El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

miércoles, 31 de mayo de 2023

La religión más perseguida del planeta

Más de 360 millones de cristianos son hostigados

Occidente mira hacia otro lado ante la persecución a los cristianos en todo el planeta

Cristianos perseguidos por su fe. Twitter

Secuestros, asesinatos, violación de menores, quema de iglesias… La sangre y el sufrimiento de millones de cristianos deben de ser invisibles para quienes dictan la agenda informativa y deciden qué causas deben ser apadrinadas con la creación de lobbies regados con generosas subvenciones, leyes ad hoc y hasta la llegada masiva de refugiados. Nada de eso se aplica a los cristianos perseguidos –algunos mártires– por más que cada año sigan profesando la religión más hostigada del mundo.

En concreto, más de 360 millones de cristianos son perseguidos y discriminados por su fe, uno de cada siete en el mundo, uno de cada cinco en África, dos de cada cinco en Asia y uno de cada 15 en Hispanoamérica. Así lo recoge el informe de Puertas Abiertas en su lista mundial de persecución 2023, que sostiene que los diez países donde mayor persecución sufren los cristianos son Corea del Norte, Somalia, Yemen, Eritrea, Libia, Nigeria, Pakistán, Irán, Afganistán y Sudán.

Los datos, sin embargo, no suscitan la reacción de ningún gobierno u organismo internacional, ni minutos de silencio o arrodillamientos masivos en los partidos de fútbol o la NBA. Nadie, excepto la Hungría de Víctor Orbán, que tiene un secretario de Estado para la Ayuda a los Cristianos Perseguidos –Tristan Azbej–, considera relevante que los cristianos sean masacrados sistemáticamente. 

Los medios de comunicación tampoco lo incluyen en su agenda. Pero una sola muerte en Estados Unidos, la de George Floyd a manos de un policía (condenado por homicidio accidental, homicidio no intencional con desprecio por la vida y homicidio no intencional en la comisión de delito grave), provocó que grandes multinacionales, deportistas de todo el mundo, estrellas de Hollywood y gobiernos se adhirieran al movimiento ‘Black Lives Matter’.

Las vidas cristianas, a tenor del silencio oficial, valen menos para Occidente, que mira hacia otro lado aunque las matanzas sean habituales. Las últimas se produjeron hace unas semanas en el Congo, donde 72 cristianos, entre ellos un sacerdote, fueron asesinados por Estado Islámico. Según el Barómetro de la Seguridad de Kivu, este grupo terrorista es responsable de 3.375 muertes en el Congo desde 2017. En Nigeria, país cercano, 3.000 cristianos son asesinados cada año. Que las víctimas sean negras ni siquiera ha suscitado la condena de quienes emprendieron aquella campaña sobre el color de la piel.

Quizá una de las razones por las que Occidente no levanta la voz es porque gigantes como China o India apenas toleran la práctica de la fe cristiana. India es el undécimo país del mundo donde más persecuciones se producen y China el decimosexto. Ambos son superpotencias económicas con las que comercian casi todos y, en el caso chino, su modelo de control absoluto de la población es el paradigma que las élites occidentales quieren importar. De ahí que el trato que España o la UE dispensan al presidente Xi Jinping se asemeje más al del lacayo que agasaja a su amo que a la habitual diplomacia hacia un Jefe de Estado.

Entre tanto, la clase política española se pelea por ser recibida por el Papa o desfilar en las procesiones de Semana Santa con fervor impostado. Incienso aparte, rara vez oímos un discurso que denuncie el genocidio cristiano. Al contrario, perseguir la cruz no es que sea motivo de vergüenza y reprobación, sino que otorga réditos políticos. Profanar una capilla universitaria medio desnuda al grito de «arderéis como en el 36» o «sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios» lejos de motivar una expulsión del centro o el repudio social, fue el trampolín de una fulgurante carrera política: Rita Maestre sería nombrada portavoz del Ayuntamiento de Madrid sólo cuatro años después. Hoy pelea por ser alcaldesa.

Que España le haya dado la espalda a la cruz se aprecia con nitidez en su acción exterior. La reciente ley de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global no incluye ni una sola vez el término cristiano mientras que son permanentes las alusiones a la igualdad de género, el feminismo, los derechos sexuales, LGTBI, etc. Así, en su artículo 2. e) habla de «igualdad de género, promovida desde un enfoque feminista, como un elemento imprescindible, transversal y distintivo de la cooperación española…». En el artículo 4. e) dice lo siguiente: «Alcanzar la igualdad de género, asegurar la protección y el respeto de los derechos de las mujeres, las niñas y las adolescentes, desde un enfoque interseccional, incluyendo los derechos sexuales y reproductivos; fomentar su participación y empoderamiento en la vida civil, social, económica y política, frente a los obstáculos estructurales que lo impiden…». En el apartado f) de este mismo artículo se lee: «Promover los derechos de la infancia, la adolescencia y la juventud, de manera transversal y con enfoque de género»; en el h) «Promover la gobernanza democrática global y marcos regulatorios inclusivos…»; en el q) «Proteger y promover los derechos de las personas LGTBI en todo el mundo, contribuyendo así a la diversidad de las sociedades…».

Que los cristianos refugiados no son una prioridad del Gobierno de Pedro Sánchez también quedó patente en el verano de 2021, cuando tras la caída de Kabul en manos de los talibanes, el Ministerio de Exteriores se negó a contestar a la petición de ayuda planteada por VOX para salvar a un grupo de cristianos afganos que solo necesitaba el permiso de Moncloa para aterrizar en España y solicitar asilo como minoría religiosa perseguida.

 

https://gaceta.es/mundo/occidente-mira-hacia-otro-lado-ante-la-religion-mas-perseguida-del-planeta-20230410-1250/

 

Más sobre la invasión islámica: https://cesarvidal.com/la-voz/editorial/editorial-conquistaremos-el-norte-con-el-vientre-de-nuestras-mujeres-24-05-23

lunes, 29 de mayo de 2023

La procesión va por dentro

 Últimamente tengo muchos problemas. No doy abasto de rezar. Además me preocupa todo el mundo. Me dicen que no puedo estar pendiente de todo, que ya tengo bastante con lo mío, pero yo soy así, tengo todo  presente todo el tiempo. Una de las cosas que me ha pasado es que se me ocurrió llevar a mi gatito a revisión porque ya es mayor y tuvieron que dormirle. Pues resulta que al cabo de seis horas todavía se tambaleaba por la anestesia.

Así que nos llevamos un buen susto. Naturalmente, la gente que me ve por la calle no es consciente de mis preocupaciones. Por eso se dice que la procesión va por dentro. Yo procuro sonreír, ser amable con todo el mundo. Al fin y al cabo, los demás no tienen culpa de mis problemas. Por eso habrá gente que piense que todo va bien y no puedo quejarme. Hombre, desde luego hay cosas peores, pero el que no me queje no quiere decir que no me duela.

sábado, 27 de mayo de 2023

Cómo enfrentar la ideología woke

 

El fantasma woke ha pasado en pocos años de ser un completo desconocido a estar en el centro del discurso mediático y político. Un discurso que por lo general tiende a limitarse a la denuncia de la supresión de libertades que conlleva, que no son pocas. La última víctima ha sido Hope Carrasquilla, rectora y profesora de un colegio de Tallahassee (Florida) que ha sido recientemente obligada a renunciar a su cargo por haber expuesto a sus alumnos de 11 y 12 años imágenes del David de Miguel Ángel. La obra de arte, le acusaban, suponía acercar a los niños a la pornografía.

Sin embargo, buena parte de estos discursos no terminan de ofrecer respuesta a una pregunta sin la que "todo ensayo queda incompleto", a juicio de Fernando Bonete Vizcaíno: "¿Y ahora qué?".

Dar respuesta a esta pregunta y así "plantar cara a la cancelación" es uno de los objetivos que ha llevado a Vizcaíno, doctor en Comunicación Social y  profesor de la Universidad CEU San Pablo a publicar Cultura de la Cancelación. No hables, no preguntes, no pienses, de la mano de Ciudadela.

Partiendo de un riguroso análisis teórico de las doctrinas woke, cómo estás se aplican implacables en los aspectos más cotidianos del día a día y de sus herramientas de control para penetrar en el debate público, el también graduado en humanidades y periodismo cierra el círculo y ofrece una forma de enfrentar la llamada cultura de la cancelación. Y lo hace desde propuestas realistas que todo lector podrá poner en práctica para ofrecer alternativa a un fenómeno "grave" pero "salvable… todavía".

Extraemos ocho de ellas:

1º Decir la verdad

Es una de esas propuestas "obvias", "sencillas" y "al alcance de todos" y que, sin embargo, deja de llevarse a cabo en aspectos mínimos y cotidianos ante la presión woke. En opinión de Bonete Vizcaíno, hacerlo "debería ser la primera barrera para frenar la cultura de la cancelación".

"Dar la espalda a la verdad por el mal uso de unos implica la perdición de todos. La ausencia de verdad barre la ética y nos deja los restos de una opinión, que se moraliza y se convierte a sí misma en la única que puede pronunciarse", explica analizando algo que parece estar ocurriendo en la cancelación.

2º Y tener la valentía de defenderla 

A lo largo de Cultura de la Cancelación. No hables, no preguntes, no pienses, su autor recurre a Benedicto XVI como uno de los referentes en alertar de la persecución a la verdad y en instar a la valentía en su defensa, como hizo respondiendo a Peter Seewald en torno a la dictadura del relativismo. "Es preciso tener la osadía de decir: sí, el hombre debe buscar la verdad, es capaz de la verdad. Nos muestra aquellos valores constantes que han hecho grande a la humanidad. Por eso hay que aprender y ejercitar de nuevo la humildad de reconocer la verdad y de permitirle constituirse en parámetro", respondió el pontífice.

Esta es, a juicio de Bonete, una sentencia de "importancia absoluta", ya que "la verdad y el bien que tan atractivos nos resultan no triunfarán solos".


Puedes conseguir aquí "Cultura de la cancelación" (Ciudadela), de Fernando Bonete Vizcaíno.

3º La verdad no se defiende ni "sola" ni debería hacerlo "uno solo"

Muestra de ello es la cita a la que recurre el autor, de autoría cuestionada pero de importancia "absoluta": "Cuando los malos se ponen de acuerdo, los buenos deben asociarse; si no, los buenos irán cayendo, uno a uno, sacrificados implacablemente en una lucha mezquina".

No son pocas las distopías con las que Bonete Vizcaíno ejemplifica las consecuencias de creer que la verdad se defiende sola, así como el despertar que se produce en la sociedad cuando esta es consciente de que puede alzarse frente a un sistema injusto, por mucho poder que parezca tener.

Es el caso de Sinsonte, de Walter Tevis, donde "la indiferencia absoluta" de los ciudadanos ficticios guarda no pocos parecidos con la sociedad actual. Son pequeñas muestras de "inquietud intelectual" o "actos de rebelión insospechados" los que posibilitan que "una chispa avivada y amplificada" prenda cuando se descubre que "se pueden incumplir restricciones que parecían inquebrantables".

4º Dar testimonio

"Leer, conversar, amar, procrear, e incluso dar órdenes a los robots. Todo ello era en realidad posible. Bastaba un encuentro entre hombre y mujer, y una verdadera voluntad de cambio para que el bien triunfara sobre la dejadez que acabó por desembocar en el mal. Ese es el gran descubrimiento. Que cuando nos alzamos como representantes de la verdad, somos capaces de iluminar y despertar el bien con nuestro testimonio. Que encarnar la verdad es necesario", sintetiza el autor.

5º Desterrar el buenismo, la pereza y el silencio cómplice

Otra alternativa la justifica en base a la novela Apocalipsis suave, de Will McIntosh, también distópica y con no pocas semejanzas con el presente real. En ella, "todos se refugian en la creencia de que lo único que pueden hacer es sobrevivir al día a día: encontrar un trabajo en un mercado laboral arrasado por el paro; encontrar pareja en una sociedad marcada por el nomadismo; y circular con precaución en ciudades plagadas de bandas criminales, grupos paramilitares, ecoterroristas, y una fuerza policial extralimitada".

Ambas novelas ejemplifican la actitud de la cancelación "para imponer un pensamiento, una conducta y un lenguaje", así como la de muchas de sus víctimas, convencidas de que esta cultura "desaparecerá por sí sola y que la verdad será restituida por sí misma".

Frente a esta actitud, Bonete Vizcaíno llama a la acción de personas comprometidas con la verdad que se atrevan a defenderla en cualquier momento y lugar. "Personas que estén dispuestas a ponerse en juego y, llegado el caso, hacer sacrificios por ella. Personas que con el respeto debido dejen de optar por el buenismo, la pereza intelectual, un silencio cómplice o una verdad a medias para no parecer descorteses, no verse comprometidos y no asumir responsabilidades".


El profesor de la Universidad CEU San Pablo Fernando Bonete Vizcaíno, cosecha una amplia experiencia en proyectos culturales y económicos: fue uno de los jóvenes españoles que participó en el encuentro "Economía de Francisco" de 2020.

6º Llamar a las cosas por su nombre

Uno de los aspectos más asequibles y relevantes que propone el autor frente a la cancelación es "llamar a las cosas por su nombre", ya que las palabras y la forma de referirse a las cosas no solo implica "una poderosa representación del mundo", sino que otorga "el control del cambio social".

A través de multitud de casos reales, el autor muestra como el nuevo lenguaje -especialmente en lo referido al género o el aborto- "cambia nuestras estructuras mentales" a través de la ingeniería social, logrando que este último pase de ser considerado como "quitar la vida de una persona" a una "opción necesaria cuya disponibilidad debe ser garantizada".

"La palabra es la fuente del pensamiento; quien controla la primera controla el segundo. No confrontar las invenciones que cambian de nombre las cosas supone dejar vía libre a quienes quieren ajustar la realidad a su pensamiento, y no su pensamiento a la realidad de las cosas. Hay que decir la verdad y llamar a las cosas por su nombre", sentencia.

7º Sustentar y confrontar desde la ciencia e investigación

Para el autor no pasa desapercibido que la restauración de la verdad como horizonte -continuamente perseguida por la cancelación- debe llevarse a cabo mediante "el valor superior de la ciencia frente a la opinión". Especialmente cuando buena parte de las propuestas woke carecen de "ningún tipo de respaldo científico".

Por ello, para hacerle frente, el autor incide en que la confrontación de estas y otras falacias -la ideología de género o la eutanasia o los ya mencionados- debe ser guiada por el estudio, el análisis y el sentido crítico que acompaña al espíritu científico.

En estos términos, contar con profesores e investigadores que sepan trasladar los resultados de sus estudios a la esfera pública de manera comprensible y asimilable se hace crucial para enfrentar la cancelación.

"El sostén de nuestros análisis, nuestras protestas, y de nuestras propuestas, tiene que ir de la mano de la investigación. De estudios que hagan ver de manera limpia y desinteresada la verdad de nuestras ideas. En la transmisión de los resultados de esos estudios está el respaldo que hace ganar fuerza a una posición, pues dicha postura deja de ser mera opinión para convertirse en hechos, realidades", explica.

8º Confrontar los puntos de vista y aplicar la virtud 

Por último, Bonete Vizcaíno llama no solo a hacer uso de la libertad de expresión amparada en una buena base científica, sino a confrontar la verdad con posturas contrarias a ella y en que quien lo haga sea capaz de hacer llegar el mensaje al gran público moderando las formas sin moderar el discurso.

Así, menciona la importancia de ejercitar una verdadera labor de escucha que "exige grandes virtudes": "Paciencia para atender a todos los argumentos hasta el final, intentando comprender las razones de nuestros interlocutores sin dejar que el estereotipo nos lleve al prejuicio; la humildad para descubrir los aciertos en las propuestas y demandas de la otra parte, incluso para llegar a reconocer que estamos equivocados; y disponer de la suficiente madurez personal e intelectual para ser `ofendido´ o no confundir el `no estoy de acuerdo´ con el `me ofendes´". Escuchar, concluye,  "nos permite defender con mayor claridad nuestra posición. El que no escucha, otorga".

 https://www.religionenlibertad.com/cultura/628957119/ocho-formas-de-enfrentar-la-cultura-de-la-cancelacion.html

viernes, 26 de mayo de 2023

El dióxido de carbono es un gas fundamental en la naturaleza

 

Dióxido de carbono: la excusa del globalismo para que la población acepte que controlen su modo de vida

 
Unsplash
Gerardo Del Caz

El dióxido de carbono es un gas fundamental en la naturaleza que interviene en procesos biológicos como la fotosíntesis o el equilibrio del pH en los océanos. Demonizar un elemento químico y basar la acción política en él es propio de ignorantes y supone supeditar la política industrial, el empleo y la prosperidad de las sociedades a eslóganes y maximalismos baratos sin base científica.

Si por algo se caracteriza la política actual es por simplificar asuntos complejos para, progresivamente —nunca mejor dicho—, convertir estas cuestiones en eslóganes primero y en incuestionables ejes de la acción política, después.

Desde hace años la llamada «izquierda» persigue la demonización de la actividad económica amparándose en la hipótesis del cambio climático. No nos engañemos; el objetivo de los políticos no es preservar el planeta Tierra o que los cangrejos del río Mississippi sigan viviendo en su hábitat natural. La finalidad es que, bajo unas premisas de alerta medioambiental y utilizando el recurso al miedo y al interés colectivo, la población pueda aceptar que la clase política asuma unos poderes de regulación y control sobre la actividad económica y sobre el modo de vida de los particulares. Todo ello mediante, entre otras muchas cosas, el dominio de las fuentes energéticas para favorecer un modelo económico y de sociedad determinado en el que cada vez habrá menos libertad y espacio para la iniciativa individual.

El dióxido de carbono es una excusa y una diana perfecta puesto que es uno de los gases generados en los procesos de combustión de combustibles fósiles y, por tanto, está asociado a los procesos de transformación energética más básicos en la sociedad, desde el transporte individual con automóvil, el avión o la propia generación eléctrica.

Cuando con ignorancia supina se habla de «descarbonizar la economía» o se menciona la «neutralidad de carbón», se está apuntando a reducir y eliminar las emisiones de CO2 asumiendo automáticamente que éstas son las responsables de un hipotético problema medioambiental y que, a golpe de real decreto y de rodillo legislativo, se pueden evitar esos daños medioambientales simplemente con acabar con las emisiones de este gas. La realidad es mucho más complicada y exige mucho más conocimiento para emitir simples y vacuos mensajes con consecuencias muy peligrosas.

Antes de nada, el CO2 es un gas fundamental para la vida en la Tierra. El ciclo del carbono y la fotosíntesis se basan en este gas y en su transformación en oxígeno. Sin el CO2 no podría existir la vida en nuestro planeta. La presencia del CO2 en la atmósfera terrestre es aproximadamente de 390 partes por millón, o sea un 0,039% de la totalidad de gases que forman la atmósfera terrestre; sin él no habría plantas, alimentos ni humanos. ¿Cómo se puede denominar a este gas «enemigo»? ¿es simple ignorancia? La respuesta es que el miedo al CO2 y la alarma medioambiental dan pie a que se pueda aceptar y aprobar normativas y restricciones que tiene unas repercusiones claras en la vida de las personas y que se considere como deseable determinadas políticas que cercenan la capacidad económica individual y la propia libertad.

La farsa de la izquierda sobre la descarbonificación y el ataque urgente y despiadado contra las emisiones se caen por si mismas cuando se observa que España es únicamente responsable del 0,58% de emisiones de CO2 por actividad industrial en el mundo en comparación con países como China (30%), Estados Unidos (14%) o India (10%) que, o no van a implantar ninguna medida o, si lo hacen, será mínima y sin comprometer a su economía y, siempre, a diferencia de España, defendiendo sus intereses y los de su economía.

Cuando a un agricultor en Palencia se le exige «descarbonizar su actividad económica» como si él fuera culpable de algo por sacar adelante a su familia como buenamente puede, lo que se ignora u omite es que se le va a obligar a tener que pagar hasta un 60% más en productos energéticos, a tener que renunciar al gasoil, a tener que desprenderse de sus activos de producción y, por ejemplo, tener que adquirir nuevos vehículos con alguna etiqueta “verde” o de colorines que serán más costosos y que implicarán inversiones inasumibles. A nuestro compatriota agricultor la descarbonización le supondrá una inversión adicional que comprometerá su viabilidad económica. ¿Quién podrá hacer frente a la misma? Por supuesto grandes propietarios, grandes empresas y fondos de inversión que progresivamente eliminaran a la agricultura familiar del panorama de producción.

Y mientras la muchedumbre en los mítines socialistas aplaude con ignorancia esta medida, ¿piensan ustedes, lectores, que en Marruecos, en Argelia o en otros países competidores de productos agrícolas se está obligando a sus agricultores a «descarbonizarse»? ¿le importa esto a los políticos españoles que piden descarbonizar todo menos sus coches oficiales o los Falcon a los que asistir a reuniones de partido?

En España, por ignorancia, mala fe y cobardía, se ha aprobado una legislación dañina para nuestra actividad económica que, además, perjudica a los más débiles. En plena escalada de los precios de la energía eléctrica, entre vítores y algaradas, se celebraba, cual talibanes ante los budas de Bamiyán, el derribo de las torres de refrigeración de la central térmica de Andorra, Teruel o el próximo cierre de Carboneras, Almería. Los que lo aplaudían probablemente ignoran que, mientras se pagaba la luz a más de 200 euros el MWh, se eliminaban centrales ya amortizadas que producían electricidad hasta a 35€/MWh eliminando potencia instalada, acentuando una carestía y una precariedad en el sistema del que sólo se benefician las grandes empresas productoras que ven, en esta estrategia verde y sin CO2, una forma de reducir la oferta y elevar el precio de la electricidad.

Efectivamente, entre eslóganes huecos y con el ruido de fondo de los aplausos en los mítines de los partidos políticos, sintiéndose todos defensores de la Madre Tierra, no se habla de las consecuencias terribles, de los costes a asumir ni de la pérdida de competitividad económica. Y cuando, de forma rara, hay alguien que osa decir que el emperador va desnudo, que la llamada «política de descarbonificación» sólo va a generar precariedad, desempleo y va a dañar a los más débiles o que a él sí le importan los agricultores de Palencia y que España y su agricultura pueda competir con los productos de Marruecos, esa persona será despiadadamente señalada y acusada precisamente de no querer salvar la Tierra ni los cangrejos del Mississippi ni de estar a la supuesta elevada altura moral de esa izquierda que, preocupándose mucho por el planeta, nos ha sumido en una precariedad energética que se puede comprobar con los precios de la luz para regocijo de las empresas eléctricas.

¿Es posible concebir unos gobernantes y legisladores que lleven a su país a la precariedad energética? ¿Se puede imaginar alguien que un Gobierno, en lugar de favorecer la oferta de energía, la elimine dando más poder a las empresas generadoras? En España sí, claramente. Y todo con la excusa de la descarbonización.

Cuando vuelva a escuchar a un político hablar de lo malo de las emisiones, pregúntese lo que les va a costar a ustedes y a nuestro país.

 https://gaceta.es/europa/el-co2-no-es-el-enemigo-la-precariedad-energetica-si-lo-es-20230501-0640/

miércoles, 24 de mayo de 2023

Mala hierba nunca muere

 Kissinger 99 años, Rockfeller 97, Soros 92, Rothschild 81, Las personas que dirigen este mundo son ancianos que, curiosamente son muy longevos. Dicen las teorías de la conspiración que consumen un producto que les mantiene con vida. O también puede ser que se hayan cambiado varios órganos internos. El caso es que da para pensar que los líderes de la humanidad, a nuestro pesar, no se mueran. Además, me temo que todos tienen hijos para que les sucedan.

Estos hombres forman la vanguardia del llamado nuevo orden mundial, que consiste principalmente en que todos vivamos peor para que unos pocos puedan vivir muy bien. De ahí el querer limitar el transporte, la alimentación, la energía, la familia, la nación y la fe. De ese modo seremos todos iguales, como ovejas manejadas por un estado omnipotente y omnipresente, al estilo de China, pero capitalista, donde la propiedad privada sea sólo un recuerdo.

 

lunes, 22 de mayo de 2023

Actualización

 No sé si os pasa lo mismo pero me han bajado mucho las visitas y todavía no es verano. Acabo de comprar una tablet nueva porque la antigua se ha roto. Tenía muchos años. Estoy probando a escribir con ella en lugar del ordenador. He estado preocupada porque a mí marido le han hecho una biopsia y afortunadamente ha sido negativa. Me parece que ahora los médicos se pasan con pedir pruebas.

Como no podemos ir al cine todavía por tres euros y tampoco nos llega el interraíl, voy a tener que protestar que a mí no me toca nada, más que pagar, claro. Yo también  quiero mi regalo electoral. Mientras vivimos mientras podamos, antes de que el globalismo nos quite la casa, el coche, el agua, la agricultura,  la ganadería,  la familia, y encima pretenda que sigamos siendo felices

No os perdáis este artículo de Juan Manuel de Prada: https://noticiasholisticas.com.ar/el-reinado-plutocratico-mundial-busca-mantener-a-la-inmensa-mayoria-en-un-nivel-de-pobreza-sostenible-por-juan-manuel-de-prada/

El interrail de Sánchez


A Sánchez los jóvenes le parecen idiotas, y hace lo posible para que lo sean, pensando que es la única manera de lograr su voto. Y por si no hay suficientes jóvenes en las edades tradicionalmente consideradas como tales, ha ampliado el segmento hasta los 30 años, a ver si siguen tontos y pueden consolidarse como votantes en ese momento.
Ahora les ha prometido una subvención de entre el 50 por ciento y el 90 por ciento en el Interrail, en su versión europea o nacional, para que viajen más barato y conozcan mundo en un momento en el que, en realidad, deberían estar trabajando, pagándose sus cosas, teniendo hijos y ayudando a mantener el Estado, que entre niños, funcionarios, parados y pensionistas ya tiene lo suyo.
Va a tener su gracia ver cómo autónomos al borde de la ruina ven subir sus impuestos mensuales para que el niño bien del vecino pijo pueda irse de fiesta a Suecia mientras el suyo, que no tiene para pagarse el hospedaje y la comida de la excursión, se queda en casa por mucho que Pedrito le regale el billete con el dinero de su padre.
 
Pero incluso aunque todos pudieran viajar, la promesa sigue siendo un estropicio que solo defienden los bobos, los inmaduros y los zánganos: con 30 años no se es joven, al menos en términos laborales, y un adulto no puede conformarse con una limosnita para irse de vacaciones.
El entusiasmo suscitado por el regalo de Sánchez, que está a medio minuto de prometerle a la juventud sexo, drogas y rock and roll, demuestra que no está del todo equivocado en su estrategia, válida para lograr sus objetivos electorales, aunque sea al precio de hundir definitivamente el país.
Porque esperar que haya la suficiente gente dispuesta a comprarle la idea de que un mozo tiene derecho a una paga, una vivienda y excursiones a cargo del Estado retrata a Sánchez pero, de tener razón, también a España.
Con Sánchez todo el mundo aspira a vivir del Estado, cuando es el Estado quien vive de todo el mundo, y sembrar la idea equivocada entre los más jóvenes solo puede producir desastres irrecuperables en varias generaciones.
Con 30 años, si no se tiene la vida encauzada, debería salirse a protestar, a pedir cuentas, a reclamar soluciones que garanticen que todo esfuerzo personal tendrá recompensa y, además, servirá para mantener un ecosistema decente y capaz de atender a los necesitados, a los enfermos, a los jubilados y a uno mismo en aquellos servicios esenciales que han de ser públicos y universales, los gestionen o no funcionarios.
Que en el país con más paro juvenil de Europa el presidente se atreva a prometer botellones en varios idiomas hasta los 30 años, una edad donde antes se tenían hijos criados y se combinaban fuerza física y conocimientos para tirar del carro, delata a Sánchez como un enemigo de la prosperidad cuya única aspiración es perpetuarse en una sociedad domeñada, asistida, acrítica y clientelar: el sueño de todo autócrata posmoderno que primero te quita la casa y luego te da un cuchitril.
Y que nadie proteste cuando el mismo personaje incapaz de evitar la okupación y paliar la escandalosa subida de las hipotecas se permita prometer viviendas baratas para todos, confirma la existencia de un caldo de cultivo inducido desde el Gobierno para convertir los desastres que provoca su incompetencia en oportunidades de supervivencia política.
Solo los economatos públicos de Podemos, el partido de una antigua cajera, empatan con Sánchez en delirio y colocan a España en la senda de las cartillas de racionamiento, las pagas miserables, el falso tiempo libre y la devoción a un líder que te da migajas a cambio de exigirte el alma.
 
 https://www.eldebate.com/opinion/20230509/jovenes-son-idiotas_113174.html
 

viernes, 19 de mayo de 2023

No todo el monte es orégano

 Esto quiere decir que no vale todo. Se suele decir: te has creído que todo el monte es orégano. Por ejemplo, nuestro gobierno, aunque no suelo hablar de política, piensa que puede hacer y deshacer en todos los temas sin consultar con nadie. O lo que es peor, consultan con los miles de consejeros que tienen, sin ninguna preparación, que cobran un dineral al mes. Mientras tanto, no hacen ni caso de los avisos y advertencias que reciben de otros medios y quieren acabar con la agricultura y la ganadería.

Lo único que hace bien este gobierno es llevarnos a la ruina. Estamos a la cola de Europa en desarrollo, pero somos los primeros en inflación y en paro. En eso nos llevamos la medalla. Es lo que ocurre cuando se gobierna para ganar elecciones, a base de subvencionar a los amigos, y no para el futuro de España. Qué se puede esperar en un partido político que se ha aliado con los independentistas y los comunistas, algo que encima dijo que nunca iban a hacer.

Sobre la agenda globalista y la agricultura: https://cesarvidal.com/la-voz/editorial/editorial-la-agenda-globalista-impulsa-el-hambre-mundial-10-05-23

miércoles, 17 de mayo de 2023

Los dos ladrones

 No recuerdo quién lo dijo, pero esta Semana Santa algún ateo de pacotilla se ha atrevido a decir que por qué recordamos a Jesucristo y no a los dos ladrones crucificado junto a él. Como si fuera lo mismo. Es lo que pasa cuando se opina de lo que no se conoce más que de oídas. Como si yo hablara de fútbol, de lo cual no sé ni una palabra, y pretendiera tener la razón. Para hablar de Fe hay que ser creyente, y aún así los hay que no están muy enterados.

Los dos hombres crucificados junto a Jesús eran criminales, aunque uno se arrepintió sobre la marcha. Jesús era inocente. Además, Jesucristo se entregó a sí mismo por nuestros pecados. Podría haber huido y esconderse. No lo hizo, porque así estaba escrito en las escrituras. Fue una muerte elegida. No creo que los dos ladrones quisieran morir. Por supuesto ellos tampoco habían ido anunciando el evangelio y curando a los enfermos, ni tampoco resucitaron al tercer día.

Si tanto les interesa nuestra religión, (más que a mí el fútbol), les aconsejo que al menos lean el Nuevo Testamento. Tal vez aprendan algo.

lunes, 15 de mayo de 2023

Todos pobres por lo civil o lo militar

Es de agradecer que lo pregonen a los cuatro vientos, sin disimulos, para que luego no puedan invocar ese lugar común que es el negacionismo. El digital de Ignacio Escolar dice que debemos empobrecernos por las buenas o por las malas para salvar el planeta, que así titula un reportaje sobre el ensayo «Bailar encadenados« de Jorge Riechmann.

La idea, en realidad, ya la han difundido antes de manera aún menos sutil en el Foro de Davos con el «no tendrás nada y serás feliz», el plan de las élites para que renunciemos a nuestra prosperidad y forma de vida. A priori, parece un objetivo descabellado, imposible de conseguir a menos que la población haya sido bombardeada con propaganda durante años. Nadie acepta la sumisión si previamente no le han convencido de las bondades de tal cosa.

Claro que como en todo fenómeno hay diferentes formas de decir las cosas. Riechmann no habla –como cualquier medio globalista tipo El País– de controlar la población («No se trata de salvar el planeta: la cosa va de no convertirnos en asesinos de nuestros hijos e hijas, nietas y nietos»), sino que emplea términos mucho más amables, casi errejonianos: «Mi propuesta de ecosocialismo descalzo trata de ayudar a que tomemos el camino de por las buenas, deshaciéndonos de ilusiones e impulsando dinámicas de decrecimiento material y energético, redistribución masiva, educación en la igualibertad, relocalización productiva, tecnologías sencillas, agroecología, recampesinización de nuestras sociedades, renaturalización de zonas extensas de la biosfera, cultivo de una nueva cultura de la tierra». O sea, la verborrea hueca propia de Errejón que esconde con eufemismos la pobreza y la destrucción de la clase media.

Se equivoca quien piense que esto es cosa de cuatro chamanes climáticos. Nada de eso. El nuevo informe de expertos sobre cambio climático de la ONU señala que «el mundo necesita que paremos y dejemos de emitir gases. La supervivencia del ser humano y del resto de especies pasa por una reducción rápida y profunda de nuestro comportamiento en los próximos siete años, antes de 2030».

Es curiosa la apelación constante a ese año, 2030, al que quienes mandan dirigen todas sus políticas –cuales planes quinquenales en la URSS– como esperando una señal de la madre tierra. La última imposición ha sido la prohibición de vender vehículos de combustión, incluidos los de gasolina, diésel e híbridos, a partir de 2035. Así lo ha decidido la UE en una de las mayores puñaladas a la clase media que se recuerdan, auspiciada por los partidos de la izquierda y liberales del parlamento europeo y refrendada después por 23 ministros de Energía de la UE. Sólo un país votó en contra, Polonia, y tres se abstuvieron: Rumanía, Bulgaria e Italia.

Estas restricciones, como sucede siempre, no las sufrirán quienes las imponen, que seguirán viajando sin problemas como en 2020. Mientras el confinamiento era moneda común para toda la población occidental, los viajes en jets privados se multiplicaron. De algún modo, eso nos anticipó un futuro en que las élites disfrutan de las privaciones que imponen al resto. El coche, como el avión, será el privilegio de unos pocos en apenas unos años.

La otra paradoja es que estos cambios que afectan a la forma de vida de millones de europeos y españoles no han sido refrendados en las urnas, rasgo esencial de nuestra época. ¿Acaso se presentó Almeida a las elecciones diciendo que prohibiría la circulación a los vehículos de combustión con distintivo A? Fue al revés. El alcalde de Madrid, que prometió derogar todas las restricciones a los vehículos en el centro, ha acabado ampliándolas.

De esta manera, se impone el modelo de ciudad 2030 en que el centro de las ciudades queda reservado sólo para hoteles, restaurantes de lujo, pisos turísticos y casas sólo al alcance de grandes fortunas. Fomentar la inversión extranjera, por cierto, encarece el precio de la zona expulsando a los vecinos autóctonos a la periferia. Y si tienen un coche antiguo y no pueden ir al centro, no pasa nada, porque tendrán una labor mucho más importante: pagar más impuestos verdes y circular en patinete.

Aunque lo disfracen de sostenibilidad, la realidad es que el fanatismo climático es una ruina para quienes menos recursos tienen, pues serán ellos quienes no puedan disfrutar de un coche como hicieron sus padres y abuelos.

Si la normalización de la ruina avanza se debe, entre otras cosas, por el formidable apoyo mediático que le brindan las principales radios, televisiones y periódicos convertidos en trincheras del activismo climático. La periodista de la cadena SER, Angels Barceló, pidió hace un año apartar del debate público a quien rebata las tesis oficiales. «El cambio climático nos está matando. Y si hay alguien que no lo quiere ver y niega la evidencia, debería estar excluido de la conversación y del debate público«.

Barceló, altavoz de todas las consignas del poder, advierte de que llevamos un estilo de vida equivocado. Son las tesis que sostienen que el obrero de Fuenlabrada es culpable, que su forma de vida es errónea, que no debe comer carne, ni usar el coche, ni tener hijos, ni poner la calefacción. «Debemos modificar muchos de nuestros hábitos, las cosas no pueden ser como antes, ni se puede dar altavoz a quienes lo niegan. Nos va la vida en ello».

Lo importante, en cualquier caso, es mantener siempre una emergencia latente para culpar al ciudadano, al que se bombardea para convencer de que sus problemas reales no lo son, sino los que diga la prensa. No hay emergencia energética aunque la factura de la luz, el gas y la gasolina se hayan duplicado. No hay emergencia alimentaria aunque la cesta de la compra esté cada vez al alcance de menos familias, ni hay emergencia económica aunque la inflación siga subiendo. La única emergencia es la climática y es culpa nuestra.

La solución, ya lo dice Eldiario.es, es emprender la «revolución del empobrecimiento». Pero no sabemos si, como dicen en Davos, dejar de tener hijos o prohibir los coches de combustión nos ayudarán a salvar el planeta. Lo que sí sabemos ya es que sin ellos seremos más pobres e infelices.

https://gaceta.es/mundo/todos-pobres-por-lo-civil-o-lo-criminal-renunciar-a-nuestra-forma-de-vida-para-salvar-el-planeta-20230329-1312/

 

sábado, 13 de mayo de 2023

Ni pincho ni corto

 Podría ser mi lema, para ponerlo en un epitafio. La verdad es que no tengo madera de líder y nunca he querido ser la jefa de nadie. Me resulta incluso incómodo cuando estoy en mi derecho de pedir algo. Por eso me cuesta tanto tener que ir a contracorriente. Pero me ha tocado significarme para defender mis ideas, asumiendo un papel que no me corresponde. Por eso las pocas personas que he conocido de internet, se han sentido un poco decepcionadas.

En la vida real paso desapercibida. Sólo soy un ama de casa anónima y anodina. Ni levanto la voz ni congrego multitudes. Ni pincho ni corto. Ni mi familia de origen ni la de elección piensan que yo sea un referente para nada. Los que saben que escribo a menudo no se molestan en leerme. No se lo reprocho porque ellos conocen el original, y saben que no soy la persona segura, fuerte y firme que parezco desde mis blogs. Y tampoco hacen mucho caso de lo que digo.

viernes, 12 de mayo de 2023

Cambiar las matemáticas por educación sexual

 Tras los duros cánticos lamentando que la madre de Santiago Abascal no hubiese abortado, la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez 'Pam', está envuelta en una nueva polémica. El pasado domingo, durante una entrevista en el Canal 3/24 de TV3, la número dos de Irene Montero comparó las matemáticas con las relaciones sexuales para explicar y defender algunos de los frentes políticos que tiene abierto el Ministerio de Igualdad. Uno de ellos, la ley de 'solo sí es sí'.

Pam aseguró que desde el Ministerio de Igualdad existe una «preocupación máxima» por el aumento de agresiones sexuales los últimos meses. Tras estas declaraciones, la miembro de Podemos apostilló que el hecho de que se estén conociendo más agresiones puede ser indicativo de que «algunos protocolos en el ámbito educativo están funcionando».
De hecho, continuó 'Pam', «nos preguntamos, ¿por qué no más protocolos? ¿Por qué no más educación? Porque quizás esto nos sirva para empezar a conocer verdaderamente qué pasa con las violencias machistas en las personas menores de edad. Porque hasta ahora tenemos una foto antigua, digamos», aseguró.
Ángela Rodríguez 'Pam' (derecha), durante el catering posterior a foro feminista internacional

El Ministerio de Igualdad gastó 17.000 euros en 'caterings' previos a la celebración del 8

En la entrevista, la secretaria de Estado de Igualdad aseveró que el Código Penal debe estar «en la caja de herramientas», aunque «no debe ser la fundamental». «Esta es una mirada que el feminismo ha puesto siempre encima de la mesa y por la que nosotros queremos seguir apostando», apuntó.
«Ahora bien», añadió, «lo que hemos demostrado es que la mejor forma de llegar a tiempo, que la violencia no se produzca, es precisamente que aprendamos a que la violencia está mal».
Según su propio criterio, «algo tan sencillo como que tratar bien está bien y que tratar mal está mal, no nos lo enseñan en el colegio». Para seguir con su discurso, Pam se refirió a la periodista y le dijo: «Aprendemos a hacer raíces cuadradas... No sé si a ti te sirven las raíces cuadradas, a día de hoy para algo. A mí no». Pero, sin embargo, siguió, no aprendimos que el consentimiento es fundamental en las relaciones sexuales. Y este es un elemento clave en nuestras vidas".
Varios usuarios de Twitter no han tardado en compartir el vídeo y criticar las polémicas palabras de la secretaria de Estado de Igualdad.
 
 https://www.eldebate.com/sociedad/20230327/pam-compara-las-raices-cuadradas-con-las-relaciones-sexuales-no-me-han-servido-para-nada_103678.html

miércoles, 10 de mayo de 2023

Guía de realismo para Netflix

 Suelo ver esta plataforma porque tiene series interesantes como Star Trek, pero no comulgo con su ideología, lo cual es un problema ético para mí. Así que cuando veo series nuevas saco una serie de conclusiones que pueden ser interesantes, sobretodo para los jóvenes:

Uno. Pasar del primer beso a la cama no es algo normal y habitual.

Dos. Mujeres de mediana edad fumando porros con sus hijos en casa, tampoco es normal

Tres. Hombres y mujeres ya de tercera edad buscando ligues de una noche, tampoco

Cuatro. Beber hasta perder el conocimiento no es aconsejable

Cinco. Tampoco probar pastillas cuya composición se desconoce

Seis. La proporción de homosexuales no es de uno de cada cuatro.

Siete. Tener hijos no es una desgracia. Es gratificante

Ocho. Hay parejas que viven felices para siempre.

Nueve. Las relaciones abiertas habitualmente no funcionan

Diez. Los animales son adorables, pero no sustituyen a los hijos.

La realidad que muestran en estas series, sólo es real en la imaginación de estos ideólogos pagados


 


lunes, 8 de mayo de 2023

Pantallas, pornografía y hormonas

 

El doctor Miguel Ángel Martínez-González es un profesional de amplia experiencia. Es epidemiólogo y además catedrático de Salud Pública, lo que le hace tener una visión muy amplia sobre los problemas que afectan a la población.

Su gran preocupación se dirige a los jóvenes y las enormes amenazas que les acechan. Son ya numerosas las víctimas que las nuevas tecnologías o la pornografía están dejando por el camino, con unos niveles de suicidios entre jóvenes nunca vistos hasta ahora. De ello alerta en su libro, Salmones, hormonas y pantallas (Planeta). Por su interés, reproducimos la entrevista que este experto ha concedido al diario La Razón:

-A pesar de ser la generación mejor formada y con más medios a su alcance, ¿estamos ante los jóvenes con peor salud?

-Los psiquiatras están asombrados de la extensión sin precedentes de los problemas de salud mental en esta población. Existe una adicción muy fuerte a las pantallas, a la pornografía y a algunos tipos de drogas, como los porros o el alcohol, que se banalizan. España es de los países de Europa con peores datos de borracheras en menores y se producen intoxicaciones alcohólicas a edades muy tempranas. Todo ese cóctel nos lleva a que el 25% de los jóvenes reconozca tener ideas suicidas, tal y como confirman algunos estudios.

-¿Qué consecuencias tiene todo esto para la salud?

-Es algo muy preocupante, porque estas adicciones van a desencadenar un caro peaje a largo plazo. Ejemplo de ello es que el suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes. Y eso tan solo es la punta del iceberg, pues por cada suicidio consumado sabemos que existen otros 25 intentos. Por otro lado, se han disparado la depresión, la ansiedad, las enfermedades psiquiátricas, los déficits de atención, trastornos de la conducta alimentaria... Todas estas patologías son ya una epidemia juvenil que va a más.


Miguel Ángel Martínez, catedrático de Salud Pública y epidemiólogo.

-¿Qué estamos haciendo mal?

-El mayor error que se está cometiendo es el de darle un teléfono móvil inteligente a los niños.

-¿Cuál sería la edad ideal para dárselo?

-No existe un momento inamovible, pues dependerá de muchas circunstancias, pero cuanto más tarde y más «tonto» sea ese dispositivo, muchísimo mejor para su salud física y mental. Igual que se acepta que alguien no puede coger un coche hasta los 18 años, también debería estarlo que no use un teléfono móvil, ya que con él dejamos conducir a nuestros hijos por las autopistas de la información, que son mucho más peligrosas que las autovías, llenas de depredadores sexuales, pornografía, acoso... Es necesario abrir un debate social al respecto. Ahora puede sonar inaudito, pero también nos parecía imposible no fumar en el interior de los bares hace años y ya no concebimos lo contrario.

-Insiste en la pornografía y hay estadísticas que aseguran que el 78% de los jóvenes la consumen de forma frecuente. ¿Qué impacto tiene eso?

-Es un peligro gravísimo, porque actualmente la pornografía se ha convertido en el Ministerio de Educación mundial en temas sexuales, con una corporación industrial detrás que mueve miles de millones de euros. La pornografía es adictiva y cada vez se demandan contenidos más aberrantes y distantes de la realidad. Todo eso está disparando las enfermedades de transmisión sexual, ya que, por ejemplo, la sífilis o la gonorrea se han multiplicado por diez en España en apenas dos décadas. Y basta con ver lo que ha pasado con la viruela del mono. A la larga, esto aumentará los problemas de fertilidad y, en algunos casos, incrementará algunos tipos de cáncer, como el de cérvix, ligado al virus del papiloma humano.

-También pone el foco en el consumo de hormonas. ¿Es un tema tabú?

-Me refiero al consumo masivo de hormonas, sobre todo de los anticonceptivos orales, aunque no sea políticamente correcto hablar de ello porque las «big pharmas» están detrás. Pero es curioso que demos por bueno tomar una pastilla de hormonas a diario para no curar nada, cuando es una locura, pues se ha demostrado que puede aumentar el riesgo de infartos de miocardio, de accidentes cerebrovasculares o de cáncer de mama hormodependiente. En el libro doy alternativas naturales a esto, porque realmente las hay.

-No es fácil ir a contracorriente...

-Sin duda, pero en Salud Pública nos caracterizamos por alzar la voz cuando los demás no quieren escuchar. Soy optimista y confío en que el tiempo nos dará la razón.

https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/286460634/pantallas-pornografia-hormonas-coctel-peligroso-jovenes.html?utm_source=onesignal&utm_medium=push&utm_campaign=2023-03-28-Un-mdico-analiz

sábado, 6 de mayo de 2023

Quince años

Tenía cuarenta años cuando empecé a escribir mi primer blog, que era realmente un diario. Después descubrí que me podía comunicar con otros blogs y ahí empezó mi andadura en internet. En este tiempo he tenido al menos nueve blogs porque suelo cambiar de vez en cuando. Con algunos me fue muy bien y otros fueron un quebradero de cabeza. Muchas veces pensé en dejarlo, pero me gusta demasiado escribir. Además he conocido mucha gente agradable.

En quince años las cosas han cambiado mucho para mí. Tenía tres hijos adolescentes, ahora son tres jóvenes independizados. Mi marido está a punto de jubilarse. Tenemos un gato mayor. Hace diez años que murió mi padre, siete de mi madre y que compramos la casa en el pueblo. El tiempo corre que vuela. Mis ideas son lo único que se mantiene y confirma.  Han surgido nuevos temas, por desgracia de los que hablar y espero seguir mientras tenga ánimo y fuerzas.

viernes, 5 de mayo de 2023

Preguntas interesantes

Para conocernos mejor he buscando una serie de preguntas interesantes en internet. Como son muchas y complicadas, las voy  a poner poco a poco. Echo de menos los antiguos memes de los blogs. Yo las contesto primero.

¿Cuál es tu sándwich favorito y dónde lo has comido? Me aficioné a Subway en EE.UU.

¿Cuál es tu lugar favorito del mundo? Difícil, supongo que mi casa

¿Cuál es el lugar que has visitado y al que no quieres volver nunca?  Marruecos, ya no es seguro

¿Cuál es para ti la mejor serie ahora mismo? Estoy viendo Lilyhammer y me encanta

Si sólo pudieras comer un alimento el resto de tu vida, ¿cuál sería? Chocolate, pero no es sano

¿Cuál es la peor película que has visto? Uf, muchas, pero no recuerdo los nombres

¿Qué es lo mejor que ha leído en los últimos cinco años? Las uvas de la ira

Página de donde he sacado las preguntas: https://www.elle.com/es/living/pareja-sexo/a42617497/preguntas-para-conocer-mejor-a-alguien/

jueves, 4 de mayo de 2023

Consulta

 Tengo tantos artículos copiados de temas de interés que estoy pensando en publicar a diario, pero me temo que no os de tiempo a leer tanto. Me gustaría saber vuestra opinión.

miércoles, 3 de mayo de 2023

Capitalismo woke

Vivek Ramaswamy tiene buenas razones para amar el capitalismo y temer su autodestrucción. Hijo de emigrantes indios a EE.UU., él mismo llegó –con su talento y esfuerzo, no mediante cuotas raciales– a ser CEO de una importante empresa farmacéutica. Su libro Woke, Inc. explica, entre otras cosas, cómo la llegada del libre mercado sacó a cientos de millones de personas de la miseria en el país de sus padres, con el que Ramaswamy mantuvo siempre contacto porque volvían para las vacaciones. Los beneficios no son sólo materiales: ha sido el capitalismo, no las leyes, el que consiguió desmantelar el sistema de castas en la india. En una sociedad CON mercado (concepto preferible al de «sociedad DE mercado», pues no todo debe ser mercantilizado, y Ramaswamy es categórico sobre eso también) las clases sociales son permeables porque el principio de diferenciación social es la riqueza, y la riqueza es alcanzable por quien triunfe profesional o mercantilmente, cualquiera que sea su origen; una sociedad de castas, en cambio, se basa en el linaje: el destino de cada persona queda sellado por su cuna. La gratitud hacia un sistema que había permitido a su familia mejorar su suerte por méritos propios convirtió a Ramaswamy, no sólo en un apologista del mercado, sino también en un patriota norteamericano: «El sueño americano es un sueño de prosperidad, libertad y oportunidades. Es la idea de que, con independencia de quiénes sean tus padres, puedes realizar tus sueños a través del trabajo duro, el compromiso y el ingenio» (Woke, Inc., p. 326).

Precisamente porque es consciente de que el capitalismo se basa en «la fe en el individuo como agente libre en el mundo», Ramaswamy ha escrito el mejor libro sobre la amenaza que representa la «wokización» del capitalismo. El wokismo disuelve al individuo en el grupo de turno (sexo, raza, orientación sexual…), y por tanto niega su libertad: sus opiniones, intereses y hasta pecados o virtudes han de ser las del rebaño sexual o étnico (y en esto llegan hasta la idea cuasi-nazi de la «culpa racial»: todos los blancos estamos contaminados por el supuesto pecado original de la raza blanca esclavista-imperialista, etc.). De ahí la inquina contra los renegados: mujeres que no acepten el discurso feminista, negros que no asuman el relato racial-victimista, homosexuales que no se sientan representados por la monserga LGTB… La congresista Ayanna Pressley ha llegado a decir: «No queremos más caras negras que no quieran ser voces negras» (o sea: no queremos en el Congreso negros que rechacen la cantinela woke sobre el «racismo sistémico», la necesidad de cuotas raciales, etc.). Y, por supuesto, para el wokismo, la idea de meritocracia -consustancial al capitalismo- no es más que una tapadera de la persistencia de la dominación racial-sexual.

Entonces, ¿cómo es posible que las grandes empresas hayan abrazado la ideología woke? Se trata de un hecho innegable: todas, desde Apple a Uber, emitieron comunicados de apoyo a Black Lives Matter tras la muerte de George Floyd, por ejemplo. Disney obliga a sus empleados a asistir a cursillos sobre «¿Qué puedo hacer contra el racismo?»; Coca-Cola, a seminarios sobre «Cómo ser menos blanco» (no se trata de pigmentar la piel a la inversa de Michael Jackson, sino de «ser menos opresivo, menos arrogante, menos seguro, menos defensivo, más humilde»). Todas las grandes empresas tienen protocolos y oficinas «de diversidad», entendiendo por «diversidad» la de genitales y colores de piel, no la de pensamiento, que precisamente se ve triturada por el adoctrinamiento woke, como pudo comprobar James Demore en Google.
 
Ramaswamy busca las raíces intelectuales del capitalismo woke a principios de los 70. Milton Friedman escribió en 1970 (en un artículo de The New York Times Magazine) que el único objetivo de una empresa debía ser la búsqueda del beneficio (shareholder capitalism, capitalismo de accionistas), y que la gran virtud del sistema de mercado es que esa búsqueda del interés particular termina beneficiando a la sociedad a través del mecanismo que Adam Smith había llamado «mano invisible». Le respondió en 1973 un intelectual entonces joven, proponiendo un modelo de stakeholder capitalism en el que las empresas debían perseguir, no sólo el beneficio de sus accionistas, sino también «el de sus trabajadores y empleados, así como el de la sociedad en su conjunto». Las empresas debían asumir una función social: no indirecta/paradójica a través de la mano invisible, sino explícita a través del activismo moral visible (de ahí saldrían conceptos como la «responsabilidad social corporativa»). Ese intelectual se llamaba Klaus Schwab, y sus ideas se plasmaron en el Manifiesto de Davos («Código Ético para los Líderes Empresariales»). Esos fueron los comienzos del Foro Económico Mundial y sus reuniones anuales en las lujosas nieves suizas para la promoción del ”capitalismo ético”.

La necesidad de postureo moralista por parte de las empresas será tanto mayor cuanto más anticapitalista sea la mentalidad ambiente. La hegemonía cultural de la izquierda -últimamente, izquierda woke- hace que los superempresarios tengan que expiar a través de todo tipo de profesiones de fe progresista el «pecado» de ser tan ricos. En otras ocasiones, el exhibicionismo moral sirve para desviar la atención de asuntos en los que peligran intereses empresariales decisivos. Por ejemplo, a Coca-Cola le sale más barato impartir cursillos de anti-blanquidad que plantearse una modificación de los ingredientes de su bebida, que está contribuyendo a una plaga de obesidad y diabetes que afecta desproporcionadamente a… los negros. La rápida wokización también sirvió para difuminar con una cortina de humo la responsabilidad de determinadas empresas y bancos en la crisis financiera de 2008.

«El wokismo necesitaba dinero. Y Wall Street necesitaba un imprimatur moral» (p. 129). De ahí surgió una alianza contra natura. El resultado es el complejo woke-industrial, un Leviatán en el que Gobiernos woke, superempresas vendidas al wokismo, universidades wokizadas, medios de comunicación y plataformas tecnológicas ideologizadas, organizaciones internacionales, etc. cooperan en una red de totalitarismo blando sin precedentes. En la colusión hay ganadores y perdedores: «Las superempresas ganan. Los activistas woke ganan. Las celebrities ganan. Hasta el Partido Comunista Chino encuentra una forma de salir beneficiado. Y los perdedores de este juego son el pueblo americano, nuestras instituciones vaciadas por dentro, y la propia democracia americana» (lean «occidental» allí donde Ramaswamy incurre en americocentrismo).

El totalitarismo blando no tiene la ferocidad del totalitarismo duro nazi o comunista, pero puede resultar casi más exhaustivo: nunca se había visto una alineación tan completa de tantos actores social-culturales con un mismo adoctrinamiento. En particular, no se había visto tal implicación ideológica de las grandes empresas desde la Gleichschaltung (empresas alineadas con los designios del Führer) de la Alemania de los años 30. En materia de silenciamiento de opiniones disidentes, de hecho, las empresas tecnológicas le hacen el trabajo sucio a los Gobiernos progres (piénsese en el cierre de decenas de miles de cuentas conservadoras en Twitter y Facebook tras el lamentable asalto al Congreso del 6 de enero de 2021).

La inclusión de China entre los beneficiarios del capitalismo woke es muy sustanciosa. Por supuesto, el gigante asiático se frota las manos al contemplar la autodenigración moral occidental (que terminará convirtiéndose también en autodestrucción económica: piénsese en la onerosa locura climático-energética) que implica el wokismo. El libro de Ramaswamy ofrece valiosos ejemplos de cómo las superempresas, tan dispuestas a combatir un racismo-machismo occidental inexistente o marginal, cierran los ojos a las atrocidades de la China de los campos de concentración uigures, de las esterilizaciones masivas y de las extracciones forzadas de órganos (con las que, al contrario, hacen pingües negocios). En la lengua china ha surgido una nueva palabra: «baizuo». Significa algo así como «occidental progresista e idiota». En cónclaves internacionales se ha dado el caso de que diplomáticos chinos expresen su preocupación por la grave situación de los derechos humanos en… Estados Unidos. Por ejemplo, Yang Jiechi en una cumbre China-EE.UU. en Alaska: «Los negros están siendo exterminados en América, como dice Black Lives Matter. Esperamos que EE.UU. haga un esfuerzo por respetar mejor los derechos humanos».

El capitalismo woke es una amenaza nueva, desconcertante para quienes estamos convencidos de la superioridad moral y funcional del sistema de mercado. La solución no es, obviamente, renunciar al capitalismo (la alternativa es Venezuela, China o Rusia); sin embargo, esta última metamorfosis de la izquierda no es combatible con los clásicos mantras pro-mercado (Ramaswamy es claro en eso: «no basta con repetir una vez más las citas de Hayek o Reagan»). Pues esta vez no nos enfrentamos al socialismo, sino a una forma perversa de capitalismo. Los que creemos en el mercado debemos admitir que tenemos al enemigo metido en casa. Y empezar a buscar formas de expulsarlo.
 
 https://www.eldebate.com/cultura/20230325/vivek-ramaswamy-capitalismo-woke_103337.html

lunes, 1 de mayo de 2023

Mi gozo en un pozo

 Esta frase es una forma algo irónica de decir que algo ha salido mal. En mi familia atesorábamos todo ese tipo de expresiones desde niños. Últimamente no he estado muy animada y he estado "dandoos la brasa" con mis neuras. Pero la verdad es que me siento un poco culpable de quejarme tanto, cuando hay gente con enfermedades crónicas, necesidades y muchos con la mala suerte de haber nacido en un país pobre, conflictivo y sin libertades. 

Uno sólo tiene en cuenta lo suyo, como es natural, y todo parece un mundo. Como escribo mis artículos con mucha antelación la verdad es que no sé cómo me sentiré cuando publique éste. Ya os contaré. La verdad es que hoy hace un día precioso y cuesta ponerse negativo con este tiempo, pero de aquí a entonces ya veremos. Me he propuesto no pensar tanto en el mañana, a ver si consigo dormir mejor. Al fin y al cabo: preocuparse no sirve de nada, el pasado no se puede cambiar y del futuro, Dios dirá.

La crisis del modelo eclesial

  La mala noticia es que la Iglesia Católica está en crisis. La buena noticia es que siempre ha estado en crisis , y siempre lo estará h...