Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

sábado, 4 de julio de 2026

Suspensión de desahucios hoy, hambre para mañana, por Segismundo Álvarez

Un año más se discute prorrogar una moratoria de los desahucios de inquilinos vulnerables que no pagan la renta que se dictó en la pandemia. Podemos ya ha manifestado su «asco» ante los que defienden al «rico» arrendador frente a los vulnerables. Al margen de la retórica populista, ¿quién no se pondría del lado de la persona sin ingresos que se va a quedar sin casa? El problema es que hacer recaer la solución a ese problema sobre el arrendador es injusto, ineficiente y perjudica a quien se pretende proteger.

Empecemos con la justicia. Es evidente que en un Estado social y democrático de derecho como el nuestro deberíamos poder evitar que personas en especiales dificultades se queden en la calle. Pero esta obligación es de la sociedad en su conjunto, no de quien ha alquilado un piso y resulta que no le pagan. 

Como ha explicado Rodrigo Tena, hay que distinguir la justicia conmutativa de la distributiva. La justicia conmutativa se da entre las partes de un contrato, y consiste en el equilibrio entre lo que cada uno da y recibe, no en las cualidades personales de los contratantes. Cuando compro el pan, no pretendo que el panadero me haga un descuento porque es más rico que yo, ni cuando vendemos una casa rebajamos el precio porque el comprador tenga cuatro hijos. En este ámbito, el Estado debe intervenir solo para evitar el abuso derivado, por ejemplo, de una situación de monopolio. La justicia distributiva, en cambio, afecta a la colectividad y tiene en cuenta las condiciones personales de los intervinientes: por eso los impuestos son progresivos, y por eso reciben prestaciones no contributivas algunas personas.
Segismundo Álvarez

Es evidente que el problema de vivienda de una persona vulnerable es de justicia distributiva. Es decir: es el Estado el que debe determinar, a quién y cómo ha de ayudar, y en su caso buscar una casa o pagar la renta de una persona vulnerable —como ha pedido Podemos, por cierto—. Da igual si el arrendador tiene un piso o más, si es una persona física o una sociedad, porque el pago de la renta es de justicia: si ha cumplido ofreciendo su vivienda, lo justo es que cobre la renta.

Pero es que además la injusticia siempre acaba siendo ineficiente. Están sobradamente probados los perjuicios para la economía y los arrendatarios de prolongar los desahucios por impago.  En primer lugar, porque entorpecer el desahucio no lo impide, sino que lo aplaza. En segundo lugar, porque  estudios revelan que la mayor dificultad en desahuciar conlleva la reducción de la oferta, el aumento de los precios de alquiler y más homeless o personas sin hogar. En España, en concreto, un estudio de Mora-Sanguinetti de 2012 ya relacionó la prolongación de los desahucios con una reducción de la vivienda en alquiler. Otros estudios revelan que cuando el desahucio se dificulta, las tasas de impago son más bajas porque se produce una más rigurosa selección de los arrendatarios.

    «La razón es que, en realidad, ni  al Gobierno ni a sus socios les importa la suerte de los vulnerables, sino el relato»

Es decir, que prorrogar los desahucios protege a corto plazo a unos pocos, pero dificulta y encarece el alquiler a todos, y sobre todo a los vulnerables, pues una selección más rigurosa los excluye del mercado de alquiler. Se ha demostrado que la moratoria de desahucios en EEUU en pandemia provocó un aumento de la discriminación en el alquiler.

¿Por qué, entonces, se siguen tomando estas medidas? No por ignorancia: en el Ministerio de Economía hay expertos que conocen estos estudios —y no hace falta ser Nobel de Economía para saber que aumentar costes e incertidumbre reduce la oferta y sube los precios—. La razón es que, en realidad, ni  al Gobierno ni a sus socios les importa la suerte de los vulnerables, sino el relato. Como el efecto positivo —no desahucio— es directo e inmediato y los graves inconvenientes —aumento de rentas y exclusión— son indirectos y a medio plazo, pueden vender la medida como un «escudo», aunque deje a la mayoría en una más dura intemperie.
Segismundo Álvarez

En pandemia, muchos países de nuestro entorno dictaron una moratoria de desahucios, pero en ninguno duró más allá de 2022. El Gobierno se aleja de Europa y se acerca al peronismo. 

 https://theobjective.com/opinion/2026-02-07/suspension-desahucios-manana-contraluz/

viernes, 3 de julio de 2026

Cirujanos plásticos desaconsejan la mutilación de menores con disforia de género, por Carmelo López Arias

La American Society of Plastic Surgeons [ASPS, Asociación Estadounidense de Cirujanos Plásticos], mayoritaria en el sector, hizo el pasado 3 de febrero una declaración pública de posición "sobre la cirugía de género en niños y adolescentes". 

"La ASPS recomienda que los cirujanos retrasen la cirugía de género de torso o mamas, genital y facial hasta que el paciente tenga al menos 19 años", afirman.

Esta posición remite a la que ya hicieron en agosto de 2024, en la que recordaban la baja fiabilidad de los resultados sobre intervenciones hormonales o quirúrgicas de género. Ahora añaden que recientes investigaciones registran "baja o muy baja fiabilidad sobre los resultados de salud mental", y además "ha surgido preocupación por los potenciales daños a largo plazo y la naturaleza irreversible de las intervenciones quirúrgicas en población vulnerable en pleno desarrollo". 

En consecuencia, dicen, "la ASPS concluye que no hay pruebas suficientes que demuestran una relación favorable riesgo/beneficiio para las intervenciones hormonales y quirúrgicas relacionadas con el género en niños y adolescentes".
El regreso del sentido común y de la ciencia

Esta declaración rompe la complicidad durante años de numerosas asociaciones médicas con la ideología de género, que había convertido este tipo de intervenciones en un fructífero negocio.

El posicionamiento de los cirujanos plásticos estadounidenses coincide en la fecha con la primera sentencia por "mala praxis" contra un psicólogo y un cirujano que convencieron a una joven de 16 años, Fox Varian, de que se mutilase los pechos para percibirse como un hombre. La mujer, que luego "de-transicionó", ganó el juicio y una indemnización de 2 millones de dólares.
Un número muy elevado de menores sometidos a tratamientos de "afirmación de género" acaban arrepintiéndose.

Ideologías
Mutilaron a una menor con disforia de género y ahora tendrán que indemnizarla con 2 millones $

La nueva posición de la ASPS cita en su respaldo una treintena de estudios e investigaciones que cuestionan cada vez más la idoneidad de esos tratamientos hormonales y quirúrgicos, sobre todo por consecuencias a largo plazo que los menores de edad no pueden interpretar ni valorar. 

Sobre todo, dado el elevado número de ellos que, tras someterse a bloqueos hormonales o amputaciones de miembros sanos, al cabo de uno años vuelven a percibirse conforme a su sexo biológico y comprueban la irreversibilidad de buena parte de las transformaciones que se han hecho en su cuerpo.
Según los especialistas y los mismos activistas LGTB, kas tendencias suicidas y el arrepentimiento se disparan entre los jóvenes y adolescentes que culminan la "transición" (Portada: Unsplash/Cristobal Catbagan).

Polémicas
El 20% de los menores trans operados se arrepiente y el riesgo de suicidio se multiplica por 8
¿Autonomía de un menor? ¿Ninguna autonomía del profesional?

Pero además, el documento aborda una cuestión clave: los aspectos de presión social inducida que están condicionando las pretensiones de los adolescentes con disforia de género y la conformidad ante esas pretensiones por parte de sus padres y de los profesionales sanitarios.

"No está claro", dice esta declaración, por qué las partes afectadas tienen que respaldar la idea ambiente "que concede mayor valor a los efectos estéticos en la adolescencia y menor valor a la idea de evitar un daño potencial" de los bloqueadores puberales.
`Los bloqueadores de la pubertad no están disponibles para niños y jóvenes por incongruencia de género o la disforia de género: no hay suficiente evidencia clínica´, informa el Servicio Nacional de Salud británico.

Polémicas
«Una medida histórica»: Reino Unido veta los bloqueadores de pubertad a niños por falta de evidencia

En la misma línea, los ideólogos de género aluden a la autonomía del paciente adolescente para decidir su tratamiento independientemente del pobre respaldo científico que tenga. Sin embargo, dice el texto de esta declaración de los cirujanos, "esa autonomía consiste más bien en el derecho del pacientes a aceptar o rechazar un tratamiento apropiado", pero "no crea la obligación del médico de intervenir en ausencia de una relación favorable riesgo/beneficio, particularmente en el caso de población adolescente, cuya capacidad para tomar decisiones aún está desarrolándose".

En el contexto pediátrico (se han llegado a realizar operaciones de este tipo en niños de edad claramente prepuberal: no olvidemos el caso de la clínica londinense Tavistock), añade el documento, "el límite para la intervención debe ser más alto y las precauciones más exigentes". 

https://www.religionenlibertad.com/usa-edicion-hispana/260205/cirujanos-plasticos-desaconsejan-mutilacion-menores-disforia-genero_116402.html 

jueves, 2 de julio de 2026


 

El secreto de la amistad

 Dicen que es normal ir perdiendo los amigos oriente porque desaparecen o bien porque se mueren. El segundo caso es màs doloroso, pero màs comprensible.

Sea como sea, el caso es que yo los he perdido todos. Nunca tuve muchos tampoco.  Así que no puedo opinar sobre este tema porque sinceramente no conozco el secreto de la amistad.

miércoles, 1 de julio de 2026

La mentira de la prostitución segura, por María Martín

Durante años nos vendieron el cuento:

    si la prostitución existe, legalicémosla. Si la legalizamos, la controlamos. Si la controlamos, la hacemos “segura”.

Y así, con una cadena de supuestos presentados como sensatos, Países Bajos convirtió la compra de acceso sexual en un producto con licencia. El resultado no ha sido la liberación de nadie. Ha sido la institucionalización de una injusticia.

La famosa Zona Roja de Ámsterdam no es un símbolo de progreso. Una industria con luces cálidas para ocultar una verdad fría: cuando el cuerpo se convierte en mercancía, la persona se reduce a instrumento. Y por mucho que se cambie el vocabulario —“trabajo sexual”, “servicio”, “elección”— el acto sigue diciendo lo mismo: alguien paga para usar el cuerpo de otro. Y ese “otro”, en la práctica, suele ser mujer, pobre, extranjera o vulnerable.

La antropología católica no se deja engañar por el maquillaje legal. Porque no discute solo “derechos” en abstracto; mira la realidad concreta.

    El cuerpo no es una cosa que se alquila. Es parte de la persona. Es un lenguaje. Está hecho para la entrega libre, no para el contrato de consumo.

Convertir la sexualidad en transacción no “moderniza” nada: deshumaniza. Cuando el Estado lo regula, lo que hace es peor: lo normaliza y lo legitima.

La Ley de Prostitución de 2000 prometía dos cosas: permitir el ejercicio “voluntario” bajo regulación municipal y combatir la prostitución forzada y la trata. Pero esa distinción —voluntario/forzado— es, demasiadas veces, una coartada moral. Porque en un mercado alimentado por la precariedad, la migración irregular, las deudas, la presión psicológica, los abusos previos o la ausencia de alternativas, ¿qué significa “consentimiento” sin libertad real? El consentimiento no es un formulario. Es una condición humana: poder decir sí sin miedo, sin hambre, sin amenaza y sin chantaje.

Y aquí llega la parte que los defensores del “modelo” prefieren omitir: la legalización no expulsa al crimen, lo reacomoda. Le ofrece una fachada. Lo empuja a sofisticarse.

Una parte del mercado se mueve a lo clandestino, donde la inspección es mínima; otra se integra en circuitos “legales” que siguen siendo permeables a explotación y violencia.

    El problema no es que falten protocolos. Es que el propio mercado necesita vulnerabilidad para sostenerse.

Por eso la propuesta del “mega-burdel” en Ámsterdam no es una solución. Un edificio de varias plantas para concentrar a cerca de cien mujeres, con bares, entretenimiento y servicios. Se presenta como “seguridad” y “orden urbano”. Pero su mensaje real es brutal: hemos asumido que esto seguirá existiendo y ahora solo queremos gestionarlo mejor… y más lejos de la vista.

    Es la lógica tecnocrática aplicada al drama humano: encapsular la miseria para que no moleste.

Desde la doctrina social de la Iglesia, esto es un caso de libro de pecado estructural: cuando una sociedad organiza la injusticia como sistema, y además la protege con lenguaje “neutral”. Se habla de “gentrificación”, “limpieza”, “regulación”, “zonificación”. Palabras pulcras para una realidad sucia. El bien común se reduce a que el turismo no se incomode y los vecinos no protesten.

    Pero el bien común verdadero no es estética urbana: es la dignidad de cada persona, especialmente la más frágil.

También hay que decirlo sin rodeos: la prostitución no solo daña a quien la padece; corrompe la mirada de quien la consume y de quien la administra. Educa al hombre en la impunidad del deseo. Convierte la relación en dominio. Y hace que la ciudad entera aprenda a convivir con la cosificación como si fuera parte del paisaje.

    El precio cultural es enorme: se rompe la idea de reciprocidad, se rebaja el amor a servicio y se normaliza que el dinero compre lo que debería ser don.

La salida no pasa por diseñar burdeles más grandes ni por inventar sellos de “prostitución ética”. Pasa por desmantelar la demanda, por proteger a las víctimas, por ofrecer alternativas reales, por perseguir la trata sin ingenuidad y por recuperar una educación afectiva que devuelva al cuerpo su verdad: no es mercancía, es misterio personal.

Holanda quiso ser el laboratorio del pragmatismo. Y ha terminado siendo advertencia. Porque cuando una sociedad decide que la dignidad puede regularse como un mercado, lo que regula no es la prostitución: regula su propia degradación. Y eso, por muchas luces rojas que lo iluminen, sigue siendo oscuridad. 

 https://www.forumlibertas.com/la-mentira-de-la-prostitucion-segura/

martes, 30 de junio de 2026

Belicistas de salón

 Aunque estoy en contra de la inmigración ilegal, no entiendo los comentarios xenófobos que vierte tanta gente en las noticias sobre Irán, el Líbano y también Ucrania., cómodamente instalados en su sofá.

Parece que hay personas dispuestas a sacrificar a cientos de millones de personas por sus ideas, sólo porque no han tenido la suerte de pertenecer a nuestra cultura o religión. Me pregunto què harían si tuvieran un arma en la mano. Mejor no saberlo.


 

Más dura será la caída

 Este dicho trata de no tener aspiraciones muy altas. Porque cuando alguien sube muy alto caer desde allí puede ser duro.  Yo prefiero no subir tanto.

Soy pesimista por naturaleza. Siempre espero que algo salga mal. No hay problema de que el éxito se me suba a la cabeza. Siempre he sido mediocre.

lunes, 29 de junio de 2026

Eutanasia. Francesca: era igual que Noelia y ahora amo la vida




Sobre la eutanasia, Francesca responde a Noelia: «Yo era igual que ella, pero ahora amo la vida»

Una joven italiana que tuvo los mismos sentimientos y actitudes que la española denuncia el permiso de matarse que ésta tuvo.
Francesca Leoncino, una joven que tuvo sufrimientos y sentimientos similares a los de Noelia Castillo.


Francesca, como Noelia Castillo, ha tenido una vida difícil. Ella también quería morir, ella también se quedó en silla de ruedas. Pero en su perfil de Instagram dice: "Por suerte, aquí no es legal, porque luego cambié de opinión".

Raffaella Frullone recoge su testimonio en Il Timone:

"Yo sigo aquí, pero Noelia no. Y eso me entristece mucho. Los 'derechos' deberían proteger, salvaguardar y favorecer los caminos adecuados para recuperar el equilibrio, además de alentarlos". 

El pie de foto aparece en un perfil de Instagram que no te esperas: no es de ProVita e Famiglia [Provida y Familia], ni de Sentinelle in Piedi, [Centinelas en Pie, grupo provida], ni de algún católico provida, sino de Francesca Leoncino, 63.000 seguidores, educadora y pedagoga, que en su perfil habla de salud mental, de renacer tras el coma, de la alegría de vivir y de revivir. Sale junto a Leoncino, su perro labrador color chocolate, que a su vez vive una situación especial, ya que padece displasia.
Francy, con Leoncino, su perro enfermo, al que llama como su apellido, nombre de moto potente y también de significado 'leoncito'.


Pocos días después de la muerte de Noelia Castillo Ramos, fallecida mediante eutanasia -que solicitó y obtuvo debido a su grave depresión-, Francesca, de 34 años y natural de Milán, decidió publicar un reel titulado "El suicidio no es un derecho. Noelia debía ser protegida", un título acompañado de un emoticono, un corazón roto, para expresar la desolación ante una vida truncada de forma injusta, y que además se presenta como un derecho. 

En el vídeo, Francesca habla con calma, sonríe, pero es una sonrisa amarga, dolorida. 
Francy Leoncino, en una captura de su vídeo sobre Noelia.

Francy Leoncino, en una captura de su vídeo sobre Noelia.Instagram / Il Timone

Sus palabras salen directamente del corazón y son como una navaja:

    "A los 17 años decidí poner fin a mi vida y casi lo conseguí; acabé en coma y me desperté con una discapacidad. Noelia, la joven española de 25 años a la que se le concedió la eutanasia y que murió hace dos días, había intentado acabar con su vida exactamente de la misma manera que lo intenté yo, la más eficaz, y se quedó en silla de ruedas como yo. Y sufría dolor crónico, como yo".

    "Y antes había sufrido muchas cosas horribles que destruyeron su equilibrio, igual que a mí. Pero Noelia no tenía ninguna culpa de todo esto, porque quien padece un trastorno de la personalidad y problemas psiquiátricos no está en pleno uso de sus facultades y no puede ser considerada, ni por el Estado ni por el mundo de los adultos, como una persona que sufre de forma irreversible. Una joven discapacitada de 25 años con problemas psiquiátricos puede y debe ser protegida, no complacida. Cuando desperté del coma con una discapacidad, estaba muy feliz de seguir viva, pero luego me di cuenta de que mi cuerpo tenía una lesión permanente y ya no era para nada feliz. Como que hubiera querido poner fin a mi sufrimiento, incluso lo intenté".

    "Cuatro años después del intento de suicidio de Noelia, solo cuatro años después, se le ha concedido la eutanasia. Si a mí también me hubieran concedido esa posibilidad, ya no estaría aquí. El Estado español, tal y como yo lo veo, no es el defensor de los derechos, solo le interesa no pagar una pensión por invalidez permanente. Pero Noelia sí que habría enriquecido el mundo; solo hacía falta que pasaran unos años más, se habría hecho mayor, habría crecido, habría cambiado, habría tenido una vida interesante, aunque estuviera en silla de ruedas, como yo. Noelia no tiene la culpa, pero un Estado que decide no proteger a personas jóvenes y frágiles como Noelia la empujó desde el quinto piso otra vez, aunque esta vez para siempre".

Mientras el mundo ignora esta muerte y la mayoría de los medios de comunicación la pasan por alto, como si quisieran confirmar que la vida de Noelia no tiene nada que decir a nadie, Francesca es una de las pocas voces que se atreven a devolver la dignidad a una historia que pocos quieren contar y aún menos quieren escuchar. Mejor no darle muchas vueltas; al fin y al cabo, tenía que ser así, hasta que la vida que no cuenta se convierte en la de cada uno de nosotros... 

 https://www.religionenlibertad.com/testimonios/260402/eutanasia-francesca-responde-noelia-igual-amo-vida_117407.html

domingo, 28 de junio de 2026

Miseria del separatismo, por José Javier Esparza

«No sé si el próximo lehendakari se llamará García o Hasán, pero su única patria será Euskadi». Lo dijo Aitor Esteban en el último Aberri Eguna del PNV, y lo peor es que lo dijo en serio. El PNV ha organizado recientemente unas jornadas para exponer las “nuevas formas de ser vasco”, iniciativa orientada a euskaldunizar a los musulmanes. Es difícil expresar de forma más elocuente el fracaso histórico del nacionalismo vasco: los nacionalistas tienen el poder, sin duda, y seguirán teniéndolo mucho tiempo con sus redes de clientelas y privilegios, pero el fruto de su poder no será la soñada patria étnicamente pura, sino una Euskadi musulmana. ¡Y aún lo celebran! ¿En serio? ¿De verdad tanto muerto, tanto terror, tanto miedo, tanto exiliado y tanta podredumbre moral para acabar haciendo esto? ¿Para acabar construyendo el Emirato —independiente, eso sí— de Euskalerría? Pues sí. Y algo muy semejante está ocurriendo en Cataluña, donde la islamización avanza a todo trapo con la colaboración entusiasta de los separatistas de todos los colores, desde Esquerra hasta los socialistas, que no pierden ocasión de abrir una mezquita donde haga falta. También aquí, el poder está y seguirá en manos de los nacionalistas, pero el fruto será una Cataluña progresivamente islámica.

Es llamativo, y mueve a reflexión, que esto se ponga tan claramente de manifiesto en un momento en el que todo Occidente empieza a volver a los ojos a lo nacional. Porque esa gente, los separatistas, ha gozado de todos los recursos precisos para construir sus propios espacios nacionales: la complicidad de las oligarquías económicas, el apoyo de las instituciones políticas, dinero público a mansalva y sin que nadie pidiera explicaciones, plena impunidad para sortear la ley, una situación de monopolio de facto del poder, medios de comunicación serviles hasta la náusea, una legión de comisarios políticos puesta al servicio de la causa… Todo el empeño que la España del 78 ha puesto en destruir su propio proyecto nacional, lo ha dedicado a favorecer el surgimiento de naciones en Cataluña y en el País Vasco. Sin embargo, lo que ha salido de ahí es grotesco. Los nacionalismos han triunfado sin duda como proyecto de poder, pero han fracasado estrepitosamente en su objetivo nacional: crear una patria.

Inevitablemente hay que mencionar de forma expresa a la Iglesia. Nadie ha contribuido más a legitimar el separatismo en el País Vasco y Cataluña que las estructuras eclesiásticas. Pero ahora, al cabo de medio siglo, lo que se recoge es no sólo una sociedad descristianizada, sino aún peor: una sociedad crecientemente islamizada, donde el Islam suscita el respeto público que ya nadie tributa a la Iglesia de Cristo. Los viejos viveros de vocaciones se han convertido en desiertos, pero, además, lo que se eleva en el horizonte ya no son cruces, sino minaretes. Algún obispo debería reflexionar un poco sobre esto: hace medio siglo, esa gente pensaba que la descristianización era fruto de la afluencia de otras gentes —maketos, charnegos— que desviaban la fe prístina y natural del buen pueblo vasco y catalán. Así hemos visto eclesiásticos que justificaban los asesinatos de la ETA o que vestían sus campanarios con «esteladas» separatistas. Hoy lo que tienen en la mano es un doble fracaso: pastoral y político.

Quizá la moraleja sea esta: por más medios que uno tenga a su disposición, no es posible crear una patria si ésta no existe previamente. El País Vasco o Cataluña sólo son inteligibles en el contexto histórico de la nación española: ni el uno ni la otra son territorios adquiridos o invadidos por España —como Escocia e Irlanda o Bretaña y Córcega lo fueron por Inglaterra y Francia—, sino que forman parte de la comunidad política española desde su mismo origen. Pretender convertirlos en «patria» es, simplemente, un ejercicio de ingeniería política que violenta la realidad histórica de esas regiones. Y como el poder de los políticos, al cabo, no es omnímodo, el resultado es un monstruo: unas oligarquías viviendo de un discurso falaz mientras, ahí abajo, sus sociedades pierden su identidad real y se convierten en espacios vacíos preparados para que los llene cualquiera; por ejemplo, el Islam.

La única patria del lehendakari Hasán será la patria vasca, decía Aitor Esteban. No, pobre Aitor, no: su única patria será la Umma, la comunidad de los creyentes, y la tuya, la de verdad, mientras tanto se habrá convertido en el lodazal de delirios woke y renuncias morales que ya empieza a ser. Miseria del separatismo. 

 https://gaceta.es/opinion/miseria-del-separatismo-20251028-0455/

Suspensión de desahucios hoy, hambre para mañana, por Segismundo Álvarez

Un año más se discute prorrogar una moratoria de los desahucios de inquilinos vulnerables que no pagan la renta que se dictó en la pandemia....