El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.

viernes, 26 de febrero de 2021

La neutralidad no existe

 

Hace unos días, un amigo me preguntó si me animaría a escribir una columna para el Diario de Jerez. La verdad es que no me lo pensé mucho y dije que sí. Elegí plantear una reflexión sobre uno de los supuestos fundamentos del régimen en que vivimos: la neutralidad del Estado. Una neutralidad que no se ve por ningún sitio, pero que, me preguntaba, quizás es que no es posible.

Les dejo aquí mis reflexiones jerezanas:

«El Estado es neutral, nos repiten machaconamente desde nuestra tierna infancia. Se supone que, por fin, nos hemos liberado de la influencia de la religión y vivimos en un régimen en el que cada uno puede pensar lo que quiera sin interferencias del Estado. Esa es la música de fondo… pero la realidad es justo la contraria. Y cada día más.

La realidad es que asistimos a una creciente imposición por parte del Estado de un determinado conjunto de creencias, de una cosmovisión que, por simplificar, podemos llamar «progre» («woke» la llaman en Estados Unidos), nueva pseudoreligión oficial. El Estado nos impone la ideología de género, una versión catastrofista del ecologismo, un feminismo maniqueo de cuarta ola o los dogmas de la maldad intrínseca de cualquier regulación sobre los flujos migratorios y de la bondad de enviar al otro barrio al niño que no deseamos o al enfermo cuya vida ya no consideramos de suficiente «calidad». Podríamos multiplicar los ejemplos, pero no quiero abrumarles y seguro que ya saben de qué les hablo.

En realidad no hay nada más natural que este fenómeno. Ninguna sociedad se sostiene en el vacío sino que requiere, para su supervivencia, de una serie de creencias y juicios comunes, compartidos por la mayoría de quienes la componen. Si expulsamos la religión de nuestra sociedad no es para alcanzar un estadio de utópica neutralidad: ese vacío la condenaría a la descomposición. La religión expulsada es reemplazada por una religión civil al gusto del poder político. Ya sucedió en Francia durante la Revolución Francesa y desde entonces el único cambio ha sido una mayor pericia en disimularlo.

¿Y qué problema hay en ello?, se preguntarán algunos. Lean a Balmes, a Belloc, a Dawson, a Brague, a Holland… y descubrirán la apasionante historia de cómo la religión del Dios hecho hombre introdujo en la vida de los pueblos cambios que hicieron de este mundo un lugar mejor: el valor sagrado de cada vida humana, el fin del esclavismo, el cuidado de los débiles, la igual dignidad de hombres y mujeres…

La pseudoreligión civil «progre» también conforma las sociedades en la que es hegemónica. Lo vemos a diario: sociedades al mismo tiempo buenistas y desesperanzadas, aterrorizadas por miedos varios, necesitadas de escapar de la realidad (somos el primer consumidor de cannabis y cocaína de Europa) y atiborradas a ansiolíticos (dos millones los consumen en España).

¿Problema? Usted verá y, sobre todo, usted elegirá. Pero al menos no insista en lo de la neutralidad. No existe».

 https://www.infocatolica.com/blog/archipielago.php/2102220955-neutralidad-iexiste-realmente?fbclid=IwAR2c7MbuPi_Yiy9a5AgMCfB3WhxG5063nDKLPXpreTWejDLh_kDobFJ2Qbo

lunes, 22 de febrero de 2021

Más sobre libertad de expresión

Esta semana puse un artículo ajeno sobre las consecuencias que tiene a veces defender a aquellas personas que la sociedad considera equivocados.  Sin embargo, fui inoportuna porque precisamente ahora hay disturbios en España por la acusación contra un rapero famoso. Lo que ocurre es que no es lo mismo dar una opinión políticamente incorrecta que fomentar el odio, insultar e incluso alentar a la agresión contra la gente que no es de su agrado, como había hecho ese Hazel.

Yo misma escribiendo en mis blogs he sufrido muchas veces ataques personales desproporcionados por parte de gente que no estaba de acuerdo con mis ideas. Por eso no justifico en absoluto la violencia callejera por parte de los de siempre. Pero además hoy en día, ser conservador te convierte en un indeseable cara a la opinión pública y los medios de comuncación, que tiene la obligación de mantenerse callado, incluso aunque nunca has atacado ni amenazado a nadie.

jueves, 18 de febrero de 2021

Libertad de expresión

¡Quien lo iba a decir! Estados Unidos: ya saben, Jefferson y Tocqueville; los hechos son sagrados; las,opiniones libres; y toda esa cantinela de la libertad de expresión… bueno pues en Estados Unidos te pueden mandar a galeras según lo que digas. Le ha pasado a una actriz secundaria, Gina Carano, de la serie The mandalorian por comparar a los republicanos y simpatizantes de Trump con los judíos perseguidos por el nazismo. Disney y Lucasfilm la han expulsado de la serie alegando que “sus publicaciones en las redes sociales denigrando a las personas por su identidad cultural y religiosa son aborrecibles e inaceptables».

La señora o señorita Carano no ha amenazado a nadie de muerte, ni ha enaltecido a criminales o terroristas, ni ha blasfemado. Nada de eso, simplemente ha expresado su opinión. Discutible, sin duda, y por eso precisamente se llaman opiniones; si no fueran discutibles serían verdades o constatación de hechos. Y además de discutible, desproporcionada, tanto que no hay quien se la tome en serio. Como el 80% de las tonterías que se dicen a diario en las redes sociales. ¿Entonces, porque los mandamases de Disney entran al trapo de las exageraciones y dicen que las opiniones de Carano son “aborrecibles”, y van y la despiden?

El problema de los censores es que suelen ser incultos. Ponen a afilar el lapiz rojo a los más torpes de la clase, los que no saben leer entre líneas, gente de alma estrecha y de sesera más estrecha todavía, que cuelan un mosquito y se tragan un camello. Los de Disney y Lucasfilm no deben ser unos Einstein que digamos. 

Las limitadas entendederas le impide al censor captar la ironía o la hipérbole y cuando da con una, la emprenden con el autor, matando moscas a cañonazos

Pero además de incultos, los censores carecen de sentido del humor. Su limitadas entendederas les impide captar la ironía o la hipérbole y cuando dan con una, se ponen nerviosos, y la emprenden con el autor,  matando moscas a cañonazos.

Nadie puede tomarse al pie de la letra una exageración como la de Gina Carano al comparar a los republicanos de Trump con los judíos del holocausto. Salvo alguien tan obtuso como el censor de turno. Lo que pasa es que sus amos le han dado la consigna de que Trump es el demonio con cuernos y tridente; y Biden, la salvación de la democracia americana, y sin más averiguaciones, el chaval dispara contra todo lo que huela a Trump. El expresidente republicano se ha convertido en el mal absoluto sin mezcla de bien alguno. ¿Por qué? Porque ha cometido el único pecado que no tiene perdón en la era del relativismo: ser políticamente incorrecto. 

El horror a la incorrección política lleva a gobiernos, empresas y partidos políticos a ataques de histeria. La propia Disney los tiene llegando a extremos ridículos como suprimir de su catálogo infantil películas como Dumbo, por “odio” a los animales; o Peter Pan y El libro de la selva por “racismo”. Claro que, como es sabido, los episodios de histeria suelen tener algo de teatro. Y Disney, que al fin y al cabo se dedica al espectáculo, monta la farsa antiracista con Garfio y Mowgli cuando le está mirando el público occidental, pero cambia el discurso ante el público de la República Popular China, donde las minorías étnicas no es que sean perseguidas es que son exterminadas y eso de los derechos humanos les suena a… marciano. 

Verán. Resulta que Disney incorporó a un personaje de raza negra al último episodio de la saga Star Wars, un tal Finn, interpretado por John Boyega, inglés hijo de nigerianos. En el cartel de la peli, aparece destacado y bien visible, junto a los protagonistas  Daisy Ridley (Rey) y Adam Driver (Kylo Ren). Pero en el poster que Disney exhibió en China John Boyega sale notablemente encogido en relación a los personajes principales, -como se puede comprobar en la foto-,

y aparece junto con Harrison Ford (Han Solo) y Carrie Fisher (Leia), que tienen un rol secundario.

 https://www.actuall.com/medios/libertad-de-expresion-los-censores-de-disney-cuelan-mosquitos-y-tragan-camellos/

 

lunes, 15 de febrero de 2021

Viajes

Si me hubieran dicho hace unos años que no podríamos viajar más, desde luego no me lo habría creído. Eran los tiempos en los que podíamos ir a cualquier lugar en cualquier momento y por un precio competitivo. De ese modo he visitado con mi marido todos los países de Europa occidental, más algunos más, como Marruecos, Polonia y Letonia. Me quedé a punto de ir a Austria y Chequia por la muerte de mi padre. Ahora me temo que no voy a recuperar esa oportunidad.

Por otra parte, solía ir a ver a mi hija mayor en Alemania al menos una vez al año. Supongo que cuando pueda volver por allí tendrá que ser con la vacuna, que no me quiero poner. Aun así empiezo a dudar que algún día volveremos a tener la libertad de movimiento que hemos perdido. Hay quien dice que va a ser cosa del pasado, que nos quieren en casa bien controlados. Me pregunto si mis nietos, si los tengo, llegarán a conocer el mundo en que hemos vivido nosotros.

viernes, 12 de febrero de 2021

Historia

 Hace mucho tiempo que no me pongo a escribir sin tener una idea en la cabeza. Cuando empecé con los blogs tenía tanta facilidad que llenaba páginas sin darme cuenta. Ahora cada palabra es un esfuerzo. El mes pasado intenté escribir un relato para un concurso pero no llego ni de lejos a las dos mil palabras que se supone que debe tener. Yo pensaba que escribir sobre mi infancia daría para un libro gordo pero, afortunadamente, se me ha olvidado ya la mayor parte.

Como ya he contado alguna vez, tuve una niñez muy solitaria, escondida tras los libros de una realidad donde el bulling era algo habitual en mi vida, y no sólo en el colegio. Mi adolescencia no fue mucho mejor. Mi mayor compañía era mi perro. No empecé realmente a vivir hasta los veinte años, y el tiempo desde entonces se me ha pasado volando, tanto que me parece que sigo siendo la misma jovencita, cuando lo cierto es que ya camino hacia la vejez.

miércoles, 10 de febrero de 2021

La conspiración contra Trump

La revista americana Time, abiertamente pro-Biden, ha reconocido que hubo un complot secreto para amañar las elecciones y dar la victoria al candidato demócrata. Sin ningún tipo de tapujo y con total descaro, los editores han titulado el reportaje "La historia secreta de la campaña en la sombra que salvó las elecciones de EEUU". Lo cierto es que no se han cortado ni un pelo en admitir la conjura que hubo por detrás y que medios como Libertad Digital han ido narrando, pese a que los mismos que ahora revelan la gran trama fraudulenta tachaban dichas informaciones de conspiranoicas.

El reportaje desvela que cientos de importantes empresas estadounidenses se volvieron contra Donald Trump. "Todo fue muy, muy extraño", dijo el expresidente republicano el 2 de diciembre. "A los pocos días de las elecciones, fuimos testigos de un esfuerzo orquestado para ungir al ganador, incluso cuando todavía se estaban contando muchos estados clave. En cierto modo, Trump tenía razón", reza uno de los párrafos.

Lo más escandaloso viene a continuación. El Time asume con orgullo que se perpetró esta conspiración por el bien de la nación. Según transmiten, gente poderosa y corporaciones de la élite estadounidense urdieron el plan dirigiendo a los medios de comunicación, influyendo en la opinión pública y cambiando las reglas y leyes electorales para así salvar la democracia americana. Todo fue fruto de un pacto entre los activistas de izquierda y las grandes empresas.

"Se estaba desarrollando una conspiración entre bastidores, que redujo las protestas y coordinó la resistencia de los directores ejecutivos. Ambas sorpresas fueron el resultado de una alianza informal entre activistas de izquierda y titanes empresariales. El pacto se formalizó en una declaración conjunta concisa y poco notoria de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la AFL-CIO publicada el día de las elecciones. Ambas partes llegarían a verlo como una especie de negociación implícita, inspirada por las masivas, a veces destructivas protestas por la justicia racial del verano, en la que las fuerzas laborales se unieron con las fuerzas del capital para mantener la paz y oponerse al asalto de Trump a la democracia".

Pero aún hay más. El reportaje confirma que la victoria artificial de Biden "fue un extraordinario esfuerzo en la sombra de los activistas de izquierdas con el apoyo de las empresas. "Consiguieron que los estados cambiaran los sistemas de votación y las leyes electorales. Así ayudaron a asegurar cientos de millones en fondos públicos y privados. Se defendieron de las demandas por supresión de votantes, reclutaron ejércitos de trabajadores electorales y consiguieron que millones de personas votaran por correo por primera vez", refleja la revista.

Nuevamente, en los párrafos siguientes vuelven a insistir en que todo se hizo para salvar la democracia, dando la razón así al equipo legal de Trump, y al arsenal de pruebas presentadas por Rudy Giualiani y Jenna Ellis, en las diferentes audiencias celebradas en los cinco estados del campo de batalla. En todos ellos se paralizó el conteo en mitad de la noche de forma simultanea y más de 1.000 testigos bajo pena de cárcel juraron en sus testimonios que vieron fraude, como ya publicara Libertad Digital. Cabe recordar que las evidencias y los testigos fueron ignorados por la Corte Suprema y todos los tribunales menores.

Para rematar, y por si aún no quedaba claro, el Time continúa exponiendo los detalles del complot: "Esta es la historia interna de la conspiración para salvar las elecciones de 2020, basada en el acceso al funcionamiento interno del grupo, documentos nunca antes vistos y entrevistas con docenas de personas involucradas de todo el espectro político. Es la historia de una campaña creativa, decidida y sin precedentes cuyo éxito también revela lo cerca que estuvo la nación del desastre", aseveran.

Por último, justifican el comportamiento delictivo de los participantes en la trama, porque ellos mismos quieren que se de a conocer "la historia secreta" de las elecciones de 2020. Y concluyen: "Aunque suene como un sueño febril paranoico: una camarilla bien financiada de personas poderosas, que abarcan industrias e ideologías, trabajaron juntas detrás de escena para influir en las percepciones y cambiar las reglas y las leyes. Al dirigir la cobertura de los medios y controlar el flujo de información, no estaban manipulando las elecciones; la estaban fortaleciendo. Y creen que el público debe comprender la fragilidad del sistema para garantizar que la democracia en Estados Unidos perdure". O lo que es lo mismo, para defender la democracia dieron un golpe contra ella por detrás.

 

 https://www.libertaddigital.com/internacional/estados-unidos/2021-02-05/revista-time-desvela-complot-dio-victoria-biden-elecciones-2020-6705831/

lunes, 8 de febrero de 2021

Mi niña. La película

 He visto esta película francesa en el cine y está bien, aunque es cine de situación, no de acción como suele pasar con el cine francés. Me llamó la atención porque trata de una mujer con tres hijos, cuya hija pequeña se va a vivir al extranjero y deja el nido vacío, como me ha ocurrido a mí recientemente. Por lo demás, no nos parecemos mucho porque digamos que tienen un sentido moral bastante laxo. No sé si es cosa del país o si ellos pensarán lo mismo de nosotros viendo películas españolas. Es probable.

La mayoría de las parejas están divorciadas y se dedican a salir buscando compañeros esporádicos. Por otra parte, todos en la familia fuman porros y se emborrachan, tanto los padres como los hijos. Pero lo que realmente no me ha gustado es que la mujer dejaba a sus tres hijos solos al cuidado de la hermana mayor de sólo diez años de edad. Los hermanos de ocho y seis. En el cine, aunque éramos pocos, parece que les hacía gracia esa situación, pero a mí la responsabilidad me gana siempre. Con la seguridad de los niños no se juega.

viernes, 5 de febrero de 2021

Decálogo conservador

 

Durante muchos años, las posiciones políticas de la izquierda han sido asociadas con una actitud de rebeldía, lo que generaba simpatías entre los jóvenes.

Por supuesto, no ha sido así en todos los países. En aquellos que sufrieron dictaduras comunistas, la actitud rebelde y transgresora consistía en defender la libertad frente al Estado y en conservar una identidad religiosa que la ultraizquierda en el poder denostaba por todos los medios. Un claro ejemplo de ello lo vimos en Polonia con el sindicato católico Solidarność.

Hoy en día, en la amplia mayoría de los países occidentales el progresismo se ha convertido en una ideología hegemónica. Sus tesis -como el apoyo al aborto, la ideología de género, la corrección política, el laicismo y el multiculturalismo- son elevadas a la categoría de dogmas oficiales por parte de no pocos gobiernos, y quienes se atreven a discrepar de esos dogmas progres son señalados con palabras-policías dirigidas a infundir miedo a disentir y a provocar la autocensura: cualquiera que discuta eso se arriesga a que le tachen de machista, transfóbico, racista, xenófobo, intolerante y ultraderechista.

Buscan etiquetar toda discrepancia con la izquierda como una expresión de odio, para que automáticamente genere rechazo entre un público sometido a un bombardeo constante de consignas por parte de los principales medios de comunicación. Lo que la izquierda no imaginaba es que ese ataque contra la libertad de expresión y de pensamiento acabaría topándose con cada vez más actitudes de rebeldía. Igual que en los países comunistas, hoy en la Europa occidental dominada por el progresismo para ser transgresor puedes hacer cosas como éstas:

  1. Decir que eres católico, evangélico o judío -según cuál sea tu caso- o si eres agnóstico decir que dichas creencias merecen todo tu respeto. Para el progresismo, la religión sólo es respetable si eres musulmán, budista, adorador de la Pachamama o seguidor de alguna forma de animismo. Si además dices que vas frecuentemente a misa, a los servicios religiosos o a la sinagoga, el nivel de transgresión se pone por las nubes.
  2. Decir que defiendes la vida y que estás contra el aborto. La normalización de la matanza de hijos por nacer es uno de los principales caballos de batalla del pensamiento único progre, que tiene la colosal jeta de llenarse la boca hablando de derechos humanos mientras pisotea el más básico de ellos.
  3. Decir que amas a tu Patria y que te consideras un patriota. El socialismo y el comunismo han fomentado el internacionalismo desde sus inicios, igual que hoy en día lo hace el progresismo. La izquierda detesta el patriotismo porque es una virtud cívica que sirve como dique cultural frente a su empeño de disolver las identidades nacionales y las tradiciones y costumbres propias de cada país.
  4. Decir que eres de derechas o conservador. La izquierda se ha vuelto cada vez más intolerante con la discrepancia. Para ella la única “derecha” aceptable es la que renuncia a desafiar los dogmas progresistas y opta por la etiqueta “centrista”, identificando la moderación y la sensatez con la proximidad a la izquierda. Si te fijas, cada vez menos políticos y medios de izquierdas hablan de “derecha”: para ellos ya prácticamente sólo queda la “ultraderecha” o “extrema derecha”. Buscan, así, estigmatizar a todo el que se atreva a declararse derechista sin complejos.
  5. Decir que admiras la civilización occidental y la cultura judeocristiana. La izquierda considera admirable toda civilización o cultura que no sea la occidental, surgida del judaísmo y del cristianismo y que es la única en la que ha florecido y ha arraigado la democracia y el respeto por las libertades individuales. La izquierda es antioccidentalista radical: sostiene un discurso contracultural que nos convierte a los occidentales en culpables de todos los males del mundo.
  6. Declararse abiertamente contrario al feminismo progre. El feminismo fue, en sus orígenes, un movimiento que buscaba la igualdad de derechos y de oportunidades para las mujeres. Era, así pues, un movimiento positivo y necesario. Sin embargo, el feminismo progre es un movimiento que sólo busca enfrentar a hombres y mujeres, trasladando el dogma marxista de la lucha de clases a los sexos. Pretende que las mujeres se sientan oprimidas por los hombres por cualquier excusa, y aspira a “liberarlas” recortando libertades y erosionando la igualdad ante la ley, que es precisamente lo que quería conquistar el feminismo original.
  7. Rechazar por igual el nazismo y el comunismo. Los dos movimientos totalitarios son igualmente criminales y aborrecibles. Ambos han exterminado a millones de personas. Pero la izquierda sigue conservando una gran tolerancia, cuando no una abierta simpatía, por el comunismo, ya que gran parte del pensamiento izquierdista procede del marxismo. Por eso la izquierda encaja mal o incluso se pone furiosa si se rechaza por igual esos dos totalitarismos. Para muchos izquierdistas, las dictaduras son malas siempre que no sean dictaduras comunistas.
  8. Defender el libre mercado y el capitalismo. Gran parte de la izquierda se declara anticapitalista. Muchos lo dicen así para no declararse abiertamente comunistas, pues saben que esa etiqueta no es tan popular. Incluso la izquierda que se dice moderada no ahorra críticas al capitalismo, culpándole de todos los males, incluso de los derivados de un abusivo intervencionismo estatal que nada tiene que ver con la economía de mercado. Sin embargo, el capitalismo y el libre mercado han conseguido unas cotas de prosperidad nunca vistas en la historia de la humanidad. Con todos sus defectos -pues ningún sistema económico es perfecto-, desde luego le da mil vueltas al comunismo, que ha hundido en la miseria a todo país en el que ha sido aplicado.
  9. Declararte contrario a la inmigración ilegal. Es una de las cosas que menos tolera la izquierda, que equipara el racismo y la xenofobia con esa posición política absolutamente legítima: de hecho, consiste en pedir respeto por la ley a la hora de entrar en un país. Curiosamente, la misma izquierda comunista que pide fronteras abiertas para que se pueda entrar como si nada en cualquier país democrático, es la misma que a la vez critica que uno huya de una dictadura comunista hacia un país libre. Incluso lo está haciendo ahora con los que huyen de los infiernos fiscales creados por gobiernos de izquierdas en países democráticos.
  10. Exhibir tu apoyo y admiración por las Fuerzas Armadas y por la Policía. Eso si vives en un país democrático, claro. A la izquierda comunista sólo le gustan esas instituciones si están a su servicio y sirven para reprimir al pueblo, como ocurre en Cuba y en Venezuela. En una democracia, los Ejércitos y la Policía están para velar por nuestra seguridad y nuestra libertad. Son instituciones tradicionalmente odiadas por la izquierda debido a que generalmente ambas cultivan ese patriotismo que tanto detestan los progres. Además, los ejércitos suelen conservar unas tradiciones que la izquierda detesta.
  11.  https://www.outono.net/elentir/2021/02/02/10-cosas-que-puedes-hacer-si-quieres-ser-realmente-transgresor-en-la-actualidad/?fbclid=IwAR2SN7YQZCPz_NU3OnhoYVNDaVZsfbhlcdxVcWJvsxtAOYjn2xn8ZwWejMw

miércoles, 3 de febrero de 2021

El blog

 Después de casi quince años escribiendo en blogs en internet, pensaba que ya lo tenía dominado. Pero precisamente lo interesante de este asunto es que nunca acabas de tener claro lo que funciona y lo que no. Sé que mis posts personales tienen más visitas en general que los que pongo de divulgación, copiados de otra página web. Pero esta semana puse uno sobre Pasapalabra, pensando que sería algo muy conocido y popular y apenas he tenido comentarios.

Cuando empecé a escribir tenía una capacidad enorme, tanto que se me acumulaban los post y llenaba cuadernos enteros con los artículos. Hace unos cinco años que perdí la inspiración, no sé si por la depresión y la muerte de mis padres. El caso es que ahora necesito completar mi labor con más posts ajenos. Si fuera por la inspiración que me queda apenas podría publicar una vez por semana. Pero copiar artículos también se ha vuelto arriesgado. De momento aquí sigo mientras pueda.

La guerra de Ucrania no es la única

 El pasado 24 de febrero todas las miradas se centraron en la invasión rusa de Ucrania y el inicio de la guerra en ese país y sus trágicas...