Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Las cirugías de cambio de sexo agravan la salud mental, por María Fernández

Finlandia planta cara a la teoría 'woke': «Las cirugías de cambio de sexo agravan la salud mental de los jóvenes»

Durante el estudio, los investigadores vieron que los adolescentes derivados al servicio de identidad de género por el cambio de sexo mostraron una morbilidad psiquiátrica significativamente mayor

María FernándezMaría Fernández

Madrid 21 abr. 2026 - 04:30

Muchos países se están dando cuenta de los graves problemas de las teorías woke y sus consecuencias. Mientras, en España, la ley trans sigue siendo un referente para muchos a pesar de que las terapias de conversión provoquen –en algunos casos– coágulos, ictus y cáncer. Uno de los territorios que ha decidido mostrar los problemas reales de esta transformación es Finlandia, donde un estudio ha concluido que la transición médica de género no mejora la salud mental de los adolescentes.


Según el informe, publicado en Acta Pediátrica y llevado a cabo a 2.083 jóvenes entre 1996 y 2019, la morbilidad psiquiátrica grave, aunque pase desapercibida entre la sociedad, la intervención hormonal y quirúrgica no desaparece tras la reasignación médica de género, al contrario, aumenta y necesitan una atención mayor, anota Infocatólica.


Irene Montero en la manifestación estatal del Orgullo LGTBI+ 2024

La ley trans de Montero dio luz verde a terapias para cambiar de sexo que han provocado coágulos, ictus y cáncer

María Fernández 

Durante el estudio, los investigadores vieron que los adolescentes derivados al servicio de identidad de género por el cambio de sexo mostraron una morbilidad psiquiátrica significativamente mayor. En concreto, pasaron del 47,9 % al 61,3 % dos años después. Por el contario, el grupo de control se quedó estable.


Entre los adolescentes que se sometieron a una reasignación de género médica, la morbilidad psiquiátrica aumentó notablemente durante el seguimiento, pasando del 9,8 % al 60,7 % en la reasignación de género de mujeres con estrógenos, y del 21,6 % al 54,5 % en la reasignación de hombres, con testosterona.


Tras ajustar los datos en función del tratamiento psiquiátrico previo, los científicos vieron que todos los adolescentes, independientemente de su sexo, presentaban índices de riesgo aproximadamente tres veces superiores a los de las mujeres del grupo de control y cinco veces superiores a los de los hombres del grupo de control.


En 2011 cambió todo

Entre 1996 a 2010, la necesidad de tratamiento psiquiátrico en Finlandia antes de contactar con el servicio de identidad de género se mantuvo estable. Sin embargo, un año después, en 2011, cambió todo. El número de adolescentes con disforia de género aumentó por 10 y, con ello los trastornos psiquiátricos.


Tal y como muestra el documento firmado por Sami-Matti Ruuska, casi la mitad de los nuevos casos (47,9 %) ya presentaban trastornos psiquiátricos relevantes antes de su primera valoración, mientras que en los años anteriores esa proporción era «mucho menor» (23,7 %). Este patrón no se observa en los grupos de comparación, lo que indica que «no es un fenómeno general de la población, sino específico de este colectivo», afirma Infocatólica.


A partir de estos datos, los autores sugieren una interpretación alternativa al modelo habitual. Así, destacan que en algunos adolescentes, la disforia de género podría estar asociada a dificultades psicológicas previas, como depresión o ansiedad, que no han sido tratadas de forma adecuada. También ven podible que ciertos tratamientos hormonales, como los feminizantes, tengan efectos relacionados con el estado de ánimo. Sin emargo, han querido dejar claro que esta última afirmación no es del todo segura, por lo que necesitarán seguir estudiando.

https://www.eldebate.com/sociedad/20260421/finlandia-planta-cara-teoria-woke-cirugias-cambio-sexo-agravan-salud-mental-jovenes_408903.html

lunes, 28 de septiembre de 2026

El hombre de la esquina, por Arturo Pérez Reverte



Llueve un poco y hace frío. La escena tiene lugar en el centro de Madrid, aunque la habrán visto mil veces en otras ciudades. Abrigado con un gorro y una bufanda, un hombre joven reparte folletos publicitarios. Está de pie en la esquina, situado entre un paso de peatones y una boca de metro. Tiene la ropa mojada y se le ve cansado, todavía con un grueso fajo de papeles en la mano, que alarga uno a uno a los transeúntes que pasan cerca. Seguramente lleva ahí un largo rato, y aún debe de quedarle otro rato más, pues cuando te fijas compruebas que, en la mochila que tiene abierta a los pies, hay más folletos como el que reparte.

Lo singular es la actitud de la gente. Los folletos no tienen nada de especial -son reclamos de una tienda de electrónica barata-, pero el personal los rechaza como si transmitieran el virus del ébola. Por cada transeúnte que acepta uno, hay una docena que pasa de largo como si no viera la mano extendida, o que niega con la cabeza, rechazándolo. La mayor parte camina vista al frente, indiferente al folleto, a la mano y al que la extiende; e incluso hay quien hace un rápido quiebro semicircular para eludir al individuo. Pocos son quienes actúan de modo natural: aceptan el folleto, dicen gracias -éstos son todavía menos-, caminan un trecho mirándolo o indiferentes a lo que contiene, y lo guardan o lo depositan en la papelera más próxima. Que es lo normal. Lo esperable en estos casos.

Observando el episodio, me pregunto cuántos de esos transeúntes que en situaciones parecidas rechazan el folleto, o que pasan de largo sin mirar a quien lo ofrece, advierten la esencia del asunto, que nada tiene que ver con el folleto en sí, lo que anuncia o el interés que puedan sentir por ello; cuántos caerán en la cuenta de que están ante un individuo, hombre o mujer, posiblemente en paro y disfrutando -eso, por decirlo de algún modo- de un pequeño empleo precario, ínfimo, mal pagado, que gana con el reparto de folletos un mísero jornal que quizá le permita hoy comer caliente. Que esa mínima incomodidad para quien pasa por su lado, lo inoportuno de la oferta del papelito, supone para quien lo ofrece justificar una dura jornada laboral en plena calle, frío en invierno y calor en verano, mirado con recelo por gente que lo evita, repartiendo una publicidad que, personalmente, le importa un carajo; pues lo que en este momento más desea en el mundo es acabar de repartir el último folleto, decirle a sus empleadores que misión cumplida, cobrar su mezquino salario e irse a su casa. Eso, claro, si no lo espera, al acabar lo que lleva en la mochila, otro buen fajo de papeles para repartir en otro sitio.

Ocurre, concluyo mirando al hombre de la esquina, lo que con esos muchachos que te abordan en nombre de una oenegé o para informarte de tal o cual oferta. Alguna vez me detengo a hablar con ellos, y en buena parte son jóvenes estudiantes o licenciados recientes y en paro, que a menudo no militan como voluntarios, sino que han sido contratados para hacer esas fatigosas gestiones callejeras, y para los que llevar a sus empleadores una lista de contactos supone justificar, también en este caso, el corto salario de un miniempleo miserable. A menudo, la gente pasa junto a esos chicos sin dirigirles siquiera una mirada, sin apenas una sonrisa y un no, gracias. Y son pocos los que se detienen un momento a escuchar. No siempre son oportunos, es cierto. No siempre está uno para charlas callejeras; pero la amabilidad mínima, el rechazo cortés, la sonrisa de disculpa, suavizarían mucho cualquier negativa. Sobre todo si consideramos que, en este país basura donde todo es posible, amigos o familiares, incluso nosotros mismos, podríamos vernos un día en su lugar.

Es, por otra parte, simple cuestión de educación: esa manera de comportarse que hace más soportable nuestra vida y la de los demás. Los que olvidan esto, quienes pasan indiferentes junto al hombre de la esquina, se parecen a quienes a bordo de un avión, mientras el auxiliar de vuelo explica las instrucciones de seguridad, leen el periódico o miran por la ventanilla en plan «eso ya me lo sé», ignorando groseramente a un trabajador que en ese momento, con la mayor eficacia de que es capaz, cumple su obligación profesional; y a quien, seguro, maldita la gracia que le hace componer posturitas y soplar por el canuto del chaleco para facilitar, en caso de accidente, la salvación de media docena de idiotas arrogantes cuyo derecho a salvarse es más que discutible.    
 

https://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/960/el-hombre-de-la-esquina/ 

domingo, 27 de septiembre de 2026

Cien mil hjios congelados en España, por José Antonio Méndez

Aunque su destino natural debería haber sido el cálido seno de sus madres y el amor de un hogar, hoy en España más de 100.000 embriones humanos permanecen, «almacenados» como mercancía, en tanques congeladores de nitrógeno líquido.

Concebidos en probetas de laboratorio por expreso deseo de sus padres, más de 790.000 seres humanos en nuestro país han sido llamados a la vida en procesos de Fecundación In Vitro (FIV).

Sin embargo, para al menos 100.000 de ellos, en algún momento previo a la implantación se decidió interrumpir el proceso de gestación... y sus biografías quedaron literalmente congeladas, abandonadas por quienes iban a ocuparse de ellos, suspendidos en el tiempo.

Desde que en España se aprobó la Ley de Técnicas de Reproducción Asistida en 1988, cientos de miles de bebés en potencia han sido concebidos año tras año.

Y decenas de miles llevan décadas abandonados en estado de criopreservación, en ocasiones con padres que ya han fallecido o son imposibles de localizar, hermanos «menores» que superan los 30 años, y madres que ya no pueden implantárselos por pura imposibilidad fisiológica.
Los «hijos congelados» de España

Pero, ¿cuál es el origen de estos embriones abandonados, de estos «hijos congelados de España»?

Según los últimos datos publicados por la Sociedad Española de Fertilidad (recogidos en 2021), en nuestro país ya se superan los 165.000 procesos de fecundación in vitro al año.

En concreto, en el último año se realizaron 165.453 «ciclos» de FIV, a los que hay que sumar otros 33.818 procesos de Inseminaciones artificiales.

Estas cifras otorgan a España el comprometedor título de país europeo con mayor número de intervenciones de reproducción artificial. En total, el 15 % de todas las que se llevan a cabo en Europa.
Ecografía de un embarazo de 7 semanas
Se triplica el número de mujeres que congelan sus óvulos para retrasar la maternidad

José Antonio Méndez

Ahora bien, de todos esos embriones humanos generados en laboratorio, sólo han llegado a término 40.638 bebés.

Dicho de otro modo: de cada 10 seres humanos concebidos por técnicas de reproducción artificial, sólo nacen 2, mientras que los otros 8, o mueren a lo largo del proceso, o quedan «congelados» a la espera de ser implantados... o destruidos.
Un millón y medio en la próxima década

La situación plantea ya tales problemas que los propios centros de reproducción asistida –los mismos que han levantado un negocio con la creación de vida humana en laboratorio–, están empezando a alzar la voz.

Uno de estos centros, el Instituto Bernabéu, informaba hace pocas semanas de que «se estima que el número de embriones criopreservados en España que se encuentran en situación de abandono alcanza los 100.000» y, de hecho, «sigue creciendo exponencialmente».

Esta situación, aseguran, se agrava cada año, «ante el incremento sostenido de los tratamientos de fertilidad, que deriva a su vez en el aumento del número total de embriones criopreservados».

En detalle, según la estimación de estos expertos, el número de embriones que se encuentran en esta suerte de «limbo» ha experimentado un crecimiento acumulado de casi el 45% en los últimos cinco años, «hasta superar los 791.000 embriones, según los últimos datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF)».

Y alertan: «Si se mantiene este crecimiento anual del 7 al 8% observado, en la próxima década se superará la cifra de 1,5 millones de embriones congelados en España».
Un atentado contra la vida humana

Como explica para El Debate Juan Ignacio Grande, experto en bioética y secretario general del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala, «las técnicas de reproducción asistida tienen efectos terribles para la salud física y psicológica de la mujer, pero además, cuando se ve todo el proceso, salta a la vista que suponen un atentado contra la vida: seleccionan y eliminan aleatoriamente seres humanos, convierten a la persona en un producto que puede ser fabricado y congelado, y hacen negocio con el sufrimiento de las parejas infértiles».

Desde el propio Instituto Bernabéu constatan la dimensión ética del problema y su vinculación con la desestructuración familiar de la sociedad española.

«En el caso de los embriones abandonados, no siempre hay una voluntad explícita de abandono, sino una ausencia de decisión por parte de los pacientes sobre su destino, que se prolonga en el tiempo y ‘obliga’ a las clínicas a mantenerlos criopreservados, a pesar de que sus progenitores se hayan despreocupado de ellos», explica Jaime Guerrero, del Instituto Bernabeu.

«En muchos casos, las parejas ya han completado su 'proyecto reproductivo', pero no quieren destruir los embriones ni tampoco donarlos. Esa indecisión sostenida es una de las principales causas de acumulación. A ello se suman situaciones como separaciones, discrepancias entre los miembros de la pareja o la dificultad emocional que implica decidir entre donación, investigación o cese de conservación», señala Guerrero.
Cuatro destinos para estas vidas

La legislación española, tras la reforma impulsada en 2006, establece cuatro destinos para estos embriones humanos, pero dos suponen una condena a muerte.

El primero, que sean implantados por la propia mujer o por su pareja. El segundo, la donación con fines reproductivos para terceros. El tercero, la donación a la investigación. Y, por último, el cese explícito de su conservación. Es decir, en el tercer y cuarto supuestos, su destrucción –aunque al tratarse de una vida humana, tal vez cabría decir «su asesinato» u «homicidio»–.

Aunque la norma exige que cada dos años los padres renueven su decisión, si tras dos intentos consecutivos no se obtiene respuesta de los progenitores, los embriones quedan a disposición del centro.

Y sin embargo, cada vez son más los trabajadores de este tipo de clínicas que apuntan a un conflicto ético: los embriones fueron creados con un fin reproductivo específico, de modo que «se genera un conflicto entre la autonomía de los progenitores, el estatus jurídico del embrión y la responsabilidad de los centros», reconoce Guerrero.
La solución menos mala

La solución a este limbo legal pasaría por la misma salida que los expertos en bioética llevan décadas pidiendo, y que es, por cierto, la misma que la doctrina de la Iglesia ha defendido desde el origen de estas técnicas. A saber, una moratoria internacional para dejar de crear nuevos embriones, hasta implantar los que permanecen congelados.

Como explica Juan Ignacio Grande, «una vez que el mal está cometido, hay que intentar que no vaya a más. Y por eso, lo mejor es que la madre progenitora acoja a esos niños, que son sus hijos, y se vaya implantando los embriones que tenga congelados, sin generar ninguno más».

Pero, ¿y si la madre progenitora no puede, o no quiere?

Aquí el terreno es más resbaladizo, puesto que hay expertos en bioética que proponen la adopción prenatal, tal y como permite la ley, y otros que defienden descongelarlos para «dejarlos morir».
Mónica López Barahona

Entrevista
Mónica López Barahona: «La adopción prenatal de embriones nunca puede ser una alternativa para seguir congelándolos»

Guillermo Altarriba Vilanova

Grande lo sintetiza así: «Aquí ya nos tenemos que mover en el ámbito de 'lo menos malo', nunca de una opción moralmente buena. Así que con cualquiera de las dos opciones, que además en ambos casos contempla la ley, para que el mal cese, lo imprescindible es que no se sigan creando más embriones a través de técnicas de fecundación artificial, porque si no, sólo estaríamos colaborando con el mal, enriqueciendo a una industria que instrumentaliza la vida humana hasta el punto de dejarla congelada».

Y, aunque no tengan voz, la existencia inmensamente digna de más de 100.000 seres humanos, hijos abandonados en tanques congeladores de España, dan fe a sus palabras. 

 https://www.eldebate.com/familia/20260422/100000-hijos-congelados-espana-problema-creciente-embriones-abandonados-laboratorios_409477.html

sábado, 26 de septiembre de 2026

 Os hago un resumen del gravísimo, asunto de la financiación de laboratorios para experimentos de ganancia de defunción, patrocinada por el doctor Fauci:


Este es un tema de enorme relevancia que ha vuelto a estallar con mucha fuerza en la escena pública y de inteligencia estadounidense.

Tulsi Gabbard (como Directora de Nacional de Inteligencia de EE. UU.) acaba de desclasificar una serie de archivos de inteligencia de alto secreto relacionados con los orígenes del COVID-19. En sus declaraciones, Gabbard lanza acusaciones directas y muy graves contra el Dr. Anthony Fauci, el Instituto de Virología de Wuhan (la ciudad en China a la que te refieres) y la financiación de experimentos de ganancia de función.

Para entenderlo de forma clara, aquí tienes el desglose de lo que Gabbard ha declarado y lo que contienen estos documentos:

## 1. La acusación central: Manipulación y desvío de la investigación

Gabbard afirma que el Dr. Fauci utilizó activamente su enorme peso político y sus relaciones con la comunidad de inteligencia de EE. UU. para protegerse a sí mismo y desviar cualquier investigación que apuntara a que el virus pudo haber salido de un laboratorio en Wuhan.

Según la documentación liberada:

 * Guía sesgada: Cuando el presidente Joe Biden ordenó a las agencias de inteligencia investigar el origen del COVID-19 en 2021, Fauci entregó al personal de inteligencia una lista "filtrada" de virólogos y expertos a los que debían consultar. Gabbard alega que Fauci seleccionó deliberadamente a científicos que defendían firmemente la teoría del origen natural del virus para enterrar la hipótesis del escape de laboratorio.

 * Cultura de presión: Gabbard denunció que los analistas de inteligencia que querían investigar de forma seria la teoría del laboratorio o que disentían de la narrativa oficial sufrieron represalias, intimidación y frenos en sus carreras profesionales. Su mensaje fue rotundo: *"El mensaje era claro: ve con la corriente o sé castigado"*.

## 2. Los experimentos de "Ganancia de Función" en Wuhan

La ganancia de función (*gain-of-function*) es un tipo de investigación científica en la que se manipulan genéticamente virus o patógenos para hacerlos más infecciosos o letales, con el argumento teórico de adelantarse a futuras pandemias y crear vacunas.

 * La conexión con EE. UU.: Los documentos desclasificados vinculan la financiación del NIAID (el instituto de salud que dirigía Fauci) a través de organizaciones intermediarias (como EcoHealth Alliance) con el Instituto de Virología de Wuhan, donde se realizaban este tipo de investigaciones con coronavirus de murciélagos.

 * Violación de la moratoria: Gabbard y los críticos de Fauci recuerdan que en ese momento existía una moratoria federal (una prohibición temporal) en EE. UU. para financiar este tipo de experimentos tan peligrosos debido al riesgo extremo de una emergencia de salud pública si algo salía mal.

## 3. La acusación de mentir bajo juramento (Perjurio)

Uno de los puntos más explosivos de las declaraciones de Gabbard es que afirma que Fauci mintió descaradamente al Congreso bajo juramento en sus comparecencias.

 * Durante su testimonio en 2024, a Fauci se le preguntó repetidamente si se había comunicado con agencias de inteligencia como el FBI o la CIA para hablar sobre investigaciones virales o el COVID-19. Él respondió que *"no, que él supiera"*.

 * Gabbard afirma que los correos electrónicos y registros internos desclasificados muestran exactamente lo contrario: que Fauci estuvo en contacto directo y constante con oficiales de inteligencia participando en las revisiones sobre el origen del COVID-19.

Además, los archivos de Gabbard revelan que un informante (*whistleblower*) ya había advertido internamente en agosto de 2021 que Fauci estaba mintiendo al Senado cuando el senador Rand Paul lo interrogó sobre la ganancia de función.

## La otra cara: ¿Qué dice el Dr. Fauci?

Por su parte, el Dr. Anthony Fauci siempre ha rechazado tajantemente estas acusaciones, calificándolas en el pasado de "absurdas" y "pretextos políticos".

Fauci ha defendido que el dinero estadounidense otorgado no se usó para investigaciones de ganancia de función peligrosas (argumentando diferencias técnicas en la definición de lo que constituye ganancia de función) y mantiene que, aunque no descarta un accidente de laboratorio, la evidencia científica que él considera válida se inclina hacia una transmisión natural de animal a humano.

A pesar de la desclasificación de estos documentos por parte de Gabbard, las agencias de inteligencia de EE. UU. siguen formalmente divididas y no han emitido una conclusión única y definitiva sobre si el COVID-19 nació en la naturaleza o se escapó de aquel laboratorio de Wuhan. Sin embargo, este movimiento pone contra las cuerdas la narrativa oficial de los primeros años de la pandemia.

Telegram/elaullador

viernes, 25 de septiembre de 2026

Repensar la maternidad, por Mónica España

 Hace dos días estuve conversando con dos amigos sobre toros, persona y aborto –lo sé, temas ligeritos para pasar la tarde–. Durante toda la discusión me limité a preguntarles genuinamente qué entendían que era la persona, es decir, qué hace que alguien sea persona o no, pues pensaba que, al referirse a los toros como personas, tendrían un pensamiento afín al de Peter Singer (que es un autor cuya confrontación me encanta). Sin embargo, no obtuve más que un “no lo sé y no tengo por qué saberlo”.

Este “no lo sé y honestamente no tengo por qué saberlo” me ha hecho reflexionar sobre la cultura de la vida y del descarte. Para la mayoría de personas a favor del aborto, preguntarse sobre la dignidad humana del no nacido –es decir, si es una persona o no– carece de valor porque es una cuestión de los derechos de la mujer a elegir. En otras palabras, no importa si estamos matando a una persona humana, porque lo importante aquí es que la mujer decida dar a luz o no al bebé. Para ellos, el aborto –aunque conlleve matar a un inocente indefenso– es el mal menor frente al mal mayor, que es la maternidad. Parece preferible permitir que un “médico” aspire, desgarre o provoque un paro cardíaco (o inanición en el caso del aborto químico) con el consentimiento de la madre, que permitir que una madre dé a luz al hijo que crece en su interior.

La mayoría de mujeres, como el resto de la humanidad, no necesitamos tanto que nos quiten el yugo que supone la maternidad, sino que el amor lo vuelva ligero. No somos seres superficiales y egoístas que solo hallan felicidad en una vida sin vínculos reales y estables, sin responsabilidades, sin compromiso ni sacrificio. No queremos una vida sin peso, sino una vida en la que ese peso tenga sentido. No se trata tanto de “liberarse” de la maternidad como de descubrir, a través de la mirada de los demás, que la maternidad es el don de participar de una manera única en el milagro de la vida.

Quizás deberíamos preguntarnos si la única solución que ofrecemos es suprimir la capacidad de “sufrir el problema”, es decir, la fertilidad, y, en último término, “acabar con el problema”, es decir, con el hijo concebido. O quizá haya otra opción, aquella que pasa por la cruz: una opción que implique llevar el yugo, pero nunca sola ni olvidada; que nos vea por lo que somos y valore aquello que nos hace únicas, en vez de exigirnos actuar como hombres solo porque lo nuestro no “empodera”; que decida apostar por nuestra capacidad de maternar, ya sea física o espiritualmente, y por nuestra capacidad de consolar, escuchar, cuidar y dulcificar cualquier ambiente.

Todo esto nos lleva, como sociedad, a una pregunta: ¿cómo hemos llegado a esto? A una cultura que habla de la maternidad como condena en vez de bendición. Es evidente que algo estamos haciendo mal como sociedad si la mujer siente que ser madre es motivo de vergüenza y no de orgullo. Quizás debemos preguntarnos si le damos a la maternidad la dignidad que le corresponde, si cuidamos a las mujeres embarazadas con la comprensión y ternura que se merecen, si somos capaces de ver la belleza en su barriga, en sus varices o en la cicatriz de cesárea, si apreciamos lo suficiente lo que significa dar a luz.

También deberíamos preguntarnos si empatizamos realmente con los padres que van a misa, viajan o salen a comer con sus hijos; si sonreímos cuando vemos a los niños jugar; si celebramos a cada persona con alguna discapacidad que vemos; o si reclamamos y hablamos como corresponde sobre la necesidad de mejorar la asistencia obstétrica y ginecológica pública.

La cultura de la vida no se reduce únicamente a estar en contra del aborto ni a argumentar o legislar en favor del no nacido. Crear una cultura de la vida...

    Es admirar a cada mujer que tuvo la valentía de cuestionar que solo el trabajo o la fama la harán libre. 
    Es aplaudir a cada mujer adolescente y adulta que decide no castigar a su hijo no nacido por los errores de otros. 
    Es sufrir, con humor y paciencia, los cambios de humor de las mujeres embarazadas que tenemos cerca. 
    Es atender sonriendo y sin reprochar a las embarazadas que pasan el día en urgencias, o que te interrogan sobre el queso o la limpieza de los tomates, por ejemplo. 
    Es ver el tabernáculo o arca donde durante nueve meses se ha gestado una vida en la barriga, en las varices o en las cicatrices. 
    Es visitar y preocuparse primeramente por la madre que acaba de parir. 
    Es comprender con una sonrisa a los padres cuyos hijos tienen una pataleta en el bus, avión, tren o restaurante, especialmente a aquellos padres que quieren inculcar a sus hijos la fe llevándoles a misa, en vez de mirarles con dureza y reproche. 
    Es dejar que los niños jueguen, ya sea en el parque, urbanización, piscina o en su casa (aunque se oiga por todo el edificio). 
    Es mirar con admiración a las familias que apostaron por la dignidad de sus hijos pese a malformaciones o discapacidades, no con pena sino con gratitud. 
    Es ofrecer una alternativa a una falsa solución que elimina al hijo concebido y desprecia el valor de la fertilidad, proponiendo en su lugar un camino que pase por la cruz y, en lugar de quitarnos el yugo, lo aligere con amor; una alternativa que reconozca en las mujeres una grandeza capaz de sostener la vida, acompañarla y embellecerla, incluso cuando duele. 

Crear una cultura de la vida es atrevernos a redescubrir la maternidad, la paternidad y el milagro de la vida con los ojos de Dios. Y, para ello, pedirle que nos haga comprender que lo que recibimos de Él se debe cuidar.

 https://www.religionenlibertad.com/opinion/260109/descarte-cruz-repensar-maternidad_115698.html

jueves, 24 de septiembre de 2026

La pared. Shakira


 

Yo no he cambiado

 Ha cambiado el mundo a mi alrededor. Lo que antes era ser normal, ahora es ser extremista, conspiranoico, radical, fascista, loco.

Yo sólo he cometido el delito de seguir pensando igual, de ser amando la nación. La familia, la vida, las tradiciones de nuestros mayores.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

En què consiste ser español? , por Luis Ventoso


¿En qué consiste ser español?

¿Se puede presumir de «orgullo de España» si estás contra su lengua, su historia, su fe y parte de su alta cultura?

18 abr. 2026 - 01:30 Act. 18 abr. 2026 - 14:11

De cara a intentar una quimérica remontada, y más ahora que se acercan las elecciones en la españolísima Andalucía, Sánchez ha incorporado a sus latiguillos propagandísticos el «orgullo de ser español».


Es de un notable descaro que se envuelva en la bandera, tratándose de un gobernante que tolera y jalea que se persiga abiertamente la lengua española en dos regiones, que abraza la leyenda negra al dictado de la izquierda indigenista hispanoamericana, que reniega de toda la alta cultura española que no sea de izquierdas y que abomina del pasado y el presente católico del país, que está en su médula fundacional, al igual que la monarquía, que tampoco le va, por la sencilla razón de que los reyes no son Él y Begoña.


El presidente del «orgullo de ser español» considera además que no existe una nación española, sino una «nación de naciones». Un sofisma hueco, una majadería conceptual del PSOE, que equivale a proclamar que no existe el concepto «botella de vino», sino la suma de corcho, cristal y zumo de uva fermentado.


El presidente del «orgullo de ser español» gobierna al dictado de los más tenaces enemigos de España, admite sus exigencias discriminatorias, se arrastra por Bruselas a su dictado implorando que la UE adopte el catalán –en detrimento de la lengua opresora– y desguaza el Estado con constante cesión de competencias.


¿En qué consiste hoy ser español? La respuesta del PSOE sería algo así: español es toda persona que viva en España, aunque acabe de llegar hace diez minutos y carezca de un certificado de penales, y que comparta que estamos en una nación de naciones plural y diversa, plurilingüística, confederal, socialista-igualitaria, ecologista, feminista y pro homosexualista. Eso viene a ser España para el sanchismo.


Entonces, ¿qué nos une realmente?, ¿en qué consiste ser español? En primer lugar figuran la lengua y la cultura, principal pegamento de un país. Por eso los separatistas hacen un extremo hincapié en fomentar las suyas, «identitarias», inventando un pasado mitificado allá donde no llega la realidad histórica. En segundo lugar, somos españoles porque tenemos una larguísima historia compartida, que está ahí y presenta muchos pasajes dignos de legítimo orgullo. Otro lazo indispensable para que exista un país son unas instituciones, unas leyes y una educación comunes. Por eso el mal concebido modelo autonómico, desarrollado a tirones y a salto mata, ha acabado debilitando la unidad nacional y creando extrañamiento hacia la idea de España.


Nuestro país es además inconcebible sin el catolicismo, porque alentó el hito fundacional de la Reconquista y la atrevidísima empresa de los descubrimientos de Ultramar, dibujó la moral de los españoles y continúa siendo la fe mayoritaria. También cohesiona la Corona, por eso los separatistas no la tragan. Como dijo en su día Picasso con clara simplicidad, «soy monárquico porque en España siempre ha habido un rey».


Por supuesto nos unen una idiosincrasia y unos hábitos de vida propios. De Lugo a Almería y de Tarragona a Granada, nada más pisar la calle se percibe que estás en el mismo país, aunque existan peculiaridades locales (lo que no ocurre si cruzas de Tui a Valença do Miño, o de San Sebastián a Biarritz, pues te notas en otro país). Los españoles comemos a las dos y pico y cenamos entre nueve y diez. Salimos de cañas y de tapas. Somos del Zara y el Mercadona, allá donde vivamos. Escuchamos a Herrera y la Ser y vemos El Hormiguero y MasterChef (muy a pesar de los separatistas, que por eso dilapidan fortunas en sus cadenas autonómicas).


Seguimos las mismas ligas de fútbol y baloncesto y admiramos a idénticos héroes (en estos momentos, Alcaraz). Inventamos el pincho de tortilla y somos la patria del jamón serrano. Compartimos polémicas políticas y hasta los marujeos de la tele rosa. El núcleo periodístico y tertuliano de la capital, Madrid, se proyecta en toda España, marcando la agenda y la conversación (también para pesar de Barcelona y Bilbao). Somos un pueblo cordial como pocos, jovial y parlanchín. También envidioso, y a veces liante y demasiado polvorilla. Aunque somos de quejarnos por todo, al final llevamos impreso un cierto optimismo resistente, que quizá tenga que ver con la luz de una climatología benigna. Cuando vienen mal dadas siempre pensamos que «mañana será otro día».


Por supuesto disfrutamos y nos une el tercer idioma más hablado del planeta y un arsenal cultural de una categoría al alcance de contadas naciones. España es el país de Cervantes, la Escuela de Salamanca, Velázquez, Goya y Picasso, Tomás Luis de Victoria, Falla y Albéniz, las colosales catedrales góticas y la poesía de Garcilaso, Teresa de Jesús, Juan Ramón, Rosalía, o Lorca. Si me pidiesen mi definición, diría que «España es una esperanza siempre en marcha, un país con corazón».


España es mucho bicho y no pueden con ella, aunque la vayan debilitando (hasta han forzado al propio Rey a firmar la amnistía del golpe catalán y pedir perdón al indigenismo). La huida hacia adelante de un irresponsable sin escrúpulos no va a cepillarse en siete años tantos siglos de historia compartida. Pero ojo: la nación se crea desde la política y la cultura. Ellos lo hacen de sol a sol, mientras nosotros lo estamos descuidando de manera temeraria. Por eso es tan importante, por ejemplo, la existencia de este periódico.

https://www.eldebate.com/opinion/20260418/consiste-espanol_407894.html

martes, 22 de septiembre de 2026

Otra de mis canciones favoritas


 

Mis hijos

 En mayo casé a mí hija pequeña, en septiembre a la mediana,con un mejicano. El mayor ya es pareja de hecho con su novia y tienen una niña.

Siento que ya hemos cumplido. Nuestros hijos tienen sus propias familias y quiera Dios que sean para siempre. Lo dejo en Sus manos.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Cien años de la Cristiada. Cuando Méjico prefirió la guerra a renunciar a Dios

Cien años de la Cristiada: cuando México prefirió la guerra antes que renunciar a Dios

No fue un simple conflicto de principios del siglo XX: la Guerra Cristera, o la Cristiada, fue la guerra religiosa más dramática, sangrienta y desconocida de la historia de América, resultado de un Estado que buscaba la secularización forzosa y de una sociedad que se negó a que le extirparan su identidad católica.


Cien años después de que los primeros campesinos y guerrilleros se lanzaran al monte, el episodio sigue siendo la herida más profunda en la historia moderna de México. Aquel episodio no nació de la improvisación ni del fanatismo, sino de un marco legal claramente definido: la Constitución de 1917, que sentó las bases de la persecución religiosa que marcaría a México durante décadas.

Aquel texto legal incorporó artículos anticlericales diseñados para someter a la Iglesia al control absoluto del Estado– a imitación de la imposición de los principios anticlericales de la Revolución Francesa–prohibiendo a las instituciones religiosas dirigir escuelas, eliminando las órdenes monásticas y despojando a los templos de su capacidad legal para poseer bienes.

La situación alcanzó su punto de ruptura en 1926, cuando el presidente Plutarco Elías Calles promulgó la ley que lleva su nombre, una reforma penal que prohibía a los sacerdotes vestir sotana en público y expulsaba a los clérigos extranjeros, limitando drásticamente el ejercicio del culto.


Ante el asedio legal y para evitar «todo acto que pudiera significar o ser interpretado por los fieles como una aceptación de la ley misma», la respuesta de la Iglesia fue una medida sin precedentes: el 31 de julio de 1926 se suspendió el culto público en todo el país, tras el rechazo de la Santa Sede a la Ley Calles. El historiador Jean Meyer, máximo experto en el movimiento cristero, explica a Aciprensa que sería precisamente esta «suspensión de los servicios religiosos» lo que marcó el inicio de la contienda armada, una lucha que brotó desde el corazón del pueblo y el campesinado de estados como Jalisco, Guanajuato y Michoacán.

¡Viva Cristo Rey!»

Aunque la jerarquía eclesiástica predicó inicialmente una resistencia pacífica, el gobierno puso en marcha una política sistemática de arrestos e intimidación que pronto escaló hacia las ejecuciones y una represión abierta y violenta por parte del Ejército que hizo desbordar el sentimiento popular.


Fue «el pueblo, ‘el indio’», quien reaccionó, señala el historiador, y lo hizo de manera violenta porque «la Iglesia era más que un edificio de piedras apiladas y el sentimiento popular había sido tocado en lo más profundo, ya que lo profano y lo sagrado están inextricablemente entrelazados».


De esa fractura, el pueblo empezó a armarse de forma espontánea y aparecieron las primeras guerrillas que se lanzarían al combate al grito de «¡Viva Cristo Rey!». No los movía una elaboración teológica ni grandes distinciones doctrinales, sino —como explica a Aci Prensa el obispo Pedro Pablo Elizondo Cárdenas— «era algo del corazón y del sentimiento religioso, del amor a su fe».

200.000 vidas por la fe

En el fragor de la batalla y el paredón surgieron figuras que hoy son pilares de la devoción mexicana. El laico Anacleto González Flores, apodado el «Maestro Cleto», lideró la resistencia pacífica antes de su martirio, mientras que el joven José Sánchez del Río o Joselito, como le llaman en tierras mexicanas, con apenas 14 años se unió a la causa convencido, como explicó a su madre, de que «nunca había sido tan fácil alcanzar el cielo como ahora, y no quiero perder la oportunidad»


Joselito fue sometido a torturas extremas: le cortaron las plantas de los pies, lo desollaron y lo golpearon con saña. Además, le quitaron los zapatos y lo obligaron a caminar descalzo mientras la sangre corría por sus pies. Durante un trayecto de diez calles, desde su parroquia hasta el cementerio —un calvario impuesto por sus verdugos—, José soportó insultos, amenazas y brutales golpes sin dejar de responder con el mismo grito: «¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!». El joven mártir mexicano fue canonizado el 16 de octubre de 2016, un evento que reunió en la plaza de San Pedro a cerca de ochenta mil personas.


También la imagen del jesuita Miguel Agustín Pro, fusilado con los brazos en cruz en 1927, se convirtió en uno de los emblemas más impactantes de la brutalidad de la represión y persecución. Se estima que esta lucha por la libertad religiosa costó la vida a más de 200.000 personas.

México, un país marcado por la fe

La guerra terminó oficialmente en 1929 con los llamados «Acuerdos», pero la paz fue, para muchos, un espejismo. Aunque el gobierno de Emilio Portes Gil se comprometió a no aplicar las leyes persecutorias, no se realizó ningún cambio constitucional. Los registros históricos sugieren que murió más gente por represalias tras la firma de la paz que durante los propios combates, prolongándose la resistencia en una segunda etapa marcada por la precariedad y el abandono.


No fue hasta 1992 cuando México restableció formalmente las relaciones con la Santa Sede y reconoció la personalidad jurídica de la Iglesia. Aunque la persecución abierta quedó atrás, parte del marco legal nacido del anticlericalismo revolucionario sigue vigente: las leyes aún prohíben a los ministros de culto gestionar medios de comunicación y mantienen bajo propiedad nacional todos los templos construidos antes de 1992.

Hubo un ganador militar absoluto en esta guerra? La respuesta más sencilla sería hablar de una especie de 'empate', pero reducirlo a eso sería demasiado simplista. Lo que lograron los cristeros, al igual que los campesinos católicos de la región francesa de La Vendée, fue poner en jaque la propia supervivencia del proyecto revolucionario. Más allá de la derrota o victoria militar, los cristeros dejaron en evidencia la fuerza de la fe en México: pese a la persecución más violenta, la dimensión religiosa del país se manifestó con claridad, consolidándolo como uno de los países más católicos del mundo.


Los cristeros protagonizaron una resistencia épica contra un Estado totalitario surgido de la revolución. Campesinos y laicos lucharon hasta la muerte para defender lo que consideraban inviolable: su fe, expresada en el grito que los unía y los impulsaba a seguir adelante, «¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva Cristo Rey!».

El levantamiento armado contra la persecución religiosa de Plutarco Elías Calles recuerda la vigencia de una herida que marcó la historia del país y el legado de más de 200.000 católicos que perdieron su vida en defensa de la fe

María Rabell GarcíaMaría Rabell García

Corresponsal en Roma y El Vaticano

 https://www.eldebate.com/religion/20260124/cien-anos-cristiada-cuando-mexico-prefirio-guerra-antes-renunciar-dios_377257.html

domingo, 20 de septiembre de 2026

Firma contra el transgenerismo de menores en Colombia

 Samuel Adrián, creador del documental «Colombia: Fábrica de Niños Trans», fue detenido al llegar a Colombia.



Firma para exigir que la Defensoría del Pueblo intervenga con urgencia, examine las posibles irregularidades y vele por su seguridad y sus derechos.



Y al Presidente Abelardo de la Espriella revise el caso.



En su documental, Samuel denunció irregularidades relacionadas con procedimientos de transición de género en menores de edad en Colombia. Sus denuncias provocaron una fuerte controversia.



Según la información publicada, la orden de arresto se originó en un proceso por desacato a una resolución que exigía retirar determinados fragmentos del documental. Samuel sostiene que la medida limita su libertad de expresión.



Su seguridad, su integridad física y su acceso a una defensa deben estar protegidos mientras permanezca bajo custodia.



La protección de los menores es un asunto de interés público. Investigar y debatir sobre los procedimientos a los que son sometidos requiere libertad de expresión y respeto a los derechos de todas las personas involucradas.



Por eso, es urgente que la Defensoría examine el caso: que verifique las condiciones de detención, revise las posibles vulneraciones al debido proceso y promueva las medidas de protección necesarias ante las autoridades competentes.



Tu firma suma una exigencia clara: transparencia sobre el procedimiento y garantías efectivas para Samuel Adrián.



¡Firma ahora y pide a la Defensoría del Pueblo que intervenga para proteger su seguridad y sus derechos

https://cgo.ac/scUQgUrT4

Stephen Hawking: no importa lo difícil que la vida parezca. Siempre hay algo que puedes hacer y tener éxito en ello, por Sara Duque

En una época marcada por la incertidumbre y la aceleración constante, algunas voces del pasado reciente resurgen con una claridad casi incómoda. Entre ellas, la de Stephen Hawking, uno de los científicos más influyentes del siglo XX y principios del XXI, cuya vida trascendió con creces el ámbito académico. A los 70 años, el físico británico dejó una reflexión que hoy circula con fuerza renovada: «No importa lo difícil que la vida parezca, siempre hay algo que puedes hacer y tener éxito en ello». Más que una frase motivacional, se trata de una síntesis de su propia experiencia vital y de una mirada profundamente realista sobre la condición humana.


La cita, ampliamente difundida, tiene su raíz en intervenciones públicas del científico, especialmente en el discurso que pronunció durante la ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. En aquella ocasión, Hawking apeló directamente a la diversidad y al potencial individual. «Siempre hay algo en lo que uno es bueno», afirmó ante millones de espectadores, para añadir a continuación que «siempre hay algo que puedes hacer, en lo que puedes triunfar». No era una declaración abstracta. Provenía de alguien que, diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica a los 21 años, desafió durante décadas los pronósticos médicos y redefinió los límites entre discapacidad y capacidad.


Haz lo que puedas dentro de tus limitaciones

El valor de estas palabras no reside únicamente en su carga inspiradora, sino en su contexto. Hawking no negaba la dificultad ni minimizaba el sufrimiento. Su mensaje partía de la aceptación de la adversidad como punto de partida, no como excusa para la inacción. En un mundo que a menudo oscila entre el optimismo superficial y el pesimismo paralizante, su planteamiento introduce un tercer camino, el de la acción consciente dentro de las propias limitaciones.


Albert Einstein, filósofo de la ciencia, lo adelantó en 1930: «El valor de un hombre debería verse en lo que da y no en lo que es capaz de recibir»

Albert Einstein, filósofo de la ciencia, lo adelantó en 1930: «El valor de un hombre debería verse en lo que da y no en lo que es capaz de recibir»

Sara Duque

Desde una perspectiva periodística, resulta relevante observar cómo esta idea ha sido reinterpretada en distintos momentos. Durante la última década, marcada por crisis económicas, transformaciones tecnológicas y una pandemia global, la frase ha circulado en redes sociales, artículos de opinión y discursos institucionales. Sin embargo, su reiteración no siempre ha ido acompañada de una comprensión profunda. Convertida en eslogan, corre el riesgo de perder el matiz que la hacía poderosa.


Francis Bacon, filósofo, lo avisó en 1625: «Lo importante de la felicidad son los amigos; duplican las alegrías y reducen las penas»

Ikigai

Porque lo que Hawking proponía no era una fe ciega en el éxito, sino una invitación a identificar las propias fortalezas, incluso en escenarios adversos. Este enfoque conecta con corrientes contemporáneas de pensamiento que ponen el acento en la resiliencia y en la capacidad de adaptación. Pero, a diferencia de ciertos discursos actuales, evita caer en la responsabilización excesiva del individuo. No todo depende de la voluntad, pero siempre existe un margen de acción.


Erich Fromm, psicólogo y psicoanalista, ya lo anticipó a sus 76 años: «La felicidad depende del modo de vida, no del consumo»

Erich Fromm, psicólogo y psicoanalista, ya lo anticipó a sus 76 años: «La felicidad depende del modo de vida, no del consumo»

Sara Duque

La historia personal del científico refuerza esa lectura. A pesar de la progresiva pérdida de movilidad y de la dependencia tecnológica para comunicarse, Hawking desarrolló contribuciones fundamentales a la cosmología, popularizó la ciencia a través de obras accesibles y se convirtió en un referente cultural global. Su trayectoria demuestra que el éxito no es una categoría única ni universal, sino una construcción que puede adoptar múltiples formas.


En este sentido, su mensaje adquiere una dimensión social. Al afirmar que cada persona puede encontrar un ámbito en el que destacar, también cuestiona los modelos tradicionales de éxito, muchas veces limitados a parámetros económicos o profesionales. La diversidad de capacidades, lejos de ser un obstáculo, se presenta como un recurso. En el contexto de los Juegos Paralímpicos, esta idea cobra aún más sentido, al visibilizar talentos que históricamente han sido relegados.

https://theobjective.com/lifestyle/2026-04-20/stephen-hawking-ya-aviso-a-sus-70-anos-no-importa-lo-dificil-que-la-vida-parezca-siempre-hay-algo-que-puedes-hacer-y-tener-exito-en-ello/

sábado, 19 de septiembre de 2026

Ni el ascenso, ni el coche nuevo ni esas vacaciones soñadas, por Catalina Pidal

 Nos ha pasado a todos. Te suben el sueldo y piensas: “Ahora sí, ahora voy a estar más tranquilo”. O te compras ese móvil que llevabas meses mirando, o por fin entras en la casa con la que soñabas. Y durante unos días —o unas semanas— estás encantado de la vida. Todo brilla más.


Te vienes arriba. Pero pasa el tiempo, y lo que parecía un salto enorme acaba siendo… bueno, tu día a día.


Eso, ni más ni menos, es la adaptación hedónica. Un nombre un poco técnico para una cosa muy humana: nos acostumbramos enseguida a lo bueno y a lo malo, y tendemos a volver a un nivel bastante estable de felicidad.


Vamos, que el cerebro tiene una habilidad tremenda para convertir lo extraordinario en costumbre.


Ya en 1971, los psicólogos Brickman y Campbell hablaron de esta especie de “cinta de correr” de la felicidad.


Tú corres, consigues algo, sientes el subidón… pero al cabo de un tiempo vuelves a un punto parecido al de antes.


Como si la vida te dijera: “Muy bien, disfrútalo, pero no te emociones demasiado que esto se convierte en rutina en un plis”.


Y si lo pensamos bien, tiene bastante sentido. El ser humano está hecho para adaptarse. Si no, viviríamos en una montaña rusa emocional permanente. El problema llega cuando confundimos esa emoción inicial con felicidad duradera, y nos montamos la película de que la siguiente compra, el siguiente ascenso o el siguiente capricho sí nos va a llenar del todo.


Pero no suele pasar.


Hay estudios muy curiosos sobre esto. Uno de los más famosos comparó a ganadores de lotería con personas que habían sufrido accidentes graves. Lo sorprendente fue ver que, pasado un tiempo, los ganadores no eran muchísimo más felices de forma estable por haberse hecho ricos de golpe. El pelotazo económico daba alegría, claro, pero no cambiaba para siempre su nivel de bienestar. Y al mismo tiempo, muchas personas que habían pasado por experiencias durísimas acababan recuperando parte de su equilibrio emocional. Es decir: el ser humano se acostumbra. Para bien y para mal.


En la vida cotidiana se ve clarísimo. Ese coche nuevo que olía a gloria bendita al principio, a los seis meses ya es “el coche”. La casa nueva, que al estrenarla te parecía un palacio, luego empieza a enseñarte vecinos ruidosos o una cocina que podría ser más grande. Y el teléfono último modelo, que enseñabas con orgullo, termina siendo una herramienta más… mientras ya le echas el ojo al siguiente.


Aquí entra también el consumismo. Como sabemos que la ilusión se nos va apagando, buscamos otra dosis: otra compra, otro cambio, otro objetivo. Y así vamos empalmando deseos.


El sistema económico, de hecho, vive muy a gusto con esta dinámica pues siempre hay algo nuevo que venderte para que sientas que ahora sí te falta poco para ser feliz del todo.


Pero la ciencia lleva tiempo diciendo que las metas puramente materialistas —dinero, estatus, imagen, competir con otros— dan una satisfacción bastante floja a largo plazo. En cambio, lo que suele dejar poso de verdad son otras cosas como las relaciones cercanas, cuidar a los tuyos, compartir, vivir experiencias de ayuda a los demás.


Esto no significa que tener una casa mejor o ganar más dinero esté mal. Ni mucho menos. El dinero da seguridad, comodidad y margen para vivir mejor.


El asunto está en no cargar esas cosas con una misión que no pueden cumplir.


Un sueldo mejor puede ayudarte mucho, pero no va a resolver por sí solo tu vida interior. Un móvil nuevo puede alegrarte la semana, pero no darte paz mental.


La buena noticia es que se puede poner freno a esa adaptación tan rápida. ¿Cómo? Prestando más atención a lo que sí alimenta el bienestar de forma más estable.


En el fondo, la lección es bastante sencilla y muy de andar por casa, está bien disfrutar de lo material, pero no conviene apoyarse del todo en ello para ser feliz. Porque lo nuevo se pasa. Lo que permanece más es cómo vives, con quién compartes la vida, a quien se la regalas y dónde pones cada día la atención.


La felicidad duradera no viene en caja, ni con pantalla brillante, ni con nómina más gorda. Suele venir por otro lado. Más humilde, tan humilde como que nació en el portal de Belén. Todo muy sencillo pero bastante más sólido.

https://www.forumlibertas.com/ni-el-ascenso-ni-el-coche-nuevo-ni-esas-vacaciones-sonadas/

viernes, 18 de septiembre de 2026

Objetivo: alcanzar el gran Israel

 Lo digo aquí sin rodeos: si Hezbolá no se rinde, les arrebataremos cada vez más territorio.” Son las últimas declaraciones del ministro de Finanzas Israelí, Bezalel Smotrich, dejando claro que la expansión territorial que está ejerciendo el gobierno de Israel a costa de sus vecinos no va a detenerse a corto plazo. Así, desde la creación de la llamada "Línea Amarilla" en el sur de Líbano y Gaza hasta la desaparición definitiva de la "Línea Verde" en los territorios palestinos creada en 1949 y reconocida por la ONU, las fronteras de la región se siguen moldeando a medida que el conflicto continúa.
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La idea del Gran Israel

Entre finales de 2024 y mediados de 2026, la cifra total de nuevos territorios anexados por Israel se sitúa entre los 970 y los 1.025 kilómetros cuadrados según un informe realizado el 15 de mayo por el Carnegie Endowment for International Peace. Así, mientras el ejército israelí (IDF) opera bajo la premisa de la supervivencia y la autodefensa, algunos expertos y analistas como Daniel Levy (Ex-negociador de paz israelí y Presidente del U.S./Middle East Project) argumentan que el poder político israelí busca instrumentalizar estas anexiones para fijar nuevas fronteras hasta alcanzar los territorios del Gran Israel (en hebreo, Eretz Yisrael Hashlemah, "La Tierra Completa de Israel"). 
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Según la biblia (y dependiendo de su interpretación), Yahvé le concede las tierras que van desde el río Eufrates hasta el Nilo al pueblo elegido de Israel (Génesis,15:18-21). En el siglo XX, el concepto se secularizó y se convirtió en un proyecto político gracias a Ze'ev Jabotinsky, el fundador del Sionismo Revisionista (la corriente de la que hoy desciende el partido Likud). Jabotinsky se oponía a la división que propuso el Imperio Británico para la región e hizo y exigía que el futuro Estado judío se estableciera en ambas orillas del río Jordán (lo que incluía a la actual Jordania).
El Independiente Gráficos
El Independiente Gráficos

A día de hoy esta idea de territorio es defendida por las fuerzas ultraderechistas del país hebreo como el propio Smotrich o figuras políticas como Itamar Ben-Gvir (Ministro de Seguridad Nacional), entre otros grupos políticos.
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Más allá del Golán 

Las ganancias territoriales de Israel se producen en varios frentes. En el norte, estando inicialmente replegado tras los Altos del Golán (ocupados en 1967 y anexados en 1981), el ejército israelí ha aprovechado la inestabilidad política en Siria tras la caída del régimen de Bashar al-Ásad a finales de 2024 para adentrarse profundamente en las fronteras sirias. La tropas israelíes atravesaron la zona de amortiguación de la ONU, la zona desmilitarizada de Quneitra, a pesar de advertencias y quejas de organismos como Amnistía Internacional, los cuales han documentado la demolición de viviendas civiles sirias y la construcción de bases militares permanentes y carreteras para uso militar. 

Entre finales de 2025 y primavera de 2026, el Primer Ministro de Israel, Binyamin Netanyahu, oficializó el establecimiento de una "zona de amortiguación de seguridad" delimitada por lo que bautizó como la Yellow Line (Línea Amarilla). Esta franja absorbe partes de Siria para blindar el flanco norte contra las “amenazas de invasión” empujando así la frontera aún más hacia el este de las montañas del Golán.
Los puentes sobre el río Litani

Lo que comenzó como una serie de infracciones por parte de los dos contendientes al cese al fuego derivó el pasado 2 de marzo de 2026 en el estallido de una nueva guerra abierta en Líbano. Las operaciones terrestres de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), iniciadas a mediados de ese mes, están redefiniendo las fronteras del sur del país del cedro.

El Ministerio de Defensa israelí anunció una campaña destinada a destruir la infraestructura fronteriza de Hezbolá y ocupar el territorio libanés hasta el curso del río Litani donde los puentes clave sobre este río han sido destruidos para aislar por completo el sur de Líbano del resto del país. A causa de esto, ya son varias las agencias internacionales (como Oxfam) que denuncian como Israel estaría aplicando una estrategia de "zona de amortiguación vacía", donde los desplazamientos forzosos masivos y la demolición total de aldeas fronterizas libanesas buscan impedir una vuelta de la población civil a sus hogares, fijando una presencia militar permanente en la zona.
Soldado de la IDF con un parche que reza: "La tierra prometida de Israel".
Soldado de la IDF con un parche que reza: "La tierra prometida de Israel".
El desmoronamiento definitivo de la "Línea Verde"

Hacia el interior, el gobierno isralí busca la absorción legal e institucional de los territorios palestinos mediante estrategias como la anexión formal a través de Jerusalén. A principios de 2026, el gabinete israelí avanzó planes para un nuevo asentamiento masivo que extiende de facto los límites municipales de la ciudad de Jerusalén hacia el interior de Cisjordania. Medios locales, como The Times of Israel detallan que esta medida busca "difuminar la Línea Verde" de 1949 que dividió a Cisjordania en dos, fragmentando permanentemente la continuidad de un futuro Estado palestino. 

Durante la ofensiva legal en la "Zona C", en febrero de 2026, Israel modificó las normas de registro de la propiedad en la Zona C (63% de Cisjordania). Al exigir títulos de propiedad difíciles de probar, vastas extensiones de tierra están siendo declaradas "tierra estatal". Esto se suma a un récord de más de 80 nuevos puestos de avanzada colonos autorizados en el último año.

En la Franja de Gaza, tras sucesivos colapsos de las treguas, las operaciones militares se han enfocado en una estrategia de reocupación y bloqueo total, creándose corredores militares e infraestructuras israelíes permanentes que segmentan el territorio de forma indefinida.

"El error de la comunidad internacional es creer que Israel opera bajo una lógica de fronteras fijas. Para el actual gobierno, el mapa es un espacio elástico que se define mediante la fuerza militar y los asentamientos, alineando la necesidad táctica de seguridad con la ideología del Gran Israel." — Conclusión general de los análisis del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI).

 https://www.elindependiente.com/internacional/2026/05/24/objetivo-alcanzar-el-gran-israel/

jueves, 17 de septiembre de 2026

Bendita la luz, de Manà


 

Comienzo de curso

 Aunque el año empieza en enero, siempre tengo la impresión de que realmente comienza en septiembre como cuando iba al colegio hace cuarenta años.

En septiembre es cuando se hacen planes y se empiezan actividades. Es el momento de replantearse las cosas. De volver a empezar de cero.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Sigo sin los enlaces de los blogs

Deconstruyendo pinchos de tortilla, por Arturo Pérez Reverte



De vez en cuando uno se pasa de listo y cree haberlo visto todo, pero lo cierto es que en España siempre nos queda algo por ver. Dicho de modo más prosaico, y suavizándolo con un toque marinero, éramos pocos tontos a bordo y parió la abuela del contramaestre. O del capitán. Porque ahora se trata del brunch. Tal cual. Estoy viendo la tele, y me froto los ojos. Minuto y medio de telediario, planos cortos de los platos, cinco cocineros de ilustre categoría mediática explicándonos el invento. Que en esencia es como sigue: en los últimos tiempos, desayunar normal es una horterada y comer a mediodía resulta muy poco trendy. Algo al alcance de cualquier tiñalpa. Así que lo que se ha puesto de moda, según el texto que sazona el asunto, lo que se lleva, lo que lo sitúa a uno y a una automáticamente en la lista Forbes de la gente puesta al día en materia de buen rollo, es el tal brunch. Que no es desayuno, ni es comida, sino algo situado a medias, aunque con un toque de distinción y diseño. Como el bocata de media mañana de toda la vida, pero en bonito y elegante. En plan megasuperpijo, oyes.

Tenían ustedes que haberlo visto. Aunque supongo que muchos lo vieron: aquellos cinco paladines del fogón nacional con luz y taquígrafos, con estrellas Michelin hasta en el cielo de la boca, contándonos cómo conseguir que la pausa bocatera de media mañana se convierta en un acto cultural equiparable a visitar el museo del Prado o leer unas páginas de El Quijote. Todo consiste, naturalmente, en no caer en la vulgaridad de llenar la tripa con productos indignos de figurar, por lo menos, en las páginas de tendencias chipiripitifláuticas de Architectural Digest. El asunto consiste en hacer, entre once y doce de la mañana, o por ahí, una colación más substanciosa que el desayuno y menos potente que la comida, pero no en plan aquí te pillo y aquí te mato, o sea, cerveza, pincho de tortilla y qué te debo, Pepe, sino con toda la parafernalia gastronómica de rigor, en locales ad hoc, a ser posible ambientados por decoradores exclusivos y exquisitos.

Por supuesto, nada de croquetas de cocido de las Piletas, ni bacalao rebozado del bar Revuelta, ni pepito de ternera de casa Manolo. Eso son groserías impropias de este tiempo y este país. Ordinarieces, todas, que el doctor Pedro Recio de Tirteafuera apartaría, desdeñoso, de la mesa de cualquier Sancho de barbas mal rapadas. La palabra clave del invento, del brunch recomendado, es deconstrucción. Todo debe estar debida y gastronómicamente deconstruido. Con reducción de algo, además. Por ejemplo, deconstrucción de migas de bacalao a la vizcaína con reducción de salsa de jenjibre chino. O uno de los platos fuertes que el otro día sugería en la tele uno de los artistas, y que consistía, creo recordar, en media vieira cocida al vapor de eneldo sobre un lecho de algas caramelizadas. Y cosas así. Todo ello, mucho ojo, mezclando sabores; porque quien no mezcla sabores, dulce y salado, fresa con fabada asturiana -deconstruida, por supuesto-, queso de cabra con delicias milanesas de callo madrileño, cebiche peruano con mermelada de cebolla poché, no sabe lo que se pierde. La textura de sabores que se va a tomar por saco. Y servido, claro, en platos inmensos de los que sólo se usa un rinconcete, a fin de adornar el resto con bonitos motivos decorativos a base de chorritos artísticos de salsa, de crema, de caramelo, de soja, de salsa de butifarra a la miel y otras deliciosas mariconadas. Todo eso, a las once de la mañana.

Y así, entérense, es como podemos cumplir el doble objetivo de estar a la moda más de ahora mismo y llenar la tripa a media jornada matutina. Con un par de huevos. Salir, o sea, de casposos de una vez. Porque ya está bien de esa imagen agropecuaria que damos a la hora de la caña, el pincho y el bocata, con esos bares llenos de pavos y tordas vulgares que pinchan boquerones en palillos o mascan magro con tomate. España seguirá siendo el tren que nunca cogemos mientras un albañil, una barrendera, una cajera de súper o un pastor de ovejas, por ejemplo, sigan prefiriendo un bocadillo de longaniza frita a sentarse tranquilos en una mesa elegante, a las once de la mañana, y degustar sin prisas, muy atentos a la textura de sabores, un brunch a base de rollito thailandés con sushi de berenjena deconstruida al perejil salvaje. Sin olvidar luego, de vuelta a la obra, al taller o al tractor, pasarse por el pijocafé más próximo, hacer cola para servirse uno mismo, y luego volver al tajo con la bebida caliente en la mano, sintiéndote como en el dominical de El País mientras das sorbitos al envase de plástico donde la cajera ha escrito Manolo.    
 

 https://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/959/deconstruyendo-pinchos-de-tortilla/

martes, 15 de septiembre de 2026

Una de mis canciones favoritas


 

Fin del verano

 Este verano se me està pasando rápido. Supongo que será porque hemos hecho muchos  planes, aunque no de viajes. Es curioso porque, cuando viajamos parece que el tiempo pasa màs rápido.

En cambio cuando te quedas en casa el día dura mucho màs. Tiene sus ventajas e inconvenientes. Creo que lo ideal es un poco de todo.

lunes, 14 de septiembre de 2026

 Cómo manipulan los ensayos clínicos y el precio que todos pagamos por ello


Una guía práctica para detectar investigaciones manipuladas y encontrar las terapias que realmente ayudan

- La investigación científica ha proporcionado un inmenso beneficio a la sociedad, pero a medida que su éxito le otorgó poder, prestigio y una enorme financiación, los incentivos pasaron de avanzar en la humanidad a proteger el statu quo y garantizar grandes beneficios para la industria farmacéutica.

- Gastamos cada vez más en ciencia cada año, sin embargo, los problemas que hemos encargado a la ciencia resolver siguen sin resolverse, incluso cuando ya existen soluciones.
El COVID-19 lo dejó dolorosamente claro: existían docenas de tratamientos para la enfermedad, pero en lugar de utilizarlos, el establecimiento médico trató la infección como "incurable" y utilizó ese marco para justificar una serie de políticas contraproducentes que devastaron la economía y nos dejaron con una cifra de muertos más de cien veces mayor que la de las naciones más pobres que no hicieron nada en absoluto.

- Central para mantener esta ortodoxia es la creencia de que los ensayos clínicos aleatorizados (RCT) deben servir como el principal árbitro de la verdad científica, mientras que otros enfoques de investigación viables y probados son descartados. Aunque los RCT a veces son inmensamente útiles, sus datos a menudo tienen una relevancia clínica mínima para los pacientes, sin embargo, su dominio desplaza todos los datos científicos que sí lo tienen.

- Debido a que los RCT grandes cuestan decenas de millones de dólares, solo un puñado de partes pueden permitirse realizarlos, lo que significa que normalmente se realizan para llevar productos rentables al mercado en lugar de promover la salud. Peor aún, dado que tanto dinero depende de cada ensayo, siempre existen incentivos perversos para manipular los resultados para garantizar un resultado positivo.

- A lo largo de los años, ha surgido un sistema robusto de formas de manipular los ensayos, con tácticas que exageran o fabrican beneficios mientras minimizan o eliminan los daños. A pesar de ser bien reconocidas, estas tácticas persisten porque los reguladores y las revistas médicas que dependen del statu quo hacen la vista gorda.

- Este artículo proporciona un resumen conciso de cómo los ensayos se manipulan rutinariamente, le brinda los recursos para detectar esta manipulación y protegerse de ella, y destaca las soluciones sencillas que podrían devolver la ciencia a algo que priorice el avance de la humanidad.
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Conclusión
Cuando la propaganda moderna se desarrolló por primera vez, después de que el público se diera cuenta de que se había utilizado contra ellos durante la I Guerra Mundial, estalló un feroz debate (detallado aquí) sobre si la ingeniería del consenso público era compatible con la democracia. Un lado argumentó que las masas eran irracionales y que todo se había vuelto demasiado complejo para que los ciudadanos comunes entendieran lo que era mejor para la sociedad, por lo que era necesario utilizar la propaganda para que el público siguiera las decisiones de los expertos.
El otro (liderado por John Dewey, quien advirtió que los expertos aislados sin responsabilidad democrática inevitablemente se volverían autoreforzantes y propensos a políticas erróneas, como vimos durante la COVID) argumentó que esto significaba que simplemente necesitábamos ser educados y empoderados para entender esos temas complejos.
Dado que la propaganda fue necesaria para ganar la II Guerra Mundial, los propagandistas ganaron (una trayectoria contra la que Eisenhower advirtió en su discurso de despedida, advirtiendo que la política pública podría convertirse en "prisionera de una élite científico-tecnológica"), y desde allí, el control centralizado de la información se expandió silenciosamente a la ciencia y la medicina, produciendo finalmente un sistema en el que la propaganda obligaba al público a apoyar "la ciencia" mientras se mantenía en la oscuridad sobre los parámetros de las decisiones que se tomaban.


 

domingo, 13 de septiembre de 2026

La prioridad nacional como concepto

VOX ha introducido en el debate político la expresión “prioridad nacional”. Usar esta expresión ha cosechado de inmediato una avalancha de acusaciones de xenofobia y racismo. La ventana de Overton se ha ensanchado sin embargo un poco, puesto que estamos hablando de ello. El problema es cuando ni siquiera se puede debatir acerca de algo.

La idea de la prioridad nacional hay que decir que surge como consecuencia de las políticas migratorias descontroladas de la izquierda. Es decir, nadie habría hablado de esto hace 15 años. Nadie habría hablado de ello porque entonces no había un problema. Ahora sí lo tenemos. El problema ademas no es una abstracción sino que lo tenemos a la vista. España colapsa por todas las costuras: vivienda, inseguridad, educación, sanidad, empobrecimiento, gasto público sin control… y en todos estos apartados tiene mucho que ver el fenómeno de la inmigración. No de la inmigración sin más, sino de la inmigración masiva y sin control. No es lo mismo que una isla de 1.000 habitantes reciba 10 inmigrantes a que reciba 50.000. No se les puede pedir a los 1.000 habitantes de esa isla que reciban de golpe a 50.000. Esa isla, sobre todo si es una inmigración asimétrica en cuanto a cultura, economía y formación, no será después lo mismo que después de recibir a 50.000. Mucho más si además hablamos de inmigrantes irregulares, o delincuentes importados, o simplemente en tal cantidad y en tan poco espacio de tiempo que no hay recursos suficientes para poderlos asimilar.

La idea de prioridad nacional cuaja porque cunde un sentido de escasez. El debate no tendría objeto sin esta escasez. Tal vez hubiera debido abrirse ese debate con carácter preventivo para evitar la situación actual, pero no tuvimos esa visión. La evidencia ahora es que para conseguir una cita con el médico o ser atendido hay que competir con una enorme masa de población que antes no estaba aquí. O para obtener una vivienda. O para acceder a una ayuda. No hemos asistido a una llegada gradual de inmigrantes que hubiéramos podido asimilar poco a poco, sino que ha sido una avalancha masiva. El gasto social que impone la inmigración masiva exige un gasto público y un esfuerzo fiscal que la población nativa no puede seguir costeando sin asfixiarse. Casi nadie nos dijo que eso podría tener consecuencias. Casi cualquier cosa que se pudiera decir al respecto estaba prohibida. Toda esa población inmigrante masiva, por otro lado, accede a los servicios y las ayudas sin haber pagado ni cotizado por ellas. Esto es algo más que injusto, es insostenible. Los servicios para 20 no los pueden pagar sólo 10. Si de 20 hay 10 que no han pagado y que no son de aquí a lo mejor tiene sentido hablar de la idea de prioridad nacional, o preguntarse cuántos más podemos aceptar en estas condiciones y a qué ritmo antes de colapsar como sociedad.

Quien no puede indignarse por la situación y por tener que hablar de prioridad nacional es quien ha creado y ha exacerbado esa situación con su negacionismo. No puedes indignarte por las consecuencias de los actos que tú mismo has causado y de los que fuiste advertido. Que prohibieras hablar de lo que iba a pasar no ha impedido que pasara, de hecho lo ha potenciado y facilitado.

Además de faltar vivienda o estar saturados los servicios sanitarios, los gastos sociales están disparados. Hay más de 10 millones de extranjeros en España y apenas 3,5 de ellos están ocupados. No estamos importando trabajadores, o no solamente, de hecho sólo un tercio de la población extranjera que importamos está ocupada. Además esta proporción varía bastante dependiendo del país de origen porque asistimos a un fenómeno extraordinariamente complejo. Lo que no se puede decir sin más es que la inmigración es un fenómeno con sólo consecuencias positivas, que es mejor acoger a 10 millones de inmigrantes que a 1 y mejor a 50 millones que a 10. El problema de la pobreza en el mundo no se puede resolver sólo importando pobres de todo el mundo. Importar pobres, por otro lado, lógicamente empobrece más que enriquece, salvo en circunstancias muy particulares y sólo en ciertas proporciones. Nadie puede pensar que mezclando 1 litro de whisky con 99 de agua salen 100 de whisky. Tampoco hace falta ya ser adivino para ver lo que pasa, nos asomamos a la ventana y lo vemos. No hay una reacción a la inmigración masiva porque todo esta yendo a mucho mejor y la gente no quiere mejorar tanto, sino porque aparecen problemas.

La situación es tan esperpéntica que hasta en las cárceles hay problemas para acoger a los inmigrantes presos, donde en muchos lugares empiezan a ser mayoría. Tenemos que pagar el coste de todos los delincuentes presos nacionales y el de todos los delincuentes presos extranjeros. Es decir, ciertos países nos envían a sus delincuentes sólo con billete de ida, porque después no aceptan su repatriación, cometen aquí delitos que perjudican a los españoles, a veces al punto de costarles la vida, y encima además de librar de delincuentes a sus países de origen después tenemos que mantenerlos a nuestra costa en la cárcel. ¿Quién hace el negocio? ¿Su país de origen o nosotros?

Estamos ante un fenómeno de un calado extraordinario. Un fenómeno que afecta a nuestra economía, a nuestro estado del bienestar, a nuestra seguridad y también a nuestra identidad. Lo anormal sería no debatir el asunto. Lo debatamos o no las cosas están cambiando. ¿Nos gusta la forma en que lo están haciendo? No es tan simple como decir que la inmigración es buena o mala. ¿Qué inmigración? ¿Cuánta inmigración? ¿A qué ritmo? ¿En qué cantidad? Hemos evitado el debate y ahora nos enfrentamos a los problemas sobre los que no quisimos hablar. A lo mejor ha llegado ya la hora de hablar. Xenofobia no es hablar de los problemas de la inmigración, xenofobia será el resultado de no hablar de ellos y de cerrar los ojos a lo que está pasando en el mundo real. 

 https://www.navarraconfidencial.com/noticias/prioridad-nacional-como-concepto/

sábado, 12 de septiembre de 2026

La guerra de Ucrania y el declive de Europa

Europa, en el actual mundo multipolar de geometría variable, ya estaba en declive como cinco años antes de la guerra de Ucrania. Pero esta guerra ha acelerado ese declive hasta niveles que ni el más pesimista de los analistas hubiese podido imaginar hace diez y no digamos quince años.

Las consecuencias de la guerra de Ucrania son y serán mucho mayores de lo que nadie podía haber previsto. Sobre todo para la decadente y desorientada Europa. Los movimientos tectónicos que causará y está causando esta guerra son innegables.

Es un hecho: la guerra de Ucrania ha hundido a Europa. La guerra, y sus pésimos políticos: los peores de toda su historia. Veamos por qué.

 
I. Europa, derrotada

    Europa ha perdido, junto con la OTAN, la guerra de Ucrania. Los miles de millones malgastados en enviar armas a Ucrania no han impedido el dominio de las tropas rusas en una lenta guerra de desgaste en la que Rusia seguirá avanzando. Y gran parte de esos miles de millones enviados a Kiev han acabado en bolsillos de corruptos políticos ucranianos, y muchas de las armas en manos de terroristas en otros lugares del planeta.
    Pudo firmarse una paz en Estambul en 2022 al principio de la guerra, en abril de 2022. Pero, con el beneplácito europeo, Boris Johnson , enviado por Biden, viajó a Kiev para cargarse el acuerdo al que rusos y ucranianos habían llegado en Turquía. Argumentación occidental: “podéis ganar la guerra y os daremos armas y ayuda; no firméis la paz”. Resultado: un millón de muertos ucranianos y rusos en una guerra que nunca debiera haberse producido y que podría haberse parado. Y encima pierden la guerra. Colosal dislate.

 
II. Europa, en clima prebélico

    Pese a haber sido derrotada en la guerra de Ucrania, Europa quiere más guerra. Suenan tambores de guerra en Europa. Los pésimos políticos en Europa nos preparan para ella, con la ayuda de los medios de comunicación sistémicos.
    Francia y Alemania (y Finlandia) se rearman. Y de nuevo implantan el servicio militar. El enemigo, al parecer, es Rusia. Pero: ¿va a invadir Rusia a Francia y Alemania o Finlandia? Nadie con dos dedos de frente puede creerse eso. Ni siquiera tomarán la mitad de Ucrania, ni tampoco se meterán con Polonia o los países bálticos. Pero es la cantinela oficial:” ¡Que vienen los rusos!”, dicen. Hasta ponen fecha: 2029. Gran bobada para engañar a la gente.

¿Qué hay detrás de todo ello? Muy sencillo: que tanto Francia como Alemania son productores de armamento. Interés comercial y económico, pues. Keynesianismo militar. Complejo militar-industrial. En toda guerra el principal factor es casi siempre el económico.

Tambores de guerra en Europa, por lo tanto. Pero, a la vez, Europa derrotada en Ucrania. Un disparate.

    Pero, al margen de Francia y Alemania (y, por supuesto, el Reino Unido) los campeones de la locura antirrusa en Europa son el cuarteto entre Polonia y los tres países bálticos: Estonia, Lituania y Letonia. Ellos sí odian a Rusia. Razones históricas, por supuesto. Rusofobia. Pero son los primeros interesados en arrastrar a Europa a la guerra con Rusia. ¡Mucho cuidado con ellos! Nos quieren llevar a la catástrofe para favorecer sus propias obsesiones furibundamente antirrusas.
    Todo esto, alentado por el tándem más antirruso (¿y antieuropeo?) del mundo: la nefasta von der Leyen y la inaudita Kaja Kallas, comisaria europea de Asuntos Exteriores, que no sabemos si tal vez se han escapado de algún manicomio. Ambas quieren la guerra. Borrell, su antecesor en el cargo, era un incompetente, sí, pero con mil veces más juicio que Kallas, experta en declaraciones ridículas que nadie puede tomar en serio. Con razón no es recibida en la Casa Blanca.
    Nada de extraño, por lo tanto, que la UE con el Reino Unido hayan intentado descarrilar el Plan de Paz de Trump (de momento, un borrador sobre el que empezar a negociar con Rusia) mediante una contrapropuesta ridícula que le exige a Rusia reparaciones de guerra (¡al vencedor de la guerra se le exigen reparaciones!), lo cual no merece la pena ser tomado en serio, pero sí profundiza en el desprestigio de Europa, cuya posición en este asunto ha dejado de ser tenida en cuenta.
    Pero hay una siniestra lógica oculta en los grotescos intentos europeos de hacer descarrilar el plan de Trump (cuya Administración sí entiende de verdad esta guerra) , puesto que, al incluir dicho plan que Rusia se compromete por ley a no atacar a país europeo alguno (y Putin ya ha dicho, para empezar a hablar, que en este punto sí está de acuerdo), los belicistas europeos tipo Macron, Merz, Starmer o von der Leyen quedan en evidencia y sin argumentos para llevarnos a la guerra y con razón condenados a acabar en el basurero de la Historia. No olvidemos, además, que hay halcones en Washington (movidos por el complejo militaro-industrial) y en Moscú (patriotas acérrimos fundamentalistas) contrarios a la paz. No es el mejor momento para que también Europa ponga trabas. Sobre todo si tenemos en cuenta que el hecho de que Rusia vaya ganando esta guerra hace poco atractivo para ella una paz cogida con alfileres: les interesa más la rendición incondicional, aunque sea disfrazada de Tratado de paz. Y ésta es la apuesta del Kremlin. Veremos qué pasa con el plan de Trump. Tal vez quede en papel mojado y la guerra se decida en el campo de batalla. Rusia no se fía porque ya le engañaron dos veces en Minsk I y Minsk II.
    Rearme de Europa. Está claro lo que eso significa. Pero, más que rearme, a Europa lo que le hace falta es una sólida y bien diseñada arquitectura de Seguridad. Y es sabido que ésta sólo se logra mediante el equilibrio de la disuasión con la cooperación y la diplomacia. Pero Europa sigue anclada en una narrativa de hace años que sólo busca la queja y la disuasión mediante el rearme y excluye cualquier cooperación o diplomacia, hasta el punto de que las embajadas de la UE en Moscú tienen instrucciones de limitar los contactos y el diálogo con Rusia. Demencial, pues a la vez quieren estar en las negociaciones. Ofende a la más elemental lógica. Hay que encontrar, en cambio, un equilibrio con Rusia. Y la confrontación nunca trae el equilibrio.
    Añadamos a esto lo siguiente. Se ha dicho que el plan de Trump beneficia sobre todo a Rusia y que ha sido inspirado por el Kremlin. Falso. Es sobre todo a Ucrania a quien beneficia, pues de no aceptarlo seguirán muriendo ucranianos en la trituradora de carne y, una vez que las Fuerzas Armadas de Ucrania colapsen, Rusia podrá tomar Odesa —donde tal vez se firmaría la capitulación—, Sumi, Járkov, e incluso Dniepropetrovsk o Chernígov . El plan de Trump (insistamos: tan sólo un borrador para empezar a hablar) es lo mejor que a Ucrania le puede pasar. Si no lo aceptan, la guerra se decidirá en el campo de batalla con peores resultados para Ucrania.
    Con todo, Europa debería construir una nueva narrativa si quisiera lograr la paz. Anclada en el relato de hace tres años (según el cual Putin invade Ucrania por imperialismo en una guerra no provocada, cuando su objetivo era y es impedir la entrada de Ucrania en la OTAN y que Ucrania no sea para Rusia una amenaza existencial), la cooperación con Rusia es imposible y por lo tanto los intentos occidentales para lograr la paz quedan sólo en manos de EE. UU., que con habilidad han sabido cambiar de perspectiva y enfocar el punto de vista del contrario, porque han visto con claridad que la pretensión de incorporar Ucrania a la OTAN ha salido muy mal. Es así, cambiando de perspectiva, como se logra la paz. Y la UE, movida por Polonia y los bálticos, no lo hace. ¿Guerra europea contra Rusia? Absurdo. Lo que tiene que hacer Europa es defender nuestras fronteras contra la inmigración ilegal, incluso con medios militares.

 
III. Europa, arruinada

    Europa recibía gas y petróleo de Rusia a precios razonables. Era, de hecho, la alianza ideal: Rusia aporta energía y Europa tecnología e inversión. Eso ahora se ha roto, tal vez para varias décadas, puesto que, pase lo que pase, la relación entre Rusia y Europa queda tocada y envenenada. Y sin energía barata viene el declive económico: más inflación, menos crecimiento (Alemania roza la recesión), empresas que cierran, más paro…, declive económico.
    Pero ¿cuál sería el resultado real de multiplicar el gasto militar para favorecer a la industria armamentística? Muy claro: más impuestos y menos gasto social. Y hasta el propio Merz lo ha reconocido. La factura la pagarían los ciudadanos. Vienen malos tiempos para los europeos. Y buenos años (pero Dios no lo quiera) para las empresas de armamento. Indignante.

 
IV. Europa, rota y dividida

    ¿Qué es Europa? Una amalgama de naciones acogidas al Tratado de la Unión. Pero no es un cuerpo homogéneo. Y, en lo que respecta a la ayuda militar y económica a Ucrania, hay grandes diferencias de criterio. Hungría y Eslovaquia (y pronto la República Checa si por fin le dejan formar gobierno a quien ganó las elecciones) van a contracorriente y no sólo se oponen a la ayuda a Ucrania, sino que siguen comprando energía a Rusia. Europa rota, por lo tanto.
    Pero tampoco en Francia, Alemania o el Reino Unido hay unanimidad sobre el rearme de Europa. La oposición no está de acuerdo. Y la gente tampoco está de acuerdo con lo que deciden esas clases rectoras. Ni la oposición en Francia suscribe esa doctrina, ni menos aún la oposición de la AfD en Alemania, que además ganará las siguientes elecciones nacionales tras el fracaso del nefasto Merz. Europa dividida, pues. Lo cual es lógico, pues nunca hay unanimidad en la locura.

 
V. Europa, arrinconada y aislada

    El mundo eurocéntrico que Europa dominó desde el siglo XV ya es cosa del pasado. El actual es un mundo multipolar de geometría variable, con China y la India como potencias emergentes y los BRICS en franca expansión, y en el que Europa cada vez cuenta menos.
    El viejo orden mundial ya no existe, pero el nuevo aún no ha surgido. Veremos cambios que no se han visto en siglos. Y Europa ha de levantar acta de que ya no es el centro del mundo, cuyo eje desde hace años viene desplazándose hacia el Este, donde organizaciones internacionales como la ASEAN, la CEI o la OCS (Organización de Cooperación de Shanghái) cada vez cobran más fuerza
    Europa no puede ni debe aislarse de los grandes cambios geopolíticos que anticipan el nuevo orden mundial que aún no ha surgido. En este sentido conviene recordar que en la última Conferencia de Seguridad Euroasiática en Minsk en octubre de 2025 sólo fuimos siete representantes europeos, y además (salvo Hungría) sin respaldo de nuestras embajadas. Lástima, porque surgieron propuestas interesantes, como la planteada por Belarús para firmar en el continente euroasiático una “Carta Euroasiatica por la Multipolaridad y Diversidad” que, visto lo visto, no parece interesar demasiado a la UE, anclada en una retórica trasnochada y en una política de bloques.

 
VI. Europa, deslegitimada

La insensata propuesta de la UE de confiscar los fondos soberanos rusos depositados en Europa, más de 183.000 millones de euros, para dárselos a Ucrania (y que acaben en los bolsillos de políticos corruptos) es más propia de una república bananera que de toda una U.E. ¿Dónde está la seguridad jurídica? ¿Dónde está el Estado de derecho? Con razón, Bélgica, país donde la mayoría de esos fondos están depositados, se niega a semejante robo, pues teme las consecuencias legales y financieras de semejante disparate contra el derecho internacional, que sólo sufriría Bélgica. La UE ha demostrado ser incapaz de dar lecciones en materia de fiabilidad y de seguridad jurídica.

 
VII. Europa, desinformada y manipulada

    Conocido es desde siempre el viejo dicho según el cual en toda guerra la primera víctima es la verdad. Y haya guerra o no, el público europeo siempre ha estado desinformado en mayor o menor medida. Pero con esta guerra la desinformación y las mentiras sistémicas y sistemáticas y las narrativas engañosas han alcanzado niveles nunca vistos anteriormente. Casi todo lo que transmiten los medios es mentira. ¿Vuelan los gasoductos? La prensa escribió que había sido Rusia, cuando luego se demostró que fue Ucrania. Y lo mismo con la voladura de la presa del Dniéper. O los drones y globos fantasma. Y podríamos seguir con mil ejemplos de titulares tergiversados, artículos de opinión pagados, informaciones falsas y propaganda para crear un estado de opinión favorable a la entrada de Europa en la guerra. Vergonzoso
    Se está ejerciendo la propaganda del miedo. Miedo a Rusia para atemorizar a la población para poder manejarla y que acepte pagar la factura de la guerra. Hay un precedente de esto: lo sucedido con el COVID. Se atemorizó a la población para controlarla mediante medidas absurdas e ineficaces como el arresto domiciliario y la obligación de llevar bozal, por no hablar de las vacunas. Y la propaganda triunfó. Lo mismo que ahora se quiere hacer creando un clima prebélico.
    De hecho, ya no vale la pena seguir los medios europeos para hacerse una idea de lo que está sucediendo en Ucrania. Mucho mejor información se encuentra en la prensa o los medios asiáticos, e incluso en medios norteamericanos encontramos análisis más fidedignos y objetivos, y sobre todo un debate más claro que el europeo, en el que toda disidencia de la verdad oficial se ve inquisitorialmente aplastada o silenciada. Malos vientos soplan en Europa para la libertad de expresión. La verdad se ha convertido en mercancía escasísima. Toda disidencia es “propaganda rusa”. Con razón muchos ya no hablan de la EU, sino de la EURRS.

 
VIII. Europa, muy culpable

Y llegamos, por fin, al punto clave. No sólo EE. UU., sino también Europa es culpable del inicio de la guerra en Ucrania. Es importante hacer memoria de cómo empieza la guerra: con el golpe de Estado del Maidán de 2013-2014, que lleva en 2014 a una guerra civil en la que Rusia interviene a gran escala en 2022. ¿Maidán, he dicho? Euromaidan, en realidad, y así se suele llamar en las universidades y prensa escrita a lo que los medios europeos nos presentaron como “revolución”.

¿Qué pasó en realidad? Es sabido que EE. UU. (y Soros) llevaban años preparando la caída de Yanukovich a través de su embajada, de la USAID, con fundaciones y más medios. Pero hay que recordar el pretexto por el que se activan de modo planificado las protestas en las calles, que fue la chispa que hizo detonar como golpe de Estado (con unos 90 muertos) los elementos que ya estaban allí. ¿Y por qué surgen esas protestas, alentadas por los USA, la UE y varios oligarcas ucranianos? Por la negativa del Gobierno de Ucrania a firmar un acuerdo de Asociación con la UE que llevaba años preparándose. Portazo ucraniano, por lo tanto, al acuerdo que iba a firmarse pocos días después en Vilnius.

Conozco bien esa historia porque en 2013 yo era asesor del gobierno ucraniano y seguí desde Kiev el proceso y vi las manifestaciones. Y la verdad es ésta: Ucrania se negó a firmar porque el Acuerdo de Asociación perjudicaba a Ucrania. Era imposible aplicar las directivas y exigencias que la UE exigía, y además cada país fue a lo suyo, especialmente Francia y Alemania, pero también el Reino Unido, que trató de que el proceso descarrilara desde el principio. España fue mucho más limpia y apoyó a Ucrania en todo momento.

No se firmó el acuerdo en 2013 y desde aquel punto de partida en Kiev hemos llegado a la actual guerra, con aproximadamente un millón de muertos. Culpable: la UE, además de EE. UU. e intrigantes como Soros y los nefastos oligarcas ucranianos. La UE quería demasiado con el Acuerdo de Asociación. Pero la codicia rompe el saco. Y detrás de toda guerra hay, siempre, insistamos, una causa o un trasfondo económico.

 
Conclusión

El mundo ha cambiado mucho en los últimos quince años. Mientras que la hegemonía de los USA va perdiendo fuerza, Europa, esa península del continente euroasiático que ya no es el centro del mundo, ha entrado en un preocupante declive económico y político. Y la guerra de Ucrania ha acelerado ese declive hasta niveles que no hubiesen podido imaginarse hace años. Ruina económica. Belicismo. Desinformación y censura. Decadencia.

Despreciada y ninguneada tanto por Rusia como por EE. UU., el fracaso de Europa en la guerra de Ucrania generará una profunda reflexión de la que tal vez salgan importantes cambios en la arquitectura europea de Seguridad y en la propia estructura de la UE y también, sin duda, en la relación con los USA, ahora muy deteriorada. Muchos líderes europeos —los peores políticos de su historia— acabarán cayendo, empezando por Starmer y Macron. Crecerán los partidos euroescépticos y soberanistas.

Europa, nuestra querida Europa, no merece seguir en decadencia. Necesita un giro de 180 grados. ¿Lo veremos? Ojalá.

 

Luis Fraga, senador en España durante 21 años (1989-2011). Asesor (2013-2014) del Gobierno de Ucrania, y destacado miembro —principal cabeza visible— del Consejo de Dirección del “Instituto para la Paz” en Kiev (2016-2023) hasta su reciente ilegalización. Fundador (2011) del grupo parlamentario informal de amistad entre Ucrania y España. Patrocinador (2022) del primer libro bilingüe en español y ucraniano sobre poesía y pintura ucranianas.

  

 https://elmanifiesto.com/la-guerra-de-ucrania-y-el-declive-de-europa/

viernes, 11 de septiembre de 2026

La ley de eutanasia como problema, por Segismundo Álvarez

Decía Camus que el único problema filosófico verdaderamente serio es el suicidio. Lo que pretende este artículo no es tratar el tristísimo caso de Noelia Castillo, sino explicar por qué nuestra ley de eutanasia puede influir en cómo se resuelve ese problema y, en general, en la ética de nuestra sociedad. 

Empecemos por aclarar de lo que hablamos: no de «eutanasia pasiva», es decir, la no aplicación de tratamientos tendentes a prolongar la vida, ni de «eutanasia activa indirecta», los cuidados paliativos, que alivian el sufrimiento físico o psíquico y pueden acelerar la muerte. Eutanasia, en nuestra ley, es la «prestación de ayuda para morir», que admite dos modalidades: «La administración directa al paciente de una sustancia por parte del profesional sanitario» o el suicidio asistido, es decir, «la prescripción al paciente por parte del profesional sanitario de una sustancia para causar su propia muerte».

La ley no reconoce el derecho a esta «prestación» de manera general, y la razón (como expresa su preámbulo) es que su regulación plantea un conflicto entre derechos constitucionalmente protegidos: de un lado, el derecho a la vida y a la integridad física y moral de la persona (art. 15 CE); de otro, la dignidad (art. 10 CE), el valor superior de la libertad (art. 1.1 CE), la libertad ideológica y de conciencia (art. 16 CE) y el derecho a la intimidad (art. 18.1 CE). En realidad, el conflicto es más complejo porque tanto el derecho a la integridad física y moral y la dignidad están de ambos lados. También hay más intereses en juego. El Tribunal Supremo de EEUU (Washington vs. Glucksberg) consideró que no existía un derecho constitucional a la eutanasia porque la autonomía de la voluntad entraba en conflicto con objetivos lícitos que deben perseguir los poderes públicos: evitar el suicidio; proteger la ética de la profesión médica y su rol como persona que cura; y proteger a las personas vulnerables de presiones psicológicas.

La ley pretende encontrar un punto medio en este conflicto, limitando la posibilidad de solicitar la eutanasia a dos supuestos.

El primero es el de una enfermedad terminal que «origina sufrimientos físicos o psíquicos constantes e insoportables». El segundo —y más problemático— es al que se acogió Noelia Castillo: un «padecimiento grave, crónico e imposibilitante que implique limitaciones que inciden directamente sobre su autonomía física, de manera que no pueda valerse por sí misma, así como sobre su capacidad de expresión y relación, y que llevan asociado un sufrimiento físico o psíquico constante e intolerable para la misma».

    «¿Qué es valerse por sí mismo? ¿Qué se puede considerar limitaciones a la capacidad de expresión y relación?»

Este supuesto plantea en primer lugar graves problemas de interpretación y aplicación de la ley: ¿Qué es valerse por sí mismo? ¿Qué se puede considerar limitaciones a la capacidad de expresión y relación? ¿El sufrimiento intolerable es absolutamente subjetivo?

Lo que me interesa plantear aquí no es la aplicación de la ley a casos concretos, sino cómo puede influir en la ética de nuestra sociedad.

La primera cuestión es la siguiente: si la vida es un derecho que el Estado tiene que proteger por distintos medios —seguridad, sanidad, programas contra el suicidio—, ¿por qué la dependencia es una razón para la asistencia al suicidio? Solo cabe concluir que la vida con discapacidad no merece ser vivida: la «muerte digna» aparece como remedio a una vida indigna.

El segundo problema es el de la autonomía de la voluntad. La libertad individual es el argumento fundamental para admitir que el Estado deje de proteger la vida y pase a colaborar con su destrucción. Pero sólo se puede hablar de libertad si se presta un consentimiento informado y libre, lo que plantea problemas en el caso de la eutanasia.

    «Uno de los motivos que citan con más frecuencia los solicitantes de eutanasia es ser una carga o el miedo a la dependencia»

En cuanto a la información, solo se puede querer algo si se conoce, y es cierto que la ley tiene un riguroso proceso de información. Además es necesario poder utilizarla en el proceso de decisión y esto es problemático cuando existen problemas de salud mental. Un estudio sobre enfermos de cáncer terminal en Holanda demostró que, de los que solicitaban la eutanasia, un 59% tenían una depresión clínica (el porcentaje entre los que no la solicitaban era del 8%). Teniendo en cuenta que el 90% de las personas que se suicidan padecen una depresión y que esta es susceptible de tratamiento médico, se plantean serias dudas sobre la verdadera capacidad de prestar el consentimiento para morir, y si no debería ser en todo caso preferente la cura de estos trastornos.

La ley de eutanasia plantea una paradoja en relación con la libertad. Parece que nos permite tomar una decisión que antes no era posible, pero en realidad lo que hace es obligarnos a tomarla. En cuanto suframos cualquier tipo de dependencia o dificultad de relación, la existencia de esta ley nos fuerza a sopesar si nuestra vida es digna de ser vivida o si deberíamos poner fin a ella. Y podemos estar sometidos a presiones más o menos expresas: otro estudio señala que uno de los motivos más citados por los solicitantes de eutanasia es la sensación de ser una carga o el miedo a la dependencia. Nuestro entorno familiar, social —o un Estado interesado en reducir gastos— puede recordarnos esa responsabilidad.

El problema, por tanto, no es solo el del caso concreto, sino la dirección que va a tomar la sociedad, como ha señalado Ana Iris Simón. El filósofo —y premio Príncipe de Asturias— Michael Sandel señaló que «los cambios en la legislación pueden comportar cambios en la forma como nos concebimos a nosotros mismos. Podría aumentar el prestigio que atribuimos a las vidas autónomas e independientes. Habría que ver, entonces, cómo afectaría ese cambio a políticas como las dedicadas a la tercera edad, las personas discapacitadas, la pobreza y las personas enfermas, o cómo influiría sobre las actitudes de los médicos hacia sus pacientes, o las de los hijos hacia sus padres mayores». Sin duda, esa es la razón por la que son muy pocos los países de nuestro entorno que admiten una «prestación para morir» semejante a la nuestra. Algunos (Suiza y algunos Estados de EEUU) admiten el suicidio asistido, y los más resuelven los casos extremos con la despenalización de la colaboración al suicidio.

Nuestra ley no nos condena a bajar por la pendiente que lleva a considerar indigna una vida con discapacidad. Por ella sí parecen haber caído Bélgica y Holanda, en las que tanto el número de eutanasias como los supuestos de aplicación han ido aumentando enormemente a lo largo de los años. Aunque la ley lo haga más difícil, debemos luchar por una sociedad en la que nadie se sienta prescindible ni abandonado, y en la que la vida sea digna hasta el final. 

https://theobjective.com/opinion/2026-04-11/ley-eutanasia-como-problema-contraluz/

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