Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

lunes, 20 de abril de 2026

El objetivo islamista es destruir el cristianismo, por Javier Lozano

«El objetivo islamista es borrar la civilización cristiana y los católicos son quienes la encarnan»

Islam y cristianismo

Laicismo

El general Pierre de Villiers es toda una institución en Francia. Amado por los soldados decidió dimitir como jefe del Estado Mayor de la Defensa por sus discrepancias con Macron. Padre de seis hijos y católico de fe firme, este alto mando militar que ha liderado importantes misiones internacionales proviene de la Vendée, la región francesa en la que humildes agricultores y nobles, unidos por su fe católica, lucharon juntos contra los abusos de la Revolución Francesa, y acabaron siendo víctimas de un genocidio.

Resulta llamativo que un general católico y de la Vendée haya sido el alto mando del Ejército de la republicana y laicista Francia.

Por su visión de la realidad francesa debido a su experiencia como militar así como su propia vida es un referente para muchos, sobre todos cuando los cimientos de su país están siendo zarandeados por los ataques yihadistas que durante los últimos años se han producido en territorio nacional.

Un militar de prestigio, católico y con las cosas claras

Hermano de Philippe de Villiers, conocido político conservador y fundador del parque temático Puy du Fou, el general destaca un elemento que tiene en su vida: “esta fuerza para saber de dónde soy y hacia dónde voy es una gracia formidable porque la necesidad de arraigo, que la globalización individualista niega por ideología, es profunda en el hombre. Es la necesidad de sentido, trascendencia y esperanza. Por eso vengo de una tierra, la Vendée, que lleva consigo el vivo recuerdo de las guerras y que, al mismo tiempo, clama la necesidad de superar el odio y la reconciliación”.

Pierre de Villiers, con el presidente Macron antes de dimitir como jefe del Estado Mayor

“La fe católica me fue transmitida en mi infancia con un sentido de servicio y entrega, que son sus elementos esenciales. Este es el camino hacia la verdadera felicidad que mis padres pudieron mostrarme”, contaba en una entrevista con La Vie. Ya como marido y padre tuvo claro que “la transmisión de la fe estaría en el corazón de nuestro hogar. Mi mayor orgullo hoy, mi alegría como padre, es que mis seis hijos han guardado el tesoro de su educación cristiana”.

Su maduración de la fe

En esta experiencia de fe, De Villiers afirma que no es “un gran espiritual ni un contemplativo: me acerco a Dios por la acción, en particular por relacionarme con los demás. Muy modestamente y por coherencia, siempre he tratado de encarnar mi fe practicando la caridad fraterna, con especial atención a los más frágiles, los heridos, los enfermos”.

“Personalmente, mi relación con Dios ha madurado en escenarios de guerra y en contacto con la muerte, los heridos y las familias en duelo. De Kosovo a Bataclan, pasando por Afganistán, una Palabra inspiró, apoyó, fortaleció mi compromiso: “No hay mayor amor que dar la vida por los amigos” (Juan 15,13)”, considera.

Por todo lo que ha vivido y conocido en esta Francia tan peculiar, laicista pero con católicos de fe profunda también, se muestra tan preocupado con la deriva actual de su país y su respuesta al yihadismo y al islamismo radical que campa a sus anchas por su tierra.

La complicada situación francesa

En una entrevista con Famille Chretienne, el que fuera jefe del Estado Mayor habla del atentado en Niza y asegura que "es un acto de guerra que tiene como objetivo la existencia misma de nuestra nación y nuestra civilización cristiana”. Por ello, cree que “a raíz de este acto atroz quiero decir: ¡ya está bien! Hay que tomar el control”.

El atentado en Niza en 2020 dejó tres víctimas mortales, asesinadas en la basílica de Nuestra Señora

En su opinión, “es hora de tomar medidas contundentes a largo plazo. No es una cuestión que afecte a las próximas elecciones, sino a las próximas generaciones. Debemos unir a quienes quieren transmitir nuestra civilización y no dejarse conquistar por el miedo. Porque el miedo es comienzo de la derrota”.

Sobre los ataques a católicos, como el de la basílica de Niza o el del padre Hamel, el general De Villiers tiene claro que han sido víctimas porque “los católicos practicantes simplemente encarnan la civilización cristiana”. Lo explica asegurando que “esta civilización es el objetivo preferencial de los terroristas islamistas que quieren imponer un nuevo modelo de sociedad en torno a la sharia. Están luchando contra el modelo occidental y su fundamento cristiano. Estado Islámico ha sido derrotado, pero la ideología islamista todavía sueña con establecer califatos. Repito, su objetivo es borrar del mapa nuestra herencia judeocristiana”.

"¡No se detendrán!"

El análisis de este general católico francés es duro y directo: “¡No se detendrán! Creer en una desaparición espontánea del terrorismo es un gran error analítico. Esta guerra debe librarse, y como cualquier guerra será larga y difícil”.

Y añade que para luchar de manera efectiva con el islamismo radical que atenta en Europa “debemos acabar con esa ingenuidad y este pacifismo post 68 que aún existe. Estamos en una guerra real. Por tanto, debemos cerrar filas y reconstruir el crisol nacional para evitar que estos jóvenes que nos golpean sean cada vez más numerosos”.

Esto debe hacerse, en su opinión también ayudando “a los más vulnerables para que no caigan del lado equivocado. Hay distintos frentes para intentar trabajar: seguridad, vivienda, educación…

En busca de lo verdadero, lo bello y lo bueno...

El general Pierre de Villiers llama a defender “nuestros valores” que unen su nación y que asegura que están presentes en la doctrina social de la Iglesia: “confianza, fraternidad, coraje, perdón, benevolencia”.

Apuesta además por un equilibrio entre firmeza y humanidad. “No hay humanidad posible sin firmeza ni firmeza sin humanidad. Esta es la clave para mí. Este equilibrio entre los dos no es centrismo ni suavidad.

Sobre los jóvenes que caen en las garras del islamismo radical en Francia y en otros países europeos. De Villiers los define como chicos “sin esperanza que son presa fácil del salafismo y el islam radical”.

Ante una situación como esta es necesaria mostrar “auctoritas”, es decir, autoridad. “Significa poder elevarse a algo más grande que está más allá de nosotros. Por falta de autoridad, algunos jóvenes caen en la fascinación de una ideología en la que la barbarie no es un simple medio sino un fin. Depende de Francia saber ofrecer algo más. Yo propongo pasar de una sociedad de contramodelos a una de modelos que nos eleven hacia lo bello, lo verdadero, lo bueno”.


(Publicado originariamente en ReL en noviembre de 2020).

https://www.religionenlibertad.com/mundo/220815/pierre-villiers-general-islamismo-civilizacion-cristiana-europa-catolicos_91623.html

domingo, 19 de abril de 2026

Derechos humanos en Ucrania

 🇺🇳La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos presentó un nuevo informe sobre la situación de los derechos humanos en Ucrania en el período del 1 de diciembre de 2024 al 31 de mayo de 2025.


El informe contiene cifras y hechos impactantes que arrojan luz sobre los crímenes del gobierno de Kiev. Esta es la verdadera cara del régimen ucraniano, cuyas víctimas no solo son civiles rusos y nuestros militares capturados, sino también los propios ucranianos.
Se documentan torturas a prisioneros de guerra, ataques con perros y violencia sexual, golpizas a “presos políticos” por su lealtad a Rusia, presión psicológica sobre ucranianos prorrusos, acusaciones de traición, “colaboracionismo” y otros delitos relacionados con la seguridad nacional por simple simpatía hacia Moscú, y un trato inhumano hacia los disidentes. Todo esto proviene del arsenal de los criminales nazis.

En total, desde el 24 de febrero de 2022, la Oficina ha documentado torturas o malos tratos a 170 detenidos relacionados con el conflicto.

Por nuestra parte, hemos advertido repetidamente a las organizaciones internacionales sobre la naturaleza criminal del régimen ucraniano.

El hecho de que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU — un organismo internacional que no es proclive a simpatizar con Rusia y mantiene una posición objetiva sobre la naturaleza y las causas del conflicto en Ucrania — se haya visto obligada a reconocer y publicar estos flagrantes hechos de violaciones a los derechos humanos, evidencia la situación verdaderamente trágica que se vive en los territorios controlados por el régimen ucraniano, situación que ya no puede ser silenciada.

Dos semanas antes, en su informe de junio sobre la situación de los derechos humanos en Ucrania, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso subrayó:
“Está ya completamente claro que en el poder en Kiev se encuentra un régimen abiertamente nazi, que sigue en todo a sus inspiradores ideológicos de la Alemania nazi y en este camino comete una cantidad incontable de violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos en todas las esferas de la vida social”.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional a tomar con la máxima seriedad los hechos presentados en el informe y a adoptar medidas efectivas para condenar al régimen de Kiev, que es abiertamente terrorista en sus métodos y racista en su esencia.

enlace al informe (inglés)

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sábado, 18 de abril de 2026

La mejor guerra es la que no se libra, por Carlos Estéban

No hay guerra que no tenga su correlato en la opinión internacional, que no reproduzca las alineaciones del frente en el papel o la pantalla. Esa, más que la del propio frente, es la verdadera neblina de la guerra, de todas las guerras.
En esencia, el ardor guerrero de unos y otros hace imposible ese mínimo de frialdad racional necesario para cuestionar la necesidad o conveniencia de un conflicto sin ser estigmatizado como agente de uno de los bandos.

Válgame toda esta introducción como venda antes de la herida, es decir, antes de decir que el ataque contra Irán me parece un error de bulto, una trampa de la que Trump tiene ahora muy difícil salir. Y no, no me pagan los ayatolás ni creo, como el presidente norteamericano ha acusado al Papa León XIV, que Teherán deba tener armas atómicas.

Mi oposición a esta guerra es exquisitamente trumpista, es decir, la juzgo un trágico error desde los postulados del propio Trump durante sus dos campañas electorales. Porque Trump no denunciaba las aventuras bélicas americanas anteriores porque fuera un agente baasista en su corazón, o porque anhelase el dominio de la sharía en Kabul, sino porque emprender guerras en tierras lejanas por otros motivos distintos de la defensa nacional era siempre un remedio peor que la enfermedad. Irak es hoy el más estrecho colaborador de Irán, y el control de los talibanes sobre Afganistán es hoy mucho más total e indisputado que antes de la invasión americana, tras años de pérdidas humanas y un chorreo de dólares inasumible.

No es cuestión de que el contrario sea «malo». Hacer de eso un casus belli es atarse a una guerra perpetua en todos los rincones de un planeta rico en regímenes cuestionables.

Saddam Hussein era un tirano. No hace falta insistir. La invasión de Irak en 2003 se presentó como una operación para eliminar una amenaza y, de paso, estabilizar el país sobre nuevas bases. Veinte años después, Irak sigue siendo un Estado frágil, atravesado por mil tensiones internas y con una influencia iraní muy superior a la que tenía antes de la guerra. En otras palabras, el principal adversario regional de Estados Unidos salió objetivamente reforzado.

Afganistán ofrece una imagen aún más descarnada. Tras casi dos décadas de intervención, más de 2,3 billones de dólares gastados según cálculos del Congreso estadounidense y miles de bajas, los talibanes regresaron al poder en 2021 con un control territorial más completo que el que tenían en 2001. El objetivo inicial —erradicar el santuario del terrorismo— se cumplió de forma parcial y temporal; el resultado final fue una restauración.

No son casos aislados. Libia, tras la intervención de 2011, pasó de ser un régimen autoritario pero funcional a un mosaico de milicias rivales. Siria, donde Occidente optó por una implicación indirecta, acabó convertida en un campo de batalla donde Rusia consolidó su posición en el Mediterráneo, con un decapitador del ISIS blanqueado por las cancillerías occidentales a su cabeza. Cada escenario tiene sus particularidades, pero el patrón es reconocible: la intervención no produce el mundo que promete.

En el caso de Irán, la situación es peor. Porque incluso una guerra dudosa y contraria a las promesas de Trump podría «colar» si es del tipo de Venezuela, visto y no visto, sin bajas propias, con un objetivo que paga la acción bélica y con la situación solucionada antes del desayuno.

Pero Irán es otra bestia muy distinta. No solo por su tamaño o por su capacidad militar, sino por su posición en el sistema energético global. Por el estrecho de Ormuz transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial y una proporción similar del gas natural licuado, lo que convierte cualquier disrupción en un shock inmediato para los mercados.

Las últimas semanas han ofrecido un anticipo. El encarecimiento de los seguros marítimos, el desvío de buques y la amenaza de un doble bloqueo —militar o simplemente disuasorio— han bastado para tensionar los precios y alterar flujos comerciales. No hace falta un cierre total del estrecho para generar efectos globales; basta con introducir incertidumbre.

Luego está la ley de consecuencias no buscadas, en este caso en forma de beneficiarios entre los países rivales. Rusia, con una economía fuertemente dependiente de las exportaciones energéticas, gana con cada dólar adicional en el precio del barril. No necesita intervenir ni tomar partido de forma visible. Le basta con que el mercado se estrese y que la atención occidental se disperse. Cada crisis en Oriente Próximo es, en ese sentido, un balón de oxígeno indirecto.

China observa el escenario desde otra lógica. Su prioridad no es la escalada, sino la estabilidad de los flujos que alimentan su crecimiento. Pero al mismo tiempo, cada tropiezo estadounidense refuerza su argumento de que el orden internacional liderado por Washington es, en el mejor de los casos, inestable. Pekín no necesita ganar la guerra; le basta con ganar el relato de la guerra. Turquía, por su parte, juega a un equilibrio más activo. Miembro de la OTAN y actor regional con ambiciones propias, ha demostrado en conflictos recientes —de Siria al Cáucaso— una notable capacidad para aprovechar los huecos que dejan otros. Una crisis prolongada en la región le ofrece margen para reforzar su papel como mediador, como socio incómodo o como potencia de segundo orden con aspiraciones de primero.

La cuestión ya no es solo qué hacer con Irán, sino qué efectos colaterales tendría cualquier decisión en un sistema internacional mucho más fragmentado que hace 20 años. La guerra deja de ser un enfrentamiento bilateral para convertirse en un fenómeno con ramificaciones múltiples, muchas de ellas fuera de control. En ese contexto, la idea de guerra buena resulta cada vez más difícil de sostener.

Ese era, en el fondo, uno de los mensajes más repetidos en la campaña de Donald Trump, más allá del estilo o de las exageraciones habituales: la idea de que Estados Unidos no podía seguir actuando como ingeniero universal sin asumir costes desproporcionados y beneficios inciertos. 

 https://okdiario.com/opinion/mejor-guerra-que-no-libra-16612743

viernes, 17 de abril de 2026

Eficacia de la vacuna de la gripe

 Recopilación de datos de eficacia de las vacunas de la gripe recomendadas por el Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones.


La información que proporciona el CAVI es muy confusa y dificil de interpretar ya que no referencia los datos que muestran, se limitan a dar una lista de referencias al final del informe sobre vacunas de gripe, pero ya con la información que aportan se puede ver que las "eficacias vacunales" que aportan son muy limitadas cercanas al 50% que significaría que es una protección cercana al azar, tienes la misma probabilidad de pasar la enfermedad vacunándote que sin vacunarte.

Otro de los detalles que se aprecia en la información que aporta el CAVI es que no mencionan que en la mayoría de las fichas técnicas de las vacunas que recomiendan se mide la "eficacia relativa", no eficacia absoluta ya que la mayoría de los productos que recomiendan no han sido probados frente a un placebo real sino frente a una versión anterior de la vacuna o incluso frente a una vacuna no antigripal, lo cual puede inducir a una eficacia distorsionada ya que ese pseudoplacebo puede estar favoreciendo la aparición de síntomas asociados a la gripe.

Otra de las propiedades que se observan en estas fichas técnicas es que comprueban si la cepa que ha provocado el síndrome gripal está asociada a la cepa contenida en la vacuna y en los grupos donde se prueba la vacuna aparecen porcentajes no despreciables de casos con cepas contenidas en la vacuna y por tanto lo que estás observando es que la misma vacuna crea focos de gripe con la cepa que portan.

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Los debates conceptuales y teóricos son para el café, lo que importa a estas alturas es que discutamos si los productos que nos vende la teletonta y los consigliere de insalud reúnen los requisitos necesarios para ser recomendados y cuando uno mira los datos de las fichas técnicas de las vacunas contra la gripe que se recomiendan uno se puede quedar petrificado.
No es ya que las eficacias que informan sean muy bajas, es que la realidad es que son productos que hay que vender con buenas campañas de marketing porque en realidad no protegen de nada, siempre hay un porcentaje de "no protección" que va en contra del lema de "protegerte para proteger"

Que cada uno saque sus conclusiones respecto a esa protección, y no hablamos de las listas de efectos secundarios  que contiene cada ficha técnica.

jueves, 16 de abril de 2026

200000 visitas

 En casi seis años. No es que sea mucho pero es un hito. Como es mi blog número nueve Por lo menos, calculo que llevaré unos dos millones en veinte años. Supongo que puedo darme por satisfecha.

Me he casado, he tenido tres hijos y una nieta.

 Hablo más o menos cuatro idiomas. He auto publicado quince libros con mis reflexiones. He cuidado varias mascotas. Supongo que he cumplido.

Tampoco aspiro a mucho màs. El tiempo de emprender y desarrollar ya pasó. Ahora queda recoger los frutos y esperar el declive natural de las cosas.


 

miércoles, 15 de abril de 2026

 Apreciados aulladores:

Cuiden a sus niños de la pérdida de la inocencia facultada por la proliferación de personajes malignos en todos los dibujos animados, cómics, videojuegos y películas, incluso las que parecen inocentes muñequitos, lanzan mensajes e instalan cookies ideológicas en sus pequeños.
    La idea de que los niños, y sobre todo las niñas, deben abandonar a sus familias para triunfar e irse lejos, la de que los progenitores no son sabios sino obsoletos, la de que un amigo repentino vale más que un padre o una madre, están permanentemente en las series infantiles. También infunden que los chicos son tontos y las niñas pueden ser violentas o cascarrabias porque ello las hace fuertes.
   Tengan en cuenta que si el que ve eso es un varón, le puede afectar negativamente en su autoestima. También los personajes híbridos de animales y personas esconden muchos mensajes, así como los animales que hablan, con aspecto de cachorros enfadados, que luchan contra adultos humanos dibujados como personas maduras. Los niños interiorizan que sus mayores son malos, pero que un leoncito cachorro es un ángel. Nada es inocente.
   Se trata de separar afectivamente a los niños de sus familias para que se alejen en busca de “su propio mundo” de autosuficiencia donde el fin último es ser pequeños dioses.
    Para eso se paga a excelentes guionistas que saben introducir estas ideas eugenésicas en tramas de apariencia infantil e inocente.
   Revisen los personajes a los que sus hijos y nietos siguen, porque si, además, ustedes les compran las mochilas y los juegos con esos mismos perfiles, están colaborando en convertir a sus hijos en futuros obedientes globalitaristas.
   Si se sientan a ver con ojo crítico algún capítulo ENTERO de muchos “dibujitos” verán proliferar malos ejemplos de niños enfadados que se pelean todo el tiempo con adultos asesorados por mascotas que hablan. Eso cala profundamente en la psique de los pequeños, que acaban por pedir consejo a su perro antes que a su padre, literalmente.
   No, no hay nadie revisando eso. Los jefes son los mismos que los quieren inocular, es responsabilidad de usted cuidar la salud ideológica de sus vástagos.
   Ahora, los malotes son los héroes, los monstruos son los buenos, y la inocencia es ser idiota.
   Miren a los ojos de esos personajes, muchos de ellos a usted, de niño, le hubieran dado miedo.
Un aullido. Fernando López-Mirones.

martes, 14 de abril de 2026

Ansiedad

 Llevo una temporada intranquila. Por una parte por las bodas de mis hijas como es natural. Por otra por la situación mundial que cada vez es más complicada.

Dicen muchas profecías que vamos al fin de los tiempos. A mí a mí edad ya no me importa demasiado, pero no quiero pensar en qué afecte a mi familia. Dios nos guarde.

https://www.cesarvidal.tv/videos/hacia-la-paz-en-iran-08-04-26


Recomiendo los diez primeros minutos

lunes, 13 de abril de 2026

Marruecos tan cerca, por Arturo Pérez Reverte

Hace días, entre dimes y diretes respecto al Sáhara Occidental, escuché diversas declaraciones de políticos y ciudadanos sobre el particular. Desde el aplauso al espumarajo, cada cual opinaba conforme a su interés, razón o sentimientos. Fue interesante el debate, y participé en él con algunas viejas fotografías y artículos. Haber vivido un año en la colonia española, ser corresponsal en Argel y frecuentar la guerra del Sáhara –la de verdad, no el turismo en campos de refugiados– me daba derecho a recordar y opinar, cosa que hice. A repetir que mi corazón estará siempre con mis amigos saharauis. Con los vivos y con los muertos. 
 
Establecido eso, llamo la atención sobre algo que me dejó pensando: el deseo, sobre todo de algunos políticos de izquierdas y del público en general, de que en Marruecos caiga la monarquía, Mohamed VI se vaya a tomar por saco y allí reinen libertad, progreso y democracia. Deseos ésos que resulta difícil no compartir; pero que requieren notas a pie de página que, por lo visto, quien las conoce o intuye se guarda mucho de dar. Pero como el arriba firmante tiene una edad en la que ciertas cosas importan un carajo, voy a tocar esa tecla. Me pone, incluso. Lo de tocarla. 
 
Europa, o lo que aún llamamos Occidente, es un espacio político y cultural acribillado de achaques y goteras, camino del desguace. Como todos los imperios, tardará en llegar al momento o el siglo del finiquito, pero su destino es tan ineludible como la historia de la Humanidad. Sobre ese nido confortable de derechos y libertades, duramente conquistados durante siglos, caen ahora, de forma tanto pacífica como violenta, oleadas de pueblos más jóvenes, más desesperados y más hambrientos, que no se rigen por nuestras reglas sino por las suyas y que traen, a veces, dosis de rencor históricamente justificadas. Todo ello lo resume de maravilla, ahorrándome palabras, la afirmación todavía reciente de un radical islámico: Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia. 
 
Como todos los imperios, Europa, u Occidente, tenía centuriones que protegían las fronteras. Ellos nos hacían el trabajo sucio para mantener la calefacción a 22 grados. Pero eso se acabó, paradójicamente con el aplauso de una Europa donde esos centuriones tenían mala prensa. Las llamadas primaveras árabes, y cómo terminaron, fueron un aviso que no sirvió de gran cosa. Los europeos, o españoles, creemos que es mejor un mundo sin tiranos que con ellos, aunque nos vigilen la finca. Y es verdad. El problema es que eso plantea un rompecabezas de imposible solución: o tenemos finca y calefacción o no las tenemos. Nuestro mundo ya no será mejor jamás, porque hace tiempo que aquí perdimos el manejo inteligente de los mecanismos. Queremos vivir bien, pero criticando lo que nos hizo vivir bien. Eso es admirable, claro, siempre y cuando estés dispuesto a asumir las consecuencias. Pero no lo estamos. 
 
Hay un lugar que debería mencionarse más: el Sahel. Justo debajo de Marruecos y Argelia. A veces preguntamos qué hacen tropas francesas y españolas en Mali, tragando polvo entre saharianos y subsaharianos, y me gustaría saber por qué quien debe explicarlo no lo hace. Por qué nadie dice que la principal amenaza para Europa no es sólo Putin, sino también el Sahel y lo que allí se cuece: un islamismo violento, radical y despiadado, frente al que regímenes autoritarios como Argelia, monarquías como la de Marruecos, son nuestro baluarte defensivo, las legiones de nuestro ya maltrecho limes romano: unos hijos de puta que, por suerte para Europa y pese a los conflictos con ellos, todavía son nuestros hijos de puta. Cuando salten esos cerrojos, cuando Mohamed VI caiga entre el aplauso de quienes deseamos democracia y libertad para Marruecos –pese a los clichés, un pueblo de gente buena de la que podríamos aprender mucho los españoles–, la anhelada primavera marroquí puede acabar como otras que conocimos: con una guerra civil, y puede que con un régimen islamista. Con los curas de allí, una vez fuera de control –sabemos de lo que es capaz un cura con turbante, un Corán en una mano y un Kalashnikov en la otra–, predicando la Yihad en torno a Ceuta y Melilla y a quince kilómetros de las costas españolas. 
 
Y no digo, ojo con eso, que sea malo ver al rey de Marruecos disfrutando de su fortuna en el exilio de Suiza o en una villa de Mónaco. Me gustaría, sin duda. Les juro a ustedes que me da morbo. Pero a la hora de aplaudir o silbar a héroes o tiranos conviene saber lo que se hace, asumiendo las consecuencias. Comiéndose las duras y las maduras. Algo cada vez más difícil en esta Europa imbécil que ha sustituido bibliotecas por redes sociales, cultura por filantropía y razón por sentimientos.  

 https://arturoperez-reverte.blogspot.com/2022/04/marruecos-tan-cerca.html

domingo, 12 de abril de 2026

El silencio de los libres, por Alba Vila

 Esta semana se han cumplido dos años del ataque más sangriento en Israel. El 7 de octubre de 2023, los terroristas de Hamás irrumpieron por tierra, mar y aire. Aquel día dejó 1.200 muertos y más de 250 secuestrados. La imagen del terror con el festival de música Nova, los kibutz y de familias enteras ejecutadas, dio la vuelta al mundo. En este segundo aniversario, Hamás ha aceptado el plan de paz propuesto por Donald Trump. Todos lo sabemos. Todos sabemos lo que ocurrió aquel 7 de octubre, conocemos las declaraciones, los análisis, las protestas, los comunicados, las flotillas y quién iba en ellas (también que iban sin ayuda humanitaria), lo que opina uno y el contrario,… Todo está registrado al milímetro, medido para el discurso y comentado hasta la madrugada como una buena cortina de humo. Sin embargo, mientras usted lee estas líneas, hoy, doce cristianos morirán por su fe.

 Según la Lista Mundial de la Persecución 2025, 4.776 cristianos fueron asesinados el año pasado simplemente por creer en Jesús. En un mundo que presume de derechos humanos, de pluralidad y de progreso, hay hombres y mujeres que siguen muriendo por rezar. Hay un país donde esta realidad se evidencia y se torna en un problema de una magnitud mayor: Nigeria. En este país africano, el genocidio no es una palabra de debate sino una realidad observada y sufrida en el día a día. Una realidad expresada en datos: más de 7.000 cristianos asesinados entre enero y agosto de este mismo año.

 El silencio reina en Europa ante este drama y festín de limpieza étnica. Nos definimos a nosotros mismos cómo la sociedad más libre, ¡nunca antes tan libre!, pero quizás nunca fuimos tan cautivos del miedo a parecer políticamente incorrectos. Si fuéramos libres, esto sería tema de conversación. Si fuéramos libres, la indignación sería compartida. Las aldeas arden y los niños son raptados mientras que, aquí, se celebran congresos sobre la tolerancia y se ofrecen discursos llenos de referencias hacia los más débiles. Los verdugos de esta sangría de cristianos tienen nombre propio: Boko Haram, las milicias fulani, el Estado Islámico de África Occidental… pero a nadie parece importarle. Tremenda comodidad disfrazada de virtud. 

 La palabra genocidio ha ocupado portadas, titulares e incluso mesas de comidas familiares. Pero se ha usado para Gaza y aunque nadie niega lo que ha sido esta realidad durante dos años resulta inevitable preguntarse por qué unos muertos merecen tantos titulares y otros nada, el dolor del silencio. Callar se convierte en máxima y, quizás, por cobardía, por considerar que defender al prójimo no es moderno. Porque hacerlo, ¿nos haría parecer intolerantes? Pero ese silencio, no el de las víctimas, sino el nuestro, es el sonido más revelador de la decadencia de nuestra sociedad.

 El genocidio, el mayor del mundo, es contra los cristianos. En Corea del Norte, entre 50.000 y 70.000 cristianos están internados por practicar su fe. En Pakistán, Irán, Afganistán e India, la persecución crece cada año. En Europa, también. Según el Observatorio sobre la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos (OIDAC), 2.444 ataques fueron registrados en 2023 en 35 países europeos: un ataque cada cuatro horas. Profanaciones, incendios, amenazas, agresiones. Francia encabeza la lista, seguida de Alemania, Italia, Polonia y España. Una violencia cultural, mediática e ideológica. Un sinsentido ya que somos hijos de esos valores. Nuestra idea de vida, de dignidad humana, de familia, de libertad o igualdad nace de la fe. Por eso, el problema de Occidente no es que haya olvidado a Dios, es que ha olvidado al hombre que muere por Él. 

 Quizá haya llegado el momento de una revolución de cristianos se está librando la batalla más antigua del mundo: la del bien contra el mal. Y ese mal exige coraje. Una revolución de fe y de valentía, que recuerde que creer no es algo que se nos permita, una concesión, sino una condición del alma. Si Occidente deja de defender sus raíces, también deja de defender al hombre. Y cuando se calla ante el sufrimiento de los inocentes, empieza a perderlo todo. Nunca antes tuvimos tantas leyes, tantos llamados derechos, tantas medidas de protección o más declaraciones universales. Pero nunca fue tan fácil mirar hacia otro lado.

https://gaceta.es/opinion/el-silencio-de-los-libres-20251010-0801/ 

El objetivo islamista es destruir el cristianismo, por Javier Lozano

«El objetivo islamista es borrar la civilización cristiana y los católicos son quienes la encarnan» Islam y cristianismo Laicismo El general...