Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

viernes, 14 de octubre de 2022

Les han pillao con el carrito del helao

 Es una frase que usaba mucho de jovencita y ahora la aplico a la política nacional.

Como he dicho alguna vez, este blog lleva el número nueve porque es la cantidad de blogs aproximadamente que he tenido en estos quince años. Todavía siguen por ahí. Lo que no suelo contar es que tuve un blog dedicado a la política casi tres años. Ese tiempo empezó con Zapatero y terminó con Rajoy. Al principio mi intención era alabar al partido popular, explicando todo su programa, y hablar de la ideología de centro derecha en general.

Pero con el tiempo fue evolucionando. Cuando Rajoy llegó al poder empezó a incumplir sistemáticamente todas sus promesas electorales, empezando por la de derogar la ley Aído del aborto. Así que mi blog también fue evolucionando hacia la crítica al PP, hasta que finalmente puse una pegatina de "Yo rompo con Rajoy" y cerré el blog. Desde entonces me declaré huérfana de ideología hasta la llegada de Vox. Ahora ya no confío más en el partido popular, digan lo que digan.

Otro de los motivos más graves de esta situación es que Rajoy apoyara su gobierno en Convergencia y Unión y en el Partido Nacionalista Vasco. Lo cual naturalmente le obligaba, como siempre a hacerles continuas concesiones. Volvió el Psoe y seguimos con la misma política, con el agravante de que ahora se apoyan en Erc y Bildu. Un gobierno nacional que se rodea de separatistas y terroristas para mí no tiene ninguna legitimidad. Pero ya no me extrañaría que el PP volviera a hacer lo mismo.

jueves, 13 de octubre de 2022

Día de la Hispanidad

 

El orgullo de ser hijos del más grande imperio
12 de octubre de 2022

Odiar a los héroes, reescribir la historia y negar lo que somos. Esa es la estrategia que usan por estos días los progresistas para buscar grupos de «oprimidos», movilizar masas y despojar al ser humano de su verdadera historia. Y entre todas las patrañas que impulsan en la actualidad la leyenda negra es una de las más estúpidas y grandes mentiras.

Nuestros ancestros españoles que vinieron a América no solo no cometieron las barbaridades de las que se les acusa, sino que son los autores de uno de los hechos más grandes de la historia. El verdadero sentimiento que debería despertar este acontecimiento es el orgullo. Orgullo de ser hijos de quienes lograron crear un imperio que, con todos los errores que siempre existen en cualquier momento grande de la historia, fue superior por mucho y en diferentes aspectos.

Da pena ver que mientras Hispanoamérica está evidentemente llena de la diversidad racial, producto de una conquista que no exterminó una raza sino que entrelazó dos mundos, hay quienes intoxicados por la leyenda negra odian a España y tildan a sus propios ancestros de bárbaros y saqueadores. 

Cada 12 de octubre debería ser el momento para recordar lo grande que fue España, la de Europa y la de América

La verdad es que la obra del imperio español fue tan brillante y de tal magnitud que otros imperios, que sí exterminaban a los nativos de los lugares donde llegaban, se dedicaron a crear todo un falso relato. Los que odian a España deberían preguntarse por qué en Estados Unidos, donde es supremamente reducida la población indígena, no hay una leyenda negra en contra de los ingleses. Lo que vemos hoy en día es una falsa narrativa —creada por los enemigos de España— que se mantiene viva con la fuerza de una izquierda antihispanista que culpa a la madre patria de casi todas las desgracias de la América hispana.

Pero nuestros ancestros españoles, esos que decidieron venir a América, no solo no cometieron el exterminio que sí realizaron otros imperios, sino que lograron algo absolutamente admirable: trajeron la civilización. Convirtieron a un continente lleno de prácticas atroces como la antropofagia y el sacrificio —incluso de niños— en un lugar con reglas y con humanidad. La verdad es que salvaron a gran parte de América del salvajismo y después de eso construyeron un imperio enorme y potente, dando a los habitantes de las nuevas Españas unos derechos y unas condiciones que ninguna otra «colonia» tenía. Si es que se le puede llamar colonias a lo que los españoles crearon en América, porque para ser justos hay que decir que no éramos de España, sino que éramos España

Es tiempo de recuperar la verdad, de echar abajo las mentiras de los progresistas enemigos de España y de la historia

Cuán grande error y cuán injusto con nosotros mismos los hispanoamericanos es que hayamos sido despojados del orgullo de ser hijos de tan grande imperio, y que además ese sentimiento se haya reemplazado por odio y una historia llena de mentiras. Nos hemos creído víctimas y culpado a nuestros héroes. Pero también nos hemos negado a nosotros mismos, cada que alguien desde América culpa a «los españoles», en realidad está negando su historia, está olvidando que quienes vinieron a América fueron sus propios ancestros, no los de quienes hoy viven en España.

Cada 12 de octubre debería ser el momento para recordar lo grande que fue España, la de Europa y la de América. Esta fecha es el momento para celebrar y enorgullecerse de nuestra historia y también para estrechar lazos entre pueblos que tienen demasiado en común.

Es tiempo de recuperar la verdad, de echar abajo las mentiras de los progresistas enemigos de España y de la historia. Innumerables costumbres y formas compartimos hispanoamericanos con españoles. Aunque un océano nos separe es evidente que tiene muchísimo más en común un español con un mexicano o un colombiano, que con un vecino francés. Y eso es porque nuestra cultura es la española, porque somos hijos del mismo gran imperio

https://gaceta.es/opinion/el-orgullo-de-ser-hijos-del-mas-grande-imperio-20221012-1050/

martes, 11 de octubre de 2022

 

Google, ¿qué pasa con blogger?

Hartos, cansados,
hastiados,
mortificados,
mohínos, 
desencantados... Y más. 

Así nos tienen con los desperfectos de:



lunes, 10 de octubre de 2022

Alianza entre la izquierda radical y el islamismo radical

Entiendo que a doña Irene Montero el destino de las mujeres iraníes no la conmueva tanto como el de las de su pandi ministerial. Somos humanos. Y, al fin y al cabo, las finanzas del padre de sus hijos dependieron del dinero que el gobierno iraní ingresaba a través de HispanTV durante años. Nadie podrá reprochar a Pablo Iglesias haberlo ocultado. Cito al entonces futuro vicepresidente: «Mucha gente puede decir: pero vosotros, si sois de izquierdas, ¿por qué aceptáis hacer un programa para un gobierno como el de Irán, que es una teocracia? ¿Aceptaríais hacer algo para una televisión financiada por el gobierno de Putin? Pues, mira, la geopolítica es así y no vamos a ser los únicos imbéciles que no hagamos política cuando todo el mundo hace política».

Por esos mismos años, Irán ahorcaba en grúas a los homosexuales, lapidaba adúlteras siguiendo el mandato de la sharía, y mantenía –como sigue manteniendo– en vigor los artículos 637 y 638 del Código Penal sobre los «crímenes contra el pudor público y la moralidad», en los que –además de durísimas penas para el adulterio– se tipifica cómo «las mujeres que se presenten en lugares públicos y calles sin usar un hiyab islámico serán sentenciadas a entre diez días y dos meses de prisión o multa». Pero, en fin, ni Montero ni Iglesias van a ser «los únicos imbéciles» que, por una iraní de nada muerta, vayan a ponerse a mal con sus pagadores.
 
No son los únicos que tienen motivo para avergonzarse. En 1979, occidente cometió el error más grave de la fase final de la guerra fría. Jimmy Carter ejercía su incompetencia mastodóntica en política internacional: nada es más funesto que una incompetencia así, unida a un abultado capazo de buenas intenciones. En Irán, Reza Pahlevi ejercía una tiranía cruel y corrupta. Y más o menos laica. La inmoralidad de aquel régimen parece haber conmocionado al presidente norteamericano lo bastante para dar un golpe que entregaría el poder a los santos varones de la alta jerarquía chiita. Desde París, se hizo que fuera transferido a Irán el más santo y el más espiritual ellos.
 
Pero santidad y política casan muy malamente. Y Ruholah Jomeini tardó pocos meses en consagrar Irán como teocracia islámica bajo el imperio de la sharía. Y a las mujeres iraníes les cupo el honor de aplicar lo que el Libro dicta. Corán, IV, 34: «Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Dios les ha concedido sobre ellas, y a causa del gasto que hacen para mantenerlas. Las mujeres virtuosas son piadosas: preservan en secreto lo que Dios preserva. Amonestad a aquellas cuya infidelidad temáis; encerradlas en habitaciones separadas y golpeadlas». O Corán, XXXIII, 59: «Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con sus velos: ése es el mejor modo de darse a conocer y no ser ofendidas».
 
Ha muerto una mujer iraní por no ajustarse a la ortodoxia coránica. Una más entre las incontables. Entre las asesinadas, en público o en familia, entre las degolladas o lapidadas por impúdicas. Pero a los Iglesias nadie va a exigirles, desde luego, ser «los únicos imbéciles» en no sacar de ello su parte de beneficio.
 https://www.eldebate.com/opinion/20221003/unicos-imbeciles_63615.html

viernes, 7 de octubre de 2022

Los niños con los niños. Las niñas con las niñas

 No hace falta ser biólogo, sino tener hijos o simplemente haber sido niña, para saber que a los niños de pequeños no les gustan nada las niñas y viceversa. Los niños piensan que las niñas son cursis y las niñas que ellos son unos brutos. Esa es la razón por la que, si no interviene nadie, suelen jugar por separado. También les gustan juegos distintos. A los niños en general los de acción. A las niñas en general los de situación. Y eso les sale natural, sin ninguna influencia externa.

Aquellos que se empeñan en emparejar a los niños, están haciendo que jueguen a mayores. No digamos los que pretenden iniciarlos en la sexualidad. Como sabe cualquiera, los niños no tienen órganos sexuales desarrollados y por lo tanto tampoco tienen apenas hormonas sexuales. La idea de que tengan sexo entre ellos es absurda. Y que lo tengan con un adulto por supuesto es una aberración, aunque sólo sea por una cuestión de tamaño. 

Eso suponiendo que se carezca de toda moralidad. Por eso, intentar incitar a los niños a la sexualidad siempre se ha considerado un delito en casi todas las culturas. Además, pretender que ellos mismos decidan su orientación sexual, es ya una auténtica locura. Algo que debería ser propio de alguien que no haya convivido con un niño en su vida. Sin embargo, hay personas con hijos que lo defienden, lo que demuestra que algunas ideologías son incompatibles con el sentido común.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Las pavorosas cifras de la eutanasia

 l Ministerio de Sanidad ha desvelado, casi a hurtadillas, la cifra de eutanasias practicadas desde que aprobara hace seis meses la ley que la regula y casi la induce: 180 personas han perdido la vida en centros sanitarios públicos, tratados por médicos del sistema y tutelados por el Gobierno.

Eso significa que cada día, en algún lugar de España, una persona que no tenía que morir aún ha muerto por la acción del Estado, que sustenta en inexistentes razones humanitarias su galopante falta de humanidad, su ausencia de valores y su incapacidad para buscar alternativas.
Porque la eutanasia no protege el razonabilísimo derecho a una muerte digna cuando la vida ya no es viable, sino que consagra el inexistente derecho a morir y convierte al Estado, y en concreto a la Sanidad pública, en el verdugo de ese acto cruel.
La desesperación no se responde con una inyección, sino con alternativas decentes y humanas que ofrezcan la respuesta que busca el ser humano en sus peores circunstancias: eso son los cuidados paliativos, que garantizan la ausencia del dolor y no prolongan artificialmente una vida ya agotada.
La eutanasia es otra cosa bien distinta, que se aprovecha de ese deseo concreto para aprobar una cultura de muerte que hoy se aplica a los enfermos terminales pero mañana, tal vez, a quienes han perdido las ganas de vivir, sea cual sea su edad o estado físico.
Porque una vez que abres esa caja de Pandora, desaparecen los límites: si se acepta que el derecho a morir existe y que además debe tutelarlo el Estado, se terminará por aplicárselo a cualquiera que por razones pasajeras haya perdido la esperanza y lo invoque. Es lo que ocurre, de hecho, en los pocos países que aplican esta salvajada.
El tratamiento médico, social y espiritual de los enfermos terminales, que es algo indiscutible y pleno de consenso; se ha pervertido así con una ley ideológica y nihilista que no goza del respaldo ético de los propios profesionales de la medicina, a quienes además se quiere incluir en listas negras de objetores de conciencia para estigmatizarlos.
La eutanasia, como el aborto, son dramas y fracasos que deben evitarse ofreciendo a sus potenciales usuarios la alternativa que merecen, con la plena seguridad de que la aceptarán: una sociedad que solo sabe ofrecer muerte a los desesperados, desechando las incontables opciones que deberían tener a su disposición para quitarse de la cabeza tan triste idea, es una sociedad fracasada.
Y que un Gobierno celebre esa derrota, la transforme en ley y poco menos que la presente como una fiesta, es un síntoma desgraciado del bajísimo nivel moral que le mueve.
Es de esperar que, cuando las urnas permitan un cambio en la Moncloa, el próximo presidente anule todas esas leyes nada más tomar posesión: pocas cosas más importantes puede tener en su agenda.
 
 https://www.eldebate.com/opinion/editoriales/20221002/pavorosas-cifras-eutanasia_63498.html

lunes, 3 de octubre de 2022

No son más borregos porque no les sale lana

 Eso dije yo el otro día en medio del monte  cuando vi a una pareja joven con un niño, todos ellos con mascarillas ffp2. Y es que a estas alturas de la película parece mentira que haya gente que no se ha enterado de toda la historia. Lo entiendo cuando se trata de ancianos porque naturalmente temen por su salud, pero no cuando son gente en buenas condiciones físicas. Hasta hace poco a los que dudábamos del tema covid nos llamaban negacionistas. Ahora afortunadamente la verdad va saliendo a la luz.

Como ya he dicho antes, las mascarillas apenas protegen de los virus, que son infinitamente más pequeños que los poros del tejido. No se ha demostrado que el virus se mantenga en las superficies, incluso que realmente sea un virus, porque no lo han aislado aún. Tampoco las vacunas han resultado ser tan eficaces como nos vendían. La mayoría de la población se ha acabado contagiando con síntomas leves y por tanto ahora estamos inmunizados. 

Las muertes se produjeron en su conjunto en mayores de ochenta años y se debieron a la falta de tratamientos efectivos. Especialmente en las residencias, donde les dieron morfina. Entre los jóvenes y los niños la mortalidad es practicamente nula. El peor efecto de esta llamada pandemia fue la ruina económica que llevó a miles de personas, que todavía hoy no se han recuperado, y el aislamiento social de nuestros niños, cuyo tiempo ya no podrán recuperar.

Y luego está la cuestión del exceso de mortalidad actual, que achacan al cambio climático, por no decir que puede estar relacionado con los efectos secundarios de la vacunación; o que incluso algunas personas pueden haber visto debilitada su inmunidad natural, de manera que ahora son inmunodeficientes. Pero me temo que no llegaré a ver la investigación que aclare todos estos puntos.

https://thebigresetmovie.com/area-video/

viernes, 30 de septiembre de 2022

A los niños que España mata tan bien

Podrían haberte llamado  Laura –es el primer nombre que me viene a la cabeza– y ser dueña de una bonita historia: quizás trenzada en un hogar con un padre ausente (esta sería la única zona negra de tu vivir) y una madre luchadora, que por asegurarte un futuro digno trabajaría de sol a sol como empleada doméstica, las primeras horas de la jornada en el piso de una familia numerosa, después en otra vivienda a seis paradas de metro y un transbordo, para acabar en una oficina en la que se pondría a vaciar las papeleras antes de que los empleados empezaran a marcharse, muchos de ellos sin despedirse de ella con un formal buenas tardes.

Te podrían haber puesto  Alfonso Noel –lo de tu nombre es un capricho o una intuición– y encontrarte, a día de hoy, en los primeros compases del nuevo curso escolar, estrenando libros y lapiceros. ¡Qué rico, cómo huelen a nuevo!… Serías el primer vástago de tu familia nacido en España, con savia hondureña por todos los costados. Habrías heredado los preciosos ojos almendrados de tu madre y el mechón rebelde de tu padre, plantado como la bandera de tu coronilla. Qué gracioso el niño y qué listo, y cómo sonríe.

Podrías encontrarte en la Universidad, querida  Sandra.  En la pública o en la privada, pues tu familia dispone de dinero. Quizás los primeros cursos andarías despistada a cuentas del aprendizaje en el uso de la libertad. Lo mismo le ocurrió a tu madre, que repitió primero de Sociología porque le cautivó la noche tanto como un chico de segundo, con el que mantenía relaciones íntimas en el interior de un coche. Esos detalles nunca los conocerías, porque tus abuelos (con los que vivirías) habrían descolgado un telón sobre aquel tiempo turbio y sobre la identidad del muchacho, al que no se le comunicó la buena nueva de tu venida al mundo, a la que tenía derecho. Inocente, cargarías ese vacío… pero serías dueña de tu destino, aunque se te fuera plagando de equivocaciones y propósitos de enmienda. Los seres humanos somos así, Sandra, insistentemente débiles e insistentemente soñadores. Y por eso, merecemos todo el amor de los nuestros.

Podrías haber sobrellevado una existencia azarosa, ¿verdad  Yomaira?, pero no por ello habrías dejado de ser una pieza esencial en el andamiaje de la Historia, que por tu ausencia se ha quedado mellada. Quizás tu madre habría entrado de manera ilegal a nuestro país, y por tener que pagar el precio de su pasaje se habría visto forzada a prostituirse. Sabes que estas cosas ocurren. Ella te confiaría que sucedió –su embarazo– una de las primeras ocasiones que acudió al parque, de noche, para ofrecerse, agarrotada por el miedo y vigilada por el indeseable con el que estaba obligada a compartir sus ganancias. Te diría que por aquel entonces le faltaba conocimiento y malicia, que tenía diecisiete años. Y te confesaría que nunca le contó la verdad a tu abuela, que en Guayaquil presumió ante sus amigas de que su hija viajera trabajaba en una peluquería y de que le había dado una nieta preciosa: tú, Yomaira.

Podrías ser fruto,  Paco,  de una madrugada en la que tus padres –que se habían conocido unas horas antes– bebieron más de la cuenta. Quizá se sumó un consumo eventual de drogas; suele haberlas en las fiestas patronales de los pueblos. Tu madre tardó en darse cuenta, pues era muy joven y aún no prestaba atención a los ciclos de su fertilidad. Él, como tantos, se lavó las manos y tus abuelos la forzaron a tomar la decisión que te privó –muy querido Paco– de bailar en las mismas fiestas, años después, de la mano de tu madre, de la que parecerías más hermano que hijo. Y te echa de menos. ¡Cuánto te echa de menos!… Sin haberte visto, sin saber con qué sexo te identificó el médico, sin haberte escuchado llorar por la violencia con la que rompieron tu santuario.

Podrías sufrir una vida perra,  Elmer.  ¿A quién se le ocurre traficar cocaína y éxtasis después de que la policía te diese un primer susto? Naciste donde naciste, por supuesto, y en las condiciones que naciste, que determinarían tu bogar… ¿Qué se puede esperar de un niño que apenas recibió amor? ¿Qué de una mujer que no pudo asumir una sola de sus maternidades porque no encontró quien la confortara, quien la acompañara, quien le brindara un cariño desinteresado? Pero en el talego, entre presos a los que es más seguro no mirarles a los ojos, a unos cuantos años de recibir la condicional, intuirías que tu vida, como la de cualquier otra persona, es sagrada, incluso en sus zonas más oscuras. Y si alguien te insinuara que mejor hubiese sido que no hubieras nacido, gritarías que cuando por las mañanas el sol entra de lleno por el ventanuco de tu celda, te vienen a la cabeza las caricias de una mujer junto a la que atisbaste un futuro honrado, la sensación liberadora que te embargó la única vez que te subiste a lomos de un caballo, la conmoción que te produjo un atardecer de julio sobre el páramo, la sorpresa ante el ronquido del mar, que te sonó a música, o el gozo de aquel paseo con los pies descalzos por una playa, a la que te llevó de excursión el correccional en el que pasaste algunos meses de tu adolescencia.

Laura, Alfonso Noel, Sandra, Yomaira, Paco y Elmer,  no habéis recibido el nombre que os hubiera singularizado ante el resto de la humanidad, porque tuvisteis la desgracia de ser gestados en España, donde las leyes garantizan que se mata muy bien y el Estado corre con todos los gastos del crimen intrauterino. El Congreso y el Senado, como Saturno, devoran a los hijos de las mujeres más débiles, más asustadas, más solas, más golpeadas, también a las menores de edad, también a las disminuidas psíquicas, en vez de acogerlas, protegerlas, ayudarlas y acompañarlas en su difícil maternidad. Por eso me siento empujado a pediros, Laura, Alfonso Noel, Sandra, Yomaira, Paco, Elmer y los cientos de miles de niños que fuisteis, sois y seréis abortados bajo el amparo de nuestra aséptica democracia, que perdonéis nuestra ceguera, nuestra cobardía, nuestra indiferencia, el doloso silencio con el que miramos a otro lado.

Publicado en Woman Essentia.

 https://www.religionenlibertad.com/opinion/504346014/ninos-espana-mata-bien.html

 

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Los bazares chinos

 Hace ya varias décadas que España se ha visto invadida por estos bazares chinos que llegan incluso a los pueblos más perdidos de la península. No se ven en otros países como Francia o Alemania, donde sólo hay tiendas de alimentación. Aquí en cambio te venden todo lo que puedas necesitar, desde una bombilla a una lámpara. La mayoría de los productos son chinos, lo que significa que son de mala calidad, imitaciones, pero mucho más baratos que el original.

Confieso que me gusta pasearme por ese tipo de tiendas, aunque no compro casi nada. La razón es que son competencia desleal para las tiendas de barrio. que están desapareciendo en buena parte por esa causa. Los fabricantes españoles no pueden competir con esos artículos que no pagan impuestos, ni seguridad social, y además no cumplen con los estándares de seguridad europeos. Lo siento por los que llevan las tiendas, que no tienen culpa alguna, pero esos establecimientos deberían desaparecer.

Más sobre la guerra de Ucrania: https://cesarvidal.com/la-voz/editorial/editorial-los-planes-para-la-destruccion-de-europa-pasan-por-ucrania-23-09-22

lunes, 26 de septiembre de 2022

Uno de los fundadores de Green Peace contra el alarmismo climático

 

POR Carlos Esteban

Antes de Putin y del covid, la excusa universal de nuestras élites fue el cambio climático, ese ecoapocalipsis que va a convertir el planeta en un erial si no renunciamos a nuestra prosperidad y nuestras libertades. Y vuelve a serlo, con consecuencias visibles en medio de una crisis energética sin precedentes que nos va a dejar literalmente a dos velas en lo más frío del frío invierno.

Pero esa gran excusa no se tiene en pie, y se basa en una narrativa bastante cuestionable, según uno de los fundadores de la ya mítica organización ecologista Greenpeace, Patrick Moore, que abandonó la entidad en 1985, quince años después de haberla creado.

En un correo electrónico al que ha tenido acceso la publicación estadounidense The Epoch Times, Moore confiesa sus razones para abandonar la poderosa organización ecologista que contribuyera a crear en su día: “Greenpeace fue ‘secuestrada’ por la izquierda política cuando se dieron cuenta de que había dinero y poder en el movimiento medioambiental”, asegura. “Los activistas políticos en Norteamérica y Europa convirtieron Greenpeace, originalmente una organización basada en la ciencia, en una organización política para recaudar de fondos”.

Es una evidencia, y Moore lo pone de manifiesto, que el ecologismo no es ya otra cosa que un movimiento político, “centrado en crear narrativas, historias diseñadas para infundir miedo y culpa en el público para que el público les dé dinero”.

Siendo, por lo demás, una ONG y no un partido o una empresa, cuentan con la “presunción de santidad” de las entidades supuestamente sin ánimo de lucro y sin la obligación de actuar de cara al público o rendir cuentas. Actúan más bien en la sombra, en los despachos de la ONU, del Foro Económico Mundial y otros grupos de poder de naturaleza política.

Según Moore, el celebérrimo Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) del que ha surgido toda esta locura que va a dejarnos a oscuras este invierno “no es una organización científica”. Es, asegura, “una organización política compuesta por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente”. El panel no recoge las evidencias que surjan de las investigaciones científicas independientes, sino que es al contrario: paga a científicos para que les proporcionen ‘información’ que respalde la narrativa de la ‘emergencia climática’, no otra.

Sus campañas contra los combustibles fósiles, la energía nuclear, el CO2, el plástico, etc., son erróneas y están diseñadas para que la humanidad crea que el mundo se va a acabar si no renunciamos a la civilización y a la economía que la sustenta. Son, sentencia Moore, enemigos a futuro no solo de la civilización, sino incluso del propio medio ambiente.

“Hoy, la izquierda ha adoptado muchas políticas destructivas para la civilización porque son técnicamente inalcanzables”, concluye. “Basta mirar la crisis energética que se avecina en Europa y el Reino Unido, de la que Putin se está aprovechando. Pero es su propia creación al negarse a desarrollar sus propios recursos de gas natural, oponerse a la energía nuclear y adoptar una posición imposible sobre los combustibles fósiles en general”, escribe.

En realidad no hace falta rascar demasiado para darse cuenta de que unos tipos que consideran al ser humano un “enemigo del planeta” no están aquí para favorecer a la humanidad, sino más bien para destruirla o, al menos, ‘desactivarla’. “Esto se parece demasiado al ‘pecado original’, a la idea de que los humanos nacen con una irremediable tendencia al mal, mientras que todas las demás especies son buenas, incluso las cucarachas, los mosquitos y las enfermedades”, sostiene Moore sobre esta filosofía dominante basada en la idea de que que el mundo sería mejor si hubiera menos gente.

“Pero la gente que afirma esto nunca se ofrece voluntaria para desaparecer los primeros. Se comportan como si fueran superiores a los demás. Este tipo de ‘orgullo’ y ‘presunción’ es el peor de los pecados cardinales”, dice Moore.

 https://gaceta.es/mundo/uno-de-los-fundadores-de-greenpeace-denuncia-la-falsa-narrativa-del-cambio-climatico-20220910-0900/

Record de parados extranjeros con subsidio, por Francisco Núñez

En pleno anuncio del Gobierno de una nueva regularización de inmigrantes (más de 500.000), las prestaciones asistenciales a los parados extr...