Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

lunes, 12 de octubre de 2026

Fabricando nuestra propia ratonera, por Arturo Pérez Reverte

 

Ninguna ratonera funciona sin la complicidad del ratón. Por lo menos, ésas clásicas de madera y alambre con un trocito de queso, que, cuando la bestezuela incauta hinca los dientes, disparan un resorte y atrapan al miserable roedor por el pescuezo. Y no está de más recordarlo a la hora de considerar en qué nos estamos convirtiendo, en España. En qué pandilla de gilipollas pretendemos transformar a los niños que un día, más pronto que tarde, tendrán nuestras vidas y nuestra vejez en sus manos. Lo mismo es que a veces me levanto atravesado y veo las cosas turbias, pero mucho me temo que buena parte de los esfuerzos educativos que hacemos en la actualidad -incompetencia cultural y chulería estéril del ministro Wert aparte- se encaminan a fabricar esa ratonera. A hacer que nuestros cachorros, y nuestro futuro con ellos, metan la cabeza en esa trampa de estupidez y demagogia imbécil, tan ajena a la realidad. Tan distante de la vida.

Algunas veces, en esta página, he mencionado ejemplos: los animales salvajes pasados por el filtro de los dibujos animados y el buenismo absurdo, capaces de convertir un puma mejicano, una serpiente de cascabel o un tiburón blanco en tiernas mascotas de compañía. O, ya en cosa de seres humanos, aquella fiesta escolar dedicada a los piratas que narré un día, en la que la maestra, al extrañarse algunos padres de que se prohibiera a los niños acudir con espadas o pistolas, argumentó: «Es que también había piratas buenos». Sin olvidar ese carnaval escolar dedicado al Oeste, donde se pedía expresamente a los padres que sus hijos acudieran sin pistolas, rifles, arcos ni flechas; y, más importante todavía, mejor disfrazados de indios que de vaqueros, para que los niños hijos de inmigrantes hispanoamericanos no se sintieran acomplejados, víctimas y en minoría.

Es como lo de los lobos, y se lo dice a ustedes un defensor acérrimo de estos animales. Porque una cosa es defender la existencia del lobo, que incluye su derecho a cazar y matar tal como ese depredador lo ejerce desde hace siglos -y también a ser matado cuando sus intereses chocan con los de los humanos-; y otra, vender a las criaturas la imagen de que el lobo es una criatura angelical, tan inofensiva como un perro de compañía. Que se lo pregunten a los ganaderos rurales de León y Asturias, a ver qué opinan, y si esas opiniones son aptas para incluirse en los libros de texto. O a mí mismo y algún compañero de otros tiempos, que podríamos contar con detalle lo que una manada de lobos hambrientos puede hacer con unos refugiados bosnios, niños incluidos, cuando éstos huyen dispersos por los bosques, sobre la nieve.

Así que, en línea con lo que comento, permítanme dos o tres ejemplos más, últimas adquisiciones en cuanto a ratoneras y demagogia se refiere. Una proviene de algunos historiadores, desde luego no tan mediocres como Emilio de Diego o José Luis Corral -semejante exceso de caspa ya requiere hacer oposiciones-, pero sí lo bastante cantamañanas para empeñarse, desde hace algún tiempo, en desterrar el término Reconquista de la guerra de ocho siglos que en España se mantuvo contra el Islam, sustituyéndolo por el muy políticamente correcto Expansión de los reinos cristianos en la Península; que suena, en efecto, muy de ahora; como si todo hubiera transcurrido en elegantes negociaciones en torno a una mesa con cigarros puros y un cafelito. Échate un poquito para allá, Mohamed, haz el favor. O sea. Que me expando.

Podríamos seguir citando ejemplos, pero se me acaba la página. Aun así, creo que todavía caben dos. Uno es de hace poco, en un colegio de Madrid, cuando una profesora, llevada por la buena voluntad que caracteriza estos deliciosos tiempos, comunicó a sus alumnos que Cristóbal Colón no descubrió América, «porque ésta ya estaba allí con sus habitantes»; y lo que hizo Colón, y como tal debía figurar en los ejercicios de clase, so pena de mala nota, fue «llegar a América después de un largo viaje». Reconocerán ustedes que éste, como ejemplo de gilipollez docente, es excelso, y supera al de la Reconquista. Pero estoy seguro de que apreciarán más el que acaba de enviarme un padre, con fotocopia de un libro de texto en la que, lamentablemente, no figura el nombre de la editorial escolar responsable del asunto: «Antonio Machado fue elegido miembro de la Real Academia. Pasados unos años (no se especifica en qué nos estuvimos ocupando los españoles durante esos años) fue a Francia con su familia y allí vivió hasta su muerte».    

 https://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/992/fabricando-nuestra-propia-ratonera/

domingo, 11 de octubre de 2026

Medicamentos comunes durante el embarazo que asocian riesgo de autismo, por Diego Buenosvinos

El uso de medicamentos durante el embarazo vuelve a situarse en el centro del debate científico tras la publicación de un amplio estudio que apunta a posibles efectos sobre el desarrollo neurológico del feto. La investigación, basada en millones de historiales clínicos en Estados Unidos, sugiere que la exposición prenatal a determinados fármacos de uso común podría estar asociada a un mayor riesgo de trastorno del espectro autista (TEA), especialmente cuando se combinan varios tratamientos a la vez.

El trabajo analiza más de seis millones de registros materno-infantiles y detecta un patrón llamativo: algunos medicamentos que interfieren en la producción de colesterol del organismo aparecen vinculados con una mayor incidencia de autismo en la descendencia. Este enfoque supone un cambio respecto a estudios anteriores, ya que no clasifica los fármacos por su finalidad terapéutica —como antidepresivos o ansiolíticos—, sino por su impacto biológico en procesos clave del organismo.

Los datos muestran que las mujeres embarazadas expuestas a al menos uno de estos medicamentos presentan un incremento significativo del riesgo. Además, este aumenta a medida que se combinan varios fármacos, lo que refuerza la hipótesis de un efecto acumulativo. Aunque la relación observada no implica necesariamente causalidad, los investigadores destacan la consistencia de los resultados en una muestra de gran tamaño.
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Uno de los aspectos clave para entender estos hallazgos es el papel del colesterol en el desarrollo fetal. Lejos de su conocida relación con la salud cardiovascular, esta molécula resulta esencial para la formación del cerebro durante la gestación. Alteraciones en su síntesis pueden afectar a procesos críticos del desarrollo neurológico, lo que abre la puerta a explicar por qué ciertos medicamentos podrían tener un impacto en etapas tan tempranas de la vida.

El estudio también refleja un aumento notable en el uso de estos tratamientos durante el embarazo en los últimos años, lo que añade urgencia a la necesidad de comprender mejor sus efectos. En muchos casos, se trata de fármacos ampliamente prescritos y necesarios para controlar patologías como la depresión, la ansiedad o problemas cardiovasculares, lo que plantea un delicado equilibrio entre los beneficios terapéuticos y los posibles riesgos.

Los expertos insisten en que estos resultados no deben interpretarse como una llamada a suspender tratamientos de forma generalizada. Al contrario, subrayan la importancia de que cualquier decisión médica se tome de manera individualizada y bajo supervisión profesional. Sin embargo, sí consideran que el estudio abre una línea de investigación relevante para revisar protocolos, mejorar la información disponible y avanzar hacia alternativas más seguras durante el embarazo.

En este contexto, los investigadores plantean la necesidad de reforzar la vigilancia sobre los efectos de los medicamentos en etapas prenatales, así como de desarrollar herramientas que permitan identificar a las pacientes con mayor vulnerabilidad. El objetivo final es claro: garantizar tratamientos eficaces sin comprometer el desarrollo del feto en un periodo especialmente sensible.
Tratamientos

En conjunto, estos medicamentos pertenecen a distintos grupos terapéuticos y se utilizan principalmente para tratar enfermedades del sistema nervioso, cardiovascular y metabólico. De forma general:

    Antidepresivos (como fluoxetina, sertralina, bupropión, trazodona): se utilizan para tratar la depresión, trastornos de ansiedad y, en algunos casos, problemas del sueño o de dependencia a nicotina.
    Antipsicóticos (como aripiprazol, haloperidol, cariprazina): se emplean en trastornos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o episodios de agitación severa.
    Ansiolítico (buspirona): indicado para el tratamiento de la ansiedad.
    Betabloqueantes (metoprolol, propranolol, nebivolol): se usan principalmente para la hipertensión arterial, arritmias cardíacas y, en algunos casos, ansiedad o migrañas.
    Estatinas (atorvastatina, pravastatina, rosuvastatina, simvastatina): sirven para reducir los niveles de colesterol y prevenir enfermedades cardiovasculares.
 

 https://okdiario.com/salud/estos-son-medicamentos-comunes-durante-embarazo-que-asocian-riesgo-autismo-eeuu-16699055

sábado, 10 de octubre de 2026


 

 En una entrevista concedida a la publicación francesa Valeurs Actuelles, el cardenal guineano Robert Sarah, exprefecto para el Culto Divino, arremete contra quienes quieren imponer la inmigración masiva como un imperativo evangélico.

“Es una falsa exégesis utilizar la Palabra de Dios para valorizar la migración”, asegura, contundente, el cardenal Sarah. “Dios nunca ha querido estos desarraigos”.

Las palabras del cardenal resultan especialmente valientes en un momento en el que, desde la Curia romana hasta la abrumadora mayoría de las conferencias episcopales de Occidente, están convirtiendo la defensa de la inmigración masiva e indiscriminada en un caballo de batalla, normalmente acompañada de citas evangélicas y la insinuación (o la declaración explícita) de que quien piensa lo contrario “no es cristiano”.

La condición de subsahariano de Sarah le da una particular autoridad en este asunto y lanza la voz de alarma contra este novísimo fenómeno. “Esta voluntad actual de globalizar al mundo suprimiendo a las naciones, las especificidades, es una locura total”, afirma. Y en cuanto a las analogías bíblicas, recuerda que el pueblo judío “tuvo que exiliarse, pero Dios lo condujo de nuevo a su país. Cristo tuvo que huir de Herodes y refugiarse en Egipto, pero volvió a su país cuando Herodes murió”.

La identidad, la pertenencia, son importantes para Sarah. “Cada uno de nosotros debe vivir en su país. Como un árbol, cada uno tiene su terreno, su ambiente donde crece perfectamente. Más vale ayudar a las personas a crecer en su cultura que animarlas a venir a una Europa en plena decadencia”.

viernes, 9 de octubre de 2026

Derechos humanos en China, por Josep Miró i Ardevol

Pedro Sánchez ha visitado China por cuarta vez, erigiéndose en el dirigente occidental que más ocasiones ha viajado a ese país en los últimos años. En teoría, el objetivo es mejorar las relaciones económicas. En la práctica, la realidad desmiente una y otra vez el relato oficial: año tras año, la balanza comercial se vuelve cada vez más desfavorable para España, hasta convertir a China en nuestro principal déficit exterior.

La inversión china tampoco parece ofrecer la respuesta esperada. O bien intenta penetrar en infraestructuras estratégicas, o bien, cuando finalmente se materializa, apenas genera unos pocos puestos de trabajo, sin transferencia tecnológica relevante ni creación de tejido industrial de valor. Entonces, ¿qué explica esta insistencia?

La respuesta debe buscarse en el último encuentro entre ambos dirigentes. Durante la reunión oficial celebrada el 14 de abril de 2026 en Pekín, Xi Jinping afirmó ante Pedro Sánchez que ambos estaban “en el lado correcto de la historia” frente a la “ley de la selva”. Sánchez, por su parte, respondió apelando al refuerzo del sistema multilateral y lamentando igualmente el deterioro del derecho internacional.

Resulta revelador que ambos se consideren unidos por estar en el mismo lado, cuando el régimen chino constituye una de las dictaduras más duras de la historia por su capacidad de opresión, encarcelamiento, castigo y control integral de la sociedad.

China figura de manera sistemática entre los peores países del mundo en derechos humanos, Estado de derecho, libertad religiosa, libertad de expresión y democracia, según los principales indicadores internacionales. Freedom House le otorga 9 sobre 100 puntos, clasificándola como “no libre”, con una puntuación de -2 en derechos políticos y 11 sobre 60 en libertades civiles, reflejo de una represión sistemática.

Amnistía Internacional denuncia detenciones masivas de defensores de derechos humanos y restricciones extremas a la libertad de expresión. El poder judicial carece de independencia real y está subordinado al Partido Comunista Chino, configurando no un Estado de derecho, sino un Estado al servicio del derecho, donde la ley no limita al poder, sino que lo instrumentaliza.

En materia religiosa, China es un Estado oficialmente ateo que aplica una política de “sinización” destinada al control absoluto de la conciencia. Solo reconoce cinco religiones y únicamente bajo estructuras sometidas al Partido. Todo lo que queda fuera de las llamadas “iglesias patrióticas” es objeto de persecución, encarcelamiento y disolución.

La libertad de expresión existe únicamente en la letra constitucional. Las leyes sobre “subversión”, la censura en internet y la ausencia de prensa libre convierten cualquier crítica en un riesgo penal. Reporteros Sin Fronteras denuncia desde hace años violaciones masivas y sistemáticas.
Y la represión no se limita al territorio continental.

En el Tíbet, desde la invasión de 1949-1950, China ha causado la muerte de hasta 1,2 millones de tibetanos y ha destruido más de 6.000 monasterios. A ello se suma la persistente vigilancia masiva, el reconocimiento facial, las detenciones arbitrarias y una política explícita de erradicación cultural.

En Xinjiang, Xi Jinping impulsó desde 2014 una campaña de hipervigilancia que ha llevado a la detención de más de un millón de uigures en campos de “reeducación”, con denuncias de torturas, esterilizaciones forzadas y autorizaciones para disparar contra fugitivos, hechos que numerosos informes internacionales califican como crímenes de lesa humanidad.

En Hong Kong, China ha liquidado el pacto de “un país, dos sistemas” mediante la Ley de Seguridad Nacional de 2020 y el artículo 23 aprobado en 2025, encarcelando a miles de activistas —entre ellos 45 líderes prodemocracia condenados en 2024—, prohibiendo protestas y extendiendo incluso la represión extraterritorial.
Pero nada de esto parece importar a Sánchez.

En sus cuatro viajes jamás ha existido la más leve alusión a los derechos humanos, algo que sin duda satisface a Xi Jinping. Y su tan proclamada sensibilidad por el derecho internacional le lleva a ignorar la realidad de la dictadura china, del mismo modo que anteriormente hizo con Venezuela y Cuba.

Por eso, afirmar que Sánchez y Xi están en el mismo lado de la historia solo puede significar una cosa: que, para ambos, la legitimidad del poder no se mide por la libertad, sino por la capacidad de imponer un relato y sofocar la disidencia.
Y aquí emerge la gran contradicción moral.

La lógica reacción favorable de Sánchez hacia el Papa —asumiendo su autoridad moral frente a los ataques de Donald Trump— debería llevarle a extender ese mismo reconocimiento a los restantes principios morales que la Iglesia ha formulado: el aborto, que pretende ampliar aún más; la eutanasia, que impulsa; y el adoctrinamiento en la escuela pública bajo control ideológico, como ocurre en Cataluña con el controvertido programa Coeduca’t.

Pero no es así.

La Iglesia recibe reconocimiento mientras permanece como figura ornamental. Deja de recibirlo cuando se convierte en defensora del orden moral universal, el mismo que establece la primacía de la paz, de la dignidad humana y de los límites éticos al poder político.

Sánchez no asume, como Xi, que exista una instancia moral no sometida ni a las urnas, ni a la hegemonía militar, ni al cálculo electoral, capaz de juzgar la legitimidad del poder.

Por eso, y como en La guerra de las galaxias, Sánchez y Xi se encuentran en el mismo lado: el de la fuerza oscura. 

 https://www.forumlibertas.com/sanchez-xi-china-derechos-humanos/

jueves, 8 de octubre de 2026

Netanyahu al desnudo

https://youtu.be/7BYfKxYZHhk?si=1so4a5XIXSI4bNbq 
 

Parto. Si yo pude cualquiera puede

 Soy una persona débil. En los relevos no me elegían porque siempre llegaba la última. Tengo la piel delicada y poca tolerancia al dolor.

Aún así a mi primer hijo lo tuve sin epidural y con ventosa. Al año lo había olvidado y tuve una niña, también con ventosa. A los dos años, la tercera. Si yo pude soportarlo y repetir, cualquiera puede. Vale la pena

miércoles, 7 de octubre de 2026

Pensar menos, por Catalina Pidal

 Durante siglos, la curiosidad y la necesidad empujaron al ser humano a registrar, recordar e interconectar ideas. Recuerdo perfectamente memorizar los números de teléfono de casa de mis mejores amigas.

La memoria no era un almacén pasivo era una fuerza de trabajo.  Consistía en fabricar estructuras internas y adquirir una relación de datos

    Hoy, sin embargo, el pensamiento ya no se organiza solo en torno a lo que sabemos, más bien se basa en torno a lo que podemos recuperar al instante. Todo esta determinado por la eficiencia de buscar.

Cada vez más personas, en las que me incluyo, no exploran su memoria, interrogan un dispositivo. Analicemos quien no pone el navegador y busca una calle «a la antigua». La información, además, se olvida con facilidad precisamente porque sabemos que sigue ahí, disponible. Externalizamos el recuerdo y sospecho que con él, externalizamos también parte del trabajo invisible que hace posible comprender.

    Cuando descargamos de forma sistemática el peso de la memoria sobre sistemas externos, dejamos de entrenar la musculatura interna que permite relacionar o  matizar. Sabemos menos pero lo que más me preocupa de todo es que comprendemos menos.

Las grandes compañías de inteligencia artificial nos han presentado los chatbots como ayudantes y  copilotos. Pero en la práctica han construido artefactos optimizados para algo bastante más ambiguo como es maximizar la interacción, o la fidelidad de un cliente. En definitiva, dependencia. Un coche autónomo no puede permitirse “aprender sobre la marcha” a costa de atropellar peatones. Un fármaco no sale al mercado con la coartada de que ya iremos viendo sus efectos adversos en tiempo real. Bueno, o no debería. Sin embargo, con los chatbots se ha normalizado una ética de laboratorio a cielo abierto.

    Un chatbot puede invadir el terreno más vulnerable de la experiencia humana. Ya lo estamos viendo, puede interferir en la la soledad, la fragilidad, el deseo de ser comprendido…

Lo inquietante de los chatbots es que combinan una elocuencia casi humana con una total ausencia de mundo. No conocen el peso real de las palabras que emiten. Parecen comprender porque han sido entrenadas con todos los rastros verbales de nuestra comprensión, pero no comprenden. Y, sin embargo, nosotros sí somos afectados por ellas como si lo hicieran.

    Eso explica la trampa moral de esta tecnología. Cuanto más humana parece, más fácil es olvidar que no lo es. Cuanto más olvidamos ese límite, más dispuestos estamos a cederle funciones que antes pertenecían al tejido de la vida compartida con amigos y familia como aconsejar, consolar, validar, orientar, incluso amar.

Un chatbot ofrece disponibilidad permanente, atención impecable, ausencia de demandas recíprocas. Nunca se cansa y nunca se ofende. Pero esa perfección funcional tiene trampa pues la relación humana vale precisamente porque no está optimizada. Porque exige paciencia, interpretación, responsabilidad y decepción.

    Las herramientas no son neutrales cuando colonizan hábitos mentales y afectivos.

Creo que el mayor peligro no es que las máquinas recuerden por nosotros. Es que, al hacerlo, nos eximan del trabajo interior por el que una vida se vuelve verdaderamente nuestra.

Memorizar el número de tus mejores amigas de clase implicaba atención, vulnerabilidad, conocer que algo costaba…

¿Queremos seguir entregando a sistemas sin cuerpo ni conciencia parcelas cada vez mayores de eso que nos hace humanos? Creo que antes de admirar lo mucho que estas máquinas pueden hacer por nosotros, haríamos bien en preguntarnos qué están dejando de hacer en nosotros.


https://www.forumlibertas.com/chatbots-pensar-tecnologia/

martes, 6 de octubre de 2026


 

Animalitos

 En todas las familias se suele empezar con gusanos de seda o caracoles. Luego vienen los hamsters o pajaritos. A veces se pasa a tortugas o conejos. Finalmente llegan los perros y gatos.

Así que es gradual y conviene no empezar con los gusanos. Claro que lo digo yo,  que he tenido casi de todo para acabar en perro y dos gatos. Es difícil resistirse.

Fabricando nuestra propia ratonera, por Arturo Pérez Reverte

  Ninguna ratonera funciona sin la complicidad del ratón. Por lo menos, ésas clásicas de madera y alambre con un trocito de queso, que, cuan...