Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

lunes, 2 de noviembre de 2026

La gran farsa de los trabajos que los españoles no quieren hacer, por Carlos Estéban

 No es simplemente que, en una supuesta democracia, se pasen nuestros intereses y opiniones por el forro; es que nos llaman imbéciles a la cara. Y nos lo llaman, con toda la calma, políticos, empresarios, sindicalistas, prelados y analistas. Me refiero, naturalmente, a esa frase que repiten de continuo los entusiastas del neoesclavismo, más conocido en nuestros tiempos como inmigración masiva del Tercer Mundo, una sentencia que hará retorcerse en su tumba a Paul Samuelson: los recién llegados vienen a cubrir “los trabajos que los españoles (o los franceses, o los alemanes) no quieren hacer”.

A ver, no sé ni por dónde empezar ante tamaño disparate económico. Por ejemplo, por lo empírico: ¿qué pasaba con esos trabajos hasta que llegaron de Mali o Tegucigalpa a cubrirlos? ¿Se dejaban sin hacer, nadie recogía la fresa? ¿O es que teníamos una avanzada robótica que nos ocultan? Evidentemente, no existen trabajos “que los X no quieran hacer”, algo espantosamente racista que parece apelar intelectualmente a una división de capacidades por etnia.

Asusta la tranquilidad con que tantos, y algunos presuntamente de izquierdas, ven con satisfacción la llegada de razas con “vocación de servicio”, por así decir, adaptadas por la evolución a arrastrarse por las cloacas o a soportar interminables horas bajo el sol recogiendo fruta por una miseria. Recuerdan a esos señoritos que en los ochenta hablaban de “mi filipina”, convirtiendo una nacionalidad de 116 millones de habitantes en una categoría profesional.

No hay trabajos que los españoles no quieran hacer. Hay trabajos mal pagados, junto a una estructura de Estado de Bienestar que permite evitarlos. Aquí los españoles nos hemos embarcado en balleneros que no veían tierra durante meses, hemos bajado a las minas y cruzado el mar en barquitos como cáscaras de nuez. Porque, precisamente, existía una relación entre dureza, riesgo, prestigio y remuneración. No sé, es de primero de Economía, no estoy enunciando una sutil paradoja: si un trabajo es especialmente desagradable, duro o peligroso, el mercado tiende a elevar su remuneración para atraer trabajadores. Todo muy elemental.

Pero ahora se ha dado con una idea similar a la que se les ocurrió a los plantadores de algodón y tabaco en el sur de Estados Unidos en el siglo XIX: importar de forma masiva mano de obra desesperada. ¿Por qué subir salarios, mejorar condiciones o invertir en automatización si siempre existe un flujo prácticamente inagotable de personas dispuestas a aceptar cualquier cosa? Especialmente cuando llegan de países donde el salario europeo, incluso miserable, sigue pareciendo una fortuna relativa.

Pero ni siquiera tienen el valor moral de reconocer que esta es la ventaja de la inmigración masiva, no: mejor dejar a cualquiera que se oponga como un malvado racista que ahoga gatitos por las noches. Las mismas élites políticas, mediáticas y empresariales que hablan obsesivamente de dignidad, inclusión y derechos humanos sostienen un modelo económico que depende en buena medida de la existencia de una masa de trabajadores extremadamente vulnerables. Vulnerables jurídica, social y económicamente.

El inmigrante no es el “malo”, al contrario: hace lo que probablemente haría yo en su caso. Pero es que no es un problema individual, sino estructural. Es el sistema lo perverso. Importar mano de obra barata no es bueno para nadie a medio plazo. No lo es para el país de acogida, que deprime salarios, tensiona servicios públicos y convierte sectores enteros en economías dependientes de trabajo semiesclavo. No lo es para los países de origen, que pierden precisamente a su población joven y dinámica. Y tampoco termina siéndolo para muchos inmigrantes, atrapados durante años en una precariedad permanente que jamás les prometieron cuando emprendieron el viaje.

Mientras, oímos en Europa que “los jóvenes no quieren trabajar”. España tiene uno de los mayores índices de paro juvenil de Europa, salarios reales estancados y una edad de emancipación que supera ya los treinta años. El precio de la vivienda se dispara mientras la natalidad se hunde a mínimos históricos. Y luego nos sorprendemos de que una parte creciente de los jóvenes viva desmoralizada, retrasando indefinidamente cualquier proyecto familiar o vital serio.

Pero es que lo que hay no da para alegrías; no da siquiera para lo que ha sido normal durante todas las generaciones anteriores: aspirar a formar una familia propia. Durante décadas, el pacto implícito occidental era relativamente simple. Trabaja, esfuérzate y podrás construir una vida estable: vivienda, familia, hijos, continuidad. Hoy millones de jóvenes trabajan para sobrevivir en habitaciones compartidas, encadenar alquileres imposibles y consumir pequeñas dosis digitales de entretenimiento mientras aplazan indefinidamente la vida adulta. Y eso, por cierto, les da para esa suscripción a Netflix y ese par de escapadas que tanto escandaliza al búmer.

https://okdiario.com/opinion/gran-farsa-trabajos-que-espanoles-no-quieren-hacer-16799699

domingo, 1 de noviembre de 2026

Ana siguió adelante con su embarazo, por Mayte Amorós

En la pequeña sala de la sede de Red Madre de Palma, el aire se llena de confidencia. Ana habla con la voz pausada mientras mece un carrito que parece custodiar un tesoro. Dentro duerme Santiago, su bebé de cinco meses. Cuando la madre comienza a relatar la depresión que la mantuvo encerrada durante el embarazo y el recuerdo traumático de un aborto en 2021, algo mágico sucede. Santiago rompe el silencio con un llanto suave.

Ella lo saca del cochecito con una destreza que hace meses no creía poseer. «Nunca os daré las gracias lo suficiente», repite mientras arrulla al pequeño. Santiago estira su mano diminuta y con una fuerza sorprendente se aferra al dedo de la periodista y no lo suelta. Es un agarre firme, un ancla de piel como si dijera: «Aquí estoy, gracias por escuchar que existo».
La vida que comienza necesita acompañamiento, escucha y esperanza

Maternidad y fe
Embarazada, extranjera y sin red: el perfil de 9 de cada 10 mujeres que piden auxilio para ser madres

Cristina Suárez Suero

Santiago es un bebé no esperado que iba a ser abortado. Su madre, una mujer que no tenía en sus planes la maternidad. En 2025, esta mallorquina se quedó embarazada. Acababa de perder su trabajo como directora de hotel y sólo llevaba seis meses de relación con su nueva pareja, un chico colombiano sin papeles. «Tenía muchas dudas sobre si seguir adelante», reconoce. Un día buscando por Internet encontró a RedMadre, una asociación donde la ayudaron a tomar la mejor decisión de su vida. Parir a Santiago.
RedMadre ayudó a nacer 120 vidas

«RedMadre nace para las mujeres que dudan», dice Maribel Riera en la oficina de esta entidad, ubicada en un despacho cedido por el Obispado de Mallorca. «La que quiere abortar no contacta con nosotros. Contacta la que quiere seguir adelante pero tiene obstáculos que la paralizan», reconoce esta voluntaria que atiende a mujeres que llegan al borde del colapso. El equipo les ofrece acompañamiento hasta que el bebé cumple los dos años.

Desde junio de 2024, la asociación ha puesto nombre y apellidos a 120 crisis. 120 bebés nacidos en la cuarta región con mayor tasa de interrupciones voluntarias de España por detrás de Canarias, Asturias y Cataluña.

Son mujeres que llegan con el test positivo en una mano y el miedo en la otra porque les falta el apoyo de la pareja o porque sus familias miran hacia otro lado. «Vienen con miedos reales. La mayoría es por una cuestión económica» porque no saben cómo sacar a su hijo solas, afirma.
Las dudas de Ana hasta en el paritorio

Ana tenía miedo. «Los primeros tres meses cada cinco minutos cambiaba de opinión. Unos minutos decía 'sí, adelante', y a los cinco minutos pensaba que era una locura, que terminaría viviendo bajo un puente con mi perro y mi bebé», rememora esta usuaria de RedMadre, que accede a contar su testimonio a El Debate para ayudar a otras madres que estén en su misma situación, usando un nombre ficticio para mantener el anonimato.

Ana entiende que haya dudas. Las de ella no amainaron ni en el paritorio. «Me decía: en qué embolao te has metido...». Pero la vida tiene sus propios tiempos y fue esa primera noche en el hospital, a las 24 horas de nacer Santiago, cuando conectó con su hijo. «Ver cómo me buscaba el pecho... ahí fue el flechazo. No sabía que me podía caber tanto amor dentro», confiesa mientras le hace carantoñas.

Ella es el testimonio vivo de que la libertad de la mujer para elegir ser madre necesita, a veces, un hombro donde apoyarse. Sin familia —sus padres se niegan a conocer al nieto— y con una presión social que la empujaba al aborto, su red de apoyo fueron Maribel, la matrona, los abogados y psicólogos de la asociación.
La frase: «No te arrepentirás de tener un hijo»

«Te arrepientes de no tenerlo pero nunca te arrepentirás de tener un hijo», le dijeron. Una frase que llevaba varios retumbando en su cabeza porque ella ya sabía lo que era deshacerse de un hijo.

En 2021, abortó voluntariamente bajo una «presión social» y familiar que la marcó. Por eso, cuando el año pasado el test volvió a dar positivo tras dejar los anticonceptivos por prescripción médica, el pánico la paralizó. «La culpa no te la quitas», confiesa con la mirada ida pensando en aquella vida truncada.

Siguió adelante con este segundo embarazo, con la ayuda de RedMadre. Se levantó de la cama, abrió la puerta de casa y salió a buscar un trabajo de recepcionista ocultando su embarazo hasta pasar el periodo de prueba para garantizar un techo a su hijo.
La nueva orden recoge la posibilidad de admitir a niños no nacidos en la etapa 0-3

Educación
Baleares permitirá escolarizar a los bebés no nacidos a partir del próximo curso

Cristina Suárez Suero

Hoy, aunque el contrato de alquiler acecha y la estabilidad laboral se tambalea, Ana no habla de carencias sino de planes. Habla de su pareja, que pronto tendrá papeles legales, y de cómo ambos han decidido que él trabaje para que ella pueda exprimir cada segundo de la infancia de Santiago. «Quiero criarlo, quiero cuidarlo, quiero disfrutar de él».

Mientras la entrevista llega a su fin, Santiago sigue aferrado al dedo. Su madre ríe amargamente, recordando cómo sus amigas y su padre le insistían en que abortar era «lo más fácil». «Ahora que sé lo que es, me parece antinatural, una salvajada».

Santiago suelta el dedo pero lo hace para buscar el rostro de su madre. En ese intercambio de miradas se entiende todo: no hace falta tener una vida perfecta para dar vida, sólo hace falta alguien que te diga que no estás sola. 

 https://www.eldebate.com/espana/baleares/20260510/ana-siguio-adelante-embarazo-me-decian-abortar-facil-ahora-salvajada_407535.html

sábado, 31 de octubre de 2026

Así sería la natalidad de España sin la ley del aborto, por Luis Cano

 eón XIV, en su discurso el lunes en el Congreso de los Diputados, interpeló a sus señorías: «¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido?». La respuesta a la alocución fue un atronador aplauso de siete minutos de la misma Cámara Baja que aprobó la ley del aborto hace más de cuatro décadas, la amplió en sucesivas reformas, y del Gobierno que pretende blindarla como derecho constitucional.
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El Papa volvió a poner en la agenda la cuestión del aborto, una práctica que ha dejado ya en España casi tres millones de no nacidos desde 1987 a 2024. En ese mismo periodo han nacido en España 15 millones de niños. Es decir, uno de cada seis niños concebidos no ha visto la luz por una interrupción voluntaria del embarazo. Si no se hubieran acabado voluntariamente esos embarazos, habría habido 18 millones de nacimientos en España desde 1987 en lugar de 15 millones.

Mientras que la natalidad sigue cayendo cada año, el número de abortos está al alza. La proporción de no nacidos sobre el total de concebidos está en máximos históricos. En 2024, último año con datos disponibles, hubo 106.172 abortos y 318.005 nacimientos. Uno de cada cuatro niños concebidos no vio la luz, exactamente el 25 %, más que nunca.

El porcentaje de embarazos abortados lleva una década subiendo ininterrumpidamente. En 2018 ya suponía uno de cada cinco, y en 2024 uno de cada cuatro, según los cálculos propios a partir de los datos de nacimientos del Instituto Nacional de Estadística y de interrupciones voluntarias del embarazo del Ministerio de Sanidad.

Mientras los abortos no dejan de crecer, los nacimientos no dejan de caer. España se acerca paulatinamente a romper el suelo de los 300.000 nacimientos, 100.000 menos que hace una década. La cifra de 100.000 se repite, redondeada, como el número de abortos en el último año.

La tasa de abortos por cada mil mujeres de entre 15 y 44 años está en 12,36, el segundo valor más alto de la serie histórica, sólo superado por 2011. Aquel año alcanzó el máximo número de abortos, 118.611 no nacidos. Ocurrió dentro del periodo de recuperación de la natalidad previa a la crisis económica, con máximos de nacimientos que no se habían visto desde hacía más de un cuarto de siglo, pero también con máximos de abortos. Entre nacidos y no nacidos, en 2008 habría habido la natalidad de 1978, en los estertores del baby boom en España.

Según los estudios, no hay una relación directa entre mayor número de abortos y menor natalidad. Es decir, no siempre se cumple la regla de que los lugares con mayor número de abortos hay menor natalidad, puesto que hay otros factores en juego, como la edad o la inmigración. «En España no se aprecia una correlación global directa entre fecundidad y tasa de aborto, pero las dos comunidades autónomas en las que hay más propensión a abortar, Canarias y Asturias, son las que menos hijos por mujer tienen de España (y de toda Europa)», según el informe Demografía del aborto en España, elaborado por el Observatorio Demográfico CEU, adscrito al Centro de Estudios, Formación y Análisis Social (CEU-CEFAS).

El informe de CEU-CEFAS remata en sus conclusiones: «Impresiona la poca sensibilidad general ante el enorme número de abortos que hay en España. No son algunos cientos o unos pocos miles de abortos, de casos extremos, sino en torno a 100.000 cada año, y eso en una España con un enorme déficit de nacimientos para que haya relevo generacional».
La solemne ovación al Papa al entrar al Congreso de los Diputados
El Congreso debate sobre reforzar la eutanasia solo tres días después de la visita del Papa a la cámara

El Debate

En la Cámara donde el Gobierno pretende que el aborto sea un derecho constitucional, León XIV defendió el lunes la vida desde su concepción: «La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona».

El Santo Padre exhortó a los legisladores: «Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse».

https://www.eldebate.com/sociedad/20260613/asi-seria-natalidad-espana-ley-aborto_427630.html 

viernes, 30 de octubre de 2026

Por qué regularizan inmigrantes, por Juan Manuel de Prada

Siguiendo con la tradición asentada por sus predecesores de izquierdas y derechas, el doctor Sánchez se dispone a regularizar más de medio millón de inmigrantes, acaso hasta ochocientos mil. Muchos de ellos dispondrán, además, de nacionalidad española en unos pocos años, argumento que se está empleando para afirmar que esta regularización trata de alterar el mapa electoral. Pero esa alteración no es inmediata; así que tiene que haber otra razón más perentoria y dañina (pues nadie debe dudar que todo lo que el partido de Estado urde es con intención maligna). Prueba de ello son las razones grimosas que esgrimen desde el negociado de izquierdas: que si los inmigrantes son quienes pagan nuestras pensiones, que si los inmigrantes son los que hacen los trabajos que los autóctonos repudian, etcétera. Repugna escuchar tales bazofias, tan racistas y clasistas y, a la vez, tan burdamente falaces: precisamente porque a los inmigrantes se les asignan trabajos mal remunerados se convierten en cotizantes cuyas contribuciones resultan por completo insuficientes para garantizar el sistema de pensiones. Y, entretanto, su llegada masiva garantiza servicios públicos cada vez más degradados y saturados.

Para entender la razón verdadera de esta regularización masiva hay que entender previamente que el partido de Estado es un lacayo al servicio de la plutocracia; si uno cultiva distorsiones cognitivas grotescas, de derechas (pensando que es un partido «socialcomunista») o izquierdas (pensando que es un partido con inquietud social), no entenderá nada. El partido de Estado promueve esta regularización para atender la demanda del reinado plutocrático mundial, que para poder seguir engordando necesita un «ejército de reemplazo» procedente de arrabales del atlas condenados a la miseria o a la guerra (que la misma plutocracia provoca), al que cobrar un sueldo birrioso en lejanas tierras se le antoje un nuevo Eldorado. Se trata de saturar el mercado de trabajo de mano de obra barata y precaria que garantice altos beneficios empresariales; de ahí el alborozo con que la patronal ha acogido el anuncio de la regularización. Mano de obra barata a la que, además, se pueda explotar más fácilmente que al trabajador autóctono (siempre tan resabiado o tiquismiquis), para poder seguir hundiendo los salarios medios; no olvidemos que, mientras se promueven los flujos migratorios, el salario mínimo ya se ha convertido en el sueldo más habitual en España. Y todo ello, mientras se mantiene un paro estructural que obliga a cientos de miles de jóvenes españoles a emigrar para encontrar un trabajo digno.

Esta es la razón inmediata por la que las sabandijas del partido de Estado se disponen a regularizar más de medio millón de inmigrantes. Son chusma al servicio de la plutocracia; y, además, garantizan la paz social, pues los pobres sufridores de sus cabronadas les votan para –’risum teneatis’– «frenar el fascismo». That’s all, folks.
 

 https://noticiasholisticas.com.ar/por-que-regularizan-inmigrantes-por-juan-manuel-de-prada/

La edad de la mentira y Ucrania

 (...) La mentira os hará esclavos

En esas circunstancias tan difíciles para lograr una paz negociada en la guerra de Ucrania, la mentira y las falsas narrativas vuelven aún más imposible un acuerdo. ¿Por qué? Porque en la narrativa europea y especialmente la ucraniana se ha instalado el relato, repetido mil veces al estilo de Goebbels, de que Rusia y en especial Putin son intrínsecamente pérfidos, canallas y malvados, y por lo tanto nada hay que hablar con ellos, y de aquí que sea obligado vencerlos en el campo de batalla. Se boicotea la diplomacia, por lo tanto, al grito de “¡Venzamos a los rusos con las armas!”.


Es la tesis de la nefasta von der Leyen y su no menos inicua ministra de exteriores, la loca Kallas, que incluso propone despedazar a Rusia en pequeños Estados. El mecanismo mental funciona así: hagamos que Ucrania gane la guerra a Rusia, invirtamos en ello nuestros millones (que salen de nuestros impuestos) y humillemos a Moscú porque ganaremos la guerra. Ese es el relato. Y esa es la mentira. Tantas veces repetida que incluso los propios dirigentes europeos tipo Merz o Macron han acabado por creérsela. Pero, esclavos de sus propias mentiras, llevan a Europa y a Ucrania a la catástrofe. Catástrofe, sí, porque no se puede vencer militarmente a Rusia. Ya lo intentaron Napoleón y Hitler. Fracasaron con estrépito. Y se pretende ahora lo mismo como consecuencia de una narrativa falsificada. Mal asunto.


¿Por qué no se puede vencer militarmente a Rusia? No es una cuestión de armamento. No es una cuestión de tropas ni de presupuesto. Va más allá. Rusia, principal potencia nuclear del planeta, es invencible por éste factor clave: el patriotismo y sobre todo la cohesión nacional. Por eso fracasaron Hitler y Napoleón en su intento de apoderarse de ella. Y por eso fracasarán la OTAN y la UE. Ello se ignora por los que nos llaman, como Francia y sobre todo Alemania, a meternos en guerra contra Rusia , aumentar el gasto militar y movilizar a la población. Una locura.


A Rusia no hay que temerla. Hay que entenderla. Cosa difícil para mentes limitadas, pero posible si se hace el esfuerzo de pensar un poco. Rusia no invadirá, nunca, porque no necesitan más territorio, a países del oeste de Europa, pero puede darles un zarpazo desde el aire si intervienen demasiado en la guerra. Pero, a la vez, no se dejará intimidar, por mucho que el régimen de Zelensky con complicidad europea y de la OTAN lance ataques con drones contra infraestructuras u objetivos civiles en Rusia y con ello cimente la mentira de que va ganando la guerra, con el doble objetivo de conseguir más dinero de los impuestos de los europeos, por un lado, y por otro de seguir enriqueciéndose personalmente con ese dinero y lo que se queda en el camino.


¿Se logrará la paz? No, sin duda, mientras las mentiras y la propaganda acaparen todo el escenario. Difícil empeño, en suma. La mentira y las falsas narrativas lo impiden. La guerra en Ucrania es, sin duda, una catástrofe europea. Una nueva catástrofe europea.


 

 

https://elmanifiesto.com/la-era-de-la-mentira/

jueves, 29 de octubre de 2026

Disturbios en Europa

 Aconsejo ver después de 30 minutos



A propósito de Henry. La película

 Es una película de Harrison Ford maravillosa. Trata de un abogado de éxito que sufre un tiroteo y se queda en coma. A partir de ahí tiene que volver a aprender todo desde cero. A hablar, a andar y a relacionarse.

Le ayuda un fisioterapeuta. Cuando vuelve con su familia decide cambiar de vida. Es una de esas películas que te alegran el corazón.

miércoles, 28 de octubre de 2026

Psicología. Cuando cada peculiaridad se convierte en un desorden, por Itxu Díaz

La psicología es el  La ciencia Que estudia la mente, y es la única ciencia médica que examina algo cuya ubicación exacta sigue siendo desconocida. La cardiología estudia el corazón, y sabemos dónde está: escondido detrás de un poco de floozy. La osteología estudia los huesos, y sabemos dónde están: en la boca de un perro.  Psicología Estudia la “psique”, pero nadie sabe dónde reside. Quizás por eso Freud, uno de los padres de la moda  Psicología, pasó décadas estudiando lo que sucede entre las piernas. Eso puede explicar por qué se hizo tan influyente. Incluso hoy en día, ciertas escuelas de pensamiento psicológico intentan explicar casi cualquier evento personal como resultado de un impulso incontrolable de aparearse.

    En última instancia, tengo mucha más fe en la psicología que en la astrología, por supuesto, pero tampoco confio en ella.

El hombre postmoderno concede una importancia casi mitológica a la psicología. No es el tipo practicado por profesionales calificados en batas blancas y salas de consulta, que, después de todo, ofrece un conocimiento profundo, experiencia e investigación minuciosa, sino la psicología de la ficción pulp, revistas para adolescentes y carretes de Instagram. TikTok está actualmente invadido por una plaga de consejos psicológicos para “hombres reales”, generados completamente por la IA. Justo cuando pensaba que los hombres apenas podían sufrir más por los efectos combinados del feminismo y la ideología despierta, llega la IA, disfrazada de psicóloga libre, para enseñarnos cómo ser más masculinos y aumentar nuestros niveles de testosterona. Curiosamente, deja fuera el consejo más útil para lograr ese objetivo en particular: “Apagar TikTok”. EncontrarCategoría: Terapeutas

Usamos la psicología barata para justificar el comportamiento retorcido, no tenemos intención de enderezar. Eso explicaría el artículo más tonto de la semana, que acabo de terminar de leer: “La psicología confirma que las personas que se levantan de la cama solo para volver a subir por un tiempo no son perezosas; simplemente necesitan una transición gradual entre el descanso y la actividad”. Esta idea de una “transición gradual” me parece brillante, y creo que también debería aplicarse al pago de impuestos. Es injusto que el gobierno me obligue a pagar todos mis impuestos a la vez en una fecha predeterminada en la que mi cuerpo realmente necesita una “transición gradual” de no pagar nada a pagar un poco. Este podría ser un gran avance psicológico, que nos lleva a lo opuesto exacto de los impuestos progresivos.

Una de las grandes innovaciones de la psicología del siglo XXI es su capacidad de poner un nombre a todo. Hay cien mil patologías supuestas que nunca antes habían sido diagnosticadas y ahora se pueden identificar con un par de pruebas y un poco de imaginación. Muchos padres también están desesperados por adjuntar una etiqueta más o menos exótica a lo que sea que esté pasando con sus hijos, cualquier cosa para evitar admitir que están mal educados, indisciplinados o simplemente bendecidos con mentes altamente creativas. La mayoría de los niños con mentes tan creativas, sobresaliendo en un tema mientras muestran poca aptitud para los demás, ahora se les califica como “neurodivergente”. En otras palabras, supuestamente carecen de un cerebro normal. Este es quizás el logro más presuntuoso de la psicología. ¿Podría alguien explicarme qué diablos significa tener un cerebro normal? EncontrarCategoría: Terapeutas

En los años ochenta y noventa, la psicología y la terapia eran una fuente de diversión. Tendíamos a imaginar al psicólogo loco. En España en los años ochenta, durante mi infancia, la mayoría de los psicólogos eran argentinos, por razones que no puedo explicar, y eran completamente bonkers. Hoy en día, todo es mucho más profesional, y casi todos hemos buscado terapia en algún momento, a veces con excelentes resultados. En mi experiencia, su efectividad es directamente proporcional a cuánto paga por sesión. Cuanto más barata sea la sesión, más probable es que el terapeuta topregunte sobre sus fantasías sexuales más oscuras, cualquiera que sea el problema con el que haya llegado, antes de concluir que está reprimido.

Es cierto que la psicología, y la psiquiatría aún más, ha hecho algunos avances muy interesantes en el tratamiento de afecciones como la depresión y la ansiedad. Sin embargo, la psicología todavía alberga un pecado original: la creencia de que la mente humana puede ser categorizada y que responde de manera ordenada a los patrones, muy parecidos a los instintos de un animal. Nunca he encontrado dos mentes idénticas, o dos almas idénticas, y la búsqueda de patrones comunes es poco más que una aproximación.  Psicología Es, en cierto sentido, el  La ciencia De acercarse a lo imposible, lo intangible.  Psicólogos Manosea en la oscuridad, ocasionalmente presionando el botón derecho para un paciente casi por accidente. Pero los pacientes nunca deben mirar a la psicología como un sustituto de Dios. Una bata blanca puede inspirar confianza, pero no es lo mismo que la capa blanca de un cirujano. EncontrarCategoría: Terapeutas

En última instancia, tengo mucha más fe en la psicología que en la astrología, por supuesto, pero tampoco confio en ella. Quizás la mayor virtud del mundo profesional de la psicología es que está llena de mujeres atractivas con las que, por increíble que parezca, se puede hablar, razonar y llegar a acuerdos. Eso por sí solo podría calificarse como el primer milagro de la profesión psicológica.  

 https://spectator.org/psychology-gone-mad-when-every-quirk-becomes-a-disorder/

 Algunos jóvenes han sido engañados, se equivocan. Dicen que no se casan por si algo sale mal, que no se compran casa si no es la perfecta en el lugar soñado, que no tienen hijos si no hay casa… lo que no saben es que si sus padres y abuelos hubiéramos hecho eso, no existirían.

    Hay que decirles que la vida es el camino, no el destino. Que actuar siempre temiendo el peor de los supuestos en lugar de basarse en la esperanza de que todo irá bien, puede conducirles a llegar tarde a todo a los 50 años.

   Casi nadie tuvo nunca su casa perfecta como primera vivienda, pero el amor está donde tu pareja te abraza. Ya se mudarán, ya cambiarán. Tampoco hay que ser rico con todo estable para tener hijos, la biología no perdona a la mujer, y son esos hijos los que te convierten en parte de una familia, no tener perrijos ni gatijos.

   Es un error que copian unos a otros, y que puede costarles muy caro con el tiempo. Se están perdiendo la vida a cambio de coleccionar países. 

   El guoquismo los ha engañado pero no lo saben, creen que es decisión propia, no lo es. La corriente se está revertiendo, regresan las bodas tradicionales (ellos las llaman “bodorrios” con cierto desprecio) donde hay poco sacramento y demasiada barra libre. Sin embargo, para muchos ya es tarde, buscando la perfección se quedarán sin nada por no haber cerrado pactos de amor apostando por aquella buena persona, imperfecta, que una vez se enamoró de ellos. Nunca es el momento, dicen, buscan una estabilidad efímera que les vendió una sociedad que dice que los partos estropean el cuerpo, que los niños quitan libertad, que el compromiso es perderse experiencias sexuales y que todos los recursos deben ser para presumir de haber estado en Thailandia, todos viajan a los mismos sitios, orientados por influencers sin criterio, destrozadores de contenido, y personas infelices que creen que nunca van a envejecer.

   Les han engañado, pero los de 20 ya se están dando cuenta y están a tiempo.

Un aullido.

La gran farsa de los trabajos que los españoles no quieren hacer, por Carlos Estéban

 No es simplemente que, en una supuesta democracia, se pasen nuestros intereses y opiniones por el forro; es que nos llaman imbéciles a la c...