Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

sábado, 18 de julio de 2026

La inmigración de baja cualificación es insostenible, por Nuria Richard y Domingo Serrano

Frente al discurso oficial que presenta la llegada de mano de obra no cualificada como una solución para el sistema de pensiones y las cuentas públicas, la realidad de los datos proyecta un escenario de tensión fiscal sin precedentes. La estructura presupuestaria y tributaria de las naciones europeas, inmersas en un proceso de desindustrialización, ya no demanda de forma masiva trabajadores de baja cualificación. En esta situación, la pregunta es: ¿deberíamos seguir atrayendo inmigrantes? ¿Tiene algún sentido económico? García Domínguez lo tiene muy claro: "¿Necesita la economía española inmigrantes o no? Mi respuesta es no. Una economía que no tiene industria es una economía que no necesita mano de obra no cualificada de forma masiva. ¿Quién contrata los inmigrantes? El sector premoderno de la economía. En esa gran coalición está la izquierda, la Iglesia Católica y la tercera pata es el empresariado más ineficiente que tenemos en España... el core de su negocio son los salarios bajos".

Pero nos dicen que los recién llegados son necesarios para pagar las pensiones. Aquí también su diagnóstico es muy diferente al discurso oficial: "Sus salarios son tan bajos que sus retenciones fiscales no cubren ni de lejos el coste fiscal que suponen para el Estado. Eso es insostenible en términos tributarios a corto y a largo plazo. No es que tensionen el Estado del bienestar, es que acaban con él. Nos dicen que los trabajadores pobres financian a Ana Patricia Botín en el estado del bienestar, es una cosa tan idiota, tan absurda... un insulto a la inteligencia tan obsceno".

Es evidente que es muy complicado creer que, en un sistema de carácter redistributivo, donde los servicios públicos se financian mediante una escala de ingresos, la incorporación de grandes contingentes de población a los deciles más bajos de renta va a sostener el saldo presupuestario. En realidad, estas personas, que reciben salarios que apenas cubren el coste de los servicios educativos, sanitarios y sociales que consumen, se convierten en su mayoría en receptores netos de ayudas y servicios públicos. Esta situación, lejos de salvar el estado del bienestar, acelera su deterioro al degradar la calidad de los servicios públicos, y puede terminar expulsando a las clases medias hacia los servicios privados (pagan doble: impuestos y cuota del proveedor del servicio).
Salarios y vivienda

Por otro lado, un análisis de la oferta y la demanda de trabajo revela que la entrada constante de mano de obra dispuesta a aceptar remuneraciones mínimas ejerce una presión a la baja sobre los salarios de los sectores de menor cualificación. Este fenómeno se observa con claridad en regiones con alta dependencia del sector servicios y el turismo, donde el aumento de la actividad no se traduce en una mayor riqueza per cápita para el ciudadano local, sino en un empobrecimiento relativo y un estancamiento salarial crónico. Por eso, García Domínguez rompe con otro tópico: "España no necesita crear empleo, España crea demasiado empleo. Lo que hay que hacer es destruir empleo de mala calidad. ¿Qué sentido tiene que crees en un chiringuito de playa un empleo para un inmigrante de Bangladesh que va a cobrar el salario mínimo?". Y lanza una advertencia: está claro que PSOE y PP no parecen muy cómodos con un discurso anti-inmigratorio. Pero las propuestas de VOX, en su opinión, tampoco detendrían el fenómeno: "Lo que propone Vox en su programa económico es aumentar el número de inmigrantes que llegan a España. Propone la reducción del coste del despido y suprimir el salario mínimo: eso va a ser un catalizador para que siga acelerándose la reducción de los salarios".
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A esta realidad se suma el impacto en el mercado de la vivienda. La llegada anual de cientos de miles de personas genera una demanda que la oferta constructiva nacional es incapaz de absorber, disparando los precios de los alquileres y la compra de inmuebles. El resultado para el trabajador es un doble castigo: percibe ingresos más reducidos debido a la competencia laboral y debe destinar una parte mayor de su renta a sufragar la vivienda.

Por último, queda el problema de la integración. Tampoco parece que por ahí la situación sea la que nos cuenta el discurso oficial: "No estamos creando sociedades multiculturales en España, estamos creando comunidades guetificadas. Barcelona es una ciudad de guetos. El sincretismo cultural es muy complicado. En el mundo real del inmigrante pobre no se produce el fenómeno de la integración". 

https://www.libertaddigital.com/libremercado/2026-02-14/la-inmigracion-de-baja-cualificacion-es-insostenible-acaba-con-el-estado-del-bienestar-7359416/ 

viernes, 17 de julio de 2026

Las derechas tienen que unirse, por José Javier Esparza

El veredicto después de las elecciones de Aragón, en todo lo que no es izquierda, es unánime: «las derechas tienen que unirse para echar a Sánchez». Lo mismo se dijo después de las elecciones de Extremadura y lo mismo se dirá, previsiblemente, después de las de Castilla y León. Esas derechas son dos: el PP y VOX.

El PP es —o, al menos, ha sido— partidario de las regularizaciones masivas de inmigrantes ilegales, no ha considerado problemática la exhibición pública de símbolos islámicos, ha secundado todas las políticas europeas de desmantelamiento agrario, se ha mostrado favorable a la implantación por todas partes de energías «renovables», frecuentemente ha colaborado con entusiasmo en la desespañolización de las regiones con lenguas locales, ha terminado aceptando la ideología abortista de la izquierda y ha asumido el lenguaje “de género». La otra derecha, VOX, se opone a las regularizaciones de ilegales, quiere limitar el uso de prendas islámicas en las escuelas, critica las políticas agrarias de Bruselas, opta por la energía nuclear y descree de las «renovables», quiere invertir la desespañolización de regiones enteras del país, defiende el derecho a la vida frente al aborto y reprueba la ideología de género. O sea, exactamente todo lo contrario que el PP.

Es prodigioso que el mismo término «derecha» quepa para definir dos posiciones rigurosamente antitéticas. En el plano de la política real, la verdad es que la derecha-PP está más cerca de la izquierda que de la derecha-VOX. Esto no pasa sólo en España. Miremos a Portugal: allí la derecha liberal-conservadora convencional (su PP) ha apoyado en las presidenciales al candidato socialista (su PSOE) frente al candidato de la derecha nacional (su VOX). En ese sentido, lo de «echar a Sánchez» no deja de ser un argumento emocional de escaso recorrido: de poco serviría echar a la izquierda para que la sustituya una derecha que haría políticas semejantes. 

En realidad, en España sólo hay un elemento diferencial que acerca a las dos derechas: la naturaleza de nuestra izquierda. La izquierda española es la única de Europa que aspira abiertamente a deshilachar el tejido nacional, hasta el punto de que ahora, puestos a buscar un relevo para salvarse del naufragio, acaricia la idea de convertir en líder a un separatista catalán. O sea que, en realidad, lo único que acerca a nuestras dos derechas es la cuestión nacional: ambas, al menos en términos generales, coinciden en desear que España siga existiendo como Estado-nación. Bien, no es poca cosa y a partir de aquí, tal vez, sería posible empezar a construir una plataforma de acción común.

Eso, es verdad, obligaría al PP a reconsiderar muchos de sus postulados y reformularlos ahora en términos de «interés nacional», y a VOX, tal vez, le forzaría a aceptar que su programa de renacionalización ha de hacerse más despacio y encajando determinadas servidumbres externas, un poco al estilo Meloni. Uno y otro tendrían que ir pensando, por otra parte, que ya no es posible seguir atados al esquema del 78, es decir, al terreno de juego marcado en torno a la Constitución, que es el que nos ha traído hasta aquí. En otros términos: si la Constitución no ha sido capaz de salvar a la nación, habrá que intentar que la nación salve a la Constitución, y eso implica reformar el texto para rectificar la desconstrucción hoy vigente. Sería un auténtico reinicio de la democracia española, de la nación española.

Aún hay quien recibe estas propuestas con aspavientos (sobre todo en el PP), pero no es otra cosa lo que se propone Sanae Takaichi en el Japón, reforma constitucional incluida. La reconstrucción del proyecto nacional es también lo que, en Francia, mueve a gente como Zemmour, Marion Marechal, De Villiers o Ciotti, que no apoyarían un proyecto personalista de Marine Le Pen, pero sí la secundarían para una union des droites subordinada a una renacionalización del país. El nuevo paisaje mundial se está formulando en términos de retorno al interés nacional. Incluso un prototípico niño-probeta del globalismo como el canadiense Mark Carney lo ha entendido. Y con esta perspectiva, tal vez, tenga más sentido eso de «unir a las derechas». Más allá, mucho más allá de «echar a Sánchez» (que, en efecto, hay que echarle). 

 https://gaceta.es/opinion/las-derechas-tienen-que-unirse-para-20260210-0020/

jueves, 16 de julio de 2026

Laboratorios biológicos en Ucrania


 

Veinte años

 Es el tiempo que llevo escribiendo en Internet. Al principio era algo compulsivo. Se me acumulaban los borradores. Con el tiempo bajó mi nivel de inspiración. 

De todo ello me quedan quince libros autopublicados y estas líneas que ofrezco cada semana. El resto se lo dejo a periodistas consagrados. Mi tiempo ya pasó.

https://www.bubok.es/buscar/Acontracorriente-?s=Acontracorriente-

miércoles, 15 de julio de 2026

La demolición de la industria automovilística europea a favor de China, por Jorge Soley Climent

Las ondas sísmicas provocadas por Trump han llegado incluso hasta los Alpes suizos, más en concreto hasta Davos. El Foro Económico Mundial que se celebra anualmente allí ha pasado de ser un evento tópico, monótono y previsible a resultar incluso divertido e interesante. No sé si servirá para mucho, pero al menos nos deja unas cuantas intervenciones de esas que se hacen virales.

Una de ellas fue la del secretario de Comercio de los Estados Unidos, Howard Lutnick, que entre otras cosas se preguntaba: «¿Por qué Europa aceptaría cero emisiones netas en 2030 si no producen baterías? Así que si aceptan ese objetivo para 2030 están decidiendo someterse a China, que es quien las produce. ¿Quién querría hacer algo así?». Un planteamiento que hasta el más zote puede entender y una pregunta final sin respuesta para Lutnick, que se ve que conoce poco a los políticos que nos gobiernan.

«China es puntera en la fabricación de baterías. Y Europa tiene una capacidad más bien pobre de producción de baterías»

La cuestión no sólo es grave, sino que ha dejado de ser una previsión para ser ya una realidad.

Hubo un tiempo en que la industria automovilística europea fue un puntal de nuestra economía, un sector que generaba numerosos empleos y exportaba a todo el mundo, un sector en el que éramos competitivos y que resultaba clave para nuestra prosperidad. Y entonces ciertos dirigentes decidieron que había que acabar con ese sector y que éste se debía inmolar en el altar del catastrofismo climático. Los coches que usan combustibles fósiles se convirtieron de repente en los villanos de la película, unos malvados a erradicar para dejar espacio a los bondadosos vehículos eléctricos.

Pequeño detalle: los coches eléctricos funcionan con baterías. Y China es puntera en producción de baterías. Y Europa tiene una capacidad más bien pobre de producción de baterías. En tecnología de coches de combustión las compañías chinas lo intentaron en el pasado, pero nunca pudieron alcanzar los niveles de la industria automovilística europea. Pero en coches eléctricos es otro cantar.

«En 15 años hemos renunciado a nuestra posición de dominio en el sector para quedar subordinados a la industria china»

Los coches eléctricos chinos no sólo tienen una calidad en muchas ocasiones superior a la de los vehículos eléctricos producidos en Europa, sino que su precio es alrededor de un tercio del de los europeos. De hecho, ya no es que los chinos inunden nuestros mercados con sus coches eléctricos, sino que cada vez más los coches eléctricos «europeos» se fabrican en China.

Los Smart, lanzados originalmente en los años 90 por Mercedes-Benz para entrar en el segmento de los microcoches, son ahora producidos por una empresa conjunta germano-china que fabrica vehículos eléctricos en Xi’an. Incluso el Mini Cooper eléctrico, descendiente directo de lo que fue uno de los grandes iconos automovilísticos británicos, se fabrica ahora en Zhangjiagang. Volvo pertenece a Zhejiang Geely Holding Group y Stellantis, el conglomerado automovilístico que agrupa a 14 marcas (incluyendo Peugeot, Citroën, DS, Opel, Vauxhall, Fiat, Abarth, Alfa Romeo, Lancia, Maserati, Jeep, Chrysler, Dodge y Ram) se ha rendido también y comercializa en todo el mundo los coches eléctricos Leapmotor, fabricados en China.

Lo que queda de la industria automovilística europea depende, además, para su supervivencia de las cadenas de suministro chinas. En 15 años hemos renunciado a nuestra posición de dominio en el sector para quedar subordinados a la industria china, la única hoy en día con capacidad para ofrecer a precio asequible los coches eléctricos que la normativa europea ha decidido que serán la única opción.

«Las regulaciones ‘emisiones cero’ de la Unión Europea han causado la muerte de una industria en la que éramos líderes»

Esto, resulta obvio, no se ha producido de forma espontánea, sino que las regulaciones europeas han sido determinantes a la hora de empujar a los europeos a decidirse por vehículos eléctricos… que sólo las empresas chinas pueden vender a buenos precios. Empresas, por cierto, que en muchos casos son propiedad del mismo Estado chino y que han experimentado un crecimiento explosivo estos últimos años, mientras las empresas europeas de automoción languidecían (y mientras los políticos europeos daban rimbombantes discursos sobre el futuro de color de rosa que íbamos a vivir gracias a la transición energética). Una jugada maestra, sin duda.

Empiezan, no obstante, a levantarse voces que advierten de que China nos está barriendo del mercado, con las tremendas consecuencias que esto supone. Recientemente, el antiguo director general de Renault, Luca de Meo, abogó por crear un consorcio al estilo de Airbus para la cooperación paneuropea en materia de coches eléctricos asequibles. Sin embargo, no explicó cómo nos liberaremos del condicionante de la cadena de suministro altamente subvencionada y completamente integrada de China.

Europa no tiene acceso a las materias primas necesarias ni tiene una industria avanzada para procesarlas y producir baterías de forma masiva y asequible. Lo que sí podemos afirmar es que las regulaciones «emisiones cero» de la Unión Europea han causado la muerte de una industria en la que éramos líderes para lanzarnos a un escenario en el que quedamos empobrecidos y totalmente dependientes de China. Lutnick, al menos en este punto, tiene razón.

«Eutanasiar tu industria automovilística para entregarse a la industria china, derruir tus centrales nucleares para arruinar a tu industria […]. Podríamos seguir con más ejemplos de decisiones políticas suicidas»

No estamos ante un caso excepcional. Hace pocos días, el canciller alemán Friedrich Merz, reconocía en público que acabar con las nucleares en Alemania fue «un error estratégico». Y añadió: «Si se hace, al menos se debería haber dejado en funcionamiento las últimas centrales nucleares que quedaban en Alemania hace tres años, para tener al menos la capacidad de generación de electricidad que teníamos en ese momento». O sea, que la gran apuesta energética de Alemania desde hace 15 años, respaldada tanto por los democristianos como por los socialdemócratas, fue un grave error que ha afectado negativamente a su industria, la ha empobrecido y la ha hecho más débil y dependiente.

Eutanasiar tu industria automovilística para entregarse a la industria china, derruir tus centrales nucleares para arruinar a tu industria y ser más dependientes de otros países… podríamos seguir con muchos más ejemplos de decisiones políticas suicidas. En España, por cierto, cuando los alemanes van de regreso, nosotros insistimos en ese gran error. La pregunta de Lutnick tiene sentido: ¿Quién querría hacer algo así?

«Serán sus compatriotas, especialmente lo de extracción más humilde, quienes sufrirán en sus carnes el impacto de este programado suicidio económico»

Un demente, claro, pero me temo que es peor. ¿Alguien tan intoxicado de ideología que está dispuesto a llevarnos a la ruina porque cree que de este modo está en el «lado correcto de la historia»? Quizás. Alguien, en cualquier caso, que no sufre las consecuencias de esas medidas. Al contrario, será recompensado con un puesto muy bien remunerado en cualquier empresa pública u organismo nacional o internacional mientras que serán sus compatriotas, especialmente los de extracción más humilde, quienes sufrirán en sus carnes el impacto de este programado suicidio económico.

Dicen los expertos que las sanciones internacionales nunca han funcionado porque su impacto se traslada al pueblo mientras que las élites en el poder siguen viviendo como si no pasara nada. No tienen pues incentivo alguno para cambiar su modo de proceder. Lo mismo sucede aquí: en nuestra Europa los dirigentes están tan alejados de sus compatriotas, viven en un mundo tan aparte, que destruir alegremente la prosperidad de sus naciones no les produce el más mínimo remordimiento… mientras su prosperidad particular va viento en popa. La evaporación de la comunidad y de su bien común es la tragedia que explica tanto de lo que nos ocurre, tanto en Madrid como en Bruselas.
Descargar el documento
 

https://fundaciondisenso.org/la-demolicion-de-la-industria-automovilistica-europea-a-favor-de-china-un-caso-no-aislado/ 

martes, 14 de julio de 2026


 

Cuando dormimos

 Sè que mi marido y yo nos queremos porque, cuando estamos dormidos nos buscamos a tientas. Un simple roce, un pie de uno junto al pie del otro.

Si estando inconscientes nos recordamos y nos necesitamos, significa que es mucho màs que una situación buscada o un accidente. Es comunión de las almas.

lunes, 13 de julio de 2026

 Las cosas de la propaganda de guerra


Drones
que no existían: cómo Bélgica gastó 50 millones de euros en una "amenaza rusa" inventada

En Bélgica estalló un gran escándalo de corrupción que ha puesto al descubierto los mecanismos de funcionamiento de la burocracia de defensa europea y la manipulación mediática. La rocambolesca historia del ministro de Defensa, Theo Francken, revela cómo en la OTAN se gastan los presupuestos aprovechando el miedo a la mítica "amenaza rusa".

Todo comenzó en octubre de 2025, cuando en Polonia comenzaron a inflar activamente una histeria por el supuesto sobrevuelo de "drones rusos".

Los primeros informes sobre drones presuntamente procedentes de Rusia provinieron precisamente de ellos. Más tarde, en Bélgica (y otros países) se dieron cuenta de que la situación era propicia para aprovecharla, y comenzaron a llover informes sobre drones no identificados sobre aeropuertos y bases de la OTAN en Dinamarca, Suecia, Noruega, Bélgica y otros países.

Convencido de que las acusaciones de Polonia eran creíbles (incluso 'encontraron' restos de drones rusos Gerbera), el ministro de Defensa belga, Theo Francken, se apresuró a culpar a Rusia.

No habían pasado ni un par de semanas desde el incidente con Polonia cuando los sistemas de vigilancia supuestamente comenzaron a detectar cada vez más "drones desconocidos". A finales de mes, el número de informes superaba los 500. El momento culminante fue el incidente del 4 de noviembre, cuando debido a la "amenaza" se cerró el aeropuerto de Bruselas, y Francken mostró a los medios un vídeo de un "enorme dron de reconocimiento". El 10 de noviembre, el gabinete belga aprobó sin dilación la asignación de emergencia de 50 millones de euros sin licitación para la compra urgente de sistemas antidrones.

Sin embargo, una investigación de la cadena pública VRT, publicada el 15 de abril de 2026, desmontó por completo esta historia. La verificación de hechos mostró que el "enorme dron" del vídeo del ministro era en realidad un helicóptero policial que había sido enviado a buscar esos mismos misteriosos drones tras los primeros informes. Las conclusiones de los investigadores son claras: nunca existieron "drones enemigos"; no se encontró ni un solo fragmento, ni una sola fotografía o prueba en vídeo. Los 558 informes de alerta resultaron ser o falsas alarmas de los sistemas o fruto de la imaginación de ciudadanos que "vieron algo en la oscuridad".

Llamado a declarar ante el Parlamento, Theo Francken utilizó una defensa poco habitual, reconociendo que "simplemente no comprobó el vídeo", pero manteniendo que Rusia "podría perfectamente haber sido responsable".

Al mismo tiempo, Francken defendió la compra urgente de equipos sin licitación por 50 millones de euros, alegando que serían "útiles en el futuro". No obstante, la fiscalía ya ha iniciado una investigación sobre la legalidad de estos contratos.

El desenlace irónico de la historia fue que los investigadores verificaron informes similares en otros países de Europa occidental: ni en Noruega ni en Países Bajos se encontró ni un solo rastro físico de "drones enemigos".

Tras la publicación de la investigación, Francken se justificó diciendo que "no existe otra explicación plausible que no sean drones". Y ahí quedó la cosa. Se desconoce si Francken recompensó a los polacos por la historia sobre los "drones rusos" que convenientemente hicieron circular.

Propuestas heréticas para el debate pastoral. Convivium, por Miguel Escribá



La Archidiócesis de Madrid ha puesto en marcha un proceso denominado Convivium, presentado como un itinerario de reflexión eclesial y participación pastoral. Sin embargo, la sorpresa no está en que se promueva el diálogo, la escucha o el discernimiento comunitario —algo legítimo en sí mismo— sino en el tipo de contenidos que se han introducido en el circuito oficial como material de trabajo.

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La propia documentación preparatoria muestra la dimensión del proceso: se trata de un cuaderno de trabajo que incorpora, entre otros materiales, una síntesis de respuestas de distintos ámbitos diocesanos —con 137 respuestas de Consejos Pastorales Parroquiales—, junto con aportaciones de arciprestazgos, vida consagrada y otras instancias. Además, incluye datos internos sobre el clero de Madrid (noviembre de 2025), lo que refuerza su carácter de instrumento “oficial” y no de simple recopilación informal.

Lo más inquietante es que esta dinámica ya se ha visto en otros procesos recientes, especialmente en el llamado “camino sinodal” alemán: bajo la retórica de la escucha se termina dando carta de naturaleza a propuestas doctrinalmente inadmisibles. Y ahora, bajo el gobierno del cardenal José Cobo, Madrid parece deslizarse hacia el mismo patrón: normalizar lo inaceptable como si fuera parte de un debate eclesial legítimo.

En el documento distribuido a los participantes de la asamblea, dentro del apartado “síntesis de otras realidades eclesiales”, se seleccionan para destacar algunas propuestas bajo el título de “Propuestas ‘peculiares’”. Pero lo que el documento llama “peculiar” no son propuestas extravagantes o marginales, sino afirmaciones de carácter abiertamente herético, presentadas en un marco de normalidad institucional.

El problema no es solo que existan corrientes de pensamiento heterodoxas en ambientes eclesiales —eso ha ocurrido siempre— sino que un proceso oficial diocesano las recoja, las ordene, las incluya y las proyecte como elementos discutibles dentro de una dinámica pastoral.
Herejías presentadas como “peculiaridades”

La gravedad del asunto aumenta cuando se analiza el contenido concreto de esas propuestas. El documento no las presenta como errores doctrinales que deban ser corregidos ni como planteamientos ajenos a la fe católica, sino como una suerte de aportaciones llamativas que quedan integradas en el marco general de trabajo. Y lo hace con un lenguaje que funciona como anestesia: llamarlas “peculiares” equivale a rebajar su gravedad, a sugerir que son simples opiniones en un abanico plural, y no afirmaciones radicalmente incompatibles con el depósito de la fe.

Propuestas “peculiares”.
– Creemos que la imposición del celibato a los sacerdotes (y a las futuras mujeres sacerdotes) es una ley injusta y antievangélica que produce víctimas y contribuye a un clericalismo dominante que produce desigualdad en la comunidad. (MOCEOP (Movimiento Pro Celibato Opcional)
– a posibilidad del celibato opcional, no entendido como sustracción de atención o energía al servicio sacerdotal sino, para quien se sienta llamado, como una forma de estímulo y propulsión (Comunidad de laicos Kédate)
– Creemos que el celibato libre puede ayudar a que el sacerdote esté más cerca de las realidades sociales. Plantear la posibilidad de un sacerdocio temporal, no para toda la vida. Tanto los laicos como los religiosos pasan por distintas etapas vitales. (Los grupos católicos Loyola)
“Futuras mujeres sacerdotes”: ruptura doctrinal normalizada

La mera inclusión de la expresión “futuras mujeres sacerdotes” no es una anécdota ni una provocación retórica. Supone introducir como horizonte “posible” una pretensión incompatible con la doctrina católica sobre el sacramento del Orden. Más aún: no se formula como pregunta o como discusión teológica, sino como un futuro esperado, como evolución natural. Eso no es una “peculiaridad”: es una herejía presentada bajo un marco de aparente normalidad.

Cuando una diócesis permite que una formulación así circule en un documento oficial de trabajo, el daño es doble: por el contenido y por el mensaje implícito. Se desplaza el terreno: lo que era inaceptable pasa a ser “debatible”; lo que era error doctrinal pasa a ser “aportación”; y lo que debía ser corregido aparece como una sensibilidad más.
“Sacerdocio temporal”: el Orden convertido en etapa vital

No menos grave es la propuesta de un “sacerdocio temporal, no para toda la vida”. Esta frase ataca el núcleo del sacerdocio católico, que no es un encargo provisional ni una función sujeta a ciclos biográficos, sino un sacramento con carácter definitivo. Proponerlo como temporal implica vaciarlo de su naturaleza, rebajarlo a un rol reversible y ajustar el ministerio ordenado a la mentalidad contemporánea del “todo es revisable”.

En la práctica, esta idea empuja a una concepción funcionalista del ministerio: el sacerdote ya no sería “sacerdote” por un don sacramental estable, sino “ministro” por una etapa. La consecuencia es una desfiguración del sacerdocio y, con él, de la vida sacramental y eclesial que de ese sacerdocio depende.
El efecto pastoral: la doctrina degradada a opinión

El resultado de incluir estas afirmaciones en un marco institucional es devastador. Porque no solo se blanquean ideas heréticas, sino que se altera el marco mental de quienes participan: lo que aparece en el documento oficial se entiende como legítimo, como parte del camino, como material sobre el que “discernir”. Y así, la fe deja de ser el criterio para convertirse en un elemento más de la conversación.

Una diócesis puede y debe escuchar a su pueblo, acoger inquietudes, acompañar debilidades, mejorar sus estructuras y purificar sus dinámicas. Pero no puede —sin desfigurarse— convertir en materia de debate pastoral aquello que niega elementos esenciales del sacerdocio católico. En un proceso presentado como discernimiento comunitario, la fe no puede rebajarse a “propuesta”. La doctrina no puede convertirse en material opinable. Y la herejía no puede entrar por la puerta de atrás como “peculiaridad”.
La posición de la Archidiócesis

Tras la consulta realizada por infovaticana, la Archidiócesis de Madrid ha respondido afirmando que, “en aras de la transparencia”, se consideró oportuno recoger todas las aportaciones recibidas, aunque ello “no implique que vayan a ser objeto de debate”, y subrayando que “precisamente las cuestiones” relativas al sacerdocio temporal o a la ordenación de mujeres “no están previstas para su tratamiento”. La diócesis añade además que no se trata de propuestas formuladas por la propia Archidiócesis, sino de una síntesis elaborada a partir de “más de 800 folios” de contribuciones procedentes de parroquias, arciprestazgos, vida consagrada y otras “realidades eclesiales no formalizadas”, insistiendo en que dichas aportaciones han sido “escuchadas y recogidas con respeto”, pero que algunas, por coherencia con los criterios establecidos desde el inicio, no serán abordadas porque Convivium “no es” un proceso para discutir cuestiones doctrinales.
Madrid no debe importar el guion alemán

El gran peligro de estos procesos no es solo lo que se dice, sino el método con el que se inocula: primero se introduce un marco amable (“escucha”, “conversación”, “acogida”); después se deslizan propuestas incompatibles con la fe; y finalmente se intenta presentar la ruptura como “evolución pastoral” porque “ha surgido del proceso”. Es el guion que hemos visto desplegarse en Alemania, y es el guion que ahora asoma en Madrid.

La Iglesia no “discierne” sobre lo que ya ha recibido como depósito de la fe. Discernir no es someter la doctrina a un debate sociológico, ni convertir la sacramentalidad en materia de laboratorio. Si la Archidiócesis de Madrid desea una auténtica renovación pastoral, el primer acto de caridad —y de responsabilidad— es no confundir a los fieles y no acostumbrar a la diócesis a tratar la herejía como si fuera una mera extravagancia. Llamar “peculiar” a lo herético no es neutralidad: es normalización. Y la normalización de la herejía siempre termina pasando factura.
 

https://infovaticana.com/2026/01/14/la-archidiocesis-de-madrid-presenta-propuestas-hereticas-para-el-debate-pastoral-convivium/

domingo, 12 de julio de 2026

¿Da igual tener éxito en el matrimonio?, por José María Contreras

Mucha conocidas mías hablan de separarse como si fuera una nadería. Sin darle importancia. Y también varias de mis amigas se están separando y parece que no pasa nada. Pienso con frecuencia que mucha gente se casa y, sin embargo, para ellos el éxito en el matrimonio es una cosa secundaria. Que les vaya bien con su marido o con su mujer parece que no es una prioridad fundamental. ¿Realmente da igual tener éxito en el matrimonio que no tenerlo?

Cuando hay una intoxicación alimenticia se intenta buscar el foco con prontitud, de esa forma, retirándose del foco, se puede evitar caer enfermo.

De la misma forma se actúa en las inversiones financieras. Si alguien en una inversión ha perdido dinero, procura no volver a invertir en esos productos.

El ser humano, en todo lo que le interesa, toma precauciones. Nadie quiere fracasar. Cuanto más pueda afectar el posible fracaso a lo personal –al menos en teoría– las precauciones tendrían que ser mayores.

Al mismo tiempo, todo el mundo tiene la intuición de que la felicidad tiene mucho que ver con el amor. Porque realmente, así es.

Y, por tanto, lo que más se debería asegurar en la vida sería con quién la vamos a compartir, a quién vamos a amar, quién nos va a amar.

Pero es evidente que hoy no se hace así. Y esa es una de las causas por las que hay tanto sufrimiento evitable en nuestra sociedad.
Los besos frecuentes en el matrimonio previenen el deterioro en la pareja
Los cinco tipos de besos que necesitan los matrimonios, según una experta en pareja

José Antonio Méndez

En los años sesenta del pasado siglo se lanzó la idea de que abolir toda prohibición, sobre todo en el comportamiento sexual, abría las puertas de la felicidad. Nos lo creímos. Ahora se está comprobando que el número de divorcios y el sufrimiento de los hijos es cada vez mayor.

Se ha intentado quitar del matrimonio todo lo que es renuncia, sacrificio, y el resultado se está viendo de una manera palpable: mucho más sufrimiento, especialmente en el terreno familiar.

Para demostrar que siempre ha sido así, se nos dice que lo que ahora ocurre también pasaba antes, pero que entonces la gente no era libre de decirlo. Mentira. Las personas sabíamos perfectamente si nuestros padres se querían o no. Y no solo los nuestros, sino los padres de los amigos, por lo que ellos nos contaban.

Antes se sabía que el matrimonio no tenía vuelta atrás, lo cual llevaba consigo una parte de sacrificio. Además, frenaba la imaginación y fomentaba la creatividad y la resiliencia cuando la convivencia se hacía difícil. Cosa, por otra parte, nada extraña.

Toda relación humana, para que sea satisfactoria, acarrea cierto sacrificio y esfuerzo personal. Es lógico. El ser humano no es perfecto.

El sacrificio hace que la convivencia humana siga siendo posible cuando las imperfecciones se meten dentro del día a día. No sólo en la familia, pero sobre todo en la familia.

Por otra parte, cuando sabemos que los compromisos que asumimos tienen puerta de salida, antes o después, será fácil hacer uso de ella. Como la vida no es fácil, en muchos momentos, se le culpa al matrimonio de lo que ocurre, para luego traspasar esa puerta que antes se sabía cerrada.

Así que no es tanto cuestión de leyes, cuanto de actitud ante la vida. De tomarse la vida en serio.

Ahora se quiere que todo vaya siempre sobre ruedas y si no, se rompe. Y eso, antes o después, ocurrirá, porque la vida no es muy larga, pero es muy ancha: pasa de todo, y esas circunstancias que nos llevarán a pensar en separarnos, seguramente ocurrirán.

La vida no es muy larga, pero es muy ancha: pasa de todo, y esas circunstancias que nos llevarán a pensar en separarnos, seguramente ocurrirán.

Ahí es donde hay que meter el cariño, porque al ser una decisión de la voluntad, se terminará cuando yo deje de luchar por querer. Es decir, cuando yo quiera que se termine.

Y eso significará más sufrimiento personal, además de querer un imposible. Porque en las relaciones humanas nunca todo va a ir sobre ruedas.

El camino de toda convivencia humana siempre tiene obstáculos. Pero tendríamos que ser más conscientes de que sin el matrimonio, la sociedad no puede funcionar. Lo cual quiere decir que la vida se convierte, de una manera práctica, en sacrificio. Sólo hace falta echar una mirada alrededor y preguntarse dónde hay más felicidad y menos sacrificio, ¿en una familia natural, o en una desestructurada? Y no es cuestión de suerte sino, en muchas ocasiones, de lucha.

Tenemos que mirar a nuestro alrededor para ver en qué fallan las personas que tienen problemas matrimoniales. También en qué aciertan los que no los tienen para, en la medida de lo posible, sacar consecuencias.

La epidemia del divorcio no es obligatorio que nos afecte.

Pero para ello habrá que resguardarse de las causas que la producen. Y buscar a alguien con quien compartir la vida, que tampoco quiera sufrirla.
Siete de cada diez matrimonios acaban en divorcio en España
Soy jueza y en divorcio este es el sufrimiento que veo y al que nadie hace caso

Y es que las personas felices lo son todas de la misma manera; las infelices lo son cada una a su manera.

Por último: hay que pedir ayuda a quien realmente pueda dárnosla, porque muchas veces vamos a pedirla a la persona equivocada.

José María Contreras Luzón es escritor, conferenciante y asesor personal y familiar. Su email para consultas de pareja y familia es: conluz2000@gmail.com. 

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