viernes, 3 de diciembre de 2021

El código Nüremberg

 

Los diez puntos son:

  1. Es absolutamente esencial el consentimiento voluntario del sujeto humano. Esto significa que la persona implicada debe tener capacidad legal para dar consentimiento; su situación debe ser tal que pueda ser capaz de ejercer una elección libre, sin intervención de cualquier elemento de fuerza, fraude, engaño, coacción u otra forma de constreñimiento o coerción; debe tener suficiente conocimiento y comprensión de los elementos implicados que le capaciten para hacer una decisión razonable e ilustrada. Este último elemento requiere que antes de que el sujeto de experimentación acepte una decisión afirmativa, debe conocer la naturaleza, duración y fines del experimento, el método y los medios con los que será realizado; todos los inconvenientes y riesgos que pueden ser esperados razonablemente y los efectos sobre su salud y persona que pueden posiblemente originarse de su participación en el experimento. El deber y la responsabilidad para asegurarse de la calidad del consentimiento residen en cada individuo que inicie, dirija o esté implicado en el experimento. Es un deber y responsabilidad personales que no pueden ser delegados impunemente.
  2. El experimento debe ser tal que dé resultados provechosos para el beneficio de la sociedad, no sea obtenible por otros métodos o medios y no debe ser de naturaleza aleatoria o innecesaria.
  3. El experimento debe ser proyectado y basado sobre los resultados de experimentación animal y de un conocimiento de la historia natural de la enfermedad o de otro problema bajo estudio, de tal forma que los resultados previos justificarán la realización del experimento.
  4. El experimento debe ser realizado de tal forma que se evite todo sufrimiento físico y mental innecesario y todo daño.
  5. No debe realizarse ningún experimento cuando exista una razón a priori (" a priori" conocimiento que es independiente de la experiencia) para suponer que pueda ocurrir la muerte o un daño que lleve a una incapacitación, excepto, quizás, en aquellos experimentos en que los médicos experimentales sirven también como sujetos.
  6. El grado de riesgo que ha de ser tomado no debe exceder nunca el determinado por la importancia humanitaria del problema que ha de ser resuelto con el experimento.
  7. Se debe disponer de una correcta preparación y unas instalaciones adecuadas para proteger al sujeto de experimentación contra posibilidades, incluso remotas, de daño, incapacitación o muerte.
  8. El experimento debe ser realizado únicamente por personas científicamente cualificadas. Debe exigirse a través de todas las etapas del experimento el mayor grado de experiencia (pericia) y cuidado en aquellos que realizan o están implicados en dicho experimento.
  9. Durante el curso del experimento el sujeto humano debe estar en libertad de interrumpirlo si ha alcanzado un estado físico o mental en que la continuación del experimento le parezca imposible.
  10. Durante el curso del experimento el científico responsable tiene que estar preparado para terminarlo en cualquier fase, si tiene una razón para creer con toda probabilidad, en el ejercicio de la buena fe, que se requiere de él una destreza mayor y un juicio cuidadoso de modo que una continuación del experimento traerá probablemente como resultado daño, discapacidad o muerte del sujeto de experimentación. Wikipedia

miércoles, 1 de diciembre de 2021

El imperio de la mentira

 Todas las épocas supongo que han tenido sus mitos, como cuando creían que la Tierra era plana y el sol giraba a su alrededor. Pero lo que ocurre ahora, fomentado por todos los medios de comunicación, raya en el absurdo. Una élite poderosa ha decidido que la vida no es de por sí bastante complicada con sobrevivir, alimentarnos y criar a nuestros hijos, sino que hay que llenarla de otras obligaciones perentorias. La principal de ellas es proteger el planeta, como si realmente estuviera en nuestra mano. No hace falta repetir otra vez que el calentamiento viene en su mayoría del sol, que los países que más contaminan son China y la India, y que esos prebostes precisamente no hacen nada por ahorrar energía. O tal vez sí hace falta, porque hay gente que todavía traga.

 Luego resulta que han dado la consigna de aumentar las medidas covid en el mundo ahora que hay una mayoría importante de vacunados. Y a nadie se le ocurre pensar tampoco que es absurdo e innecesario. Todo lo cual nos va a llegar irremisiblemente a la ruina, por falta de industria y de comercio. Parece ser que algunos pretenden llevarnos de vuelta al siglo XVIII, sin tener en cuenta que la mayoría del mundo todavía no ha llegado hasta allí. Esto empieza a parecer un manicomio.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Putin asombrado ante la devastación moral de occidente

 

Fiel a la cita, el presidente ruso Vladimir Putin acudió al 18º encuentro anual del Club Valdai, un think tank  que en buena medida ha marcado la línea del gobierno de Moscú desde su fundación en 2004, cuando él ya estaba en el cargo en su primer mandato.

El tema de este año era Conmoción global en el siglo XXI: el individuo, los valores y el Estado, y en su conferencia, recogida por el Kremlin, Putin señaló que "las transformaciones que estamos viendo son de un calibre distinto a los que reiteradamente ocurren en la Historia".

Destacó varias, pero tiene un significado especial el tiempo que dedicó  describir algunas que están sucediendo "en Estados Unidos y en Europa Occidental", aun reiterando varias veces que eso no era asunto de Rusia.

El precedente bolchevique

"Contemplamos con asombro el proceso emprendido en los países que eran considerados tradicionalmente como estándares del progreso", señaló: "Algunas personas en Occidente creen que una agresiva eliminación de páginas enteras de su propia historia, que la 'discriminación a la inversa' contra la mayoría en beneficio de una minoría, y que la exigencia de abandonar las ideas tradicionales de madre, padre, familia e incluso género son hitos en el camino a la renovación social". Al contrario, Puti abogó, junto a "la abrumadora mayoría de la sociedad rusa", por confiar "en nuestros valores espirituales, nuestra tradición histórica y la cultura de nuestra nación multiétnica".

Además recordó que nada de esto que sucede en Occidente es nuevo ni original, y Rusia ya lo vivió a partir de la Revolución Bolchevique de 1917, "basándose en los dogmas de Marx y Engels", que asestaron un golpe "a los fundamentos de una sociedad sana" por la destrucción de los "valores antiguos, de la religión y de las relaciones entre personas, llegando incluso al rechazo total de la familia y a alentar la delación de los seres queridos".

Peor que el agit-prop soviético

Putin insistió en esta consideración: "La lucha por la igualdad y contra la discriminación se ha convertido en un dogmatismo agresivo que roza el absurdo, como cuando las obras de los grandes autores del pasado, como Shakespeare, ya no se enseñan en las escuelas y universidades porque se consideran anticuadas sus ideas. Se declara anticuados a los clásicos porque ignoraban la importancia del género o de la raza. En Hollywood se distribuyen manuales sobre cómo contar adecuadamente las historias y cuántos personajes y de qué color y género debe ser una película. ¡Esto es peor que el departamento de agit-prop del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética!".

El presidente ruso se fijó en dos elementos fundamentales de la cultura woke: el racismo identitario y la ideología de género.

"La nueva 'cultura de la cancelación' se ha convertido", explicó, "en una 'discriminación a la inversa', esto es, en un 'racismo a la inversa'. El obsesivo énfasis en la raza está dividiendo a la gente, cuando los luchadores reales por los derechos civiles soñaban precisamente por borrar las diferencias y rechazaban dividir a las personas por el color de su piel".

Ideología de género y crimen contra la humanidad

En cuanto a la ideología de género, Putin describió con precisión lo que está pasando en Occidente: "Quien se atreva a mencionar que los hombres y las mujeres existen realmente, lo cual es un hecho biológico, se arriesga al ostracismo: se dice 'progenitor uno' y 'progenitor dos', 'progenitor gestante' en vez de 'madre' y 'dar leche humana' en vez de 'amamantar' porque podría molestar a las personas inseguras sobre su género. Repito, esto no es nuevo. En los años 20 los llamados Soviets de la Cultura también inventaron una especie de neolengua para cambiar así la conciencia y los valores".

"Por no mencionar", insistió, "cosas auténticamente monstruosas como enseñar a los niños desde la edad más temprana que un chico puede convertirse fácilmente en chica y viceversa... Todo ello, expulsando a los padres del proceso y forzando al menor a tomar decisiones que pueden condicionar toda su vida... ¿Es que un niño a esa edad es capaz de tomar decisiones de esa naturaleza? Si llamamos a las cosas por su nombre, esto roza el crimen contra la humanidad, y se está haciendo en nombre del progreso".

"El coste de los experimentos sociales mal concebidos va más allá de cuanto pueda calcularse", dijo Vladimir Putin para concluir esta parte del discurso: "Esas actuaciones pueden destruir los fundamentos no solo materiales, sino espirituales de la existencia humana, dejando atrás una devastación moral sobre la que, durante mucho tiempo, nada puede construirse para reemplazarlos".

 https://www.religionenlibertad.com/mundo/66188578/putin-asombrado-devastacion-moral-occidente-absurdos-experimentos-sociales.html

viernes, 26 de noviembre de 2021

Derecho a la vida

 

En el artículo del mes pasado hacía referencia a la sentencia de hace 10 años del caso C-34/10 del Tribunal de Justicia Europeo, de una gran trascendencia para la defensa de la vida humana de los embriones procedentes de la fecundación in vitro. El TJE consideró como no patentables las aplicaciones derivadas de la utilización de los embriones humanos con fines industriales o comerciales, incluida su utilización con fines de investigación científica.

Me parece importante añadir que en lo que afecta al ejercicio de la profesión médica, las leyes desarrolladas en España sobre el aborto, la eutanasia, y lo que afecta a los embriones en la ley de reproducción humana asistida), no responde a las condiciones de respeto al valor supremo de la vida, principal objetivo de la Bioética, ni a los deberes deontológicos de los médicos.

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La vida es un hecho biológico, no jurídico. Las leyes están para protegerla no para negarla o afirmarla. La vida está en el punto de partida, y lo que determina su realidad son unas propiedades reconocibles desde la perspectiva biológica. La vida humana, tiene su inicio tras la fecundación –con la fusión de los gametos y la formación del cigoto-, que es cuando surge la identidad genética y por tanto la primera realidad corporal humana. Tras ello la vida transcurre en continuidad hasta la muerte. En el caso humano hay además un valor añadido que es el de su dignidad, que no es algo que se mide o se otorga, sino que se ha de reconocer por igual en todo ser humano. La vida humana tiene un valor inalienable porque tiene “dignidad”.

Esto significa que, el legislador a lo que está obligado es a establecer un régimen de protección del derecho a toda vida humana, en ningún caso a su destrucción. La Constitución Española tiene en cuenta el valor de la vida y lo proclama como el presupuesto elemental e indispensable de todo derecho. Según el artículo 15 de la CE la vida misma es precisamente el presupuesto elemental e indispensable de todo derecho. Si sabemos cuándo se inicia y cuando termina la vida de un ser humano, sabemos cuál es el marco del deber moral de su protección.

Este respeto implica una serie de deberes hacia uno mismo y hacia los demás, entre los que destaca la obligación de tratar a cada ser humano como un fin en sí mismo. La dignidad la poseen todas las personas por igual desde la fecundación hasta la muerte. por el mero hecho de ser humanos.

Sin embargo, la eutanasia y el aborto y cuantas leyes cuestionan el valor de la vida humana en cualquier circunstancia, parten de un concepto erróneo de lo que es la dignidad, al establecer diferentes categorías en función de la salud o utilidad social.

Las leyes del aborto, la eutanasia y las que autorizan la selección y utilización de los embriones, han surgido, al margen de los datos de la ciencia. No han querido tener en cuenta que hay vida humana desde la fecundación, en el embrión y el feto, las primeras etapas de la vida humana. Además, no se han fundamentado en valores objetivos de moralidad, que se basan en la dignidad de toda vida humana. Por eso nos recuerda el papa Francisco en Fratelli tutti, que «En el fondo «no se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitadas, si “todavía no son útiles” —como los no nacidos—, o si “ya no sirven”  —como los ancianos—».

Las personas partidarias de elegir la propia muerte, o aprobar la utilización destructiva de un embrión o la eliminación de la vida fetal, se refieren a un concepto relativista y utilitario de la dignidad. Se valora la vida de acuerdo con criterios subjetivos, relativos y variables de una persona a otra o con el tiempo. Desde esta perspectiva, el derecho a morir dignamente significa el derecho que toda persona debe tener a decidir sobre los límites aceptables de su autonomía y su calidad de vida. El problema es que, aceptando esto como un derecho subjetivo se entra en la dinámica de aceptarlo para todos y en cualquier circunstancia, y se produce una deriva, una pendiente deslizante, hacia la clasificación de las personas como más o menos dignas de vivir: señores y esclavos, nobles y vasallos, útiles e inútiles, etc. Por ello, el derecho a la vida es irrenunciable en la medida que no se puede minusvalorar la dignidad ni por tanto exigir el derecho a morir.

El Prof. Ignacio Sánchez Cámara, catedrático de Filosofía del Derecho de la URJC, señala que:

«Si hay un derecho a morir, habría un deber de matar por parte del médico, y esa contraposición entre derecho y deber, además de romper todos los principios de nuestra civilización europea, …no encaja en nuestra Constitución».

De modo que, partiendo de que no existe un derecho a morir, ya que la muerte es un hecho natural que sobreviene siempre y a todos y no una opción, en el caso de la eutanasia o el suicidio asistido, el error nuclear es además, confundir ese pretendido derecho a morir con el derecho a ser matado. Lo grave es que se reclame el derecho a ser matado por otro, máxime cuando no se encuentra quien esté dispuesto a hacerlo, y se pretenda, entonces, cargar a los médicos del Sistema Público de Salud u otros funcionarios ad hoc con el «deber» de producir la muerte al solicitante. Si ya esto es grave de por sí, pero aun es incluso negar el derecho a la objeción de conciencia que incluso se trata de imponer con tal de favorecer el cumplimiento de unas leyes injustas.

Por ello, las leyes que admiten acabar con la vida humana no solo no respetan la dignidad que nos hace a todos iguales, sino que van en contra de los deberes éticos de quienes se supone tienen el deber de atender la salud. Ni el aborto ni la eutanasia son actos médicos, pues no responden a los objetivos de la curación, alivio, prevención o promoción de la salud señalados como los deberes médicos en el Código de Deontología de la Organización Médica Colegial española de 2011.

Como consecuencia se puede afirmar que las leyes que atentan contra la vida humana, serán legales, pero no son justas, ni por tanto son legítimas. No contemplan la lex artis, ni tienen en cuenta las exigencias de una buena ley que debe ser respetada por todos los ciudadanos y que debe tener en cuenta que el individuo pueda desarrollar su vida de forma personal.

Se deben promulgar nuevas leyes, después de una reflexión multidisciplinar en la que lo primero ha de ser el conocimiento de los hechos, lo que aporta la ciencia y en particular la Biología sobre que cuando estamos ante una vida humana. Luego se debe reflexionar sobre la moralidad; lo que se puede o no hacer teniendo presente los hechos conocidos y el valor y dignidad del sujeto sobre el que se desea actuar. Finalmente, en el análisis sobre lo que es éticamente aceptable, el Derecho juega el último papel, el que convertiría el acto a realizar en legal o no.

Solo serían aceptables las acciones en el caso de que los datos de la ciencia o el análisis ético indicasen que por su naturaleza el sujeto sobre el que se legisla no tiene un valor intrínseco que imponga un respeto especial, pero esto no será nunca el caso de un ser humano, con independencia de sus circunstancias temporales, sociales o de salud,

Las leyes deben constituir el ultimo eslabón, no el primero. No se puede empezar la casa por el tejado, establecer el aborto o la eutanasia como un derecho para después retorcer los hechos objetivos y terminar negando la existencia de una vida humana en las primeras etapas de su desarrollo o su valor intrínseco en igualdad para todos.

Por Nicolás Jouve, Catedrático Emérito de Genética y Presidente de CíViCa. Miembro del Comité de Bioética de España.

https://www.actuall.com/vida/la-ciencia-y-la-etica-base-del-derecho-a-la-vida/

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Hombres y mujeres

Hace poco publiqué un artículo sobre el divorcio, intentando hacer ver que no es una decisión sencilla y que puede dañar irremisiblemente a la pareja y a los hijos. Me extrañó ver que la mayoría de los comentarios tendían a considerar al hombre como culpable de cualquier separación, bien por maltrato o por infidelidad. Me temo que eso forma parte de una campaña que se viene desarrollando hace años por parte del feminismo radical y la ideología de género.

Soy mujer y como tal he conocido casos de mujeres infieles y también de mujeres que eran malas personas. Tal vez no lo fueran tan abiertamente como un hombre que insulta, agrede o amenaza, pero eso no elimina su culpa. Las mujeres somos más sutiles, lo que no quita que podamos hacer tanto daño como ellos, de una manera más solapada. La envidia y el rencor por ejemplo son defectos más femeninos que masculinos, tal vez porque son menos evidentes.

Los hombres tienden a ser más dominantes y agresivos. Pero eso no significa que todos lo sean. Hay hombres que resultan ser muy buenos maridos y padres. En cuanto a las madres, las hay que agobian a sus hijos y no les dejan crecer ni madurar, y los alejan del padre. También hay mujeres que tienen celos de las nueras y les hacen la vida imposible. De ahí la mala fama de las suegras. Así que, por favor, dejémonos de estereotipos de género y juzguemos a las personas con independencia de su sexo.

lunes, 22 de noviembre de 2021

Dueños del mundo

Juan Manuel de Prada

Con la pretendida intención de «adaptar el sistema educativo a los retos y desafíos del siglo XXI», nuestros próvidos gobernantes se disponen a introducir nuevas asignaturas en la enseñanza secundaria, entre las que se hallan ‘Educación en valores cívicos y éticos’, ‘Digitalización’ o ‘Economía y Emprendimiento’, todas ellas además abordadas con «perspectiva de género».

Naturalmente, a nadie se le escapa que estas presuntas asignaturas aspiran a moldear conciencias. Decía Leibniz que «el dueño de la educación es el dueño del mundo». En una correcta interpretación de la frase, todo sistema educativo sano debería esforzarse por hacer dueños de la educación a sus destinatarios, que serán quienes mañana tengan la responsabilidad de guiar el mundo. Pero es achaque de todas las tiranías que en el mundo han sido erigirse en dueñas de la educación; precisamente porque saben que, al arrebatar el control sobre la educación, se aseguran el control sobre el mundo. La fractura de la educación nace cuando el poder establecido, en su afán por adueñarse del mundo, viola el derecho que asiste a los padres para elegir la educación que desean para sus hijos. El poder establecido no está hecho para ser pedagogo, sino para asistir y estimular la pedagogía; no está hecho para ser dueño del mundo, sino para garantizar que quienes son sus legítimos dueños lo sean de forma efectiva. Cuando el poder establecido, en su pretensión monopolizadora, aspira a convertirse en dueño de la educación, no hace sino incurrir en una tentación totalitaria.

Cuando el poder establecido aspira a convertirse en dueño de la educación, no hace sino incurrir en una tentación totalitaria

Y esa tentación totalitaria se muestra de modos muy diversos; el más sibilino de todos ellos consiste en hacer ininteligible el mundo, o en ofrecer una interpretación sesgada del mundo que satisfaga sus intereses. Una de las fallas más preocupantes de nuestro sistema educativo atañe, precisamente, a la sustitución de un saber que proporcione un conocimiento en profundidad del mundo por un saber puramente utilitario (‘Digitalización’, ‘Economía y Emprendimiento’), cuando no por el puro adoctrinamiento (‘Educación en valores cívicos y éticos’). Así debe explicarse el menoscabo que, desde hace ya demasiado tiempo, sufren las Humanidades.

Sólo el conocimiento del pasado permite una mirada comprensiva sobre la realidad presente; cuando ese conocimiento del pasado se escamotea, la realidad presente se convierte en un carrusel aturdidor. Cuando ignoramos nuestra genealogía cultural, nos convertimos en seres desvalidos arrojados a la intemperie; y nuestra fragilidad, nuestro desconcierto ante un mundo que no alcanzamos a comprender, nos hace también más fácilmente manipulables. No se puede avanzar en el conocimiento de la realidad, no se puede establecer un contacto comprensivo con esa realidad sin unos cimientos que nos aporten una idea sobre su significado. Y esos cimientos los proporcionan las Humanidades: la Historia, el Latín, la Filosofía no son meros ornamentos educativos; son la entraña misma de la educación. Cuando esa entraña se vacía, la realidad a la que pertenecemos, la realidad de la que procedemos, se torna incomprensible; y, desvinculados de esa realidad, nos convertimos en átomos perdidos en la inmensidad de un vacío que no pueden llenar otros conocimientos supletorios, mucho menos forzadas disciplinas concebidas con un inequívoco designio adoctrinador.

Resulta sumamente revelador que el ocaso de las Humanidades coincida con el advenimiento de estas nuevas disciplinas utilitarias o adoctrinadoras. Y es que, cuando previamente se ha arrebatado el sentido del mundo a quienes deberían ser sus dueños, es preciso inculcarles un sentido nuevo o inventado. A quien ignora la Historia es mucho más fácil adormecerlo con leyendas; a quien desconoce las corrientes filosóficas que han permitido la configuración del estatuto humano es mucho más sencillo imbuirlo de paradigmas culturales de nuevo cuño. Y, en fin, a quien le ha sido arrebatada la posibilidad de construir su visión del mundo sobre los cimientos que proporcionan las Humanidades resulta mucho más practicable convertirlo en víctima de la ‘homologación gregaria’ propia de cada época. Una educación que arrincona las Humanidades es una educación expropiadora, que condena a quienes deberían ser dueños del mundo a la condición de náufragos, arrojados a la vorágine de mil fuerzas externas —tendencias, modas, inercias— cuyo común denominador es la alienación.

Y así quienes tendrían que ser los legítimos dueños del mundo se convierten en esclavos del poder establecido.

 https://www.diariosur.es/xlsemanal/firmas/juan-manuel-de-prada/juan-manuel-de-prada-duenos-del-mundo.html

 

viernes, 19 de noviembre de 2021

El Islam en Alemania

“Alá es el más grande. Declaro que no hay más dios que Alá. Declaro que Mahoma es el enviado de Alá. Venid a la oración, venid a la felicidad. La oración es mejor que el sueño. Alá es el más grande. No hay más dios que Alá”.

La gran oración musulmana resuena ahora todos los viernes en el cielo de Colonia. El dulce tañir de las campanas de la mayor catedral de Europa del norte no podrá sofocar ese grito de conquista islámico que los cristianos de Oriente sufren día y noche a la puerta de sus iglesias. Resuena en los oídos de los habitantes de Colonia desde que la alcaldesa centrista de la ciudad, Henriette Reker, lo convirtiera en un signo de “respeto”. 

La historia se ha acelerado a orillas del Rin, ese río que riega el corazón de Europa. Hace ya dieciséis años, el Papa Benedicto XVI hizo su primer viaje pontificio a este notable lugar de la Cristiandad. Llamó a la juventud de Europa a encontrar sus raíces peregrinando hasta la tumba de los Reyes Magos. Los movimientos juveniles Ecclesia Dei se unieron entonces por primera vez a las Jornadas Mundiales de la Juventud. ¡Signo de esperanza y de unión!

En Ratisbona, un año más tarde, el Santo Padre advertía contra la violencia intrínseca del islam y la guerra que Mahoma y sus sucesores habían lanzado contra nosotros. ¡Terrible profecía! En la noche de San Silvestre de 2015, en torno a un millar de jóvenes fueron atacadas por hordas de inmigrantes y de jóvenes de la chusma en el centro de la capital renana, ante los ojos de Henriette Reker, que pretendió minimizar la tragedia.

Ese año, Angela Merkel llamó a los alemanes a abrir sus puertas a los sirios, kurdos, iraquíes y afganos que huían de la guerra. Varios millones de jóvenes musulmanes fueron acogidos entonces en las estaciones de ferrocarril del país sin que Europa abriese la boca.

En 2018, y algunos atentados más tarde, Recep Tayyip Erdogan vino a inaugurar la gran mezquita central de Colonia, en presencia de Angela Merkel, la canciller democristiana, hija de un pastor prusiano. Este gesto no impidió al presidente turco transformar Santa Sofía en mezquita en 2020.

Las grandes fundaciones del Golfo participaron en la financiación de la mezquita de Colonia, y la parroquia católica de San Teodoro de Colonia contribuyó igualmente a la islamización de la ciudad, en nombre de un imaginario diálogo interreligioso.

Exactamente como en Saint Étienne du Rouvray, donde, para construir la mezquita, monseñor Duval cedió caritativamente una punta de terreno junto a una de las iglesias de la localidad. Adel Kermiche tuvo por costumbre arrodillarse en ella antes de ir a degollar al padre Jacques Hamel en su altar, el 25 de julio de 2016. “¡Apártate, Satanás!” fueron las últimas palabras del sacerdote. No fueron escuchadas.

El pasado 24 de abril, el cardenal Rainer Woelki, arzobispo de Colonia, se alzó solemnemente contra las declaraciones de la diputada de AfD [Alternativa por Alemania] Beatrix von Storch, nacida princesa de Oldenbourg, de que el islam es “una ideología política que no respeta nuestra constitución”. Él declaró a Domradio que “una de las grandes religiones del mundo ha sido puesta en la picota con una intención odiosa. Quien desprecie a los musulmanes debe comprender que las casas de oración y las mezquitas están tan protegidas por la constitución como las iglesias y las capillas. El islam es compatible con la constitución, como lo son el cristianismo y el judaísmo”.

Hoy, el cardenal está suspendido por sus errores de comunicación en la gestión de los asuntos de pedofilia en su diócesis, pero es toda la Iglesia de Alemania la que está por los suelos. Muda ante los pedófilos e ingenua ante el islam, harían falta de forma inmediata nuevos Ratzinger para salir de este marasmo, porque la pendiente por la cual se desliza Alemania es aterradora.

Amenaza con arrastrar en su caída al resto del continente. En 2013, la mezquita Fittja en Botkyrka, al sur de Estocolomo, fue la primera de Europa en obtener autorización para difundir por altavoz la llamada a la conversión al islam. Luego llegaron Munster y Düren, al otro lado del Báltico. El islam avanza menos por la espada que por la ocupación social del espacio, por la inmigración, por una larga y paciente penetración en las familias, por los matrimonios, los nacimientos, las escuelas y las asociaciones de cooperación.

Durante reciente la campaña electoral, la cuestión del islam no fue abordada por los candidatos al Bundestag. Mientras que la principal potencia económica y demográfica de nuestro continente busca un programa de gobierno, tal negación interpela. En el gran vacío postmoderno de Alemania, el islam avanza ahora al galope.

Publicado en La Nef (nº 341, noviembre 2021).

Traducción de Carmelo López-Arias.

 https://www.religionenlibertad.com/opinion/419910026/islamizacion-alemania.html

 

jueves, 18 de noviembre de 2021

El derecho a opinar

 No sé cuántas veces habré dicho ya esto, pero internet es inmenso y todo aquel a quien no le guste este blog no tiene por qué leerlo. Nunca he ocultado, ni creo que tenga que hacerlo, que soy católica y de derechas. Así que todas mis opiniones van en ese sentido y chocan frontalmente con lo que se lleva, lo que se oye en los medios y lo políticamente correcto. Precisamente por eso escribo, para dar un punto de vista diferente a la mayoría y creo que tengo derecho. Aparte de que me gusta contar cosas.

Ultimamente parece que se ha convertido en un problema porque no es la primera vez que me consideran una "aguafiestas" por señalar que a veces las cosas no son como nos las pintan o que hay otras opiniones y también tienen sus razonamientos. Para ello acudo a menudo a artículos que no son míos pero creo que explican mejor que yo lo que quiero decir. No es agradable darse cuenta del otro lado de la moneda y algunos prefieren no saberlo. De acuerdo, pues que sigan viendo la Sexta. Yo mientras seguiré con lo mío. No pretendo molestar a nadie. Sólo quiero dar una información diferente.

El código Nüremberg

  Los diez puntos son: Es absolutamente esencial el consentimiento voluntario del sujeto humano. Esto significa que la persona implicada ...