Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

sábado, 28 de marzo de 2026

El joven que llegó a la Nasa gracias a la fe

Tiene 27 años de edad, nació en McAllen, Texas (EE.UU), vive en Houston y su nombre es Patrick Jay Ream. Estudió la carrera de ingeniero aeroespacial en la Texas A&M University, y, más que la historia de su camino hasta llegar a la NASA, el portal Desde la Fe ha contado su experiencia de reconciliación con Dios.

Patrick resume su niñez y adolescencia como de "caos por todos lados: en mi familia, en el ámbito escolar…, ¡de cualquier manera que lo puedas ver, había caos!".
Infancia y enfermedad

El caos había estado con Patrick desde de su nacimiento: "Nací un mes antes de lo que se esperaba porque el médico se quería ir a jugar golf y de vacaciones, así que hizo que mi mamá me diera a luz antes de lo normal".

Las consecuencias de esto fueron desastrosas: "Desafortunadamente, mis pulmones no estaban lo suficientemente desarrollados, así que tuve que estar en tratamientos desde el momento en que nací, porque no podía respirar".
Patrick estudió ingeniera aeroespacial en la Texas A&M University.

Patrick estudió ingeniera aeroespacial en la Texas A&M University.familia jay

Patrick nació con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (ADHD por sus siglas en inglés), y, mientras crecía, "me estaba desarrollando de una manera retrasada; así que tenía que ir a terapias físicas".

Ya en edad escolar, "yo no me estaba 'portando bien' porque era hiperactivo. Mi manera de estudiar y de aprender era diferente a la de los demás. Terminaba muy rápido y me aburría muy pronto y eso desesperaba a los profesores. Necesitaba un tipo de enseñanza especial, que los profesores y los colegios no fueron capaces de darme en ese momento y, por eso, recorrimos distintas escuelas, hasta que llegamos a la óptima para mí. Todo esto deja huellas, y se me dificultaba hacer amigos".

Para rematar, "de la nada se reventó el matrimonio de mis papás. Por eso digo que todo era caos detrás del caos".

"En las tardes, mi tía recibía clases en una de las universidades que están por San Antonio, Texas. Las clases eran sobre el espacio exterior y todo lo que tenía que ver con la astronomía".

"Me acuerdo de que una mañana, al levantarme, supe que mi tía y mi hermano habían salido en la noche a ver a Saturno en el cielo, y me sentí sumamente enfadado porque no pensaron en despertarme para verlo con ellos".
Los hermanos Jay con su madre, y varios años de diferencia.

Los hermanos Jay con su madre, y varios años de diferencia.familia jay

"Me lo estaba imaginando como un súper planeta que estaba ahí apareciendo en el cielo más grande que la luna".

"A partir de ahí se empezó a formar en mí una gran curiosidad y pasión por todo lo que tiene que ver con el espacio. Porque, honestamente, cuando estás viviendo en el caos, lo que quieres hacer es escaparte, y no hay mejor escape que estar fuera de este planeta".

En cuanto a su vida espiritual, Patrick cuenta: "Desde que nací he sido católico. Así es como me enseñaron mis papás, e íbamos a misa casi todos los días. Así que siempre me había sentido cerca de Dios".

"Pero cuando me hice adolescente empecé a cuestionar todo. Primero, porque mis papás se separaron, se divorciaron. Segundo, porque en una vida con tanto sufrimiento no parecía que pudiera existir un Dios".

Patrick buscó, entonces, creer en la ciencia: "Todo tenía que tener una razón basada en la ciencia, todo debía tener una explicación".

Reconoce que, en el fondo, aquella actitud se debía a que no sentía que Dios mereciera ser amado por él: "Porque si no me sentía amado, ¿para qué iba a amar a Alguien que no me amaba a mí?".
Porque venía de Dios

Cuando Patrick ya estudiaba en la universidad, "había regresado a la casa por unas vacaciones navideñas, y entonces pasó algo con mi mamá y conmigo: el Espíritu Santo le dijo a ella algo que yo iba a hacer, y que no quería que supieran mis papás; pero mi mamá se había dado cuenta rezando, me dijo que el Espíritu Santo le había dicho que necesitaba ir a rezar a la capilla".

"Yo estaba impresionado. No había explicación científica para lo que acababa de ocurrir, por lo que tenía que existir algo más allá de lo que había pensado. Entonces me abrí porque, si algo no tenía explicación científica, era bien claro que venía de Dios".
Regreso a la Iglesia

"Empecé a ir a misa otra vez, y empecé un proceso de sanación bien, pero bien difícil, porque me di cuenta de que muchas de las huellas de mi niñez y del caos que viví todavía me estaban afectando de una manera tremenda".

"Era el año 2018 y estaba en la capilla rezando, rogándole a Dios que me dijera por qué había tenido que nacer con ADHD y pasar por tantas cosas. Y, en un momento de la oración, se vino a mi mente el recuerdo de mis papás peleándose y gritándose. El peor momento de mi vida fue ése. Yo era un niño y estaba llorando, viendo a mis papás tratándose así, y les rogaba que pararan, pero fui incapaz de hacer cualquier cosa para pararlos".

"En eso se me vino la figura de Jesús agarrándome, sosteniéndome y diciéndome que siempre había estado a mi lado. Y, desde ese momento, entendí que no tengo que tener razón, sino sólo tengo que tener la confianza de que Dios va a estar ahí conmigo, sosteniéndome siempre, aunque las cosas sean caóticas. Además, que debo tener fe en los planes del Señor, que es el Creador de todo el universo, y que debo tener la humildad de aceptarlos".

"A partir de ese momento, ya me volví increíblemente católico. Amo mi fe y amo a mi Dios".

El conflicto entre los padres de Patrick también había dañado a su hermano mayor en la adolescencia: "Vi cómo lo afectaba. Dejó de ir a la escuela y se metía con la Policía".

Sin embargo, ya siendo adultos, los dos hermanos fueron sorprendidos por un gran regalo: "Gracias a Dios, mis papás se reconciliaron, y eso vino de la nada. No lo esperábamos".
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Puedes escuchar aquí su testimonio.

"De hecho, mi hermano se enojó porque pensaba que otra vez pelearían y que eso nos iba a lastimar otra vez. Pero no fue así. Gracias a Dios que no".

"Mis papás escucharon la voz de Dios y le hicieron caso. Y, ahora, gracias a ellos y gracias a Dios, estamos viviendo la vida familiar de nuestros sueños".

Además, hoy Patrick está casado con una mujer que, asegura "lo hará santo" a la vez que él la ayuda a ella a alcanzar la santidad.

Patrick goza, ahora, de una vida estable, trabajando en la NASA. Y, sorprendentemente, revela: "La NASA está llena de católicos. Sí, la gente no me va a creer, pero ahí hay muchos católicos".

"Ahora bien, si te pones a pensar, eso tiene mucho sentido, porque para estar interesado en el espacio tienes que estar interesado en lo que está más allá; tienes que estar pensando en las cosas que no simplemente te están rodeando, sino en las cosas que están arriba de ti, afuera de todo. Y, para ser católico, para tener fe, tienes que pensar en esas cosas".

Multimedia
¿Basta la ciencia para explicar el Universo? Responde el padre Manuel Carreira, astrofísico.

¿Y qué hace concretamente Patrick en la NASA? Él, responde: "Trabajo en control de misiones; ayudo a volar todos los vehículos de la NASA que tengan astronautas o que estén diseñados para tener astronautas".

"Hoy en día ayudo a volar la Estación Espacial Internacional. Tienes que tener un entrenamiento y un conocimiento que nunca te puede fallar, porque, si te falla, puedes matar a los astronautas, literalmente. Es una mega responsabilidad la que te dan, pero tengo la confianza de que Dios me ha puesto en donde se me necesita". 

 https://www.religionenlibertad.com/personajes/251203/patrick-jay-ream-joven-rebelde-crisis-fe-nasa_115240.html

viernes, 27 de marzo de 2026

Cosmópolis o la pesadilla de la inmigración masiva, por José Javier Esparza


Llegan. Llegan sin parar. Y cuando no llegan, vamos a buscarlos. Todos los recursos del Estado se han puesto a disposición de la entrada masiva de inmigrantes. No es que el Estado no pueda detener el proceso: es que el Estado es el principal agente de este tráfico de muchedumbres, y quien a estas alturas lo niegue, es que no quiere ver la realidad. Buques de salvamento, ingentes presupuestos públicos, instituciones asistenciales, organizaciones paragubernamentales, coros mediáticos, la propia Iglesia… todos ponen su mano en el gran movimiento. Cada vez está más claro que la inmigración masiva es un fenómeno de poder o, si se prefiere, un fenómeno que el poder promueve, sin duda porque espera ponerlo a su servicio. Es la única explicación racional posible. 

Ya nadie se cree los habituales argumentos de carácter económico, todo eso de una población nueva y joven para llenar los huecos de otra población, la autóctona, crecientemente envejecida: días atrás aprendíamos que en España hay 3,9 millones de inmigrantes sin trabajo al mismo tiempo que el Gobierno invitaba a nuestros viejos a retrasar su edad de jubilación («jubilación reversible» lo llaman, con esa magia tonta de las palabras que es hoy el único horizonte de la acción política). No, no: el objetivo no puede ser económico. Es otro. El objetivo es desmantelar las sociedades que somos para construir otras sociedades nuevas: sociedades cada vez más fragmentarias, cada vez mas frágiles, donde el «yo» haya sustituido al «nosotros», porque nada habrá ya de común en la primera persona del plural.


Y todo eso, ¿para qué? ¿Por maldad? ¿Por estupidez? No. Son ideas. Ideología, más bien. Con su imprescindible carga de interés, por supuesto. Cosmópolis: podemos llamarlo así. No hay que pensar en siniestras conspiraciones de oscuros sanedrines: el proyecto de construir tal mundo, universalmente transparente, regido sólo por una razón supuestamente común a todos los hombres, forma parte de la esencia misma de todas las ideologías modernas, y baste citar las «Ideas para una historia universal en clave cosmopolita» de Imanuel Kant. Ahí está todo, en realidad: el mercado planetario sin barreras de los liberales, la sociedad sin clases de Marx, los catorce puntos de Wilson y el «One World» de Roosevelt, el «internacionalismo» soviético, el nuevo orden mundial de los globalistas, la Agenda 2030 y todo lo que el lector quiera poner… 

No hay ideología moderna que no abreve en esa fuente. Cosmópolis es el nombre de la ciudad de mis novelas sobre El final de los tiempos, formada también por el aluvión de masas llegadas de todas partes, y Cosmópolis es lo que las elites rectoras de Occidente quieren imponer en el mundo, porque ese es su mundo y no conciben otro. Por supuesto —¿hay que insistir?—, no se trata sólo de una opción ideológica: el proyecto implica fortísimos intereses económicos y de poder. Pero quede claro ante qué estamos: es la culminación del proyecto moderno occidental de destruir el viejo mundo —el de las catedrales y las coronas— y fabricar un mundo nuevo.


Para construir ese nuevo tipo de sociedad es preciso ejecutar un paso previo ineludible: vaciarnos por dentro, llevarnos a dejar de ser lo que somos, a no reconocernos en un suelo, en una herencia, en una lengua, en una gente, en una fe; deshacer cualquier rasgo que aún pueda hacernos sentir «comunidad». En esto España ofrece un campo de pruebas especialmente propicio: el sistema lleva casi medio siglo enseñándonos la vergüenza de ser español, invitándonos a no tener más hijos, cubriendo de escarnio cualquier forma de tradición y ya no digamos de patriotismo, promocionando la destrucción de la herencia cultural, colocando en su lugar identidades de sustitución sobre la base de las nuevas «identidades autonómicas»… 

Es posible que mucha gente sienta aún, de forma más o menos consciente, la necesidad de mantener su identidad histórica real, pero el poder se ha ocupado de eliminar en lo posible los instrumentos que pudieran dar forma a la resistencia. Por eso ahora podemos asistir al alucinante espectáculo de cientos de miles de personas desembarcando en nuestras tierras y llenando nuestras ciudades aunque aquí no haya trabajo para todos, o a esa otra tragedia de los campos donde los paneles solares y los molinos de viento —que, sí, son gigantes— sustituyen a los cultivos mientras importamos de fuera lo que antes hacíamos dentro, todo ello entre el aplauso de unos medios que forman parte de la misma élite rectora y el bostezo obeso de una buena porción del paisanaje.


Y lo peor de todo es que, al cabo, Cosmópolis no es verdad: es imposible porque los que llegan no se vacían, como lo han hecho las sociedades de acogida, sino que quieren seguir siendo lo que son (cosa que, en rigor, no se es puede reprochar). Y así el sueño ilustrado de un mundo racionalmente transparente se convierte en la pesadilla de unas sociedades rotas donde racionalidades opuestas se enfrentan a muerte, sin que nadie pueda poner paz porque, desterrado Dios, ya no hay una instancia superior a la que se pueda apelar. El poder, encastillado en sus prejuicios, sus dogmas y sus intereses, seguirá adormeciéndonos con sus discursos ora más ruidosos, ora más melifluos, para que le dejemos hacer, para que nos dejemos hacer. Y esa monstruosa Cosmópolis seguirá creciendo, informe, sobre los escombros de lo que un día fuimos. Es hora de despertar.


https://gaceta.es/opinion/cosmopolis-o-la-pesadilla-de-la-inmigracion-masiva-20250826-0400/

jueves, 26 de marzo de 2026


 

Una y otra vez

 No se me da bien vivir el presente. Me paso la mitad del tiempo pensando cómo podría haber evitado las cosas del pasado. Y otra media intentando evitar que se repitan en el futuro.

Pero sé que se repetirán porque la vida es cíclica y hay personas que no pueden evitar ser así. De manera que sólo espero no vivir lo suficiente para pasar por todo de nuevo.

miércoles, 25 de marzo de 2026

La única solución para la inmigración, por Juan Manuel de Prada

Aunque los medios de cretinización de masas traten de silenciarlo, o de presentarlo como una inquietud magnificada por la «ultraderecha», la inmigración masiva ya se ha convertido en una de las máximas preocupaciones de los españoles, muy especialmente de los españoles más jóvenes, que sin duda son quienes más la sufren: primeramente, durante su etapa formativa, en escuelas e institutos cada vez más deteriorados, y posteriormente en su acceso al mercado laboral; por no hablar de los problemas de integración que esa inmigración descontrolada está generando en los barrios menos opulentos. Inevitablemente, los jóvenes que viven en una situación de precariedad, con empleos inestables, sin vivienda propia, incapaces de formar una familia, perciben la inmigración como una lacra indeseable; y corren el riesgo de abrazar discursos demagógicos que les proponen soluciones mágicas, o de adherirse a doctrinas racistas repulsivas, convirtiéndose en esa juventud «indignada» que retrataba Jardiel Poncela en el prólogo de ‘La tournée de Dios’: «engreída, soberbia y fatua, llena de altiveces, frívola y frenética, olvidada de la serenidad y la sencillez, ambiciosa y triste, que reclamándole a la vida mucho más de lo que la vida puede dar, corre enloquecida hacia la definitiva bancarrota».

Para evitar esa definitiva bancarrota la juventud española debería empezar por mirar dentro de sí, preguntándose cuál puede ser su aportación ante un problema de dimensiones muy serias, tan serias que su solución no podrá ser inmediata (y, desde luego, un problema que podría ser irresoluble si no se reacciona pronto). Esa aportación no puede ser otra sino promover y encabezar una auténtica transformación espiritual de nuestra sociedad. Si deseamos brindar una respuesta eficaz al problema de la inmigración tendremos primero que restaurar nuestro ethos religioso y ofrecerlo lealmente a las gentes venidas de lejos, dejando claro que no pensamos dimitir de nuestra identidad; pero en esta labor ya no podemos contar con generaciones marchitas que han sido formadas en el disfrute ensimismado de «derechos y libertades», en el indiferentismo religioso, en el materialismo embrutecedor y alienante. Mientras no restauremos nuestro ethos religioso, no habrá posibilidad alguna de afrontar dignamente el problema de la inmigración; y todos los falsos remedios que se propongan no serán sino pataletas vanas que concluirán invariablemente en fracaso, además de convertirnos en alimañas rabiosas y estériles. Como ya hemos explicado en otras ocasiones, la recuperación de nuestro ethos religioso no significa que la gente tenga que volverse católica por decreto; significa que creyentes y no creyentes se reconozcan en una misma tradición religiosa, en unas instituciones nacidas de esa tradición, en unos principios morales alimentados por ella, en una cosmovisión compartida que incluirá también una nueva concepción de la economía y del trabajo. No hay comunidad auténtica donde no hay un ethos común que integre y vincule a los pueblos, capacitándolos para los esfuerzos colectivos, inspirándoles esperanza en el futuro y ganas de encarnar esa esperanza en una nueva generación que tome el relevo. Cualquier empeño por sostener la comunidad política sobre el indiferentismo religioso, convirtiendo la Democracia o la Constitución o el Sistema Métrico Decimal en idolatría sustitutoria, es un empeño suicida, como prueba sobradamente el estado de postración terminal del continente europeo.

La restauración del ethos religioso brinda a los pueblos –como señalaba Unamuno– un espíritu común que, a la vez que rechaza los espíritus adversos, permite la integración de otros espíritus compatibles. Así se convierte en el mejor repelente frente a una inmigración descontrolada; y en la mejor argamasa para una inmigración benéfica. Por ceñirnos, por ejemplo, a la inmigración musulmana, la restauración del ethos religioso propiciaría una sociedad cohesionada en torno a normas morales en la que los musulmanes piadosos y pacíficos serían tolerados gustosamente; y de la que los musulmanes fanatizados por doctrinas criminales saldrían corriendo despavoridos (exactamente lo contrario de lo que ocurre en una sociedad irreligiosa como la nuestra). A España la está destruyendo su indiferentismo religioso, su ensimismamiento en el disfrute de las migajillas cada vez más exiguas de bienestar material. La única solución digna, a la vez hospitalaria y disuasoria, al problema de la inmigración es la recuperación de un ethos religioso común; y esa misión sólo puede acometerla una juventud capaz de mandar al basurero de la Historia todas las bazofias ideológicas que incapacitaron a sus padres para las empresas fecundas.

Es una ley biológica infalible que las civilizaciones las fundan las religiones; y que se extinguen cuando abandonan la religión que las fundó (que, infaliblemente, es sustituida por otra, porque ninguna civilización puede sostenerse sobre el vacío religioso). Así ha ocurrido a lo largo de todos los crepúsculos de la Historia, sin excepción alguna, y así seguirá ocurriendo, mientras el mundo sea mundo. Sobre los escombros de las cruces que en España hemos empezado a derribar no se alzarán las grotescas utopías democráticas que siguen postulando los decrépitos carcamales con mando en plaza, sino una media luna chorreante de sangre, que iluminará con su luz cárdena el pudridero donde yace nuestra apostasía. Si la restauración de nuestro ethos religioso no se logra durante las próximas décadas, España dejará de existir, tal como la hemos conocido; pero la culpa no la tendrá la inmigración. Como nos recordaba Will Durant, «una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro». 

 https://kontrainfo.com/la-unica-solucion-para-la-inmigracion-por-juan-manuel-de-prada/

martes, 24 de marzo de 2026

En el mismo saco

 Ahora que vox a aumentado su ratio de votantes debería tener en cuenta que no entramos todos en el mismo saco. Entre sus votantes hay antitaurinos.

También hay muchos que apoyan a Palestina y algunos que no defienden a Zelenski en la guerra de Ucrania, sino que lo consideramos un peón del globalismo.

Y muchos que pensamos que la guerra de Irán es inútil e innecesaria. Suponer que su electorado es homogéneo le puede traer problemas a largo plazo.

https://www.cesarvidal.tv/videos/el-verdadero-rostro-del-enviado-especial-para-oriente-medio-de-donald-trump

La ventana de Overton

La ventana de Overton es una teoría política que describe cómo se puede cambiar la opinión pública, es decir, el posicionamiento de la sociedad de sobre un tema, de manera que una idea considerada radical logre, con el tiempo, pasar a ser aceptable.

Hay ejemplos de todo tipo. Uno de ellos es la restricción de la libertad de circulación durante la pandemia. Años atrás hubiera sido visto como algo inconcebible. También era impensable que determinados líderes políticos llegasen al poder. Y lo lograron.

A lo largo de la historia reciente, se han dado casos muy variados como los referentes a la percepción de la abolición de la esclavitud, el derecho al voto de la mujer o la prohibición de fumar en los bares; ideas ‘descabelladas’ en su momento y hoy, normalizadas.

Una teoría de Joseph Overton

Este modelo fue creado por el politólogo estadounidense Joseph Overton (1960-2003), quien diseñó un eje que va de mayor a menor libertad, por donde se mueve la ventana, pudiendo, un concepto, pasar de ser impensable a radical, luego aceptable, razonable y, finalmente, popular. Cuando una idea está en estos últimos tres estados es cuando tiene más posibilidades de ser aceptada por la opinión pública.

Ventana de Overton. La palabra política se refiere a las leyes, reglamentos o medidas que se llegan a aplicar, en ese punto.
La ventana de Overton, según Joseph Overton. La palabra política, en el centro, se refiere a las leyes, reglamentos o medidas que se llegan a aplicar, en ese punto.

Según el doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad de Barcelona Jesús Palomar, normalmente, «la ventana se mueve poco a poco, con tal sutileza que casi ni nos damos cuenta». Sin embargo, la velocidad se ha acelerado durante los últimos años, en sintonía con la inmediatez a la hora de consumir contenidos digitales y por redes sociales.

¿Quién mueve la ventana?

La iniciativa puede ser variable, apunta Palomar. Algunas veces la mueven los políticos, aunque también se adaptan a ella, y otras, los lobbies o grupos de presión, así como estamentos superiores con determinados intereses. «Difícilmente la mueve la sociedad civil», algo, sin embargo, que no es descartable, cuando, por ejemplo, se producen revoluciones populares, señala.

Técnicas habituales

Mover la ventana es más fácil cuando se ha producido una crisis o situación de shock entre la población. Un líder carismático puede ser determinante, así como la persuasión gradual (a través, por ejemplo, de científicos, académicos u otros expertos y personajes populares) o la insistencia a través de los medios de comunicación y las redes sociales.

Los medios ostentan un «papel relevante», ya que tienen «credibilidad social, si bien no absoluta», matiza Jesús Palomar. «Ayudan a construir el relato», añade. No obstante, les insta a hacer autocrítica, pues, a veces, parte de ellos «se convierten en meros altavoces de informaciones que pueden ser engañosas y mueven la ventana sin saberlo».

El lenguaje también es un elemento clave para mover la ventana de Overton. Normalmente, afirma el profesor de la Universidad de Barcelona, acostumbra a emplearse de manera que la gente esté dispuesta a aceptarlo, sin provocar rechazo.

Con una u otra técnica, la ventana tiene «capacidad de adaptación», siendo, hoy en día, un mecanismo mucho más utilizado de lo que pensamos. En algunos casos, asegura Palomar, incluso «inconscientemente», por parte de la clase política.

Reflexión final

El análisis de este tema plantea la siguiente pregunta: ¿dónde está el límite? ¿Puede cualquier cosa pasar de ser considerada radical a aceptable, siguiendo la teoría de la ventana de Overton?

 https://digitalmediacorner.com/2024/06/10/que-es-y-como-funciona-ventana-de-overton/

lunes, 23 de marzo de 2026

Lo que cuesta un inmigrante africano al estado español, por Marcos Ondarra

n hombre de origen africano que nace en España, hace sus estudios en un centro público, empieza a trabajar a los 22 años y cobra el salario medio para alguien de su procedencia (20.060 euros), se jubila a los 66 y cobra la correspondiente pensión. Muere a los 90. A lo largo de su ciclo de vida, su contribución neta al Estado ha sido negativa: –422.946 euros. Esa es una de las conclusiones que arroja el informe La inmigración y su impacto económico negativo en el Estado de bienestar, hecho por la Fundación Disenso, que preside Santiago Abascal, y que ha sido presentado este jueves por Vox en el Congreso de los Diputados.

El documento ha sido elaborado con el objetivo de desmontar el argumentario del Gobierno, que dice que la llegada masiva de inmigrantes es necesaria para salvar el sistema de pensiones. Al contrario, argumenta el think tank de Abascal, «estos inmigrantes también se jubilarán y requerirán pensiones y otros servicios públicos, por lo que es necesario calcular su aportación neta al Estado». Es decir, distinguir entre inmigración cualificada y no cualificada, que tiene un «impacto fiscal negativo».

En este sentido, el informe cuantifica la aportación de cada inmigrante al Estado: los ingresos que suponen vía cotizaciones sociales e impuestos directos e indirectos frente a los gastos que suponen a las arcas públicas. Y plantea tres escenarios. En el primero, un africano llega a España con 18 años, empieza a trabajar inmediatamente y cobra el salario medio para alguien de su procedencia, trabaja hasta los 66 y cobra la pensión hasta fallecer a los 90. Este arquetipo supone un aporte negativo de 158.044 euros.
Cada inmigrante no cualificado que llega a España le cuesta al Estado 200.000 euros
Cada inmigrante no cualificado que llega a España le cuesta al Estado 200.000 euros
Marcos Ondarra

En el segundo escenario, un hombre de origen africano nacido en España empieza a trabajar con 22 años. Su contribución es de -422.946 euros; si llega con su mujer a los 18 años y tiene dos hijos aquí, la contribución de la familia es de -1.496.502 euros. «La inmigración no cualificada tiende a generar mayores gastos a largo plazo y una contribución negativa. Este es el grueso de la inmigración que ha recibido España», dice el informe presentado por el jefe de Estudios y Formación de Disenso, Ricardo Ruiz de la Serna, y el secretario general del grupo parlamentario de Vox, José María Figaredo.
El jefe de Estudios y Formación de Disenso, Ricardo Ruiz de la Serna, y el secretario general del grupo parlamentario de Vox, José María Figaredo.

Las simulaciones realizadas por Disenso indican que para que un inmigrante tenga una aportación positiva a las arcas públicas, su salario medio debe ser al menos de 45.150 euros anuales durante toda su vida laboral. También si llega con 18 años y cobra 31.670. Por lo tanto, teniendo en cuenta que la mayoría de la inmigración no tiene esos estándares, el think tank de Vox concluye que «el coste general de la inmigración es mayor que su aportación, lo que agrava los problemas fiscales del estado de bienestar».
Los expertos ven inviable el plan del Gobierno de recibir 3,5 millones de inmigrantes más
Los expertos ven inviable el plan del Gobierno de recibir 3,5 millones de inmigrantes más
Marcos Ondarra
El Estado de bienestar

En la presentación del informe, Ruiz de la Serna subrayó que es «un mito» que la inmigración no cualificada sostenga las pensiones: «El actual modelo migratorio, tal como está planteado, es incompatible con la sostenibilidad del Estado de bienestar». «Las premisas de partida de las estrategias políticas que llevan aplicando en España durante los últimos 40 años son falsas», denunció el abogado en el Congreso.

Por su parte, Figaredo tildó de «falsa» la afirmación de que miles y miles de inmigrantes vayan a garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones. El portavoz parlamentario adjunto incidió en que actualmente la tasa de paro entre los inmigrantes legales es del 18%, y asciende hasta el 25 % en la población procedente de África. Por ello, sostuvo que carece de sentido continuar promoviendo la llegada de personas extranjeras «hasta que esas tasas de paro estén a cero».

https://theobjective.com/espana/politica/2025-09-26/vox-inmigrante-africano-estado/ 

domingo, 22 de marzo de 2026

2025. El año en que Bruselas intentó acabar con la agricultura y la ganadería,

l año que se despide ha sido devastador para la agricultura y ganadería en España. La Unió Llauradora, la principal entidad agraria de la Comunidad Valenciana, estima que las pérdidas acumuladas en 2025 alcanzan casi los 150 millones de euros debido a temporales, gota fría, plagas y la falta de relevo generacional. Sin embargo, esta cifra apenas roza la superficie de una crisis más profunda que ha afectado al sector a lo largo del último año.

Las estadísticas son alarmantes. Un año después de la catastrófica gota fría del 29 de octubre de 2024, que dejó más de 1.000 millones de euros en daños directos, el sector aún lucha por recuperarse. La Unió ha señalado que se han perdido 214.000 toneladas de capacidad productiva en diversos cultivos, lo que se traduce en un impacto económico total de 103,6 millones de euros que los agricultores afectados no verán compensados a corto plazo.

La recuperación de las tierras dañadas avanza a diferentes ritmos: hay explotaciones que han podido restablecerse parcialmente gracias a ayudas y solidaridad del sector, mientras que en muchas zonas las infraestructuras agrarias —caminos rurales, acequias, redes de riego— siguen sin funcionar adecuadamente. Además, el 6% de las parcelas afectadas están atrapadas en un «limbo administrativo» tras ser incorporadas al Dominio Público Hidráulico, dejando a sus propietarios sin claridad sobre cuándo podrán recibir las ayudas ni cuánto les corresponderá.

Las ayudas públicas son escasas cuando finalmente llegan. La mayoría se han gestionado bajo el régimen de minimis, limitando la ayuda máxima a 25.000 euros por agricultor o ganadero afectado; una cifra claramente insuficiente para restaurar explotaciones con garantías. A esto se suma que entre el 14 de octubre y el 4 de noviembre, el Consell de la Generalitat recortó o eliminó 54 millones de euros destinados al sector agrario para redirigir esos fondos hacia otros usos, complicando aún más la situación.
Bruselas usa la agricultura como moneda de cambio

Mientras el campo español sufre, Bruselas se encuentra inmersa en negociaciones comerciales que amenazan directamente la viabilidad del sector agrario local. FEPEX, la federación que agrupa a los exportadores de frutas y hortalizas, ha alertado sobre una tendencia alarmante: la Comisión Europea está utilizando al sector agrícola como «moneda de cambio» en sus negociaciones con países ajenos para obtener ventajas en otras áreas económicas.

El acuerdo firmado entre la Comisión Europea y Marruecos el pasado 2 de octubre ha encendido las alarmas en el sector español. Este pacto, aún pendiente del visto bueno del Parlamento Europeo, permitirá que los productos hortofrutícolas procedentes del Sahara accedan a las mismas concesiones arancelarias que los marroquíes. Esto es especialmente preocupante ya que esa región está aumentando su producción y planea ampliar significativamente su superficie cultivada en los próximos cinco años. Un análisis realizado por La Unió revela que la balanza comercial agraria entre los países del Mercosur y España es «claramente deficitaria», con un déficit superior a las 240.000 toneladas. El arroz es uno de los productos más perjudicados, con un saldo negativo cercano a -133.850 toneladas, seguido por los cítricos.

La situación se complica aún más con el acuerdo entre la UE y Mercosur. A finales del año pasado, Bruselas buscaba desesperadamente soluciones «in extremis» para salvar un pacto ante el rechazo manifestado por Italia y Francia, impulsados por protestas agrícolas. La Comisión Europea está considerando nuevas concesiones que incluyen subvenciones adicionales para agricultores e incrementar la participación del sector agrícola en el nuevo marco financiero plurianual. Sin embargo, estas medidas llegan tarde y resultan insuficientes para mitigar el daño previsto por este acuerdo.
Naranjas de Egipto en vez de valencianas

Por otro lado, Egipto ha conseguido reducir drásticamente sus inspecciones dentro de la UE. A partir de la campaña exportadora de 2026, los cítricos egipcios solo estarán sujetos a un 10% adicional de inspecciones frente al 30% anterior aplicado hasta 2023. Esta es ya la segunda rebaja en dos años; una anterior realizada en noviembre de 2024 había reducido dicho porcentaje del 30% al 20%. Según sus autoridades, esta decisión refleja una «creciente confianza» por parte del organismo europeo en el sistema egipcio de control alimentario.

El problema radica en que Egipto se ha consolidado como el principal productor mundial de naranjas del hemisferio norte superando incluso a España desde 2024. Además, es ahora el segundo mayor exportador a la Unión Europea, solo superado por Sudáfrica. Paradójicamente, España se erige como el mayor importador comunitario de naranjas egipcias. Las organizaciones agrarias españolas advierten que «las importaciones procedentes de Egipto amenazan seriamente la rentabilidad del sector hortofrutícola español», denunciando un claro riesgo fitosanitario para su actividad así como un evidente caso de dumping social y competencia desleal.
Plagas, aranceles y burocracia: la tormenta perfecta

El panorama para el sector ganadero es igualmente sombrío; vive «pendiente de un hilo» debido a las plagas y enfermedades acechantes tanto sobre cultivos como granjas. La propagación plagas como el Scirtothrips aurantii, conocido como Trips africano, supone una amenaza constante para los productos agrícolas españoles. Los datos proporcionados por el sistema europeo RASFF muestran un aumento significativo del 45% en rechazos relacionados con partidas hortofrutícolas provenientes de terceros países debido a materias activas no autorizadas o por exceder los límites máximos permitidos en residuos dentro de la UE; esto evidencia lo grave que es esta situación.

La ganadería valenciana enfrenta «una creciente situación sanitaria crítica» que exige respuestas inmediatas coordinadas entre todos los actores involucrados según indica La Unió. Las pérdidas ocasionadas por fauna salvaje alcanzan ya los 60 millones solo durante este año.

A todo ello se le suman aranceles del 20% impuestos sobre productos agroalimentarios procedentes de la UE por parte del gobierno estadounidense bajo Donald Trump; esta medida causó «un fuerte impacto sobre nuestro sector». Asimismo, desde enero próximo será obligatorio registrar electrónicamente todos los tratamientos fitosanitarios según ordena el Ministerio correspondiente; algo que desde La Unió consideran «una carga administrativa adicional e innecesaria».
El relevo generacional se desmorona

La crisis también plantea serios interrogantes sobre el futuro del sector agrario español; actualmente apenas hay 188 perceptores menores de 25 años dentro del esquema PAC (Política Agraria Común), lo cual representa solo un escaso 0,56% del total global. En cuanto al grupo etario entre los 25 y los 40 años hay unos pocos más: tan solo hay alrededor de 1.775 beneficiarios lo cual refleja una caída alarmante del 4% respecto al año anterior; esto revela una «tendencia preocupante». El nuevo Marco Financiero Plurianual propuesto por la UE incluye recortes estimados del 22% destinados hacia PAC además integrar estos recursos dentro planes multisectoriales lo cual pone aún más en peligro tanto relevo generacional como futuro agrícola.

A pesar esto último vale destacar que finalmente este año se ha publicado “la convocatoria” tan esperada para ayudas destinadas a jóvenes agricultores/generadores después haber estado ausente desde hace tres años atrás según valoración emitida por “La Unió”; sin embargo muchos consideran sigue siendo sólo un parche insuficiente frente una hemorragia estructural mayor.

No todo es desolación: según proyecciones realizadas por FEPEX se estima cerrar este ejercicio con exportaciones españolas alcanzando cifras superiores a los 18.000 millones de euros lo cual representa un crecimiento aproximado al 5 % comparativamente hablando respecto al periodo anterior (2024). No obstante este desempeño comercial coexiste junto a incertidumbres reguladoras marcadas fundamentalmente renegociación PAC y la creciente competencia desleal proveniente de terceros países a los que Bruselas permite importar cada vez más cantidad de producción.

  

 https://www.periodistadigital.com/economia/20251231/2025-ano-bruselas-quiso-cargarse-agricultura-ganaderia-noticia-689405167875/

sábado, 21 de marzo de 2026

Geólogo critica el catastrofismo climático

 geólogo José Antonio Sáenz de Santa María, director científico del grupo español de materias primas estratégicas y críticas (GEMPE/c), defendió hoy en el Congreso que el hombre no tiene capacidad para cambiar el clima, y calificó de «antropocéntrico» pensar lo contrario. Durante su intervención en la Comisión para la Transición Ecológica, donde se abrió una ronda de comparecencias de expertos para debatir un posible pacto de Estado frente al cambio climático, criticó lo que considera un «catastrofismo climático» sin base científica.


A su juicio, el clima depende de «500 o 600 variables, de las que desconocemos al menos 400 y también sus interrelaciones». Por ello, rechazó las proyecciones que auguran un aumento de hasta 7 grados para finales de siglo. Según sus cálculos, el calentamiento global observado es de 0,1 grados por década, lo que equivaldría, como máximo, a 0,7 grados adicionales para 2100 si la tendencia se mantiene.


Extinción del incendio en los montes de Casaio. al pie de Chao da Veiga en la sierra de Pena Trevinca.. Cerca del bosque de tejos llamado "O Teixadal", que por segunda vez tiene el fuego alrededor. (Carballeda de Valdeorras). 07/09/25. foto Rosa Veiga

«Los incendios y apagones recientes no se explican por el cambio climático, sino por decisiones políticas»

Sandra Ordóñez 

El geólogo, miembro del Instituto de Ingeniería de España, recalcó: «Yo no soy negacionista. No he dicho que no exista calentamiento global, de lo que soy negacionista es del catastrofismo climático». Sus palabras generaron tensión en la sala, hasta el punto de que el portavoz de EH Bildu, Mikel Otero, abandonó la comparecencia sin formular preguntas tras acusarlo de negacionista.


Para Sáenz de Santa María, el actual aumento de temperaturas se inscribe en la misma dinámica que ha marcado la historia geológica del planeta, donde el CO₂ liberado por los océanos juega un papel clave como principal fuente de este gas en la atmósfera.


En su respuesta a los grupos parlamentarios, insistió en que la ciencia «no es consenso» y recordó que teorías hoy asentadas también fueron discutidas en su momento: «Ni la evolución ni la tectónica de placas son más que teorías. La ciencia es un cementerio de ideas preconcebidas, y muchas veces se condenó al ostracismo a investigadores que luego resultaron visionarios».


Para ilustrarlo, citó cómo la teoría de la gravedad de Newton fue revisada de arriba abajo por Einstein, pese a haber gozado de consenso durante siglos.

https://www.eldebate.com/sociedad/sociedad-medio-ambiente/20250925/geologo-cree-hombre-no-puede-cambiar-clima-critica-catastrofismo-climatico_338128.html#utm_source=rrss-comp&utm_medium=wh&utm_campaign=fixed-btn

El joven que llegó a la Nasa gracias a la fe

Tiene 27 años de edad, nació en McAllen, Texas (EE.UU), vive en Houston y su nombre es Patrick Jay Ream. Estudió la carrera de ingeniero aer...