Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

viernes, 9 de mayo de 2025

El triunfo de la estupidez, por Juan Manuel de Prada

 Aborda Jano García en su último ensayo, ‘El triunfo de la estupidez’ (Plaza y Janés), una espinosa cuestión política, que es la entronización por parte del gobernante maligno de la estupidez humana como argamasa para fundar su dominio. Tal entronización de la estupidez alcanza su paroxismo, a juicio del autor, en democracia, donde la masa es halagada como en ninguna otra forma de organización política, pues el gobernante requiere su apoyo para mantenerse en el poder, y donde las bajas pasiones son encumbradas a la categoría de virtudes públicas, muy especialmente la envidia. En realidad, estableciendo este vínculo entre envidia y democracia, Jano García no va más lejos de lo que muchos maestros nos avisaron; recordemos, por ejemplo, aquellos versos de Unamuno que nos advertían que cuando “la envidia su hiel en muchedumbre vacía/de gratitud al llamamiento sorda/ suele dejarla y la convierte en horda/que ella es la madre de la democracia”.

Por supuesto, esta “madre de la democracia” necesita disfrazarse con los ropajes de la justicia social. No sólo para expoliar al rico, como señala Jano García, sino en general para degradar y humillar todo aqueIlo que es bueno o hermoso, pues el envidioso necesita ver pisoteadas las virtudes que él no puede alcanzar. El envidioso, como señala Jano García, “nunca verá suficiente el expolio que sufre el prójimo hasta que este no se vea reducido al mismo nivel que él”. He aquí, en efecto, el corazón podrido de la democracia, que en esta fase degenerativa final alcanza su paroxismo, mediante la entronización de demagogos que, azuzando las bajas pasiones de la muchedumbre, llevan a cabo sus propósitos más malignos. En su ensayo, Jano García nos expone con brillantez los estragos que esa “envidia igualitaria” -siguiendo la expresión acuñada por Gonzalo Fernández de la Mora está causando en la comunidad política. En el fondo, tales estragos ya los anticipó clarividentemente Alexis de Tocqueville en su obra canónica “La democracia en América”: “Las naciones de nuestro tiempo no pueden evitar la igualdad de condiciones en su seno, pero de ellas depende que esta igualdad las conduzca a la servidumbre o a la libertad a la civilización o a la barbarie, a la prosperidad o a la miseria”. Tocqueville advirtió que la democracia favorecería una nueva forma de despotismo, en la que al déspota le bastaría con amar la igualdad, o incluso con aparentar que la ama, para lograr que la masa rechace cualquier atentado contra la igualdad, entregando a cambio su libertad política. Tal receta la está empleando a mansalva el doctor Sánchez, ante una sociedad que apenas se inmuta y ante una derecha fofa, encerrada en la jaula mental de sus distorsiones cognitivas.

Jano Garcia nos muestra cómo la igualdad de oportunidades, tan necesaria para el sostenimiento de una sociedad sana, se ha degradado en un igualitarismo envilecedor que pretende que los ignaros puedan acallar petulantemente a los sabios, que los vagos puedan vivir opíparamente a costa de los laboriosos, que los viles puedan despreciar olímpicamente y estigmatizar a los nobles. Como observaba Tocqueville, la igualdad produce dos tendencias: la una conduce directamente a los hombres a la independencia la otra les conduce por un camino más largo y más secreto, pero más seguro hacia la servidumbre. Indudablemente, nuestra época maldita ha decidido tomar el camino de la servidumbre, que acaba desembocando en lo que el propio Tocqueville denomina “la tiranía de la mayoría”, donde se impone un igualitarismo castrante y una subversión de todas las jerarquías. Y esta pasión igualitaria se torna todavía más monstruosa cuando se mezcla con con la obsesión por el bienestar, que convierte a los seres humanos en victimistas ansiosos de obtener comodidades materiales y “nuevos derechos”.

En algún pasaje de su obra, Jano García sostiene que los estúpidos son mucho más peligrosos que los malvados, “pues un malvado para llevar a cabo su plan malévolo, siempre requiere de la participación de otros para alcanzar su objetivo”. Un gobernante malvado necesita en efecto, unas masas cretinizadas que lo encumbren y sostengan en el poder. Pero si son los malvados quienes movilizan a los estúpidos, sin duda los más peligrosos son los malvados, por hallarse en el origen del mal, por mucho que la unión de los estúpidos sea estragadora. Pues un gobernante noble puede convertir a los estúpidos en gente laboriosa; puede estimular en ellos las conductas más virtuosas y benéficas: puede suscitar en ellos el afán de emulación y ennoblecerlos, en fin, hasta el heroísmo o la santidad. En cambio, un gobernante malvado, aparte de halagar a los estúpidos, puede hacerlos también malvados, azuzando en ellos las más bajas pasiones.

Un gobernante noble se esmera por ordenar la sociedad jerárquicamente, de tal modo que las capacidades de cada uno, asumiendo el lugar que les corresponde actúan en beneficio de las capacidades de los demás, potenciándolas. El gobernante malvado, en cambio, no hará sino excitar la envidia de sus gobernados, para lo que necesita subvertir todas las humanas jerarquías, malversar la educación, adulterar las oposiciones, fomentar las reivindicaciones más inicuas y los expolios más sangrantes. Así hasta convertir la sociedad que gobierna en un pandemonium donde triunfan los satanes más bajos. Pero siempre hay hombres buenos que logran, con la ayuda de Dios, vencer la maldad y la estupidez. También de ellos nos habla Jano García en su espléndido ensayo; pero deben ser hombres dispuestos a ser despedazados por la jauría.

https://kontrainfo.com/el-triunfo-de-la-estupidez-por-juan-manuel-de-prada/

jueves, 8 de mayo de 2025

Papa León XIV

 El cardenal Prevost, amigo de Francisco,  no deja muchas esperanzas para un cambio a mejor, a la ortodoxia, pero los caminos del Señor son inescrutables.

No tener pies ni cabeza

 Creo que nací en el lugar o el momento equivocado. No le veo pies ni cabeza a la sociedad en que vivimos. Me ocurre así desde niña.

Pero ahora que anda todo el mundo colgado del móvil me parecen marcianos. Tal vez es que la marciana soy yo y no lo sabía.. va a ser eso. Que no soy de esta época o de este lugar.

miércoles, 7 de mayo de 2025

China. El peligroso final de un régimen totalitario

 Tian Qing es un joven de 25 años que ha cursado estudios superiores en una prestigiosa universidad china, lo que le sitúa entre la élite del país. Sus padres, agricultores, tuvieron que hacer un gran esfuerzo para pagar sus estudios universitarios, porque en China la educación sólo es universal y gratuita hasta el equivalente a nuestro bachillerato. Las carreras universitarias son de pago, igual que la sanidad. La carrera de Tian costó a sus padres 15.000 euros, una cantidad más que respetable para una renta media que apenas alcanza los 7.000 euros anuales.


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Antes de la Covid, encontrar un empleo acorde con la cualificación de Tian habría sido relativamente fácil, aunque no tanto como antes de 2011. Hoy, sin embargo, Tian sólo consigue trabajos esporádicos con los que a duras penas puede costearse el alquiler de su diminuto apartamento. Tras más de dos años de infructuosos intentos y cientos de currículums enviados, Tian ha tomado una dolorosa decisión: regresar a la casa de sus padres y vivir en una región pobre y campesina a cientos de kilómetros de Shanghái.


Entre los jóvenes, cada vez más desengañados, se ha puesto de moda un lema que traducido al español sería algo parecido a “déjalo pudrirse”. Una declaración de guerra con la que muchos jóvenes renuncian a esforzarse para vivir de manera contemplativa


El caso de Tian no es excepcional. Es uno más entre millones. Los jóvenes chinos afrontan dificultadas crecientes en la búsqueda de empleo. Las cifras totales del desempleo juvenil se desconocen. El gobierno de Pekín sólo proporciona porcentajes imposibles de cuantificar. De hecho, el año pasado el Partido Comunista Chino (PCCh) excluyó de sus estadísticas a los universitarios en paro, con el argumento de que incluirlos podría dar una imagen errónea del mercado laboral, aumentando artificialmente las tasas de desempleo juvenil. Sin embargo, este nuevo criterio se aplica aun cuando los estudios universitarios estén finalizados. Sencillamente, los desempleados con estudios superiores que entran dentro de una determinada horquilla de edad han dejado de ser contabilizados.



Según el PCCh, a finales del año pasado el desempleo juvenil se situaba en el 17%. Pero los expertos más prudentes estiman que el porcentaje real supera el 21%. Otros, sin embargo, ante la falta de trasparencia gubernamental y los signos externos de la economía apuntan a que podría ser escandalosamente mayor. Y probablemente tengan razón. Entretanto, la juventud china se muestra cada vez más crítica con el PCCh. A lo lago de 2024 se ha registrado más de 600 manifestaciones. Y entre los jóvenes, cada vez más desengañados, se ha puesto de moda un lema que traducido al español sería algo parecido a “déjalo pudrirse”. Una declaración de guerra con la que muchos jóvenes renuncian a esforzarse para vivir de manera contemplativa.



Las señales

Durante 2024 los economistas occidentales han tratado de delimitar el alcance de la crisis de China basándose en las estimaciones de crecimiento del producto interior bruto. Desde esta perspectiva, se ha establecido el consenso de que China creció un 4.5% en 2024. Una cifra que, aunque bastante inferior a lo acostumbrado, supondría un crecimiento respetable, especialmente si lo comparamos con el de Estados Unidos (2,8%) o Europa (0,8%).



Algunos documentos son sobrecogedores, como el que muestra el centro comercial más importante de Shanghái, el Global Harbor Mall, con apenas una decena de visitantes en la tarde del sábado, y la mayoría de sus establecimientos cerrados con carteles de ofertas de traspaso


Sin embargo, al margen de esta forma de estimar el alcance de la crisis del gigante asiático, hay señales peor que preocupantes, como el despoblamiento de Shanghái, símbolo por excelencia del milagro económico chino. Se estima que en los últimos dos años han abandonado la ciudad entre 3 y 5 millones de residentes. Y la tendencia es que el éxodo continúe en 2025.



Circulan por las redes sociales innumerables testimonios gráficos que muestran las calles antaño más populosas de Shanghái, como Nanjing Road, literalmente desiertas, con la gran mayoría de comercios cerrados por cese de actividad. Otro tanto sucede con los centros comerciales, en los que apenas permanecen abiertas unas pocas boutiques, mayoritariamente de multinacionales occidentales.


A pesar de que los censores del PCCh se apresuran a eliminar todos estos testimonios y cerrar las cuentas de sus protagonistas, son tan abundantes que antes de que puedan ser borrados, otros influencers tienen tiempo para de acceder a ellos, conservarlos y rebotarlos desde sus propias cuentas.



Algunos documentos son sobrecogedores, como el que muestra el centro comercial más importante de Shanghái, el Global Harbor Mall, con apenas una decena de visitantes en la tarde del sábado, y la mayoría de sus establecimientos cerrados con carteles de ofertas de traspaso. A lo largo del pasado año, centros comerciales muy populares anunciaron que 2024 sería su último año de actividad.


Otros vídeos realizados por trabajadores y profesionales chinos dan testimonio de las radicales reducciones de plantillas de las empresas. En uno de ellos, una joven explica que en 2023 el departamento de la empresa en la que trabaja contaba con 70 personas. Y que a finales de 2024 sólo quedaba ella. El resto había sido despedido. Cuando grabó el vídeo aguardaba su propio despido porque la empresa ya había anunciado el cierre.


También los hay de pequeños empresarios en los que informan de que sólo les queda liquidez para cubrir los gastos de la semana en curso. Y que para la siguiente habrán cerrado. También hay testimonios de gerentes de compañías bastante más grandes, con decenas de sucursales y miles de trabajadores anunciando el cese de la producción por acumulación de estocaje, y advirtiendo con desolación que a pesar de todos sus esfuerzos no han conseguido el apoyo financiero necesario para continuar y que no podrán abonar las nóminas del mes.


No sólo se trata de vídeos. En 2024, la cadena de panadería Farine, muy popular en Shanghái con más de 100 establecimientos, cerró sus puertas de un día para otro. Farine era conocida por sus productos de panadería de estilo francés y había ganado una numerosa clientela. La explicación de este inesperado cierre es que la situación de la clase media es tan mala que incluso ha tenido que renunciar a los lujos más sencillos, como comer pan de boutique. Lo que da una idea de la profundidad de la crisis.


Una crisis formidable

Si el PCCh tiene algún mérito este es su decisiva contribución a una crisis formidable. Los logros del régimen comunista en el crecimiento económico son inversamente proporcionales al control que impone a sus ciudadanos. Sólo cuando el PCCh afloja su control sobre los particulares, estos hacen cosas extraordinarias. Incluso hacen florecer empresas sin fuentes fiables de capital.


Buena parte del público occidental cree en el milagro del capitalismo chino porque piensa que las grandes empresas chinas son esencialmente privadas, como lo son en sus países. Nada más lejos de la realidad


Durante mucho tiempo, el PCCh favoreció la financiación para una cierta clase de empresas: casualmente las que están controladas por el partido. Estas empresas y corporaciones estatales operan en industrias clave como la tecnología, la energía, la industria aeroespacial, la farmacéutica y otras con las que el PCCh busca el dominio económico y estratégico global. Es hacia estas compañías que los grandes bancos (todos públicos y controlados por el PCCh) han orientado la financiación, dejando fuera al resto.


Por su parte, los pequeños empresarios han obtenido el capital de la familia, de amigos y, al principio, de los bienes familiares ocultos durante años, cuando tenerlos podía llevar a la confiscación y la detención. Más adelante, estas empresas, para seguir funcionando, obtienen sus recursos de los beneficios y del crecimiento, pero también, desgraciadamente, del mercado negro y los usureros omnipresentes en la economía sumergida.


Buena parte del público occidental cree en el milagro del capitalismo chino porque piensa que las grandes empresas chinas son esencialmente privadas, como lo son en sus países. Nada más lejos de la realidad. En China el 80% de ellas son públicas, y el resto, inclusive las extranjeras, están participadas en alguna medida por el PCCh a través de entidades intermediaras impostadamente mercantiles.


En cuanto a las pequeñas empresas de los particulares, cuando alcanzan un cierto tamaño entran en un circuito donde el PCCh impone su control, bien sea de manera formal, mediante participaciones forzosas, bien sea de manera informal, mediante el pago de “peajes”. Esta simbiosis es condición indispensable para acceder al crédito bancario y obtener licencias y permisos. El gansterismo gubernamental se manifestó de forma muy temprana, sin embargo, es a partir de 2013, año en que Xi Jinping asume la presidencia de la República Popular China, cuando se volverá asfixiante.


Desde la década de 1990 hasta aproximadamente 2011, año en el que China, alcanza su máximo apogeo como fábrica del mundo, hubo un acuerdo tácito entre los ciudadanos chinos y el PCCh: los ciudadanos no cuestionarían la dictadura y el PCCh les dejaría cierta libertad para emprender y enriquecerse. El problema, como en la metáfora del escorpión y la rana, es que, en la naturaleza de los regímenes totalitarios, como el chino, está acabar matando a aquel de quien depende.


Así fue. Gradualmente, este acuerdo tácito fue traicionado por el PCCh mediante un intervencionismo y una corrupción crecientes, además de un control cada vez más abrumador. Esto llevará a que, a partir de 2011, la deslocalización de las compañías occidentales se reoriente hacia países con gobiernos menos ambiciosos a la hora de imponerse y participar de las ganancias, como Méjico, India, Paquistán, Tailandia, Vietnam, Singapur o Taiwán. China seguirá siendo fundamental en la producción global, pero poco a poco su capacidad industrial dejará de poder mantener por sí misma crecimientos del PIB de dos dígitos. Es aquí cuando el PCCh realizará la peor intervención de todas, la que desencadenará la grave crisis actual.


Para sostener el ritmo de crecimiento, el PCCh pondrá en marcha incentivos para que la demanda doméstica compense la ralentización del crecimiento industrial. La pieza clave de esta estrategia será el sector inmobiliario, al que se estimulará con políticas financieras muy agresivas para abaratar los créditos hipotecarios y permitir que la pujante clase media china acceda a ellos con gran facilidad. Esta reorientación del crédito hacia el ladrillo dará lugar al boom urbanístico. Y también a un creciente gasto en infraestructuras que muy a menudo se acometerá sin ningún estudio de viabilidad y que disparará el endeudamiento no sólo del gobierno central, sino también y sobre todo de los gobiernos provinciales.


Aquí hay que señalar que la centralización del sistema fiscal de 1994 dejó a los gobiernos provinciales a expensas de las transferencias del gobierno central, lo que en la práctica se tradujo en la falta de recursos para hacer frente a sus gastos. Sin embargo, los gobiernos provinciales encontraron una forma de obtener ingresos: vender tierras a los promotores inmobiliarios. Y el truco de los gobiernos provinciales para captar el interés de los promotores y engordar las ganancias de ambos fue acometer infraestructuras que revalorizaran los terrenos.


Cuanta más financiación de los bancos estatales fluía hacia el sector inmobiliario, más terrenos ponían en venta los gobiernos provinciales, más gastaban en infraestructuras… y más se hipotecaba la clase media. Esta dinámica degeneró en un círculo vicioso que acabó descontrolándose. La oferta de viviendas no sólo desbordó con mucho la demanda, millones de casas se construyeron o proyectaron en lugares en los que la gente no tenía ningún interés en establecerse. China se llenó así de ciudades fantasma, líneas ferroviarias sin pasajeros, redes eléctricas sin consumo, aeropuertos sin aviones y puertos sin barcos… Y todo esto en base a un endeudamiento que ni gobiernos provinciales, ni promotoras inmobiliarias, ni familias hipotecadas y quebradas podrán jamás pagar.


Cuando el PCCh se dio cuenta del alcance de la burbuja, entró en pánico e hizo lo peor que podía hacer: cerrar de golpe el grifo del crédito. Como las inmobiliarias apenas tenían un 20% de activos frente a un 80% de pasivos, la colosal burbuja estalló. Las dos mayores inmobiliarias chinas, Evergrande Group y Country Garden Holdings quebraron. La primera, con una deuda de 300.000 millones de dólares, una de las mayores deudas corporativas de la historia; y la segunda, con otra de 189.000 millones de dólares.


Uno de los aspectos que más malestar ha causado en la sociedad china este colapso es que muchas de las promociones de estas compañías se han vendido sobre plano. Esto significa que un número indeterminado de familias, quién sabe si miles, decenas de miles o cientos de miles, están pagando hipotecas por casas que no tienen y que seguramente nunca tendrán.


El PCCh reabrió el acceso al crédito con la esperanza de que el sector se recuperara. El problema es que la confianza de empresas y consumidores se había deslomado, y con razón, y las promotoras y constructoras han utilizado el acceso al crédito para desapalancarse, y no para acometer los proyectos comprometidos, concluir los iniciados y mucho menos para retomar su actividad en un mercado con millones de viviendas nuevas que nadie quiere ni puede comprar.


Por si el estallido de la burbuja inmobiliaria no fuera suficiente, el creciente control del PCCh sobre la economía productiva ha llevado a que el resto de la financiación se orientara en dos direcciones. Una, hacia sectores industriales estratégicos controlados por grandes compañías dependientes del PCCh, como el del automóvil eléctrico, el de la industria de las energías renovables y el de las nuevas tecnologías. La otra, hacia la Nueva Ruta de la Seda. En ambos casos, la racionalidad económica está supeditada a intereses geopolíticos y, en particular, a lograr la dominación global que Xi Jinping anhela.


En el primer caso, el de los sectores industriales estratégicos, lo que Xi Jinping ha conseguido es quebrar el equilibrio económico global, poniendo en grave riesgo las economías occidentales y de otros países, y colocando industrias como la automovilística al borde del colapso. Además, ha agravado su propia crisis al generar una sobrecapacidad productiva que ni el mercado exterior ni interior pueden asimilar, lo que más tarde o más temprano dará lugar a un ajuste brusco que ya está afectando a pequeñas y medianas empresas chinas emparedadas entre una competencia imposible con las grandes compañías apoyadas por el PCCh y la falta de financiación.


El segundo caso, el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, se ha convertido en una trampa de la deuda para los países a los que China ha vendido infraestructuras con las que incorporarse a ese gran proyecto comercial global. Cuando estos países no pueden cumplir los compromisos de pago de sus contratos, en los que la letra pequeña es abundante, China impone como mecanismo de compensación la cesión de la gestión y explotación de esas infraestructuras, acaparando así sus beneficios, tanto económicos como de empleo, pues lo que suele hacer el PCCh es establecer en el país sus propias compañías y mano de obra china, expulsando a las empresas y trabajadores locales. Una jugada aparentemente maestra pero que en última instancia engorda aún más la creciente denuda pública de China y encarece su acceso al crédito. En la actualidad, la deuda pública china alcanza ya el 90% del PIB… sin contar con la deuda de los gobiernos provinciales, que el PCCh esconde bajo las alfombras.


¿Vientos de guerra?

Durante décadas, el milagro económico chino ha provocado fascinación en Occidente. Numerosos políticos y expertos han sido seducidos por el éxito aparente del comunismo capitalista. Una paradoja que ha servido para que muchos cuestionen la democracia liberal como modelo político ideal.


Habrá quien se alegre de que el mito chino del capitalismo totalitario se desmorone. No seré yo quien le agüe la fiesta. El problema es que la historia nos muestra que cuando un régimen expansivo entra en crisis, sus gobernantes reaccionan bastante mal


El PCCh no sólo habría acabado con la idea de que la democracia liberal es necesaria para la prosperidad; habría demostrado que la democracia resulta contraproducente en comparación con el modelo totalitario, pues durante décadas China creció a ritmos de dos dígitos, muy por encima de las economías democráticas occidentales.


El concepto de libre mercado occidental, donde se combinan la libertad política y económica, está en discusión. Para un número creciente de políticos, tecnócratas y expertos, el régimen autoritario chino, con su planificación centralizada y su capitalismo, es el nuevo paradigma del progreso. De hecho, conforme el milagro chino parecía consolidarse, buena parte de occidente se ha vuelto más intervencionista, como si sus políticos, tecnócratas y burócratas asumieran tácitamente el nuevo paradigma y aspiraran a imponerlo a sus conciudadanos.


Sin embargo, lo que hay que cuestionar no es la democracia, sino el régimen del PCCh. Lo cierto es que el pueblo chino durante décadas se desarrolló a pesar del PCCh, no gracias a él. Dicho de otra forma, el papel de la dictadura en el desarrollo de la economía china no fue tanto por lo que hizo, sino más bien por lo que no hizo. De hecho, en el momento en que el PCCh decidió instrumentalizar ese éxito, la mecha de la bomba se prendió.


Son muchos los errores del PCCh, entre ellos destaca, además de todo lo anterior, la imposición durante décadas de la política del hijo único, que ha llevado al envejecimiento acelerado de la población. China alcanzará en 2025 uno de los índices más bajos de fertilidad del mundo, 1,0 hijos por mujer. Si al desplome de la natalidad y el vertiginoso envejecimiento añadimos que en 2025 en China se jubilará una cantidad de personas equivalente a toda la población de Alemania, el panorama resulta aterrador.


No sólo en China, también en Occidente, muchos cantaron victoria antes de tiempo. Dieron por descontado que el imperialismo económico dirigido con mano de hierro por el PCCh controlaría el mundo. Pero la historia es larga y los excesos, tarde o temprano, acaban pasando factura. China o, más bien, el PCCh ha cometido infinidad de errores, algunos muy graves, y ahora toca pagar las consecuencias.


Habrá quien se alegre de que el mito chino del capitalismo totalitario se desmorone. No seré yo quien le agüe la fiesta. El problema es que la historia nos muestra que cuando un régimen expansivo entra en crisis, sus gobernantes reaccionan bastante mal. En vez de aprender la lección y aceptar la cura de humildad, emprende una huida hacia delante que, desgraciadamente, siempre acaba mal, para ellos y para el resto del mundo.


https://disidentia.com/china-y-el-peligroso-final-del-nuevo-sueno-totalitario/

martes, 6 de mayo de 2025

Prohíben las conversaciones sobre temas controvertidos en los bares

Los pubs británicos podrían empezar a restringir las conversaciones de sus clientes sobre temas considerados «polémicos», como religión, derechos de las mujeres y de las personas transgénero.

Un nuevo proyecto de ley de derechos laborales del Partido Laborista incluye medidas para proteger a los trabajadores de posibles acosos, y está generando mucho debate sobre las implicaciones que puede tener en la libertad de expresión de los consumidores.

En concreto, una de las disposiciones obliga a los empleadores a proteger a sus trabajadores del acoso no sólo por parte de compañeros, sino también de clientes y otros usuarios. Las empresas que no cumplan con estas normas pueden enfrentarse a demandas legales, en una propuesta que ha alarmado a los propietarios de bares y pubs, que temen tener que supervisar y censurar conversaciones privadas entre clientes.

Así, según la nueva norma, una conversación entre clientes puede considerarse acoso si se trata de una «conducta no deseada que tiene el propósito o el efecto de violar la dignidad del destinatario o crear un ambiente intimidante, hostil, degradante, humillante u ofensivo». Esta limitación será mayor si se trata de una opinión sobre un asunto protegido por la Ley de Igualdad británica, entre los que se encuentran las creencias religiosas, puntos de vista sobre los derechos de las mujeres y las personas transgénero, filosofías políticas e, incluso, veganismo ético.

La Comisión de Igualdad y Derechos Humanos (EHRC por sus siglas en inglés) ya ha advertido de que la nueva norma puede «limitar desproporcionadamente» la libertad de expresión e incluso abarcar las «conversaciones escuchadas por casualidad» en estos establecimientos. «Clasificar el debate político como un tipo de acoso por parte de los clientes plantea cuestiones complejas», ha explicado el director ejecutivo de la Comisión, John Kirkpatrick.

En concreto, avisa de que ese control sobre el acoso cometido «por terceros» puede involucrar la censura de creencias personales, debido a que muchos propietarios de negocios no comprenden que estos temas están protegidos por la legislación de igualdad. «La definición legal de lo que constituye una creencia filosófica es compleja y no es bien entendida por los empleadores. Es discutible que estas dificultades puedan llevar a una restricción desproporcionada del derecho a la libertad de expresión que recoge el Artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos», ha explicado la Comisión.

Los críticos de la reforma también destacan que muchas empresas, sobre todo pequeños negocios como pubs, no cuentan con los recursos ni con la capacitación para interpretar las complejas leyes de igualdad. «Cualquier legislación debe redactarse con cuidado para evitar consecuencias no deseadas, como esperar que los empleados decidan si una conversación privada viola la ley», ha denunciado un portavoz de la Asociación Británica de Cerveza y Pubs.

Y los empresarios también advierten de las consecuencias que estas regulaciones pueden tener en el empleo y la economía. El presidente de la Confederación de la Industria Británica (CBI) considera que la nueva medida puede desalentar la contratación y llevar a despidos anticipados.

https://gaceta.es/europa/el-reino-unido-estudia-aprobar-una-ley-que-puede-prohibir-las-conversaciones-sobre-temas-controvertidos-en-los-bares-20250116-0450/

lunes, 5 de mayo de 2025

Cardenal Robert Sarah, por Itxu Díaz

Los columnistas son prostitutas del debate público. Ayer fuimos expertos en aranceles, el día anterior en geopolítica, y hoy en la curia vaticana, o incluso candidatos papales. Ahora que Francisco ha regresado a la Casa Padre, la tendencia es unirse a las piscinas de apuestas en los Espíritus Santos. próxima elección. Nada me parece más secular y anticristiano que duerlo con los vientos de la Providencia, con más de unos pocos listos para decirle a la Santa Paloma qué cráneo dejar caer la ramita. Lo bueno es que, con su esfuerzo tan sobrehumano como ridículo, hacen reír a Dios en voz alta.

Sea como fuere, unos diez ilustres cardenales están burbujeando en el tambor de la lotería vaticana como posibles papas. Sin presumir de decirle al Espíritu Santo qué hacer, me siento emocionada de ver al cardenal Sarah entre los favoritos de los expertos, no porque creo que las opiniones de los analistas del Vaticano importan un poco en el Cónclave del Cielo, sino porque ver su rostro en las noticias en estos días me da una excusa para escribir unas palabras sobre él. Si es el próximo Papa o no, involucrarse con su figura, y más aún con su obra literaria, es una inmensa fuente de alegría. (RELATED: Quiénes son los posibles reemplazos para el Papa Francisco?)

Es gracioso. La cardenal Sarah podría ser el primer Papa africano, el primer Papa Negro, y eso debería emocionar a los progresistas. Pero a BLM no le importa la gente negra, sólo su gente negra. Y el cardenal Sarah es un firme defensor de la tradición cristiana, la liturgia católica y un claro oponente del nuevo orden mundial, el multiculturalismo que desplaza las culturas europeas, y, en general, todo lo que está mal con el mundo. Así que no esperes que los progresistas, que sólo creen en tu dinero, promocionen a Sarah como lo hicieron Obama, que era mucho menos negro y mucho más peligroso.

Cuando has visto a la izquierda en el lado derecho de la historia?

Robert Sarah es un intelectual, un teólogo, y probablemente un gran santo. Es el autor de uno de los ensayos cristianos más importantes del siglo, . Cuando ese libro cayó en mis manos, apenas conocí a este sereno guineano con voz suave y un comportamiento tranquilo. Cuando lo terminé, lo empecé de nuevo. Y vuelvo a ella cada vez que la niebla y la urgencia de la vida diaria me impiden oír a Dios, o incluso escuchar a la gente.

El Poder del Silencio debe ser lectura obligatoria para todos los obispos, sacerdotes, religiosos y, francamente, todos los cristianos. Incluso los agnósticos podrían disfrutar de su invitación a contemplar el mundo y su belleza. Tal vez, sin quererlo, terminan cara a cara con el Dios en el que no creen (esto es para los agnósticos, no para los obispos).

Más tarde, publicó otra obra esencial para entender el declive moral de Occidente, . Es uno de esos libros que los que dirigen la Iglesia Católica deben recitar todas las noches hasta que lo conozcan de memoria. No he leído una meditación más clara sobre la pérdida de la identidad cristiana en nuestras naciones de cualquier otro obispo.

En la raíz del colapso de Occidente es una crisis cultural e identitaria, escribe en el libro. Occidente ya no sabe quién es, porque ya no sabe y no quiere saber quién lo hizo, quién lo estableció, como era y tal y como es. Muchos países hoy ignoran su propia historia. Este auto-asfixia conduce naturalmente a una decadencia que abre el camino a civilizaciones nuevas y bárbaras.

Pero fue el libro , co-escrito con el gran Benedicto XVI, el que llevó a cada periodista tonto a etiquetarlo como un "descarado", "controversial", "polarizando," "candidato" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . polarización, . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Algunos de ellos dicen ser católicos, y en cuanto a los que no lo son, me pregunto: por qué diablos debería preocuparme por su opinión sobre mi fe?

Para estos tipos de cabeza vacía, no es "peligroso", "controvertible", polarizando, o exextremista que Berlín se parece a Kabul gracias a la Agenda 2030, que los islamistas están mareando cristianos por cientos en el Congo, que hay sacerdotes abogando por acabar con el celibato, vitorear a las mafias traficar a personas en la inmigración ilegal, o alegremente promoviendo el pecado de la sodomía como si leyeran el Antiguo Testamento a través de un resumen de ChatGPT. (RELATED: Ola de ataques contra comunidades cristianas en Nigeria)

No, el "controversial, extremista, peligroso y polarizador" uno, para ellos, es la cardenal Sarah. Hay hermanos en la fe y colegas de comercio prácticamente suplicando por las 10 plagas de Egipto de Exodo, uno tras otro: de ranas a ebulliciones, de mosquitos a la muerte del primogénito, y, por supuesto, la hermosa, conmovedora, dulce y siempre efectiva plaga de langostas.

No sé si el Espíritu Santo elegirá a Sara. Y, por horrible que sea admitirlo, no sé si ciertos cardenales escucharían al Espíritu Santo si él sugiriera su nombre. Pero lo que es cierto es que este pequeño y gran hombre representa todo lo que está bien con la Iglesia. Mantiene las llaves de la salvación de la Iglesias y de la purga necesaria dentro del cristianismo occidental, y sólo para eso, merece ser escuchado y leído cuidadosamente.

Menos Robert Sarah significa más oscuridad, y no creo que necesite recordarle a nadie que la oscuridad también fue una plaga para los egipcios.

 https://spectator.org/even-if-the-holy-spirit-doesnt-choose-robert-sarah/

Faltarte dos dedos de frente

 Se refiere a alguien que no tiene muchas luces, es decir poco astuto. No quiero ser vanidosa pero me temo que son muchos. Es más creo que el problema aumenta cada año.

Si no no se entienden los programas de televisión que ve la mayoría, y ahora las redes sociales en la que muchos están enganchados, día y noche.


domingo, 4 de mayo de 2025

Quien siembra viento recoge tempestades

 Muy cierto. Todas las consecuencias tienen una causa. Basta con buscar y casi siempre se encuentra quién sembró el viento que trajo la tempestad.

A menudo el que empezó todo no es consciente de su responsabilidad, como quienes empezamos aceptando el aborto con supuestos, y ahora vemos que se ha generalizado.

sábado, 3 de mayo de 2025

Fragilidad matrimonial

 

Desde 1981 se han roto en España en torno a tres millones de matrimonios legales. Entre 5,5 y 6,5 millones de adultos convivientes (matrimonios y parejas de hecho) se habrían separado desde entonces. El divorcio masivo es un fenómeno de los últimos 50-60 años en Europa. La tasa de «fragilidad matrimonial» (número de divorcios por cada cien bodas) supera holgadamente el 50%. Algo más de la mitad de los matrimonios acabaría separándose en nuestro país. Estas son algunas de las conclusiones del informe El divorcio en España, realizado por el Observatorio Demográfico de CEU-CEFAS.

En Europa, la situación no es mucho mejor que en España y estamos muy cerca de convertir el divorcio masivo en un deporte nacional. No puede sorprender a nadie, por tanto, que muchos jóvenes hayan decidido no jugar a este juego. Muchos optan por dar la espalda al matrimonio, considerándolo una prisión, sin tener en cuenta que se están encerrando a sí mismos en la soledad y rechazando la libertad más plena. Otro informe resulta igual de inquietante: el XIV Barómetro de las Familias en España revela que sólo un 34% de los jóvenes considera que «formar una familia está bien valorado» y uno de cada tres prefiere «viajar» antes que casarse o tener hijos. Viajar, vivir solos o mantener relaciones sin compromiso —eso que ahora llaman «relaciones líquidas»— les parece menos peligroso que la aventura de amar. Les han vendido la idea de que el matrimonio es una carga, un anacronismo, algo que frena la libertad personal. Sin embargo, nadie les ha explicado que el verdadero viaje, la auténtica aventura, comienza cuando uno decide caminar junto a alguien por el resto de tu vida.

Algunos de los estándares contemporáneos determinan que el amor es un sentimiento volátil que conlleva la vibración y validación de uno mismo. Otros abogan por resolver de forma rápida aquello que se prometió no desatar; esta también es una renuncia al sacrificio. Casarse joven, hoy, es un acto de rebeldía. Mientras el mundo les susurra a los jóvenes que a los 30 años es demasiado pronto para casarse —pero perfectamente aceptable para compartir piso con desconocidos—, aquellos que eligen comprometerse se alzan contra la superficialidad de una sociedad que entona el «yo» por encima del «nosotros». Y, sin embargo, el matrimonio no es el fin del yo, sino su trascendencia: la posibilidad de crecer, de negarse a uno mismo, de aprender a amar en las pequeñas cosas. Entrega, sacrificio y servicio.

Las experiencias efímeras, las historias que terminan antes de doler o las relaciones que no exigen demasiado no se enmarcan en el ámbito de la libertad, sino más bien en el de la soledad. Han olvidado que el matrimonio no encadena, sino que enraíza; que no apaga, sino que fortalece. En la idolatría a la comodidad, debemos tener claro que las tormentas en el matrimonio no son el fin. En este mundo en el que el compromiso se ve como una carga a la que mejor no enfrentarse y la fidelidad como un anacronismo, casarse es un grito de esperanza. Viene a ser algo así como confirmar que la felicidad no se encuentra en la ausencia de lazos, sino en los lazos que elegimos con plena libertad.

https://gaceta.es/opinion/fragilidad-matrimonial-20250117-0350/

viernes, 2 de mayo de 2025

Hagamos el gobierno pequeño otra vez, por Itxu Díaz

La  principal diferencia entre el sector público y el privado es la asunción de responsabilidades. Imaginemos que, tras ver un animado tutorial en YouTube, decidimos ir a operarnos la próstata por primera vez sin ningún conocimiento previo. En el sector público, el paciente que se somete a una operación de próstata es un individuo más, un número más.

Si quieres bajar los impuestos, tienes que recortar el gasto público.

En cambio, en el sector privado, la próstata que te van a operar es la tuya. Algo me dice que en el sector privado vas a operar con más responsabilidad. De hecho, algo me dice que vas a admitir que no estás lo suficientemente preparado para hurgar con un bisturí en una zona tan delicada y acabarás desistiendo.

Desde niña siento aversión por la burocracia. Ahora que todo el mundo busca un motivo para hacerse la víctima, puedo decirlo: sufro burocrafobia. Veo un impreso oficial con un sello gubernamental y se me erizan los pelos como a la cuenta bancaria de George Soros, me sube un ardor infernal y destructor desde los pies hasta la cabeza, y siento ganas de inmolarme en el interior de algún registro federal. Sin llegar a la locura patológica europea, Estados Unidos tiene un enorme problema de burocracia. Miles de trámites que en la vida real sólo llevarían 15 minutos, se prolongan días y días en la administración pública, en el gobierno.  (LEER MÁS de Itxu Díaz: Diez prioridades para la nueva Administración de Trump )

Las empresas tienen que dedicarse a ganar dinero. Los ciudadanos tienen que dedicarse a su trabajo y a sus familias. El gobierno tiene que dejar de molestarnos. Ni siquiera pedimos ayuda (cuando el gobierno te ayuda, primero te cobra un sobreprecio y luego, si sale mal, no es culpa de nadie o, peor aún, es tuya).

Se supone que el gobierno debe inventar subsidios para resolver problemas. Cualquiera que escuche esto pensará que es una historia bonita. Sin embargo, ¿alguien está comprobando si, además de sonar agradable, realmente está solucionando el problema? Además, si está solucionando el problema, ¿alguien está comprobando si no está causando colateralmente diez nuevos problemas?

Los subsidios no funcionan, desincentivan, ahuyentan el dinero, asustan a los inversores y convierten en idiotas a la mayoría de los que reciben subsidios. Parte del trabajo del gobierno es corregir errores y, a veces, un subsidio es necesario para hacerlo, lo admito, pero debería ser la maldita excepción y estar tan cerrado, protegido y vigilado como lo está nuestro dinero por el IRS.

Después de la reducción de la burocracia y la eliminación de los subsidios, el tercer elemento esencial para poner a dieta al gobierno es la reducción de los impuestos. Subsidios e impuestos son las dos caras de una misma obesidad.

La cuarta parte es la reducción del gasto público. Si se quieren bajar los impuestos, hay que recortar el gasto público, de lo contrario la economía podría entrar en un paro cardíaco y el resultado sería un desastre, porque al día siguiente 15 economistas demócratas saldrían gritando como locos: “Ya lo he dicho. Bajar los impuestos no funciona”. Krugman saldría dos semanas después diciendo lo mismo como si fuera una noticia.

Y la quinta parte de un plan de acción de emergencia contra la obesidad gubernamental es la simplificación de las leyes. Nada hace que el ciudadano se sienta más acosado que la proliferación de leyes estúpidas. La libertad es importante, pero el sentimiento de libertad a veces es aún más importante. Deshagámonos de todas esas leyes basura, de toda la porquería ideológica, de toda esa aburrida palabrería jurídica, y dejemos que los individuos vuelvan a tomar sus propias decisiones.

Trump y Musk planean ahora reeditar la Comisión Grace de Reagan , pero esta vez pretenden acertar; es decir, que además de detectar el despilfarro, alguien intente después eliminarlo. En realidad, creo que este tándem lo tendrá mucho más fácil que Reagan. Primero, porque el Gobierno ha engordado considerablemente, lo que significa que está lleno de grasa sobrante. Y segundo por una cuestión circunstancial: en unos meses, Trump tendrá acceso al Gobierno y podrá comprobar con sus propios ojos todo lo que sobra, trocearlo y amontonarlo en un rincón. Musk, por su parte, tiene una empresa que envía cosas al espacio. ¡Ahí podéis sacar vuestras propias conclusiones!  (LEER MÁS: La mutación de la estupidez )

Comencemos una cadena de oración para que Trump use sus tijeras más afiladas y para que Musk envíe toda la grasa sobrante del gobierno al espacio. Pero no al espacio cercano donde operan sus satélites. No. Mucho más allá, al fin del universo, a donde Cleopatra perdió la serpiente, a un lugar al que los demócratas no puedan llegar en unos pocos años y traer de vuelta toda la porquería.

 https://spectator.org/make-government-small-again/

Record de parados extranjeros con subsidio, por Francisco Núñez

En pleno anuncio del Gobierno de una nueva regularización de inmigrantes (más de 500.000), las prestaciones asistenciales a los parados extr...