Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Cien años de la Cristiada. Cuando Méjico prefirió la guerra a renunciar a Dios

Cien años de la Cristiada: cuando México prefirió la guerra antes que renunciar a Dios

No fue un simple conflicto de principios del siglo XX: la Guerra Cristera, o la Cristiada, fue la guerra religiosa más dramática, sangrienta y desconocida de la historia de América, resultado de un Estado que buscaba la secularización forzosa y de una sociedad que se negó a que le extirparan su identidad católica.


Cien años después de que los primeros campesinos y guerrilleros se lanzaran al monte, el episodio sigue siendo la herida más profunda en la historia moderna de México. Aquel episodio no nació de la improvisación ni del fanatismo, sino de un marco legal claramente definido: la Constitución de 1917, que sentó las bases de la persecución religiosa que marcaría a México durante décadas.

Aquel texto legal incorporó artículos anticlericales diseñados para someter a la Iglesia al control absoluto del Estado– a imitación de la imposición de los principios anticlericales de la Revolución Francesa–prohibiendo a las instituciones religiosas dirigir escuelas, eliminando las órdenes monásticas y despojando a los templos de su capacidad legal para poseer bienes.

La situación alcanzó su punto de ruptura en 1926, cuando el presidente Plutarco Elías Calles promulgó la ley que lleva su nombre, una reforma penal que prohibía a los sacerdotes vestir sotana en público y expulsaba a los clérigos extranjeros, limitando drásticamente el ejercicio del culto.


Ante el asedio legal y para evitar «todo acto que pudiera significar o ser interpretado por los fieles como una aceptación de la ley misma», la respuesta de la Iglesia fue una medida sin precedentes: el 31 de julio de 1926 se suspendió el culto público en todo el país, tras el rechazo de la Santa Sede a la Ley Calles. El historiador Jean Meyer, máximo experto en el movimiento cristero, explica a Aciprensa que sería precisamente esta «suspensión de los servicios religiosos» lo que marcó el inicio de la contienda armada, una lucha que brotó desde el corazón del pueblo y el campesinado de estados como Jalisco, Guanajuato y Michoacán.

¡Viva Cristo Rey!»

Aunque la jerarquía eclesiástica predicó inicialmente una resistencia pacífica, el gobierno puso en marcha una política sistemática de arrestos e intimidación que pronto escaló hacia las ejecuciones y una represión abierta y violenta por parte del Ejército que hizo desbordar el sentimiento popular.


Fue «el pueblo, ‘el indio’», quien reaccionó, señala el historiador, y lo hizo de manera violenta porque «la Iglesia era más que un edificio de piedras apiladas y el sentimiento popular había sido tocado en lo más profundo, ya que lo profano y lo sagrado están inextricablemente entrelazados».


De esa fractura, el pueblo empezó a armarse de forma espontánea y aparecieron las primeras guerrillas que se lanzarían al combate al grito de «¡Viva Cristo Rey!». No los movía una elaboración teológica ni grandes distinciones doctrinales, sino —como explica a Aci Prensa el obispo Pedro Pablo Elizondo Cárdenas— «era algo del corazón y del sentimiento religioso, del amor a su fe».

200.000 vidas por la fe

En el fragor de la batalla y el paredón surgieron figuras que hoy son pilares de la devoción mexicana. El laico Anacleto González Flores, apodado el «Maestro Cleto», lideró la resistencia pacífica antes de su martirio, mientras que el joven José Sánchez del Río o Joselito, como le llaman en tierras mexicanas, con apenas 14 años se unió a la causa convencido, como explicó a su madre, de que «nunca había sido tan fácil alcanzar el cielo como ahora, y no quiero perder la oportunidad»


Joselito fue sometido a torturas extremas: le cortaron las plantas de los pies, lo desollaron y lo golpearon con saña. Además, le quitaron los zapatos y lo obligaron a caminar descalzo mientras la sangre corría por sus pies. Durante un trayecto de diez calles, desde su parroquia hasta el cementerio —un calvario impuesto por sus verdugos—, José soportó insultos, amenazas y brutales golpes sin dejar de responder con el mismo grito: «¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!». El joven mártir mexicano fue canonizado el 16 de octubre de 2016, un evento que reunió en la plaza de San Pedro a cerca de ochenta mil personas.


También la imagen del jesuita Miguel Agustín Pro, fusilado con los brazos en cruz en 1927, se convirtió en uno de los emblemas más impactantes de la brutalidad de la represión y persecución. Se estima que esta lucha por la libertad religiosa costó la vida a más de 200.000 personas.

México, un país marcado por la fe

La guerra terminó oficialmente en 1929 con los llamados «Acuerdos», pero la paz fue, para muchos, un espejismo. Aunque el gobierno de Emilio Portes Gil se comprometió a no aplicar las leyes persecutorias, no se realizó ningún cambio constitucional. Los registros históricos sugieren que murió más gente por represalias tras la firma de la paz que durante los propios combates, prolongándose la resistencia en una segunda etapa marcada por la precariedad y el abandono.


No fue hasta 1992 cuando México restableció formalmente las relaciones con la Santa Sede y reconoció la personalidad jurídica de la Iglesia. Aunque la persecución abierta quedó atrás, parte del marco legal nacido del anticlericalismo revolucionario sigue vigente: las leyes aún prohíben a los ministros de culto gestionar medios de comunicación y mantienen bajo propiedad nacional todos los templos construidos antes de 1992.

Hubo un ganador militar absoluto en esta guerra? La respuesta más sencilla sería hablar de una especie de 'empate', pero reducirlo a eso sería demasiado simplista. Lo que lograron los cristeros, al igual que los campesinos católicos de la región francesa de La Vendée, fue poner en jaque la propia supervivencia del proyecto revolucionario. Más allá de la derrota o victoria militar, los cristeros dejaron en evidencia la fuerza de la fe en México: pese a la persecución más violenta, la dimensión religiosa del país se manifestó con claridad, consolidándolo como uno de los países más católicos del mundo.


Los cristeros protagonizaron una resistencia épica contra un Estado totalitario surgido de la revolución. Campesinos y laicos lucharon hasta la muerte para defender lo que consideraban inviolable: su fe, expresada en el grito que los unía y los impulsaba a seguir adelante, «¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva Cristo Rey!».

El levantamiento armado contra la persecución religiosa de Plutarco Elías Calles recuerda la vigencia de una herida que marcó la historia del país y el legado de más de 200.000 católicos que perdieron su vida en defensa de la fe

María Rabell GarcíaMaría Rabell García

Corresponsal en Roma y El Vaticano

 https://www.eldebate.com/religion/20260124/cien-anos-cristiada-cuando-mexico-prefirio-guerra-antes-renunciar-dios_377257.html

domingo, 20 de septiembre de 2026

Firma contra el transgenerismo de menores en Colombia

 Samuel Adrián, creador del documental «Colombia: Fábrica de Niños Trans», fue detenido al llegar a Colombia.



Firma para exigir que la Defensoría del Pueblo intervenga con urgencia, examine las posibles irregularidades y vele por su seguridad y sus derechos.



Y al Presidente Abelardo de la Espriella revise el caso.



En su documental, Samuel denunció irregularidades relacionadas con procedimientos de transición de género en menores de edad en Colombia. Sus denuncias provocaron una fuerte controversia.



Según la información publicada, la orden de arresto se originó en un proceso por desacato a una resolución que exigía retirar determinados fragmentos del documental. Samuel sostiene que la medida limita su libertad de expresión.



Su seguridad, su integridad física y su acceso a una defensa deben estar protegidos mientras permanezca bajo custodia.



La protección de los menores es un asunto de interés público. Investigar y debatir sobre los procedimientos a los que son sometidos requiere libertad de expresión y respeto a los derechos de todas las personas involucradas.



Por eso, es urgente que la Defensoría examine el caso: que verifique las condiciones de detención, revise las posibles vulneraciones al debido proceso y promueva las medidas de protección necesarias ante las autoridades competentes.



Tu firma suma una exigencia clara: transparencia sobre el procedimiento y garantías efectivas para Samuel Adrián.



¡Firma ahora y pide a la Defensoría del Pueblo que intervenga para proteger su seguridad y sus derechos

https://cgo.ac/scUQgUrT4

Stephen Hawking: no importa lo difícil que la vida parezca. Siempre hay algo que puedes hacer y tener éxito en ello, por Sara Duque

En una época marcada por la incertidumbre y la aceleración constante, algunas voces del pasado reciente resurgen con una claridad casi incómoda. Entre ellas, la de Stephen Hawking, uno de los científicos más influyentes del siglo XX y principios del XXI, cuya vida trascendió con creces el ámbito académico. A los 70 años, el físico británico dejó una reflexión que hoy circula con fuerza renovada: «No importa lo difícil que la vida parezca, siempre hay algo que puedes hacer y tener éxito en ello». Más que una frase motivacional, se trata de una síntesis de su propia experiencia vital y de una mirada profundamente realista sobre la condición humana.


La cita, ampliamente difundida, tiene su raíz en intervenciones públicas del científico, especialmente en el discurso que pronunció durante la ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. En aquella ocasión, Hawking apeló directamente a la diversidad y al potencial individual. «Siempre hay algo en lo que uno es bueno», afirmó ante millones de espectadores, para añadir a continuación que «siempre hay algo que puedes hacer, en lo que puedes triunfar». No era una declaración abstracta. Provenía de alguien que, diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica a los 21 años, desafió durante décadas los pronósticos médicos y redefinió los límites entre discapacidad y capacidad.


Haz lo que puedas dentro de tus limitaciones

El valor de estas palabras no reside únicamente en su carga inspiradora, sino en su contexto. Hawking no negaba la dificultad ni minimizaba el sufrimiento. Su mensaje partía de la aceptación de la adversidad como punto de partida, no como excusa para la inacción. En un mundo que a menudo oscila entre el optimismo superficial y el pesimismo paralizante, su planteamiento introduce un tercer camino, el de la acción consciente dentro de las propias limitaciones.


Albert Einstein, filósofo de la ciencia, lo adelantó en 1930: «El valor de un hombre debería verse en lo que da y no en lo que es capaz de recibir»

Albert Einstein, filósofo de la ciencia, lo adelantó en 1930: «El valor de un hombre debería verse en lo que da y no en lo que es capaz de recibir»

Sara Duque

Desde una perspectiva periodística, resulta relevante observar cómo esta idea ha sido reinterpretada en distintos momentos. Durante la última década, marcada por crisis económicas, transformaciones tecnológicas y una pandemia global, la frase ha circulado en redes sociales, artículos de opinión y discursos institucionales. Sin embargo, su reiteración no siempre ha ido acompañada de una comprensión profunda. Convertida en eslogan, corre el riesgo de perder el matiz que la hacía poderosa.


Francis Bacon, filósofo, lo avisó en 1625: «Lo importante de la felicidad son los amigos; duplican las alegrías y reducen las penas»

Ikigai

Porque lo que Hawking proponía no era una fe ciega en el éxito, sino una invitación a identificar las propias fortalezas, incluso en escenarios adversos. Este enfoque conecta con corrientes contemporáneas de pensamiento que ponen el acento en la resiliencia y en la capacidad de adaptación. Pero, a diferencia de ciertos discursos actuales, evita caer en la responsabilización excesiva del individuo. No todo depende de la voluntad, pero siempre existe un margen de acción.


Erich Fromm, psicólogo y psicoanalista, ya lo anticipó a sus 76 años: «La felicidad depende del modo de vida, no del consumo»

Erich Fromm, psicólogo y psicoanalista, ya lo anticipó a sus 76 años: «La felicidad depende del modo de vida, no del consumo»

Sara Duque

La historia personal del científico refuerza esa lectura. A pesar de la progresiva pérdida de movilidad y de la dependencia tecnológica para comunicarse, Hawking desarrolló contribuciones fundamentales a la cosmología, popularizó la ciencia a través de obras accesibles y se convirtió en un referente cultural global. Su trayectoria demuestra que el éxito no es una categoría única ni universal, sino una construcción que puede adoptar múltiples formas.


En este sentido, su mensaje adquiere una dimensión social. Al afirmar que cada persona puede encontrar un ámbito en el que destacar, también cuestiona los modelos tradicionales de éxito, muchas veces limitados a parámetros económicos o profesionales. La diversidad de capacidades, lejos de ser un obstáculo, se presenta como un recurso. En el contexto de los Juegos Paralímpicos, esta idea cobra aún más sentido, al visibilizar talentos que históricamente han sido relegados.

https://theobjective.com/lifestyle/2026-04-20/stephen-hawking-ya-aviso-a-sus-70-anos-no-importa-lo-dificil-que-la-vida-parezca-siempre-hay-algo-que-puedes-hacer-y-tener-exito-en-ello/

sábado, 19 de septiembre de 2026

Ni el ascenso, ni el coche nuevo ni esas vacaciones soñadas, por Catalina Pidal

 Nos ha pasado a todos. Te suben el sueldo y piensas: “Ahora sí, ahora voy a estar más tranquilo”. O te compras ese móvil que llevabas meses mirando, o por fin entras en la casa con la que soñabas. Y durante unos días —o unas semanas— estás encantado de la vida. Todo brilla más.


Te vienes arriba. Pero pasa el tiempo, y lo que parecía un salto enorme acaba siendo… bueno, tu día a día.


Eso, ni más ni menos, es la adaptación hedónica. Un nombre un poco técnico para una cosa muy humana: nos acostumbramos enseguida a lo bueno y a lo malo, y tendemos a volver a un nivel bastante estable de felicidad.


Vamos, que el cerebro tiene una habilidad tremenda para convertir lo extraordinario en costumbre.


Ya en 1971, los psicólogos Brickman y Campbell hablaron de esta especie de “cinta de correr” de la felicidad.


Tú corres, consigues algo, sientes el subidón… pero al cabo de un tiempo vuelves a un punto parecido al de antes.


Como si la vida te dijera: “Muy bien, disfrútalo, pero no te emociones demasiado que esto se convierte en rutina en un plis”.


Y si lo pensamos bien, tiene bastante sentido. El ser humano está hecho para adaptarse. Si no, viviríamos en una montaña rusa emocional permanente. El problema llega cuando confundimos esa emoción inicial con felicidad duradera, y nos montamos la película de que la siguiente compra, el siguiente ascenso o el siguiente capricho sí nos va a llenar del todo.


Pero no suele pasar.


Hay estudios muy curiosos sobre esto. Uno de los más famosos comparó a ganadores de lotería con personas que habían sufrido accidentes graves. Lo sorprendente fue ver que, pasado un tiempo, los ganadores no eran muchísimo más felices de forma estable por haberse hecho ricos de golpe. El pelotazo económico daba alegría, claro, pero no cambiaba para siempre su nivel de bienestar. Y al mismo tiempo, muchas personas que habían pasado por experiencias durísimas acababan recuperando parte de su equilibrio emocional. Es decir: el ser humano se acostumbra. Para bien y para mal.


En la vida cotidiana se ve clarísimo. Ese coche nuevo que olía a gloria bendita al principio, a los seis meses ya es “el coche”. La casa nueva, que al estrenarla te parecía un palacio, luego empieza a enseñarte vecinos ruidosos o una cocina que podría ser más grande. Y el teléfono último modelo, que enseñabas con orgullo, termina siendo una herramienta más… mientras ya le echas el ojo al siguiente.


Aquí entra también el consumismo. Como sabemos que la ilusión se nos va apagando, buscamos otra dosis: otra compra, otro cambio, otro objetivo. Y así vamos empalmando deseos.


El sistema económico, de hecho, vive muy a gusto con esta dinámica pues siempre hay algo nuevo que venderte para que sientas que ahora sí te falta poco para ser feliz del todo.


Pero la ciencia lleva tiempo diciendo que las metas puramente materialistas —dinero, estatus, imagen, competir con otros— dan una satisfacción bastante floja a largo plazo. En cambio, lo que suele dejar poso de verdad son otras cosas como las relaciones cercanas, cuidar a los tuyos, compartir, vivir experiencias de ayuda a los demás.


Esto no significa que tener una casa mejor o ganar más dinero esté mal. Ni mucho menos. El dinero da seguridad, comodidad y margen para vivir mejor.


El asunto está en no cargar esas cosas con una misión que no pueden cumplir.


Un sueldo mejor puede ayudarte mucho, pero no va a resolver por sí solo tu vida interior. Un móvil nuevo puede alegrarte la semana, pero no darte paz mental.


La buena noticia es que se puede poner freno a esa adaptación tan rápida. ¿Cómo? Prestando más atención a lo que sí alimenta el bienestar de forma más estable.


En el fondo, la lección es bastante sencilla y muy de andar por casa, está bien disfrutar de lo material, pero no conviene apoyarse del todo en ello para ser feliz. Porque lo nuevo se pasa. Lo que permanece más es cómo vives, con quién compartes la vida, a quien se la regalas y dónde pones cada día la atención.


La felicidad duradera no viene en caja, ni con pantalla brillante, ni con nómina más gorda. Suele venir por otro lado. Más humilde, tan humilde como que nació en el portal de Belén. Todo muy sencillo pero bastante más sólido.

https://www.forumlibertas.com/ni-el-ascenso-ni-el-coche-nuevo-ni-esas-vacaciones-sonadas/

viernes, 18 de septiembre de 2026

Objetivo: alcanzar el gran Israel

 Lo digo aquí sin rodeos: si Hezbolá no se rinde, les arrebataremos cada vez más territorio.” Son las últimas declaraciones del ministro de Finanzas Israelí, Bezalel Smotrich, dejando claro que la expansión territorial que está ejerciendo el gobierno de Israel a costa de sus vecinos no va a detenerse a corto plazo. Así, desde la creación de la llamada "Línea Amarilla" en el sur de Líbano y Gaza hasta la desaparición definitiva de la "Línea Verde" en los territorios palestinos creada en 1949 y reconocida por la ONU, las fronteras de la región se siguen moldeando a medida que el conflicto continúa.
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La idea del Gran Israel

Entre finales de 2024 y mediados de 2026, la cifra total de nuevos territorios anexados por Israel se sitúa entre los 970 y los 1.025 kilómetros cuadrados según un informe realizado el 15 de mayo por el Carnegie Endowment for International Peace. Así, mientras el ejército israelí (IDF) opera bajo la premisa de la supervivencia y la autodefensa, algunos expertos y analistas como Daniel Levy (Ex-negociador de paz israelí y Presidente del U.S./Middle East Project) argumentan que el poder político israelí busca instrumentalizar estas anexiones para fijar nuevas fronteras hasta alcanzar los territorios del Gran Israel (en hebreo, Eretz Yisrael Hashlemah, "La Tierra Completa de Israel"). 
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Según la biblia (y dependiendo de su interpretación), Yahvé le concede las tierras que van desde el río Eufrates hasta el Nilo al pueblo elegido de Israel (Génesis,15:18-21). En el siglo XX, el concepto se secularizó y se convirtió en un proyecto político gracias a Ze'ev Jabotinsky, el fundador del Sionismo Revisionista (la corriente de la que hoy desciende el partido Likud). Jabotinsky se oponía a la división que propuso el Imperio Británico para la región e hizo y exigía que el futuro Estado judío se estableciera en ambas orillas del río Jordán (lo que incluía a la actual Jordania).
El Independiente Gráficos
El Independiente Gráficos

A día de hoy esta idea de territorio es defendida por las fuerzas ultraderechistas del país hebreo como el propio Smotrich o figuras políticas como Itamar Ben-Gvir (Ministro de Seguridad Nacional), entre otros grupos políticos.
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Más allá del Golán 

Las ganancias territoriales de Israel se producen en varios frentes. En el norte, estando inicialmente replegado tras los Altos del Golán (ocupados en 1967 y anexados en 1981), el ejército israelí ha aprovechado la inestabilidad política en Siria tras la caída del régimen de Bashar al-Ásad a finales de 2024 para adentrarse profundamente en las fronteras sirias. La tropas israelíes atravesaron la zona de amortiguación de la ONU, la zona desmilitarizada de Quneitra, a pesar de advertencias y quejas de organismos como Amnistía Internacional, los cuales han documentado la demolición de viviendas civiles sirias y la construcción de bases militares permanentes y carreteras para uso militar. 

Entre finales de 2025 y primavera de 2026, el Primer Ministro de Israel, Binyamin Netanyahu, oficializó el establecimiento de una "zona de amortiguación de seguridad" delimitada por lo que bautizó como la Yellow Line (Línea Amarilla). Esta franja absorbe partes de Siria para blindar el flanco norte contra las “amenazas de invasión” empujando así la frontera aún más hacia el este de las montañas del Golán.
Los puentes sobre el río Litani

Lo que comenzó como una serie de infracciones por parte de los dos contendientes al cese al fuego derivó el pasado 2 de marzo de 2026 en el estallido de una nueva guerra abierta en Líbano. Las operaciones terrestres de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), iniciadas a mediados de ese mes, están redefiniendo las fronteras del sur del país del cedro.

El Ministerio de Defensa israelí anunció una campaña destinada a destruir la infraestructura fronteriza de Hezbolá y ocupar el territorio libanés hasta el curso del río Litani donde los puentes clave sobre este río han sido destruidos para aislar por completo el sur de Líbano del resto del país. A causa de esto, ya son varias las agencias internacionales (como Oxfam) que denuncian como Israel estaría aplicando una estrategia de "zona de amortiguación vacía", donde los desplazamientos forzosos masivos y la demolición total de aldeas fronterizas libanesas buscan impedir una vuelta de la población civil a sus hogares, fijando una presencia militar permanente en la zona.
Soldado de la IDF con un parche que reza: "La tierra prometida de Israel".
Soldado de la IDF con un parche que reza: "La tierra prometida de Israel".
El desmoronamiento definitivo de la "Línea Verde"

Hacia el interior, el gobierno isralí busca la absorción legal e institucional de los territorios palestinos mediante estrategias como la anexión formal a través de Jerusalén. A principios de 2026, el gabinete israelí avanzó planes para un nuevo asentamiento masivo que extiende de facto los límites municipales de la ciudad de Jerusalén hacia el interior de Cisjordania. Medios locales, como The Times of Israel detallan que esta medida busca "difuminar la Línea Verde" de 1949 que dividió a Cisjordania en dos, fragmentando permanentemente la continuidad de un futuro Estado palestino. 

Durante la ofensiva legal en la "Zona C", en febrero de 2026, Israel modificó las normas de registro de la propiedad en la Zona C (63% de Cisjordania). Al exigir títulos de propiedad difíciles de probar, vastas extensiones de tierra están siendo declaradas "tierra estatal". Esto se suma a un récord de más de 80 nuevos puestos de avanzada colonos autorizados en el último año.

En la Franja de Gaza, tras sucesivos colapsos de las treguas, las operaciones militares se han enfocado en una estrategia de reocupación y bloqueo total, creándose corredores militares e infraestructuras israelíes permanentes que segmentan el territorio de forma indefinida.

"El error de la comunidad internacional es creer que Israel opera bajo una lógica de fronteras fijas. Para el actual gobierno, el mapa es un espacio elástico que se define mediante la fuerza militar y los asentamientos, alineando la necesidad táctica de seguridad con la ideología del Gran Israel." — Conclusión general de los análisis del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI).

 https://www.elindependiente.com/internacional/2026/05/24/objetivo-alcanzar-el-gran-israel/

jueves, 17 de septiembre de 2026

Bendita la luz, de Manà


 

Comienzo de curso

 Aunque el año empieza en enero, siempre tengo la impresión de que realmente comienza en septiembre como cuando iba al colegio hace cuarenta años.

En septiembre es cuando se hacen planes y se empiezan actividades. Es el momento de replantearse las cosas. De volver a empezar de cero.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Sigo sin los enlaces de los blogs

Deconstruyendo pinchos de tortilla, por Arturo Pérez Reverte



De vez en cuando uno se pasa de listo y cree haberlo visto todo, pero lo cierto es que en España siempre nos queda algo por ver. Dicho de modo más prosaico, y suavizándolo con un toque marinero, éramos pocos tontos a bordo y parió la abuela del contramaestre. O del capitán. Porque ahora se trata del brunch. Tal cual. Estoy viendo la tele, y me froto los ojos. Minuto y medio de telediario, planos cortos de los platos, cinco cocineros de ilustre categoría mediática explicándonos el invento. Que en esencia es como sigue: en los últimos tiempos, desayunar normal es una horterada y comer a mediodía resulta muy poco trendy. Algo al alcance de cualquier tiñalpa. Así que lo que se ha puesto de moda, según el texto que sazona el asunto, lo que se lleva, lo que lo sitúa a uno y a una automáticamente en la lista Forbes de la gente puesta al día en materia de buen rollo, es el tal brunch. Que no es desayuno, ni es comida, sino algo situado a medias, aunque con un toque de distinción y diseño. Como el bocata de media mañana de toda la vida, pero en bonito y elegante. En plan megasuperpijo, oyes.

Tenían ustedes que haberlo visto. Aunque supongo que muchos lo vieron: aquellos cinco paladines del fogón nacional con luz y taquígrafos, con estrellas Michelin hasta en el cielo de la boca, contándonos cómo conseguir que la pausa bocatera de media mañana se convierta en un acto cultural equiparable a visitar el museo del Prado o leer unas páginas de El Quijote. Todo consiste, naturalmente, en no caer en la vulgaridad de llenar la tripa con productos indignos de figurar, por lo menos, en las páginas de tendencias chipiripitifláuticas de Architectural Digest. El asunto consiste en hacer, entre once y doce de la mañana, o por ahí, una colación más substanciosa que el desayuno y menos potente que la comida, pero no en plan aquí te pillo y aquí te mato, o sea, cerveza, pincho de tortilla y qué te debo, Pepe, sino con toda la parafernalia gastronómica de rigor, en locales ad hoc, a ser posible ambientados por decoradores exclusivos y exquisitos.

Por supuesto, nada de croquetas de cocido de las Piletas, ni bacalao rebozado del bar Revuelta, ni pepito de ternera de casa Manolo. Eso son groserías impropias de este tiempo y este país. Ordinarieces, todas, que el doctor Pedro Recio de Tirteafuera apartaría, desdeñoso, de la mesa de cualquier Sancho de barbas mal rapadas. La palabra clave del invento, del brunch recomendado, es deconstrucción. Todo debe estar debida y gastronómicamente deconstruido. Con reducción de algo, además. Por ejemplo, deconstrucción de migas de bacalao a la vizcaína con reducción de salsa de jenjibre chino. O uno de los platos fuertes que el otro día sugería en la tele uno de los artistas, y que consistía, creo recordar, en media vieira cocida al vapor de eneldo sobre un lecho de algas caramelizadas. Y cosas así. Todo ello, mucho ojo, mezclando sabores; porque quien no mezcla sabores, dulce y salado, fresa con fabada asturiana -deconstruida, por supuesto-, queso de cabra con delicias milanesas de callo madrileño, cebiche peruano con mermelada de cebolla poché, no sabe lo que se pierde. La textura de sabores que se va a tomar por saco. Y servido, claro, en platos inmensos de los que sólo se usa un rinconcete, a fin de adornar el resto con bonitos motivos decorativos a base de chorritos artísticos de salsa, de crema, de caramelo, de soja, de salsa de butifarra a la miel y otras deliciosas mariconadas. Todo eso, a las once de la mañana.

Y así, entérense, es como podemos cumplir el doble objetivo de estar a la moda más de ahora mismo y llenar la tripa a media jornada matutina. Con un par de huevos. Salir, o sea, de casposos de una vez. Porque ya está bien de esa imagen agropecuaria que damos a la hora de la caña, el pincho y el bocata, con esos bares llenos de pavos y tordas vulgares que pinchan boquerones en palillos o mascan magro con tomate. España seguirá siendo el tren que nunca cogemos mientras un albañil, una barrendera, una cajera de súper o un pastor de ovejas, por ejemplo, sigan prefiriendo un bocadillo de longaniza frita a sentarse tranquilos en una mesa elegante, a las once de la mañana, y degustar sin prisas, muy atentos a la textura de sabores, un brunch a base de rollito thailandés con sushi de berenjena deconstruida al perejil salvaje. Sin olvidar luego, de vuelta a la obra, al taller o al tractor, pasarse por el pijocafé más próximo, hacer cola para servirse uno mismo, y luego volver al tajo con la bebida caliente en la mano, sintiéndote como en el dominical de El País mientras das sorbitos al envase de plástico donde la cajera ha escrito Manolo.    
 

 https://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/959/deconstruyendo-pinchos-de-tortilla/

Cien años de la Cristiada. Cuando Méjico prefirió la guerra a renunciar a Dios

Cien años de la Cristiada: cuando México prefirió la guerra antes que renunciar a Dios No fue un simple conflicto de principios del siglo XX...