Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

domingo, 3 de mayo de 2026

Así destruye el socialismo la economía y el bienestar humano, por Miguel Puga

Gracias a la detención y captura del dictador Nicolás Maduro por parte del Gobierno de Estados Unidos, se está haciendo hincapié en los últimos días en el grave deterioro económico, político y social que el socialismo llevó a cabo en el país venezolano con la llegada de Hugo Chávez al poder y la continuación de Nicolás Maduro tras su muerte.
El legado del chavismo en Venezuela: precios multiplicados por 1.000 millones y el robo de la propiedadDiego Sánchez de la Cruz

Este es un tema, el de la ruina provocada en Venezuela, que hemos tratado especialmente estos días. No obstante, el socialismo no sólo ha empeorado la vida de los venezolanos en las últimas décadas, sino de todos aquellos países en que ha sido aplicado "con éxito".

Según un reciente estudio de los economistas Andreas Bergh, Christian Bjørnskov y Luděk Kouba, que recibe el nombre de "Las consecuencias del socialismo para el crecimiento", se analiza cómo el socialismo contribuyó a empeorar la economía de hasta 22 países donde fue aplicado durante varios años (incluso décadas), provocando a su vez una pérdida considerable en el bienestar humano de sus habitantes.
Así definen el socialismo

En primer lugar, tenemos que conocer cuál es la definición de socialismo que utilizan los autores, que dicen esto en su paper: "Definimos el socialismo como un modelo socioeconómico basado en la propiedad social (estatal o cuasi estatal) casi total de los medios de producción y el plan centralizado correspondiente." Como mencionan los propios autores en su trabajo, esta definición está influenciada por los economistas Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek, de la Escuela Austríaca.
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Así pues, y con base en esta definición bastante clara de socialismo, se incluyen estos 22 países entre los que está Venezuela: Angola, Benín, Camboya, República del Congo, Etiopía, Ghana, Granada, Guinea, Guinea-Bissau, Laos, Madagascar, Malí, Mozambique, Myanmar, Nicaragua, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Sudán, Tanzania, Venezuela, Vietnam y Zambia.
Pérdidas en crecimiento y en bienestar humano

De acuerdo con los autores, los países en desarrollo que realizan la transición al socialismo "pierden, en promedio, entre un 2% y 2,5% de crecimiento anual en comparación con países similares"[que no adoptan el socialismo]. "Estas pérdidas son cualitativamente similares a las experimentadas por los países de Europa Central y Oriental que implementaron economías socialistas después de la Segunda Guerra Mundial e implican pérdidas sustanciales de bienestar humano".

Los autores son muy claros al decir que "nuestras estimaciones implican que, en la mayoría de los países en desarrollo socialistas, la población en general se empobreció efectivamente cada año que el país permaneció socialista." Esta afirmación es muy llamativa, pues justamente un sistema que dice buscar una mejora en el bienestar de la población, lo que consigue es precisamente lo contrario.
Cada año de socialismo es igual a más pobreza

Otra prueba del desastre que supone la adopción de un sistema socialista es que, en cualquier país de la muestra indicada, la pérdida acumulada durante los primeros cinco años asciende a casi 400 dólares por habitante y más del doble en pérdida de productividad laboral. Y es que si hablamos de productividad laboral tenemos que esta llega a caer alrededor de un 2,9% en aquellos países que se vuelven socialistas en comparación con los que no lo hacen.

En resumidas cuentas, lo que hace este trabajo es reforzar una idea que ya teníamos en mente tras ver cómo el socialismo ha fracasado una y otra vez allí donde ha sido aplicado de manera más clara, y es que todo aquel país donde los medios de producción se vuelven estatales es un país abocado al fracaso económico, político y social. Donde la libertad queda reducida al mínimo y donde sólo prosperan aquellos individuos que se acercan al poder.
- Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/libremercado/2026-01-08/de-venezuela-a-angola-asi-destruye-el-socialismo-la-economia-y-el-bienestar-humano-en-22-paises-7340649/

 

sábado, 2 de mayo de 2026

Víctimas de eta. Asesinados siete veces, por Rafael Carriegas

esulta muy íntimo escribir sobre un asunto de la magnitud del asesinato de tu padre. No es un asunto intrascendente, temporal o anecdótico. Te afecta en lo más profundo como ser humano, y es por ello que pretendo dar lo mejor de mí mismo cuando pretendo hilvanar cada una de las frases de este texto. A mi padre, Modesto Carriegas, y a las casi 850 víctimas del infame terror nacionalista de ETA las han asesinado de manera cruel e indecente en siete ocasiones. Aunque tarde, es perentorio exigir a todos los ciudadanos de bien que pongan pie en pared y que, juntos, seamos capaces de revertir esta monstruosidad.
ep

El Debate (asistido por IA)

Los criminales nacionalistas vascos, alimañas insaciables, hoy vestidos de corderos, apoyados en la complicidad del Gobierno Vasco y en la asfixiante inmoralidad del Gobierno de España les han asesinado, sin descanso ni rubor, siete imperdonables veces. Llevamos más de medio siglo de horror y la infamia no parece tener fin. La ignominia es pieza insustituible en el degenerado paisaje vasco y resulta elemento perenne del ser más íntimo de la enferma sociedad vasca.

La primera vez les asesinaron, les reventaron, les dispararon, les quemaron vivos y no tuvieron reparos ni distingos en niños, mujeres, hombres o ancianos. Matar, matar y matar. Con odio les arrebataron el último aliento y dejaron a sus familias a los pies de la despiadada sociedad vasca. La segunda vez fue la muerte social. Los gobernantes vascos, quienes tenían la responsabilidad política, pero sobre todo ética de estar cerca de las víctimas, eligieron bando y prefirieron empatizar y estar cerca del asesino, de la muerte y del terror. Corría como la pólvora en la cobarde sociedad vasca el argumentario que en execrables periódicos se vomitaba. Todos los calificativos eran fruto de la más profunda esquizofrenia, pero penetraban como el más afilado puñal en las mentes temblorosas de los vascos, que, prestos, no dudaron en ponerse del lado del mal tachando para siempre la casilla del bien. Crueldad en estado puro. La mismísima esencia del nacionalismo vasco.

La tercera vez que los mataron fue cuando, ya fríos y en una caja, innumerables sacerdotes vascos se negaron a oficiar un funeral cristiano por su alma. Ni ahí hubo compasión, condolencia ni humanidad. Incumplieron de manera imperdonable, sin empacho ni renuncia, a todos y cada uno de los preceptos esenciales del Evangelio. La cuarta vez que los mataron fue cuando los han perseguido hasta la tumba o hasta las placas en las que se exalta su sacrificio y memoria, y las han profanado, ultrajado y vandalizado con el único propósito de seguir haciendo daño y de recordar a toda la sociedad que siguen estando ahí y que, desde la máxima impunidad que les garantizan las perversas autoridades vascas, son feroces garantes de que el miedo, el odio y el terror imperen para siempre entre los vascos. La quinta es el ensalzamiento de los asesinos. Aunque parezca mentira, se suceden los homenajes y las bienvenidas. Se les nombra hijos predilectos de sus municipios de nacimiento, se les otorga, con el dinero de todos, empleos públicos en los que seguir corrompiendo la vida de las personas, se les pondera como ejemplo de valentía y amor a la patria, modifican el relato de lo ocurrido inoculando odio hacia las víctimas inocentes y santificando la vileza del verdugo, se les nombra infames pregoneros de toda suerte de festejos y, libremente, se presentan en listas electorales ofreciéndose –con todo su bagaje y experiencia criminal– para representar a los ciudadanos. Y se continúa brindando por ellos, mientras las familias siguen llorando en heladora soledad a los suyos. La sexta eleva a la enésima potencia lo inverosímil. Lo peor de la sociedad española y vasca han acordado un indigno mecanismo que premia a los más abyectos asesinos, según el cual estos depravados psicópatas salen de la cárcel mucho antes del fin de su condena o gozan de toda suerte de privilegios penitenciarios sin cumplir con ninguno de los preceptos que establece la Ley. Gana el mal, pierde el bien.

Permítanme que establezca una séptima vez, aunque solo afecta al 40 % de los asesinados por ETA, ¿cómo es posible que 350 crímenes estén todavía por resolver –el de mi padre entre ellos– y los detestables gobernantes de las instituciones vascas y españolas miren hacia otro lado cuando firman las excarcelaciones de quienes –por jefatura– no solo saben quienes fueron los autores, sino que fueron ellos precisamente quienes los escogieron para tal horripilante propósito? Debemos restablecer la cordura y resituar las piezas para que el bien venza al mal. Y para hacerlo no vale ni la ocurrencia, ni la improvisación, ni el cálculo político. Se exigen determinación y dignidad. Quienes en los próximos meses, Dios mediante, tendrán que entenderse para tomar las riendas del Gobierno de España, bien podrían empezar por acordar ilegalizar para siempre el horror y reevaluar todas las competencias que tiene el Gobierno Vasco y que con tanta indignidad gestiona.

    Rafael Carriegas Robledo es hijo de Modesto Carriegas, asesinado por ETA el 13.09.1979 

 https://www.eldebate.com/opinion/en-primera-linea/20260217/asesinados-siete-veces_386385.html

viernes, 1 de mayo de 2026

Ojalá fueran malvados, por Arturo Pérez Reverte

No se equivoquen con ellos. No son malvados. No adornemos con la palabra maldad lo que sólo es estupidez. Es cierto que a veces resulta difícil diferenciar a un tonto de un malvado, pues hay malos absolutamente idiotas; pero basta con escuchar las palabras, fijarse en los gestos y ademanes, detenerse en las miradas. Estudiar argumentos, propósitos, conclusiones. En los casos más brillantes de maldad, serlo exige una capacidad intelectual de la que los imbéciles comunes carecen. Y éstos a los que me refiero son sólo políticos mediocres sin preparación ni sentido del ridículo. Analfabetos a los que el azar, el esperpento de un país asombroso como es España, sitúan en puestos que les permiten tomar decisiones tan limitadas, tan estólidas, tan miserables como su propia altura. 
 
No es verdad, pese a lo que sostiene gente docta, que haya una conspiración contra las Humanidades: contra la enseñanza de la historia, la filosofía, la literatura, el griego, el latín y todo cuanto supone cimiento cultural de la tres veces milenaria cultura occidental. Si el actual gobierno español, perseverando en la demolición emprendida por anteriores gobiernos mediante sus respectivos ministros y ministras de Educación –de Maravall y Solana a Wert y Celaá, y tiro porque me toca–, sostiene una reforma que liquida la enseñanza de la filosofía, el griego y el latín, borra parte de la historia española y universal, y disloca la cronología de lo que estudian los alumnos, es porque la herencia cultural europea en general, y la española en particular, se contradicen con esa papilla descremada y pasteurizada, fruto de una peligrosa deriva de la psicopedagogía –disciplina muy útil cuando no se pretende convertirla en árbitro supremo e inapelable–, que en su faceta más perversa abunda en equilibrios afectivos, emociones participativas y otras gilipolleces que tanto entusiasman a los departamentos de Educación, pues hasta el ministro más torpe, el político más ágrafo, el demagogo más ignorante, el cateto más simple, pueden cacarearlas aparentando saber de qué hablan. 
 
Una y otra vez, el gobierno, o los sucesivos gobiernos, se pasan por el forro de leyes y decretos las advertencias y protestas, no sólo de educadores cualificados, sino de las Academias y otras instituciones vinculadas al cuidado y enseñanza de las Humanidades. La contradicción es que, mientras los responsables del disparate sostienen que los alumnos de bachillerato deben acabar capacitados para interrogar el mundo de modo crítico, les niegan al mismo tiempo la panoplia de herramientas defensivas, los conocimientos básicos para entender el desarrollo y antecedentes de la sociedad en que viven; con el detalle siniestro de que, al hurtar los hechos, además del pensamiento y la cronología necesarios para situarlos –estudiar fechas es educación fascista, han llegado a decir–, los dejan inermes frente al revisionismo histórico, la manipulación partidista, demagógica y populista de un pasado sin el que es imposible entender el presente: el Mediterráneo, Grecia, Roma, el Islam, el papel del cristianismo en la formación de Occidente, la Ilustración, los Derechos Humanos y todo eso. Cancelando, como se dice ahora, a Homero, a Platón, a Virgilio, a Cervantes, a Montaigne, a Voltaire, a Kant, esos canallas irresponsables fabrican huérfanos a merced del primero que llega y dice que es su padre. La Historia según Maquiavelo, como instrumento de la política. Y eso ocurre, paradójicamente, en un momento en que mayor es la demanda social –hartazgo de basura, manipulación y versiones interesadas– de libros, películas, relatos. De historia, en fin. O sea, justo cuando más se reclama. Se necesita. 
 
Y seamos ecuánimes, porque no es sólo el gobierno de Pedro Sánchez. Aquí no hay inocentes. El Pepé de Pablo Casado y del antiguo presidente Mariano Rajoy –que no visitó la Real Academia Española ni la de la Historia en sus dos legislaturas–, tan culpable en el pasado como otros lo son ahora, lo único que defiende es la titularidad de los colegios y la educación concertada. O sea, su eterno y mezquino qué hay de lo mío. Y para qué hablar de los caciques de cada taifa. Nadie es ajeno a esa siniestra inclinación a llenarse la boca con dotar a los jóvenes de mecanismos para afrontar los problemas del mundo –un mundo donde al humanismo lo sustituye hoy un cursi humanitarismo– mientras privan a esos jóvenes de conocimientos con los que sus problemas serían solucionables o, al menos, comprensibles. La verdadera educación es poner una Odisea, una Biblia, un Bernal Díaz del Castillo o un Quijote en manos de un chico del barrio de Salamanca igual que en las de uno de Villaverde Bajo. Lo otro son milongas. 
  

 https://arturoperez-reverte.blogspot.com/2022/02/ojala-fueran-malvados.html

jueves, 30 de abril de 2026

Traiciones

 Leo muchos artículos que hablan sobre que es posible la paz y el amor incondicional pero creo que no conocen bien la naturaleza humana.

A los diez años yo ya sabía que tenía que valerme sola. A los veinte que no contaba con la familia. A los treinta que no podía esperar apoyo. A los cuarenta me falló en quien más confiaba y a los cincuenta mis padres.

A los sesenta me conformo con seguir como estoy sin más sobresaltos.


 

miércoles, 29 de abril de 2026

El odio a los niños, por Juan Manuel de Prada

Los niños que nacen rodeados de amor crean vínculos inexpugnables para el poder. Por eso todos los tiranos aborrecen los nacimientos y las familias.

Los niños que nacen rodeados de amor crean vínculos inexpugnables para el poder. Por eso todos los tiranos aborrecen los nacimientos y las familias.Kateryna Hliznitsova / Unsplash.

21.01.2026 | 07:14

Actualizado: 

Una de las pruebas más evidentes del descabalamiento que sufren nuestras sociedades, oprimidas por formas blandas y sibilinas de tiranía, la descubrimos leyendo la prensa, acaparada por cotorras y loritos sistémicos que regurgitan los mismos tópicos y lugares comunes precocinados, al servicio de los negociados ideológicos en liza; mientras las personas con un pensamiento distintivo e iluminador que penetra en la verdad profunda de las cosas son expulsadas a los márgenes.

Una de esas personas perspicaces que deberían estar escribiendo en las tribunas más conspicuas y tiene que hacerlo desde los márgenes se llama David Souto; y publica sus reflexiones en un medio digital llamado Brownstone España. Hace unas semanas reflexionaba sobre la sórdida decoración que invade las calles de nuestras ciudades durante la Navidad, infestada de "horteradas nórdicas propias de un anuncio kitsch de Coca-Cola", renos, unicornios, ositos y hasta "dulces estadounidenses como galletas de jengibre, bastoncillos de caramelo o los hipercalóricos y empalagosos cupcakes". Todo ello mientras cualquier imagen alusiva al misterio de la Navidad ha sido por completo excluida, desterrada y hasta anatemizada. Hasta aquí Souto parece que se contente con arremeter contra la sórdida colonización cultural que padecemos; o que sólo denuncia el vaciamiento religioso de la Navidad y su conversión en una orgía de banalidad y consumismo. Pero Souto sabe mirar más allá y más adentro; y no vacila en incursionar en territorios lóbregos.

  • "La deliberada negación en el espacio público de las imágenes navideñas de estas tres figuras [San José, la Virgen y el Niño Jesús] es la negación del amor y de la familia, dos realidades insoslayables que son el enemigo a batir para los intereses de las clases dirigentes occidentales, pues tanto el amor como la familia son la única estructura que puede resistir a la mercantilización de la vida". 

Y, afinando todavía más, añade: 

  • "Si hay algo que este infernal nihilismo navideño intenta aniquilar es al niño. La cancelación en nuestras plazas y calles del niño Jesús (un niño que es todos los niños) y su sustitución por decoraciones chiclosas que pretenden instalarnos en un mundo de pre-adolescencia eterna, caprichos narcisistas y consumismo, es un síntoma fatal de que nuestra civilización se ha vuelto inhumana y odia a los niños y a todo lo que estos representan. El niño común que se encuentra reflejado en el niño Jesús (pobre, necesitado de su madre y de un padre, pero portador de una inocencia que es regeneradora y literalmente revolucionaria) es el auténtico katejon que nos protege del mal y hace imposible su triunfo. […] Cada niño es el salvador de una Humanidad que ha perdido el rumbo".

En efecto, detrás de la abolición de la Navidad que cada año se vuelve más palpable, hay odio a los niños; o al menos a los niños acogidos familiarmente, a los niños cuyo nacimiento crea vínculos indestructibles, a los niños que generan en torno a sí una comunidad de afectos que es también comunidad de afanes, comunidad de creencias, comunidad de lucha, comunidad de bienes. Cada vez que un niño es concebido, el palacio de Herodes se tambalea en sus cimientos; cada vez que un niño es alumbrado, Herodes pierde un trozo de su reino; cada vez que un niño se amamanta a los pechos de su madre, Herodes es condenado al destierro. En torno a un niño, nos convertimos en una fortaleza inexpugnable; estamos dispuestos a luchar hasta la muerte (muriendo y, llegado el caso, también matando) por ese niño que se convierte en el corazón sagrado de nuestra existencia. En torno a un niño, podemos defendernos de todas las formas de dominación, desde el individualismo al gregarismo, desde el colectivismo al capitalismo. Por eso los tiranos de cualquier época, desde Herodes a nuestros días, quieren 'controlar' la existencia de esos niños, impidiendo a toda costa que nazcan o, cuando no pueden impedirlo, tratando de 'intervenir' la familia de las formas más malignas, usurpando la patria potestad, convirtiendo el hogar en un territorio bajo sospecha que debe ser constantemente vigilado, "en busca de opresión machista o de violencia de padre y madre sobre un hijo al que no dejan, por ejemplo, cambiarse de sexo con 12 años".

David Souto percibe con clarividencia el odio al niño detrás de la falsificación de la Navidad, un odio de naturaleza antiquísima, el mismo y repetido odio de la antigua serpiente –"Pongo eterna enemistad entre ti y la mujer, entre su descendencia y la tuya"–, un odio preternatural que en épocas terminales como la nuestra se embadurna de almíbar y envuelve su nihilismo con mucha fanfarria kitsch, para engañarnos sobre su verdadera naturaleza.

https://www.religionenlibertad.com/opinion/260121/odio-ninos_116051.html

martes, 28 de abril de 2026

Ama de casa

 Cuando decidí dejar de trabajar y quedarme en casa con mis hijos nadie lo entendió, ni mi familia, ni mis amigos. Así que les dije que era algo temporal y sí, pensaba volver a trabajar más tarde. Lo intenté a los cuarenta años pero no encontré nada compatible con los colegios de los niños.

Así que empecé a repasar idiomas y a escribir en internet. Con el tiempo se volvió algo un poco obsesivo. Escribía sin parar. Luego empecé a comunicarme con más gente y tomarlo con calma. De ese modo la escritura se convirtió en un oficio que realmente nunca he dejado del todo. 


 

lunes, 27 de abril de 2026

La verdadera revolución que está en marcha, por José Javier Esparza

Hay una revolución en marcha y no es la que te están contando. La que te están contando los grandes medios de comunicación es la de las protestas pro-Palestina. Pero eso no es una revolución: eso es un simulacro. Yo no dudo de la buena fe de muchos de los que están protestando estos días. Tampoco dudo de la poca cabeza de otros muchos, como esas chicas que se suben a sí mismas a Instagram exhibiendo lo bien que les queda el gloss en la carita pintada para ir a manifestarse. Pero, sobre todo, no dudo de que los que han movido estos hilos saben perfectamente que todo es una gigantesca impostura; que nada cambiará en Gaza, como nada constructivo hicieron las movilizaciones “por el planeta”, salvo engordar las cuentas de los que han hecho fortuna con el gran camelo. En el fondo, es el sueño del poder: conducir a la gente a levantarse contra cosas que el levantamiento no cambiará, es decir, mantener bien lejos de sí la atención de la multitud. Porque a los jóvenes —o no tan jóvenes— airados que han llenado las calles estos días no se los vio en Valencia quitando barro, ni en los frentes de fuego de este verano desbrozando montes, ni en ningún otro lugar donde realmente había un pueblo pidiendo auxilio. Esta de los «Free Palestine» (en inglés, por supuesto) es una movilización popular sin pueblo propiamente dicho, porque el pueblo real está en otra parte, con otras preocupaciones, muy lejos de la flotilla de Greta. 


No, la utilidad de esas manifestaciones es otra. El anarquista García Oliver, autoproclamado «mejor terrorista de la clase trabajadora» y ministro de Justicia del Frente Popular, decía que los atentados, la algaradas y demás son «gimnasia revolucionaria»: no arreglan nada, pero mantienen a las «masas» activas y en forma para cuando haya que hacer la revolución. Esto es un poco lo mismo: una gimnasia para mantener vivas a esas «masas» que habrá que echar a la calle cuando gobierne la derecha. Pero con el agravante de la estafa, porque aquí no hay revolución alguna ni habrá después poder proletario, sino que todo se sustanciará en los privilegios de las oligarquías separatistas y en las putas, los sobres y los chalés de los socialistas, como siempre. Después de la fiesta, al amanecer, el proletario de verdad, también como siempre, se dejará el lomo en las calles limpiando la mierda que los «revolucionarios oficiales» han dejado. Las banderas habituales de la izquierda van siendo, cada vez más, cosa de señoritos. 


Mientras tanto, las opciones soberanistas vencen en la República Checa o en Japón, aupadas por ese mismo pueblo que, en Londres, llena las calles contra el desmadre migratorio o que en otros lugares de Europa colapsa con sus tractores el paisaje ficticio de Úrsula. Esta sí que va a ser, está siendo ya, realmente una revolución: la de un pueblo que reclama a sus gobernantes que le devuelvan la nación, porque se la han robado. En España, también: cada vez hay más gente, y cada vez más joven, que anhela reencontrarse con su propia identidad colectiva, con su historia real, con ese mundo que el poder lleva medio siglo ocultando, deformando, denigrando, tergiversando, para convencernos a todos de que nunca deberíamos haber existido. No hay más que ver la espectacular floración de reivindicaciones de la Hispanidad por todas partes, y generalmente movidas no por las instituciones, que esas siguen a lo suyo, sino por la propia gente, es decir, por un pueblo que quiere seguir siendo tal. Visto con perspectiva, la mayor revolución cultural que ha vivido España en el último cuarto de siglo es precisamente esta ola de recuperación de la propia identidad histórica, construida a pesar del poder y contra él. En esa revolución late el germen de algo que puede ser aún más grande: un pueblo que vuelva a tomar conciencia de su espíritu, que no está en Gaza ni en la huella de carbono, sino en los barrios depauperados, en los campos abandonados, en los jóvenes sin expectativas y en todos aquellos lugares donde todavía queda un aliento nacional que desea sobrevivir. Esta es la revolución que está en marcha, y no la que nos están contando.

 https://gaceta.es/opinion/la-verdadera-revolucion-que-esta-en-marcha-20251007-0100/

domingo, 26 de abril de 2026

 Del Obispo Strickland


DEL OBISPO STRICKLAND



Mis queridos hermanos y hermanas

Hoy, 15 de octubre, con profundo dolor por el estado de nuestra amada Iglesia, debo hablar. El papa León XIV ha nombrado al cardenal Blase Cupich, de Chicago, miembro del Consejo de Gobierno de la Ciudad del Vaticano. No se trata de un simple acto administrativo, sino de una declaración de intenciones.
El cardenal Cupich se ha opuesto públicamente a la misa tradicional en latín, ha tolerado e incluso celebrado a los políticos que promueven el aborto y ha debilitado constantemente a quienes defienden la santidad de la vida y la integridad de la doctrina católica. Elevar a un hombre así a uno de los órganos de gobierno del Vaticano significa enviar un mensaje a los fieles católicos de todo el mundo: la fidelidad a la tradición y a la ley moral se considera ahora un obstáculo más que una luz.

No puedo permanecer en silencio. La Iglesia que amo está siendo desmantelada, no por sus enemigos externos, sino por aquellos que, desde dentro, cambian el Evangelio de Jesucristo por la aprobación del mundo. Los fieles merecen claridad, no confusión.

No hablo por rebeldía, sino por obediencia a la verdad de Cristo, que dijo: «Que vuestro hablar sea sí, sí; no, no» (Mateo 5:37). Mi lealtad al oficio papal permanece, pero la lealtad no significa silencio ante el error.

Sin embargo, las palabras de dolor no bastan. Es demasiado tarde y el engaño es demasiado profundo. Estamos asistiendo al desmantelamiento de la fe de nuestros padres con el pretexto de la renovación. Los que antes defendían a la Esposa de Cristo ahora cortejan el aplauso del mundo. Construyen altares a la tolerancia mientras Cristo es crucificado de nuevo por el silencio y la traición.

Hablemos claro: cuando se nombra para el poder a hombres que rechazan la ley moral, que se burlan de la Sagrada Liturgia, que desprecian a los fieles que se arrodillan ante el Señor Eucarístico, eso no es renovación, es una rebelión contra Cristo mismo. Y ningún católico, obispo o laico, puede quedarse mirando mientras se eclipsa la luz de la verdad.

Imploro a mis hermanos obispos: este no es momento de susurrar. Las ovejas están dispersas. Los lobos llevan mitras. Permanecer en silencio significa compartir el pecado. La llamada a la unidad no puede significar unidad en el error. Debe significar unidad en el Corazón traspasado del Redentor.

A los fieles les digo: no se desanimen. No abandonen la Iglesia, porque sigue siendo la Esposa de Cristo, aunque sangre. Permanezcan firmes. Oren y reparen. Adoren al Señor Eucarístico con más amor que nunca. Enseñen a sus hijos la fe inalterada. Permanezcan bajo la Cruz con la Virgen María.

Cristo no pide nuestra diplomacia, pide nuestra fidelidad. Ya no podemos fingir que estas traiciones son simples malentendidos. El mundo puede llamarlo desafío; el Cielo lo llama verdad. «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5:29).

Que el Sagrado Corazón de Jesús reine de nuevo en su Iglesia y que cada pastor sea hallado fiel cuando aparezca el Pastor Supremo. Amén.

Obispo emérito Joseph E. Strickland

Así destruye el socialismo la economía y el bienestar humano, por Miguel Puga

Gracias a la detención y captura del dictador Nicolás Maduro por parte del Gobierno de Estados Unidos, se está haciendo hincapié en los últi...