El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

miércoles, 17 de abril de 2024

Claro como el agua

 Se dice de algo que es evidente. Aunque no se use para eso, yo prefiero a las personas claras como el agua. En el buen sentido y el malo. Es decir, que si tienen mal carácter no parezcan los más amables. Si son egoístas, que no vayan de generosos.

Que no pretendan ser conservadores si son liberales en su vida privada. Ni pasen por ser religiosos, cuando la verdad es que aceptan el aborto, la eutanasia o la ideología de género. Claros de verdad. Que no den una imagen irreal de sí mismos.

martes, 16 de abril de 2024

Quieren legalizar la delincuencia

 

Parece que la innovación jurídica del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, está creando escuela al otro lado del Atlántico: acabar con el delito por el sencillo medio de legalizarlo. Es la idea genial que ha expresado un abogado activista negro en la televisión norteamericana.

Durante una aparición en la cadena MSNBC, el abogado activista negro Ben Crump, quien representó a los familiares de George Floyd, sugirió que el crimen en los Estados Unidos podría eliminarse por completo si se legalizara. «Podemos deshacernos de todo el crimen en Estados Unidos de la noche a la mañana, así como así», dijo Crump a sus compañeros invitados, uno de los cuales era el célebre activista de derechos civiles Al Sharpton. Y la gente preguntará: ¿cómo, abogado Crump?’ Cambiando la definición de delito. «¡Por supuesto!», responde otro invitado. «Si puedes definir qué conducta se considerará delito, puedes predecir quiénes serán los delincuentes», agrega Crump.

Si no le ve sentido a todo esto, es fácil explicarlo: todo, absolutamente todo, en Estados Unidos se analiza bajo el prisma de la raza. De hecho, Crump lo hace explícito cuando añade: «Hicieron leyes para criminalizar nuestra cultura: la cultura negra».

Esta innovación digna de Monty Python, tranquilamente defendida en una televisión de audiencia masiva, coincide con el acoso que sufre otro personaje de color, el profesor de economía de Harvard Roland Fryer.

Fryer se propuso demostrar que la Policía, en los casos en que hay tiroteos con los delincuentes, actúa con un sesgo racial, es decir, que dispara más a los presuntos criminales negros que a los blancos. Sólo que, siendo un estudioso altamente respetado en su campo, después de estudiar una montaña de datos disponibles tuvo que concluir que no, no había sesgo policial alguno contra los negros u otras minorías. Los datos revelaban que la Policía está un 23,8% menos inclinada a usar armas de fuego contra personas negras y un 8,5% menos inclinada a hacerlo contra personas hispanas en comparación con los blancos. Y tuvo la audacia de publicarlo.

Y se desató el infierno, según declara literalmente. «Viví bajo protección policial durante treinta o cuarenta días», confiesa al prestigioso periodista Bari Weiss, de The Free Press, y agrega: «En ese momento tenía una hija de siete días… Iba al supermercado a comprar pañales con un guardia armado».

Fryer le dijo a Weiss que el tiroteo de Michael Brown en Ferguson, Missouri, en 2014 fue la forma en que inicialmente se interesó en el tema. El resultado le sorprendió porque esperaba que el estudio encontrara pruebas de parcialidad en los tiroteos policiales. «En el uso más extremo de la fuerza (tiroteos en los que participan agentes) no podemos detectar ninguna diferencia racial ni en los datos brutos ni en los controles».

En ese momento, las élites progresistas advirtieron a Fryer que no publicara el estudio porque arruinaría su carrera. Luego dijo que en 2019, Claudine Gay, la entonces decana de Harvard que finalmente tuvo que dimitir acusada de plagio continuado, lo retiró de su puesto por presunto acoso sexual.  

 https://gaceta.es/estados-unidos/un-abogado-y-activista-negro-que-represento-a-los-familiares-de-floyd-insta-a-legalizar-la-delincuencia-20240219-1559/

lunes, 15 de abril de 2024

La extinción de los catalanes


Tanto sufrir por el proceso y resulta que, a los catalanes nos quedan cuatro días. La Vanguardia publicó hace una semana que «Catalunya ha pasado en 40 años del 2% al 21% de población extranjera». Además, me sorprendió porque era con letras bien grandes y en portada. Hasta ahora, los temas de inmigración eran tabú.


De hecho, a los de Vox, siempre que sacaban el asunto en el Parlament, los cortaban apelando al código de conducta de la cámara catalana. Fuera el porcentaje de presos de origen extranjero en las cárceles catalanas o la nacionalidad de detenidos en operaciones policiales.


A pesar, incluso, de que son datos oficiales aportados por la propia Generalitat. Lo he visto hacer a Laura Borràs, a su sucesora en el cargo Alba Verges, de ERC; e incluso a Anna Erra, la presidenta elegida en junio del año pasado después de meses de interinidad.


En el bien entendido, por otra parte, que no es el 21%. Es más, porque los datos oficiales en este caso, como los presupuestos públicos, siempre van a la baja. Los inmigrantes sin papeles no salen en las estadísticas por razones obvias y los nacionalizados tras diez años de residencia legal dejan de salir.


Hace años fui a renovarme el DNI. No sé cómo entablé conversación con la funcionaria que me atendió. Me confesó que muchas mujeres magrebíes de edad avanzada iban con la nieta a la hora de recoger el documento porque no entendían el español.


Normal, a mí me pasaría lo mismo. Aprender otro idioma a una edad madura debe ser complicado. Y más entre dos idiomas tan distintos como el español y el árabe. Sin entrar en otras consideraciones como que la mujer de origen magrebí difícilmente hace vida social fuera de su familia o su colectivo Hay, sin duda, sociedades más machistas que otras. ¿Pero entonces, cómo se puede dar la nacionalidad a alguien que apenas habla español?


Por eso, a los catalanes nos quedan 200 años. Quizá menos. Hace años un periodista estrella de TV3, Toni Cruanyes, que ahora presenta el informativo de la noche, publicó un libro sobre la materia. Hasta el título era políticamente correcto: Un antídoto contra la extrema derecha (2013). Y fue Premio Octubre de Ensayo que da la editorial de Eliseu Climent. Todo muy correcto.


Me llamó la atención una cosa, entre otras. Pronosticaba que «si no cambia la tasa de natalidad de los alemanes, en el 2300 desaparecerán como pueblo» (página 34). Que conste que no lo digo yo, lo dice el mencionado Toni Cruanyes. Por eso; si a los alemanes -que son más de 83 millones- les quedan 200 años, ni les cuento a los catalanes, que hemos llegado ahora a los ocho millones con penas y trabajos.


La Generalitat lo ha celebrado por todo lo alto. Pere Aragonès se apresuró a hacer un tuit para remarcar el acontecimiento mundial. «Ya somos más de ocho millones», dijo.


Pero tres de cada cuatro catalanes son ya hijos de la inmigración. De hecho, el Gobierno catalán festejó el pasado 1 de enero la llegada de los nuevos catalanes. De los siete -aquí cuentan por veguerías, no por provincias- seis eran hijos de padres extranjeros.


Quizá por eso la inmigración empieza a estar en la agenda política. Hasta ahora, como decía, sólo hablaba Vox pero le ha salido ya un duro competidor independentista, Aliança Catalana, que se hizo en las últimas elecciones con la alcaldía de Ripoll. Tampoco es de extrañar: ¿de dónde eran los terroristas de las Ramblas? Todo de Ripoll excepto uno que era de un pueblo vecino. Habían nacido aquí o habían venido muy jóvenes.


Por supuesto les dimos educación, atención sanitaria, prestaciones sociales. Lo que no impidió que bajaran a toda pastilla por tan céntrico paseo matando a gente.


Pocos dudan a estas alturas de que su líder, Sílvia Orriols, entrará en el Parlament en las próximas elecciones. El hecho de que llegara a alcaldesa ya muestra que la convivencia en este municipio no era todo lo ejemplar que decía el Govern y TV3.


Incluso Junts han variado su actitud. De hecho, Puigdemont, en la rueda de prensa que hizo en Bruselas el 9 de noviembre del año pasado, sacó por primera vez el tema de la inmigración. Ahí ya me dije: aquí ocurre algo.


Los de Junts han pasado de manifestarse en contra del cierre de los CIE a pactar el traspaso de las competencias de inmigración. Aunque nadie sabe, a ciencia cierta, cómo ha quedado la cosa porque es una competencia estatal.


Hasta el líder del PSC, Salvador Illa, se descolgó el otro día en una entrevista en el digital indepe de José Antich, El Nacional, afirmando que «aquí, a Europa, no puede venir todo el mundo». Ayuso lo dijo unos días antes y los mismos socialistas la pusieron a caldo.


¿Y los de Esquerra? Siguen en su mundo feliz. Alcaldes de Junts del Maresme pidieron la expulsión de menas reincidentes y salió la portavoz del partido, Raquel Sans, diciendo que esto se soluciona «abordando las desigualdades» e incrementado las «inversiones en la educación». Ojo, dijo «educación», no «seguridad ciudadana».


Claro que el propio Pere Aragonès fue un día de visita oficial a la comunidad islámica de Martorell -sé de lo que hablo porque es el municipio en el que vivo: más de un 18% de población extranjera- y les dijo «no hace falta que os integréis. Sois Catalunya».


No deja de ser curioso que el independentismo, que ha tratado a los catalanes que se sentían españoles de botiflers, de «ñordos» y de «colonos» trate en cambio a los magrebíes con otra vara de medir.


Por eso, la inmigración será un tema clave en las próximas elecciones. No sólo las catalanas sino también las europeas. Todo puede dar un vuelco. Porque es muy fácil hablar del tema desde un despacho universitario o desde un barrio bien. Pero vayan a preguntar a barrios populares qué piensan los vecinos de toda la vida del asunto.


Sin ir más lejos, en Francia, la mayoría de votantes del Partido Comunista Francés se han acabado pasando a Marine Le Pen. En los años 80, en el primer gobierno de Mitterrand, llegaron a tener cuatro millones de votos y cuatro ministerios. Ahora están refugiados en la izquierda de MéMélenchon.

Xavier Rius


Http.://Okdiario.com/opinion/extincion-catalanes-12401983

domingo, 14 de abril de 2024

Memoria histórica

 No es fácil hablar de este tema porque sigue abierto. En general cuando hay una guerra civil es porque la situación es insostenible y la gente no aguanta más. Luego están las presiones exteriores de otros países. En este caso estaban los del eje apoyando el fascismo y los rusos apoyando el comunismo. Ingleses y franceses pensaban que luchaban por la democracia, porque todavía no conocían a Lenin.

Siempre digo que los únicos inocentes son aquellos religiosos y seglares que fueron asesinados por odio anti religioso desde el año treinta y uno.  Mi bisabuelo en Asturias pasaba las noches en el monte para evitar que le mataran y acabar en una zanja porque sabían que tenía una Biblia en su casa.

Ahora, más de ochenta años después quieren buscar los restos mortales, cuando lo cierto es que ya no tiene sentido y sólo puede quedar la calavera. Al menos, deberían desenterrar  a todos y no sólo a los que se supone republicanos. O si no dejarlos descansar en paz.

sábado, 13 de abril de 2024

Curarse en salud

 Significa evitar hacer algo que te pueda perjudicar a largo plazo. Más vale prevenir que curar. Yo no soy una persona de correr riesgos. No he practicado nunca ningún deporte arriesgado. Tampoco he trepado montañas o bajado ríos. Por no hacer, ni siquiera subo a las atracciones extremas del parque de atracciones. Me parece absurdo jugarse el tipo sólo por pasar el rato.

Hay quien es adicto a la adrenalina y por eso se dedican a intentar cruzar los límites de lo normal. Mi instinto de supervivencia fue también lo que me indicó que no debía vacunarme del covid. Tengo problemas circulatorios y estaba claro, para mí al menos, que aquella llamada vacuna no era de fiar. Viendo ahora los datos de exceso de mortalidad, creo que hice lo correcto.

viernes, 12 de abril de 2024

Salva el planeta. Ten hijos

La Asociación de Familias Numerosas de Madrid ha instalado decenas de carteles por toda la Comunidad de Madrid y la capital con un eslogan a contracorriente: Salva el planeta, ten más hijos.
Con esta campaña en marquesinas y paradas de metro, la entidad quiere subvertir el pesimismo imperante, e invitar a que más personas se sumen a la alegría que supone una familia grande. «Un mundo sin contaminación no merece la pena si no hay personas para disfrutarlo», concluyen los carteles.
La iniciativa también quiere desafiar a los paseantes, e interrogarles sobre qué motivos les pueden estar llevando a cerrarse a la posibilidad de ampliar su familia. Así, algunas afirmaciones habituales como «con uno es suficiente», «a por la parejita» y «¡tres! Pero ni uno más» se ven confrontadas con la pregunta: «¿Y por qué no?».


Falta de ayudas
Esta misma dinámica está presente en el vídeo que acompaña los carteles, a través de un código QR. En él, un narrador señala de modo irónico que «nos dicen que tenemos que reducir la población… y por eso nos ayudan con aborto, ideologías o quitando ayudas a familias numerosas», una denuncia en la que se insiste: «Europa desaparece, no nacen niños, y no me explico por qué –concluye–, ¡con la cantidad de facilidades que ponen…!».
El vídeo también pone el dedo en la llaga en cuestiones como la manipulación del lenguaje –«lo llaman salud reproductiva… debe ser que mutilar o genocidio ya estaban cogidas», lamenta el narrador– o el despoblamiento rural. «¿Sabes dónde queda sitio para estar? En los parques, que están vacíos, o en los colegios, que cada vez cierran más aulas», sigue, y concluye insistiendo en el mensaje: «Dicen que han calculado cuánto contamina cada niño… y se han olvidado que un mundo sin contaminación no merece la pena si no hay personas para disfrutarlo».

 https://www.eldebate.com/familia/20240221/salva-planeta-ten-hijos-ultima-campana-familias-numerosas-madrid-aupar-natalidad_176294.html

jueves, 11 de abril de 2024

De la mano, por Itxu Díaz

Las redes sociales de un conocido diario español, otrora católico y de derechas, publicaban un mensaje pretendidamente conmovedor, con emoticono de corazón roto y todo: «Amor hasta el final… Juntos hasta en la muerte: el ex primer ministro holandés fallece de la mano de su esposa en una eutanasia conjunta». El romanticismo del tuit es tan extremo que casi pasa por alto lo único importante de la noticia: que se suicidaron.

Dries van Agt, democristiano de ascendencia católica, derivó a lo largo de su vida en un centrismo típicamente democristiano, que por supuesto se acabó volviendo progresismo, hasta defender en fechas recientes varias posiciones de extrema izquierda. Dice la prensa holandesa que era católico «pero a su manera», de modo que no era católico en absoluto. En todo caso, ahora eso no es asunto mío sino de la misericordia de Dios.

Su muerte y la de su esposa es una desgracia, la eutanasia es algo tan peligroso como legalizar el suicidio, no hay nada amoroso en pactar la muerte en pareja, y Holanda es un vertedero moral que representa todo aquello que la UE no debe hacer si desea sobrevivir a sus propios demonios.

Por supuesto, Van Agt, reconvertido en activista en las últimas décadas, sabía bien que su eutanasia amorosa a las puertas de San Valentín serviría a la jauría mediática desnortada para relanzar la enésima campaña global a favor de la muerte de viejos, deprimidos, y enfermos. De hecho, en España y fuera de aquí, todas las noticias sobre la muerte del ex primer ministro incluyen referencias al gran incremento de popularidad del «suicidio asistido» —homicidio, a menudo— y la eutanasia en pareja entre los holandeses.

Como en todas partes, la eutanasia se aprobó inicialmente tras largos debates sobre casuísticas complejísimas y casos extremos de vida vegetal, para terminar después siendo otra obsesión maltusiana más, una ganga de la muerte a la que cualquiera tiene acceso, sean cuales sean las razones. Incluso si, por depresión o enfermedad, mentalmente no estás en condiciones de tomar una decisión así, da igual, rara vez se interpondrán en tu camino. Allá donde tiene más implantación, a partir de cierta edad, los ancianos empiezan a notar la presión social para que se quiten de en medio; aliviar a la sociedad de los gastos de tu pensión es casi una norma de cortesía. Canibalismo moral, náusea posmoderna, la ingratitud más depravada.

Sin duda, la eutanasia, como cualquier otro suicidio, es un error y un horror, y lo único que debería hacer el Estado es desarrollar planes para prevenirla, no alentarla, y por supuesto, no legislarla mediante supuestos, porque incluso para los que creen que se trata de un beneficio en ciertos casos –extraño beneficio la muerte—, es innegable que es un terreno peligrosísimo en donde se inmiscuyen desde las herencias hasta las cargas de cuidar ancianos en casa, desde la falsa compasión hasta la manipulación emocional dentro de la familia, en una sociedad tan fría, egoísta y desposeída de sentido de la vida.

Con todo, quizá lo más triste es lo huérfanos que estamos los defensores de la vida en el actual panorama mediático, en el cosmos de la opinión pública. Que un diario católico se lance a un ejercicio de romanticismo para celebrar lo bonito que es suicidarte y promueva de esta manera la causa de la eutanasia resulta desalentador.  

Aborto y eutanasia tienen algo en común: se defienden con argumentos, a veces muy complejos, y se respaldan con sentimientos muy básicos, manipulando emociones. La mayoría de los medios no solo no da los argumentos que podrían permitir a los lectores formarse libremente una opinión sobre el asunto, sino que además contribuyen al antidebate, es decir, a dar un barniz épico y sentimental a historias sencillamente deprimentes.

¿Agarrados de la mano? ¿Acto de amor? Oiga, que se han suicidado.

 

 https://gaceta.es/opinion/de-la-mano-20240215-0450/

miércoles, 10 de abril de 2024

No se puede caer más bajo

 Sí que se puede, sin duda. Cada vez que he pensado que no podíamos tener peores políticos, ha llegado otro peor. Otro vendrá que bueno le hará, se dice. También uno se cree que no soportará nunca cosas que luego acabas aguantando, porque no te queda otro remedio.

Especialmente cuando se trata de familia, acabas tragándote tus palabras porque tienes las manos atadas y tienes que aceptar las cosas como vienen. En la vida la verdad es que acabas utilizando todas las frases hechas, lo que demuestra que siempre se puede caer más bajo.

martes, 9 de abril de 2024

Los muertos del covid

En España iba siempre a morir mucha gente por el covid como murió en el resto del mundo, especialmente ancianos y personas con otras dolencias. Y el culpable de todas y cada una de esas muertes es el Partido Comunista Chino. Seguimos sin encontrar un solo animal muerto por el virus que supuestamente saltó de murciélagos a humanos porque no lo hubo, mientras las evidencias de que el coronavirus nació de un laboratorio son abrumadoras. Y fue China quien hizo experimentos sin tomar las adecuadas medidas de seguridad y quien después se calló para evadir responsabilidades, impidiendo que el resto del mundo tomara medidas preventivas.

Pero el segundo responsable del exceso de muertes en España no fue Ayuso ni ningún otro Gobierno autonómico. Fueron quienes nos dijeron que el virus no iba a llegar, que habría como mucho uno o dos muertos, que de todos modos era menos grave que una gripe, que la mascarilla no servía para nada, que no hacía falta tomar medidas; que, por supuesto, acudiéramos todos a la manifestación del 8M, que era súper importante y decisiva para los derechos de las mujeres. Y así el virus se siguió extendiendo, pese a la petición cada vez más desesperada de algunos responsables autonómicos, Ayuso la primera, desde finales de febrero al Gobierno de que hiciera algo de una maldita vez.

Fue el Gobierno de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Yolanda Díaz, el Gobierno del PSOE, de Podemos y de IU, que se negó a tomar medidas a tiempo porque para ellos lo importante no era la salud de los españoles, sino los gestos. En este caso, el gesto de mostrarse como muy y mucho feministas; no como esa gentuza de derechas, que es machista por definición. Así que había que celebrar la manifestación del 8M. Y al día siguiente, por la mañana, fue por fin Pedro Sánchez al Ministerio de Sanidad a mostrar lo muy preocupado que estaba por nuestra salud. Pero fueron la Comunidad de Madrid y el País Vasco quienes cerraron los centros educativos, como antes habían cerrado los centros de día.

Durante la primera ola todas, repito, todas las autonomías tuvieron que hacer un triaje. Porque no podían hacer otra cosa: los pacientes morían en los pasillos por falta de camas, de respiradores, de personal sanitario. Así que priorizaron para intentar curar a quienes más posibilidades tenían de ser curados. Quienes señalan escandalizados esa decisión, siempre omiten por qué tuvo que tomarla no sólo el Gobierno de Ayuso, sino todos los gobiernos autonómicos. Quienes protestan por los muertos en las residencias madrileñas, y no miran lo que sucedió en el resto de España, lo hacen por sectarismo político.

Pero de lo que nos acordamos los madrileños que la votamos cada vez en mayor número es que mientras el Gobierno se mostraba incapaz de traer material y sacaba a dar la cara a un Fernando Simón que mentía cada vez que abría la boca, Madrid no sólo sí que lograba fletar aviones de carga por su cuenta, sino que, gracias al Zapatero bueno y a quienes confiaron en él, fue pionera en la creación de un hospital de emergencia en el Ifema que salvó muchísimas vidas al permitir atender a más gente empleando los mismos recursos escasos que se tenían, empezando por los humanos. Mientras, en otros lugares de España como Valencia intentaron imitarlo empleando unas tiendas de campaña que hubo que desalojar porque se volaban. Pero de esa chapuza no se habló nunca porque el Gobierno responsable era de izquierdas, claro, y el que acertó fue el de Ayuso. Si hubiera gobernado en España hubiese muerto muchísima gente, pero se hubieran tomado medidas antes y la curva se hubiera aplanado más, salvando miles de vidas. Pero sufríamos, y sufrimos, al Gobierno de incompetentes sectarios de Pedro Sánchez.

No son pocas las ocasiones en que, cuando alguien ha desaparecido y se organiza una búsqueda, el asesino sea el primero en apuntarse y el que más llora recordando al desaparecido al que mató. Pretende así desviar sospechas y que nadie mire con demasiada atención dónde estaba y qué hizo la noche de autos. Así se comportan PSOE, Podemos, Sumar y su banda de palmeros en la prensa y las redes sociales. Como son ellos los responsables de que la curva que había que aplanar fuera tan pronunciada, como son ellos los responsables de que los hospitales estuvieran tan colapsados y hubiera que priorizar a quienes más posibilidades tenían de sobrevivir, agitan mucho los brazos y señalan a quienes tuvieron que tomar las decisiones difíciles que ellos se negaron a tomar. Pero si en España hubo asesinos, como nos aseguran, si en España hubo culpables de miles de muertes evitables, no los encontrarán en Ayuso ni, dicho sea de paso, ningún otro presidente autonómico. Estarán en el espejo, esperando a que lo miren. Y porque lo saben, nunca mirarán. Así que nos corresponde a nosotros ponerles el espejo delante cada vez que intenten, otra vez, desviar la mirada.

(Encerrarlos en sus cuartos con morfina tampoco ayudó mucho). Susana

- Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/opinion/2024-02-16/daniel-rodriguez-herrera-los-muertos-son-de-pedro-sanchez-no-de-ayuso-7098204/

 

 https://www.libertaddigital.com/opinion/2024-02-16/daniel-rodriguez-herrera-los-muertos-son-de-pedro-sanchez-no-de-ayuso-7098204/

lunes, 8 de abril de 2024

El canto del cisne globalista, por Itxu Díaz

 

Los agricultores están hasta el alcornoque de que las gallinas que entran no compensen a las que van saliendo, porque a la puerta del gallinero hay varias zorras locales y europeas cobrándose piezas sin permiso, y permitiendo que las gallinas de otras latitudes circulen libremente sin amenazas. El asunto de las gallinas robadas los tiene hasta los huevos y quieren enviar de una vez a los saqueadores a escardar cebollinos.

Conocen bien a los que envían a las zorras a sus gallineros y saben que tienen más conchas que un galápago, que venderían a su madre por un plato de lentejas, o de votos, pero esta vez se han prometido que no comulgarán con ruedas de molino climáticas y burocráticas al menos hasta la semana que no traiga viernes.

Por más que al entramado legislativo verde patrio y comunitario aún le queda el rabo por desollar, quieren al menos tener la seguridad de que hoy y ahora, antes del cataclismo climático, la lluvia ácida, la explosión de los pastelitos de merengue, y el Apocalipsis 2030, alguien les garantice que podrán hacer su trabajo, y hacerlo en igualdad de condiciones a los demás que pastorean gallinas por estos lares.

Cada vez que a alguno de ellos le plantan un micrófono frente a su tractor, acusa directamente a los que están en el ajo, a los que se creen que todo el monte es orégano, a los que en campaña se pasan de sol a sol haciendo promesas electorales que finalmente se convierten en agua de cerrajas y, tras el paso por las urnas, si te he visto, no me acuerdo, y a otra cosa mariposa.

También son, burócratas de que se adornan con plumas de pavo real, expertos en matar moscas a cañonazos, pues las normas que afligen a las gentes del campo son inmensos entuertos que podrían, o no, solucionar diminutos y confusos problemas. No han pisado jamás un monte, ni saben lo que es un camino rural, ni cuántas patas tiene un gato, ni distinguir el maíz de la alcachofa, pero a la hora de legislar desde sus despachos enmoquetados, y aromatizados con perfume de flores del campo, se meten de hoz y coz en las vidas y haciendas de los que se levantan con el alba a echar el quilo bajo el cielo raso, a los que trabajan más que un burro de carga para que ellos tengan los mejores y más competitivos productos en la hilera del supermercado, o en el restaurante de lujo.

Lejos de escuchar, de empatizar, o al menos de practicar eso de que en boca cerrada no entran moscas, los responsables de la sangría del sector han respondido a las protestas colgándoles el mochuelo de todo, convirtiendo a víctimas en verdugos, y acusándoles de ser el garbanzo negro de la agricultura y la ganadería, unos títeres de la extrema derecha, unos señoritos del campo y no verdaderos trabajadores, y que necesitan más palos que borrico de yesero. Tras meterse en el berenjenal y leerles la cartilla a los manifestantes, han mudado de casaca, y con las orejas gachas empiezan a temer que, a pesar de sus ofensas, los manifestantes no van a retirarse, y a fin de cuentas, a todo cerdo le llega su San Martín, y no hay duda de quién es el porcino en esta contienda.

Más listos fueron en Europa, que a veces parece que oyen crecer la hierba, y ante la proximidad de las elecciones, trataron de irse por los cerros de Úbeda retirando la propuesta de reducir a la mitad el uso de pesticidas, sin que su intento de ordeñar la cabra de las urnas no haya sido más que un canto de sirenas, pasajero como nube de verano. Y es que habría que recordar a la amante de los ponis, que quien siembra vientos recoge tempestades, y en el campo más aún, que paradójicamente no es el profesional de tan duro sector alguien fácil del llevar al huerto, y que no son todos ruiseñores los que andan entre las flores de Bruselas.

Esto que nace del corazón del rural, tal vez sea el comienzo de algo. Mientras los del campo se defienden a capa y espada, por sus gallinas, que son las tuyas y las mías, crece la sensación entre los españoles de que era verdad lo que tanto cacareaban los de revalorizar la soberanía nacional, porque al fin, ya lo ves, quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro.

 https://gaceta.es/opinion/el-canto-del-cisne-globalista-20240208-0455/

Claro como el agua

 Se dice de algo que es evidente. Aunque no se use para eso, yo prefiero a las personas claras como el agua. En el buen sentido y el malo. E...