Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

viernes, 7 de agosto de 2026

La trampa del judeocristianismo y la guerra, por Pedro Gómez Carrizo

Toda guerra necesita un lenguaje que la legitime. La escalada en Oriente Próximo ya lo tiene: la apelación a los supuestos valores «judeocristianos» de Occidente, repetida con insistencia por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cuyo entusiasmo por el alineamiento europeo con Israel parece crecer al mismo ritmo que el conflicto.

El problema es que esa «tradición judeocristiana» es, por emplear una expresión de Gustavo Bueno, una hipóstasis: una abstracción ideológica convertida retrospectivamente en mito histórico.

Porque ni los Padres de la Iglesia, ni los grandes teólogos medievales, ni los pensadores de la Cristiandad moderna describieron jamás la civilización cristiana como «judeocristiana».

Esto, por supuesto, no significaba negar el origen judío de la fe cristiana. Jesús y los apóstoles eran judíos, y las Escrituras cristianas incluyen el Antiguo Testamento, la Antigua Alianza. Pero la Nueva Alianza definió el cristianismo precisamente en contraste con el judaísmo. Y el judaísmo posterior a Cristo fue universalmente entendido como lo que realmente fue: una tradición separada que había rechazado, y de manera muy «expresa», a Dios hecho hombre.

Según el paradigma teológico clásico, el cristianismo cumple las promesas del Antiguo Testamento, la Iglesia es el nuevo Israel y el judaísmo rabínico que pervivió queda teológicamente superado. Desde el minuto cero del cristianismo los Padres distinguieron claramente entre el Israel bíblico y el judaísmo posterior. El propio término «Sión» cambió de significado. El Sion al que se refieren los Salmos –la ciudad santa, la figura espiritual del pueblo redimido por Dios– no es el Sion del sionismo moderno, que bien mirado, en muchos aspectos, es su exacta contrafigura.

Desde la teología cristiana clásica la explicación es sencilla: quienes no son hijos de Cristo no son herederos de Abraham. San Pablo ya lo había formulado con claridad: «no todos los descendientes de Israel son Israel» (Rm 9,6). La filiación abrahámica no es una cuestión biológica, sino teológica. Como repetirán después los Padres de la Iglesia, hijos de Abraham no son simplemente quienes descienden de su sangre, sino quienes participan de su fe. Y san Agustín –siempre hay que acudir al santo de Hipona– lo dijo con su inspiración incontestable: no todos los nacidos de Abraham son hijos de Abraham, sino aquellos que imitan su fe. Y esa fe, para el cristianismo, tiene un nombre propio: Jesucristo. También en época reciente Benedicto XVI recordó la misma verdad al explicar que la promesa hecha a Abraham alcanza su cumplimiento definitivo en Cristo y en el nuevo pueblo de Dios que nace de Él.

En este marco conceptual la expresión «judeocristiano» carecía de sentido.

Hablar de Occidente, de Europa, era hablar de civilización cristiana, esto es, de Cristiandad (Christianitas), un concepto que designaba una comunidad religiosa y política –Iglesia y Estado unidos sin confusión, separados sin división– y cuanto podamos entender por cultura europea. Por eso los pensadores cristianos nunca hablaron de una civilización compartida.

Cuando hoy se habla de «civilización judeocristiana», por tanto, se utiliza un concepto que no formaba parte del vocabulario histórico de la Cristiandad. En el mejor de los casos el judaísmo podía aparecer como una religión verdadera en su origen, pero «incompleta» tras Cristo, que es como la define santo Tomás de Aquino.

Tampoco cambió el paradigma tras el Renacimiento. Entre los siglos XVI y XVIII, los pensadores hablan de religión cristiana, de civilización cristiana o de Europa cristiana, pero en ningún caso de una tradición judeocristiana compartida. Bossuet, en su Discurso sobre la historia universal, interpreta la historia de Europa como el despliegue providencial del cristianismo. Giambattista Vico, al estudiar los fundamentos de las naciones europeas, remite su origen moral al cristianismo. Edmund Burke, al defender el orden social tradicional frente a la Revolución francesa, insiste en que la civilización europea se sostiene sobre instituciones cristianas. Incluso cuando estos autores discuten sobre política o cultura, el presupuesto moral compartido es que el cristianismo constituye el fundamento de la civilización occidental. El judaísmo estaba presente en Europa, pero no formaba parte del concepto de Cristiandad.

El término «judeocristiano» apareció en el siglo XIX dentro del ámbito académico. Fue el teólogo alemán Ferdinand Christian Baur quien lo acuñó en la década de 1830, pero como categoría historiográfica para referirse a una corriente del cristianismo primitivo en tensión con el cristianismo paulino, es decir, con un significado muy distinto del actual.

Su uso cultural y civilizatorio se produjo en el siglo XX, entre los años 1930 y 1950, y fue como reacción contra el antisemitismo nazi. En ese periodo, el término adquirió un nuevo significado para alimentar la idea de una tradición moral compartida por judíos y cristianos.

El siguiente paso se dio en Estados Unidos. Durante la Guerra Fría el concepto se convirtió en un instrumento ideológico muy útil, pues frente al comunismo ateo, el bloque occidental se definía como religioso y heredero de la Biblia.

Pero en la conformación de este nuevo bloque se deslizó una peligrosa idea «ecuménica»: hablar de valores judeocristianos permitía unir en un mismo discurso protestantes, católicos y judíos, sacrificando la religión cristiana en las aras de esa religión universal tan grata a la masonería que nutrió a los padres fundadores de Estados Unidos.

La categoría «judeocristiana» es, por lo dicho, además de una simplificación histórica que oculta siglos de conflictos entre judíos y cristianos –incluyendo nada menos que la acusación tradicional de «pueblo deicida»– una reinterpretación moderna de la tradición occidental, elaborada expresamente como herramienta de instrumentalización política.

En el ámbito norteamericano, el judaísmo sionista ha sido probablemente el más interesado en extender la especie de esa unión judeocristiana. No es difícil entender por qué: presentar a Israel como heredero natural de la civilización occidental refuerza su legitimidad política y cultural ante las sociedades cristianas.

Pero la distancia entre ambas tradiciones es mucho mayor de lo que sugiere esa fórmula.

La moral judía tradicional y la moral cristiana, por ejemplo, no podrían estar más alejadas. El cristianismo introduce una revolución moral sin precedentes en la historia religiosa: la superación de la ley del talión por el mandamiento del amor. «Habéis oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente; pero yo os digo: amad a vuestros enemigos», dice Cristo en el Sermón de la Montaña. El cristianismo universaliza la caridad y rompe la lógica tribal que había caracterizado a muchas religiones antiguas.

Incluso el gran eslogan político del Estado de Israel –ser «la única democracia de la región»– debería levantar sospechas entre los cristianos. La tradición política cristiana nunca se identificó plenamente con el modelo democrático moderno. Su fórmula clásica, como se ha dicho, era otra: Iglesia y Estado unidos sin confusión, separados sin división. Y esa fórmula está tan alejada de la confusión de la teocracia, que elimina la libertad de conciencia, como de la división del laicismo moderno, donde la ética religiosa es expulsada de la esfera pública.

Por eso la cuestión no es meramente terminológica. Está en el centro del debate contemporáneo sobre las raíces de Europa, cerrado en falso.

Pero también resulta crucial para comprender algo más inquietante: cómo determinados «pactos de familia» pueden convertirse en trampas mortales.

La historia europea ofrece ejemplos elocuentes. Los llamados pactos de familia entre los Borbones españoles y franceses arrastraron a España a guerras que beneficiaban sobre todo a Francia. Durante décadas España se desangró en conflictos ajenos para sostener intereses dinásticos que no eran los suyos. Y cuando finalmente aquella sangría terminó, fue precisamente Francia la que invadió España.

Algo semejante podría ocurrirle a Europa si olvida cuáles son sus verdaderas raíces.

Porque una civilización que deja de saber quién es acaba pereciendo, luchando siempre en las guerras de otros. 

https://www.infocatolica.com/?t=opinion&cod=54634 

jueves, 6 de agosto de 2026

 Recomiendo ver a partir de media hora



Deseo de escribir

 Desde muy pequeña la escritura ha sido una necesidad para mí. Supongo que eran un sustituto a los amigos y las conversaciones que no tenía. Sin ella no sé qué hubiera hecho.

Todavía hoy necesito leer y escribir a diario. Cada vez me cuesta más pero sigo intentándolo. Y cada vez que escribo descubro algo nuevo sobre mí o sobre la vida.

miércoles, 5 de agosto de 2026

En defensa de la vida y la familia en Latinoamérica

Detengan a la OEA antes de que imponga el aborto y la ideología de género en las Américas

Detengan a la OEA antes de que imponga el aborto y la ideología de género en las Américas

petition author image

Laura Daniela Gonzalez Rivas Inició esta petición Ministros de Relaciones Exteriores y embajadores de Hispanoamérica ante la Organización de los Estados Americanos: - 2026/06/10

La OEA quiere decirte cómo criar a tus hijos, y ha construido todo un sistema burocrático para silenciar a cualquiera que se interponga en su camino.


Citizeng.org/es-lat

La próxima semana, la 56.a Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos comienza en Ciudad de Panamá, y las mismas élites globalistas han vuelto, más organizadas, con más financiación y más agresivas que nunca.



Este año, por primera vez en la historia de la OEA, están impulsando una Declaración Política. Esto no es simplemente otra resolución que quedará acumulando polvo en una estantería. Es un documento fundacional diseñado para reescribir el derecho interamericano durante décadas.



Y lo que quieren incluir en ella va más lejos que cualquier cosa que hayamos visto antes.



Quieren:


Declarar el aborto como un “derecho humano” interamericano, eliminando toda protección legal para los no nacidos en todo el hemisferio


Legitimar la gestación subrogada, convirtiendo a los niños en productos comerciales y a las mujeres en instrumentos biológicos para los ricos y poderosos


Abrir la puerta a la eutanasia, atacando el derecho a la vida desde ambos extremos, desde la concepción hasta la muerte natural


Incrustar la ideología de género en escuelas, hospitales, tribunales y leyes de toda América, dando a burócratas no electos más influencia sobre lo que se enseña a tus hijos que la que tienes tú

Lo que se decida en Panamá no se quedará en Panamá. Se extenderá a tu país, a tu comunidad y a la vida diaria de tu familia. Los jueces lo citarán. Las agencias de ayuda lo usarán como arma. Los grupos de presión lo agitarán en cada parlamento del hemisferio.



Y para asegurarse de que nadie pueda detenerlos desde dentro, la OEA publicó recientemente un “Manual de Participación de la Sociedad Civil”, un filtro burocrático diseñado para silenciar a cualquier organización que se atreva a resistir sus planes. Si defiendes la vida desde la concepción, encontrarán una razón para excluirte. Si te opones a la gestación subrogada o a la eutanasia, no calificas. Si cuestionas la ideología de género en las escuelas, quedas fuera.



Una sola ideología entra. Todos los demás quedan fuera.



Pero hay algo con lo que no contaban: su liderazgo se está desmoronando.



El hombre que dirige esta Asamblea, el Secretario General Albert Ramdin, está ahora en el centro de un gran escándalo de corrupción.



Un memorando confidencial de la administración Trump titulado “¿Diplomacia o dinastía? La crisis de credibilidad en la OEA” acaba de ser filtrado a la prensa. Acusa al Secretario General Albert Ramdin de nepotismo, irresponsabilidad fiscal y un flagrante desprecio por los Estados miembros.



Estados Unidos, que financia el 50% del presupuesto de la OEA, exige ahora que rinda cuentas.



Ramdin está debilitado, y su credibilidad está por los suelos. Este es exactamente el momento en el que debemos presionar más fuerte que nunca.



Y tenemos más aliados que nunca. Los gobiernos provida y profamilia de Argentina, El Salvador, Ecuador, Paraguay, Perú y Estados Unidos están en esa sala, ahora junto a Chile, Costa Rica y República Dominicana. Todos estos líderes fueron elegidos con mandatos claros provida y profamilia.



Pero los mandatos no se defienden solos. Estos embajadores necesitan sentir el peso del pueblo detrás de ellos.



El año pasado, TU voz cambió el resultado.



Logramos sacar el lenguaje de “derechos sexuales y reproductivos” de los documentos de la OEA. Recibimos a cada embajador que llegaba al aeropuerto con pancartas que decían lo que los globalistas odian escuchar: “El aborto NO es un derecho humano”.



Lo vieron. Lo sintieron. Y odiaron cada segundo.



Por eso arrancaron nuestras pancartas. Amenazaron con silenciarnos. Y luego construyeron todo un manual para asegurarse de que no volviera a pasar.



Este año, tenemos que ser más fuertes que nunca.



Firma la petición ahora y exige a los embajadores de tu país que rechacen toda cláusula proaborto, progestación subrogada y proeutanasia de la Declaración Política, y que voten únicamente por comisionados que defiendan la vida, la familia y la libertad.

https://cgo.ac/sctZ0l4kK

Naranjas egipcias con residuos prohibidos, por Antonio Quiles

Las naranjas egipcias con residuos prohibidos vuelven a encender las alarmas sanitarias en Europa. La Red de Alerta Rápida de la UE para Alimentos y Piensos (RASFF) ha notificado ya siete incumplimientos graves en lo que va de 2026, una cifra que anticipa otro año crítico para la seguridad alimentaria de los consumidores españoles y que el sector agrario lleva meses denunciando sin obtener respuesta de Bruselas.

No se trata de un hecho puntual ni de una anomalía estadística. El patrón se repite año tras año con una regularidad que resulta difícil de ignorar: en 2025 la RASFF registró 131 interceptaciones de naranjas egipcias por incumplimientos sanitarios, mientras que en 2024 se alcanzó el récord histórico con 180 alertas. Detrás de esos números hay familias que consumen fruta que puede contener sustancias vetadas hace décadas.
Sólo controlan 1 de cada 10 lotes

La Unión Europea fiscaliza apenas el 10% de los lotes de naranjas egipcias que cruzan sus fronteras. Es decir, sólo se inspecciona uno de cada diez cargamentos antes de que lleguen a los mercados. La paradoja es aún mayor: ese porcentaje fue rebajado desde el 20% anterior porque las autoridades comunitarias consideraron que «el cumplimiento había mejorado», a pesar de que las cifras de alertas siguen siendo alarmantes.

naranjas egipcias
Naranjas egipcias en un mercado.

Esta reducción del control fronterizo deja abierta una puerta por la que entran productos que contienen residuos prohibidos por la propia normativa europea. Sustancias que Europa ha vetado precisamente porque representan un riesgo para la salud humana llegan a los mercados y a las mesas de los consumidores sin que nadie las detecte.
Un inventario de sustancias vetadas

La lista de pesticidas hallados en naranjas egipcias durante los últimos cinco años es llamativa. Entre los compuestos identificados figuran el clorfenapir, prohibido en la UE desde 2001; el profenofos, vetado en 2002; el diazinón, retirado del mercado en 2007; el dimetoato, prohibido en 2019; el clorpirifós, vedado en 2020; y el flumetralin, cuyo uso fue suspendido en 2025.

Todas estas sustancias fueron prohibidas porque la evidencia científica demostró que son perjudiciales para la salud. Sin embargo, siguen apareciendo en lotes que logran pasar los escasos controles fronterizos. Los datos revelan que el problema no es marginal, sino estructural, y que el actual modelo de vigilancia resulta claramente insuficiente para proteger al consumidor europeo.
La denuncia del sector agrario valenciano

Pascual Cabedo, agricultor y distribuidor de frutas y verduras españolas al frente de la plataforma Europagricultproduct, denuncia públicamente la situación. «Europa los prohíbe porque los considera perjudiciales para la salud, pero a la vez abre la puerta trasera para que el veneno llegue hasta tu casa», afirma Cabedo, que lleva años advirtiendo de la falta de control efectivo sobre las importaciones agrícolas de terceros países.

El empresario valenciano también se posiciona en contra del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el bloque Mercosur. Cabedo defiende un principio de prioridad: que se comercialicen primero los productos españoles, y que sólo cuando no haya disponibilidad en el mercado nacional o europeo se permita la entrada de productos procedentes de países terceros.

El sistema de control, en el punto de mira

La acumulación de alertas sobre naranjas egipcias con residuos prohibidos cuestiona la eficacia del sistema de vigilancia alimentaria europeo. Con el 90% de los lotes sin inspeccionar, la RASFF sólo detecta lo que logra interceptar, mientras el volumen real de fruta con contaminación química que circula por los mercados del continente podría ser significativamente mayor.

El sector agrario español, que debe cumplir con estrictos requisitos fitosanitarios para poder comercializar su producción, denuncia la competencia desleal que supone que productos de países terceros accedan al mercado sin las mismas garantías. La exigencia es unánime: igualdad de condiciones o controles reales que protejan tanto a los consumidores como a los agricultores europeos.

naranjas
Siete alertas en menos de dos meses

En apenas las primeras semanas de 2026, las naranjas egipcias acumulan ya siete notificaciones por incumplimientos sanitarios graves en el sistema de alertas RASFF. Si el ritmo se mantiene, el año podría superar incluso las cifras récord de 2024. Los consumidores y el sector agrario reclaman una respuesta contundente de las instituciones europeas antes de que la situación se agrave aún más.

La presión sobre Bruselas aumenta. Los agricultores españoles exigen que la política comercial de la UE no sacrifique la seguridad alimentaria en el altar de los acuerdos económicos con terceros países. Y los datos de las naranjas egipcias con residuos prohibidos, al menos por ahora, parecen darles la razón. 

 https://okdiario.com/okgreen/naranjas-egipcias-residuos-prohibidos-control-ue-16291264

martes, 4 de agosto de 2026


 

Aniversario

 Mi primer gato nació en agosto. No sabíamos qué día exactamente, así que pusimos el cuatro. Mi gatito murió a los catorce años un catorce de junio. Se llamaba Suerte.

Todavía me lamento de no haberlo llevado antes al veterinario. Pero supongo que no hubiera servido de nada. Ahora sé que había perdido las defensas inmunológicas.

lunes, 3 de agosto de 2026

Sobre los incendios

 A partir del minuto treinta



Hijos no deseados, por Ondina Vélez

Mucho se habla estos días del derecho al aborto, del derecho a hacer cada mujer con su cuerpo lo que quiera. Incluso, hace unos días en el Parlamento Europeo se votó la existencia de un fondo para el «derecho al aborto financiado». Aunque aparentemente no ha salido adelante, sí que por desgracia se ha aprobado que se destinen algunos fondos europeos para este fin.

También se habla mucho de las mujeres trabajadoras y demás cuestiones relacionadas con ser mujer, y supuestamente indispensables para la felicidad de todas. Pero poco se habla de ser mujer trabajadora y madre, y de ser hombre trabajador y padre.

Si en otro tiempo, ser mujer suponía una dificultad para el acceso al mundo laboral, hoy en día la dificultad está más relacionada con ser madre y ser padre, ya que en muchas empresas se considera que esa mujer-madre y ese hombre-padre van a ser menos eficientes, o en realidad, menos esclavos del trabajo. Sin tener en cuenta que, seguramente, su responsabilidad y compromiso con el trabajo aumenten, por la necesidad de este y la familia a la que cuidar.

Sin embargo, poco se habla del derecho a ser madre. Y por derecho no me refiero a tener un hijo, ya que tener un hijo no es un derecho: es un auténtico regalo, un don, que recibimos muchas veces sin merecerlo. Y otras veces a pesar de desearlo con todas nuestras fuerzas y poner todos los medios, no vienen.

Me refiero al derecho a tener un hijo no planificado, no esperado, sin ser juzgadas. Me refiero a acoger a aquellas mujeres que, aunque se hayan quedado embarazadas en un momento disparatado de su vida, se merecen todo nuestro respeto y apoyo para que puedan seguir adelante sin sentirse presionadas a abortar. A esas mujeres de las que todo su entorno opina que tener un hijo le va a impedir tener una vida aparentemente más exitosa en el mundo profesional y demás camelos que se dicen, como si esos posibles trabajos ideales que le van a surgir, puedan compensar la pena de haber perdido a un hijo.

Me refiero a aquellas mujeres que sin haberlo buscado descubren que se han quedado embarazadas. Con susto y muchas veces con miedo descubren que esperan un hijo que no habían planificado, ni deseado, y que seguramente no van a ser acompañadas por el padre del niño o niña que ya viene en camino.

He conocido muchas de estas mujeres valientes de las que nadie habla. Las he conocido en mi consulta de médico, acompañadas por las asociaciones provida y en los programas de acompañamiento a universitarias madres que desde hace ya años desarrollamos en la universidad. Mujeres, muchas jóvenes, que ocultan su embarazo hasta que pasan esas peligrosas 22 semanas en la que sus padres o parejas las pueden llevar (obligadas) a abortar.

He conocido a muchas mujeres jóvenes que ocultan su embarazo hasta que pasan esas peligrosas 22 semanas, en la que sus padres o parejas las pueden llevar (obligadas) a abortar

La ley que tenemos actualmente en España es una ley súper peligrosa para esos bebés cuyas madres se encuentran en un momento frágil. Todo son facilidades para abortar, pero ninguna facilidad para poder ser madre. Todos los argumentos que le dirán es que lo tendría que haber pensado antes, que no puede ni debe asumir las consecuencias de sus actos, que es más responsable no tener a ese hijo que en realidad ya tiene…

En estos casos, ser madre parece una temeridad, una irresponsabilidad, algo retrógrado… Es el nuevo puritanismo fariseo, que ahora se llama feminismo. Es una nueva religión que se llama Salud Sexual y reproductiva, y el pecado será quedarse embarazada en un momento inadecuado.

Solo interesan las mujeres «empoderadas» y «liberadas». Las mujeres frágiles que «han metido la pata» no interesan, aquellas que se atreven a acoger a un hijo no deseado o sin medios económicos no interesan…

Es curioso, para muchas personas tener un hijo no deseado parece una temeridad. Pero recuerdo un artículo de María Calvo que trataba este tema, titulado El privilegio de no ser un hijo deseado, y que sostenía que, que al no tener ninguna expectativa sobre él, será, precisamente, mucho más libre. Si lo pensamos bien, la mayoría de las personas de este mundo hemos venido y vienen sin tanta planificación.

En realidad, este desprecio a la mujer frágil ya lo decía Simone de Beauvoir en su libro el Segundo Sexo. Beauvoir despreciaba la maternidad, ya que la consideraba una servidumbre de la especie; solo valoraba la maternidad de la que ella llamaba «amazonas», mujeres poderosas que no presentasen esa fragilidad, tan propia del ser humano en muchos momentos. Para Beauvoir, el valor de la mujer se manifestaría con una vida de trabajo equiparada a los hombres, sin embargo, la maternidad era un lastre.

Quiero aplaudir a todas esas madres, mujeres valientes, que arriesgan su comodidad del momento por saber que el futuro, con su hijo a su lado, será mejor.

* Ondina Vélez Fraga es madre, médico, profesora de la Universidad CEU San Pablo y secretaria académica del Instituto CEU de Estudios de la Familia.  

 https://www.eldebate.com/familia/20260315/hijos-no-deseados-puritanismo-fariseo-ahora-llama-feminismo_395688.html

domingo, 2 de agosto de 2026

 LA MALEZA SON ELLOS.

F.L.Mirones.

   Los que incendian nuestra patria son los mismos que nos quisieron vacunar, los mismos que llenan el campo de placas y molinos, los mismos que dividen a la sociedad civil con feminismos, LGTBInismos, inmigración desordenada, los mismos que se inventan una crisis climática inexistente para quitarte tu coche, tu casa, tu aire acondicionado, tus filetes, tu pescado fresco, tus verduras, los mismos que convierten tu coche en una cápsula de control, los que que te quieren quitar el dinero en efectivo para poderte tener preso. Son los mismos que aran el cielo con aluminio. El plan guoque globalitarista es un proyecto internacional que colocó a los Sánchez como presidentes, por eso les obedecen.

   No caigan en su relato. Los campos fueron abandonados para después ser incendiados por personas a las que ellos envían y pagan.

   El aprovechamiento posterior para otros menesteres es secundario, no es el motivo principal.

Ellos necesitan CREAR “CRISIS CLIMÁTICA”, sensación de miedo, apocalipsis, para después justificar la destrucción absoluta del sector primario y la soberanía alimentaria.

   Darle vueltas a esto o aquello es ayudarles a despistar de estas auténticas razones.

   Queman España por orden de su Agenda 2030, de su NOM, del plan trazado por los Soros, Gates y familias anglomasonas que buscan un solo gobierno mundial.

   Pero los más culpables son los miles de funcionarios, empresarios, científicos y periodistas cobardes que les siguen la corriente porque temen perder sus trabajos. Tibios que se autocensuran y que nos censuran a otros, rastreros vacuñaos que callan para beneficio propio. Está usted rodeado de ellos.

   Hay que atacar a sus cabezas, mientras todavía haya personas creyendo que son simplemente intereses económicos, mientras una sola vacuna sea inoculada, ellos seguirán. Ellos son la maldad, la maleza, y queman nuestro territorio para consolidar su falacia climática y después quitárnoslo todo.

   Rodean su crimen de dramas personales de víctimas y héroes para que no nos fijemos en que los culpables llevan corbata.    Nos entretienen con historias conmovedoras para desviar nuestra atención de que es un plan urdido para dominar y arruinar al pueblo español.

   Nuestra indignación infructuosa desaparece cuando volvemos a pagar con tarjeta, cuando obedecemos a los médicos que sirven a farmacéuticas, cuando compramos en cualquier empresa que luzca el esfínter del arco iris. Los ayudamos cuando permitimos que a nuestros hijos les enseñen en el colegio la mentira climática.    No nos lamentemos tanto ahora si el resto del año, por pereza, procrastinación o comodidad, no hacemos absolutamente nada para combatir al globalitarismo anglomasón.

   Cada vez que paga usted con tarjeta, los ayuda. Cada coche eléctrico es una victoria para ellos.

Es su maleza contra el pueblo desactivado.

Un aullido. Fernando López-Mirones.

La trampa del judeocristianismo y la guerra, por Pedro Gómez Carrizo

Toda guerra necesita un lenguaje que la legitime. La escalada en Oriente Próximo ya lo tiene: la apelación a los supuestos valores «judeocri...