Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

sábado, 7 de febrero de 2026

El dinero físico, por Fernando López Mirones

 Apreciados aulladores:

   La batalla más importante ahora mismo, aunque pretenden que no nos demos cuenta, es MANTENER EL DINERO FÍSICO vivo.

   Están haciendo la transición de a poquitos con la excusa de la “comodidad”, pero en realidad nos están testando; están evaluando si vamos a ceder o no.

   Estamos en pleno proceso de transición a lo peor imaginable, porque en cuanto tengan el poder sobre el dinero de tu familia, nos tendrán cautivos.

   Hace unos días el ministro de economía de Francia, Bruno Le Maire, lo dijo en X sin miramientos; dijo que el dinero en las cuentas de los particulares está parado y es una lacra, que hay que invertirlo en la lucha contra el CC y en integración.

   Es una catástrofe, hemos de dejarles claro, masivamente, que no lo consentiremos, pero hay que hacerlo AHORA.

   Es un pequeño esfuerzo pero somos millones. Vaya al cajero, lleve efectivo siempre, pague con billetes y monedas, no permita que le digan que “solo tarjetas”, es ilegal (de momento).

   Nos están cerrando la almadraba sin que nos demos cuenta. Si ahora nos roban a mansalva, imaginen cuando puedan controlar todo nuestro dinero de forma digital y remota. Cuando puedan dejarnos sin capacidad de comprar comida por no tener la “pauta completa”, o por haber dicho o escrito algo que sea “delito de odio”.

¿Se imaginan estar en manos de los Sánchez, los Ábalos, los Koldos, los Feijoo y las huestes woke de superioridad moral que dispondrán del pan de nuestros hijos por “el bien del planeta”?

    La lucha es AHORA, cada día ellos tiene los datos reales, aunque nosotros no. No se atreverán si no ven antes que estamos siendo débiles. Si el uso del efectivo crece, abortarán la operación. Pero si nos dejamos tentar por la comodidad, seguirán adelantes.

   Una vez más, DEPENDE DE USTED. Recuerde que el poder es nuestro.

   Además, tener efectivo disponible en casa es más que recomendable, ya sabemos cómo se las gastan. Si cortan la electricidad, no podríamos comprar nada ni pagar electrónicamente.

   Saque pequeñas o grandes cantidades y téngalas disponibles, lleve sus billeticos y pague con ellos en todas partes, eso es ahora mismo ser un rebelde de verdad, mucho más importante que despotricar en redes y tertulias.

    A menudo me preguntan ¿qué puedo hacer yo? Pues ahí lo tiene, esa lucha pasiva es la clave. Las manifestaciones les dan igual, que usted pague con efectivo los HUNDE.

   Valorar el poder de uno es fundamental.

   Hay que impedir que nos controlen nuestro dinero más de lo que ya lo hacen, lo que lleva usted en su bolsillo se lo gasta en lo que le dé la real gana, sin que esta gentuza tenga que saber si compra esto o lo otro, donde lo hace, y cada metadato de nuestro día a día.

   Recordemos que la COMODIDAD, la PEREZA y la PROCRASTINACIÓN son las armas del enemigo; mientras las nuestras son la constancia, la perseverancia, el gran número, las fuertes convicciones y la fe.

   Suerte ahí fuera, pague el vermut en efectivo.

Un aullido.

Canal Telegram El aullido

viernes, 6 de febrero de 2026

Las cruzadas y la guerra santa, por Bruno

 Recuerdo que, cuando comenzaron a leerse en los periódicos los mensajes de Bin Laden y sus variados satélites, en el marco de la guerra de Afganistán y luego la de Irak, me llamó la atención oír llamar “cruzados” a los cristianos o, en general, a los occidentales. No es esto algo propio únicamente de algunos radicales en oriente medio, también los musulmanes españoles comparten en muchos casos este trauma ancestral. puede leerse un artículo de WebIslam, un foro islámico español en Internet, que interpreta toda la historia de Europa como una consecuencia (perniciosa) de las cruzadas.

Hasta aquí, todo normal. Esta fijación es, en mi opinión, una muestra natural y hasta cierto punto comprensible de la memoria histórica de los países musulmanes, que, como suele suceder, es más bien un sinónimo de “rencor histórico” por hechos del pasado.

Lo que ya no resulta tan comprensible es que los propios cristianos hayamos asumido la opinión de que las cruzadas fueron un ataque injustificado, por parte de fanáticos cristianos, contra los inocentes musulmanes (que, como se supone que sucedía en la España musulmana, convivían pacíficamente con las otras culturas). Es ésta una idea procedente de la Ilustración, que se complacía en denigrar todo lo que fuera medieval, cristiano o, a ser posible, ambas cosas.

Como consecuencia, resulta frecuente en nuestra época oír hablar de las cruzadas como un argumento en contra de la veracidad del cristianismo e, incluso, como la equivalencia cristiana de la guerra santa musulmana. En mi opinión, esto es un disparate que no resiste un mínimo análisis.

Los lectores que conozcan el inglés, pueden leer un artículo muy interesante del profesor de Historia Medieval, Marco Meschini, sobre este tema. En la entrevista, Meschini ofrece algunos breves puntos sobre las diferencias esenciales existentes entre las cruzadas y la guerra santa islámica.

Al hilo del artículo mencionado, me gustaría resumir muy brevemente las tres grandes diferencias entre las cruzadas y la jihad o guerra santa musulmana.
Las cruzadas fueron, ante todo, una lucha defensiva, mientras que la guerra santa islámica es esencialmente ofensiva

Las cruzadas tuvieron la finalidad fundamental de recuperar los Santos Lugares, que habían caído en manos del Islam. La expansión musulmana había conquistado, a sangre y fuego, todo el oriente medio y el norte de África, cristianos en su mayor parte. Los cruzados querían simplemente, recuperar la parte más importante de estos territorios cristianos que habían sido invadidos, al estilo de lo que sucedió en España. Es decir, si alguien puede calificarse de invasor eran los ejércitos árabes primero y turcos después.

Una muestra clara de ello es que las primeras cruzadas tenían, en un principio, la intención de devolver los Santos Lugares a la soberanía del Emperador Bizantino, a quien pertenecían antes de la conquista musulmana y que, en todas las tierras que lograron conquistarse, existía una numerosa población cristiana, más o menos oprimida.
Las cruzadas no forman parte de la esencia del cristianismo, pero la jihad es algo sustancial del Islam

A este respecto, pueden citarse varias frases del Corán y de los dichos de Mahoma animando a la guerra santa contra el infiel, que es el quinto pilar fundamental del Islam. Sin embargo, este camino suele llevar a diversas teorías sobre la interpretación de los textos, que, en mi opinión, intentan hacer que esos textos digan una cosa diferente de lo que es evidente que dicen.

Utilizaremos, pues, para comprender la posición de la guerra santa en el mahometanismo un ejemplo claro, que nadie discute: la actitud de su fundador, Mahoma. El profeta del Islam impulsó a sus seguidores a la lucha en diversas ocasiones y dirigió sus incursiones, asaltos a caravanas y primeras batallas contra judíos y otros “infieles”. Resulta difícil encontrar un ejemplo más distinto que Jesucristo, que mandó presentar la otra mejilla, fue voluntariamente a la cruz, como cordero llevado al matadero, y murió perdonando a los que le mataban.
Los mártires cristianos no son los que mueren matando, sino los que mueren perdonando

La palabra mártir cristiana y la utilizada por los musulmanes, “shahid”, significan lo mismo, “testigo”. Sin embargo, es necesario recordar que el mártir cristiano, para ser reconocido como tal por la Iglesia, tiene que haber muerto por la fe y perdonando a sus enemigos, como hizo Jesucristo. Un terrorista suicida o un soldado que muere matando a los infieles, ambos considerados mártires desde la perspectiva musulmana, nunca serían considerados mártires en el cristianismo. El mártir musulmán aspira a colaborar con el dominio vencedor de Alá sobre la tierra, mientras que el mártir cristiano es testigo de la misericordia y del perdón de Dios.

Estos tres puntos no pretenden ser una defensa de la inocencia de los cristianos de todas las épocas, ni una apología a ultranza de las cruzadas, sino que, simplemente, intentan colocar cada cosa en su lugar. La jihad y las cruzadas son realidades profundamente diferentes que apenas admiten comparación. Esto es, en mi opinión, un hecho innegable, al margen de las valoraciones que se puedan realizar posteriormente.

 https://www.infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/las-cruzadas-y-la-guerra-santa

jueves, 5 de febrero de 2026

No alimentes al monstruo

 O te comerá. La IA està ya en todas partes. Sabe dónde vas por el móvil, qué compras por la tarjeta, qué te gusta por tus búsquedas. Y todo lo utiliza. Todo es una fuente de ingresos y poder.

De momento se limita a echarte una mano, pero con un poder detrás podría decidir por ti a dónde vas, qué puedes comprar y qué te debe gustar. Cuidado. Los jóvenes no son conscientes de esto y en China ya saben lo que implica.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Cómo ser feliz, por Itxu Díaz

De haber sabido que todo se iba al infierno en el momento en que R. Holden se convirtió en un éxito de ventas con Happiness Now , un libro cuyo subtítulo sonaba más a un discurso de aceite de serpiente que a la obra de un autor respetable: "Sabiduría eterna para sentirse bien rápidamente". Piénsalo: si es realmente sabiduría y el bienestar es instantáneo, ¿qué podría salir mal, Holden?


El género de autoayuda se descarriló en los años 90. En 1936, cuando el empresario Dale Carnegie publicó Cómo ganar amigos e influir sobre las personas , no tenía ni idea de que estaba lanzando todo un género literario destinado a perdurar durante décadas en las estanterías de los más vendidos. La fórmula ya estaba ahí: consejos prácticos para los lectores, muchos ejemplos alentadores. Aun así, la obra de Carnegie tenía una base sólida y visible en la tradición de la filosofía cristiana.


Byrne enreda a sus lectores en un seductor círculo vicioso de avaricia: si eres feliz, atraerás dinero. Para ser feliz, necesitas El Secreto. Lógica impecable.


Eso ya no es así. Los libros de autoayuda actuales se unen en torno a dos temas centrales: alcanzar la felicidad y superar la culpa. El género incluye algunas obras valiosas, pero coexisten con otras cuyas citas sirven de materia prima para una nueva tendencia: el auge de los tiktokers que buscan la ayuda de otros, la última mutación en el declive de la psicología popular, antes de alcanzar su destrucción total, concretamente, utilizando ChatGPT como terapeuta.


Es una mezcla de charlatanería intelectual. Eckhart Tolle promete iluminación espiritual mientras maldice la religión. En Meditaciones para sanar tu vida , Louise L. Hay niega el pecado original y luego ofrece máximas autorecitables como «Soy una persona maravillosa, ahora mismo». Un sentimiento encantador, a menos que el lector sea, por ejemplo, un devoto seguidor de Abu Bakr al-Baghdadi, el líder del Estado Islámico, volado en pedazos en 2019.


Luego está Paulo Coelho, aburrido y tonto incluso antes de descubrir Twitter. Toda su narrativa de líder de secta convertida en Verano del Amor se resume en una de sus frases más preciadas: «Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirlo». ¡Todo el Universo, Paulo! ¡Menuda primicia! Me siento como un tonto pensando en todo lo que no he logrado, con todo el maldito Universo supuestamente conspirando a mi favor. Debo de ser un idiota especial.


No olvidemos a Robin S. Sharma, autor de El monje que vendió su Ferrari . Lo que realmente vendió —brillantemente— fue su libro, junto con una vaga mezcla de antiguas enseñanzas religiosas que nunca se molesta en explorar. Sentirse bien importa más que la verdad. Y quizá esa sea la clave de esta fiebre de autoayuda: busca el alivio inmediato de los síntomas sin abordar las causas más profundas. En otras palabras, prioriza la felicidad sobre la felicidad misma. Intenta sentirte millonario durante una semana. Haz lo que hacen los verdaderos millonarios. Descubrirás rápidamente la enorme diferencia entre sentir y ser.


¿ Recuerdan 2006? El año en que la autoayuda renació en medio de un frenesí consumista, gracias al megabestseller El Secreto , de Rhonda Byrne. Esta escritora y charlatana australiana descubrió su propio secreto para la felicidad: hacerse rica publicando. Eso es menos un secreto que un milagro. Lo logró con el truco de eficacia comprobada de decirle a la gente exactamente lo que quiere oír. "Les voy a contar un secreto sobre El Secreto", escribe Byrne, siempre con el tono de alguien de permiso de una agencia de espionaje, "¡el atajo hacia todo lo que desean en la vida es ser y sentirse feliz ahora! Esa es la manera más rápida de atraer el dinero".


Byrne enreda a sus lectores en un seductor círculo vicioso de codicia: si eres feliz, atraerás dinero. Para ser feliz, necesitas El Secreto. Una lógica impecable. Negocios perfectos. Como capitalista, la admiro. Como terapeuta, me horrorizaría.


Las mismas personas que antes se daban un atracón de libros de autoayuda para emergencias ahora encuentran su dosis en las redes sociales, porque 15 segundos de TikTok son más rápidos que 300 páginas de Paulo Coelho. Y los tiktokers, a su vez, se alimentan de la basura publicada en libros de autoayuda a lo largo de las décadas, solo que más condensada. En resumen, la clave está en esto: sé feliz ahora. ¿Por qué? Porque es mejor que ser infeliz ahora. Una lógica imbatible. Estamos en la época dorada de la psicología de la comida rápida.


Al final, todas estas obviedades dirigidas a gente desesperada por oírlas me recuerdan aquella brillante frase del humorista Dave Barry: «Puedes decirle cualquier tontería a un perro, y te mirará con esa mirada que dice: '¡Dios mío, tienes razón! ¡Jamás se me habría ocurrido!'». Seguro que te estás imaginando esa mirada ahora mismo. Y la reconoces. Cuando se trata de buscar la felicidad por los caminos equivocados, todos somos un poco como ese perro.

https://spectator.org/too-many-people-trying-to-teach-you-how-to-be-happy/

martes, 3 de febrero de 2026

Hace diez años

Cuando os digo que hace años yo escribía mucho más y mejor sospecho que algunos no me creen. Es cierto que perdí la inspiración en poco tiempo, coincidiendo con la muerte de mis padres. Así que he decidido copiar un post de entonces para que os hagáis una idea de lo que encontrar en mis libros.

 La fuerza de la vida
Pasear por un pueblo costero en verano es cruzarse con multitud de familias con niños pequeños (aunque menos que hace unos años, la verdad). Basta mirar a los ojos de cada padre o madre para ver lo felices que les hace su situación. A pesar del cansancio, de la preocupación que supone cuidar de un niño pequeño, las satisfacciones que se reciben compensan con creces. Ver crecer a un bebé, asistir a su descubrimiento de la vida, desde los insectos a cada piedra que consigue coger; ver el mundo de nuevo desde la mirada de un niño; es algo que no tiene precio. Esos padres con su bebé en brazos, en el cochecito o ya de la mano, son un auténtico canto a la vida. No hay mejor propaganda contra el aborto. Nadie que haya probado la experiencia de traer un hijo al mundo sería capaz de cambiarlo por nada.
Se dice que los hijos son un obstáculo en la realización personal. Yo creo que son más bien un aliciente para esforzarte más y hacer las cosas mejor. Se dice que impiden el éxito personal. Yo digo que son el mayor éxito que puedas conseguir en la única carrera que importa: la de la vida. El primer año de vida de un bebé, especialmente, te enseña todo lo que necesitas saber sobre esfuerzo, tesón, ternura, sacrificio, agradecimiento, imaginación y alegría. Esas son las cosas que realmente te hacen feliz. Tener un hijo y dejarlo en manos de otros todo el día y no disfrutarlo, es el peor desperdicio que se puede hacer. Los niños crecen muy rápido y cada etapa que pasan es única e insustituíble en cada uno de ellos; porque no hay dos hijos iguales, como no hay dos granos idénticos en toda la arena de la playa.

https://www.cesarvidal.tv/videos/el-reemplazo-demografico-de-kalergi-a-irene-montero-03-02-26

lunes, 2 de febrero de 2026

Francia fue una vez un lugar seguro, por Itxu Díaz

 


Podrías pensar que es exagerado decir que el robo simboliza la decadencia de Francia. Pero eso es porque aún no has oído que la ministra de Cultura, Rachida Dati, fue al museo a felicitar expresamente a los guardias de seguridad por su conducta, ya que no reaccionaron al ser intimidados por los ladrones, evitando así víctimas, algo que, obviamente, podría haber tenido un coste político aún mayor para el gobierno. ¿Para qué promover el heroísmo, no? Ahora solo espero que Macron salga y también felicite a los ladrones por la audacia de su plan.


Conozco bien Francia porque es vecina de España. La última vez que estuve en Marsella, me di cuenta de que no quedaba ni un solo francés. Intentar caminar por barrios dominados por inmigrantes ilegales islámicos sin acabar en ropa interior es una quimera. No solo en Marsella, por supuesto, sino en toda Francia. El Estado monopoliza la violencia, pero solo la usa contra sus propios ciudadanos verdaderamente franceses.  (RELACIONADO: París sigue siendo hermosa: tras un cristal blindado )


Francia es un antiguo Estado y seguirá siéndolo si continúa gobernada por enanos globalistas.

https://spectator.org/france-was-once-a-prosperous-wealthy-and-safe-place/

domingo, 1 de febrero de 2026

El drama de los cristianos en Sudán



Sudán, el país más extenso del continente africano, vive desde su independencia en 1956 una situación de conflicto interreligioso, que ha ido aumentando década tras década, hasta haber llegado en la década de los noventa a una situación insostenible, condenada repetidas veces por la comunidad internacional.

Desde su independencia, el país ha tenido la aspiración de convertir todo su territorio en tierras del Islam. El proceso de arabización e islamización han sido constantes y prueba de ello fue la introducción de la Ley Islámica en 1983 por el Presidente Nimeiri. El hecho originó una guerra civil que perdura hasta hoy y que ha ido in crescendo provocando muerte y destrucción, sobretodo a partir del golpe de estado llevado a cabo por el ejercito sudanés en junio de 1989 y respaldado por el líder de los "Hermanos Musulmanes", Dr. Hasan Al-Turabi, "eminencia gris" del régimen.

A pesar de que la Constitución señala que Sudán es un país multirreligioso, en la práctica el gobierno trata al Islam como a la religión del Estado.

Ha iniciado un proceso de radical arabización e islamización de todo el territorio nacional, siendo esto uno de los mayores y más importantes objetivos de la revolución. Así pues, las minorías cristianas y otras minorías han sido duramente perjudicadas, lo que ha originado la reacción de los obispos católicos, quienes en la Carta Pastoral La Verdad os hará libres (26) condena al gobierno por su campaña discriminatoria de islamización y ejecución de la Ley Islámica, que está llevando al país a la desarmonía y a obstaculizar una verdadera, justa y duradera paz en Sudán.

La yihad

Otro obstáculo para la paz ha sido la proclamación de la guerra santa(yihad) contra el sur del país en 1992. A esto, ha colaborado la creación de la Fuerza de la Defensa Popular (PDF), a finales de 1989, con la concreta finalidad de convertir todo el territorio sudanés en un estado islámico de inspiración fundamentalista, cuyo artífice fue Hasan Al-Turabi, y quien pretende imponer el fundamentalismo islámico puro y duro en Sudán para luego extenderlo a otros países de África y del mundo.

Lógicamente, este nuevo Gobierno sudanés ha ocasionado una clara y abierta persecución de los cristianos, convirtiendo la guerra civil del Sudán en una auténtica guerra de religiones. Esta situación ha llevado a los obispos a publicar una serie de cartas pastorales en apoyo de las comunidades cristianas y acusando abiertamente al gobierno por su política discriminatoria contra las minorías cristianas en el país. Digna de mención es la carta pastoral La verdad os hará libres y Unidos y Fieles en donde se exhorta a los cristianos a permanecer fieles a su fe a pesar de la situación de persecución, con la escalada de la guerra santa en el Sur, la destrucción de campos de refugiados, restricciones de ayuda humanitaria, arrestos arbitrarios, detenciones, torturas, expulsión de sacerdotes y religiosos de sus puestos de trabajo, cierre de iglesias y centros de actividades eclesiásticas, proceso de arabización e islamización, etc. Situación ésta, que no favorece el proceso de paz, cada vez más alejado, a causa de la violencia y de las restricciones de los más fundamentales derechos humanos.

Testimonios cristianos

"El fundamentalismo islámico es de por sí violento. Estos violentos están dispuestos a todo, también a ataques terroristas. Por eso, el fundamentalismo islámico alimenta el terrorismo e incluso la determinación a luchar (...). El elemento religioso es utilizado por los árabes musulmanes como excusa para combatir a los africanos: aquellos dicen que el Islam está amenazado por los infieles, a quienes llaman cristianos", sostuvo el Obispo de Yei, Mons. Erkolano Lodu Tombe.

La Guerra Santa continúa y casi diez años después solamente cabe decir que las consecuencias son nefastas: bombardeos aéreos contra poblaciones civiles, creando destrucción, trauma y muerte; acciones perversas de las milicias musulmanas que provocan asaltos, secuestros, esclavitud y violaciones; destrucciones, robos de casas y de propiedades; desplazamientos forzados de masas de gentes con millones de refugiados, etc.

El papel de la Iglesia

La Iglesia católica siempre ha trabajado en un espíritu de coexistencia pacífica y de apertura religiosa. Desgraciadamente, la Iglesia siempre ha sido considerada como una iglesia extranjera, influenciada por los poderes colonialistas. Aún más, los cristianos se han encontrado entre dos fuegos: los árabes en el norte y la guerrilla en el sur.

El norte la considera como amiga y sostenedora de las guerrillas; por lo tanto, es enemiga del Sudán. Lo cierto es que la Iglesia se ha mantenido siempre al margen de cualquier ideología política y lo único que ha hecho es defender la justicia y la paz en el país. Con esta finalidad, se ha pronunciado repetidas veces en defensa de los derechos humanos, particularmente la libertad religiosa en Sudán.

La Iglesia católica subraya incesantemente que no es una Iglesia extranjera, sino sudanesa, y que su trabajo se orienta principalmente a:

    Defender los derechos de sus fieles como la libertad a practicar su fe;

    su derecho a no ser sometida al proceso de arabización e islamización llevado a cabo hasta hoy por el gobierno;

    defender a los cristianos sometidos a toda clase de persecución;

    promover la justicia, defender la dignidad humana y los derechos humanos denunciando continuamente las consecuencias devastadoras de la guerra civil en el sur.

La Iglesia cree en el diálogo, porque es esencial para alcanzar la paz y la reconciliación, subrayando que todas las partes tienen que colaborar, sobre todo el gobierno quien debe preparar el terreno para dicho diálogo de paz, un diálogo que el Gobierno ha prometido pero que no ha cumplido.

Derechos humanos y ley islámica

El tema de los derechos humanos está en el ojo de la tormenta ya que se quiere imponer a toda la nación un modelo de estado islámico, basado en la aplicación de la ley islámica.

En las últimas décadas, la comunidad musulmana se ha esforzado por buscar una alternativa a la Carta Universal de los Derechos Humanos de 1948 por medio de otra Carta que fuera menos laica y más en línea con los principios de la religión islámica. Así surgieron la Declaración de los Derechos Humanos en el Islam (1981), la Declaración de los Derechos Humanos de El Cairo (1990), y la Carta Árabe de los Derechos Humanos (1994). Con ellas, los musulmanes intentan dar a los derechos humanos un fundamento confesional ya que todo derecho proviene de Dios.

Por otra parte, la aplicación de la ley islámica, como en el caso de Sudán, provoca no pocas críticas por parte de la comunidad internacional occidental. La visión cristiana/occidental ve en la aplicación de la ley islámica una serie de críticas contra violaciones de los derechos humanos más fundamentales:

    la pena capital por apostasía (ridda);

    las penas corporales (hudûd);

    y finalmente tres desigualdades: la superioridad del hombre sobre el esclavo, del musulmán sobre el no-musulmán, y del hombre sobre la mujer.

Todos estos elementos van en contra de los derechos humanos más fundamentales por lo que la aplicación de la Ley Islámica viola los derechos humanos y origina discriminación, en donde los cristianos sufren las consecuencias de un régimen totalitarista.

Obstáculos para el diálogo

El fundamentalismo islámico sigue siendo un obstáculo para el verdadero diálogo. 
De hecho, el Papa Juan Pablo II, en su exhortación apostólica Ecclesia in Africa, insta claramente: "Cristianos y musulmanes están llamados a comprometerse en la promoción de un diálogo inmune de los riesgos derivados de un irenismo de mala ley o de un fundamentalismo militante, y levantando la voz contra políticas y prácticas desleales, así como contra toda falta de reciprocidad en relación con la libertad religiosa".

En Sudán, esta reciprocidad en relación con la libertad religiosa, brilla por su ausencia por parte del Gobierno fundamentalista de Jartum; por eso la Iglesia sigue luchando por la justicia y la paz.

Este artículo se publicó gracias a la cortesía de Arbil
 

 https://www.aciprensa.com/recurso/300/el-drama-de-los-cristianos-en-sudan

sábado, 31 de enero de 2026

Experiencias cercanas a la muerte, por Edgary Rodríguez

Cuando alguien sobrevive a una experiencia cercana a la muerte (NDE, por sus siglas en inglés), suele contar algo más que una historia médica: muchos describen sensaciones de paz absoluta, amor incondicional o una claridad que “se siente más real que la vida misma”. Sin embargo, regresar no siempre es fácil. Para muchos, lo difícil no fue morir, sino volver a vivir después. Un nuevo estudio realizado por la División de Estudios Perceptuales de la Universidad de Virginia (EE. UU.) analizó a 167 personas que pasaron por una experiencia cercana a la muerte y descubrió que, aunque la mayoría asegura haber cambiado para bien, casi dos de cada tres buscaron ayuda profesional o espiritual para poder procesar lo ocurrido.

La investigación, publicada en la revista Psychology of Consciousness, es la primera que examina de manera cuantitativa qué tipo de apoyo buscan los llamados “experiencers” y qué tan útil resulta. Los resultados revelan un patrón claro: el 64 % de los participantes buscó algún tipo de apoyo y el 78 % afirmó que les ayudó. Pero lo interesante es que la clave no fue el tipo de terapia o la técnica empleada, sino algo mucho más humano: la validación, es decir, ser escuchados sin juicio. Sentirse creídos y comprendidos marcó la diferencia.

Los autores, encabezados por la investigadora Marieta Pehlivanova, explican que las experiencias cercanas a la muerte no son tan raras como podría creerse: se calcula que cerca del 15 % de los pacientes que pasan por cuidados intensivos reportan experiencias de este tipo. Y aunque muchas personas regresan con una sensación de propósito renovado y menos miedo a la muerte, también aparecen emociones intensas, conflictos personales y una pregunta difícil de responder: “¿Qué hago ahora con todo esto?”.
La ciencia empieza a entender qué ocurre después de una experiencia cercana a la muerte y por qué cambia tanto a las personas
El reto no está en sobrevivir, sino en reconciliar la vida diaria con lo que se sintió real. Fuente: Unsplash.
El regreso a la vida no siempre es fácil

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que más del 20 % de los participantes vio deteriorarse sus relaciones personales tras su experiencia. Algunos contaron rupturas de pareja, distanciamiento familiar o dificultad para conectar con quienes no habían vivido algo similar.

Los investigadores describen este fenómeno como “problemas de reentrada”, una especie de choque cultural entre la realidad cotidiana y lo que muchos describen como “haber tocado algo más grande”.

Después de haber sentido una paz absoluta, las preocupaciones diarias pueden parecer banales. Algunos participantes admitieron que les costó volver a encontrar sentido en el trabajo, en las rutinas o incluso en sus propias metas. Otros hablaron de una profunda soledad: querían compartir su experiencia, pero temían ser ridiculizados o catalogados como locos. Esa falta de comprensión —en casa, con amigos o incluso con profesionales de la salud— suele agravar el aislamiento. El miedo al juicio se convirtió en una barrera para pedir ayuda.

El estudio destaca que casi la mitad de las personas perdió signos vitales durante su experiencia cercana a la muerte. En muchos casos, las secuelas físicas del evento (cirugías, accidentes o enfermedades graves) se mezclaron con el impacto psicológico y espiritual. Esto genera una doble recuperación: la del cuerpo y la del sentido de la vida.

Para algunos, la experiencia cambió radicalmente su sistema de valores: menos interés por lo material, más empatía, más espiritualidad, pero también una sensación persistente de estar fuera de lugar en el mundo.
¿La IA después de la muerte? Así funcionan los 'fantasmas digitales' que reviven voces y personalidades de tus seres queridos

    Ciencia

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    Edgary Rodríguez R.

Lo que realmente ayuda

El equipo de Pehlivanova descubrió que los factores que más influyen en una buena recuperación no son necesariamente médicos. La reacción de la primera persona a la que se cuenta la experiencia puede definir todo el proceso posterior. Cuando el primer oyente respondió con apertura y respeto, la persona tuvo muchas más probabilidades de encontrar útiles los apoyos posteriores, sean terapias, grupos o consejería espiritual. En cambio, una respuesta negativa —burlas, incredulidad o diagnósticos apresurados— tendía a profundizar el malestar y el aislamiento.

Los participantes que recibieron apoyo de comunidades especializadas, como la International Association for Near-Death Studies, o de grupos en línea sensibles al tema, informaron mayores niveles de bienestar y sentido de pertenencia.

También fueron útiles actividades como la meditación, el tiempo en la naturaleza y la reflexión personal. En contraste, la ayuda de profesionales de salud mental fue valorada como menos útil, sobre todo cuando estos carecían de formación sobre experiencias espirituales o trascendentales. Muchos terapeutas, sin saberlo, aplican marcos clínicos inadecuados que terminan haciendo más daño que bien.

Los autores del estudio señalan que esta brecha de comprensión podría cerrarse con educación y entrenamiento. Aunque la Asociación Psiquiátrica Americana reconoce desde 1994 las “experiencias religiosas o espirituales” como fenómenos que pueden requerir atención sin ser enfermedades mentales, esa categoría rara vez se aborda en la formación médica. Esto deja a los profesionales sin herramientas para escuchar sin patologizar lo que, para muchos pacientes, es el acontecimiento más transformador de su vida.
La ciencia empieza a entender qué ocurre después de una experiencia cercana a la muerte y por qué cambia tanto a las personas
La validación, no la explicación, es la clave para sanar después de una experiencia cercana a la muerte. Fuente: Unsplash.
El papel de la historia personal y la salud mental

Otro dato interesante es que el pasado personal influye en cómo se afronta una experiencia cercana a la muerte. Las personas que describieron una infancia feliz o una buena salud mental actual fueron menos propensas a necesitar ayuda, pero más capaces de aprovecharla cuando la recibían. Esa combinación de resiliencia temprana y estabilidad emocional parece funcionar como un “amortiguador” frente al impacto de una experiencia tan intensa. En cambio, quienes ya tenían antecedentes de trauma, abuso de sustancias o problemas psicológicos mostraron una mayor tendencia a buscar apoyo profesional.

La intensidad de la experiencia cercana a la muerte también marcó diferencias. Cuanto más profunda y vívida fue la experiencia, más necesidad de apoyo reportaron los participantes. En parte, esto se explica porque las experiencias más intensas suelen provocar cambios radicales en la percepción de la vida, la muerte y el sentido de existencia. Para algunos, lo vivido fue tan poderoso que no lograron integrarlo fácilmente a su identidad anterior. Integrarla no ocurre en semanas: puede tomar años o incluso toda una vida.

Además, la edad también juega un papel: los adultos mayores tendieron a encontrar más útil el apoyo recibido, mientras que quienes vivieron una experiencia cercana a la muerte en la infancia o adolescencia reportaron más dificultades para comprender y comunicar lo ocurrido. En estos casos, el miedo a no ser creídos o el silencio impuesto por los adultos puede dejar huellas. Por eso, los investigadores sugieren prestar especial atención a los niños o jóvenes que pasen por experiencias de este tipo.
Integrar una experiencia cercana a la muerte puede tomar años, pero el acompañamiento adecuado hace la diferencia.
Integrar una experiencia cercana a la muerte puede tomar años, pero el acompañamiento adecuado hace la diferencia. Representación artística. Fuente: Sora / Edgary Rodríguez R.
Un vacío en la atención y una oportunidad para la ciencia

A pesar de los avances en la comprensión de las experiencia cercana a la muerte, el estudio señala un vacío claro: falta preparación profesional para acompañar a quienes vuelven de esa frontera entre la vida y la muerte. Muchos médicos y terapeutas reconocen el fenómeno, pero pocos saben cómo abordarlo sin prejuicios. Esa carencia puede convertir lo que podría ser un proceso de crecimiento en un periodo de confusión o angustia. Los autores insisten en que el primer paso es formar a los profesionales en la escucha empática y la validación de experiencias espirituales.

El equipo de la Universidad de Virginia, encabezado por figuras reconocidas como Bruce Greyson, pionero en el estudio científico de las experiencia cercana a la muerte, propone incluir este tema dentro de la atención psicológica hospitalaria. Así, los pacientes podrían recibir apoyo temprano, antes de que la confusión o el miedo se acumulen.

El objetivo no es interpretar la experiencia, sino acompañar al paciente en su proceso de integración. Entender que estas vivencias, lejos de ser síntomas, pueden ser parte natural de la condición humana.
La empatía es parte del tratamiento- el mensaje del Dr. Eduardo Hariton, especialista en fertilidad

    Categoría salud
    Fundación

"La empatía es parte del tratamiento": entrevista con Eduardo Hariton, especialista en fertilidad graduado en Harvard

    Edgary Rodríguez R.

Los investigadores concluyen que comprender las necesidades de quienes tuvieron estas experiencias no solo mejora su bienestar, sino que amplía nuestra comprensión de la conciencia. En última instancia, el estudio invita a repensar la frontera entre cuerpo y mente, entre lo clínico y lo espiritual. Y aunque aún quedan muchas preguntas abiertas, una cosa parece clara: acompañar sin juzgar puede ser la diferencia entre una experiencia que transforma… y una que deja heridas.
Referencias

    Pehlivanova, M., McNally, K. C., Funk, S., & Greyson, B. (2025). Support needs after a near-death experience: A quantitative study with experiencers. Psychology of Consciousness: Theory, Research, and Practice. doi: 10.1037/cns0000439

 

 https://www.muyinteresante.com/curiosidades/experiencias-cercanas-muerte-estudio.html?utm_source=firefox-newtab-es-es

viernes, 30 de enero de 2026

Legalizar la prostitución?, por Alfonso Rubio

Leí no hace mucho en la revista Ethic un artículo de Rubén Amón que abogaba por legalizar la prostitución, como remedio a los males que rodean a esta práctica. Critica el señor Amón, y no le falta razón, al partido del Gobierno que parece enarbolar la bandera de la abolición de la prostitución. La verdad es que da cierto alipori escuchar a esos señores tan aficionados a las señoritas de compañía decir ahora que quieren prohibir el oficio, dicen, más antiguo del mundo.


En palabras del periodista, se legisla contra la prostitución desde el púlpito, pero se la consume en diferido. El caso es que no es la primera vez que los señores del PSOE alzan esta bandera, que, para el autor del artículo al que me refiero, no es más que una pieza de atrezzo. La sacan cuando les va bien, a sabiendas de que es una batalla perdida, y, poco a poco, la van arriando, hasta guardarla en el cajón de los temas incómodos. Como si bastara con fingir que se quiere hacer algo para no tener que hacerlo. Algo parecido a lo que hace el PP con el aborto, aunque esto sería motivo de otro artículo.


Hasta aquí, en líneas generales, estoy de acuerdo con Rubén Amón. Continúa diciendo que la prohibición no elimina el fenómeno. Un argumento muy liberal, aunque en este caso, hasta cierto punto, puedo estar de acuerdo. Prohibir la prostitución no va a acabar con ella. Pero el Estado, que debe velar por el bien común, no puede arrogarse el poder de legislar a favor de prácticas que atentan contra la dignidad de la persona. No podemos impedir que cada cual haga con su cuerpo lo que le parezca. Pero tampoco debemos hacer legal una práctica que degrada al que la ejerce. Igual que el Estado no debe legislar, aunque lo haya hecho, en favor del aborto o en favor de la eutanasia. Y estos vuelven a ser temas de otros artículos.


La prostitución, en sí misma, es indigna, no importa que la ampare un marco legal o no.


Acudir a ella libremente, como defienden los liberales, no la dignifica. El que acude a ella libremente lo hace porque su libertad está viciada, o al menos ofuscada por torpes pasiones. Por tanto, legalizar dicha práctica es legalizar la indignidad, es legalizar la degradación de la mujer, es legalizar que los hombres puedan mirar a una mujer (porque son mujeres, no nos engañemos, la inmensa mayoría de las que ejercen la prostitución, y hombres los que acuden a ella) mirarla como si fuera un trozo de carne, como un objeto que se me ofrece desde un escaparate y puedo comprarlo como me compro unos vaqueros o un solomillo de ternera.


Dice el señor Amón en su artículo que legalizar no significa promover, sino que significa reconocer una realidad y proteger a quienes la habitan. Se expresa de maravilla don Rubén, pero en esto estoy en total desacuerdo con él. Quizá legalizar no signifique promover, pero toda práctica legalizada incrementa de manera desbordante su ejercicio. Lo hemos visto con el aborto, lo estamos viendo con la eutanasia (acudan a estadísticas oficiales si no me creen) y lo vemos con la misma prostitución en los países en los que ya se ha legalizado.


En esos países en los que la prostitución es legal no han disminuido los problemas derivados de la misma, sino al contrario, se han incrementado. Los hombres del negocio del sexo siguen existiendo, y siguen explotando a las mujeres, ahora protegidos de alguna manera por un marco legal. Lo que lleva también a muchas mujeres a salirse de esos cauces legales y buscarse el negocio por su cuenta, en la calle. Luego es falso que, legalizando la práctica, se erradica la prostitución callejera. Tampoco desaparecen las mafias, que siguen actuando, especialmente con menores inmigrantes de los llamados países del Tercer Mundo.


Un país que acepta el aborto, decía Santa Teresa de Calcuta, es un país que está enseñando a sus gentes a ejercer la violencia para obtener aquello que desea.


Otro de los argumentos de don Rubén es que no hace falta ejercer la prostitución para defender su regulación. Como, añade, no hace falta abortar para defender el aborto. El sempiterno argumento liberal para defender lo indefendible. En este caso, además, mezcla dos prácticas que nada tienen que ver. Ambas degradan la dignidad de la mujer, y en eso sí se parecen. Pero en el caso del aborto entra en juego una vida ajena, una vida inocente, y eso ya es harina de otro costal. Pienso, y en esto estoy de acuerdo con Rubén Amón, que la abolición no es la solución al problema de la prostitución, pero el caso del aborto (y volvemos a meternos en tema para otro artículo) es totalmente diferente, pues estamos hablando de la eliminación de un ser inocente. Un país que acepta el aborto, decía Santa Teresa de Calcuta, es un país que está enseñando a sus gentes a ejercer la violencia para obtener aquello que desea.


Otro de los argumentos esgrimidos en el artículo para defender la legalización de la prostitución es que la única forma de combatir el delito es consolidar el marco legal. No se está refiriendo a la prostitución al hablar de delito, sino a los que se cometen en torno a ella. Pero ya hemos visto, refiriéndonos a los países en los que la prostitución es legal, que no es así. Que las mafias siguen actuando, que los delitos se siguen cometiendo, y que la legalización no ha logrado proteger a la mujer de las formas de violencia que contra ella se ejercen mediante la práctica de la prostitución.


La abolición no llegará, afirma Amón. Y estoy de acuerdo con él. Los partidos, como hemos visto al principio (hemos hablado del principal partido del Gobierno, pero el principal partido de la oposición no se diferencia en nada al primero en este punto) obedecen a intereses partidistas, esgrimen argumentos hipócritas, y no tienen ninguna voluntad de crear leyes abolicionistas. Estoy también de acuerdo con el señor Amón, y esto quizá choque con el pensar de muchos católicos, que la abolición tampoco es la solución. Dice Santo Tomás de Aquino que en el gobierno humano, quienes gobiernan toleran también razonablemente algunos males para no impedir otros bienes, o incluso para evitar peores males. (Suma Teológica II-IIae, 10-11). Y dice San Agustín (De Ordine, II), apoyando la tesis de Santo Tomás, quita a las meretrices de entre los humanos y habrás turbado todas las cosas con sensualidades.


La solución, por tanto, no es legalizar, sino volver a poner frenos morales que encaucen la sexualidad humana.


¿Cuál es entonces la solución? Bajo mi punto de vista, a esa solución apunta Chesterton, aunque no se esté refiriendo en este caso a la prostitución. Chesterton dice que la sexualidad no es algo malo, más bien al contrario, es algo muy bueno. No puede ser malo algo que viene de las manos de Dios, y que la Iglesia Católica bendice. La sexualidad es algo bueno, como es buena el agua. Pero cuando el agua se desborda (lo hemos visto recientemente con la Dana en Valencia) puede llegar a provocar verdaderas catástrofes humanas. Lo mismo ocurre con la sexualidad. Dentro de sus cauces, es algo maravilloso. Pero si la sacamos de ellos, si dejamos que se desborde, sume al ser humano en la máxima degradación. La solución, por tanto, no es legalizar, sino volver a poner frenos morales que encaucen la sexualidad humana.


Y eso se hace educando en la templanza, apagando los reclamos que encienden el deseo de acudir a la prostitución, formando las conciencias, educando la libertad y enseñando que las acciones tienen consecuencias. Educando en virtudes cada vez serán menos las mujeres que decidan vender sus cuerpos, y cada vez serán menos los hombres que vean en ellas objetos de consumo. Como, desde luego, no se lucha contra la prostitución es con hipocresía y con la doble moral de nuestra sociedad, que pone tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias.

 https://www.forumlibertas.com/legalizar-la-prostitucion/

jueves, 29 de enero de 2026

Bodas

 Este año, si Dios quiere, se casan mis dos hijas. Una en mayo y otra en septiembre.  Aparte de los naturales nervios, estoy muy contenta de que formalicen su relación y por la iglesia.

Mi hijo de momento no se quiere casar ni es pareja de hecho. Eso me preocupa porque además tienen una hija. Espero llegar a verlos a todos casados algún día.

https://www.cesarvidal.tv/videos/la-regularizacion-de-los-inmigrantes-a-quien-beneficia-y-a-quien-perjudica

No os perdáis el editorial de César Vidal. Parece que la Iglesia actual nos quiere musulmanes.

El dinero físico, por Fernando López Mirones

 Apreciados aulladores:    La batalla más importante ahora mismo, aunque pretenden que no nos demos cuenta, es MANTENER EL DINERO FÍSICO viv...