Es la letra de una canción de Sergio Dalma que me gusta mucho. Cuando miro atrás me parece mentira que haga ya cuarenta años de que tenía veinte y toda la vida por vivir.
He perdido a bastantes seres queridos. He tenido una nieta.
Ya no puedo pedir mucho más de la vida salvo mantenernos más o menos. Y que el mundo nos permita seguir adelante en paz.