El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Los zapatos

Aparte de artrosis, resulta que tengo las rodillas en genu valgo y los dedos del pie en martillo. De manera que hace años que tengo que comprarme dos números más de zapato de lo que me corresponde. En verano es más fácil porque con unas zapatillas de esparto me las arreglo sin problemas. Pero cuando llega el frío no acabo de acertar con los zapatos. Me compré unos muy bonitos pero en invierno se me sale el pie derecho. En otoño me hace daño el izquierdo.

Así que probé con unas bailarinas normales y se me clavó una una de un dedo en otro y me hizo sangre. Me puse unos más abrigados que con el frío me van bien. Me salieron sendas ampollas en los dedos meñique. Y eso que ahora ya no tengo ojos de gallo en los pies, como de joven. Total, que al final encontré unos que me quedan estrechos pero los aguanto. Y es que está la moda de hacer la puntera tan estrecha que ni siquiera unos pies normales estarían cómodos allí. Menos los míos.

sábado, 26 de septiembre de 2020

Enumeración de molestias leves

De pequeña tenía todos los puntos para no ser popular. Demasiado alta y delgada. Debilucha y poco ágil, nunca aprendí a saltar a la comba. Siempre costipada o con alergia, con el pañuelo en la mano. Me vino la regla a los diez años. Granos, dolores y olor corporal. Para acabar de arreglarlo era tímida. Más tarde, cuando mejoró la alergía, empecé con las migrañas. Cuando mejoró la regla, empecé con los problemas circulatorios. Cuando dejé de crecer vinieron los dolores de espalda y de rodillas.

Cuando engordé un poco comenzaron los problemas disgestivos: hernia, divertículos, gastritis. De pequeña me mareaba en coche o cualquier cosa a la vuelta de la esquina. Las excursiones para mí eran un pesadilla. El primer embarazo también fue sonado. Los otros mejor afortunadamente, aunque no me libré de ninguno de los síntomas. Ahora las migrañas las controlo con una medicina especial carísima. Empecé con el temblor esencial. Llevo diez años con depresión. Por suerte no lo tuve todo a la vez y nada es grave. Pero he tenido todas las molestias tontas posibles.

martes, 22 de septiembre de 2020

Pérdidas

En poco tiempo he perdido buena parte de mi rutina diaria. Primero con el confinamiento perdí mis clases que recibía, y no sé si las voy a recuperar finalmente. Luego perdí mi blog, al tener que renunciar a publicar artículos de actualidad debido a la denuncia. Esa misión divulgativa digamos era importante para mí. Por último perdí en cierto modo otra hija, al irse a vivir al extranjero. No es que la viera mucho porque estaba estudiando, pero estaba allí.

Así que en cierto modo he empezado otra etapa de mi vida y me está costando. Ya hace unos años que había perdido mi nexo con la religión católica a causa de la llegada de Francisco. También perdí una amiga de muchos años debido a mis ideas político religiosas. Perdí a mis padres y la conexión con mis hermanos. Perdí muchas obligaciones, eso afortunadamente, al hacerse mis hijos mayores, como hacer de taxista. Y ahora resulta que tengo demasiado tiempo libre que no sé cómo ocupar.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido

De Joaquín Sabina. Donde habita el olvido
La gente piensa que  soy una mujer muy corriente, que he tenido una vida sin sobresaltos. Mejor que lo crean así porque la verdad es que desde muy pequeña me han pasado cosas muy fuertes. El antidepresivo no lo tomo por capricho, sino para no pensar. Dice mi psicóloga que dadas las circunstancias he salido bastante normal. Pero no puedo hablar de estas cosas porque implican a otras personas y quiero tener la conciencia tranquila.

Baste con decir que sufrí bulling y mobbing. Que fui testigo de un intento de suicidio y otro de homicidio. Que he visto problemas con el alcohol, las drogas y el sexo. Aún así he sido relativamente feliz, de pequeña aislada en mi mundo y más tarde no pensando o no enterándome que es una manera de seguir adelante. Supongo que soy la clase de persona que invita a que abusen de ella. No creo que pueda culpar a nadie. Simplemente la vida es así a veces.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Mis plantas

Ya desde pequeña me gustaba cuidar las plantas de casa de mis padres, así que ahora tengo un montón. Por mi experiencia las plantas se suelen estropear por sequía o exceso de agua. Por eso yo no las riego muy a menudo. Este verano en el pueblo se me secaron dos de golpe de calor, aunque una se ha recuperado. A continuación llovió mucho y se estropearon otras dos con flores por exceso de agua, porque tenían depósito y rebosaron.

Otra planta que tenía ya muchos años se llenó de pronto de cochinilla y no hubo nada que hacer. Además, a veces se mueren porque crecen demasiado y se quedan sin tierra suficiente. Yo nunca tiro una planta hasta que no se haya secado del todo. Ahora he comprado varias para sustituir a las estropeadas y espero que se me den bien. No será por falta de interés. Mis plantas también son parte de la familia, aunque sean efímeras.

jueves, 10 de septiembre de 2020

La cosecha

Este año plantamos tarde la huerta y los calabacines no han dado fruto. Pero sí hemos recogido bastantes pimientos sobre todo de una planta. Y los tomates salieron pero parecía que no iban a madurar. Finalmente en septiembre se pusieron todos rojos al mismo tiempo. De manera que tenemos doce tomates bastante grandes. Lo que pasa es que la novia de mi hijo nos ha traído otros doce tomates grandes de su pueblo y no sé qué hacer con ellos.

No soy una buena cocinera y la verdad es que el tomate frito y el gazpacho los compro en tetra brik. Nunca los había preparado. La semana pasada me ayudaron mis hijas con otros tomates de mi nuera, pero ahora estoy sola con ellos. Así que me parece que voy a tener que hacer confitura de tomate para que no se estropeen. La hice una vez hace años, al comprar la casa del pueblo, que calculamos mal y nos salieron cincuenta tomates. Me da pereza pero habrá que ponerse.

domingo, 6 de septiembre de 2020

La gimnasia

He pensado que de momento no voy a poder apuntarme a la gimnasia china porque tengo una tendinitis en el brazo derecho. Hace ya seis meses que me pasa y estaba esperando a ver si se me quitaba sola pero no ha habido manera. No puedo echar el brazo para atrás. Así que fui al osteópata y me ha dicho que si no me lo trato puede quedárseme así, de manera que ya he empezado el tratamiento y será por lo menos un mes.

De manera que de momento sólo puedo apuntarme a los idiomas. Tendrán que ser francés y alemán porque si no me apunto ahora puede ser que no abran todos los grupos y yo necesito que pongan el nivel intermedio. El año pasado mezclaron el alemán con el básico y aquello fue un desastre. El problema es que hace falta un número mínimo de alumnos que no sé si son cinco o seis para que les merezca la pena abrir grupo. Por intentarlo no será.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Mis clases

La semana que viene empieza el plazo, si Dios quiere,  para inscribirse en los cursos de idiomas y gimnasia. Estoy pensando en apuntarme en francés, alemán y gimnasia de mantenimiento. El año pasado estaba sólo con francés porque en alemán no tenían mi nivel, pero parece que el próximo curso podría haberlo, lo cual me tentaría a llevar los dos idiomas. Como sabéis, mis hijas se van al extranjero.

No sé si tendré animos para tantas clases y los deberes correspondientes. Ahora es fácil decir que puedo con todo, pero en el día a día me conozco y me cuesta mucho. Sobre todo cuando llega el frío y la lluvia y oscurece más temprano. La cuestión es que vale bastante dinero apuntarse a tres cosas para luego faltar a las clases. Ya con la enfermedad perdí las mensualidades que había pagado. Espero que no vuelva a ocurrir.

Nuestros jóvenes

 Me preocupan mucho los jóvenes. Desde hace ya varias décadas les están metiendo en la cabeza ideologías que chocan con la ciencia y el sent...