El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.
Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.
Esto quiere decir que no vale todo. Se suele decir: te has creído que todo el monte es orégano. Por ejemplo, nuestro gobierno, aunque no suelo hablar de política, piensa que puede hacer y deshacer en todos los temas sin consultar con nadie. O lo que es peor, consultan con los miles de consejeros que tienen, sin ninguna preparación, que cobran un dineral al mes. Mientras tanto, no hacen ni caso de los avisos y advertencias que reciben de otros medios y quieren acabar con la agricultura y la ganadería.
Lo único que hace bien este gobierno es llevarnos a la ruina. Estamos a la cola de Europa en desarrollo, pero somos los primeros en inflación y en paro. En eso nos llevamos la medalla. Es lo que ocurre cuando se gobierna para ganar elecciones, a base de subvencionar a los amigos, y no para el futuro de España. Qué se puede esperar en un partido político que se ha aliado con los independentistas y los comunistas, algo que encima dijo que nunca iban a hacer.
No recuerdo quién lo dijo, pero esta Semana Santa algún ateo de pacotilla se ha atrevido a decir que por qué recordamos a Jesucristo y no a los dos ladrones crucificado junto a él. Como si fuera lo mismo. Es lo que pasa cuando se opina de lo que no se conoce más que de oídas. Como si yo hablara de fútbol, de lo cual no sé ni una palabra, y pretendiera tener la razón. Para hablar de Fe hay que ser creyente, y aún así los hay que no están muy enterados.
Los dos hombres crucificados junto a Jesús eran criminales, aunque uno se arrepintió sobre la marcha. Jesús era inocente. Además, Jesucristo se entregó a sí mismo por nuestros pecados. Podría haber huido y esconderse. No lo hizo, porque así estaba escrito en las escrituras. Fue una muerte elegida. No creo que los dos ladrones quisieran morir. Por supuesto ellos tampoco habían ido anunciando el evangelio y curando a los enfermos, ni tampoco resucitaron al tercer día.
Si tanto les interesa nuestra religión, (más que a mí el fútbol), les aconsejo que al menos lean el Nuevo Testamento. Tal vez aprendan algo.
Es de agradecer que lo pregonen a los cuatro vientos, sin disimulos,
para que luego no puedan invocar ese lugar común que es el negacionismo.
El digital de Ignacio Escolar dice que debemos empobrecernos por las buenas o por las malas para salvar el planeta, que así titula un reportaje sobre el ensayo «Bailar encadenados« de Jorge Riechmann.
La idea, en realidad, ya la han difundido antes de manera aún menos sutil en el Foro de Davoscon el «no tendrás nada y serás feliz»,
el plan de las élites para que renunciemos a nuestra prosperidad y
forma de vida. A priori, parece un objetivo descabellado, imposible de
conseguir a menos que la población haya sido bombardeada con propaganda
durante años. Nadie acepta la sumisión si previamente no le han
convencido de las bondades de tal cosa.
Claro que como en todo fenómeno hay diferentes formas de decir las
cosas. Riechmann no habla –como cualquier medio globalista tipo El País–
de controlar la población («No se trata de salvar el planeta: la cosa
va de no convertirnos en asesinos de nuestros hijos e hijas, nietas y
nietos»), sino que emplea términos mucho más amables, casi errejonianos: «Mi propuesta de ecosocialismo descalzo trata de ayudar a que tomemos el camino de por las buenas, deshaciéndonos de ilusiones e impulsando dinámicas de decrecimiento material y energético, redistribución masiva, educación en la igualibertad,
relocalización productiva, tecnologías sencillas, agroecología,
recampesinización de nuestras sociedades, renaturalización de zonas
extensas de la biosfera, cultivo de una nueva cultura de la tierra». O
sea, la verborrea hueca propia de Errejón que esconde con eufemismos la
pobreza y la destrucción de la clase media.
Se equivoca quien piense que esto es cosa de cuatro chamanes climáticos. Nada de eso.
El nuevo informe de expertos sobre cambio climático de la ONU señala
que «el mundo necesita que paremos y dejemos de emitir gases. La
supervivencia del ser humano y del resto de especies pasa por una
reducción rápida y profunda de nuestro comportamiento en los próximos
siete años, antes de 2030».
Es curiosa la apelación constante a ese año, 2030, al que quienes
mandan dirigen todas sus políticas –cuales planes quinquenales en la
URSS– como esperando una señal de la madre tierra. La última imposición ha sido la prohibición de vender vehículos de combustión,
incluidos los de gasolina, diésel e híbridos, a partir de 2035. Así lo
ha decidido la UE en una de las mayores puñaladas a la clase media que
se recuerdan, auspiciada por los partidos de la izquierda y liberales
del parlamento europeo y refrendada después por 23 ministros de Energía
de la UE. Sólo un país votó en contra, Polonia, y tres se abstuvieron: Rumanía, Bulgaria e Italia.
Estas restricciones, como sucede siempre, no las sufrirán quienes las
imponen, que seguirán viajando sin problemas como en 2020. Mientras el confinamiento era moneda común para toda la población occidental, los viajes en jets privados se multiplicaron.
De algún modo, eso nos anticipó un futuro en que las élites disfrutan
de las privaciones que imponen al resto. El coche, como el avión, será
el privilegio de unos pocos en apenas unos años.
La otra paradoja es que estos cambios que afectan a la forma de vida
de millones de europeos y españoles no han sido refrendados en las
urnas, rasgo esencial de nuestra época. ¿Acaso se presentó
Almeida a las elecciones diciendo que prohibiría la circulación a los
vehículos de combustión con distintivo A? Fue al revés. El
alcalde de Madrid, que prometió derogar todas las restricciones a los
vehículos en el centro, ha acabado ampliándolas.
De esta manera, se impone el modelo de ciudad 2030 en que el
centro de las ciudades queda reservado sólo para hoteles, restaurantes
de lujo, pisos turísticos y casas sólo al alcance de grandes fortunas.
Fomentar la inversión extranjera, por cierto, encarece el precio de la
zona expulsando a los vecinos autóctonos a la periferia. Y si tienen un
coche antiguo y no pueden ir al centro, no pasa nada, porque tendrán una
labor mucho más importante: pagar más impuestos verdes y circular en
patinete.
Aunque lo disfracen de sostenibilidad, la realidad es que el fanatismo climático es una ruina para quienes menos recursos tienen, pues serán ellos quienes no puedan disfrutar de un coche como hicieron sus padres y abuelos.
Si la normalización de la ruina avanza se debe, entre otras cosas, por el formidable apoyo mediático que le brindan las principales radios, televisiones y periódicos convertidos en trincheras del activismo climático. La periodista de la cadena SER, Angels Barceló, pidió hace un año apartar del debate público a quien rebata las tesis oficiales. «El cambio climático nos está matando. Y si hay alguien que no lo quiere ver y niega la evidencia, debería estar excluido de la conversación y del debate público«.
Barceló, altavoz de todas las consignas del poder, advierte de que
llevamos un estilo de vida equivocado. Son las tesis que sostienen que el
obrero de Fuenlabrada es culpable, que su forma de vida es errónea, que
no debe comer carne, ni usar el coche, ni tener hijos, ni poner la
calefacción. «Debemos modificar muchos de nuestros hábitos, las
cosas no pueden ser como antes, ni se puede dar altavoz a quienes lo
niegan. Nos va la vida en ello».
Lo importante, en cualquier caso, es mantener siempre una emergencia
latente para culpar al ciudadano, al que se bombardea para convencer de
que sus problemas reales no lo son, sino los que diga la prensa. No hay
emergencia energética aunque la factura de la luz, el gas y la gasolina
se hayan duplicado. No hay emergencia alimentaria aunque la cesta de la
compra esté cada vez al alcance de menos familias, ni hay emergencia
económica aunque la inflación siga subiendo. La única emergencia es la climática y es culpa nuestra.
La solución, ya lo dice Eldiario.es, es emprender la «revolución del
empobrecimiento». Pero no sabemos si, como dicen en Davos, dejar de
tener hijos o prohibir los coches de combustión nos ayudarán a salvar el
planeta. Lo que sí sabemos ya es que sin ellos seremos más pobres e infelices.
Podría ser mi lema, para ponerlo en un epitafio. La verdad es que no tengo madera de líder y nunca he querido ser la jefa de nadie. Me resulta incluso incómodo cuando estoy en mi derecho de pedir algo. Por eso me cuesta tanto tener que ir a contracorriente. Pero me ha tocado significarme para defender mis ideas, asumiendo un papel que no me corresponde. Por eso las pocas personas que he conocido de internet, se han sentido un poco decepcionadas.
En la vida real paso desapercibida. Sólo soy un ama de casa anónima y anodina. Ni levanto la voz ni congrego multitudes. Ni pincho ni corto. Ni mi familia de origen ni la de elección piensan que yo sea un referente para nada. Los que saben que escribo a menudo no se molestan en leerme. No se lo reprocho porque ellos conocen el original, y saben que no soy la persona segura, fuerte y firme que parezco desde mis blogs. Y tampoco hacen mucho caso de lo que digo.
Tras los duros cánticos lamentando que la madre de Santiago Abascal no hubiese abortado, la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez 'Pam', está envuelta en una nueva polémica. El pasado domingo, durante una entrevista en el Canal 3/24 de TV3,
la número dos de Irene Montero comparó las matemáticas con las
relaciones sexuales para explicar y defender algunos de los frentes
políticos que tiene abierto el Ministerio de Igualdad. Uno de ellos, la
ley de 'solo sí es sí'.
Pam aseguró que desde el Ministerio de Igualdad existe una «preocupación máxima» por el aumento de agresiones sexuales los últimos meses.
Tras estas declaraciones, la miembro de Podemos apostilló que el hecho
de que se estén conociendo más agresiones puede ser indicativo de que
«algunos protocolos en el ámbito educativo están funcionando».
De
hecho, continuó 'Pam', «nos preguntamos, ¿por qué no más protocolos?
¿Por qué no más educación? Porque quizás esto nos sirva para empezar a
conocer verdaderamente qué pasa con las violencias machistas en las personas menores de edad. Porque hasta ahora tenemos una foto antigua, digamos», aseguró.
El Ministerio de Igualdad gastó 17.000 euros en 'caterings' previos a la celebración del 8
En la entrevista, la secretaria de Estado de Igualdad aseveró que el Código Penal debe estar «en la caja de herramientas»,
aunque «no debe ser la fundamental». «Esta es una mirada que el
feminismo ha puesto siempre encima de la mesa y por la que nosotros
queremos seguir apostando», apuntó.
«Ahora
bien», añadió, «lo que hemos demostrado es que la mejor forma de llegar
a tiempo, que la violencia no se produzca, es precisamente que
aprendamos a que la violencia está mal».
Según
su propio criterio, «algo tan sencillo como que tratar bien está bien y
que tratar mal está mal, no nos lo enseñan en el colegio». Para seguir
con su discurso, Pam se refirió a la periodista y le dijo: «Aprendemos a
hacer raíces cuadradas... No sé si a ti te sirven las raíces cuadradas,
a día de hoy para algo. A mí no». Pero, sin embargo, siguió, no aprendimos que el consentimiento es fundamental en las relaciones sexuales. Y este es un elemento clave en nuestras vidas".
Varios
usuarios de Twitter no han tardado en compartir el vídeo y criticar las
polémicas palabras de la secretaria de Estado de Igualdad.
Suelo ver esta plataforma porque tiene series interesantes como Star Trek, pero no comulgo con su ideología, lo cual es un problema ético para mí. Así que cuando veo series nuevas saco una serie de conclusiones que pueden ser interesantes, sobretodo para los jóvenes:
Uno. Pasar del primer beso a la cama no es algo normal y habitual.
Dos. Mujeres de mediana edad fumando porros con sus hijos en casa, tampoco es normal
Tres. Hombres y mujeres ya de tercera edad buscando ligues de una noche, tampoco
Cuatro. Beber hasta perder el conocimiento no es aconsejable
Cinco. Tampoco probar pastillas cuya composición se desconoce
Seis. La proporción de homosexuales no es de uno de cada cuatro.
Siete. Tener hijos no es una desgracia. Es gratificante
Ocho. Hay parejas que viven felices para siempre.
Nueve. Las relaciones abiertas habitualmente no funcionan
Diez. Los animales son adorables, pero no sustituyen a los hijos.
La realidad que muestran en estas series, sólo es real en la imaginación de estos ideólogos pagados
El doctor Miguel Ángel Martínez-González
es un profesional de amplia experiencia. Es epidemiólogo y además
catedrático de Salud Pública, lo que le hace tener una visión muy amplia
sobre los problemas que afectan a la población.
Su gran preocupación se dirige a los jóvenes y las enormes amenazas
que les acechan. Son ya numerosas las víctimas que las nuevas
tecnologías o la pornografía están dejando por el camino, con unos
niveles de suicidios entre jóvenes nunca vistos hasta ahora. De ello
alerta en su libro, Salmones, hormonas y pantallas (Planeta). Por su interés, reproducimos la entrevista que este experto ha concedido al diario La Razón:
-A pesar de ser la generación mejor formada y con más medios a su alcance, ¿estamos ante los jóvenes con peor salud?
-Los psiquiatras están asombrados de la extensión sin precedentes de los problemas de salud mental en esta población.
Existe una adicción muy fuerte a las pantallas, a la pornografía y a
algunos tipos de drogas, como los porros o el alcohol, que se banalizan.
España es de los países de Europa con peores datos de borracheras en
menores y se producen intoxicaciones alcohólicas a edades muy tempranas.
Todo ese cóctel nos lleva a que el 25% de los jóvenes reconozca tener
ideas suicidas, tal y como confirman algunos estudios.
-¿Qué consecuencias tiene todo esto para la salud?
-Es algo muy preocupante, porque estas adicciones van a desencadenar un caro peaje a largo plazo. Ejemplo de ello es que el suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes.
Y eso tan solo es la punta del iceberg, pues por cada suicidio
consumado sabemos que existen otros 25 intentos. Por otro lado, se han
disparado la depresión, la ansiedad, las enfermedades psiquiátricas, los
déficits de atención, trastornos de la conducta alimentaria... Todas
estas patologías son ya una epidemia juvenil que va a más.
Miguel Ángel Martínez, catedrático de Salud Pública y epidemiólogo.
-¿Qué estamos haciendo mal?
-El mayor error que se está cometiendo es el de darle un teléfono móvil inteligente a los niños.
-¿Cuál sería la edad ideal para dárselo?
-No existe un momento inamovible, pues dependerá de muchas
circunstancias, pero cuanto más tarde y más «tonto» sea ese dispositivo,
muchísimo mejor para su salud física y mental. Igual que se acepta que
alguien no puede coger un coche hasta los 18 años, también debería
estarlo que no use un teléfono móvil, ya que con él dejamos conducir a
nuestros hijos por las autopistas de la información, que son mucho más
peligrosas que las autovías, llenas de depredadores sexuales,
pornografía, acoso... Es necesario abrir un debate social al respecto.
Ahora puede sonar inaudito, pero también nos parecía imposible no fumar
en el interior de los bares hace años y ya no concebimos lo contrario.
-Insiste en la pornografía y hay estadísticas
que aseguran que el 78% de los jóvenes la consumen de forma frecuente.
¿Qué impacto tiene eso?
-Es un peligro gravísimo, porque actualmente la pornografía se ha
convertido en el Ministerio de Educación mundial en temas sexuales, con
una corporación industrial detrás que mueve miles de millones de euros.
La pornografía es adictiva y cada vez se demandan contenidos más
aberrantes y distantes de la realidad. Todo eso está disparando las enfermedades de transmisión sexual,
ya que, por ejemplo, la sífilis o la gonorrea se han multiplicado por
diez en España en apenas dos décadas. Y basta con ver lo que ha pasado
con la viruela del mono. A la larga, esto aumentará los problemas de
fertilidad y, en algunos casos, incrementará algunos tipos de cáncer,
como el de cérvix, ligado al virus del papiloma humano.
-También pone el foco en el consumo de hormonas. ¿Es un tema tabú?
-Me refiero al consumo masivo de hormonas, sobre todo de los
anticonceptivos orales, aunque no sea políticamente correcto hablar de
ello porque las «big pharmas» están detrás. Pero es curioso que demos por bueno tomar una pastilla de hormonas a diario para no curar nada,
cuando es una locura, pues se ha demostrado que puede aumentar el
riesgo de infartos de miocardio, de accidentes cerebrovasculares o de
cáncer de mama hormodependiente. En el libro doy alternativas naturales a
esto, porque realmente las hay.
-No es fácil ir a contracorriente...
-Sin duda, pero en Salud Pública nos caracterizamos por alzar la voz cuando los demás no quieren escuchar. Soy optimista y confío en que el tiempo nos dará la razón.
Tenía cuarenta años cuando empecé a escribir mi primer blog, que era realmente un diario. Después descubrí que me podía comunicar con otros blogs y ahí empezó mi andadura en internet. En este tiempo he tenido al menos nueve blogs porque suelo cambiar de vez en cuando. Con algunos me fue muy bien y otros fueron un quebradero de cabeza. Muchas veces pensé en dejarlo, pero me gusta demasiado escribir. Además he conocido mucha gente agradable.
En quince años las cosas han cambiado mucho para mí. Tenía tres hijos adolescentes, ahora son tres jóvenes independizados. Mi marido está a punto de jubilarse. Tenemos un gato mayor. Hace diez años que murió mi padre, siete de mi madre y que compramos la casa en el pueblo. El tiempo corre que vuela. Mis ideas son lo único que se mantiene y confirma. Han surgido nuevos temas, por desgracia de los que hablar y espero seguir mientras tenga ánimo y fuerzas.
Para conocernos mejor he buscando una serie de preguntas interesantes en internet. Como son muchas y complicadas, las voy a poner poco a poco. Echo de menos los antiguos memes de los blogs. Yo las contesto primero.
¿Cuál es tu sándwich favorito y dónde lo has comido? Me aficioné a Subway en EE.UU.
¿Cuál es tu lugar favorito del mundo? Difícil, supongo que mi casa
¿Cuál es el lugar que has visitado y al que no quieres volver nunca? Marruecos, ya no es seguro
¿Cuál es para ti la mejor serie ahora mismo? Estoy viendo Lilyhammer y me encanta
Si sólo pudieras comer un alimento el resto de tu vida, ¿cuál sería? Chocolate, pero no es sano
¿Cuál es la peor película que has visto? Uf, muchas, pero no recuerdo los nombres
¿Qué es lo mejor que ha leído en los últimos cinco años? Las uvas de la ira
Página de donde he sacado las preguntas: https://www.elle.com/es/living/pareja-sexo/a42617497/preguntas-para-conocer-mejor-a-alguien/
Tengo tantos artículos copiados de temas de interés que estoy pensando en publicar a diario, pero me temo que no os de tiempo a leer tanto. Me gustaría saber vuestra opinión.