Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

domingo, 14 de junio de 2026

El mercado que fabrica descendencia para los ultra ricos, por María Martín

 La reciente investigación de The Wall Street Journal sobre la industria de los vientres de alquiler revela un escenario inquietante:

    agencias radicadas en Estados Unidos estarían facilitando, de manera sistemática, la “venta” de bebés a clientes internacionales —entre ellos, “ultra-ricos ciudadanos chinos”— que buscan engendrar auténticos ejércitos de hijos repartidos por el mundo.

El caso más extremo que menciona el reportaje es el de un magnate de los videojuegos, Xu Bo, que habría llegado a ser padre de más de 100 niños nacidos en territorio estadounidense. No se trata aquí de historias aisladas ni de decisiones privadas sin impacto social.

    Estamos ante una maquinaria transnacional diseñada para convertir el deseo adulto en producto, y a los niños en el resultado entregable de una cadena logística.

Cualquier persona de buena voluntad— debería sentirse indignado.

Según detalla el periódico, “ha surgido un sofisticado mercado internacional” compuesto por agencias de subrogación, despachos de abogados, clínicas, servicios de entrega y niñeras, incluso “para recoger a los recién nacidos en los hospitales”, todo orientado a satisfacer esa demanda.

El precio llega a cifras escalofriantes: hasta 200.000 dólares por niño. Lo esencial no es solo el monto, sino lo que implica: cuando existe una tarifa por unidad, cuando se habla de “coste por niño”, el lenguaje del mercado termina colonizando el lenguaje de la dignidad humana.

El reportaje sugiere, además, motivaciones que retratan crudamente una mentalidad instrumental:

    algunos ejecutivos chinos quieren construir imperios empresariales con sus hijos varones, como si los niños fueran piezas de un tablero corporativo.

Otros incluso buscan casar a sus hijas con hombres influyentes, tratando la descendencia como capital social. En ese contexto aparece otro dato: un hombre habría “comprado docenas de óvulos” de modelos, una doctora en finanzas y una músico, pagando entre 6.000 y 7.500 dólares por óvulo.

    La lógica es transparente: seleccionar, pagar, producir. La vida humana queda atrapada en el mismo marco mental con el que se adquieren activos.

Aquí aparece un contraste llamativo: los vientres de alquiler son ilegales en China, mientras que en Estados Unidos está “virtualmente sin regular” en amplias zonas. A esto se suma el elemento de la ciudadanía por nacimiento: los niños nacidos en suelo estadounidense obtienen la ciudadanía, con todos los derechos futuros, incluido votar, ocupar cargos públicos e incluso aspirar a la presidencia. Esa realidad genera incentivos perversos y consecuencias políticas que merecen debate.

Sin embargo, la preocupación principal no debería reducirse a cálculos geopolíticos. El núcleo del problema es humano: ¿qué sucede con los niños cuando se los fabrica bajo contrato y se los dispersa por el mundo como resultado de un servicio?

Un ejemplo particularmente alarmante citado en la información es el de Xu Bo, quien habría litigado en tribunales estadounidenses mediante videollamada para afirmar derechos parentales sobre niños a los que nunca conoció, cuyas madres nunca conoció y cuyas vidas querría controlar a distancia desde China. Estos niños —hijos de una industria— no serán criados ni por sus madres genéticas (si hubo donación de óvulos) ni necesariamente por sus madres gestantes. Y resulta difícil imaginar relaciones familiares auténticas cuando hay más de 100 medio hermanos y un padre ausente incluso del proceso judicial presencial que consolidaría su autoridad.

Este fenómeno expone un deslizamiento cultural profundo: durante décadas, en buena parte de Occidente, se ha debilitado la visión —particularmente cristiana— de los niños como seres vulnerables, preciosos, portadores de dignidad incondicional.

    En su lugar, se abre paso una comprensión post-humana: el niño como producto.

El texto lo dice con crudeza al citar que el dueño de una agencia en California “había ayudado a completar un pedido” de 100 niños para un cliente chino, repartiendo la solicitud entre varias agencias. “Completar un pedido” de niños. Ese lenguaje no es un accidente: delata una estructura mental. Donde hay pedidos, hay mercancía.

La afirmación clave es doble: primero, cada niño, sin importar cómo haya sido concebido, es un regalo y posee una dignidad inviolable. Por eso se acoge y se ama a todo niño, incluso en circunstancias trágicas como violación o incesto.

Pero segundo, reconocer la dignidad del niño no implica legitimar los procedimientos que lo trataron como objeto. Se puede —y se debe— amar al niño sin convertir en intocable el mecanismo que lo produjo.

Bajo esa lógica, se sostiene que prácticas como los vientres de alquiler o ciertas formas de reproducción asistida que separan sistemáticamente al niño de sus padres biológicos deberían prohibirse, también frente a la “turistificación” reproductiva: extranjeros aprovechándose de vacíos legales para hacer en otro país lo que su propio país prohíbe.

Además, no es solo un fenómeno de multimillonarios extranjeros. El texto recuerda que la industria “baby-making” también seduce a élites tecnológicas occidentales. Se mencionan ejemplos como Elon Musk, padre de 14 hijos nacidos mediante técnicas impersonalizadas, o el inversionista Peter Thiel apoyando cadenas de clínicas de fertilidad. La pregunta de fondo es incómoda:

    si los líderes culturales y tecnológicos normalizan la fabricación de hijos como proyecto personal, ¿qué freno ético quedará para el resto de la sociedad?

Aquí conviene recuperar una analogía histórica que el texto propone con fuerza: en la Nueva Orleans esclavista, los abolicionistas se horrorizaban al ver niños arrancados de sus madres y vendidos en subastas. Los defensores de la esclavitud hablaban de “derechos de propiedad” y “derechos de los estados”.

Pero, en el fondo, sabían que defendían algo deshumanizante: seres humanos convertidos en bienes. Salvando las distancias, la lógica que convierte la maternidad en alquiler y a los bebés en entregas también suena, en el fondo del corazón moral, como una transgresión grave: “los vientres no son habitaciones de motel” y los niños no son paquetes que un servicio de entrega trae a casa.

La conclusión, entonces, no se resuelve con “regular mejor” una industria que, por su propia lógica, comercializa la vida humana. Así como no habría sido posible hacer moral la esclavitud simplemente mejorando condiciones laborales, tampoco se vuelve moral la compra de bebés añadiendo capas de papeleo o supervisión.

    Si el núcleo es la cosificación, el problema no es un exceso corregible: es el principio.

Por eso el texto termina con una frase tajante, provocadora y deliberadamente radical: hay que cerrarlo todo. Incluso cuando los clientes sean chinos ultra-ricos. Incluso cuando el negocio sea sofisticado, internacional y legalmente ingenioso. Porque si algo debe quedar claro es esto: los niños no se venden. Los niños necesitan vínculos reales con su madre y su padre. Y los adultos —por más dinero que tengan— deben aceptar límites a sus deseos.

 https://www.forumlibertas.com/ejercitos-de-hijos-el-mercado-que-fabrica-descendencia-para-los-ultra-ricos/

sábado, 13 de junio de 2026

Las delirantes teorías sobre Bad bunny para justificar su éxito prefabricado, por Mario de las Heras

magínese estar todo el rato hablando de una piedra. En la televisión, en las redes, en los periódicos... La piedra omnipresente. Al principio de su aparición se informa de su procedencia, de su composición, de su edad, de su color o de su tamaño.

¿Y después de qué? No se entiende mayor interés por el origen de esta piedra. Pero el caso es que la piedra sigue apareciendo en todas partes. La piedra llega a España y se expone durante diez días en un museo. Y se produce la locura: colas interminables para ver a la piedra.

Ninguno de los visitantes se pregunta qué tiene la piedra. Simplemente quieren verla, estar a su lado. Y entonces el fenómeno se agiganta desde la inanidad de la piedra de cuyo objeto comienzan a aparecer teorías que hacen de la piedra algo trascendente.
Bad Bunny
Por qué el éxito de Bad Bunny se parece más al de Amancio Ortega que al de Elvis Presley

Mario de las Heras

Una piedra que refleja la idiosincrasia del lugar donde fue encontrada, a saber: la dureza de una tierra y la tonalidad de sus paisajes, junto a brillo de los ojos de su gente. Un suponer. Humo en todo caso. La farfolla del arte moderno. Una jerga sobre la nada y una crítica que se devana los sesos para encontrar la justificación más peregrina para darle importancia a una piedra.

«Una rosa es una rosa es una rosa», escribió Gertrude Stein. Hoy quizá hubiera escrito «un plátano es un plátano es un platano», en referencia a Comedian, la obra de Maurizio Cattelan, como hubiese escrito «Bad Bunny es Bad Bunny es Bad Bunny». Pero hay quienes se empeñan en que una rosa, un plátano y y Bad Bunny son más de lo que son.
Enrico Caruso y Bad Bunny
¿Quiénes eran los ídolos musicales a principios del XX y quiénes lo son a principios del XXI?

Mario de las Heras

Hemingway escribió que Stein le enseñó a prescindir de los adjetivos, esto es, a decir que Bad Bunny es Bad Bunny es Bad Bunny. Sin embargo Bad Bunny es como la piedra del principio de estas palabras, sobre el que hasta se hacen ensayos, no es para menos, pero no en dirección a su verdad, sino a la de su posverdad.

La periodista Marta Fernández ha escrito un ensayo titulado Bad Bunny ganó a las máquinas donde la tesis (la del título) es interesante: «Ya hay herramientas sintéticas que replican voces de cantantes que suenan perfectas, pero eso no nos llega. Lo que nos llega es el error. La posibilidad de caer y volver a levantarnos».

Se refiere Fernández a un mensaje que llega independientemente de la manifestación artística a través del que aquel se representa. Tras de lo cual puede venir cualquier cosa. Se quiere decir lo que cada uno estime inconveniente.
Bad Bunny durante su actuación en Madrid el 30 de mayo
La locura de Bad Bunny, un nuevo pastor para millones de ovejas

Mario de las Heras

Dice la autora de Bad Bunny ganó a las máquinas que «la discografía de Bad Bunny es la tradición musical de Puerto Rico sudada por él mismo. Sudada, llorada, bailada, disfrutada y gozada en su cuerpo. Y por eso nos llega, porque contiene toda esa experiencia humana».

¿Pero cómo puede ser eso posible con esa ausencia de talento artístico tan patente y sin embargo tan tristemente invisible para tantos? No se trata de poner el foco en la obra de una estimable escritora y periodista, sino de intentar mostrar que Bad Bunny es una piedra, pese a las esforzadas teorías que intentan explicar el fenómeno de la piedra.

Un verdadero fenómeno artístico que trasciende de su ámbito no necesita explicarse porque hay razones artísticas que lo hacen trascender de dicho ámbito. No es el caso de Bad Bunny, cuya trascendencia es únicamente un denodado empeño (conseguido) por elevar el ejercicio multimillonario y multitudinario a la categoría de arte. Un arte nuevo inexistente.
La posverdad

Hay críticas musicales que han llegado a elogiar el «arte» de Bad Bunny para bailar, lo cual es imposible porque no baila. No se han atrevido a elogiar sus cualidades vocales, pero hay tiempo sobrado para que caiga esa barrera inverosímil. La posverdad todo lo puede, como que el feminismo más incisivo en otros casos menores no dice ni mú por el proceso de selección de invitadas a la famosa casita prefabricada como todo en este engendro de la posmodernidad.

https://www.eldebate.com/cultura/20260610/delirantes-teorias-sobre-bad-bunny-justificar-exito-prefabricado_426497.html
 

Motín salvaje en un centro de menas, por Unai Cano

Hasta 74 menas se sumaron al motín contra cuatro trabajadores de un centro de Valencia porque «no les gusta la comida», según denunciaron los propios empleados en el programa En Boca de Todos. El altercado, ocurrido durante la cena, se desató cuando un grupo de menores comenzó a protestar por el menú y terminó con agresiones, destrozos y varios trabajadores lesionados.

Los empleados explicaron que la situación se salió de control en cuestión de minutos. «Empezaron a tirar los platos llenos a la basura sin siquiera probarlos, golpearon mesas y comenzaron a alterar el ambiente», relató uno de ellos. En el comedor había 74 menores, de los cuales unos 40 actuaron con especial violencia. «Nosotros somos auxiliares de contención educativa, no vigilantes de seguridad, pero tuvimos que intervenir para separar a los más agresivos de los que no querían participar», añadieron.

Según su testimonio, los jóvenes se quejaban de que «la comida era una mierda» y se negaron a cenar. Aquella noche, el menú incluía un primer plato de verduras con pollo y patatas, y un segundo de pescado acompañado de arroz tres delicias, seguido de postre. «No entendemos cómo puede montarse algo así por una cena que estaba perfectamente equilibrada», lamentó uno de los trabajadores.

Los cuatro empleados agredidos aseguran que sufrieron golpes y amenazas, y que algunos necesitaron asistencia médica. A raíz del incidente, se ha presentado una denuncia formal con parte de lesiones e imágenes de los daños sufridos. «Nos han abierto un expediente laboral y nos han apartado temporalmente del centro, pero seguimos cobrando. Creemos que es una maniobra para justificar un despido procedente cuando lo justo sería un improcedente», denunciaron.

El conflicto no sólo dejó heridos físicos, sino también una sensación de desamparo entre el personal. «Encima que se les acoge y se les da todo, lo mínimo sería un poco de gratitud», lamentaron los trabajadores, que insisten en que el problema no fue puntual, sino que se repite con frecuencia. «Hay un grupo que siempre busca crear tensión, molestar y generar un ambiente de enfrentamiento», apuntaron.

El centro, que acoge a decenas de menores extranjeros no acompañados, lleva tiempo siendo foco de quejas vecinales por los altercados y los problemas de convivencia que se producen en la zona. Algunos residentes aseguran que desde su apertura los disturbios se han vuelto habituales y piden a las autoridades una solución que garantice la seguridad tanto de los trabajadores como del vecindario.

Mientras se investiga el incidente, los empleados esperan poder volver a su puesto, pero temen represalias. «Nos están culpando de una situación que nosotros no provocamos. Sólo intentamos proteger a los menores y evitar que la violencia fuera a más», concluyeron.

https://gaceta.es/espana/motin-salvaje-en-un-centro-de-menas-74-inmigrantes-ilegales-apalizan-a-cuatro-trabajadores-porque-no-les-gusta-la-comida-20251022-1135/ 

viernes, 12 de junio de 2026

China. Compendio de horrar, transhumanismo, vida eterna en la tierra..., por Eulogio López

 

El Año Nuevo chino ha vuelto a ser un espejo de la mayor tiranía del mundo, la totalitaria china comunista de Xi Jinping. 

El tema elegido, cómo no, ha sido el trashumanismo, es decir, el hombre-máquina, más la máquina del hombre que el hombre creador de la máquina. A Xi le es igual; con tal de que sea él quien controle la palanca de la máquina más poderosa, la máquina jefe...

 

 

Viene esto a continuación de aquella magnífica conversación entre Vladimir Putin y nuestro amigo Xi, para explicarnos a todos que ellos aspiraban a ser eternos, porque el hombre ya estaba preparado para vivir 200 años... y esto sólo era el principio. 

La misma reunión en la que el amigo Xi dijo aquello de que "la humanidad tendrá que elegir entre la paz y la guerra". Podría parecer una admonición para la paz pero lo cierto es que pronunció la sentencia tras enseñarnos sus misiles nucleares. Ergo, lo que quería decir era: rendíos sin oponer resistencia a mi poder u os aniquilo.

Además, China siguen siendo, hoy más que ayer, el comunismo sangriento de siempre, el de la Cristofobia obsesiva que sólo conoce un Dios: Mammón, el dinero y el poder, poder para obtener dinero y dinero para obtener poder.

Pues es a este grandísimo miserable, uno de nuestros peores ciudadanos y el mayor totalitario del planeta, al que Europa rinde pleitesía, porque el malo es Donald Trump.

Xi Jinping aspira a convertirse en el mayor tirano de la historia mientras un estúpido Occidente, con Pedro Sánchez en posición adelantada, se empeña en alabarle como el futuro de la humanidad.

https://www.hispanidad.com/politica/internacional/china-compendio-horror-trashumanismo-vida-eterna-en-tierra-mismo-comunismo-sangriento-siempre-adoracion-mammon_12065722_102.html

jueves, 11 de junio de 2026


 

Un día tras otro

 Hay días que parece que nada tiene sentido y otros que me vuelven las ganas de luchar. Me siento como una gladiadora sola contra el enemigo, con el público esperando verme perder o ganar.

Tengo la impresión de que ni yo confío en mi victoria, pero tengo que seguir intentándolo. No sè hacer otra cosa.

miércoles, 10 de junio de 2026

Quince minutos de matemáticas progresistas, por Itxu Díaz

 Buenos días, chicos. Sin ánimo de coartar su creatividad, les pido un poco de silencio. Y para los que fuman marihuana, recuerden la ley antitabaco: salgan al jardín o, al menos, entre caladas, recen una pequeña oración a la Madre Tierra.


Busca un escritorio, a menos que, claro, te hayas despertado esta mañana identificándote como una farola. En ese caso, siéntete libre de ponerte en cualquier rincón, siempre y cuando no esté ocupado por alguien que ayer se identificó como un banderín de córner.


Antes de empezar, si alguien aquí sueña con ser maestro hoy —y lo desea con todas sus fuerzas, como sugiere Paulo Coelho— , no quisiera arruinarle el sueño. Si es así, le cedo el asiento y puede dar la clase. Por favor, no otra charla sobre «Antiguas costumbres de la tribu Yomanuti, que demuestran afecto colgando a los maestros boca abajo». Mis costillas aún no lo han perdonado.



¿No hay interesados? Bien. Abran sus libros en la página 10, a menos que prefieran demostrar su postura antisistema abriendo directamente la página 17, donde termina la lección.


Hoy vamos a abordar la tabla del ocho. Lo escribiré en la pizarra: «¿Qué? Disculpa, el estudiante que acaba de gritar el insulto homofóbico, por favor, pasa al frente y explícanos por qué odias a los gays». Y para empezar a deshacernos de esa carga fascista retrógrada, ahora todos escribirán el nombre de un compañero del mismo sexo que más les guste. Pero primero, confirmen con ellos que todavía se identifican con el mismo género que tenían ayer, porque si el chico de ayer es hoy una chica, tendríamos un caso clásico de acoso, lo que significa una suspense automática en Matemáticas con Conciencia de Género. (RELACIONADO  : Optar por no participar en la propaganda de género )


Al final de la clase, entre todas las parejas gays en ciernes, sortearemos una excursión para dos a una sauna tailandesa. Forma parte de nuestro programa "Prácticas Sexuales Abiertas y Tolerantes para Niños de 0 a 6 Años", de la iniciativa nacional contra el fracaso escolar "Aprende a Tocar la Flauta". (RELACIONADO: El Futuro Salió del Grupo: Educación, Cultura y Valores )


Ahora, volvamos al tema. La tabla del ocho es, sin duda, una de las peores reliquias del fascismo matemático de la historia. Los pitagóricos —griegos que probablemente habrían votado por Trump— llamaban al ocho el Gran Tetrakis, símbolo de lo inmutable. Eso lo convierte en un número muy, muy, muy reaccionario. ¿Saben qué? Olvídense del ocho. No estará en el examen. Hay que combatir el fascismo a muerte.


Pasemos al punto de partida. Nueve por uno es nueve, nueve por dos es... ¿Qué? ¡Qué monada! El estudiante que rimó sobre el "movimiento oscilatorio falocrático", por favor, vaya directo al Centro Correccional Terrorista del Patriarcado. La castración, nuestro tratamiento estrella, agudiza el verso de los malos poetas y erradica el fascismo de raíz, que, según estudios universitarios chinos, se concentra principalmente en los testículos.


Siguiendo adelante. El nueve es un buen número, pero le falta diversidad sexual. Para corregir esa injusticia histórica, lo llamaremos "she-nine" o "female nine". De ahora en adelante, cualquiera que use la forma masculina será castigado con memorizar las obras completas de Judith Butler. ¿Qué es eso? ¿Prefieres ir al Correccional Terrorista del Patriarcado? Me aseguraré de informar al Observatorio Contra la Violencia Verbal del Patriarcado.


Repasemos la tabla del nueve, pero solo "9×1" estará en el examen, porque aquí en esta escuela no queremos dejar a nadie atrás. Entonces: ¿qué es "9×1"? ¿Nueve? ¡Para nada! No toleraré un pensamiento tan rígido y reaccionario en mi clase. ¿Por qué "9×1" no puede ser lo que cada uno crea que debería ser? ¿Quiénes somos nosotros para decir que alguien está multiplicando "mal"? ¿Por qué no 300? ¿O 12? Tenemos mucho trabajo por hacer en este país...


Antes de terminar: mañana tendrán tarea. En la hoja que les he dado, encontrarán mi disculpa oficial por asignar tarea, una promesa de penitencia a la Madre Naturaleza por usar papel no reciclado y una exención de responsabilidad por trabajo infantil que deben firmar sus padres (o tutores legales) con las etiquetas Padre A y Padre B. Si tienen un Padre C, vengan a mi oficina por los formularios especiales.



En cuanto al ejercicio de matemáticas: resuelve este problema relacionado con la lección de hoy: «Posiciones sexuales que terminan en nueve. Explica tu razonamiento». Las propuestas pueden ser en formato TikTok, como siempre.

https://spectator.org/15-minutes-of-progressive-math-class/

LEER MÁS de Itxu Díaz :

martes, 9 de junio de 2026


 

Estoy cansada

 Cansada de nadar a contracorriente, de que no me entiendan, no me apoyen, no me tomen en serio. De que me llamen conspiranoica o cosas peores.

Cuánto me gustaría haber sido una sardina en un banco y no tener ideas propias. Esta maldición ya me tiene agotada. Me rindo.

lunes, 8 de junio de 2026

Cuando un mena tiene preferencia sobre nuestros jubilados, por Alfonso Merlos

¿Hasta cuándo Sánchez y los diversos gerifaltes autonómicos, que de un modo u otro le siguen la corriente, seguirán abusando de nuestra paciencia? ¿Hasta cuándo la política de puertas abiertas, de fomento del incumplimiento de la ley, de allanamiento de lo que es ‘de facto’ una invasión norteafricana -diaria, continuada, gravísima, lesiva- acabará con la paciencia de los españoles? El vaso sigue llenándose y no parece que haya gota que lo colme, lo que significa que cuando llegue esa gota será demasiado tarde para reaccionar, y para muchas cosas más. Al tiempo. La penúltima producida en ‘las autonomías’ es la manifestación que se han visto obligados a convocar más de un centenar de personas en Galicia, en la medida en que el gobierno de Rueda ha decidido convertir una residencia de ancianos en un centro de menas. No sólo se importa en este caso la inseguridad -eso por descontado-, sino que por las especiales circunstancias del caso se trae y genera indignidad, traición, humillación.

Toda la región de Monforte se siente engañada, y no es para menos. Lo que de salida iba a constituirse como centro para la atención de personas mayores y con discapacidad se transforma de la noche a la mañana en un albergue para norteafricanos.

No. La indignación no la enciende ningún partido político, ninguna asociación formal como tal sino, lisa y llanamente, residentes de la zona que se valen como pueden de las redes sociales para elevar la voz ante tan cobarde atropello. Incluso saliendo a la calle en silencio, sin pancartas, denunciando sin complejos una inicua decisión política -alineada con las de Sánchez y sus secuaces- encaminada a acabar con la tranquilidad de una tranquila zona, a alterar su convivencia y, por supuesto, a deteriorar la calidad de vida del vecindario.

Lo sorprendente (o no) es que, como si del inquilino de Moncloa se tratase, el de la Xunta ha actuado de manera unilateral, sin información ni diálogo previo y, de forma sangrante, dando prioridad a un grupo de ochenta menas sobre otros tantos ancianos y personas con problemas de movilidad que tendrán que esperar su turno. No es sólo inaceptable. Es kafkiano y, en un país normal -en tantos aspectos España ha dejado de serlo- sería radicalmente ilegal.

Socialistas, comunistas y demás gualtrapas que se arremolinan sujetando al final a Sánchez han conseguido que, en muchos aspectos, dirigentes autonómicos que habrían de mostrar firmeza y principios y prioridades hayan perdido la brújula y el propósito natural, el de defender y prestar servicios a los más vulnerables, a los que no se saltan las leyes ni las fronteras.

Quienes, como en el caso de Monforte, llevan años esperando una instalación adaptada a sus necesidades y ven que, de golpe y porrazo, un gobierno pierde el trasero para salvar el de los menas, van a demostrar pronto cuál va a ser la moneda de cambio de esas políticas de indignidad, de traición, de humillación, de sangrante injusticia. El reloj electoral, irreversiblemente, corre.

 

https://www.elmundofinanciero.com/movil/noticia/123889/analisis-y-opinion/cuando-un-mena-tiene-preferencia-sobre-nuestros-jubilados.html 

El mercado que fabrica descendencia para los ultra ricos, por María Martín

 La reciente investigación de The Wall Street Journal sobre la industria de los vientres de alquiler revela un escenario inquietante:     ag...