Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

lunes, 18 de mayo de 2026

Mercosur. Un maldito pacto que mata a nuestro campo

El acuerdo de la Unión Europea con Mercosur ha indignado a los agricultores y ganaderos, que alertan de la «situación de clara vulnerabilidad» en la que queda el sector en España y en toda Europa.

«Una vez más, el campo europeo vuelve a ser la moneda de cambio de la política comercial de la UE. Se aprueba un acuerdo que pone en riesgo miles de explotaciones sin asegurar condiciones de competencia justa», denuncian desde Unión de Uniones. «Y todo esto con la complicidad del Gobierno de España (Pedro Sánchez). Nosotros no nos vamos a quedar de brazos cruzados. Sin reciprocidad real y sin compromisos claros las salvaguardas no son más que una promesa vacía«, ha añadido.

La organización alerta de que el acuerdo permite la entrada de productos que no cumplen las exigencias sanitarias y ambientales que se imponen a los productores europeos, lo que supone competencia desleal y una amenaza directa a la viabilidad del modelo de agricultura profesional. «Sin cláusulas espejo obligatorias, sin controles reales y sin salvaguardas automáticas, este acuerdo es un mal acuerdo para el campo europeo… y así lo mostraremos en las calles con nuestros tractores», ha subrayado.

«Vuestra firma, nuestra ruina» o «Mercosur hambre para el norte y hambre para el sur». Estos han sido algunos de los lemas que han coreado agricultores gallegos en las protestas en Lugo y La Coruña.

Desde ASAJA en Murcia han manifestado que «el visto bueno de este acuerdo va ser muy peligroso para la agricultura europea, pues claramente se atenta contra los intereses de nuestros agricultores y ganaderos». «El acuerdo Mercosur es la muerte para el campo europeo y supone un daño irreparable para el sector agroalimentario».

«Además de que se pone en riesgo de manera clara la seguridad alimentaria, se está poniendo en peligro la rentabilidad de nuestras producciones. Los responsables políticos en Bruselas no se imaginan los graves daños que va a ocasionar este maldito acuerdo», ha declarado, antes de insistir en que van a continuar luchando y peleando con uñas y dientes para defender sus intereses, y que «no se pisoteen» sus derechos. 

 https://gaceta.es/espana/el-acuerdo-con-mercosur-permitira-la-entrada-de-productos-que-no-cumplen-las-exigencias-sanitarias-europeas-es-un-maldito-pacto-que-mata-a-nuestro-campo-20260113-0015/

domingo, 17 de mayo de 2026

Carta de un cura de barrio a Silvia Abril

Patxi Bronchalo

Carta de un cura de barrio a Silvia Abril

«Al ver sus declaraciones pensé que usted podría haber venido conmigo al tanatorio y, mirando a esos hijos a los ojos, haberles dicho: 'Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano'. Y luego, a su viuda y a sus padres: 'Me da pena que necesiten creer en algo y se agarren a la fe cristiana'»

Estimada Silvia:

Me llamo Francisco Javier. Soy un sacerdote del montón que vive y trabaja en un barrio obrero del sur de Madrid, en Leganés. En mi día a día no hay focos ni maquillaje; aquí la vida es muy auténtica. Me dedico a estar con gente que sufre mucho, a escuchar a quien no duerme por la ansiedad de los problemas, a consolar a quien ha perdido a alguien querido y a dar esperanza a quien ya no ve salida. Como mis compañeros, trato de ayudar a todo el que lo pide.

He escuchado unas declaraciones suyas en la gala de los premios Goya en las que, entre otras cosas, dijo: «Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano; me da pena que necesiten creer en algo y se agarren a la fe cristiana». Por eso me he animado a escribirle y contarle algunas cosas.

Hace menos de un mes celebré un funeral de cuerpo presente por un hombre de cincuenta años que murió de manera repentina. Infarto. Aún tengo grabados a su padre y a su madre llorando desconsolados delante del féretro, y la cara de angustia de su mujer y de sus dos hijos, que han quedado huérfanos. Fue duro. Les dije que, si existe la sed, es porque existe el agua; y que, si existe el deseo de volver a abrazar a las personas que queremos, es porque existe el Cielo. Les anuncié que seguimos a un Dios que conoce el camino para salir de la tumba. Hace unos días su mujer me dio las gracias porque aquella oración era lo único que le había dado esperanza. Al ver sus declaraciones pensé que usted podría haber venido conmigo al tanatorio y, mirando a sus hijos a los ojos, haberles dicho: «Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano». Y luego, a su viuda y a sus padres: «Me da pena que necesiten creer en algo y se agarren a la fe cristiana».

La última vez que asistí de cerca a la muerte de una niña fue el año pasado. La planta de oncología infantil del hospital estaba decorada con cariño para dar algo de luz en medio del sufrimiento de aquellos pequeños. Sus padres me llamaron. Estuve hablando largo rato con ellos. Me emocioné cuando su madre me dijo que la niña había dicho que sabía que iba a estar bien porque iba «con Jesús». Después le administré la unción y rezamos juntos en familia. Volví por los pasillos secándome las lágrimas. Aún la recuerdo riendo con su pañuelo en la cabeza. Murió unos días después. ¿Sabe qué, Silvia? He pensado que quizá le hubiera gustado estar allí para decirle aquello de: «Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano». Hoy sus padres siguen adelante con un dolor inmenso y también con esperanza; incluso han recibido el regalo de otra hija. ¿Se atrevería usted a venir conmigo un día a verles y repetirles que le da pena que necesiten creer en algo?

Usted dijo también: «Lo siento por la Iglesia, menudo chiringuito tenéis montado». ¿Sabe algo? En este barrio donde estoy no hay alfombras rojas ni se celebran galas. No hay salas VIP ni trajes de noche. Sí que hay camareros inmigrantes, pero aquí suelen servir café en las mesas, no están con bandejas llevando cócteles y aperitivos gourmet en las fiestas. Soy feliz aquí, quiero a este barrio. La invito a venir, Silvia. Véngase a mi «chiringuito» parroquial y quédese una mañana conmigo visitando a los enfermos que ya no pueden salir a la calle porque viven en edificios sin ascensor. Escuche las historias de mujeres que están solas porque sus hijos no las visitan nunca. Oiga a hombres que viven con la herida de haber perdido hijos por la droga o el alcohol. Puede ofrecerles alguno de esos consejos que se dicen en televisión. Después, por la tarde, acompáñenos con las voluntarias de Cáritas repartiendo alimentos a familias inmigrantes. No tenemos photocall, pero puede ayudar a repartir cajas de fruta, puede mirarlas y escuchar sus historias, y comparta con ellas sus recetas sobre la fe.

O quédese conmigo atendiendo a jóvenes que no logran salir de una adicción, que sufren por la ruptura de sus familias o por la angustia de no poder independizarse. Estarán encantados de escuchar sus soluciones. Luego le invito a quedarse en Misa con nosotros. Y no voy a cobrarle nada. En mi «chiringuito» no entra un solo céntimo de quien no quiere darlo libremente en la declaración de la renta. En cambio, de los impuestos que yo pago, una parte irá a sus películas, lo quiera yo o no.

¿Sabe por qué muchos jóvenes, y también adultos, vuelven a lo cristiano? No es que volver sea una carencia. Es que tienen carencias porque han crecido rodeados de cosas, pero vacíos de sentido. Mucha gente de las generaciones anteriores les han dado de todo pero les han negado lo más importante. Cuando alguien tiene frío, busca un refugio donde haya fuego, ese fuego que a veces se les ocultó. Necesitan creer porque, como usted y como yo, sufren, lloran, se angustian, tienen miedo y experimentan debilidad. Porque ven la vida con profundidad y no se conforman con que sea solo lo que se les ha ofrecido. Sus declaraciones suenan a cierta superioridad moral, como si ser frágil y apoyarse en la fe fuera algo vergonzoso, como si tuviéramos que ser superhéroes perfectos que nunca fallan. Y luego nos preguntamos por qué la salud mental es un problema creciente.

Sinceramente, hoy rezaré por usted.

Que tenga un buen día.

Francisco Javier Bronchalo, cura de barrio.

https://www.eldebate.com/religion/20260303/carta-cura-barrio-silvia-abril_391222.html

sábado, 16 de mayo de 2026

https://infovaticana.com/2026/05/06/james-martin-celebra-un-cambio-historico-el-sinodo-publica-testimonios-de-homosexuales-casados-como-nuevo-paradigma-eclesial/

 del Grupo 9: no como un documento meramente metodológico, sino como un nuevo paso dentro del proceso de normalización e integración de las relaciones homosexuales en la vida de la Iglesia.

Un “cambio de paradigma” que rompe con la concepción católica de la verdad

Este planteamiento supone un giro profundo respecto a la concepción católica tradicional de la verdad revelada. La doctrina de la Iglesia no nace de consensos culturales cambiantes ni de experiencias subjetivas, sino de la Revelación divina transmitida por Cristo y custodiada por la Iglesia que nos permiten comprender, desde La Verdad, la realidad del hombre.

El documento del Grupo 9 desplaza el fundamento doctrinal hacia categorías como la “experiencia”, la “conversión relacional” y el “discernimiento comunitario”, introduciendo una lógica en la que la realidad concreta de las personas termina condicionando la comprensión moral y pastoral de la Iglesia.

Precisamente por eso, el texto evita hablar de pecado, desorden moral o conversión, y opta por un lenguaje centrado casi exclusivamente en la escucha, la inclusión y el acompañamiento. El resultado es un enfoque donde la experiencia subjetiva adquiere progresivamente un peso superior al de la Verdad revelada, abriendo la puerta a interpretaciones cada vez más ambiguas sobre cuestiones morales ya definidas por la enseñanza católica.

https://infovaticana.com/2026/05/06/james-martin-celebra-un-cambio-historico-el-sinodo-publica-testimonios-de-homosexuales-casados-como-nuevo-paradigma-eclesial/

viernes, 15 de mayo de 2026

Puerto Rico reconoce al no nacido como persona natural

 La gobernadora de Puerto Rico Jenniffer González Colón firmó una nueva ley que modifica el Código Civil para reconocer como persona natural al ser humano concebido en el útero materno, desde cualquier etapa de gestación. 


La legislación otorga personalidad jurídica con efectos civiles al concebido y busca, según el Ejecutivo, ampliar su protección legal sin afectar los derechos de la mujer gestante. 


El Proyecto del Senado 504 busca enmendar el Código Civil de Puerto Rico, que es un Estado Libre Asociado de los Estados Unidos, para clarificar que "el ser humano en gestación o nasciturus es persona natural, incluyendo al concebido en cualquier etapa de gestación dentro del útero materno". 


En marzo del 2022, el entonces diputado Omar Bazán Flores, presentó una iniciativa para que los bebés puedan ser registrados desde el momento de la concepción y con ello se brinde una protección más ante el aborto, con la finalidad de garantizar que se cumpla la ley y que se castigue a quienes realicen procedimientos de interrupción del embarazo cuando la legislación no lo contemple. 


La propuesta buscaba el registro de los bebés desde el momento de la concepción ante el Registro Civil, una figura que, de aprobarse, tendría implicaciones principalmente simbólicas, administrativas y legales, al reconocer formalmente la existencia del concebido antes del nacimiento. 


Para Bazán, esta medida refuerza la protección jurídica frente al aborto y fortalece la aplicación de la ley en los casos donde la interrupción del embarazo no está permitida. 


Un bebé muy pequeño, con gorrito, en una caja... inspira siempre ternura y deseo de protección

Vida


Abandonan un bebé en una caja en una parroquia casi en Navidad: así actuó el párroco de Toronto

El legislador sustenta su iniciativa en un marco normativo amplio, al señalar que la protección a la vida desde la concepción ya se encuentra respaldada tanto en la Constitución como en tratados internacionales, así como en los códigos civiles y penales, los cuales reconocen al no nacido como un bien jurídico tutelado. Desde esta óptica, la propuesta no crea un derecho nuevo, sino que busca reforzar disposiciones existentes. 


Uno de los elementos más relevantes de la iniciativa es el mecanismo práctico que plantea: la declaración de gestación mediante certificado médico y, en el caso de comunidades indígenas, el reconocimiento de autoridades tradicionales como fedatarias. También introduce un esquema de doble nombre provisional, que se confirmaría tras el nacimiento, manteniendo el procedimiento tradicional de registro civil.

https://www.religionenlibertad.com/vida/251230/puerto-rico-reconoce-nacido-persona-natural_115774.html

jueves, 14 de mayo de 2026

De fuera vendrán que de tu casa te echarán

 Puede verse de forma literal como que te saquen de tu casa. O de forma figurada como que te quiten la razón, tus principios o tu cultura.

El mundo ha cambiado tanto en los últimos treinta años que yo ya me siento como si me hubieran cambiado la casa en lugar de echarme a mi de ella


 

miércoles, 13 de mayo de 2026

La España rica que devino pobre, por Jesús Cacho

La muerte del futbolista portugués Diogo Jota y de su hermano André Filipe, fallecidos en la madrugada del jueves a consecuencia de un trágico accidente ocurrido en la autovía A-52 que une Benavente (Zamora) con Porriño (Vigo), tal vez hubiera podido evitarse si la Dirección General de Carreteras hubiera invertido lo suficiente para mantener la capa de rodadura en unas condiciones mínimamente aceptables. Hace años que los usuarios de esa vía vienen denunciando la situación de abandono, los desniveles, cuando no socavones, del firme, las grietas en múltiples tramos, las rodadas de los vehículos pesados, los parches en el carril derecho que obligan a muchos conductores, aún a riesgo de sanción, a circular por el izquierdo, una situación particularmente peligrosa en días de lluvia o escasa visibilidad. El deterioro de la A-52 ni es nuevo ni es único. Las autovías radiales (antiguas Nacionales) que desde los años setenta unen Madrid con la periferia son una auténtica trampa mortal para conductores desprevenidos tentados a pensar en algún momento que ruedan por una autopista de verdad. Hace décadas que estas vías, que soportan un tráfico intenso, hubieran necesitado no de un lavado de cara sino simple y llanamente de un trazado nuevo acorde con los tiempos. Toda la red de carreteras presenta un estado lamentable por falta de inversión en su mantenimiento. Autopistas antaño de peaje han vuelto a ser de tránsito libre con el consiguiente y rápido deterioro porque nadie se ocupa de su conservación. Hay dinero para todo menos para el cuidado de las infraestructuras básicas. Desidia. Conozco bien el caso de una autovía de trazado relativamente reciente, la A-67 que une Palencia con Santander, convertida a poco de ser inaugurada en una auténtica gymkana donde es imposible pasar de los 100 km hora so pena de jugarte la vida. A la falta de inversión se une la corrupción, corrupción de la constructora que oferta a la baja precios temerarios, y corrupción de la autoridad correspondiente que recibe la obra nueva, o la reparación integral de la vieja, sin preguntarse por la calidad de los materiales empleados.

Las únicas inversiones en infraestructuras han tenido lugar en la red ferroviaria de alta velocidad, con abandono total de la red secundaria que antaño daba servicio a millones de personas. De nuevo un ejemplo práctico: la línea de AVE que unirá Palencia con Santander (un decir, porque la alta velocidad solo llegará hasta Reinosa) se ha convertido en quintaesencia del disparate, una obra -imposible de rentabilizar a medio y largo plazo- debida al capricho de un charlatán de medio pelo, el ex presidente cántabro Revilla, que la planteó como una exigencia personal a Pedro Sánchez a cambio de su apoyo parlamentario. Los recientes sucesos ocurridos en distintas vías de AVE, con miles de pasajeros abandonados durante horas, sin información y sin una simple botella de agua, o el todavía más reciente escándalo de las filas kilométricas de Barajas para pasar el control de pasaportes, han tenido  la virtud de despertar de la siesta a millones de españoles convencidos de vivir en el mejor de los mundos cuando la pura y dura realidad es que habitan un país que camina aceleradamente hacia el Segundo Mundo. Un país donde casi nada funciona. Una España en vías de subdesarrollo. Una España de apagones. Pero no solo es la quiebra de las infraestructuras. Es mucho más. Es una Sanidad cuya calidad se deteriora a ojos vista, con listas de espera inaceptables y con profesionales que huyen al extranjero donde son mejor retribuidos y tratados. Es una enseñanza caída en el pozo del aprobado general, igualdad en la mediocridad, por culpa de unos Gobiernos que han renunciado a la excelencia porque conscientemente desean consumidores amaestrados dispuestos a dormitar en el rebaño. La masa en versión Elias Canetti. Es una Justicia que tarda 10 años en resolver pleitos que en Estados Unidos se sustancian en seis meses, con jueces y fiscales mal pagados y ahogados por montañas de papeles. Es una Administración que no atiende, con ventanillas cerradas (“vuelva usted mañana”) a pesar de que el número de funcionarios públicos no ha dejado de crecer. Es la vivienda, de nuevo convertida en otra gran burbuja. Es la España absurdamente cara, que soporta resignada un escandaloso desequilibrio entre precios y salarios… 

    Un país donde casi nada funciona. Una España en vías de subdesarrollo. Una España de apagones. Pero no solo es la quiebra de las infraestructuras. Es mucho más

Según datos de la IGAE (Intervención General de la Administración del Estado), en 2017, último ejercicio cerrado por el Gobierno Rajoy, el total de recursos no financieros del Estado fue de 444.005 millones de euros, equivalente al 37,95% del PIB, cifra a la que hay que añadir los 35.903 millones de déficit con que cerró el año (3,07% del PIB). En total, 479.908 millones. Pues bien, en 2024, esos ingresos ascendieron a 672.659 millones (incremento acumulado del 51,4%), equivalente al 42,26% del PIB, suma a la que hay que añadir los 50.187 millones de déficit público con que cerró el ejercicio (3,15% del PIB). En total, 722.846 millones de euros. Lo anterior permite afirmar que el aumento de ingresos fiscales -fondos europeos, inflación, subidas de impuestos (la más importante de las cuáles es el aumento del tipo efectivo del IRPF, más de 14.000 millones anuales)- ha ido íntegramente al sumidero de un gasto público que ha aumentado casi cuatro puntos y medio de PIB, pasando del 41,02% al 45,42% del PIB (en cifras absolutas de 479.908 millones en 2017 a 722.846 millones en 2024, gasto público total consolidado, lo que en términos nominales es un récord histórico). De modo que el Gobierno Sánchez se ha pulido cerca de 245.000 millones de euros extras entre los ejercicios de 2018 y 2024, dinero en parte destinado al pago de unas generosas pensiones, asunto convertido en la nube negra que amenaza la estabilidad financiera de un país que ha decidido vivir al día como si no hubiera un mañana, porque nadie se atreve a contarle la verdad al voto pensionista. ¿Cuántos de esos 243.000 millones extras serían necesarios para mantener en buen estado la red viaria básica? Una cifra muy menor, pero no hay dinero para la mejora de las infraestructuras, ni para revertir el deterioro galopante de la Sanidad, la Educación, la Justicia y los servicios básicos que el Estado presta a la ciudadanía. Si lo hay para subvenciones y paguitas destinadas a alimentar el caladero de voto socialista, ayudas al desarrollo (la contribución que los pobres de los países ricos hacen a los ricos de los países pobres), ONGs del más variado pelaje (todas de izquierdas), dinero inexplicado a Marruecos y un larguísimo etcétera que el capo de la banda que nos gobierna maneja con absoluta liberalidad. Como alguien ha escrito, el socialismo no es un fracaso económico: es un saqueo exitoso.

La inversión en infraestructuras fue una de las grandes víctimas de la crisis financiera de 2008, al punto de que en 2024 esas inversiones no llegaban ni a la mitad (apenas el 41%) de las de aquel año.  El resultado está a la vista. Imposible, por otro lado, no relacionar el deterioro imparable de los servicios con el espantoso clima de corrupción en el que vivimos, el saqueo de lo público, los fraudes en ayudas, concesiones y licitaciones, el nepotismo y el acomodo de familia, amigos y putas en la nómina de las empresas públicas. Todo parece tolerarlo con resignación un Juan Español que lleva 20 años viendo caer su renta per cápita, viendo descender su poder de compra, viviendo peor en suma, con las nuevas generaciones condenadas a no poder comprar una vivienda y formar una familia. Lo que no decae es la fiebre recaudatoria de este Gobierno. “La recaudación tributaria ha vuelto a acelerar en 2025” escribía esta semana J. Jorrin en El Confidencial. “En los cinco primeros meses del año, la Agencia Tributaria (AEAT) recaudó 122.000 millones (devoluciones incluidas), lo que supone un incremento de la recaudación del 11,5% respecto de los mismos meses del año anterior”. Es lo único que de verdad funciona en España. El puño de hierro de Hacienda en búsqueda insaciable de recursos en los bolillos de las clases medias con los que atender el despilfarro, si no el saqueo, socialista. Una AEAT que trata a los ciudadanos como delincuentes y no como sujetos de pleno derecho. Una institución que maltrata a las pymes y al ciudadano normal que no puede permitirse el lujo de litigar durante años, de costearse abogados y de tener que pagar las multas para poder acudir a los tribunales. Una institución en guerra con la ciudadanía. 

    Si hay dinero para subvenciones y paguitas destinadas a alimentar el caladero de voto socialista, ayudas al desarrollo, ONGs del más variado pelaje, dinero inexplicado a Marruecos y un larguísimo etcétera

Y un Gobierno empeñado en hacer la vida cada día un poco más difícil, más cara, más mediocre, a ese ciudadano normal que se niega a abdicar de su capacidad para decidir libremente su futuro. Un futuro que, a falta de un gran movimiento regenerador, en lo político y lo económico social, que no se avizora en el horizonte, solo puede ir a peor. Por varios motivos. Los intereses de la deuda, por ejemplo, que se ha financiado a tipos muy bajos y que habrá que refinanciar a tipos más elevados a su vencimiento. El envejecimiento de la población, que va a disparar al alza un gasto sanitario (sin mencionar la dependencia) ya muy elevado. Y, naturalmente, las pensiones, el elefante en la habitación. La CE prevé un aumento de 6,6 puntos de PIB (110.000 millones de incremento anual al PIB actual) para 2070, derivado fundamentalmente de la reforma de Escrivá. Y por si las desgracias fueran pocas, al elenco se ha sumado el gasto en Defensa, que quizás no sean los 5 puntos de PIB que Trump reclama desde Washington, pero sí otro punto y medio, es decir un mínimo de 20.000 millones a medio plazo. Si a esta ensalada se le añade el cupo para Cataluña, esa financiación singular base del acuerdo de investidura entre PSC y ERC que permitió a Salvador Illa convertirse en presidente de la Generalidad, entonces el cóctel es simplemente insostenible, como Jesús Fernández-Villaverde y Francisco de la Torre han puesto de manifiesto en su “La factura del cupo catalán: Privilegios territoriales frente a ciudadanía”.

Un español residente en China desde hace años resumía días atrás en twitter sus impresiones tras una reciente visita a España: “Da la sensación de que se trabaja para sobrevivir, sin más, y nadie tiene sueños de grandeza. Todo el mundo va tirando y no hay quien crea en la clase política. Sin una élite capaz a la que referenciarse, el español es incapaz de propulsarse y buscar un destino colectivo al que darle grandeza. Al mismo tiempo, noto un gran rechazo al desarrollismo. Todo lo majestuoso y colosal está mal visto. El trampantojo ecologista ha calado y se rechaza cualquier intervención humana amplia. El “gran cambio” de La Coruña parece estar en la calle San Andrés, por ejemplo, que está parcialmente peatonalizada y con banquitos y arbolitos. Eso es lo que quiere la mayoría de la gente: intervenciones mínimas que queden bien”. Esa falta de ambición colectiva, ese abrazo a la mediocridad, esa resignación, está muy presente en la madrileña “Operación Chamartín”, quizá el desarrollo urbanístico más ambicioso de los actualmente en marcha en España. Desde hace 32 años, Madrid espera el arranque de este megaproyecto que cual desventurado Sísifo es víctima de interminables conflictos judiciales, trabas burocráticas y trámites administrativos que amenazan con postergar su virtualidad otras tantas décadas. “En el mejor de los escenarios, solo unas pocas viviendas podrían empezar a entregarse dentro de cinco años, porque la realidad es que faltan todavía muchos hitos por cumplir en todo este desarrollo”. Cuando la “Operación Chamartín” se compara con la velocidad y la audacia con la que en China se ponen en marcha -y se terminan- faraónicas obras de infraestructura, la conclusión no puede ser más desoladora para los españoles. “Para cualquiera que haya viajado por Asia, es evidente que España se ha quedado atrás. Una isla de disfrute a costa de sus propios habitantes, dirigidos por una elite cipaya que vende el país al por menor, viviendo de rentas del pasado mientras camina hacia el abismo”.

De alguna manera los españoles tienen lo que se merecen, lo que hemos elegido, lo que hemos votado. Desde 2004 al menos hemos puesto el futuro del país en manos de vagos y maleantes, algo que, más allá de las ideologías, debería avergonzarnos como ciudadanos europeos del siglo XXI. A un presidente tonto de baba, además de mala persona (Zapatero), le sucedió otro inepto, un tipo que a duras penas hubiera podido dirigir una junta de vecinos (Rajoy), y tras este llegó a la Moncloa un aventurero de la política con ínfulas de dictador, además de un acreditado delincuente (Sánchez). Los españoles les elegimos. Al final, la clase política de un país es el reflejo fiel del capital humano que lo compone. Los partidos no hacen sino trasladar la voluntad colectiva de sus votantes. En España no hay partidos reformistas porque el español medio abomina de las reformas y solo acepta lavados de cara, revoques de fachada. Por eso resulta casi imposible pensar en un Gobierno capaz de meterle mano al gasto público (y reducir impuestos, dejando el dinero en el bolsillo de sus dueños), porque el español medio no concibe la vida sin la droga de un Estado cada vez más acaparador de recursos, más gastón, más despilfarrador, más intervencionista. ¿Que los jubilados quieren más y mejores pensiones, al margen de la riqueza que sea capaz de producir el país? El Gobierno de turno se dedica a darles gusto subiéndolas e indiciándolas al IPC, y que le vayan dando a las futuras generaciones. Al español medio la corrupción no le parece en el fondo tan mala porque está convencido de que él mismo mordería esa manzana si tuviera oportunidad. El español medio no cree en el mercado: por ideología en unos casos; porque ha asistido a su perversión/desnaturalización, en otros. El resultado de las malas decisiones políticas tomadas por Gobiernos mediocres y sostenidas en el tiempo termina por afectar al nivel de vida del español medio, dañando su capacidad de compra, haciendo a la ciudadanía más pobre, robándole el futuro.

    En España no hay partidos reformistas porque el español medio abomina de las reformas y solo acepta lavados de cara, revoques de fachada

En estos últimos 20 años hemos asistido a una degradación moral e intelectual de la clase dirigente sin parangón. Nunca ha tenido España una tal clase digna de semejante nombre, unas elites capaces de actuar de faro en el que referenciar comportamientos y conductas. A nuestro país le ha hecho mucho daño el silencio cómplice de la dirigencia empresarial y financiera, su miedo a hablar, su cobardía, su pánico a discrepar del Gobierno de turno. Tres o cuatro grandes empresarios vivaquean hoy y hacen fortuna lejos del avispero madrileño. El resto son ejecutivos que se han hecho fuertes en la cúpula de las empresas y que se han acostumbrado a vivir al socaire del Gobierno, gente que conoce al dedillo ese catecismo de la corrupción según el cual aquí es imposible hacer una obra sin pagar la correspondiente mordida al partido de turno. La pérdida en las últimas décadas de calidad/capacidad de la clase política, en particular, ha sido un fenómeno tan llamativo como aterrador. Tenemos una vicepresidenta analfabeta, además de comunista, y ministros/as que uno no querría en su equipo ni para apagar las luces. España camina aceleradamente hacia un declive que podría ser irreversible si el partido que hoy es la alternativa no toma conciencia de la necesidad de una profunda revolución democrática a base de las inevitables reformas de fondo. Exhibir en el Congreso a José María Aznar y a Mariano Rajoy no parece la mejor tarjeta de presentación cara al inmediato futuro. Ya no valdrán las medias tintas ni los revoques de fachada. He ahí un hombre solo ante el peligro: Alberto Núñez Feijóo. Si duda, si se acobarda, si trastea en modo Rajoy, en 2029 o en 2030 le aparecerá sin la menor duda un nuevo Bárcenas dispuesto a llevar al PP, y con él a España, definitivamente al hoyo. Esta sí que será la última oportunidad. 

 https://www.vozpopuli.com/opinion/la-espana-rica-que-devino-pobre.html

martes, 12 de mayo de 2026

Maternidad

 Hay una corriente ahora en contra de tener hijos, especialmente las mujeres, porque no niego que el embarazo, el parto y la crianza pueden ser duros. Pero es lo que hay.

Compensa indudablemente a corto, medio y largo plazo. Aún así hay veces en que una se siente poco valorada, la verdad. No lo voy a negar, pero aún así no lo cambiaría por nada. 


 

lunes, 11 de mayo de 2026

25 millones de vergüenzas, por itxu Díaz

Ahora que Mónica García ha accedido a financiar el fármaco para el tumor infantil más frecuente, tras un bochornoso intento de librarse de hacerlo que ha durado meses y que ha causado un dolor inmenso a las familias afectadas, es hora de hacer algunas consideraciones sobre el odio profundo que este Gobierno no oculta hacia todos los españoles. Es el Gobierno de la muerte, fascinados por abortos y eutanasias, pero con un desprecio nauseabundo por la vida de los demás, más aún por la vida de los menores con enfermedades graves, a los que les niegan una y otra vez tratamientos innovadores, y a cuyo paso estos cretinos okupas de coche oficial deberían besar repetidas veces el suelo, aspirando un poco de la dignidad y la belleza que no conocerán en toda su maldita vida.

Convengamos que, de la estratosférica cifra de dinero público que el Gobierno arroja a la pira de su insaciable maquinaria, el más loable de los destinos es la atención sanitaria, y más aún la atención sanitaria de niños con enfermedades graves. Con una falta de sensibilidad que define al personaje, la ministra Mónica García mantuvo desde febrero la negativa a financiar el blinatumomab, anticuerpo fundamental para tratar de salvar la vida a niños con leucemia linfoblástica aguda. Me ahorro calificativos que me merece la señora y que laten a esta hora en mi cabeza, por si están ustedes leyendo y desayunando a la vez.

Justificó esta maldad García con una lluvia de argumentos inverosímiles, descalificaciones a la oposición –que sin duda es exactamente lo que importa a las familias de los niños con cáncer—, y con balbuceos sobre la sostenibilidad del sistema sanitario. Es decir, vetaban el medicamento por falta de presupuesto. Y es esta última objeción la que me inflama ardorosamente las nobles localizaciones. Porque en esta saqueadísima nación hay pasta para absolutamente todo, para lo más enloquecido que puedas imaginar, menos para lo importante. ¿Cómo se lo explico, García?

Señora, que su Ministerio gasta más de 130 millones de euros al año en financiar, promover, y casi imponer el aborto en todas sus modalidades.

Señora, que su Gobierno regaló 60 millones de euros a la corruptísima OMS, responsable de ocultar junto a China el origen y la verdadera dimensión del coronavirus, solo porque Trump decidió abandonar esa inútil organización.
Del autor

    4 Abr. 2025: El Desembarco de Progresía
    28 Mar. 2025: Periodistas
    21 Mar. 2025: La España de la melancolía
    14 Mar. 2025: Una torre sobre un yermo

Señora, que su Ministerio compró a unos chinos 500.000 batas desechables por 11 millones de euros, abonando 16,7 euros por unidad cuando en el mercado se ofrecían 0,30 euros; que solo le falta arrojar fajos de billetes por la ventana del ministerio.

Señora, que su Gobierno destinó mil millones de euros a comprar material sanitario durante la pandemia, pero solo justificó la entrega a comunidades autónomas del equivalente a 256 millones, mientras tenemos sobradas razones para preguntarnos si los 748 desaparecidos estarán escondidos bajo la cama de una suit de Paradores.

Señora, que si no fuera por el voto en contra de la oposición, habría salido adelante su estúpida idea de crear una Agencia Estatal de Salud Pública poniendo al frente de la misma a Fernando Simón, el inútil que hizo que la pandemia fuera devastadora, insoportable y ruinosa para España, dejando a la nación en coma desde entonces.

Señora, que su momento más memorable al frente de Sanidad fue la lucha histérica e histriónica contras las sombrillas que ponen "Heineken" o "Estrella Galicia", incluso aunque sean 0,0%, que es el modo que idearon tiempo atrás las cerveceras para burlar las trabas que tanto divierte poner a los políticos al sector privado desde sus cómodos sillones ministeriales.

Señora, que sin necesidad de buscar mucho en las mil partidas despilfarradoras de Sánchez, su Gobierno ha pedido que el catalán, el gallego y el euskera sean lenguas oficiales en la UE, comprometiéndose a asumir íntegramente los 132 millones de euros al año que cuesta a Europa esta gilipollez; millones y millones de euros más de lo que costará el tratamiento de blinatumomab a los niños enfermos. Pero, claro, ¿qué es más importante?

Se lo diré yo. Lo más importante es su dimisión. Que se largue a casa. Porque, no sé ustedes, pero yo no me fio en absoluto de una ministra de Sanidad que, a pesar del clamor social, la movilización periodística, y el consenso médico, ha tardado años en pasar por el aro y financiar un medicamento que puede salvar la vida a decenas de niños españoles enfermos de leucemia. Que el retraso de años en los que se ha atrincherado en estúpidos argumentos, sabiendo que cada día es crucial para salvar la vida de un niño con cáncer, define íntegramente, no al político, sino a la persona.
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