Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

viernes, 14 de agosto de 2026

El miedo al matrimonio,

De acuerdo con una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicada recientemente por el ABC, la mayoría de la sociedad afirma que el verdadero amor es estable, fiel y duradero. Esto, pese a los “nuevos, diversos y abiertos modelos románticos” promovidos en el ámbito cultural y político. 

De esta manera, la mayoría de los españoles que vive en pareja apuesta por una relación monógama (96,9%). Sorprendentemente, el 80,1% de los encuestados cree que puede existir amor entre dos personas sin relaciones sexuales y el modelo de unión preferido es el matrimonio por la iglesia (38,5%), seguido de quienes son pareja de novios (34,6%) y de los que tienen un enlace civil (21,7%). Otro sorpresivo dato es que el 64%, de los encuestados coincide con las palabras de San Pablo a los Corintios y afirma que “el amor verdadero puede con todo”, y el 60,2% mantiene que “el amor verdadero dura toda la vida”.

Desafortunadamente, una cosa es lo que se piensa y otra muy diferente lo que se hace, pues, a pesar de estos esperanzadores datos, se estima que en España solo el 17,94% de los católicos se casan por la Iglesia (ABC). Además, al tiempo que la cohabitación asciende los matrimonios descienden, pues se estima que en torno al 50% de los españoles jóvenes y de mediana edad no se casará nunca y un porcentaje similar de los matrimonios españoles acaba en divorcio (ABC).

La situación no es muy distinta en otras partes del mundo. En los Estados Unidos, aun cuando la mayoría afirma que le gustaría casarse, son pocos los que lo hacen. Entre 1962 y 2019, el porcentaje de mujeres de 15 a 44 años que estaban casadas disminuyó del 71 % al 42 %. Y desafortunadamente, el porcentaje de matrimonios católicos, desde 1970, ha disminuido casi un 80 %. Asimismo, las uniones de convivencia se han convertido en norma, pues dos tercios de los nuevos matrimonios, aun entre católicos, han estado precedidos por la cohabitación. Esto, aunado al aumento de los divorcios y a la maternidad fuera del matrimonio, ha incrementado exponencialmente el número de niños que nacen o se crían fuera de familias unidas (40%) (EWTN).

Aunque estos escalofriantes datos describen la realidad estadounidense, la rápida y profunda transformación social es un fenómeno global. En pocas décadas, gran parte de Occidente ha experimentado una profunda revolución cultural, ya que en nombre de la tolerancia y la inclusión se han relativizado y hasta condenado, por arcaicas e intransigentes, numerosas normas morales que guiaban y protegían a la sociedad. 

De ahí que la mayoría de la sociedad occidental, incluidos muchos que apoyan la familia natural como el ideal, han asumido el divorcio, la anticoncepción, las relaciones prematrimoniales y la cohabitación como parte del “progreso” conseguido. Al parecer no se dan cuenta de que precisamente la amplia aprobación social de dichas conductas están destruyendo la institución del matrimonio y por ende de la familia.

A dicha transformación cultural se ha sumado la difícil situación económica y un entorno laboral altamente competitivo y exigente que, alimentado por el materialismo y el individualismo imperantes, empuja a muchos a concentrar sus esfuerzos en la tan proclamada autorrealización personal. Esta suele identificarse con la independencia financiera y con un trabajo gratificante (objetivos que, paradójicamente, resultan cada vez más difíciles de alcanzar), con lo cual se relega el matrimonio y la formación de una familia. Todo ello, pese a que muchos reconocen que un matrimonio estable y una familia bien constituida suelen proporcionar una satisfacción mucho más profunda y duradera que el éxito profesional.

Sin embargo, a pesar de la guerra librada por décadas a través de diferentes medios contra el matrimonio, vemos cómo la mayoría de la sociedad sigue valorando el matrimonio para toda la vida: ese que se consigue a base de no pocos esfuerzos, sacrificios y renuncias. Desafortunadamente, el discurso cultural imperante, unido a las malas experiencias sentimentales propias y ajenas, ha llevado a muchos a contemplar el matrimonio con creciente escepticismo. Incluso quienes no lo rechazan abiertamente lo perciben como un ideal tan lejano, complejo y arriesgado que, muchos prefieren evitarlo. De ahí que la gran incertidumbre financiera, aunada a una cultura que relativiza las normas morales y promueve la gratificación inmediata, suscite que muchos hombres y mujeres no se sientan preparados para dar el “gran paso”.

El resultado está a la vista: cada vez menos personas pasan por el juzgado y menos aún por el altar. Por lo que hoy, parafraseando a Chesterton, un hombre común y una mujer común, unidos en matrimonio y con hijos comunes, están en camino de volverse algo extraordinario.

Como vemos, la obsesión de Occidente por la autonomía, la autorrealización y el individualismo, así como la falta de principios morales objetivos, están causando el declive del matrimonio como nunca se había visto. Mas esta institución natural no puede ser transformada ni sustituida, ya que sin matrimonios sólidos que formen familias sanas la sociedad se desintegrará irremediablemente. Como afirma el Catecismo de la Iglesia Católica: “La salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar" (n. 1601).

El declive de la institución familiar sólo puede revertirse promoviendo la belleza del matrimonio cristiano, que no se basa en sentimientos y emociones volubles e inconstantes, sino que se sostiene por la caridad: que todo lo excusa, que todo lo cree, que todo lo espera, que todo lo tolera. Matrimonio que es permanente, fiel y fecundo y en el cual el amor entre un hombre y una mujer se sobrenaturaliza y encuentra su plenitud. A través del sacramento se invita a Cristo a santificar, con Su presencia, el matrimonio que comienza. 

Con ello, los esposos ya no dependen solo de sus débiles fuerzas sino que contarán con la invaluable ayuda divina. Pues la gracia del sacramento acrecienta, perfecciona y santifica el amor entre los esposos, es fuente profunda de felicidad y plenitud de los cónyuges, de sus hijos y, por ende, beneficia a toda la sociedad.

Parafraseando a Fulton Sheen: el matrimonio es la más perfecta de las amistades, la más íntima de las uniones y un reflejo del amor divino, puesto que la vocación del matrimonio es hacer visible el amor de Dios. 

https://www.religionenlibertad.com/opinion/260325/miedo-matrimonio_117146.html 

jueves, 13 de agosto de 2026

Santa María del Carmen de Garabandal


 

Uno de mis primeros artículos: amor y genética

 De mi primer blog: Acontracorriente

 
Lo último que he leído es que las personas buscamos hombres y mujeres guapos porque portan menos genes lesivos en su ADN, es decir, se supone que están físicamente más sanos.
Esto significa que no elegimos libremente. De hecho es fácil comprobar que en general los guapos salen con guapas, los altos con altas, los bajos con bajas, los que llevan gafas con las que las llevan, los que tenemos nariz grande con otros semejantes.
Por lo tanto, sin darnos cuenta, descartamos a aquellos que no encajan en nuestro ideal de belleza. Yo tenía a priori más posibilidades de salir con un hombre alto, con gafas, de nariz grande, que con otro tipo de persona, y así fue. Probablemente otro hombre no se hubiera fijado en mí, porque no le gustase mi Adn.


Sin embargo, yo creo en el destino. Yo pienso que existe una pareja ideal para cada uno. Pero, ¿qué ocurre si su apariencia física no encaja con el modelo que buscamos?. Tal vez no lleguen a encontrarse nunca, sólo porque ella es más guapa y sólo sale con chicos guapos y viceversa.
Tal vez esa sea la explicación de por qué se rompen tantas parejas. Porque no eligen con el corazón sino con la vista. Si mi marido fuera más agraciado nunca se hubiera fijado en mí y estaríamos con otras parejas en este momento, y no creo que funcionaran.


Pero hay características genéticas que no se ven: la inteligencia, el carácter, y otras adquiridas como la tolerancia, la responsabilidad... Supongo que eso también cuenta a la hora de buscar alguien para compartir tu vida, o debería hacerlo, por lo menos.
De otro modo no nos diferenciaríamos de otros animales, que eligen al ejemplar más hermoso. No nos dejemos llevar por las apariencias o al final saldremos perdiendo. No se puede descartar a nadie por su aspecto, ni tampoco elegirlo sólo por esa razón.

(Con mis años de blogs he recopilado cientos  de artículos que están publicados en bubok.es bajo el seudónimo Acontracorriente)

miércoles, 12 de agosto de 2026

Iba a abortar y sintió que su bebè debía vivir, por María Fernàndez

A pesar de los intentos de algunos países por llevar a lo más alto la cultura de la muerte, la vida sigue ganando posiciones. Una de las historias de superación y amor hacia lo desconocido es la de Krystal, una mujer de 31 años que decidió no abortar a su pequeña porque recibió la mano de Dios. Dejó abierto su corazón y el Señor la acompañó, no quiso abandonarla.

Todo empezó cuando la mujer se enteró de que estaba embarazada y no tenía ningún tipo de ayuda. Su pareja, que le había prometido estar siempre a su lado la engañó, situación que le provocó un trauma y le llevó a rechazar a su hija. El tiempo pasaba y el embarazo avanzaba. Llena de dolor por lo que estaba viviendo, Krystal comenzó a valorar el aborto. No confiaba en sí misma, no se veía como madre y tampoco tenía apoyo.

Cada día que pasaba su ansiedad aumentaba. Krystal, no tuvo una infancia fácil. Sus compañeros de clase de Nueva Zelanda la acosaban y algunos miembros de su familia abusaron sexualmente de ella, comenta a UnplannedStories. Estas experiencias la llevaron por el mal camino. Aunque había crecido en la iglesia, en la adolescencia decidió abandonarla. Se metió en la vida de pandillas, vendió drogas, salió de fiesta de más y con malas compañías, cometió muchos robos y mandó a su madre al hospital seis veces. Esta, asegura, fue «una época de locos», afirma al medio.

Cuando se dio cuenta de que la forma de actuar que estaba siguiendo no era nada acertada, decidió rehacer su vida. Empezó a salir con un chico y tres años después se quedó embarazada. La sorpresa vino cuando se enteró que de éste le había sido infiel: «Me llevó a una depresión tal que oía voces que decían que mi hija no estaba destinada a vivir», revela a UnplannedStories. Esta situación le llevó a lo peor. Quería acabar con su vida y con la del feto que llevaba en el vientre.

Aunque cada vez estaba más desesperada, Krystal no podría dar el paso. En su lugar de residencia el aborto era ilegal y le daba vergüenza pedir ayuda a su matrona para matar a un no nacido. Por ello, decidió beber trementina, un disolvente tóxico comúnmente utilizado para limpiar y pulir. Eso acabaría con la vida de su niña.


Un día todo eso cambió. Mientras estaba en el coche gritando y lamentándose por la vida que tenía, empezó a sentir una paz que nunca antes había experimentado. Los pensamientos intrusivos se disiparon y las voces que la atormentaban cesaron. En ese momento, confiesa Krystal al medio, Dios la encontró, y, gracias a ello, se dio cuenta de que ya no podía confiar en lo que ella sentía o pensaba, sino que había llegado para que únicamente confiase en Él. «Alguien rezó por mí en ese momento, y Dios lo escuchó», confiesa.

Gracias a la mano que le tendió Dios, ahora es una madre feliz que cuida a su hija de dos años. Además, para que nadie se sienta solo en ninguna etapa de su vida, en 2025 decidió crear la web Awhi 4 Mama, un servicio que proporciona comida a todas las familias, especialmente a las madres primerizas y personas mayores o con discapacidad.

martes, 11 de agosto de 2026

El apocalipsis, por Juan Manuel de Prada


 

Mi santo

 Santa Susana era el doce de agosto. Luego lo cambiaron al once y ahora creo que es en mayo. Pero me da igual. Yo ya no lo cambio de día.

Me gusta mi nombre, pero me tenían frita con lo de Susanita tiene un ratón. Por eso no le aconsejo a nadie que ponga nombres con coletilla, como Alicia en en País de las maravillas. 

lunes, 10 de agosto de 2026

Odiada Edad Media, por Juan Manuel de Prada

Entre los tópicos más groseros y enquistados en la mentalidad contemporánea se cuenta considerar que la Edad Media fue un período oscuro en la historia de la Humanidad. Sin embargo, la Edad Media llegó a albergar una forma de civilización como quizá no se haya dado en ninguna otra época.

El camino que llevó a aquella época de esplendor irrepetible no fue fácil, desde luego. Con la caída de Roma, en el siglo V, se abrió un período histórico que Belloc compara con la hojarasca que cubre el suelo de un bosque, formada por la desintegración de una flora anterior y destinada a ser el lecho del que surgirá otra nueva. Estos primeros siglos de la Edad Media fueron de gran actividad militar: la Cristiandad, asediada por doquier, sufrió una serie interminable de ataques, paganos por el este y el norte y mahometanos por el sur, que ya no eran meras incursiones de hordas ávidas de saqueo, sino auténticas invasiones. Nuestra civilización estuvo entonces a punto de ser borrada; pero la salvaron la espada y la fe. Estas invasiones serían por fin contenidas en el siglo IX, gracias a Carlomagno, un rey galo que hizo de la silla de montar su trono. Paralelamente a este intenso esfuerzo militar, discurriría el nacimiento del feudalismo, el paso del gobierno de los antiguos centros provinciales de la administración romana a las pequeñas sociedades locales al mando de un señor. Sobre esta base se operó una reconstrucción desde abajo de la sociedad: los señores locales se asociaron entre sí bajo el mando de sus superiores; y éstos se unirían, a su vez, en grandes grupos nacionales.

Con el siglo XI, se produciría el definitivo despertar de aquella Europa que había sufrido el acoso de paganos y mahometanos. La personalidad del Papa Gregorio VII y las Cruzadas impulsarían una civilización propia, intensa y activa. Es también a partir de entonces cuando la reconquista en España cobra renovado vigor: el mismo año de la muerte de San Gregorio, Toledo es arrancado de las manos musulmanas. La unidad de la Iglesia, con ayuda de las grandes órdenes monásticas, consolida la existencia de una verdadera Cristiandad; y el esfuerzo militar de las Cruzadas permitirá a Occidente descubrir la gran cultura del Imperio bizantino. El Mediterráneo se llena entonces de naves cristianas que impulsan el comercio. La arquitectura y las artes plásticas se transforman con un estilo totalmente nuevo, el gótico. Se construyen las grandes catedrales; aparecen los parlamentos representativos (no como los de ahora); se asientan las lenguas vernáculas; surgen las universidades; se consolidan los reinos; se codifican las leyes; se reparte la tierra entre muchos; se fundan los gremios y las industrias cooperativas; se vuelven a debatir activamente las grandes cuestiones filosóficas, alcanzándose la cumbre con Santo Tomás de Aquino; toda Europa se crece y robustece con un apetito de verdad intenso y palpitante.

Por desgracia, aquella edad de oro empezaría a decaer desde mediados del siglo XIV: triunfaron las intrigas, la filosofía degeneró en sofística, los parlamentos tendieron a la oligarquía, las ideas populares se fueron borrando de las mentes de los gobernantes; el papado y las órdenes monásticas se contaminaron de mundanidad; y, por añadidura, se sucedieron las epidemias de peste. Más tarde sobrevendría la prueba suprema, ese desastre que comúnmente se denomina Reforma protestante, que no sería simple vivificación de un organismo moribundo, sino destrucción de sus partes todavía sanas y división incurable de la civilización europea.

Existe una explicación psicológica al odio que el hombre moderno tiene a la Edad Media. El hombre medieval tenía un sentido de la filiación, de la fidelidad, que el hombre moderno desdeña. En la Edad Media, el legado del pasado se juzgaba respetable; el hombre moderno, en cambio, cree incuestionablemente en el progreso indefinido, y para ello necesita descalificar el pasado. Los tópicos acumulados contra la Edad Media se intensifican en el caso español, por haberse constituido nuestra nación histórica sobre la asunción de una identidad religiosa y en combate con la invasión musulmana. Los promotores de la leyenda negra pintaron enseguida unos reinos cristianos bárbaros y crueles, frente a una España musulmana refinada y sensible. Y, extrañamente, esta visión desquiciada llegaría a prender en la propia conciencia española, tan magistralmente descrita por el poeta Joaquín Bartrina: «Oyendo hablar a un hombre fácil es / acertar donde vio la luz del sol: / si habla bien de Inglaterra, será inglés; / si os habla mal de Prusia, es un francés; / y si habla mal de España… es español». 

 https://noticiasholisticas.com.ar/odiada-edad-media-por-juan-manuel-de-prada/

domingo, 9 de agosto de 2026

Hadita de clorofila

 Hola. Me gustaría comunicarme contigo. Por favor escríbeme a mi correo Historiademivida70@gmail.com

No a la guerra. No a ninguna guerra

En una sociedad como la nuestra, donde lo importante se define según una agenda manejada por iniciativas políticas y mediáticas, es fácil olvidar problemas que simplemente son silenciados. La denuncia de este silencio puede interpretarse como un movimiento cómplice con los violentos, disolviendo la gravedad de la actualidad al aumentar el perímetro de atención. Pero consentir el silencio significa ignorar a las víctimas más vulnerables, normalmente pueblos sin voz o en grave situación de marginación y pobreza.

Ahora, los medios se centran en el ataque a Irán por parte de Israel y Estados Unidos, por la relevancia de los protagonistas y el impacto en el comercio internacional de petróleo, su influencia en toda la economía mundial y el peligro de una escalada.

Asociados a este conflicto no hay que olvidar el acoso terrorista de Hamás y Hezbolá a Israel desde Gaza y el sur del Líbano, con la respuesta brutal de Israel, y los ataques de los hutíes (Yemen) a las aguas internacionales que dan acceso al canal de Suez. Todos estos ataques respaldados y financiados por Irán.

En segundo plano ha quedado la interminable guerra de Ucrania, donde la ruptura de las fronteras por parte de Rusia, hace más de 4 años, ha derivado en una guerra de desgaste con constantes ataques a la población civil, especialmente durante el duro invierno, sin que los organismos internacionales hayan conseguido ningún éxito con su mediación.

También en la zona de penumbra ha quedado la situación de Venezuela y Cuba, donde parecen prevalecer los intereses de control por parte de Estados Unidos sobre el desarrollo de la libertad y prosperidad de los pueblos. Otros países de la región sufren la violencia y la represión como si fuera una guerra interna, bien por la presión del narcotráfico (Méjico), las bandas organizadas (Haití) o el afán de dominio de algunos dirigentes (Nicaragua).

En Asia, poco se habla últimamente de la tensión entre China y Taiwán, ni de la guerra abierta entre Pakistán y Afganistán, los enfrentamientos entre Pakistán y la India por Cachemira o la guerra civil de Myanmar.

Aunque, quizá, la región más olvidada sea el continente africano. El devastador conflicto civil en Sudán, las matanzas en el Sahel (Malí, Burkina Faso) con insurgencias yihadistas y las tensiones interminables entre Etiopía y Eritrea…

El rechazo a la guerra debería incluir a todas las guerras, las presentes, las pasadas y las futuras, porque el rencor de guerras pasadas son las brasas para prender guerras futuras. Odiar al que te odia no es más que una forma segura de reavivar el fuego, alimentando la guerra de nuestro corazón. Solo desde nuestro interior, desde el perdón, podemos poner en marcha el no a la guerra, no a todas las guerras. 

 https://www.forumlibertas.com/no-a-la-guerra-no-a-ninguna-guerra/

sábado, 8 de agosto de 2026

Colosal obra energética amenaza reserva de jaguares, por Manuel Morera

Por desgracia, la actividad humana está poniendo en riesgo a muchos animales en la Amazonía. Ahora esa situación se está repitiendo en Bolivia por culpa de una gran obra de ingeniería. Los animales afectados son los jaguares, el mayor felino de América.

El proyecto está impulsado por el gobierno de Bolivia y prevé la construcción de una línea de transmisión eléctrica que atravesará el santuario Passiflora, un enclave natural indispensable para los jaguares. La infraestructura tiene casi 100 kilómetros de longitud desde San Buenaventura hasta Ixiamas.

El debate está servido. Por una parte las autoridades defienden que la obra permitirá un mejor suministro eléctrico. Por otra parte, los biólogos consideran que cortará uno de los últimos corredores naturales utilizados por los jaguares para desplazarse.
La obra de ingeniería que amenaza a los jaguares en Bolivia

El proyecto que ha encendido todas las alarmas es la línea de transmisión eléctrica San Buenaventura–Ixiamas. La obra, impulsada por la empresa estatal ENDE Transmisión, contempla levantar torres de alta tensión a lo largo de un corredor de unos 96 kilómetros.

Para instalar la infraestructura será necesario abrir una franja de seguridad de más de 30 metros de ancho en plena selva. Según los expertos, el problema no sólo es el impacto directo de las torres eléctricas, sino las consecuencias indirectas que suele provocar este tipo de proyectos.

Por ejemplo, la construcción de caminos de acceso facilita la entrada de cazadores furtivos, colonos y actividades ilegales que aceleran la deforestación.

Además, en muchos casos, estas vías terminan convirtiéndose en puertas de entrada para la tala de madera o la expansión agrícola.

En el caso del jaguar, la situación puede ser especialmente delicada. Cuando su hábitat se fragmenta, los felinos suelen desplazarse hacia zonas ganaderas cercanas, donde son abatidos por los propietarios para evitar ataques al ganado.
Por qué Passiflora es un refugio vital para los jaguares en la Amazonía boliviana

El santuario Passiflora forma parte del entorno del refugio de vida silvestre Senda Verde y se ha consolidado en los últimos años como un enclave fundamental para la conservación de la fauna amazónica.

De hecho, los bosques sirven de hogar a cientos de especies de plantas y animales, muchas de ellas poco estudiadas o amenazadas.

La prueba está en que, en esta zona de transición entre la Amazonía y la región de las yungas, se han identificado más de 300 especies de aves, decenas de mamíferos y una enorme diversidad de anfibios y reptiles. Pero el protagonista indiscutible del ecosistema es el jaguar.

Gracias a cámaras trampa instaladas por investigadores, confirmaron la presencia habitual de varios ejemplares que utilizan este corredor forestal para desplazarse por el territorio.

Estos movimientos son esenciales para la supervivencia de la especie, ya que permiten que las poblaciones mantengan diversidad genética y encuentren nuevas zonas de caza.
El jaguar está en peligro: Bolivia autoriza el proyecto de ingeniería que los amenaza

Las organizaciones conservacionistas llevan meses intentando frenar el avance del proyecto.

Responsables del refugio Senda Verde presentaron una acción judicial para paralizar las obras al considerar que la evaluación ambiental no tuvo suficientemente en cuenta el valor ecológico del corredor Passiflora.

Sin embargo, la justicia boliviana terminó rechazando el recurso, lo que ha permitido que el proyecto siga adelante.

La decisión es muy alarmante para la comunidad científica que trabaja en la región. Y es que la apertura de infraestructuras en áreas de alta biodiversidad desencadena efectos difíciles de revertir. 

 https://okdiario.com/naturaleza/honda-preocupacion-biologos-colosal-obra-energetica-amenaza-santuario-jaguares-bolivia-16350008

El miedo al matrimonio,

De acuerdo con una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicada recientemente por el ABC, la mayoría de la sociedad a...