Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

lunes, 10 de febrero de 2025

Éramos pocos y parió la abuela

 Curiosa expresión que significa que, cuando crees que tienes muchos problemas, siempre puedes tener más. Eso es algo que en el siglo veintiuno se verifica cada día.

No teníamos bastante con la batalla cultural y ahora tenemos batallas reales en todos los frentes. Nunca digas nunca. Los problemas surgen de donde menos esperas.

Sobre la democracia: https://www.cesarvidal.fm/2022276/episodes/16581867-editorial-el-final-de-la-democracia-en-europa-07-02-25

domingo, 9 de febrero de 2025

Violaciones de menores por pakistaníes en Gran Bretaña

 

El Parlamento británico rechazó ayer miércoles una enmienda de ley, propuesta por el Partido Conservador, para abrir una investigación a nivel nacional en el Reino Unido sobre los casos de bandas pakistaníes que seducen a menores con fines de abusos sexuales.

Durante una votación en la Cámara de los Comunes (baja) británica, los diputados tumbaron esta tarde la enmienda de los ‘tories’ por 364 votos en contra, frente a 111 votos a favor.

La votación se produjo horas después de una sesión de control al primer ministro británico, Keir Starmer, donde la líder de la oposición y del Partido Conservador, Kemi Badenoch, aseguró que, de no respaldar la investigación, que dilucidaría si existe una motivación «racial o cultural» tras los abusos, podría interpretarse como un intento de «encubrimiento» del Gobierno.

El escándalo sobre los abusos sexuales a menores dominó esta semana el debate político en el Reino Unido después de que el magnate tecnológico Elon Musk acusase a Starmer de ser «cómplice» del fracaso de las autoridades por proteger a las víctimas y procesar a los abusadores cuando fue director de la Fiscalía entre 2008 y 2013.

A través de su red social X, también calificó de «apologista del genocidio de la violación» a la viceministra para la Protección de Mujeres y Niñas, Jess Phillips, tras rechazar la petición del Ayuntamiento de Oldham —dentro del llamado Gran Manchester, norte inglés— para una investigación gubernamental sobre las bandas de seducción históricas en la ciudad.

El líder laborista se refirió a las acusaciones de Musk como «mentiras, desinformación y lanzamiento de fango» que no ayudan a las víctimas de abuso sexual y defendió la decisión de no realizar una investigación nacional porque hay que tomar medidas «ahora», mientras que los resultados de la pesquisa podrían demorarse hasta 2031.

La profesora Alexis Jay presentó en octubre de 2022 el informe de la Investigación Independiente sobre el Abuso Infantil (IICSA), del cual todavía no se ha implementado ninguna de las recomendaciones que incluye.

https://gaceta.es/europa/el-parlamento-britanico-rechaza-iniciar-una-investigacion-nacional-sobre-las-bandas-pakistanies-de-captacion-de-menores-20250109-1337/?scroll-event=true

sábado, 8 de febrero de 2025

Argumentos no religiosos contra la eutanasia

 a cultura de la muerte se ha convertido en una tendencia creciente en algunos gobiernos socialistas. A la ya controvertida legalización del aborto se ha sumado la eutanasia, un procedimiento que mata en cuestión de minutos al enfermo que la reclama y que, aunque comenzó siendo para pacientes muy graves, se ha ido rebajando a niños, discapacitados o personas cansadas de vivir.

Los primeros en aprobar esta normativa mortal fueron Países Bajos y Bélgica, ambos liderados por fuerzas de centro e izquierda. En 2021, se sumó España, donde ya presidía Pedro Sánchez. Actualmente, las miradas se centran en Nueva Zelanda, donde tras varios intentos de legalización –que quedaron en nada– el gobierno laborista (socialista) pretende dar luz verde el 17 de octubre a estas técnicas de suicidio.

Tras estas imposiciones, donde se pasan por alto los cuidados paliativos, se ha abierto una brecha en la sociedad. Para algunos ciudadanos, la eutanasia no se debería realizar porque «la vida es un don ofrecido por Dios». Otros consideran que existe un gran vacío legal entre esta polémica acción y los controles e información que se deberían brindar a los enfermos y sus familiares.
Sólo uno de cada 80.000 habitantes en España está formada en cuidados paliativos
La ley de cuidados paliativos sigue sin aprobarse, mientras que la de la eutanasia mata ya a 323 españoles

María Fernández

Con el fin de abordar estas cuestiones, el Centro de Bioética Nathaniel en Nueva Zelanda ha elaborado una guía que presenta 10 argumentos no religiosos en contra de la eutanasia, argumentando que no debería adoptarse en ningún país. Esta guía se basa en los ejemplos y las políticas aplicadas en países como Bélgica, los Países Bajos, Canadá o los estados de Oregón, y Victoria (Australia), según informa el medio Religión en Libertad.
La eutanasia conduce al suicidio

En una sociedad donde el suicidio está a al orden del día, la aprobación de esta ley enviaría el mensaje de que la vida de algunas personas no vale la pena vivirla. Esto empujaría a algunas personas enfermas hacia una muerte prematura.

Así, el Centro de Bioética Nathaniel asegura que permitir la eutanasia abre la puerta a que las personas discapacitadas, enfermas y mayores se consideren una carga financiera y emocional excesiva. Este mal denominado «derecho a morir» podría pasar a convertirse en un «deber de morir».

La legalización de la eutanasia, especialmente en el caso de trastornos mentales irreversibles, supone aceptar que «algunos suicidios están bien», lo que corre el riesgo de enviar un «mensaje contradictorio» sobre la tragedia del suicidio juvenil y crea un doble rasero confuso.
Estar acompañados hasta el final

Todo el mundo tiene derecho a estar acompañado hasta el fin de sus días. Con la ley de la eutanasia esto se pierde, ya que se le da más valor a la muerte que a una atención clínica adecuada, la cual tiene como objetivo eliminar el dolor. En este sentido, la Asociación Médica de Nueva Zelanda, la Sociedad de Médicos Paliativos y la Sociedad de Enfermeras de Cuidados Paliativos de Nueva Zelanda se oponen a un cambio de norma como el que se puede vivir. Cuando los pacientes gravemente enfermos reciben buenos cuidados paliativos, rara vez desean terminar con sus vidas.

Asimismo, el hecho de que estas prácticas sean ilegales significa que el país hace los máximos esfuerzos para terminar con el sufrimiento de las personas y abordar todos los aspectos del sufrimiento de una persona. «¿Seguirá ocurriendo esto si se modifica la ley?», se pregunta el centro.
A los médicos se les obliga a matar

Al igual que pasa con el aborto, los médicos están entre la espada y la pared, ya que se les está obligando –aunque algunos pueden acogerse a la objeción de conciencia– a que en vez de cuidar a sus pacientes y alargarles la vida lo máximo posible, acaben con ella. Estos profesionales se formaron para sanar y ayudar a los enfermos, no a matarles.
Doctor Jacinto Bátiz Cantera


«La vida es un don de Dios y tenemos la responsabilidad de cuidarla, administrarla y preservarla»

María Fernández

La eutanasia termina siendo para todos

Esta controvertida práctica podría ocasionar un efecto dominó entre un grupo de personas. Las asociaciones de Nueva Zelanda tienen miedo a que ocurra lo mismo que en Canadá, donde la eutanasia comenzó siendo para los más enfermos y ahora pueden acceder a ella niños, discapacitados y drogadictos.
Política del descarte

El maltrato a personas mayores y discapacitadas es un problema grave en el país. La legalización de la eutanasia expone a este grupo de personas a un mayor riesgo, especialmente en una sociedad en la que el número de ancianos está aumentando y existe una presión cada vez mayor sobre el presupuesto sanitario.
Proteger a los vulnerables

Tal y como argumentan los expertos del Centro de Bioética Nathaniel que han elaborado el informe, la cuestión clave no es la compasión ni la moralidad. Las personas de ambos lados del debate quieren evitar «un sufrimiento intolerable». Por ello, consideran que el punto clave está en las consecuencias a largo plazo de un cambio de ley para la seguridad pública. Se trata de una cuestión de justicia social: proteger a los vulnerables.
Habrá más muertes

El Gobierno de Nueva Zelanda asegura que dar luz verde a esta norma hará que un grupo muy reducido de casos de alto perfil se lleven a cabo sin objeciones legales. Sin embargo, este dato es erróneo, ya que «la legalización conduce a la normalización» y, como ha sucedido en otros países, conducirá «a un número mucho mayor de muertes de esa manera».
¿Y si no quería morir?

Nueva Zelanda abolió la pena de muerte en gran parte debido al peligro que suponía ejecutar a una sola persona inocente. La legalización de la pena de muerte inevitablemente conducirá a que se mate a algunas personas «cuando no quieren morir».

Cambiar la ley crearía una situación legal en la que el Estado autoriza la muerte por adelantado y sanciona la muerte de algunos de sus ciudadanos.
Los enfermos no son una carga

En la actualidad, nadie tiene por qué morir con sufrimiento. Las persistentes solicitudes de eutanasia no suelen estar relacionadas con un dolor incesante, sino con el deseo de tener el control, el miedo a ser una carga o la experiencia del aislamiento social. La eutanasia no es la respuesta correcta ni la mejor para estas cuestiones.
La eutanasia fomenta el suicidio

Cuando una persona tiene depresión o ansiedad, suele hacer todo lo posible para superarlo y seguir afrontando la vida. Sin embargo, cuando se da la opción de elegir libremente morir, muchos de estos pacientes decidirán acabar con su vida, yendo por la «salida fácil».

 https://www.eldebate.com/sociedad/20241016/10-argumentos-no-religiosos-no-deberia-aplicar-eutanasia_236139.html

viernes, 7 de febrero de 2025

Sobre eta y la película La infiltrada



El acercamiento del cine español al terrorismo etarra ha sido, salvo honrosas excepciones, nefasto, y no resulta difícil intuir que el principal motivo es ideológico. El cine representa una formidable herramienta para contarnos cómo somos, qué hacemos y qué nos pasa, así que el Régimen del 78 no dejaría pasar por alto ese potencial propagandístico para reafirmarse en su mitología. Historias sobre la Guerra Civil no faltaron, siempre narradas con una mirada tuerta, evocando la II República como un paraíso perdido por culpa de los de siempre; tampoco aquellas sobre la Era de las Tinieblas que la sucedió, poblada de señoritos despóticos y curas perversos; llegando finalmente a un renacer colectivo donde el régimen franquista, España misma, eclosionaba liberando una miríada de identidades oprimidas, retratadas enfatizando el aspecto hedonista y emancipador del Hombre Nuevo setentayochense, un Homo almodovarianus puramente corpóreo, pues la libertad no consistía en esas cosas raras que decía Trevijano sino en ver tetas, vestirse de mujer (ellos) y en que «el que no esté colocado que se coloque» (en todos los sentidos). ¿Qué lugar podía haber entonces reservado en el cine español para ETA, si los malos solo podían ser franquistas?

Pues el de héroes. A veces, apurando, el de héroes trágicos o malditos. Servidor recuerda cómo en la asignatura de euskera en el instituto cierto día la profesora nos puso la película La fuga de Segovia… pero en español. Para inspirarnos, supongo. El protagonismo recaía en aquellos presos etarras que se fugaron de la cárcel en 1976, en cierta representación simbólica de la liberación del pueblo vasco de la opresión del «Estaospañol». También del mismo director tenemos La muerte de Mikel, sobre terrorismo, homosexuales que por fin podían salir del armario y travestis donde, cómo no, los verdaderos villanos son los policías torturadores. En El pico había terrorismo y gays otra vez, pero los travestis eran sustituidos por chaperos y camellos, mientras que en Clandestinos se reincidía en la fórmula, pero añadiéndole menas, en un notable esfuerzo del director por explorar los límites de la vergüenza ajena que puede soportar un espectador. En todos estos ejemplos, ETA resultaba ser un ingrediente más del cocido, añadido por la fascinación morbosa que les provocaba la figura del terrorista como héroe oscuro, y en cualquiera de los casos el drama que había que denunciar se ve que no estaba en los atentados, sino en la persecución policial de los mismos, como en El caso Almería, o en la más reciente Lasa y Zabala.Si por casualidad la historia se centraba en una víctima de ETA esta resultaba ser ella misma una exterrorista, como en Yoyes.  

Así que el panorama ha sido francamente sórdido, desolador si tenemos en cuenta que el cine va forjando nuestra percepción del mundo. Basta recordar, por ejemplo, esta encuesta sobre la creciente importancia que se ha ido atribuyendo con el paso de las décadas a EE.UU. en la derrota del Tercer Reich. Sin Hollywood no hubiera sido posible. En España, sin embargo, nuestro cine parece haber estado dedicado en cuerpo y alma al autosabotaje…

Sería injusto dejar de lado las excepciones, eso sí, provenientes casi siempre del cine documental. Ocupa un lugar preeminente Iñaki Arteta, al que pudimos entrevistar aquí , con obras como Trece entre mil, Contra la impunidad o 1980. También Jon Viar con Traidores. Es igualmente digno de mención este cortometraje, más meritorio en sus apenas ocho minutos que muchos de los infectos bodrios citados en líneas previas. Y poco más…

La serie Patria, basada en la novela homónima de notable éxito, quizá tuviera mejores intenciones que otras producciones, pero partía de una premisa fallida: equiparar de una u otra forma a víctimas y verdugos, al familiar del muerto en un atentado con el familiar de un terrorista al que tiene que visitar en la cárcel, pretendiendo llegar así a una reconciliación entre dos partes enfrentadas cada una con su parte de culpa. Oiga, pues no. Es un enfoque muy querido en el nacionalismo vasco, que siempre ha tenido como un referente cercano al conflicto de Irlanda del Norte. Lo vimos también en aquel engendro aborrecible de Julio Medem que fue La pelota vasca, la piel contra la piedra. Dejando de lado las diferencias históricas —Irlanda fue una colonia inglesa y el País Vasco una parte integral de España desde sus mismos orígenes— tampoco es menor la cuestión de que el ejército británico mató a unos 350 norirlandeses durante los Troubles, desde principios de los setenta a finales de los años noventa, a los que hay que sumar el millar de víctimas por parte de los grupos lealistas. No, rotundamente los abertzales no hubieran querido vivir en las condiciones de los católicos de Belfast. Aunque les venía bien a efectos propagandísticos fingirse lo mismo. De ahí su acusación recurrente de sufrir torturas por parte de la policía, intentando así establecer cierto paralelismo igualador con los atentados etarras. Los cuales serían una violencia de respuesta, se justificaban, ¡en realidad ellos eran las víctimas, pobres!  

Así que, con todos estos antecedentes, cualquier persona prudente debía mirar con suspicacia el estreno en los cines el pasado fin de semana de La infiltrada. Pues bien, servidor tras haberla visto puede afirmar de forma categórica que es lo mejor que se ha rodado nunca en el ámbito de la ficción/dramatización respecto a ETA. Por amplísima diferencia. Siendo además una historia entretenida, narrada con brío, bien resuelta en sus momentos de tensión y convincente en su puesta en escena e interpretaciones. El primer acierto está en no poner de protagonista a un terrorista, lo que suele llevar, por la propia técnica narrativa, a la creación de cierta empatía en el espectador e incluso a su elevación a héroe. ¿No salen acaso bien parados los mafiosos que aparecen en las películas de Scorsese? ¿O Walter White en Breaking Bad? ¿No es el caso de Joker? Podrán enarbolarse ejemplos de que no necesariamente debe ser así, se me ocurre Los Soprano, tal vez la mejor serie jamás emitida en televisión, pero la sutileza y complejidad de su guion es algo muy difícil de lograr. De manera que en La infiltrada el personaje principal, aquel con quien se espera que nos identifiquemos, es una agente de la Policía Nacional. Cuerpo retratado como profesionales comprometidos y con convicciones sinceras a las que servir, lejos de la caricatura que tantas veces se ha hecho en este tipo de cine sobre la Guardia Civil. Si bien aquí vuelve a aludirse a las supuestas torturas en sus cuarteles (recordemos que los etarras, para desacreditar al sistema, recibían la consigna de denunciarlas en cuanto fueran detenidos), como no las vemos en pantalla y solo son mencionadas por algún personaje a modo de rumor, pueden entenderse como parte del discurso de justificación moral que esgrimían.

Otro aspecto reseñable de su enfoque es que expone los atentados en toda su crudeza y brutalidad, entre ellos uno tan impactante como el de Gregorio Ordoñez, cortando así de raíz cualquier idealización romántica sobre sus autores. Es meritorio el personaje tan repulsivo en ese aspecto que compone Diego Anido: una personalidad psicopática, alguien ideológicamente fanatizado, que se jacta de sus crímenes y ve en ellos la manera de ejercer poder sobre los demás. Probablemente el retrato más fiel de un etarra que hemos tenido ocasión de ver en una pantalla. Esperemos que se lleve algún premio este actor.   

Cabe señalar que la cinta tiene cierto barniz feminista, aunque no llega a hacerse indigesto. Si es el peaje que hay que pagar para que, por una vez, no veamos apología o contemporización alguna con el terrorismo, pues vale. Comienza la historia con la policía infiltrada cantando sola borracha algo así como «las mujeres queremos que cuenten nuestras historias», un guiño autorreferencial un tanto evidente a la propia película. Para el discurso feminista parece que las mujeres fueron inventadas antes de ayer, como si no hubiera habido personajes femeninos destacados y de estos que ahora llaman «fuertes» y «empoderados» ya en el cine clásico con Ava Gardner o Katharine Hepburn. Al menos la protagonista no es una Mary Sue como las insoportables heroínas actuales de Hollywood: tiene momentos de vulnerabilidad, de duda y sufrimiento interior, comete errores y aprende de ellos. Gran papel de Carolina Yuste.

Antes de concluir señalaré que la sala de cine a la que fui estaba llena, algo insólito en estos tiempos. Está teniendo un considerable éxito de taquilla porque los espectadores entienden que cuenta algo que les incumbe, que es también sobre sí mismos, sobre sus propias memorias. El sobresalto de la apertura de los informativos mostrando un atentado recién perpetrado del que iban desgranándose los detalles sobre el lugar del suceso, el método (ahora una bomba-lapa, luego un tiro en la nuca) y las víctimas, con el mayor impacto emocional cuando a veces ya eran conocidas, como con Gregorio Ordóñez o Fernando Buesa; la angustia de ver el mismo proceso repitiéndose una y otra vez, en un perpetuo goteo de muertes sin que pudiéramos atisbar el final ni estuviera al alcance de nuestras fuerzas impedirlas, como si estuviéramos sometidos a un enloquecido dios precolombino ávido de sacrificios humanos… Todo ello fueron vivencias colectivas que quedaron grabadas a fuego en las conciencias de muchos de nosotros, no es algo que ataña solo a los vascos porque fue el conjunto de España quien lo sufrió. Pero no teníamos quién lo contase públicamente, de esta forma, fijando ese recuerdo y reafirmándolo, diciendo «esto pasó» y en su lugar nos contaban chorradas haciéndonos luz de gas. La infiltrada es un paso en la buena dirección.

https://ideas.gaceta.es/el-cine-sobre-eta-y-la-infiltrada/
 

jueves, 6 de febrero de 2025

Saber de buena tinta

 Se refiere a saber las cosas con información fidedigna, probablemente escrita. La verdad es que yo me informo mucho. Leo muchos diarios. Ya lo sabéis.

Pero sólo lo hago para confirmar lo que ya he intuido. Lo cierto es que algunas cosas las sé de manera que no puedo explicar. Un sexto sentido que casi nunca falla.

miércoles, 5 de febrero de 2025

Frivolidad de Almodóvar

 El director de cine Pedro Almodóvar declaraba hace unos días a Vanity Fair que “en engendrar un hijo propio hay un gesto egoísta”. Decía, de otro lado, que “abriría las puertas a todos los inmigrantes. Les diría que busquen el lugar que les guste para vivir”.

En lo referente a tener hijos, el director manchego que tantos laureles cosecha muestra un extraordinario desconocimiento. Quizás haya una cierta faceta de egoísmo en el deseo humano de perpetuarse en los hijos, pero queda inmensamente superada, desbordada, aniquilada, por las dosis de generosidad que implica. Es muy claro que Almodóvar no sabe qué representa ser padre o madre, no solo por la gestación y el nacimiento del hijo, sino por el esfuerzo permanente en la crianza y educación a lo largo de muchos años. Si algo queda hoy en las antípodas del egoísmo es tener hijos.

La muestra más evidente es que nacen pocos niños en España y en otros muchos países desarrollados precisamente porque no abunda la generosidad, la entrega, y se prefiere la vida hedonista, los placeres, la diversión, viajar, la ausencia de compromiso, el éxito en la profesión.

Con declaraciones como las citadas, Almodóvar muestra su frivolidad. Como otras cerebritis, se permite opinar de lo que desconoce. Fuera del campo del cine, sus opiniones no valen más que las de cualquier otro ciudadano, aunque la estulticia de la gente dé mucha importancia a lo que digan los famosos sobre los temas más diversos, acerca de los cuales no tienen ninguna autoridad.

En lo referente a los inmigrantes quisiéramos alinearnos con él, en el deseo de acoger a todos cuantos puedan llegar. Para bien de los propios inmigrantes en primer lugar, y porque podrían cambiar la tendencia en la caída demográfica y dar un vuelco a la España vacía.

Pero lo expuesto por el cineasta demuestra un inmenso desconocimiento de la realidad. Incluso quienes respetamos y ayudamos a inmigrantes sabemos que es un despropósito afirmar que entren todos los que quieran y se instalen donde deseen. Podía valer cuando eran pocos los que llegaban, pero cuando la inmigración se ha convertido en un alud las cosas no son tan sencillas, y prueba de ello es que en todas partes se está convirtiendo en el primero o uno de los primeros problemas de los ciudadanos.

Además de falta de empleo, manutención y vivienda para los llegados, genera muchas tensiones en la sanidad, la enseñanza, la seguridad, etc., así como serias dificultades para su integración. Hasta Canadá, que era conocido en el mundo por ser el más abierto e invitaba a ir al país e instalarse en su inmenso territorio con amplísimas zonas despobladas, ha empezado a regularlo de manera restrictiva.

    Sus críticos son “fachas” detractores y tienen envidia de que le hayan concedido hace poco el León de Oro en el Festival de Venecia

Es un asunto complejísimo en el que, como en muchas otras cosas, no caben soluciones sencillas. Populismo puro del director de cine. Con la particularidad añadida de que Almodóvar responde con insultos a las críticas que recibe. Sus críticos son “fachas” detractores y tienen envidia de que le hayan concedido hace poco el León de Oro en el Festival de Venecia.
Cine e ideología

Los criterios expresados por Pedro Almodóvar en temas como la familia, la paternidad o la inmigración no son contrarios a lo que se ve en su cine, aunque no siempre trate específicamente de ellos en la pantalla. Hay siempre mucha ideología “progre” detrás. En esto es coherente.
Haré una valoración de su cine desde una óptica personal con la aclaración previa de que no me seduce en absoluto.

Reconozco que mi percepción choca con la de amplios sectores cinematográficos, que premian una y otra vez muchas de sus películas, es homenajeado en festivales, tiene mayoritariamente la prensa a su favor y es aclamado por amplios sectores del público. Recientemente ha regresado a la gran pantalla con La habitación de al lado, que ha sido su primer largometraje en inglés (The Room next door), con el que ha conseguido el León de Oro en el Festival de Venecia. Con pocos días de diferencia ha sido, además, homenajeado con el premio Donostia en el Festival de San Sebastián. Y, de años atrás, suma un impresionante bagaje de reconocimientos, entre ellos dos Óscar, un Ariel (México) y varios Goyas. Quizás después de Buñuel es el cineasta español más conocido en el mundo.

A la vista de todo ello es mucha osadía contradecir a tantos jurados formados por expertos y supuestamente neutrales en su valoración. Pero no dejo de hacerlo.

En primer lugar, más allá de las realizaciones cinematográficas tampoco suelen motivarme los temas abordados en sus películas ni me interesan sus personajes, en su mayoría femeninos y casi siempre muy complicados. Aparte de su alianza con el feminismo más radical del que emanan tantos despropósitos, en la vida y en el cine me interesan más las personas normales, no las patológicas.

    Tras una supuesta transgresión veo más contravalores que otra cosa

Pero de mayor calado para sentir rechazo hacia el cine de Almodóvar es el tener la convicción de que son globalmente negativos los valores que transmite en sus películas. Basta repasar lo relativo a campos como la familia o la sexualidad, muy recurrentes en sus films. Tras una supuesta transgresión veo más contravalores que otra cosa, y es muy clara su abierta promoción de la homosexualidad, la transexualidad y demás variantes del mundo LGTBI+. También se da de manera generalizada una ambigüedad moral.

Estoy convencido de que la oleada de ideología de género que hoy impera en las sociedades se desmoronará dentro de pocos años por su absurdidad y menosprecio de la biología, de la verdadera naturaleza humana, con lo que no solo caerá el interés por unos films tan marcados en ello, sino que tampoco pasarán a la historia del gran cine. Dejarán de otorgárseles premios, que estoy convencido se dan más por alinearse con determinados postulados que por la calidad intrínseca de los films.

En otro aspecto, aunque Almodóvar normalmente no haga referencia a lo religioso o solo aparezcan tangencialmente en la mayor parte de los films, tampoco me seduce su forma de enfocarlo. A veces lo usa de forma irónica o crítica, y en algunos ramalazos muestra hostilidad hacia lo divino. Reconozco en favor suyo que en Todo sobre mi madre se detecta una espiritualidad en el sacrificio de una persona en bien de los demás, praxis que tiene conexión con lo cristiano, aun sin que haga referencia explícita a ello. En La mala educación se refiere a los abusos en la Iglesia, pero tiene la delicadeza de no presentarlo como generalizado.

La última película, La habitación de al lado, muestra un explícito apoyo a la eutanasia. Que también rechazamos.

En suma, entendemos que una obra tan repleta de contravalores no merece la alta consideración que recibe. Como algunas de sus declaraciones.

 https://www.forumlibertas.com/frivolidad-de-almodovar/

martes, 4 de febrero de 2025

No es dinero. Es libertad

Autónomo desde mi juventud, me acabo de jubilar”, escribía un lector de este diario (alias Lareforma2024) en el foro del espléndido artículo que Enrique Feas (“El informe Draghi, la luna y el dedo”) dedicaba este viernes al grito de alarma del ex gobernador del Banco Central Europeo que esta semana ha conmocionado los cimientos de la Unión Europea. “Podría haber seguido trabajando porque me gustaba mi trabajo y físicamente estoy bien, con lo que hubiera podido mantener el modesto empleo que generaba. Pero me he ido hastiado y, sobre todo, incapaz de seguir adaptándome a las nuevas y constantes leyes y normas regulatorias que salen de Bruselas para controlar hasta el aire que se respira en la empresa.

 Nuevas reglas que implican siempre coste económico, lo que la hace menos competitiva. En lugar de simplificar normas de trabajo y producción, la UE regula y regula y regula ad infinitum, sobre todo y sobre todos, dejando el campo libre a la competencia externa”. Un párrafo que resume la frustración que hoy embarga a millones de europeos y a gran parte de sus empresas con el funcionamiento de una UE que en los últimos 10 o 15 años se ha convertido en una infernal máquina burocrática controlada por una elite muy bien pagada que ha hecho de Bruselas el fortín desde el que aparentemente piensa seguir mandando incluso contra, o al margen, de los intereses de los Gobiernos y de los ciudadanos europeos. 

“El cobro de la PAC está vinculado a una obsesiva elaboración documental de todo lo que piensas sembrar en tus fincas, con qué vas a tratar los cultivos, cuándo y cómo lo vas a recoger, a qué sector animal o segmento de población va a ir dirigido… El incumplimiento de cualquiera de esas exigencias supone perder la subvención de ese año o a verla rebajada en un determinado porcentaje. Y rara es la semana que no aparecen nuevas normas”, se contaba aquí (“La rebelión de los labrantines”) el pasado 11 de febrero. Agricultores y ganaderos de toda Europa se han visto obligados en no pocos casos a contratar los servicios de gestorías especializadas para poder cumplir con el papeleo que imponen las nuevas normas.

 “Que la UE no es una gran promotora del libre mercado, el espíritu empresarial y la innovación, sino más bien una máquina de producir reglamentos es un hecho conocido”, escribía por su parte Kai Weiss en Disidentia el pasado mayo. “No hay más que ver los 109 reglamentos sobre almohadas, los 50 sobre sábanas y edredones o las 31 leyes sobre cepillos de dientes que ha elaborado Bruselas. O la explicación detallada de cómo debe ser un plátano y cómo tiene que estar libre de malformaciones o curvaturas anormales”. 

La situación es particularmente gravosa en España para todo tipo de empresas, víctimas propiciatorias de una sindicalista comunista semianalfabeta reciclada como vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo

La respuesta exasperada de agricultores y ganaderos fueron las movilizaciones que a primeros de año llenaron de tractores las calles de muchas ciudades españolas y europeas. La situación es particularmente gravosa en España para todo tipo de empresas, víctimas propiciatorias de una sindicalista comunista semianalfabeta reciclada como vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo, que disfruta trasponiendo normas de Bruselas e inventándose otras nuevas destinadas a entorpecer, nunca a facilitar, el libre funcionamiento de las compañías.

 Si a ello se le añade la existencia de una maraña regulatoria que obstaculiza, cuando no imposibilita, las fusiones y adquisiciones empresariales, tendremos dibujado a grandes rasgos el drama de un estamento empresarial que trabaja con una mano atada a la espalda frente a sus competidores norteamericanos y chinos. Todo son barreras al crecimiento. El resultado es que hace 20 años o más que las economías europeas no crecen o lo hacen de forma raquítica, incapaces de crear empleo suficiente y riqueza bastante para mantener unos Estados del Bienestar imposibles de financiar si no es mediante el recurso a la deuda, con el BCE como prestamista de último recurso. El Tesoro español necesita pedir prestados entre 70.000/80.000 millones todos los años. La deuda pública ha superado ya los 1,6 billones. La francesa ha rebasado los 3,16 billones. De la italiana ni hablamos.

El modelo socialdemócrata (unas veces gestionado por la izquierda y otras por la derecha, tradicional taller de reparaciones de los destrozos socialistas) que ha imperado en Europa desde el final de la II Guerra Mundial está más que agotado. Cada uno de enero, la parte del león de los Presupuestos estatales está ya comprometida cuando los Gobiernos levantan el telón. Todas las cartas repartidas. El Estado francés destina el 57% del suyo a gasto social y algo parecido, aunque en menor medida, ocurre en España.

 Para mantener esta máquina imparable de gasto público los Gobiernos -que en el fondo hacen lo que les piden sus votantes- asfixian a ciudadanos y empresas con una fiscalidad insoportable. Se paga por todo, por lo que uno gana y por lo que gasta, por lo que presta y por lo que dona o lega. También por la rentabilidad de los ahorros. La voracidad de esta socialdemocracia keynesiana que soportamos mansamente es insaciable. La UE, heredera de aquel Mercado Común que nació para aprovechar las sinergías entre países, se ha convertido en un monstruo al servicio exclusivo de los Gobiernos, no de los ciudadanos y de las empresas.

El resultado ha sido la pérdida constante de posiciones competitivas. Los europeos somos cada año menos ricos y sobre todo, menos libres, víctimas propiciatorias de las nuevas ideologías basura (lo “woke” y sus flecos) que se han apoderado de esas élites de Bruselas, una de cuyas palabras favoritas es “decrecimiento”. La brecha entre los niveles de PIB de los Estados Unidos y de la UE, que en el 2002 era del 15%, se ha disparado en 2023 hasta el 30%. En términos per cápita, el ingreso real disponible de los hogares ha crecido casi el doble en EE.UU. que en la UE desde el año 2000. La situación es particularmente gravosa para los españoles si tenemos en cuenta que nuestra renta per cápita es hoy, año 2024, inferior a la de 2004.

 Veinte años perdidos, 14 de los cuales bajo gobierno socialista, con 6 dilapidados en el mandarinato bobo de Mariano Rajoy. Las multinacionales españolas, que a finales de siglo parecían destinadas a comerse el mundo, cotizan hoy a precio de ganga, con la excepción de Inditex e Iberdrola. Buena parte de los unicornios europeos emigran rápidamente a USA. De las 50 principales empresas tecnológicas mundiales, sólo cuatro son europeas. Peor aún, en los últimos 50 años no se ha creado ninguna empresa europea con una capitalización bursátil superior a los 100.000 millones, mientras que las seis grandes americanas cuyo valor en bolsa supera el billón de euros han nacido todas en este período. 

El informe Draghi entregado esta semana ha venido a dar la voz de alarma. La UE se enfrenta a un “drama existencial”, en expresión del político italiano. Se trata de un estudio riguroso que debería servir para provocar un cambio radical de rumbo en las instituciones comunitarias. Les ahorro detalles. El citado artículo de Feas puede servir de perfecta introducción a un trabajo cuya lectura sosegada merece la pena. Curiosamente o no tanto, los resultados de las últimas elecciones europeas han venido a dar la razón a Mario Draghi, en tanto en cuanto han supuesto un toque de atención a esa clase política parasitaria parapetada en Bruselas.

 Pero, ¿ha servido para algo? Rápidamente populares y socialistas se han puesto de acuerdo para reelegir como presidenta de la Comisión a un mujer digna de toda sospecha, Ursula Von der Leyen, sobre cuya probada ineficacia pesan serias sospechas de corrupción en el caso de las vacunas. La contradicción no puede ser más deslumbrante: Draghi anunciando el fin del mundo y la clase política europea enviando a la ciudadanía el mensaje de que aquí no pasa nada, y si algo pasa es que nos vamos a seguir repartiendo el pastel como siempre, a base de cuotas. A España le corresponde nombrar un comisario y nuestro sátrapa ha decidido enchufar a una de sus “servants”, Teresa Ribera, actual ministra de Energía y no sé cuántas cosas más, una sectaria de tomo y lomo sobre la que pesan también serias sospechas -en realidad sobre toda la banda Sánchez- de corrupción compartidas con su marido, el Bacigalupo de turno, un tipo con mando en plaza primero en la CNMC y después, porque yo lo valgo, en la CNMV. 

Algunos seres angelicales se han alegrado en Madrid de que los nórdicos le hayan quitado Clima y Energía, saben de qué pie cojea la dama, y de que, como mal menor, le vayan a adjudicar Competencia, sin reparar en que quizá sea peor el remedio que la enfermedad porque el destrozo causado por esta incompetente en Competencia podría ser aun mayor que en cualquier otra área. El misterio debería sustanciarse este miércoles en el pleno del Parlamento de Estrasburgo, bajo amenaza socialista de no dar el visto bueno a la nueva Comisión si lo de la doña no sale adelante. La mafia pretende seguir chupando del bote a cualquier precio. 

Es este tipo de cosas las que inducen a pensar que el informe Draghi dormirá el sueño de los justos en un cajón del despacho de Von der Leyen. Es verdad que nuestra integración en el club europeo resultó capital a la hora de modernizar España e integrarla en el concierto de las democracias desarrolladas (aunque nada garantiza que Bruselas vaya a convertirse en el vigilante de la playa, asusta pensar lo que sería de nuestras libertades bajo el autócrata que nos preside -la Turquía de Erdogan en el mejor de los casos; la Venezuela de Maduro en el peor-  si España estuviera hoy fuera del paraguas comunitario), pero el proyecto está muerto a menos que ocurra una auténtica revolución democrática. 

¿Qué haría la burocracia de Bruselas con esos 800.000 millones adicionales de gasto anual que propone Draghi para cerrar el “gap” tecnológico con USA y China? Seguramente lo mismo que hizo con el Plan de Crecimiento y Empleo diseñado tras las crisis financiera de 2008, o con los 700.000 millones del Plan Juncker, o con el mayor estímulo fiscal de la historia reciente (BCE mediante y sus tipos nominales negativos), o con los tropecientos mil millones de los Fondos Next Generation, 72.000 de los cuales gratis total para España, de los cuales nada se sabe ni nada se sabrá aunque cabe sospechar que una parte de ellos terminarán en los bolsillos de siempre.

La clase política europea sigue, sin embargo, aferrada a las tres reglas de oro del keynesianismo: primero, lo que hicimos no fue suficiente; segundo, hubiera sido peor no hacerlo; tercero y último, volvamos a repetir el experimento, volvamos a echar dinero bueno sobre dinero malo. La solución, empero, no parece estar ya en el dinero, sino en la libertad. Libertad para emprender, para crear, para construir, para crecer sin ataduras, sin cepos fiscales, sin grilletes regulatorios. De aquellos valores que un día defendieron Ronald Reagan en EE.UU. y Margaret Thatcher en Europa no queda hoy nada. El valor del talento, la recompensa del trabajo bien hecho, el libre disfrute del esfuerzo. 

Hay que hacer posible un entorno favorable al crecimiento, con bajos impuestos, buenas prácticas regulatorias, derecho de propiedad, libertad de empresa y todo lo demás. Entronizar al individuo, a su razón y a su esfuerzo, el individuo afincado en su “tadeonta” (eso que en griego clásico significa lo apropiado, lo conveniente, lo justo) en el frontispicio de la Unión. Y terminar con la odiosa tiranía de la igualdad por decreto. Acabar con la pobreza. Dice Draghi que "la UE ha llegado a un punto en el que, si no actúa, tendrá que comprometer su bienestar, el medio ambiente o su libertad". Yo creo que las tres condiciones no son excluyentes y que si no cambia de forma rápida y contundente lo acabará perdiendo todo. Bienestar y libertad desde luego. Imposible pensar otra cosa viendo el timón de Bruselas en manos de ineptos, corruptos y protodelincuentes.

https://www.vozpopuli.com/opinion/no-es-dinero-es-libertad.html

lunes, 3 de febrero de 2025

Los unos por los otros, la casa sin barrer

 Ésta me gusta mucho. Se refiere a que, si todo el mundo se inhibe de los problemas, no se soluciona nada. De eso sabemos mucho en España, especialmente el pp.

Hay que enfrentarse a la situación.  No vale meter la cabeza debajo del ala. Porque de otro modo todo seguirá igual. Y cuando se acumula la basura todo se deteriora.

Sobre la sustitución demográfica:https://www.cesarvidal.fm/2022276/episodes/16527573-editorial-esta-sufriendo-espana-un-reemplazo-demografico-29-01-25

domingo, 2 de febrero de 2025

Premio Perseverancia bloguera

Este premio ha ido pasando de mano en mano. Aquí lo dejo. Yo por perseverancia no será. Llevo dieciocho años.










a.¿Por qué iniciaste un Blog? Como un diario personal. Luego con la relación con otros blog fue evolucionando.


b ¿qué es lo que no harías nunca?  Mentir. Alguna mentira piadosa pero en principio soy incapaz. No me sale.


c ¿algo de lo que te sientas orgulloso?  De defender el humanismo cristiano en tiempos en que no se lleva y está mal visto.


d si pudieses dar tus tres deseos a alguien ¿a quién se los darías? Sin duda a mis tres hijos. Me paso el día rezando.


e ¿paloma o gaviota? Ambas. Cada una en su lugar.


f ¿ciudad o campo? igual. Ambos. La ciudad para el día a día. El campo para disfrutarlo el fin de semana.

sábado, 1 de febrero de 2025

Treinta mil ancianos ejecutados por los protocolos de la muerte

30 mil ancianos fallecidos en el interior de los geriátricos españoles durante el transcurso de la denominada como primera ola de la pandemia del coronavirus. 30 mil ancianos que, según la versión oficial –difundida por políticos y principales medios de comunicación-, murieron por causa de la COVID-19. Una cifra que equivalía al 69,1% del total de fallecidos notificado oficialmente por el Ministerio de Sanidad durante la denominada como “primera ola de la pandemia del coronavirus”.

Cifra que pudo ser mucho menor si estos ancianos hubiesen sido derivados a hospitales donde sí se disponía de camas vacías y hubiesen recibido la asistencia adecuada, en lugar de ser abandonados en unas circunstancias indignas e inhumanas.

En muchas de las residencias donde supuestamente entró la COVID, estos ancianos recibieron, efectivamente, un trato inhumano. Muchos ancianos fueron encerrados en sus habitaciones, amén de aislados de sus familiares y amigos. A muchos de ellos se los encontraría, como por ejemplo fue el caso de una residencia intervenida en Burón, atados a sus camas y con llagas. En otras residencias se encontraría a ancianos deshidratados y totalmente desatendidos o abandonados. 

El trato al que estos ancianos fueron sometidos, no solo fue el resultado de los protocolos de actuación que fueron enviados a las residencias desde las altas esferas sanitarias y gubernamentales del país, sino, también, pocas dudas caben ya a este respecto, debido al miedo que fue inoculado por políticos y medios de comunicación en los trabajadores de estas residencias; llegando, algunos de estos últimos, incluso a abandonar a los residentes junto a cadáveres de sus ya excompañeros de habitación/asilo

Todo esto es totalmente cierto y así ha sido documentado tanto por medios de comunicación como por Amnistía Internacional y Médicos Sin Fronteras. Pero lo que todavía no ha sido denunciado por ninguno de estos medios, es aquella parte de los protocolos de actuación en las residencias de mayores que ocasionó la mayor cantidad de muertes en las mismas: la que concernía a la administración de Morfina y Midazolam y sedación paliativa.

Tal y como veremos y documentaremos a continuación, la administración de Morfina y Midazolam, solo podía tener como resultado el agravar la insuficiencia respiratoria de los presuntos pacientes COVID e inducirlos a la muerte.

Como puede leerse en las páginas 26-28 del documento “Protocolo de actuación en residencias de mayores de la comunidad de Madrid durante el periodo epidémico ocasionado por el COVID19”, se recomendaba tanto la administración tanto de Morfina como de Midazolam a dos tipos de pacientes.  A aquellos que padeciesen insuficiencia respiratoria moderada y además sufriesen de un deterioro cognitivo/funcional severo o grave, y a aquellos otros que, independientemente de su deterioro cognitivo/funcional, padeciesen insuficiencia respiratoria grave.

Básicamente, si estos pacientes no mejoraban, serían sometidos al protocolo de sedación paliativa.


bien las declaraciones (minuto 16) de Cinta Pascual –directora del Círculo Empresarial de Atención a Personas (CEAPS)- en el congreso de los diputados, invitan a pensar que en muchas residencias estos protocolos se aplicaron de un modo mucho más arbitrario. Cito sus palabras textualmente: “Una imagen que yo no borraré en la vida de mi memoria, es ver a un médico entrar en una residencia y decir: mórfico, mórfico, mórfico (refiriéndose a tres residentes). Aquel día convocamos una junta directiva y avisamos que estábamos solos. Esto no podía ser; que esto sería un drama. Porque si cada vez que venían se colocaba mórfico, ustedes ya saben qué es esto ¿No? Dos, tres días y… Éxitus (muerte del residente).

En el Anexo 3 –página 23- de los protocolos, especifican cómo debe procederse para realizar la sedación paliativa para los pacientes COVID en las residencias.

La sedación paliativa consiste en la administración de fármacos sedantes en las dosis y combinaciones requeridas para provocar la disminución deliberada del nivel de conciencia en pacientes que presenten sintomatología refractaria y sufrimiento intolerable y se encuentren en fase de últimas horas /días de vida.

Es decir, el objetivo de la sedación paliativa es el de ayudar a morir al paciente de forma indolora y no consciente.

La sedación paliativa se aplicaba a aquellos pacientes en residencias con síndrome de distress respiratorio agudo sin respuesta al tratamiento específico, sin criterios de UCI y que presentan sintomatología refractaria y sufrimiento intolerable y muy corta expectativa de vida.

Pero la derivación a hospitales y por tanto a UCI se encontraba prácticamente prohibida para este tipo de pacientes. Por tanto solo queda preguntarse si la medicación administrada les ayudaría a responder al tratamiento y a no carecer de corta expectativa de vida para, de esta forma, evitar su sedación paliativa y postrera muerte.

Entiendo que estaremos todos de acuerdo con que, solo a un verdadero demente, se le ocurriría apagar un incendio con gasolina. ¿Cierto?

Pues esto es precisamente lo que ocurrió, al administrar Morfina y Midazolam a aquellos pacientes que sufrían insuficiencia respiratoria. No en vano estos “medicamentos” deben de ser administrados con mucho cuidado o están directamente contraindicados en pacientes que sufran prácticamente cualquier tipo de insuficiencia respiratoria.

Entre las contraindicaciones de la Morfina, encontramos la de aquellos pacientes que sufren depresión respiratoria o enfermedad respiratoria obstructiva grave.

Para quien todavía no lo sepa, aclarar que el virus Sars-Cov2 es el presunto causante de un síndrome respiratorio agudo severo.

En el prospecto del Midozalam, se advierte que debe tenerse mucho cuidado a la hora de administrarlo a personas mayores de 60 años –es decir, al 99% de los residentes en geriátricos-;  más aun si padecen de insuficiencia respiratoria crónica. Incluso se especifica que NO DEBE ADMINISTRARSE en sedación consciente si el paciente tiene insuficiencia respiratoria grave o depresión respiratoria aguda. Y que nunca debe utilizarse si no se dispone de equipos de reanimación adecuados para cada tipo de paciente, ya que puede disminuir las contracciones del corazón y producir paradas respiratorias.

chistoso que a toro pasado pueda resultar, que se aplicasen.

Lo que no puedo afirmar con rotundidad es que fuese Carlos Mur quién firmase el documento de los protocolos específicos que he mostrado en este artículo, ya que éste no está firmado por nadie, al igual que otros que he encontrado en los que también se recomienda la suministración de Midazolam.

El Doctor Javier Martinez Peromingo también parece tener su cuota de responsabilidad al respecto. Cuando se le dijo que la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso negó que existiese colapso hospitalario, el argumentó que a él si se lo había parecido como razón para no derivar a los ancianos de las residencias a hospitales. Curiosamente, Javier Martinez fue nombrado Director general de Coordinación Socio-Sanitaria de la Consejería de Sanidad en detrimento del Carlos Mur, que fue destituido, el 14 de mayo del 2020. 

En el parlamento español se pidieron explicaciones por lo sucedido en las residencias de ancianos durante esta presunta “primera ola de la pandemia”. Inicialmente fue VOX el que propuso una comisión de investigación al respecto. Pero la izquierda parlamentaria votó en contra y la investigación fue aplazada. Tan solo unos meses después, fue la izquierda la que votó a favor. Entonces fue la derecha –incluyendo a VOX-, la que frenó esta comisión de investigación que todavía a día de hoy no se ha realizado.

Semejante nueva pantomima parlamentaria bipartidista solo puede reflejar una terrible verdad: todos los integrantes del parlamento son responsables del gerontocidio.

Tras ellos, los médicos, sanitarios y responsables de las residencias de ancianos que aplicaron estos protocolos asesinos.

Al final de la cola, quienes pese a no apretar el gatillo, guardaron y todavía hoy guardan silencio.

Somos muchos quienes esperamos justicia y estamos a la espera de que los jueces de éste y de muchos otros países cumplan con su deber: juzgar a los presuntos asesinos y, de ser declarados culpables, encarcelarlos.

 https://diario16plus.com/opinion/primera-ola-de-la-pandemia-del-coronavirus-30-mil-ancianos-ejecutados-no-por-el-influjo-de-un-virus-asesino-sino-por-el-de-los-protocolos-de-la-muerte_345715_102.html




Record de parados extranjeros con subsidio, por Francisco Núñez

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