Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

lunes, 12 de agosto de 2024

Esto ya pasa de castaño a oscuro

Es demasiado. Es lo que pienso cuando alguien me dice que no soy buena persona. Me pueden llamar machista, racista u homófoba. Estoy acostumbrada.  Pero que duden de mis buenas intenciones no.

Si algo me considero siempre es demasiado buena, y de ahí creo que han surgido todos los problemas que he tenido en mi vida. Para que otros se cuelguen las medallas. (Se queden con el mérito)

viernes, 9 de agosto de 2024

Me he mudado a un pueblo facha

Lo que debería ser sano y normal para cualquier sociedad que se precie se ha distorsionado hasta el punto de que, quererlo, anhelarlo o incluso defenderlo, es muy fascista.


Me he mudado a un pueblo fachaFoto de archivo. Bandera de España en un balcón EP

Publicado: 16/06/2024 04:45


Actualizado: 16/06/2024 04:59


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Tras pensarlo mucho, el año pasado tomé una decisión: dejar la capital para irme a vivir a un pueblo, un lugar tranquilo donde poder llevar una vida más cómoda y feliz. Reconozco que mis primeras expectativas iban poco más allá de tener un pedacito de jardín donde poder plantar cosas y disfrutar viéndolas crecer, cosa que me da mucha paz.


Hace apenas un mes que por fin me pude instalar en mi nueva casa. Cualquiera que sepa lo que supone vender una casa, comprar una, meterse en reformas y organizar una mudanza, se hace a la idea de que no han sido unos meses fáciles.


Y aquí estaba yo, en mi nuevo pueblo, con mi pedacito de jardín que parece más un trozo de tierra por donde ha pasado el caballo de Atila, la casa llena de cajas que dejan ese olor a cartón, al que acabas cogiendo manía, y unas vistas espectaculares al monte desde mi ventana, cuando decidí salir a dar una vuelta para investigar un poco el lugar y, ya de paso, hacer algo de compra con la que llenar un frigorífico que en vez de a comida, huele a plástico nuevo.



Ese primer día de “Rosa la exploradora” fue bastante revelador. Lo primero que descubrí es que los tacones y los pueblos no se llevan bien. Lo segundo es que, por muy llano que parezca todo, hay cuestas por todos lados. Al principio resulta un poco extraño cambiar el sonido del tráfico por el canto de los pájaros. Una se piensa que de noche callarán, pero no, en este pueblo los pájaros no duermen. Los primeros días yo tampoco, ahora, hasta el gallo trastornado del pueblo que canta a las 4 de la tarde, en lugar de al amanecer, me pasa prácticamente desapercibido cuando me echo alguna que otra siesta.


Veo una pareja de policías nacionales caminando y los niños del parque empiezan a llamarlos: “¡Hola, policía, hola!”. Los policías miran hacia el parque y devuelven el saludo a los niños

Pero el descubrimiento más revelador de todos es que creo que me he mudado a un pueblo facha. No les voy a engañar, alguna pista ya tenía cuando vine a visitarlo varias veces buscando casa y veía banderas de España colgando por los balcones.



Hace unos días aparqué las cajas y las chapuzas en casa que aún me quedan por hacer para poder vivir medio decentemente y salí a dar un paseo. Al pasar frente al parque, veo una pareja de policías nacionales caminando y los niños del parque empiezan a llamarlos: “¡Hola, policía, hola!”. Los policías miran hacia el parque y devuelven el saludo a los niños agitando la mano en el aire y mostrando una gran sonrisa, mientras prosiguen con su camino.


Me van a llamar tonta, pero les prometo que me emocioné. Cuando crees en el respeto a la autoridad y en que la libertad va cogida de la mano de la seguridad, ver estas cosas te dan esperanza. Me gusta saber que en el pueblo en el que vivo se educa a los niños para que no se emocionen cuando se apalea a un policía, como le pasaba a aquél muchacho con coleta que se la cortó y acabó poniendo un bar, sino que a la policía se la respeta porque está aquí para protegerte y ayudarte si tienes problemas.


En este lugar no hay gente que va a pagarnos la pensiones a golpe de machete ni las personas que esconden el móvil o agarran fuerte el bolso cuando se les acerca alguien a preguntarles algo

En este pueblo, los niños juegan en el parque como hacía yo de pequeña: sin la necesidad de que esté presente la figura del abuelo-escolta. Salen de casa y simplemente van al parque a jugar. Y juegan en los columpios, con la pelota o simplemente a correr de aquí para allá.


Por aquí no se ven señoras con burka ni las mujeres tienen miedo de salir solas a tomar algo, a la hora que sea. En este lugar no hay gente que va a pagarnos la pensiones a golpe de machete ni las personas esconden el móvil o agarran fuerte el bolso cuando se les acerca alguien a preguntarles algo. En este pueblo, hasta los gatos te saludan por la calle, aunque aún no te conozcan. Si te dicen “buenas tardes”, solo quieren darte las buenas tardes o los buenos días, no van a pararte para pedirte algo. Aquí no hay hombres que te paran por la calle con eso de “¿tienes un cigarro, amiga?”, que te hace temblar las canillas.


Como ven, me he mudado a un pueblo facha. Porque al parecer hoy en día es muy de extrema, mega, súper, ultra derecha que no te acompleje la bandera de tu país y que te guste mostrar con orgullo la bandera que nos representa a todos, y no solo a unos pocos. Es muy fascista respetar a la policía y enseñar a los niños a simpatizar con quienes tienen la obligación y el deber de protegerlos. Es muy de fachas el tener la seguridad necesaria en las calles como para que los niños puedan ir solos al colegio o a jugar al parque, como para que las mujeres podamos deambular tranquilas, ya sea de noche o de día. Es muy fascista no tener bandas latinas, ni grupos de africanos que se apoderan no solo de las plazas, sino también de las casas que no son suyas, pero que nos van a pagar las pensiones a pesar de que solo el 22% de los marroquíes que viven en este bendito país han cotizado alguna vez, (cuánto tiempo no lo sabemos), a la Seguridad Social.


Y de repente llegan unas elecciones europeas y te das cuenta de que la gente quiere ser fascista, porque lo que debería ser sano y normal para cualquier sociedad que se precie, se ha distorsionado hasta el punto de que, quererlo, anhelarlo o incluso defenderlo es muy fascista.


Somos todos fascistas, excepto ese señor que tenemos en la Moncloa, que no ha ganado unas elecciones en 6 años y que quiere que la prensa y los jueces rindan cuentas

Cuando lo normal se disfraza de fascismo a golpe de ideología progre para camuflar las carencias de las políticas de izquierdas y socialistas que solo llevan a la ruina y a la destrucción de nuestra civilización, acabamos todos siendo fascistas.


Somos todos fascistas, excepto ese señor que tenemos en la Moncloa, que no ha ganado unas elecciones en 6 años y que quiere que la prensa y los jueces rindan cuentas. Porque ahora la democracia no es exigir explicaciones a quien te gobierna, sino que quien te gobierna te controle y te exija explicaciones a ti.


Pueden ponerle el nombre que quieran a las cosas, fascismo, ultra derecha, Franco, el fantasma de las Navidades pasadas o el hombre del saco, pero, a la hora de la verdad, la gente sabe lo que está bien y lo que está mal. Y vivir como nos quieren hacer vivir, tragando con lo que nos hacen tragar, no está bien. Todos los sabemos, hasta los que se esfuerzan por defender lo indefendible lo saben.


La cuestión es que no hay pueblos fachas para todos. Habrá que hacerlos.

https://www.vozpopuli.com/opinion/me-he-mudado-pueblo-facha.html

jueves, 8 de agosto de 2024

No pega ni con cola

 Se dice cuando algo o alguien no concuerda, no tiene nada en común con otro u otra cosa. También  para la ropa. Yo lo utilizo más bien cuando al no me cuadra, me chirría.

Hay muchas veces en que los medios dicen una cosa y al día siguiente lo contrario y la gente lo acepta sin más. A mí cuando una cosa no me pega con el resto no hay quien me haga aceptarla. Es algo instintivo.

miércoles, 7 de agosto de 2024

Colonialismo religioso

 Lo de la “comunidad musulmana” en España me parece un ejemplo perfecto de colonialismo religioso (por el momento, light), al que nos somete el islamismo y que las autoridades, y nosotros mismos, aceptamos como algo normal. ¿Por qué razón un ciudadano marroquí, sirio, afgano, deja de ser un ciudadano marroquí, sirio o afgano y en España se convierte automáticamente en parte de la “comunidad musulmana”? Con las cautelas, consideraciones, y temores de trato correspondientes. Lo pregunto porque los ciudadanos argentinos, mexicanos, uruguayos o peruanos que llegan a España siguen siendo argentinos, mexicanos, uruguayos o peruanos, no pasan a ser considerados parte de una “comunidad cristiana” a la que hay evitar ofender a toda costa. Incluso violando las leyes.  

Por mucho que se intente ocultar, esta actitud significa el pago de un peaje religioso. Pongamos un ejemplo. Durante la llamada “Fiesta del cordero” (que es fiesta para todos menos para los pobres corderos, ¡digan algo antitaurinos!), se sacrifican miles de animales, sin ningún tipo de control veterinario ni aturdimiento previo, en plena vía pública y en muchos domicilios, lo cual supone una infracción del Reglamento CE 1099/2009, relativo a la protección de los animales en el momento de la matanza. No hablemos ya del repugnante espectáculo del degollamiento de los corderos en nombre de un ritual religioso, a mi juicio, oscurantista. Este tipo de actitud parece, más que una permisividad en nombre de la concordia y la convivencia, un conato de transformación de la sociedad que nos hemos dado. ¿Por qué la civilización occidental y su sociedad laica resultante, tienen que adaptarse a formas de ignorancia ya superadas, como la famosa “Matanza del cordero”? Adaptación que incluye, repito, en este caso, una violación de la Ley.

    Cuando se censura un evento informativo o cultural por miedo a ofender a esa comunidad, se están sacrificando los modos civilizados, es decir los occidentales, por miedo

Las religiones afrocubanas (y caribeñas, en general) requieren a veces de sacrificios animales durante sus ritos. Pero. Para ellas, sacrificar animales está prohibido y sancionado en España. A pesar de que los animales sacrificados se consumen en celebraciones posteriores a los ritos, exactamente lo mismo que hacen los islamistas, sin restricción alguna. Por qué a unos sí y a otros no. Ya se lo digo yo. Las religiones afrocubanas no practican el terrorismo, ni pretenden eliminar a los que no comparten sus creencias. Ni están en guerra con la cristiandad o cualquier otra religión.

Cuando se  toman medidas como permitir la matanza y desangramiento ritual de animales, violando la Ley, para no disgustar a la “comunidad musulmana”, cuando igual proceder se prohíbe y castiga si se hace en nombre de cualquier otra creencia; cuando se cambia la dieta en los colegios para adaptarla a la “comunidad musulmana” o se censura un evento informativo o cultural por miedo a ofender a esa comunidad, se están sacrificando los modos civilizados, es decir los occidentales, por miedo, dejémonos de subterfugios, a la reacción de la “comunidad musulmana”. Miedo que lleva a permitir la violación de las leyes en beneficio de una religión. Miedo justificado, además. Porque se trata de la única religión en nombre de la cual, se mata. Bueno, ya los escucho gimotear contra mi islamofobia. Me da igual. Va siendo hora de que reconozcamos que cuando mata el extremismo islamista, se trata de un crimen religioso. Matan en nombre de Alá y de Mahoma, matan en nombre de su religión. Esto es algo tan evidente que resulta vergonzoso tener que explicarlo.

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Lo que me lleva otra vez a las ciudadanías. Dejemos de colectivizar. Por miedo o cualquier otra razón. Toda colectivización es una forma de totalitarismo. Y es una claudicación a nuestra condición más preciosa, la de individuos. El mayor logro de la Civilización Occidental (la única que existe) es la ciudadanía. La principalía del individuo sobre la masa. Por eso un ciudadano marroquí debe ser ante todo considerado y respetado como ciudadano marroquí, no como un miembro de la comunidad musulmana. Creer en Alá no es ser parte de ningún colectivo, es practicar la religión islamista, creer en que hay un dios que se llama Alá etcétera. Un acto de Fe. Que no está ni puede estar por encima de la Razón y la Ley. Nada más. Lo colectivo hace desaparecer la base fundamental de la democracia, el ciudadano. Lo colectivo es una trampa totalitaria. Ataña a quién ataña: religiosos, mujeres, homosexuales, heterosexuales, lesbianas, trans, bisexuales o lo que te guste ser, o creer.
Pagar un precio

Si se añade al colectivismo una religión como el Islam, se carga con un dogal de oscurantismo al ciudadano (también a los marroquíes, sirios o afganos, naturalmente), que deja de serlo para convertirse en una pieza más de una trampa totalitaria. No se puede importar oscurantismo religioso y pensar que no tendrá consecuencias. Hay que pagar un precio. Y ese precio siempre es la descomposición de las normas de convivencia, de las reglas comunes, y un retroceso social que terminará por destruir a las sociedades democráticas laicas, las más libres y justas que existen.

Se comienza haciendo concesiones que parecen pequeñas y nobles y se termina colonizado.

https://www.vozpopuli.com/opinion/colonialismo-religioso.html

martes, 6 de agosto de 2024

El lado positivo del calentamiento global, por Itxu Díaz

Casi todos descubrimos de niños que el miedo es eficaz. Un amigo mío, padre de dos niños muy activos, de seis y nueve años, les dice que cuando no quieren irse a la cama y prefieren pelearse con almohadas durante horas que si no se van a dormir, un niño de seis cabezas El monstruo saldrá del armario y los devorará. A él le funciona. Me parece un poco cruel (seis cabezas son demasiadas), pero su defensa también es razonable: “Las ojeras debajo de mis ojos también son crueles”. El miedo siempre ha funcionado. Y el miedo profético, aquel que presagia que algo terrible va a suceder, es el más fuerte.


En 1939, cundió el pánico ante la inminente desaparición de los glaciares del este de Groenlandia; El pánico por la desaparición de los glaciares persiste, pero también los glaciares. En la década de 1970, los científicos predijeron una nueva edad de hielo para el siglo XXI; aparentemente, querían decir lo contrario. Y en 2012 nos dijeron que la nieve desaparecería para 2020; Acabo de pasar un fin de semana maravilloso esquiando. ¿Por qué fallan tantas previsiones? Porque quienes los hacen no buscan la verdad sino el sometimiento de la opinión pública.


El alarmismo climático está socavando la credibilidad de los científicos, y los políticos tienen gran parte de culpa por ello, ya que han hecho que el cambio climático sea esencialmente ideológico. De hecho, las élites y los políticos progresistas han logrado imponer un modelo climático notable: el calentamiento global es causado únicamente por Occidente, mientras que las dictaduras comunistas emiten sólo el aroma de las rosas a la atmósfera; por eso nosotros en Occidente deberíamos soportar medidas draconianas de mitigación. António Guterres, el secretario general de la ONU, advirtió recientemente que la Tierra está “en su límite”. He perdido la cuenta de la cantidad de veces que Guterres ha predicho la ruina planetaria. En la ONU ya ni siquiera se habla de “calentamiento global”; eso es demasiado suave. El verano pasado proclamaron la entrada en la era de la “ ebullición global ”.


Sin embargo, una vez que reconocemos el cambio climático, es necesario responder a dos preguntas: ¿qué o quién lo causa? ¿Es beneficioso o perjudicial para nosotros? Si abres cualquier periódico, casi sin excepción, o entras a una reunión de la ONU, a Davos o a casi cualquier parlamento occidental, escucharás dos respuestas seguras: es causado por la actividad humana y es dañino. Pero como escribió Bjørn Lomborg en las páginas de National Review el año pasado, si bien tendrá impactos negativos en general , hay algunos positivos y “no es el fin del mundo”.


El calentamiento global, históricamente hablando, ha hecho algunas cosas buenas para la humanidad. Sin oscilaciones climáticas viviríamos en una era de hielo permanente, la mayor parte del mundo sería un glaciar, sería imposible elaborar cerveza y no tendríamos vacaciones de verano. El clima cambia porque siempre lo ha hecho y, sí, eso también está sucediendo ahora.


Como sabrán, el clima empezó a calentarse por sí solo mucho antes de que el hombre habitara el planeta, incluso antes de que Biden habitara el planeta, independientemente de que algunas de nuestras actividades contribuyeran a ello. Científicos como el investigador Javier Vinós, siguiendo las tesis de Richard Lindzen, apoyan la idea de que el cambio climático es un fenómeno natural provocado por la actividad solar, aunque admiten que una pequeña parte del calentamiento está asociado al CO₂ procedente de la actividad humana. Son posiciones que no interesan al alarmismo climático, porque al final demuestran que los modelos y pronósticos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) están llenos de errores.


Los efectos nocivos del calentamiento global pueden incluir temperaturas más cálidas, tormentas más intensas, la propagación de enfermedades, el aumento del nivel del mar o mayores niveles de pobreza debido al aumento de los precios de los alimentos. Si bien algunas de estas cosas podrían suceder, no está de más reflexionar sobre si todas ellas son motivo de alarma. No creo que haya nada más provocativo y contracultural hoy que admitir que el calentamiento global también tiene ventajas.


Tomemos como ejemplo la intersección de los precios de los alimentos , el hambre y la pobreza. Una de las ventajas de un aumento de la temperatura climática es la mejora de la producción agrícola en algunas regiones, con una primavera más temprana y estaciones cálidas más largas. Estos beneficios podrían compensar parcialmente los daños de la sequía.


Un estudioso de los beneficios del calentamiento global es Richard Tol, de la Universidad de Sussex, quien dice que el cambio de temperatura del siglo pasado mejoró el bienestar humano al aumentar enormemente la producción económica global. En su artículo para NR, Lomborg destacó otro tema alarmista: las muertes por calor. Sin duda, si el planeta se calienta, aumentarán las muertes por calor. Sin embargo, esto también reduciría las muertes por frío, que “mata ocho veces más: alrededor de 4,5 millones de personas al año”.


Otra cosa que los alarmistas climáticos ignoran es nuestra capacidad de adaptación. Patrick J. Michaels, quien ejerció como director del Centro para el Estudio de la Ciencia del Instituto Cato hasta su muerte en 2022, profundizó en la llamada tercera vía sobre el calentamiento global. La idea se basa en cuatro pilares: el costo de hacer realmente algo sobre el calentamiento global es mucho mayor que el costo del cambio climático en sí (a menos que logremos ponerle un potenciómetro de intensidad al sol); los sistemas energéticos se vuelven más eficientes por sí solos con el tiempo (es decir, no hay necesidad de acción gubernamental en este caso); el cambio de temperaturas no será tan extremo como dicen los alarmistas (ideal para la playa); y las personas y los seres vivos tienen capacidad de adaptación. (Incluso los osos falsos del documental de Al Gore pudieron aparecer en pantalla porque sobrevivieron a episodios de cambio climático en el pasado).


Es posible que los beneficios del calentamiento global no superen sus costos, y es seguro que esos beneficios se describen de manera menos llamativa en las simulaciones fotográficas y en los titulares de los periódicos. También es posible que la relación costo-beneficio eventualmente sea un fracaso. Pero la verdad es que ocultar los beneficios del calentamiento global, así como negar que es al menos hasta cierto punto un fenómeno natural, sólo contribuye a imponer una narrativa sesgada para manipular a la gente y promover políticas largamente buscadas por los ideólogos. Y esas políticas son caras, muy, muy caras. Es más que razonable que la gente normal no dé crédito a la relación entre gastar una fortuna en un vehículo eléctrico y salvar el planeta.


https://www.nationalreview.com/2024/06/what-drove-the-historic-defeat-of-the-left-in-the-european-elections/

lunes, 5 de agosto de 2024

Ser un cero a la izquierda

 Es decir, algo que no tiene ningún valor. De niña me sentía menos que cero. Era un número negativo. Por suerte tenía mi perro y mis libros. Mi madre también  era un apoyo.

Siempre recuerdo que una vez me dijo: no te preocupes. Algunas plantas tardan mucho en florecer, pero luego sus flores son las más hermosas. Eso me levantó el ánimo.

sábado, 3 de agosto de 2024

Los diez daños que causa la pornografía a la sociedad

 Crece cada vez más la conciencia de que la pornografía causa daños no sólo morales, sino psíquicos, sanitarios y sociales. Diferentes estudios han demostrado que causa daño en el cerebro, que daña las relaciones entre personas, que rompe familias y matrimonios y que incluso tiene un impacto en el planeta. El catedrático de Filosofía del Derecho, Francisco J. Contreras Peláez (y, recientemente, diputado por Sevilla en el Parlamento español) ha escrito un artículo titulado “Por qué un liberal debe combatir la pornografía” en el que desgrana los aspectos negativos de la pornografía. El digital ForumLibertas lo ha condensado en 10 puntos:

1. La ideología sexual busca atemorizar e impedir el debate

“La ubicuidad y uso masivo de la pornografía no suscita el debate público que debería. ¿Se acepta ya como parte del paisaje que más de la mitad de los jóvenes consuman pornografía de manera regular, que la educación sexual de los niños de diez u once años tenga lugar, no en el hogar ni en el colegio, sino en la sentina de vídeos porno fácilmente accesibles en Internet? ¿Que la adicción pornográfica de cada vez más adultos esté rompiendo muchas parejas? ¿Realmente estamos todos de acuerdo con eso?”

“Creo que ocurre más bien lo que señalara Robert P. George en su magnífico trabajo Making Children Moral [1]: “Cualquiera que tenga la osadía de cuestionar los dogmas de la ideología sexual progre asume el riesgo de ser tergiversado y menospreciado. […] [Los progres le estigmatizarán en términos parecidos a los que usó] el juez Douglas en el caso Ginsberg vs. New York [1968]: “Los censores, por supuesto, actúan movidos por sus propias neurosis”. Como George, también yo quiero desvelar aquí mis “neurosis”.”

2. La pornografía es inmoral: cosifica y mercantiliza

“La pornografía es inmoral (atención, eso no es todavía decir que debería estar prohibida o seriamente restringida en su acceso, pues no todo lo inmoral es susceptible de ilegalización). Es inmoral porque implica la cosificación, deshumanización, mercantilización y pública exhibición de algo que debería ser personal, humanizado e íntimo, como el sexo. La pornografía es degradante tanto para sus protagonistas como para sus usuarios: unos realizan actos sexuales con desconocidos por dinero, ofreciendo su coyunda como producto de consumo a millones de mirones; los otros buscan la excitación mediante la contemplación de la intimidad sexual de desconocidos: es la perversión del voyeur.”

3. El deseo sexual, que debería elevar a la persona, aquí la degrada

“El deseo sexual es una pasión intensa, una energía muy poderosa que puede servir tanto para la realización de la persona como para su degradación e infelicidad, según como sea encauzada. Desde la antigüedad –ya saben, Platón, Aristóteles, Cicerón y otros fascistas- se entendió la vida moral como un combate entre la razón y las pasiones, y se atribuyó especial relevancia a la virtud de la templanza, que consiste precisamente en el control sensato de éstas (siendo la sexual la más potente de ellas). “La sexualidad –escribe el filósofo John Finnis- es una fuerza poderosa que solo con alguna dificultad, y siempre precariamente, se deja integrar con otros aspectos de la personalidad y el bienestar humano, de forma que enriquezca –en lugar de destruir- el amor duradero de una pareja y el cuidado de los hijos, por ejemplo”.”

john_finnis

John Finnis es un filósofo tomista norteamericano

“La clave de una sexualidad moral es, pues, la integración del deseo en una relación amorosa integral, de forma que el señor Smith desee a la señora Smith y viceversa, no en tanto que mero ejemplar del sexo opuesto (intercambiable por cualquier otro), sino precisamente por ser el individuo que es. Ahora bien, la pornografía nos ofrece exactamente lo contrario: una visión despersonalizada del sexo. El compañero sexual –o los actores porno que procuran al espectador voyeur una excitación vicario-onanista- son tratados como objetos sin rostro. Harry M. Clor (Public Morality and Liberal Society, p. 190) lo explicó muy bien: “La sexualidad que presenta y a la que invita [la pornografía] está totalmente deshumanizada; la pasión a la que apela es el deseo de la posesión del cuerpo de alguien sin interés alguno por la individualidad de la persona a la que pertenece ese cuerpo. […] [La pornografía implica] una “cosificación” de la experiencia erótica, y de la mujer en particular” “.

4. Argumentación libertaria: el porno daña a terceros, es lícito limitarlo mucho

“La defensa libertaria de la pornografía suele apelar al “principio del daño” de John Stuart Mill, expuesto en su obra On Liberty [Sobre la libertad] (1859): “La única razón por la que se puede ejercer el poder legítimamente contra un miembro de una comunidad civilizada en contra de su voluntad es la prevención del daño a otros. Su propio bien, sea físico o moral, no es justificación suficiente. No puede ser legítimamente obligado a hacer o abstenerse de hacer algo simplemente porque, en opinión de otros, actuar así sería sensato o correcto. Esas pueden ser buenas razones para sermonearle, o para razonarle, o convencerle, pero no para obligarle. […] La única parte de su conducta por la que responde ante la sociedad es la que concierne a otros. En la parte que le concierne solo a él, su independencia es, de derecho, absoluta”.”

“He citado con alguna extensión las palabras de Mill –sagradas para los libertarios- porque claramente dejan ventanas abiertas a la restricción de la  pornografía. El pornógrafo que produce vídeos sexuales, los sube a Internet o los vende, no está protegido de la interferencia legal-estatal por el principio de Mill, pues su actividad afecta a terceros: los niños cuya inocencia será corrompida por la visión de esas escenas; los maridos que perderán interés en sus esposas cuando se vuelvan adictos al porno, etc. Por otra parte, Mill admite que, aunque no coaccionado legalmente a cesar en su vicio, el individuo sí puede ser “sermoneado, razonado, convencido”. Desde los presupuestos liberales de Mill resultaría perfectamente admisible una campaña estatal de concienciación sobre los peligros del porno, similar a las que advierten sobre los del tabaco o el alcohol. Liberales progresistas como el propio Dworkin o Joel Feinberg (Offense to Others, 1985) dejaban esa puerta abierta en los 80 [8]. Hoy, proponer una campaña pública de concienciación anti-porno le hace aparecer a uno como un nacional-católico pacato. El progre de hace 30 años es el reaccionario de hoy. Nuestra sociedad progresa a velocidad supersónica.”

5. La pornografía es ya una plaga social... el Estado debe frenarla

“En realidad, la pornografía se ha convertido en una plaga social: resultaría muy aconsejable la intervención del Estado para frenar su expansión (que esa intervención consista en prohibición directa de la pornografía, en restricciones serias a su accesibilidad que garanticen que los contenidos porno no se cruzarán en el camino de quien no desea –o no debe, por su edad- tener contacto con ellos, y/o en campañas de concienciación pública sobre sus peligros, es algo que dependerá de consideraciones prudenciales en las que no vamos a profundizar aquí).”

El psicólogo familia doctor Peter C. Kleponis en su obra reciente en español Pornografía. Comprender y afrontar el problema (Voz de Papel), explica los daños que causa la pornografía y cómo combatirlos

 

6. Daña a la sociedad, afecta a muchos menores

“La pornografía está dañando cada vez más a nuestra sociedad. En EE.UU., la edad promedio de iniciación al consumo de pornografía son los once años; el 92% de los chicos y el 63% de las chicas admiten usar la pornografía en la adolescencia. El 46% de los hombres adultos admiten usarla regularmente. En España, el informe de Ayala López y García habla de un 46% de chicos entre 14 y 17 años que la usan habitualmente. El 37% de los varones en esa franja de edad admite visitar contenidos porno una vez por semana, y el 14% a diario. El 30% reconocen estar enganchados. Parecen fundadas, pues, las palabras del psiquiatra Enrique Rojas: “Hoy, para muchos, la educación sexual la hace la pornografía. […] Millones de adolescentes atrapados en esto desde los 12-14 años, sin que sus padres se enteren, lo que cambia su visión de la mujer, de la sexualidad y del amor”.”

7. Genera adicción química, como la ludopatía, por mecanismos neuronales

“La pornografía, por tanto, genera adicción: “Pertenezco a una generación en la que nadie nos ha dicho que el porno es malo, al contrario: la sociedad te anima, te dice que sirve para pasarlo bien, evadirte o liberar estrés, y que es muy difícil perder el control”, se lamenta un adicto español de 34 años. “Lo que nadie te cuenta es que la pornografía te atrapa igual que una droga, porque está pensada justo para eso”. Hoy son conocidos incluso los mecanismos neuronales que explican la adicción: “El porno y otras adicciones comportamentales, como la ludopatía, no introducen [a diferencia de las drogas] sustancias en el cuerpo que no estuvieran ya allí. Pero estas conductas desencadenan procesos en el cerebro que se parecen asombrosamente a los que produce la adicción a sustancias. Secuestran las “autopistas de gratificación” del cerebro. […] Cuando la imagen pornográfica llega al cerebro, estimula al centro de gratificación, que comenzará a bombear dopamina, la cual disparará una cascada de emisiones químicas, incluida una proteína llamada DeltaFosB”.”

8. Daña las relaciones entre personas

“Además de la adicción, el uso de la pornografía genera otros efectos indeseables como la despersonalización de las relaciones (pues el sujeto tiende a imitar el “sexo de usar y tirar” que ve en la pantalla), la extensión de parafilias y prácticas sexuales de riesgo, la ruptura de matrimonios… Paradójicamente, la adicción al porno llega a producir también impotencia sexual, pues el estímulo generado por la pareja de carne y hueso no puede competir con el que llega desde la performance virtual. En EE.UU. se han detectado récords históricos de disfunción eréctil en hombres jóvenes, con rangos que varían entre el 14% y el 37% según los diversos estudios (el Informe Kinsey, en los años 40, mostraba una incidencia del 2%). Como se ha producido una mejora en otros factores que pueden generar disfunción sexual (alimentación, tabaco, etc.), la explicación parece estar relacionada con el uso masivo del sexo virtual, que termina generando apatía hacia el sexo real.”

9. La fantasía pornográfica da inestabilidad sentimental

“En otros casos, sin embargo, se produce el intento de llevar a la vida real la fantasía pornográfica, con un resultado de promiscuidad e inestabilidad sentimental. Añádase a ello el hecho de que, en un porcentaje no despreciable de usuarios del porno, se cae en una espiral de búsqueda de contenidos cada vez más fuertes (de la misma forma que el drogadicto necesita dosis cada vez mayores de su sustancia para alcanzar el mismo nivel de gratificación). Es este el mecanismo que podría explicar la asociación entre consumo de pornografía y violencia sexual, sostenida por muchos estudios.”

10. Genera violencia: muchos quieren probar lo que han visto

“El nexo pornografía-violencia es el punto en el que a los defensores de la pornografía se les encienden las alarmas, y acuden en tromba –lo pude comprobar hace unos días en Twitter- a descalificar como “poco científico” cualquier estudio que parezca acreditarlo. Como bien saben, un estudio absolutamente riguroso resulta casi imposible: habría que seleccionar una muestra de mil personas que hayan consumido porno desde la adolescencia, compararla con un grupo de control de otras mil que no lo consuman, y monitorizarles durante varias décadas para cotejar los índices respectivos de delincuencia sexual. Hay decenas de estudios, sin embargo, que apuntan con suficiente rigor la plausibilidad de la conclusión según la cual el consumo frecuente de pornografía incrementa la probabilidad de cometer agresiones sexuales (lo cual no implica que todos, o siquiera la mayoría, de consumidores de porno vayan a llegar a eso):

- por ejemplo, “Pornography Use and Sexual Agression”, de Kingston, Federoff y Curry, que acredita un índice mayor de reincidencia en los pedófilos usuarios de porno.

- O el meta-análisis de Malamuth, Addison y Koss, que afirma “la existencia de asociaciones verosímiles entre el uso frecuente de pornografía y las conductas sexuales agresivas”.

- O el informe del State Police Department de Michigan que aseguraba que un 41% de los delitos sexuales investigados habían sido precedidos por el “uso o imitación” de la pornografía.

- O los datos del FBI que hablan de la presencia de material pornográfico en hasta un 80% de los delitos sexuales (bien en el lugar del crimen, bien en el domicilio del agresor).

- O el estudio del doctor Victor Cline “Pornography’s Effects on Adults and Children”, que documenta cómo los adictos al porno necesitan materiales cada vez más extremos, y cómo algunos terminan poniendo en práctica lo que ven, incluida la violencia (hay vídeos porno que simulan violaciones y hasta asesinatos).”

 https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/69234451/Los-10-danos-que-causa-la-pornografia-a-la-sociedad-debe-limitarse-mucho-con-leyes-y-normas-firmes.html

viernes, 2 de agosto de 2024

Hecha la ley, hecha la trampa

 Como la frase bien dice, los españoles tenemos mucha tendencia a intentar esquivar las leyes. Especialmente los abogados estàn especializados en sacar las excepciones de cada norma. Por algo se dice que el infierno está lleno de ellos.

Yo en ese sentido soy un poco cuadriculada y me gusta seguir el reglamento, a no ser que la ley me parezca que atenta contra la ética. La moral tiene prioridad.

jueves, 1 de agosto de 2024

Ignorancia artificial

 Este titular reciente es de risa: “McDonald's pone fin a sus pruebas de autoservicio operado por IA tras reportar errores en pedidos de 'McAuto': Algunos clientes recibieron helado con bacon”.



Hace poco perdí la virginidad con la Inteligencia Artificial y resultó ser una experiencia que mutó de la intriga al desencanto en menos tiempo de lo que había imaginado. La realidad siempre tiene ese acento de verdad que no deja resquicio al engaño y a lo falso, al menos en los corazones con un rastro de humanidad y en las almas libres. Resultado subsiguiente: la certeza de que esto de la IA que nos están vendiendo como una revolución a la altura de la imprenta, también es un paso adelante en la deshumanización de una sociedad cada vez más ignorante. Hablo en términos generales estadísticos.


Esta es, sin duda, una de las consecuencias más demoledoras de la nueva era tecnológica, algo que por supuesto negarán muchos de los que han nacido con un móvil bajo el brazo, enganchados a internet y habitando en redes sociales si es que leen este artículo escrito por un ser humano, aunque intuyo que no serán los únicos.



Lo cierto es que existe una parte de la sociedad altamente ignorante y tecnificada. Seres que deambulan por las calles de este mundo con la cabeza gacha, mirando una pantalla, o incluso algunos ya talluditos capturando y entrenando Pokemons, como he podido ver sin salir de mi asombro mientras paseaba en un parque público hace unos días. La escena era como para escribir otro artículo, pero retornemos a la IA.


La irrupción del teléfono móvil supuso ya un avance en la incomunicación entre seres humanos a pesar de vivir en la era de la comunicación, y este nuevo alarde tecnológico de la IA supondrá, sin duda, un vertiginoso retroceso del conocimiento y un daño grave a la cultura del esfuerzo.



En mi primer contacto con esta nueva tecnología y nada más crear la primera imagen con el “prompt” o la “instrucción” (ojo al término) “Bola de helado en cuchara”, sin que transcurrieran treinta segundos aparecieron en la pantalla cuatro opciones de notable calidad con infinidad de opciones de modificación. Lo primero en lo que pensé no fue en las posibilidades que ofrece esta invención (que seguramente son muchas más de lo que podemos imaginar o nos cuentan) sino en la preocupación de tantas personas, profesionales de distintos sectores como fotógrafos, ilustradores, diseñadores, escritores, periodistas, profesores… creadores y transmisores de cultura en definitiva que, de un día para otro, ven amenazadas y mermadas sus posibilidades laborales, no porque su trabajo no siga siendo meritorio sino porque gran parte de la masa social, predominantemente vaga e ignorante, insisto, le dará más valor a una imagen, un texto o lo que sea creado por la IA que al trabajo minucioso, creativo y profesional de todos ellos.


Años de estudios y dedicación a un oficio que, de un plumazo, puede tambalearse gracias a los códigos binarios, al Big Data y a nosotros, que somos los que hemos engordado al monstruo facilitando gratis et amore toda la información a las Big Tech, que ahora se forran a nuestra costa y además también nos cobran por utilizar las herramientas de IA que han desarrollado gracias a nuestros clicks. Esto da como para pensar, al menos.



Hace años, no sé si por intuición, creo más bien que por necesidad vital, puse en marcha actividades relacionadas con la artesanía tratando de recuperar algunos oficios artesanos. Un taller de talabartería en el que hago piezas únicas y personalizadas en piel, un sello editorial con tiradas limitadas y numeradas de libros en algunos casos realizados artesanalmente, una imprenta tipográfica utilizando las técnicas de principio del siglo XX donde me mancho las manos de tinta y la actividad que es más vocacional en mí, véase o léase esto de escribir. Ante la “amenaza” de la inteligencia artificial me pregunto si también lo que está usted leyendo ahora lo podrá escribir una aplicación dándole una “instrucción” que diga: “Escríbeme un artículo sobre Inteligencia Artificial titulado Ignorancia artificial firmado por Miguel Ángel Blázquez con un lenguaje basado en su interacción en la red y en sus textos publicados”.


Pues ya le digo que no seré yo quien lo haga y si alguien lo hace, ese texto no tendrá nada que ver conmigo porque no ha nacido en mí. No será posible a pesar de que muchos afirman que incluso será mejor y lo aseveran con argumentos que pueden parecer verosímiles y hasta lógicos. Nada hay como el proceso creativo original en el ser humano y, si algo tiene de bueno esta nueva revolución, es precisamente el hecho de que acrecentará más aún la diferencia entre los ignorantes y los inteligentes, entre los vagos y los hacendosos, entre los creadores y los plagiadores y entre los que siguen a la masa o aquellos que aún son libres de optar por el uso de la razón y el conocimiento. He aquí el punto en el que hay que enfocar el juicio, ya que una sociedad más ignorante es una sociedad más manipulable y maleable y esto lo saben bien aquellos que gobiernan masas ignorantes.


Como decía, si el teléfono móvil ya supuso una forma de control de esa masa social pseudo ignorante, esto de la IA es, ante todo, la gran revolución de la ignorancia porque además le da ese ficticio poder gratuito al ignorante que, como bien sabemos, es la base informe de una sociedad encaminada al desorden y a la violencia o, peor aún, a la nada. Y nada hay menos artificial que la inteligencia, precisamente la inteligencia humana, esa que nos permite discernir ante estas novedades técnicas de las que no discuto que debamos tratar de obtener su mejor fruto, pero es el criterio del ser pensante, es el ser inteligente el que tiene por naturaleza una indomable capacidad de juicio a la altura del deseo y del corazón humano, no sólo respecto a la inteligencia artificial sino a todo lo que ha sucedido en la historia y lo que sucederá.


P.S. Después de escribir lo que antecede he debatido el asunto con un hijo de 20 años y en un momento de la conversación ha sentenciado: “Papá, a ti lo que te pasa es que eres un humanista”. Debo confesar que me habría hecho mucha ilusión ese calificativo si no fuera porque lo ha dicho en plan “anticuado”, “desfasado”, “retrógrado”, “viejuno”, “trasnochado”, “fuera de la realidad”… Mantengo la total convicción de que si el ser humano da más valor a lo que una máquina puede hacer que a su capacidad de crear y a las posibilidades de su inteligencia, eso le hará cada vez más ignorante. Lo estamos viendo.


https://www.religionenlibertad.com/opinion/321443638/ignorancia-artificial.html

Otra de mis canciones favoritas