orantes, se presenta muchas veces como una oportunidad para que la voz provida llegue a más canales de los que podríamos alcanzar por nuestros propios medios. Así que creo que esta campaña ha tenido un mayor impacto gracias a esta circunstancia. 

»Independientemente de cómo se transmita el mensaje, confiamos en que el Señor utiliza todo para obrar. Hace siete años solo a los provida nos interesaba el tema del aborto; ahora es un tema que vuelve a estar sobre la mesa y que preocupa a muchos. Estoy segura de que el impacto de las campañas ha sido fundamental para conseguirlo.

»Y a nivel micro, nos consta que seis vidas han sido salvadas en España, aunque confiamos en que muchos más testimonios invisibles han tenido lugar. El impacto de nuestra campaña para estas mujeres ha sido inmenso, y ahora seguimos acompañándolas.
-¿Cuál es el papel de la oración y el ayuno?

-La oración y el ayuno son pilares fundamentales de 40 Días por la Vida, porque sabemos que solo Dios puede acabar con un mal tan grande, tan extendido y tan normalizado como es el aborto para la sociedad española de hoy. "Hay demonios que solo salen con oración y ayuno"; lo dijo Jesús, no nosotros (cf. Mc 9, 29). Es nuestro ayuno además un sacrificio en reparación por tantas muertes de inocentes. 

»En esta campaña hemos apostado especialmente por el ayuno en nuestra comunicación, ya que la gente que participa en las vigilias de oración suele olvidarse del ayuno porque les resulta extraño, no saben cómo hacerlo o les parece que no es para ellos. Así que hemos lanzado una campaña de comunicación insistente de miércoles y viernes de ayuno. Hemos intentado formar, primero a nuestros líderes y voluntarios, y luego también al resto de orantes con respecto a la importancia del ayuno, su impacto, tentaciones más comunes y cómo afrontarlas. 

»Como parte de esta iniciativa, organizamos un evento virtual interactivo con un sacerdote; la verdad es que gente de toda Hispanoamérica se unió y fue curioso ver que muchas tentaciones y retos los compartimos. Mucha gente que nunca había ayunado, aunque estaba involucrada activamente en el movimiento, lo hizo por primera vez en su vida y fue precioso. Uno de ellos comentaba con alegría que el primer día que lo hizo, se salvó una vida en su campaña y lo veía como un signo.
-¿Cómo se han organizado las vigilias?

-Las vigilias en España se han realizado con normalidad. Hemos tenido un total de 23 campañas en todo el territorio español, algunas lo han tenido más difícil que otras a nivel de voluntarios para cubrir los turnos. Algunos se han enfrentado con retos espirituales muy patentes, pero en general todo ha ido normal. 
-¿Qué papel juega el testimonio de mujeres que han experimentado el aborto en la sensibilización de la comunidad?

-El testimonio de mujeres que han sufrido un aborto en el pasado ha sido fundamental en estos meses para concienciar a la comunidad. El que ha sido más conocido de todos en estas semanas diría que es el de Leire Navaridas, un testimonio que rompe con todos los estereotipos y que, gracias a ello, se ha hecho eco en grandes audiencias tradicionalmente proabortistas. 
Leire Navaridas

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Leire Navaridas: ¡claro que existe el trauma postaborto!

»Frente a una narrativa que nos intenta polarizar constantemente, el testimonio de Leire, tan real y auténtico, viene a mostrar un rostro con el que muchas mujeres se pueden sentir identificadas. Su papel ha sido fundamental porque, desde su sinceridad y valentía, coge el "debate" del aborto en su abstracción y lo baja a la tierra, lo encarna.
-¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta el movimiento en España?

-Los principales desafíos son la falta de compromiso, el temor o la comodidad que podemos llegar a tener en una sociedad tan garantista como la nuestra. Nos puede costar estar dispuestos al sacrificio, a la lucha por un cambio porque tenemos demasiados distractores y, si cerramos los ojos, es fácil que nos olvidemos de la injusticia y sigamos con nuestra vida asumiendo que es un problema menor, inevitable, o que ya otro resolverá el problema.

»Hay muchas causas por las que vale la pena luchar, ¿pero hasta qué punto estamos dispuestos a ayudar al prójimo y a amar a Cristo jugándonos nuestra "reputación" o nuestra comodidad? Es muy fácil ayudar cuando hay un gratificante inmediato, cuando es una causa popular o cuando me aporta un plus de beneficio. El Jesús crucificado, humillado, solo y aparentemente derrotado es palpable en la causa provida. Es duro amar a un Cristo así; estar dispuesto a hacerlo es el mayor obstáculo del movimiento.
-¿Qué oportunidades veis para avanzar en la defensa de la vida en el país?

-Oportunidades, muchas. Mientras haya un abortorio en España sin campaña, hay mucho trabajo y muchas oportunidades que explotar. Queremos llegar a toda España, a todas las parroquias y a todos los colegios. En varias ciudades ya damos formaciones en centros educativos o en comunidades.

»Queremos aumentar los formadores y llegar a todos los rincones, empezando por la propia Iglesia, porque nos falta mucha formación a los católicos. Queremos hacer eco de los testimonios que conocemos en campaña para que Dios mueva los corazones.

»Estamos a punto de abrir un centro provida frente al abortorio de Valladolid. Ya tenemos orantes que acuden a rezar todo el año, pero queremos además tener un punto de luz de ayuda permanente, concreta y real para todas esas madres que acuden a abortar.

»En resumen, queremos seguir trabajando y rezando para que el aborto sea un día impensable en España.
-¿Cómo se coordina 40 Días por la Vida con otras organizaciones provida?

-40 Días por la Vida es un movimiento transversal con vocación de comunión. Colaboramos con numerosas asociaciones provida en España, que gracias a Dios tenemos muchas. Aunque nunca dejamos de acompañar a la madre a nivel personal y humano, en función de la necesidad concreta que tenga, la derivamos con la asociación más especializada para responder a esta necesidad.

»En general, las asociaciones provida saben que somos abiertos, que colaboramos y que buscamos siempre trabajar de forma conjunta por el bien de estas madres. A su vez, hay muchos profesionales y voluntarios de estas asociaciones que durante campaña acuden a rezar a nuestras vigilias. Dios nos une a todos.

»A aquellas madres que no cumplen los requisitos que piden las asociaciones con las que colaboramos, las ayudamos directamente nosotros con lo que necesiten. Creamos la Asociación Chiara Corbella con este fin, una asociación confesional católica que se sostiene de donativos privados; no recibimos subvenciones ni ninguna ayuda económica de otras instituciones.
-¿Qué apoyo recibís de la Iglesia u otras instituciones?

-Colaboramos con la Iglesia católica para la celebración de Eucaristías, adoraciones, dirección espiritual, etc., pero el nivel de colaboración depende siempre de la relación que el líder de campaña tenga con su diócesis. Lo mismo ocurre con el apoyo de los obispos, depende de cada ciudad. Con el Papa Francisco recibimos una bendición al movimiento a través de su secretario.
-¿Qué objetivos tiene 40 Días por la Vida para el futuro en España?

-Como he dicho, antes a pocos les importaba el tema del aborto y ahora está por todos lados. Esto, aunque genera polarización, creo que es bueno, porque no hay peor cosa que la indiferencia. Y ahora ya no estamos viendo indiferencia. El Señor hace esa labor de tocar los corazones, tanto de quienes nos ven rezar como de los que acudimos a rezar. Absolutamente nadie queda indiferente en una campaña de 40 Días por la Vida. 

»Nuestros objetivos son seguir creciendo, crear fidelidad y comunidad de nuestros voluntarios, e intentar que el resto de católicos que no participan o que han dejado de hacerlo incorporen la causa provida como una causa fundamental a la que unirse por lo menos durante esas dos campañas al año que celebramos, que entiendan que es una causa por la que debemos luchar de forma transversal y permanente porque supone desde luego el mayor drama y genocidio de nuestro tiempo.

»Queremos trabajar más fuerte en campañas de comunicación, enviar un mensaje de vida y de esperanza, visibilizar testimonios de postaborto o de mujeres que han elegido la vida, etc. Lanzar los proyectos con los que estamos trabajando ahora: Mujer y Vida, el centro provida que abrirá en Valladolid, y los talleres de formación de Qué decir cuándo, basados en el manual provida de nuestro fundador Shawn Carney.
Un hombre de negocios mirando por la ventana.

Vida
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-¿Cómo se puede lograr un cambio significativo en la cultura y la legislación sobre el aborto?

-Para cambiar la cultura necesitamos de Dios, principalmente, porque en esta sociedad tan emotivista no interesan tanto los argumentos sino lo que mueve el corazón, y eso solo lo puede hacer Dios. Y también creemos que en nuestra mano está combatir esta cultura de muerte por la cultura de la vida, con las campañas y formaciones, estando presente en las parroquias y en el día a día de la gente.

»Confiamos plenamente en que es posible cambiar España y hacerla provida. Y cuando la cultura cambie, cambiará la legislación.

 https://www.religionenlibertad.com/vida/251104/entrevista-nayeli-40-dias-vida_114788.html

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