Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

martes, 31 de marzo de 2026

Some other time, por Alan Parson Project


 

La distancia

 Hay personas con las que me resulta imposible entenderme por màs que lo intente. Tal vez es que soy intransigente o que veo las dos caras de la gente y por eso no confío.

La vida me ha demostrado que suelo tener razón.  Así que, para evitar problemas, he aprendido a guardar las distancias. Cuando algo me molesta se me nota y no quiero alimentar discordias.

https://www.cesarvidal.tv/videos/son-los-actuales-israelies-descendientes-de-abraham-27-03-26

lunes, 30 de marzo de 2026

El problema demográfico español



La última actualización de la Estadística Continua de Población del Instituto Nacional de Estadística (INE) no deja lugar a la duda. Solamente en el tercer trimestre de 2025, la población con nacionalidad extranjera aumentó un 1,12 %, frente al 0,06 % de la población con nacionalidad española. Esto significa que la población extranjera está creciendo aproximadamente 19 veces más rápido que la española.

En términos absolutos, esto supone que casi tres cuartas partes del crecimiento total del trimestre provienen del aumento de personas extranjeras, lo que confirma que la inmigración es la fuente principal del crecimiento demográfico en España. Además, mientras la población nacida en España se mantiene prácticamente estable o incluso desciende ligeramente, la población nacida en el extranjero crece con fuerza, reforzando aún más el peso del componente migratorio.
Personas participan en una manifestación frente a la entrada principal de la COP30 en Belém, estado de Pará, Brasil, el 10 de noviembre de 2025.
Aumentan a 113 los países con nuevas metas de reducción de emisiones contaminantes

El Debate | EFE

Si comparamos directamente los ritmos de crecimiento, la población extranjera crece 18,7 veces más rápido que la española. Esta inmensa diferencia refleja una tendencia sostenida en la que la población española apenas varía, mientras que la extranjera muestra incrementos continuos trimestre tras trimestre, configurando un escenario demográfico en el que el dinamismo poblacional depende casi por completo de la llegada de residentes procedentes del exterior.

La población residente en España aumentó en 105.488 personas en el tercer trimestre de este año y se situó en 49.442.844 habitantes a 1 de octubre de 2025, el valor máximo de la serie histórica que se inició en 1971, según la Estadística Continua de Población del INE publicada este martes.

El crecimiento poblacional se debió al incremento de personas nacidas en el extranjero, ya que el número de nacidos en España disminuyó con respecto al segundo trimestre del año.

De los 49,4 millones, 39.617.578 es población nacida en España (9.901 personas menos que el trimestre anterior) mientras que 9.825.266 son residentes en España nacidos en el extranjero, 115.389 más.

Según la estadística del INE, la población de nacionalidad española aumentó en 26.551 personas en el tercer trimestre respecto al anterior. Así, de los 49,4 millones de personas que residen en España, 42.310.520 tienen nacionalidad española y 7.132.324 nacionalidad extranjera.

Los residentes con nacionalidad extranjera aumentaron en 78.937 respecto al segundo trimestre.

Según esta estadística, el mayor número de personas que llegaron a España tenían nacionalidad colombiana (32.100), española (24.500 retornados), marroquí (23.400) y venezolana (20.500).

Por su parte, las nacionalidades más numerosas de emigrantes fueron española (9.100 salidas), colombiana (8.200), marroquí (7.900) y rumana (4.400 salidas).
La población crece

Durante el tercer trimestre de 2025, y respecto al anterior, la población crece en todas las comunidades autónomas y en las ciudades de Ceuta y Melilla.

Los mayores incrementos se dieron en la Comunidad Valenciana (0,40 %), Aragón (0,36 %), Castilla-La Mancha (0,34 %), Cataluña y Navarra (0,32 % en ambos casos) y Asturias y La Rioja (0,30 %).
Los suicidios en España alcanzaron cotas históricas en 2020
Los dos grupos de personas menos propensos a sufrir depresión o ansiedad

El Debate

Por encima de la media nacional (0,21 %) se situaron también Cantabria (con un crecimiento poblacional del 0,27 %), la ciudad autónoma de Melilla (0,24 %) y Castilla y León (0,23 %).

Por debajo de la media, pero también aumentando población, están Galicia y Baleares (0,20 % ambas), Murcia (0,19 %), País Vasco (0,18 %), Canarias (0,16 %), Extremadura (0,11 %), Comunidad de Madrid (0,09 %) y Andalucía y ciudad de Ceuta (0,06 %).

El número de hogares se situó en 19.684.380 a 1 de octubre de 2025, con un aumento de 55.109 durante el tercer trimestre. 

 https://www.eldebate.com/sociedad/20251111/poblacion-espanola-crece-105488-personas-llega-494-millones-maximo-historico_353747.html

domingo, 29 de marzo de 2026

La dura realidad del aborto, por María Fernández

n 2024, más de 106.000 fetos no pudieron completar el embarazo en el seno de su madre. El auge de la cultura de la muerte no cesa, al igual que tampoco lo hacen las políticas del Gobierno, que en lugar de apostar por la vida y los individuos, aprueban cada vez más leyes para acabar con ellos. Esto ocurre por una simple razón: desconocen el sufrimiento de las mujeres y las práctica que se emplean para acabar con la vida de los fetos. Ejemplo de ello es Amparo Medina, una exguerrillera que militó en grupos de la izquierda radical y que, tras varios acontecimientos, decidió replantearse su vida.

La reconversión de la que también fue funcionaria del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) comenzó cuando presenció un aborto en persona.

Su mejor amiga se quedó embarazada de una relación extramatrimonial. Como no quería perder a sus hijos ni a su marido, habló con Amparo, quien le dijo que lo mejor era quitarle la vida al feto y que todo volviese a la normalidad: «Para nosotros era algo tan natural y un proceso de empoderamiento y derechos que pensábamos que era la mejor solución», comentó a este medio.

Sin pensarlo acudieron al abortorio. Tenía miedo, pero Medina confesó que sabían y tenían «muy claro» lo que hacían. Se sentían en lo correcto y pensaban que nada iba a salir mal. Antes de entrar, la que en aquel momento era una militante proaborto tranquilizó a su amiga: «No pasa nada, este es el mejor médico que tenemos, lo hemos mandado especializar», le prometió. Sin embargo, solo unos minutos después se dio cuenta de que ninguna mujer va «con la mano en la cintura y la sonrisa en los labios a abortar», explicó la que actualmente es una gran defensora de la vida y presidenta de la Red Provida de Ecuador.
Aborto
Cuatro países europeos no permiten a los médicos acogerse a la objeción de conciencia para practicar abortos

María Fernández

El segundo gran impacto lo sintió dentro de la clínica. Estaban en la enfermería y le pusieron una inyección para paralizarle de la cintura para abajo. En ese instante su amiga le cogió de la mano y le dijo: «No me dejes sola, entra conmigo». Ahí, confesó a El Debate, se dio cuenta de que si ella no estaba segura, «¿por qué no podía decidir? ¿Dónde estaba su derecho?». Ahí comprendió que «ninguna mujer necesita un aborto, lo que necesita es ayuda».

Aunque ya llevaba minutos digiriendo todo lo que estaba ocurriendo, el gran impacto de Medina fue ver cómo prácticamente «la descuartizaban en la silla obstétrica». Tras esto, comenzó el verdadero proceso, el de la extracción. «Empecé a ver sangre, veía todo lo que hacían. Ahí cuestioné todo lo que estaba pasando», confesó.
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El momento más fuerte para ella fue ver cómo, después de la cuchareta, emplearon instrumentos que ella –por medio de la UNFPA– había comprado: «Le introdujeron la manguera y encendieron la aspiradora, 70 veces más fuerte que la de una casa. Empezó a escuchar un sonido muy fuerte y comenzó a absorber», recordó la presidenta de la Red Provida de Ecuador.

Cuando pensaba que todo había acabado, presenció algo que «nunca» olvidará, y es que en el frasco que había en el suelo empezaron a caer los cachos de feto que le había quitado a su amiga: «De pronto me agaché, miré el tarro y me di cuenta de que eran restos de bebés. Se veía un pie abierto y un brazo pequeñito». Así, segura que al finalizar el proceso, el doctor con un tono muy frío comentó: «El proceso ha terminado». Cogió el frasco y empezó a revisar los pedazos. «Ahora entiendo que fue para confirmar que no se quedaba nada dentro», lamenta Medina.

Antes de salir de la consulta, el facultativo fue al baño y tiró al bebé. También le explicó que pasados 40 minutos iba a poder caminar sin ningún tipo de problema. Por último, ocurrió algo fue decisivo para darse cuenta de los problemas del aborto: y es que el doctor les dijo que «a partir de ese momento no le conocíamos», concluyó Medina. 

 https://www.eldebate.com/sociedad/20251027/dura-realidad-aborto-cuando-doctorterminocogio-frasco-empezo-revisar-pedazos_347171.html

sábado, 28 de marzo de 2026

El joven que llegó a la Nasa gracias a la fe

Tiene 27 años de edad, nació en McAllen, Texas (EE.UU), vive en Houston y su nombre es Patrick Jay Ream. Estudió la carrera de ingeniero aeroespacial en la Texas A&M University, y, más que la historia de su camino hasta llegar a la NASA, el portal Desde la Fe ha contado su experiencia de reconciliación con Dios.

Patrick resume su niñez y adolescencia como de "caos por todos lados: en mi familia, en el ámbito escolar…, ¡de cualquier manera que lo puedas ver, había caos!".
Infancia y enfermedad

El caos había estado con Patrick desde de su nacimiento: "Nací un mes antes de lo que se esperaba porque el médico se quería ir a jugar golf y de vacaciones, así que hizo que mi mamá me diera a luz antes de lo normal".

Las consecuencias de esto fueron desastrosas: "Desafortunadamente, mis pulmones no estaban lo suficientemente desarrollados, así que tuve que estar en tratamientos desde el momento en que nací, porque no podía respirar".
Patrick estudió ingeniera aeroespacial en la Texas A&M University.

Patrick estudió ingeniera aeroespacial en la Texas A&M University.familia jay

Patrick nació con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (ADHD por sus siglas en inglés), y, mientras crecía, "me estaba desarrollando de una manera retrasada; así que tenía que ir a terapias físicas".

Ya en edad escolar, "yo no me estaba 'portando bien' porque era hiperactivo. Mi manera de estudiar y de aprender era diferente a la de los demás. Terminaba muy rápido y me aburría muy pronto y eso desesperaba a los profesores. Necesitaba un tipo de enseñanza especial, que los profesores y los colegios no fueron capaces de darme en ese momento y, por eso, recorrimos distintas escuelas, hasta que llegamos a la óptima para mí. Todo esto deja huellas, y se me dificultaba hacer amigos".

Para rematar, "de la nada se reventó el matrimonio de mis papás. Por eso digo que todo era caos detrás del caos".

"En las tardes, mi tía recibía clases en una de las universidades que están por San Antonio, Texas. Las clases eran sobre el espacio exterior y todo lo que tenía que ver con la astronomía".

"Me acuerdo de que una mañana, al levantarme, supe que mi tía y mi hermano habían salido en la noche a ver a Saturno en el cielo, y me sentí sumamente enfadado porque no pensaron en despertarme para verlo con ellos".
Los hermanos Jay con su madre, y varios años de diferencia.

Los hermanos Jay con su madre, y varios años de diferencia.familia jay

"Me lo estaba imaginando como un súper planeta que estaba ahí apareciendo en el cielo más grande que la luna".

"A partir de ahí se empezó a formar en mí una gran curiosidad y pasión por todo lo que tiene que ver con el espacio. Porque, honestamente, cuando estás viviendo en el caos, lo que quieres hacer es escaparte, y no hay mejor escape que estar fuera de este planeta".

En cuanto a su vida espiritual, Patrick cuenta: "Desde que nací he sido católico. Así es como me enseñaron mis papás, e íbamos a misa casi todos los días. Así que siempre me había sentido cerca de Dios".

"Pero cuando me hice adolescente empecé a cuestionar todo. Primero, porque mis papás se separaron, se divorciaron. Segundo, porque en una vida con tanto sufrimiento no parecía que pudiera existir un Dios".

Patrick buscó, entonces, creer en la ciencia: "Todo tenía que tener una razón basada en la ciencia, todo debía tener una explicación".

Reconoce que, en el fondo, aquella actitud se debía a que no sentía que Dios mereciera ser amado por él: "Porque si no me sentía amado, ¿para qué iba a amar a Alguien que no me amaba a mí?".
Porque venía de Dios

Cuando Patrick ya estudiaba en la universidad, "había regresado a la casa por unas vacaciones navideñas, y entonces pasó algo con mi mamá y conmigo: el Espíritu Santo le dijo a ella algo que yo iba a hacer, y que no quería que supieran mis papás; pero mi mamá se había dado cuenta rezando, me dijo que el Espíritu Santo le había dicho que necesitaba ir a rezar a la capilla".

"Yo estaba impresionado. No había explicación científica para lo que acababa de ocurrir, por lo que tenía que existir algo más allá de lo que había pensado. Entonces me abrí porque, si algo no tenía explicación científica, era bien claro que venía de Dios".
Regreso a la Iglesia

"Empecé a ir a misa otra vez, y empecé un proceso de sanación bien, pero bien difícil, porque me di cuenta de que muchas de las huellas de mi niñez y del caos que viví todavía me estaban afectando de una manera tremenda".

"Era el año 2018 y estaba en la capilla rezando, rogándole a Dios que me dijera por qué había tenido que nacer con ADHD y pasar por tantas cosas. Y, en un momento de la oración, se vino a mi mente el recuerdo de mis papás peleándose y gritándose. El peor momento de mi vida fue ése. Yo era un niño y estaba llorando, viendo a mis papás tratándose así, y les rogaba que pararan, pero fui incapaz de hacer cualquier cosa para pararlos".

"En eso se me vino la figura de Jesús agarrándome, sosteniéndome y diciéndome que siempre había estado a mi lado. Y, desde ese momento, entendí que no tengo que tener razón, sino sólo tengo que tener la confianza de que Dios va a estar ahí conmigo, sosteniéndome siempre, aunque las cosas sean caóticas. Además, que debo tener fe en los planes del Señor, que es el Creador de todo el universo, y que debo tener la humildad de aceptarlos".

"A partir de ese momento, ya me volví increíblemente católico. Amo mi fe y amo a mi Dios".

El conflicto entre los padres de Patrick también había dañado a su hermano mayor en la adolescencia: "Vi cómo lo afectaba. Dejó de ir a la escuela y se metía con la Policía".

Sin embargo, ya siendo adultos, los dos hermanos fueron sorprendidos por un gran regalo: "Gracias a Dios, mis papás se reconciliaron, y eso vino de la nada. No lo esperábamos".
Miniatura del video
Ver en

Puedes escuchar aquí su testimonio.

"De hecho, mi hermano se enojó porque pensaba que otra vez pelearían y que eso nos iba a lastimar otra vez. Pero no fue así. Gracias a Dios que no".

"Mis papás escucharon la voz de Dios y le hicieron caso. Y, ahora, gracias a ellos y gracias a Dios, estamos viviendo la vida familiar de nuestros sueños".

Además, hoy Patrick está casado con una mujer que, asegura "lo hará santo" a la vez que él la ayuda a ella a alcanzar la santidad.

Patrick goza, ahora, de una vida estable, trabajando en la NASA. Y, sorprendentemente, revela: "La NASA está llena de católicos. Sí, la gente no me va a creer, pero ahí hay muchos católicos".

"Ahora bien, si te pones a pensar, eso tiene mucho sentido, porque para estar interesado en el espacio tienes que estar interesado en lo que está más allá; tienes que estar pensando en las cosas que no simplemente te están rodeando, sino en las cosas que están arriba de ti, afuera de todo. Y, para ser católico, para tener fe, tienes que pensar en esas cosas".

Multimedia
¿Basta la ciencia para explicar el Universo? Responde el padre Manuel Carreira, astrofísico.

¿Y qué hace concretamente Patrick en la NASA? Él, responde: "Trabajo en control de misiones; ayudo a volar todos los vehículos de la NASA que tengan astronautas o que estén diseñados para tener astronautas".

"Hoy en día ayudo a volar la Estación Espacial Internacional. Tienes que tener un entrenamiento y un conocimiento que nunca te puede fallar, porque, si te falla, puedes matar a los astronautas, literalmente. Es una mega responsabilidad la que te dan, pero tengo la confianza de que Dios me ha puesto en donde se me necesita". 

 https://www.religionenlibertad.com/personajes/251203/patrick-jay-ream-joven-rebelde-crisis-fe-nasa_115240.html

viernes, 27 de marzo de 2026

Cosmópolis o la pesadilla de la inmigración masiva, por José Javier Esparza


Llegan. Llegan sin parar. Y cuando no llegan, vamos a buscarlos. Todos los recursos del Estado se han puesto a disposición de la entrada masiva de inmigrantes. No es que el Estado no pueda detener el proceso: es que el Estado es el principal agente de este tráfico de muchedumbres, y quien a estas alturas lo niegue, es que no quiere ver la realidad. Buques de salvamento, ingentes presupuestos públicos, instituciones asistenciales, organizaciones paragubernamentales, coros mediáticos, la propia Iglesia… todos ponen su mano en el gran movimiento. Cada vez está más claro que la inmigración masiva es un fenómeno de poder o, si se prefiere, un fenómeno que el poder promueve, sin duda porque espera ponerlo a su servicio. Es la única explicación racional posible. 

Ya nadie se cree los habituales argumentos de carácter económico, todo eso de una población nueva y joven para llenar los huecos de otra población, la autóctona, crecientemente envejecida: días atrás aprendíamos que en España hay 3,9 millones de inmigrantes sin trabajo al mismo tiempo que el Gobierno invitaba a nuestros viejos a retrasar su edad de jubilación («jubilación reversible» lo llaman, con esa magia tonta de las palabras que es hoy el único horizonte de la acción política). No, no: el objetivo no puede ser económico. Es otro. El objetivo es desmantelar las sociedades que somos para construir otras sociedades nuevas: sociedades cada vez más fragmentarias, cada vez mas frágiles, donde el «yo» haya sustituido al «nosotros», porque nada habrá ya de común en la primera persona del plural.


Y todo eso, ¿para qué? ¿Por maldad? ¿Por estupidez? No. Son ideas. Ideología, más bien. Con su imprescindible carga de interés, por supuesto. Cosmópolis: podemos llamarlo así. No hay que pensar en siniestras conspiraciones de oscuros sanedrines: el proyecto de construir tal mundo, universalmente transparente, regido sólo por una razón supuestamente común a todos los hombres, forma parte de la esencia misma de todas las ideologías modernas, y baste citar las «Ideas para una historia universal en clave cosmopolita» de Imanuel Kant. Ahí está todo, en realidad: el mercado planetario sin barreras de los liberales, la sociedad sin clases de Marx, los catorce puntos de Wilson y el «One World» de Roosevelt, el «internacionalismo» soviético, el nuevo orden mundial de los globalistas, la Agenda 2030 y todo lo que el lector quiera poner… 

No hay ideología moderna que no abreve en esa fuente. Cosmópolis es el nombre de la ciudad de mis novelas sobre El final de los tiempos, formada también por el aluvión de masas llegadas de todas partes, y Cosmópolis es lo que las elites rectoras de Occidente quieren imponer en el mundo, porque ese es su mundo y no conciben otro. Por supuesto —¿hay que insistir?—, no se trata sólo de una opción ideológica: el proyecto implica fortísimos intereses económicos y de poder. Pero quede claro ante qué estamos: es la culminación del proyecto moderno occidental de destruir el viejo mundo —el de las catedrales y las coronas— y fabricar un mundo nuevo.


Para construir ese nuevo tipo de sociedad es preciso ejecutar un paso previo ineludible: vaciarnos por dentro, llevarnos a dejar de ser lo que somos, a no reconocernos en un suelo, en una herencia, en una lengua, en una gente, en una fe; deshacer cualquier rasgo que aún pueda hacernos sentir «comunidad». En esto España ofrece un campo de pruebas especialmente propicio: el sistema lleva casi medio siglo enseñándonos la vergüenza de ser español, invitándonos a no tener más hijos, cubriendo de escarnio cualquier forma de tradición y ya no digamos de patriotismo, promocionando la destrucción de la herencia cultural, colocando en su lugar identidades de sustitución sobre la base de las nuevas «identidades autonómicas»… 

Es posible que mucha gente sienta aún, de forma más o menos consciente, la necesidad de mantener su identidad histórica real, pero el poder se ha ocupado de eliminar en lo posible los instrumentos que pudieran dar forma a la resistencia. Por eso ahora podemos asistir al alucinante espectáculo de cientos de miles de personas desembarcando en nuestras tierras y llenando nuestras ciudades aunque aquí no haya trabajo para todos, o a esa otra tragedia de los campos donde los paneles solares y los molinos de viento —que, sí, son gigantes— sustituyen a los cultivos mientras importamos de fuera lo que antes hacíamos dentro, todo ello entre el aplauso de unos medios que forman parte de la misma élite rectora y el bostezo obeso de una buena porción del paisanaje.


Y lo peor de todo es que, al cabo, Cosmópolis no es verdad: es imposible porque los que llegan no se vacían, como lo han hecho las sociedades de acogida, sino que quieren seguir siendo lo que son (cosa que, en rigor, no se es puede reprochar). Y así el sueño ilustrado de un mundo racionalmente transparente se convierte en la pesadilla de unas sociedades rotas donde racionalidades opuestas se enfrentan a muerte, sin que nadie pueda poner paz porque, desterrado Dios, ya no hay una instancia superior a la que se pueda apelar. El poder, encastillado en sus prejuicios, sus dogmas y sus intereses, seguirá adormeciéndonos con sus discursos ora más ruidosos, ora más melifluos, para que le dejemos hacer, para que nos dejemos hacer. Y esa monstruosa Cosmópolis seguirá creciendo, informe, sobre los escombros de lo que un día fuimos. Es hora de despertar.


https://gaceta.es/opinion/cosmopolis-o-la-pesadilla-de-la-inmigracion-masiva-20250826-0400/

jueves, 26 de marzo de 2026


 

Una y otra vez

 No se me da bien vivir el presente. Me paso la mitad del tiempo pensando cómo podría haber evitado las cosas del pasado. Y otra media intentando evitar que se repitan en el futuro.

Pero sé que se repetirán porque la vida es cíclica y hay personas que no pueden evitar ser así. De manera que sólo espero no vivir lo suficiente para pasar por todo de nuevo.

miércoles, 25 de marzo de 2026

La única solución para la inmigración, por Juan Manuel de Prada

Aunque los medios de cretinización de masas traten de silenciarlo, o de presentarlo como una inquietud magnificada por la «ultraderecha», la inmigración masiva ya se ha convertido en una de las máximas preocupaciones de los españoles, muy especialmente de los españoles más jóvenes, que sin duda son quienes más la sufren: primeramente, durante su etapa formativa, en escuelas e institutos cada vez más deteriorados, y posteriormente en su acceso al mercado laboral; por no hablar de los problemas de integración que esa inmigración descontrolada está generando en los barrios menos opulentos. Inevitablemente, los jóvenes que viven en una situación de precariedad, con empleos inestables, sin vivienda propia, incapaces de formar una familia, perciben la inmigración como una lacra indeseable; y corren el riesgo de abrazar discursos demagógicos que les proponen soluciones mágicas, o de adherirse a doctrinas racistas repulsivas, convirtiéndose en esa juventud «indignada» que retrataba Jardiel Poncela en el prólogo de ‘La tournée de Dios’: «engreída, soberbia y fatua, llena de altiveces, frívola y frenética, olvidada de la serenidad y la sencillez, ambiciosa y triste, que reclamándole a la vida mucho más de lo que la vida puede dar, corre enloquecida hacia la definitiva bancarrota».

Para evitar esa definitiva bancarrota la juventud española debería empezar por mirar dentro de sí, preguntándose cuál puede ser su aportación ante un problema de dimensiones muy serias, tan serias que su solución no podrá ser inmediata (y, desde luego, un problema que podría ser irresoluble si no se reacciona pronto). Esa aportación no puede ser otra sino promover y encabezar una auténtica transformación espiritual de nuestra sociedad. Si deseamos brindar una respuesta eficaz al problema de la inmigración tendremos primero que restaurar nuestro ethos religioso y ofrecerlo lealmente a las gentes venidas de lejos, dejando claro que no pensamos dimitir de nuestra identidad; pero en esta labor ya no podemos contar con generaciones marchitas que han sido formadas en el disfrute ensimismado de «derechos y libertades», en el indiferentismo religioso, en el materialismo embrutecedor y alienante. Mientras no restauremos nuestro ethos religioso, no habrá posibilidad alguna de afrontar dignamente el problema de la inmigración; y todos los falsos remedios que se propongan no serán sino pataletas vanas que concluirán invariablemente en fracaso, además de convertirnos en alimañas rabiosas y estériles. Como ya hemos explicado en otras ocasiones, la recuperación de nuestro ethos religioso no significa que la gente tenga que volverse católica por decreto; significa que creyentes y no creyentes se reconozcan en una misma tradición religiosa, en unas instituciones nacidas de esa tradición, en unos principios morales alimentados por ella, en una cosmovisión compartida que incluirá también una nueva concepción de la economía y del trabajo. No hay comunidad auténtica donde no hay un ethos común que integre y vincule a los pueblos, capacitándolos para los esfuerzos colectivos, inspirándoles esperanza en el futuro y ganas de encarnar esa esperanza en una nueva generación que tome el relevo. Cualquier empeño por sostener la comunidad política sobre el indiferentismo religioso, convirtiendo la Democracia o la Constitución o el Sistema Métrico Decimal en idolatría sustitutoria, es un empeño suicida, como prueba sobradamente el estado de postración terminal del continente europeo.

La restauración del ethos religioso brinda a los pueblos –como señalaba Unamuno– un espíritu común que, a la vez que rechaza los espíritus adversos, permite la integración de otros espíritus compatibles. Así se convierte en el mejor repelente frente a una inmigración descontrolada; y en la mejor argamasa para una inmigración benéfica. Por ceñirnos, por ejemplo, a la inmigración musulmana, la restauración del ethos religioso propiciaría una sociedad cohesionada en torno a normas morales en la que los musulmanes piadosos y pacíficos serían tolerados gustosamente; y de la que los musulmanes fanatizados por doctrinas criminales saldrían corriendo despavoridos (exactamente lo contrario de lo que ocurre en una sociedad irreligiosa como la nuestra). A España la está destruyendo su indiferentismo religioso, su ensimismamiento en el disfrute de las migajillas cada vez más exiguas de bienestar material. La única solución digna, a la vez hospitalaria y disuasoria, al problema de la inmigración es la recuperación de un ethos religioso común; y esa misión sólo puede acometerla una juventud capaz de mandar al basurero de la Historia todas las bazofias ideológicas que incapacitaron a sus padres para las empresas fecundas.

Es una ley biológica infalible que las civilizaciones las fundan las religiones; y que se extinguen cuando abandonan la religión que las fundó (que, infaliblemente, es sustituida por otra, porque ninguna civilización puede sostenerse sobre el vacío religioso). Así ha ocurrido a lo largo de todos los crepúsculos de la Historia, sin excepción alguna, y así seguirá ocurriendo, mientras el mundo sea mundo. Sobre los escombros de las cruces que en España hemos empezado a derribar no se alzarán las grotescas utopías democráticas que siguen postulando los decrépitos carcamales con mando en plaza, sino una media luna chorreante de sangre, que iluminará con su luz cárdena el pudridero donde yace nuestra apostasía. Si la restauración de nuestro ethos religioso no se logra durante las próximas décadas, España dejará de existir, tal como la hemos conocido; pero la culpa no la tendrá la inmigración. Como nos recordaba Will Durant, «una gran civilización no es conquistada desde fuera hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro». 

 https://kontrainfo.com/la-unica-solucion-para-la-inmigracion-por-juan-manuel-de-prada/

martes, 24 de marzo de 2026

En el mismo saco

 Ahora que vox a aumentado su ratio de votantes debería tener en cuenta que no entramos todos en el mismo saco. Entre sus votantes hay antitaurinos.

También hay muchos que apoyan a Palestina y algunos que no defienden a Zelenski en la guerra de Ucrania, sino que lo consideramos un peón del globalismo.

Y muchos que pensamos que la guerra de Irán es inútil e innecesaria. Suponer que su electorado es homogéneo le puede traer problemas a largo plazo.

https://www.cesarvidal.tv/videos/el-verdadero-rostro-del-enviado-especial-para-oriente-medio-de-donald-trump

Some other time, por Alan Parson Project