Uno se despista y cuando vas a darte cuenta llevas treinta y ocho años casada. No voy a decir que todo haya sido fácil pero compensa sobradamente.
Mis hijos de pequeños siempre estaban malos, luego llegó la complicada adolescencia y finalmente se alejaron, dos de ellos al extranjero.
Mientras tanto, cuidamos a nuestros padres hasta que fallecieron, abrimos nuestro corazón a varios animalitos, y finalmente los hijos volvieron trayéndonos una preciosa nieta.
El matrimonio tuvo sus altos y bajos como la vida pero se pasó volando y ahora ya vemos la meta de lejos. Ha sido un largo camino pero volvería a empezar de nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario