Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

viernes, 13 de enero de 2023

El ocaso de una civilización

 

El ocaso de una civilización

Cuna vacía.
Las cunas del mundo, sobre todo en Occidente, se van quedando vacías. Es como si hubiésemos renunciado al futuro. Foto: Sandro González / Unsplash.

por Juan Manuel de Prada

Opinión

Se pregunta ABC las causas del preocupante ocaso demográfico que padecemos. Hace ya casi ochenta años, en las páginas de nuestro periódico, Agustín de Foxá observaba que «en Francia, en Escandinavia, en Inglaterra ya no hay chicos por las calles», en un momento en el que España todavía parecía un inmenso jardín de infancia. Y se atrevía a lanzar este diagnóstico: «El hombre se queda aislado y egoísta. Al perder la fe religiosa, se desconecta con el innumerable pueblo de sus muertos. Al limitar la natalidad, corta todos sus lazos con las generaciones futuras, con los ingentes mundos de los 'no nacidos'. Sólo, fijo en el presente, ya no mira hacia el ayer ni hacia el mañana».

Los pueblos que dimiten de la procreación son pueblos, en efecto, absortos en su presente terminal, como Narciso estaba absorto en la contemplación de su reflejo, mientras se consumía. Chesterton se sublevaba cuando oía «que se impiden los nacimientos porque la gente desea estar libre para ir al cine o comprar un tocadiscos», porque consideraba que a través de estos actos la gente no hacía sino encadenarse al capitalismo, el «más servil y mecánico sistema que haya sido tolerado por los hombres». Chesterton consideró que el capitalismo, para prosperar, necesitaba imponer el antinatalismo; pues no podía imponerse sin modelar personas que prefieran «la última, torcida, indirecta, copiada y muerta creación de nuestra agonizante civilización capitalista a la realidad que supone el único rejuvenecimiento verdadero de cualquier civilización».

Pero nosotros nos hallamos en el ocaso de una civilización. El capitalismo tuvo la habilidad de hacerle creer a la gente que era mejor disfrutar de sus birrias repetidas y muertas –un cochazo, un pisazo– que procrear… Y al final ha conseguido que la gente no procree y se conforme con un patinete y un cuchitril. Y es que el capitalismo, como nos recuerda Hayek, tiene hecho su «cálculo de vidas»; y para consolidarse necesita que la gente se deshaga de las vidas excedentes, renunciando a la procreación, para que los salarios bajen hasta un nivel mínimo, según preconiza la ley de bronce de los salarios de David Ricardo. Era importante hacer infecunda a la gente, con la promesa de un cochazo y un pisazo; pues, cuantos menos hijos tiene, la gente se conforma con salarios más bajos y lucha con menos ardor por una existencia digna, conformándose con vivir en un cuchitril y con viajar en patinete (y, además orgullosísima de estar contribuyendo a salvar el planeta).

Para quebrar esta tendencia (que no es sino aquel perpetuo odio que la descendencia de la antigua serpiente profesa a la descendencia de la mujer) hace falta una esperanza que dé sentido a nuestra vida y a nuestra Historia. Y esa esperanza sólo se puede recuperar elevando la vista al cielo. Sólo los pueblos fecundos elevan la vista al cielo; los pueblos estériles, aislados y egoístas se miran el ombligo, mientras se dejan consumir.

 https://www.religionenlibertad.com/opinion/527810641/ocaso-civilizacion.html

miércoles, 11 de enero de 2023

El pobrecito Harry

No me da ninguna pena este pobre niño rico que se crió con una mensualidad de tres ceros. Mientras fingía llevarse bien con su hermano, aunque ahora se considere un segundón. Es una desgracia que perdiera a su madre pero eso no justifica que reniegue de su familia; desde que encontró a su mujer, una actriz de segunda que se cree negra, aunque yo hace poco que descubrí que era afroamericana. Lo que realmente le pica es no haber sido él el heredero al trono de ese país que tanto detesta.

Porque ahora resulta que el pobre Harry ha descubierto que Inglaterra fue un imperio colonialista y esclavista. Y en vista de eso presume de haber matado a veinticinco seres humanos. Se está cubriendo de gloria, por si algún día, Dios no lo quiera, le toca ser rey. Mientras tanto se llena los bolsillos a costa de la historia de su familia y de su abuela, de la que al menos se puede decir que nunca se escaqueó del trabajo. Y para ello utiliza, como no, un "negro". No seré yo quien compre ese libro.

Es una afrenta a todos los pobres de verdad, los necesitados de verdad y los ofendidos de verdad del mundo.

lunes, 9 de enero de 2023

Mentiras


El Gobierno no mejora el fracaso escolar, simplemente regala el aprobado. Y tampoco repunta el empleo, se limita a sacar de la estadística a los parados. Todo es ya como el CIS en la España sanchista, que ha descubierto que la apariencia de realidad es mucho más importante que la realidad misma.
Cuando la verdad no le da razón, se limita a cambiar la verdad, para adaptarla a sus resultados y necesidades: se puede presumir del mayor número de cotizantes desde Chindasvinto, aunque casi medio millón de ellos sean parados, ahora rebautizados para que ni trabajen ni quizá cobren, pero no estropeen los bramidos autocomplacientes de Pedro Sánchez y de Yolanda Díaz.
Añadan a los parados sin actividad, el limbo de los ERTE y la creación casi exclusiva de empleo público y la conclusión no puede ser más desasosegante: mientras la economía real se sumerge en un pozo sin fondo de fiscalidad salvaje, ventas escasas, trabajos efímeros y mal pagados; el Gobierno se dedica a maquillar al muerto como los especialistas en adecentar cadáveres en las funerarias.
 
El número de horas trabajadas en España ha bajado desde que entró en vigor la contrarreforma del Gobierno, lo que destapa la realidad contable del empleo nacional.
Se firman obligatoriamente contratos indefinidos que terminan en despido inmediato; se llama «trabajo» a una ocupación parcial y efímera; se transforma a zombis laborales en empleados activos y se limita toda creación de empleo al ámbito público, a costa de sangrar la economía real, de elevar la deuda y de intentar conformar gremios cautivos.
Kierkegaard decía que hay dos formas de ser engañado: una es creer lo que no es verdad y la otra, que está de moda en España, es negarse a creer lo que sí es verdad.
Los bulos de Sánchez, que es un fabricante de noticias tan falsas como su currículum académico, han logrado instalar la idea de que, por mucho que arrecie la tormenta, el barco surca bien las olas y enfila a salvo el rumbo a tierra, con él de capitán.
 
Luego descubrirán los ingenuos, y los vividores, que era Schettino, el del Costa Concordia; o Smith, el del Titanic; o Mangouras, el del Prestige; y que durante todo este tiempo se ha dedicado a estrellar la nave y a rescatar el iceberg, para saltar él al único bote disponible y ponerse a salvo con los suyos, rodeado de chapapote.
 
Lo cierto es que el Índice de Miseria ha subido un 41 %; la presión fiscal española es la tercera que más ha crecido en todo el mundo en una década; los sueldos públicos son un 58 % superiores a los privados en puestos de similar categoría; cada trabajador mantiene a un pensionista, a un subsidiado o a un funcionario; 4.5 millones viven en situación de pobreza extrema y otros 12 millones en riesgo de caer en ella y la renta familiar española ha caído en seis puntos, el triple que en los países avanzados.
Todos son datos oficiales, que cualquiera puede consultar y comparar con el entorno, pero están sepultados por un relato de ficción paralelo que el Gobierno lanza y sus aliados, en cualquier ámbito, cacarean con ignorancia, partidismo y mala fe.
 
Al empobrecimiento le ocurre como a la inflación: es un drama para los ciudadanos, pero una bicoca para los Gobiernos. Con la primera consigue implantar la dependencia y el asistencialismo. Y con la segunda, obtiene los recursos extra para financiarlos temporalmente.
Pero los sobreprecios pasarán, el Estado perderá los «beneficios caídos del cielo» que este año superarán los 32.000 millones y, cuando ahueque Sánchez y España pierda el desfibrilador financiero que le ha puesto Bruselas, nos encontraremos con un paisaje lunar.
Una economía destruida y una sociedad maleducada, conformada por las dos Españas reales que sí existen: la que paga y la que cobra. Y ese binomio es insostenible, por mucho que Sánchez y su orquesta toquen el violín mientras el barco se va a pique.
 https://www.eldebate.com/opinion/20221205/mentira_77504.html

sábado, 7 de enero de 2023

El plan maestro para destruir la Iglesia

 Sobre este tema escuchar a partir del minuto quince. Describe perfectamente los últimos pasos que hemos visto hacia la religión universal, que ahora sin Benedicto XVI (DEP), tiene las puertas abiertas.

Anteriormente habla de las apariciones de San Sebastián de Garabandal. Muy interesante.



miércoles, 4 de enero de 2023

El peor vecino del mundo y el trans

 Una bonita película, sino fuera por lo de siempre. Un sapo en forma de trans, que no pinta nada en la historia.

Sólo tres regalos importantes

 Cuando eran pequeños, mis hijos se quejaban de que recibían menos regalos navideños que sus compañeros de clase. Eso era porque sólo contaban los regalos de reyes y no los muchos que recibían antes de sus tíos y abuelos. Pero el caso es que nosotros por Reyes sólo les regalábamos tres cosas a cada uno, por un valor aproximado de diez mil pesetas. Entonces el dinero cundía más. Aún así nos gastábamos fácilmente cien mil pesetas entre los regalos de familiares y otros gastos.

De manera que la paga extra volaba y en esos tiempos no nos lo podíamos permitir. Ahora resulta que algunos psicólogos recomiendan los tres regalos por niño, aunque nadie les hace caso. Yo tengo comprobado que, cuantos más juguetes tienen los niños, menos casos les hacen, lo cual es un desperdicio y un agravio comparativos con los que no los tienen. Mejor poco y bueno, que mucho y malo, y si es de fabricación española, mucho mejor.

lunes, 2 de enero de 2023

La ofensiva trans

 

Durante décadas Lidia Falcón ha sido un referente del feminismo en la izquierda hasta que el Partido Feminista que ella preside fue expulsado de la coalición de Izquierda Unida por su postura crítica con el movimiento trans.

 La guerra entre el feminismo clásico-marxista y el lobby queer está en pleno apogeo. Y esta veterana feminista no tiene pelos en la lengua a la hora de explicar las graves consecuencias del avance trans. En este artículo en Voz Populi la feminista Lidia Falcón lo expresa con gran claridad:

 La ofensiva trans

 La semana del Orgullo Gay ha constituido una olimpiada de triunfo y exaltación no solo de la homosexualidad -el lesbianismo, como siempre, ha quedado oscurecido por el exhibicionismo masculino- sino también de la llamada autodeterminación de género. Este es el estilo de los tiempos. Ya no hay distinción de sexos, ya no existe ni la naturaleza ni la biología ni la construcción corporal de la especie mamífera que somos los humanos. El postmodernismo ha venido a descubrir que cada uno se define y se presenta a sí mismo como su fantasía le sugiera. Este constructo lingüístico del género que pusieron de moda algunas profesoras universitarias estadounidenses, adoptado con enorme admiración y papanatismo por las nuestras, sirve para abolir la realidad. Con las nefastas consecuencias de que ya no se hace un análisis materialista de la realidad sino que el destino humano depende de las patologías mentales que hoy se han de considerar normalidades.

 A este monstruoso delirio están contribuyendo, muy eficazmente, los medios de comunicación más prestigiosos. Periódicos nacionales de amplia tirada y prestigio e incluso los medios públicos como Radio Nacional y Televisión Española. Con desprecio absoluto por la biología, la psicología, la anatomía y la fisiología humanas, realizan una continua campaña en defensa del proyecto de ley trans, que con ahínco digno de mejor causa la ministra de Igualdad -y aguanten semejante definición- defiende desde hace varios años. A partir de su aprobación, será posible que niños de 8 años cambien su inscripción de sexo en el registro Civil y después pueden sufrir el interminable calvario de hormonaciones o bloqueadores de estas, cirugías y mutilaciones, convirtiéndose en enfermos crónicos los que eran niños o niñas sanos. Y, a continuación, todas las interferencias en el mundo femenino por parte de varones que tienen la ocurrencia de querer convertirse en mujeres.

 Este futuro, cercano, que denuncia el feminismo desde hace varios años, está promocionado, difundido y defendido por Radio Nacional en programas semanales de muchos minutos, publicitado por Televisión Española y constantemente repetido por El País, que se ha convertido en el periódico trans más prestigioso de nuestro país. Ninguno de estos medios contrasta la campaña realizada por los activistas de esa doctrina, considerados por portavoces de la verdad, con informes científicos ni con las denuncias que muchas víctimas están haciendo ya del calvario que han sufrido en su deriva transicional, ni con los argumentos que desde el feminismo se están realizando en contra de semejante agresión física y mental a las personas que han sido engañadas por la doctrina queer.

 Esos medios no cumplen con la ética indispensable que se reclama para el periodismo: contrastar las informaciones, dar espacio y palabra a todas las opiniones, en definitiva, ser medios democráticos de información y no voceros y propagandistas de una única ideología.

 Países avanzados como el Reino Unido, Suecia, Noruega, Finlandia, que aceptaron sin crítica ni investigación la transformación de los sexos, están corrigiendo el nefasto error de haber permitido la hormonación y la mutilación de genitales y de mamas a adolescentes a los que han convertido en inválidos y mutilados los que eran muchachos y muchachas sanos. En España el ejemplo de esas naciones no sirve de enseñanza, y esos medios de comunicación mantienen un silencio culpable sobre tales consecuencias de los experimentos anteriores.

 Si la ley trans se aprueba, será el comienzo de una epidemia de imitación por parte de muchos niños y niñas, de desestabilización emocional de adolescentes, y de irrupción chulesca de hombres disfrazados de mujer que ocuparán los espacios higiénicos y sanitarios de las mujeres, competirán en los deportes en las ligas femeninas, se instalarán en las cuotas políticas y educativas que con tanto trabajo consiguió el feminismo. El movimiento feminista dejará de existir. Puesto que si no hay hombres ni mujeres no es preciso reclamar la igualdad de trato, de oportunidades, de justicia, que todavía tenemos que conquistar en un mundo desigual.

 Es evidente que esta estrategia está diseñada por el antifeminismo que se ha desencadenado contra los avances del feminismo, y tiene sus beneficiarios: empresas y laboratorios farmacéuticos, clínicas de cirugía, profesionales de variadas especialidades y constituirá un triunfo del Patriarcado contra el que las feministas llevan luchando dos siglos.

 Y este será el gran triunfo de Irene Montero, titular de Igualdad, que tan asombrosamente ha hecho de la defensa de la ley trans su único objetivo, mientras la violencia contra la mujer, el acoso sexual, las violaciones, la prostitución, la pornografía, los vientres de alquiler, la desigualdad salarial, la feminización de la pobreza, lacras que llevan a la tumba y a la desgracia a miles de mujeres, no constituyen para ella ni penosas realidades a combatir ni son competencia de su ministerio. Nunca habíamos retrocedido tanto en nuestra penosa e interminable lucha contra la injusticia y la desigualdad.

 https://www.religionenlibertad.com/polemicas/783422753/lidia-falcon-patologias-mentales-ofensiva-trans.html

domingo, 1 de enero de 2023

Redundante

 Si algo he aprendido de la vida es que no puedes obligar a nadie a que le importes, a que se acuerden de ti o te quieran. Soy de esas personas que no causan ninguna impresión en los demás, que pasan desapercibidas. En una obra de teatro sería el árbol que está en el escenario. No se puede negar que existir existe, pero daría lo mismo que no estuviera. Hace mucho tiempo que he dejado de culpar a los demás por esto. Simplemente son las cartas que me han tocado en la vida.

Las personas que te dan un abrazo una vez al año como si nada pasara, cuando no se han preocupado por ti, ni interesado ni molestado, en treinta años. Eso no es amor, no sé qué será, pero amor no es. Por eso he decidido que a partir de ahora sólo me voy a ocupar de los que forman parte de mi vida, con los que tengo un pasado y no unos recuerdos difusos. No vale la pena pensar en quien nunca piensa en ti. Es una manera de hipotecar tu alma. Ahora mi familia es poco más que la que yo he formado.

Si no hubiera nacido, mis compañeras habrían tenido que buscar a otra a la que atormentar. Supongo que he salvado de ese destino a alguien. Yo pronto me acostumbré a no esperar nada de nadie. Así se vive mejor. Por otra parte, la verdad es que es tranquilizador no tener ninguna responsabilidad vital sobre los hombros. Saber que no eres un ídolo de masas, que el universo seguirá sin tí, como podría haberse librado de una hormiga más o menos. Es lo que tiene estar de más, ser redundante.

Sobre los incendios

 A partir del minuto treinta