Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

lunes, 12 de febrero de 2024

Bancos de fertilidad saturados con más de sesenta mil embriones congelados abandonados

El retraso de la maternidad no deja de aumentar en España. Cada vez hay más mujeres que son madres a partir de los 40. Es tal el aumento que en la última década han crecido en un 38%. Es decir, que en el año 2011 las madres mayores de 40 años suponían el 5,5%, mientras que en 2021, la cifra es del 10,7%. Esto provoca que cada vez haya más personas que necesitan tratamientos de fertilidad, que los embriones que se acumulan en los bancos cada vez sean más y que, por tanto, muchos de ellos no tengan un destino claro y unos 60.000 embriones congelados acaben abandonados.

A medida que la media de edad de las mujeres que tienen su primer hijo aumenta, la media de edad de las que deciden congelar sus óvulos fecundados también. Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), la edad media española para tener el primer hijo roza los 33 años.

Esta tendencia de retrasar la maternidad está provocando que las mujeres tengan más problemas para concebir y necesiten recurrir a tratamientos de fertilidad para lograr su objetivo de convertirse en padres. En los últimos años ha habido una consecuencia clara, que los embriones preservados por estos tratamientos, es decir, los ovocitos que ya están fecundados, no dejen de crecer haciendo que incluso los bancos que los guardan no den a basto.

    Las instalaciones de los bancos son caras y el nitrógeno para mantener las condiciones de temperatura adecuada no son baratos"
    jaime guerrero

Como explica a El Independiente Jaime Guerrero, director del Programa de Donación de ovocitos y criobiología del Instituto Bernabeu, una vez se realiza el tratamiento de fecundación in vitro, normalmente suelen "sobrar" un alto porcentaje de ovocitos fecundados. Es cierto que depende de la persona y de su reserva ovárica, algunos consiguen más y otros menos, pero se suelen congelar más de un embrión. Esto ayuda a que, en el caso de desear más descendencia o si no funciona el tratamiento, los pacientes tuvieran una opción B de acudir otra vez a esos embriones y tener la oportunidad de volver a ser padres. El problema viene cuando los embriones congelados no dejan de aumentar, se abandonan y miles de ellos quedan en el limbo.
El 10% de los embriones congelados se abandonan

Según la Sociedad Española de Fertilidad, en España hay 668.082 embriones congelados en los bancos. Una cifra que, dadas las circunstancias, va en aumento. De esos embriones congelados, el 45% se utilizan para uso de los propios pacientes, el 5% se dona a otras parejas, el 18% se destina a fines de investigación y el 18% restante se acaba destruyendo.

Pero de esos casi 700.000 embriones congelados, 60.005 se encuentran en una situación de abandono. Se trata de un 10% de los embriones criopreservados, cifra que desde el Instituo Bernabeu consideran "subestimada" y que ya está creando varios quebraderos de cabeza a los expertos que se preguntan cómo gestionar todos esos ovocitos fecundados que ya no tienen dueño. "Cada vez se congelan más embriones y hay que profundizar en el problema logístico que implica su preservación", indica Guerrero.

Según cuenta el especialista en medicina reproductiva, esta situación genera, además de problemas logísticos, un coste importante. "Las instalaciones son caras y el nitrógeno para mantener las condiciones de temperatura adecuada no son baratos", apunta el director.

Una vez conseguidos los embriones, se congelan y se guardan en los bancos. Depende de la capacidad que tenga cada clínica de medicina reproductiva, pero algunos llegan a acumular cientos.

Tal y como recuerda Guerrero, cada dos años las clínicas deben renovar y modificar el consentimiento donde consta el destino elegido para sus embriones. Así lo indica la Ley sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, que contempla que, en el caso de no haber recibido respuesta de la mujer o pareja progenitora tras dos intentos, los embriones pasan a estar en manos del centro.

Las causas por las que un embrión puede acabar abandonado son diversas. "En muchos casos se han desentendido de los embriones, algunos han cumplido su deseo de ser padres, otros con los que no es posible contactar o tampoco se han tomado el interés de preocuparse", indica Guerrero.
El destino de los embriones sin dueño

Es entonces cuando los especialistas se encuentran con el problema de no poder darle un destino a esos embriones congelados que ya no tienen dueño. Explica Guerrero que, según la ley española, estos tienen cuatro posibles destinos: el uso de la propia pareja para futuros tratamientos, proyectos de investigación, fines reproductivos para otras parejas o la destrucción sin otro fin.

El problema es que a veces no se consigue uno de estos destinos porque no se reúnen los requisitos médicos mínimos para ser donados lo que provoca que los embriones no dejen de acumularse en los bancos.
El limbo legal de la destrucción de los embriones

Guerrero reconoce que hay "cierta confusión a la hora de destruir los embriones". La decisión recae en médicos externos al centro, ellos deben consentirlo, pero muchas veces esa decisión no la reciben los centros de fertilidad, lo que deja en el aire cuál es el destino final de los embriones congelados.

Muchos de estos embriones no reúnen los requisitos mínimos para ser donados a otras parejas, tampoco se pueden dirigir a proyectos de investigación porque apenas hay, pero lo que limita sobre todo a los centros de fertilidad es el miedo a que en un futuro los progenitores reclamen estos embriones, lo que provoca que decidan conservarlos indefinidamente hasta que la ley aclare esta situación.
El dilema de congelar óvulos: "No sé si quiero ser madre, solo quiero tener la opción"

https://www.elindependiente.com/vida-sana/salud/2023/11/22/bancos-de-fertilidad-saturados-mas-de-60-000-embriones-congelados-abandonados/

domingo, 11 de febrero de 2024

Los de los Goya, por Luis Ventoso

 Ya se acercan, un año más. Lecciones de cejas altas de «progresismo» aplicado para todos, todas y todes. Chistes muy audaces… pero solo para zumbarle a «la derecha y la ultraderecha», porque con Mi Persona, ni una coña, que para eso somos del régimen. Almodóvar soltando alguna pequeña idiotez política. Y de presentadores, una dosis de comunismo camp (Ana Belén) y otra del inevitable mensaje pro homosexual (Los Javis). Modelitos súper chupis, a ser posible epatantes. Paseos por la pasarela dándose pote y gustándose, como si en la alfombra roja de Valladolid estuviésemos viendo desfilar a Marilyn y Marlon Brando reencarnados.

En efecto, hablamos de la plúmbea gala de los premios Goya, que retorna mañana vendiéndose un año más como «la gran fiesta del cine español».
¿Y qué pasa con el cine español? Pues que interesa muy poco a los españoles que nos vemos forzados a costearlo con nuestros impuestos, querámoslo o no, nos guste o no. Este periódico publicaba ayer una reveladora encuesta: el 70,7 % de los lectores reconocían que en el año pasado no habían visto ni una sola película española. Un 20 % había visto una y solo un 3,8 % habían acudido a dos.
¿Cuánto factura el cine español de taquilla? Ochenta millones de recaudación el año pasado. ¿Mucho o poco? Leche Feiraco, que es una cooperativa ganadera del interior de la provincia de La Coruña, suma más: 87 millones. El cine español es un gran tinglado de magros resultados, con muchas películas que reciben más dinero público del que luego consiguen en taquilla.
A mí me gusta que exista un gran cine español. Algunas de sus películas son hitos culturales que perduran en la memoria de nuestro país. Aunque otras que continúan siendo veneradas han envejecido fatal, como las de Berlanga de la serie de la «Escopeta nacional», o los soporíferos filmes con criptomensaje de Saura, o gran parte de la obra de Almodóvar. Pero lo que no me agrada es tener que subvencionarlo. ¿Cine español? Por supuesto, pero compitiendo en el libre mercado, sin flotadores artificiales. Si un director no interesa, si su historia es un truño que deja al público sopa, si los actores que ha elegido no saben ni vocalizar y se les entiende malamente, si encima trufan el bodrio con el inefable «mensaje»; si la cosa es un pestiño que no se sostiene comercialmente, ¿por qué tenemos que sufragarlo con el dinero que el Estado extractivo detrae de nuestras nóminas? El genio ignoto de turno tiene todo su derecho a rodar su película si encuentra financiación privada para ello, faltaría más. Pero no con nuestros impuestos.
https://www.eldebate.com/opinion/20240209/goya-dinero-nomina_173328.html
Me gustan las pelis de Nolan. He disfrutado con Origen, o con Interstellar. Y sin embargo, el Estado no me ha metido la mano en la cartera para ayudar a costearlas. En cambio he pagado infinidad de peñazos sobre la Guerra Civil –contada siempre desde un lado, o hasta rodados en vascuence normativo– que jamás veré. ¿Por qué tengo que aportar un dinero que me cuesta mucho trabajo ganar para financiar películas que pasan a un olvido inmediato en cuanto acaba la gala goyesca de autobombo?
España es ese país donde nos quejamos de las listas de espera hospitalarias, pero dilapidamos el dinero que no tenemos en traductores en el Parlamento, museos snobs de arte contemporáneo, cuchipandas culturales para que hagan turismo los creadores del régimen, pelis que no se ven, 17 defensores del pueblo, o una televisión pública que ofrece lo mismo que las privadas (e idéntica propaganda del PSOE).
Aprovecharé la gala de los Goya para ver alguna buena película. Igual me pongo «Río Bravo», o «Testigo de Cargo», o «Mi tío Jacinto». Pero en lo de Ana Belén y Los Javis mucho me temo que voy a causar baja.

sábado, 10 de febrero de 2024

Los trescientos asesinatos de eta sin resolver

 El balance de ETA es desgarrador y sigue doliendo, pese a que haya pasado más de una década desde que bajasen las armas. Según los informes de las asociaciones contra el terrorismo, son 850 asesinados, al menos 2.500 personas heridas, un centenar de secuestrados, miles de empresarios extorsionados y otros tantos, difícil de concretar, ciudadanos que tuvieron que abandonar el País Vasco y Navarra por miedo.
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La ausencia de justicia agrava el dolor y en más del 40% de los asesinatos los autores materiales de los crímenes no han sido condenados, según los informes de La Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT) y de la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Se trata de un asunto que ya trató el cineasta vasco Iñaki Arteta en su documental Contra la impunidad.

Ahora, Florencio Domínguez, director del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, y María Jiménez, periodista y Premio de Investigación Victimológica Antonio Beristáin, han recogido cada asesinato sin resolver en Sin justicia (Espasa), un homenaje "a las víctimas del terrorismo que esperan justicia y a las personas que trabajan para proporcionársela".

Thank you for watching

Reúnen de forma minuciosa los atentados mortales de la organización terrorista que aún "no se ha resuelto con una sentencia judicial", diferenciando los anteriores a la amnistía de 1977 y los cometidos posteriormente. Son casos en los que los autores materiales no han sido identificados, no han sido juzgados por diferentes circunstancias o, habiéndose celebrado juicio, no ha habido condenas.
No solo números

Ninguno de los siguientes asesinatos obtuvo justicia y las familias tuvieron que "resignarse a no obtener la respuesta judicial que el Estado les debía". Fermín Monasterio fue la primera víctima civil de ETA. Taxista, de 39 años, padre de tres hijas, fue asesinado por Miguel Etxeberria Iztueta, Makagüen, de varios tiros. "A tu padre no le ha matado ETA, lo ha matado la Guardia Civil", le dijo una compañera de clase a su hija. (Pág.27)

Emilio Guezala, inspector de autobuses de 46 años, salía de un bar junto a su primo cuando varios pistoleros abrieron fuego contra ellos. Emilio murió en el acto, su primo resultó herido. ETA encuadró este asesinato en su campaña "antichivatos". Los asesinos fueron indultados. A sus 23 años, Manuel Orcera, natural de Úbeda, estaba destinado en el País Vasco en el cuerpo de la Policía Armada. Fue ametrallado en una estación de tren.

Solo en el año 1978 hubo 261 atentados y 67 asesinados. Uno de ellos fue el periodista José María Portell. Quedó sin resolver y toda la documentación de la causa fue destruida "por lo que ni siquiera queda como testimonio histórico". (Pág.130). Rafael Recaola, albañil de 30 años, fue asesinato en su motocicleta por un vehículo. ETA asumió la autoría "formulando contra su víctima la habitual acusación de ser de extrema derecha". (Pág. 152).
1980, el año de máxima actividad mortal

La escalada terrible de violencia tuvo su culmen en 1980, el año de máxima actividad mortal de la banda, con una media de casi dos asesinatos a la semana. Uno de ellos, fue el del Guardia Civil Aurelio Prieto, de 22 años, muerto por un disparo en la cabeza cuando le pedía la documentación a un individuo; o Carlos García, de 55 años, casado y padre de cinco hijos. Tras numerosas amenazas, había decidido traspasar su estanco y abandonar el País Vasco. No le dio tiempo.

ETA siguió matando y engordando su lista de métodos. En septiembre del 89, Luis Reina, pescadero, recibió una carta-bomba y murió en el acto. La explosión destruyó el envoltorio y las posibles pruebas que pudieran ayudar a la investigación.

La tercera parte de Sin justicia es una "radiografía de la impunidad" en la que se analizan las cifras, se arroja luz sobre cómo se investiga un asesinato y se pone sobre la mesa la "falta de colaboración internacional". Los autores ahonda en las causas del no esclarecimiento, la mayoría porque ni las investigaciones judiciales ni las de las Fuerzas de Seguridad pudieron identificar a los terroristas que los llevaron a cabo. "En los sumarios
correspondientes a 131 asesinatos, el 41,8 % del total, hay que hablar de
autor desconocido".

Florencio Domínguez y María Jiménez Ramos. Sin justicia. Más de 300 asesinatos de ETA sin resolver. Editorial Espasa. ISBN 978-84-670-7093-4. 720 páginas. 24,90 €
- Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2023-11-29/sin-justicia-el-agonico-grito-por-los-300-asesinatos-de-eta-sin-resolver-7074217/

 https://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2023-11-29/sin-justicia-el-agonico-grito-por-los-300-asesinatos-de-eta-sin-resolver-7074217/

viernes, 9 de febrero de 2024

China. Infierno de los trabajadores

A pesar que la comunista República Popular China es uno de los estados fundadores de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), no ha ratificado las convenciones relativas a la libertad de asociación y a la negociación colectiva.

En China hay casi dos millones de sindicatos. El establecimiento de sindicatos es obligatorio en las empresas estatales, mientras que en las privadas depende de la iniciativa de cada empresa.

Pero ahora viene lo kafkiano: La ley china obliga a que todos los sindicatos se integren dentro de ACFTU, un organismo que no es considerado ni democrático ni independiente y que es la  única organización sindical permitida, al ser ésta un mero tentáculo del Partido Comunista Chino. Así pues, no hay sindicatos independientes y cualquier movimiento en esta línea es reprimido con dureza.

Claro que cuando uno conoce las precarias condiciones laborales existentes en la República Popular China, comienza a entender los precios, escandalosamente bajos, de los productos ´made in China´. Y entonces es cuando uno se pregunta por qué el gobierno comunista chino no aplica en su propio país lo que sus correligionarios, partidos y sindicatos de inspiración marxistas, se dedican a pregonar y exigir en el Mundo Libre.

Para encontrar antecedentes de las infrahumanas e insalubres condiciones laborales existentes en la actualidad en China, habría que remontarse al liberalismo capitalista salvaje, existente en la Europa del siglo XIX, cuyos abusos dieron origen al nacimiento del marxismo y sus diferentes sucedáneos socialistas.

Éstos son algunos de los testimonios recogidos y publicados por diferentes organismos internacionales que han investigado la situación real de las condiciones de trabajo en la República Popular China:

    “Trabajo 11 horas diarias, seis días a la semana, pero solo gano 2.200 yuanes (270 euros) al mes. Vivo en un dormitorio mal ventilado compartido con otros compañeros”.
    “Trabajo seis días a la semana de las 7 de la mañana a las 7 de la tarde. Es un trabajo duro que debe hacerse muy rápido: tenemos que acabar 105 piezas cada hora”.
    “Mientras trabajas no puedes pensar en nada más: el encargado te riñe si no estás concentrada o vas demasiado despacio”.
    “La soldadura provoca que las temperaturas sean extremadamente altas, el ambiente es tóxico. No tenemos ninguna protección para la boca y cuando me toco la cara se me irrita la piel. Nos pasamos de pie turnos de 12 horas seguidas y tenemos que pedir permiso para sentarnos”.

Estas declaraciones corresponden a trabajadores de importantes y conocidas fábricas. Si esto sucede en centros de trabajo que por su relevancia están más ´controlados´ y son centro de atención del periodismo internacional de investigación, ¿qué sucederá en el resto de fábricas, las menos importantes, que son la mayoría del país?

Mejor no pensar lo que sucede tras sus puertas. Allí nos podríamos encontrar con siniestros personajes con ´look´ Fu ManChú, proclamando orgullosos que ellos son como un padre para los obreros y que solo les pegan cuando se lo merecen. Suposiciones aparte, lo bien cierto es que 600.000 chinos mueren todos los años en su trabajo por ´agotamiento´.

Los muertos por suicidio, van aparte.

Eso sí, los comisarios políticos de dicho sindicato, se deben de poner ciegos de gambas, mientras sus afiliados se tienen que conformar con arroz hervido, sin delicias.

https://www.periodistadigital.com/politica/opinion/columnistas/20231201/china-paraiso-marxista-infierno-trabajadores-noticia-689404959791/

jueves, 8 de febrero de 2024

Ni tanto ni tan calvo

 Si algo tengo claro es que yo desperdiciè los primeros veinte años de mi vida. Me los pasé leyendo y volcando mi cariño en mi perro.  Eso no significa que fuera desgraciada, ni tampoco feliz, si me comparas con otra chica de mi edad y circunstancias.  El problema es que uno nunca se compara con los de Madagascar.

Simplemente  estaba viviendo a medias, sin aprovechar ninguna de mis posibilidades. Por eso sentía que le estaba quitando el sitio a alguien más capacitado que yo.

Si ahora pudiera volver atrás, creo que cambiaría todo menos mi perro y mis libros.

Más sobre Istael: https://cesarvidal.com/la-voz/editorial/editorial-gaza-no-es-entebbe-05-02-24


miércoles, 7 de febrero de 2024

La culpa la tiene el pueblo



No sé porqué os enfadáis con nosotros. Sí, vosotros: los políticos, los periodistas, los policías, los inspectores de Hacienda, los parásitos del Presupuesto, las plañideras de la tolerancia, los predicadores de la moral progresista, las gentes de orden (del nuevo orden). ¿Qué os hemos hecho ahora? Queríais que fuéramos pacíficos, y lo fuimos. Queríais que abandonáramos nuestros dioses, y los abandonamos. Queríais que nos convirtiéramos en buenos consumidores, y lo hicimos. Queríais que aceptáramos vuestra democracia, y la aceptamos. A cambio, nos ibais a dar paz, prosperidad, libertad, sanidad, educación, trabajo digno… Ese era el trato, ¿no? Sobre ese pacto pudimos construir los europeos la sociedad más domesticada de todos los tiempos, un auténtico fin de la Historia donde nuestros hijos vivirían aún mejor que nosotros en el más grato de los mundos posibles. Y así fue durante más de medio siglo. Pero mirad ahora alrededor. ¿Quién ha incumplido su parte del compromiso?

Un argelino ilegal se lía a puñaladas en Dublín y vuestra única preocupación es que la gente se amotina. El jefe de la policía se apresura a subrayar que no se trata de un atentado terrorista y se queda tan pancho. ¿Y qué carajo importa que sea un terrorista o simplemente un homicida? ¿O es que las puñaladas no son las mismas? La Unión Europea, convertida en fábrica de espejismos, transmite de inmediato su solidaridad… con el Gobierno irlandés, no con las víctimas —europeas— del argelino. (Por cierto: prohibido decir «argelino»). En Francia, una manada de inmigrantes de origen africano monta una expedición para «matar blancos» —son sus propias palabras— y en la cacería resulta muerto un chaval de dieciséis años llamado Thomas. Lágrimas de cocodrilo, sí, pero toda vuestra preocupación es que el pueblo (o sea, en vuestras palabras, la «extrema derecha») no vaya a buscar venganza. En Alicante, una horda de jovencitos magrebíes viola a una niña y vuestra respuesta es impartir a los violadores clases de educación sexual (en España, en efecto, a ridículos no nos gana nadie). Sólo faltaba la Conferencia Episcopal para proponer la regularización masiva de medio millón de inmigrantes ilegales. «Hay que acoger al que sufre», sollozan. Vale: que se lo digan a la niña de Alicante o a los padres de Thomas.

Y si arden las calles de Dublín o la gente se manifiesta en los pueblos de Francia, vosotros, la nueva clerecía del desorden establecido, tembláis de indignación por esas irracionales reacciones del populacho, invariablemente fascista, xenófobo, heteropatriarcal, racista, negacionista y violento, que con su intolerancia pone en peligro la democracia y el progreso y el orden liberal. ¡Ah, el pueblo! ¡Qué poco de fiar es el pueblo! Se lo oíamos hace pocos días a un conspicuo vocero del centro centrado español: frente a la traición de Sánchez y la amnistía a los golpistas, nada de movilizaciones callejeras, que nunca se sabe cómo van a acabar. Patética moderación de la gente de orden que, con su gusto por el rebaño, termina provocando siempre la aparición del lobo. Caiga sobre nosotros la peor de las ignominias, pero, sobre todo, que no se mueva «el pueblo», no vaya a ser que… ¿Qué? Hace unos años, la respuesta era clara: no vaya a ser que pongamos en peligro este precioso sistema que nos ha proporcionado libertad, paz, prosperidad, seguridad y todas esas cosas. Pero eso era antes. Ahora, cada vez sois menos —sí, vosotros, los guardianes del orden— los que podéis disfrutar de la prosperidad, la paz y demás. Para el resto —para el pueblo—, el horizonte inevitable es el de unos barrios cada vez más invivibles, un trabajo cada vez más precario, unos sueldos cada vez más escasos y una vida cada vez menos libre. ¿Y de verdad queréis hacernos creer que la culpa la tiene el pueblo?

La elite política europea, la misma que con su irresponsabilidad está convirtiendo nuestras naciones en un basurero, emerge ahora —pirómano devenido en bombero— para proponer deportaciones masivas, el retorno de la autoridad, seguridad en las fronteras… ¿Ahora, cuando ya habéis roto todo lo que se podía romper? ¿Y por qué tendríamos que creeros ahora? Ah, sí: porque vosotros, desde lo alto de vuestros egos henchidos de superioridad moral, sabéis. No como el pueblo, cegado por sus bajas pasiones, por su instinto primitivo. Porque la culpa de todo lo que pasa, de que estas sociedades que habéis construido sean insufribles…. la culpa de todo eso, en realidad, la tiene el pueblo.
 

 https://gaceta.es/opinion/la-culpa-la-tiene-el-pueblo-20231128-0500/

martes, 6 de febrero de 2024

Cuidar de los demás nos hizo humanos

Cuando caemos enfermos, lo primero que buscamos es a alguien que nos cuide. Si es posible, que sea nuestra madre, padre o pareja. El cuidado se define como esa atención amorosa que preserva, protege y promueve el bienestar.

Debido al proceso evolutivo, en la especie humana el cuidado está presente desde que comenzamos a existir. Son varios los estudios que han demostrado que ya se velaba por los enfermos en tiempos remotos.

Es el caso de Atapuerca (Burgos, España), en cuyos yacimientos se encontró a Benjamina, una niña con una enfermedad llamada craniosinostosis. A pesar de haber sufrido retraso psicomotor y exhibir unos rasgos deformados, la pequeña murió a la edad de diez años, lo que indica que estuvieron muy pendientes de ella. Esto habría ocurrido hace unos 530.000 años.

Más adelante en el tiempo, durante la Edad Media, también han llamado la atención los restos de un hombre de unos 50 años encontrados en la necrópolis de Maro (Málaga, España). Datados entre los siglos X y XI, sus huesos presentaban una fractura vertebral que se había curado de forma natural. Probablemente, esta persona se quedó tetrapléjica, lo cual implica que la atendieron y acompañaron para asegurar su supervivencia.
Queremos conocerte mejor
¿Donde te has ido este puente?

De hecho, la antropóloga americana Margaret Mead contaba a sus estudiantes que el primer signo de civilización fue un fémur fracturado y luego sanado.
¿Qué determina la necesidad de cuidar?

Los cuidados siempre han estado en el centro de las sociedades pues, sin ellos, la vida humana no sería posible. Aquí podemos hablar de “tareas de mantenimiento”, donde se incluyen actividades tales como gestación, crianza, preparación de alimentos, cuidado de enfermos… Lo cual no es poca cosa.

Son actividades llenas de conocimiento, de tecnología, de innovación. Sin embargo, históricamente, estas tareas han quedado relegadas a un segundo plano, como un trabajo menor, y siempre asociadas con la figura de la mujer. Es, quizás, esta asociación la que le quita valor a dichas labores. Aunque, en realidad, la convivencia colectiva hace que todos participemos de ese cuidado.

Y las personas más mayores cumplen aquí un papel esencial. En muchas épocas de la historia, las sociedades humanas han estado gobernadas por gente anciana y sabia, lo que se conoce como gerontocracia. En la actualidad, en algunas instituciones judiciales o países todavía hay apego por este tipo de estructura. Sin ir más lejos, las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos probablemente se dirimirán entre dos candidatos de edad bastante avanzada.
La hipótesis de la abuela

El inicio del envejecimiento en nuestra especie se asocia con el cese de edad reproductiva, sobre todo en mujeres. El que vivamos más allá de esta etapa se relaciona, según la hipótesis de la abuela, con que podamos cuidar a los demás y transmitirles conocimiento. Un estudio reciente en chimpancés demuestra que quizá no somos la única especie que desarrolla esta estrategia.

La investigación realizada con un grupo de chimpancés de Ngogo (Uganda), relaciona esa vida postreproductiva con dos teorías. Por un lado, se postula la ya comentada hipótesis de la abuela. Aunque por el otro lado, también podría deberse a que las hembras mayores dejan de competir con las jóvenes por el apareamiento al alcanzar la menopausia, favoreciendo la variabilidad genética de la descendencia.
Bebés desvalidos

En nuestro caso, el del Homo sapiens, además somos muy vulnerables al nacer, y de nuevo esto es cosa de la evolución. Ahora nos mantenemos sobre dos piernas y la pelvis de las mujeres es más estrecha por ello. Adicionalmente, al ser una especie con el cerebro más grande, nos hicimos cabezones y nuestra cabeza no cabe por el canal del parto. Esto explica que nazcamos antes de tiempo, a los nueve meses de gestación.

De esta forma, y aunque dificulta el proceso, nos aseguramos de que se produzca el parto, con la consecuente necesidad de tener que ser cuidados al nacer.

En definitiva, la existencia de restos antiguos de personas enfermas y, aun así, longevas indica que la existencia de cuidados hacia las personas desvalidas debía hacerse entre todos. Fue el cuidar lo que nos ha traído hasta aquí como sociedad. Nos ha permitido sobrevivir.

Cuidar y acompañar en la enfermedad hace que se pongan en marcha actividades, conocimientos, estrategias y tecnología que ayudan a la recuperación de las personas. Todo ello ayuda a crear relaciones sociales que son indispensables para el funcionamiento de la sociedad, como la solidaridad y la empatía.

Benjamín Gaya-Sancho, Research associate professor, Universidad San Jorge y Paula Fernández Martínez, Bioestadística, ISPA.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
The Conversation

 https://www.vozpopuli.com/next/cuidar-demas-hizo-humanos.html

lunes, 5 de febrero de 2024

No hay nada nuevo bajo el sol

 Cuando leo textos antiguos me sorprende ver cómo en todas las épocas la humanidad ha tenido las mismas preocupaciones y problemas. Cuando ahora pensamos que esto no ha pasado nunca antes, estamos equivocados. Ya en el imperio romano se quejaban los padres de la irresponsabilidad de los hijos, y los hijos de la rigidez de los padres. Ya entonces había gobiernos mejores y peores, hasta que llegaron a la decadencia de la civilización, como vemos algunos ahora.

Cada época tuvo sus aspectos positivos y negativos, aunque ahora se considere que la Edad media era terrible y la Revolución francesa un acierto. La verdad es que los revolucionarios mataron a miles de personas. La conquista de América fue una guerra sin duda, pero sin ella los indígenas seguirían en la edad de piedra. Nos guste o no, el mundo avanza a través de épocas difíciles y otras fáciles, y cada una tiene una función a cumplir.

Sobre la política exterior de EE.UU.: https://cesarvidal.com/la-voz/editorial/editorial-salir-de-oriente-medio-antes-de-que-sea-vietnam-30-01-24

domingo, 4 de febrero de 2024

Serófobo y transfobo, por Antonio R Naranjo

 Usted no lo sabe, pero es un serófobo y un tránsfobo de tomo y lomo. Se levanta cada día para ir a trabajar, cuida a su familia, no se mete con nadie, cumple lo mejor que sabe con sus obligaciones y hace lo que puede para ser razonablemente feliz, pese a las brumas de una crisis nacional y otra geopolítica que tambalea un mundo que ya no controla.

Y sin embargo, pese a que no hace nada, es serófobo, tránsfobo y algo más. Yo también, y no era consciente. Lo he descubierto esta semana en televisión, en el programa En boca de todos que presenta mi amigo Nacho Abad y produce para Cuatro la empresa Mandarina, cuyo nombre fue suficiente para que aceptara colaborar con ellos por razones de elemental complicidad cítrica. Y para que nadie me acusara de ser «mandarinófobo». Que nunca se sabe.

El caso es que en esa casa defendí que, si alguien padecía VIH o había desarrollado el Sida y quería intimar conmigo, algo cada vez más improbable cuando uno ya le ha dado la vuelta al jamón, querría saberlo. No para estigmatizarle, ni mucho menos para contárselo a nadie. Para saberlo yo y decidir, con todo respeto, si me apetecía o no profundizar en el previsible lance posterior.

Pues eso, al parecer, es serófobo, y así lo han dicho algunos activistas hiperventilados en esos garitos nocturnos de carretera que algunos llaman «redes sociales». Por lo visto, todo lo que no sea acostarse con alguien que te esconde una condición potencialmente peligrosa para tu salud, siquiera en el subconsciente, es fobia. Por lo visto ahora hay que explicar lo que se explica simplemente con un no, si el receptor del «no» es gordo, bajo, trans o como yo, ya puestos.

También lo es rechazar, en el programa de mi querida Sonsoles Ónega en Antena 3, que un militar llamado Paco, que se cambió a mujer en el registro civil pero sigue llamándose Paco, comportándose como Paco, teniendo el mismo aspecto que Paco y gustándole las mismas cosas que a Paco, tenga derecho a dormir con las soldados ni a competir deportivamente con otras mujeres ni a ser una de ellas.

Vamos, que es tan mujer como yo bailarina del Bolshói, jugadora de la selección brasileña de vóley playa o top model de la pasarela Cibeles. Pues bien, eso es transfobia: ver a Paco intentando engañar a todo el mundo es casi delito de odio, que iría combinada con serofobia si tuviera VIH y no se dejara servidor ponerse mirando a Cuenca, trufado además de homofobia si el susodicho se dijera lesbiana, porque le siguieran gustando las chicas, y con xenofobia si fuera guineano, que no es el caso.

También antes fue algofobia, porque no recuerdo en este caso la razón de mi supuesto odio a algo, decir que, aun siendo muy partidario de la exhibición de pechos como método de protesta femenina (no soy tetófobo aún, y Dios me libre), quizá el exceso de alguna obedecía a un intento de promocionar con gestos lo que no lograba con gorgoritos.

Lo curioso es que la única fobia visible y masiva, la gilipollofobia, no tiene coro ni fundación ni Secretaría de Estado que la persiga, identificándose con una causa que sí les incluye y define de manera inapelable.

Y más sorprendente todavía es que no legislen al respecto quienes sí lo hacen a favor de víctimas inexistentes de ataques ficticios. Todos ellos juntos, legisladores y víctimas, tienen ahí una lucha pendiente, heroica.

Porque es inaudito que los gilipollas no puedan serlo, de manera libre y plena, sin que vengamos aquí los tontofóbicos a arruinar sus vidas con nuestras limitaciones y prejuicios. Ya están tardando en crear el Observatorio de Imbéciles a Jornada Completa. Y si Sumar quiere hacer las paces con Podemos, que ponga a la gran Irene Montero al frente.

https://www.eldebate.com/opinion/20240118/serofobo-transfobo_167748.html

sábado, 3 de febrero de 2024

Salga el sol por Antequera

 Parece ser que este dicho viene precisamente de que Antequeta está por poniente y por ahí no sale el sol. Así que significa que te da igual todo. Es muy de estos tiempos en que prima el deseo sobre lo más conveniente. Es curioso porque yo cuando era joven también  me daba bastante igual las normas sociales.

Tuvo que pasar mucho tiempo para que me diera cuenta de que, cuando algo perdura en el tiempo, es porque funciona. No es un capricho sino algo probado por miles de años de experiencia  y muchas generaciones. Y merece la pena conservarlo.

Record de parados extranjeros con subsidio, por Francisco Núñez

En pleno anuncio del Gobierno de una nueva regularización de inmigrantes (más de 500.000), las prestaciones asistenciales a los parados extr...