Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

domingo, 25 de mayo de 2025

El matrimonio

 El matrimonio es un toma y daca. Hombres y mujeres tenemos distintas aficiones y tenemos que amoldarnos. Por ejemplo, a un hombre le gustan las películas de acción o ciencia;  a una mujer más las sentimentales. Un hombre va a comprar a la ferretería o el Leroy merlin, mientras que una chica prefiere las rebajas. Por eso hay que ponerse de acuerdo e irse turnando o de lo contrario uno siempre quedaría decepcionado. Lo importante es hacer cosas juntos, lo que sea.

A mí no me gustaba visitar a mi suegra los sábados por la tarde, pero me aguantaba, y cada dos semanas comíamos en casa de mis padres. Mi marido se aburría y se aguantaba. Eso es el matrimonio. Hay que ceder ambos. Si los dos trabajan, las tareas se hacen a medias. Si a uno le gusta más comprar y a otro cocinar, pues se ponen de acuerdo. Lo que no puede ser es que uno prefiera estar siempre en su cuarto haciendo cosas en solitario.

El fin de semana hay que hacer algo especial, aunque sólo sea un paseo, que es muy sano. Visitar un sitio donde no se haya estado antes o ver a los amigos, a ser posible al mismo tiempo. Es decir, los amigos de él con los dos, los amigos de ella con los dos. Mejor que por separado. De vez en cuando sí conviene tener actividades diferentes, pero no como norma. El matrimonio significa compartir un proyecto de vida y eso es imposible hacerlo cada uno por un lado.

Y las tareas pesadas, como la compra, la limpieza o las cuentas de la casa no pueden ser todo el tiempo responsabilidad del mismo. Es un proyecto común. Si no teniendo niños ya se producen roces con esos temas, el problema sólo va a empeorar con más responsabilidades. Desde el principio es esencial tener un planning de la pareja, de la familia y de todas las tareas. Los caprichos son la última prioridad. La familia debe ser algo vivo que crece y se desarrolla o si no no sobrevive.

sábado, 24 de mayo de 2025

Por qué es tan importante contar la verdad

 

Desde hace décadas el Relato está en manos de la izquierda, esta izquierda que se llama progresista cuando es todo lo contrario. Me parece que este relato se ha mantenido porque la mayoría de partidos conservadores y liberales no han presentado la imprescindible réplica. Quien calla otorga.

Demasiadas veces este discurso se encuentra alejado de la verdad, porque está diseñado por políticos sin escrúpulos que no han dudado en manipular o falsear la historia y por lo tanto la verdad. Para Spinoza, lo verdadero es la idea adecuada porque es completa, mientras que lo falso es una idea mutilada que, como simple parte, pretende ser todo.

La ley de memoria histórica 52/2007de Rodriguez Zapatero por su partidismo, exhibe serios problemas de credibilidad. Esto ocurre cuando una media verdad mal contada, se convierte en una gran mentira. Él mismo reconoció en una entrevista que era para tensionar la vida política. Hoy Rodriguez Zapatero es el mayor defensor de la narco dictadura venezolana. Muchas veces he comentado que sembró la semilla del odio, dando lugar al conocido guerracivilismo. Para él solo unos fueron perversos, los otros víctimas. Mayor falsedad es difícil de remontar.

Desde entonces vemos que la izquierda fracasada y carente de proyectos creíbles o bien porque entramos en campaña electoral, saca unas víctimas de hace 90 años. La ley 20/2022 de la memoria democrática es más de lo mismo y está diseñada por su discípulo preferido, Pedro Sánchez. Yo creo que la historia debe ser escrita por historiadores no por políticos.

Ambas leyes fueron mal redactadas y si aparentemente buscaban la reconciliación, su desarrollo ha demostrado ser todo lo contrario, imposición del relato socialista y comunista que ha borrado de la historia sus atrocidades. El PP dice que una ley de memoria democrática tiene que responder a la verdad histórica; «ser inclusiva, y no exclusiva» y debe servir para «unir y no para confrontar». Alberto Núñez Feijóo, recordó que él se comprometió a derogar la Ley de Memoria Democrática.

VOX solicitó la derogación del la ley de memoria histórica y destacaba más tarde que la imposición de la mal llamada ‘memoria democrática’ como política de Estado supone «exaltar la memoria de unos españoles y despreciar la memoria de otros».

Con Rodríguez Zapatero se abrió una época de políticos de segunda generación, que confunden la política con la técnica electoral, la frivolidad como algo consustancial con la acción de gobierno, la obsolescencia ideológica como base del pensamiento político y el adanismo como principio de actuación. También desprecian la estabilidad y progreso en el que han crecido: La Transición.

Muchos nos preguntamos si el guerracivilismo no tiene otra finalidad que desdibujar la historia cruel de socialistas y comunistas durante la guerra civil, o de nuevo tensionar y dividir a los españoles en buenos y malos.

Es sorprendente que nos centremos ahora con actos y celebraciones sobre el franquismo, pasados 50 años de su termino y que hayan perdido la memoria sobre las atrocidades más recientes, como el terrorismo de ETA, del Grapo o de los atentados terroristas de los islamistas perpetrados en las Ramblas de Barcelona.

Nos quieren hacer olvidar la reciente amnistía para delincuentes socialistas y asociados, la colonización de las empresas públicas, la inmensa generación de la deuda pública, la sumisión a las exigencias de los separatistas catalanes, la falta de auxilio a las víctimas de la DANA al no querer declarar la emergencia de nivel nacional, o en ocultar la inmensa corrupción que rodea al presidente Sánchez, a su familia, a su gobierno y a su partido.

Estamos sufriendo una deriva que pone nuestra democracia en grave peligro. Han desmontado y fragilizado el Estado, hasta tal punto que han sido incapaces de declarar y gestionar una emergencia nacional.

Nuestro admirado Alejo Vidal Cuadras nos dice en un artículo del 28 de agosto de 2022, sobre el odio como herramienta política: esta estrategia innoble fue utilizada ya por Zapatero, Sánchez la ha llevado a su extremo más deletéreo. Consiste en fomentar el antagonismo feroz entre la izquierda y derecha sin matices ni ecuanimidad alguna, empleando sin el menor escrúpulo la caricatura, la mentira, la calumnia, la reinvención de la Historia o la etiqueta infamante para crear una imagen del adversario político tan injusta como repulsiva.

No se dejen engañar, la verdad la encontramos en la honestidad, el conocimiento y la educación, no en el odio y sectarismo.

 https://www.ultimahora.es/opinion/tribuna/2025/01/04/2300609/por-tan-importante-contar-verdad.html

viernes, 23 de mayo de 2025

El año en que estalló la burbuja woke, por Itxu Díaz

 La victoria de Donald Trump, con la inestimable colaboración de un presidente zombi y del peor candidato que pudo presentar el Partido Demócrata, y la ola de victorias conservadoras en Europa, con el voto joven haciendo gala del más descarado anti-Wokeísmo, parecen ser el beso de la muerte a una izquierda que vendió su alma al diablo despierto sin pensar que esa victoria imaginaria acabaría diluyéndose ante la tozuda realidad, de la naturaleza y del sentido común.


Al fin y al cabo, en el día a día, la principal preocupación de la gente no es salvar el planeta, ni amputarse los testículos ni pagar impuestos para que otros lo hagan, ni ensuciar el lenguaje con pronombres idiotas, ni enfrentar a mujeres contra hombres, ni restablecer las leyes bárbaras del indigenismo. La mayoría de la gente sólo quiere vivir mejor, pagar menos impuestos y ser razonablemente libres de elegir lo que quieran hacer con su vida.

https://spectator.org/the-year-the-woke-stupidity-bubble-burst/

jueves, 22 de mayo de 2025

Del árbol caído...

 Todos hacen leña. Dicen que los niños son buenos por naturaleza pero no es así. Cuando encuentran a alguien màs débil tienden a aprovecharse. De ahí el bulling.

Además siempre apoyan a los triunfadores. Se excusan en el grupo. Yo lo he sufrido muchos años por desgracia. No es sano convertirse en víctima.

Sobre la extinción de Europa: https://www.cesarvidal.tv/videos/la-anunciada-extincion-de-europa-19-05-25

Vivir

Cuando pienso en mis primeros veinte años de vida, me imagino que algo debí hacer muy malo en una vida anterior. Si no no se entiende que todo me fuera tan mal y que, cada vez que intentaba sacar la cabeza, me fuera otra vez para el fondo. Fueron muchas veces las que pensé en la muerte, pero yo no quería suicidarme, sino simplemente morirme. Cuando había tanta gente que moría viviendo una vida con sentido, yo sólo quería cambiarme por uno de ellos.

Si lo hubiera hecho, nunca hubiera recibido los réditos de todo lo que había invertido en la vida. Claro que primero tuve que pasar por muchos baches. Mi infancia solitaria debido a una timidez enfermiza y a que las circunstancias precisamente no me favorecían. Era una niña torpe y desgarbada; después una adolescente precoz llena de granos, alérgica y con problemas de olor corporal.

Los estudios no se me dieron muy bien por falta de motivación, el trabajo tampoco porque seguía arrastrando mis problemas de relación social. Me casé. Mis hijos andaban siempre enfermos ya que salían a madre. los pobres. Aún así un día terminaron los estudios y se fueron de casa. Poco antes de eso tuve que cuidar y despedirme de mis padres por cuestión de edad y enfermedades. Y al poco de allí ya era yo la que contaba con muchos achaques.

Y así llegué a la tercera edad sin darme ni cuenta de cómo el tiempo había pasado tan rápido. Sólo sé que, si hubiera caído en la tentación de acabar con mi vida, no hubiera llegado a este momento. Claro que, si me hubieran dicho que me costaría tanto tiempo y esfuerzo no sé si me hubiera pensado saltar por ese balcón. Por suerte, la vida es como un embarazo, que lo normal es que continúe hasta su término. Y al final acaba compensando con creces el camino. 

(Este texto lo presenté a un concurso)

miércoles, 21 de mayo de 2025

Quiénes son los NoKids

 El movimiento No Kids [Sin Hijos] está ganando adeptos, sobre todo entre las generaciones más jóvenes. ¿Cuáles son las razones que aducen? ¿En qué se basa su decisión? ¿Qué revelan sobre nuestra sociedad? ¿Cómo responder? Estas son algunas de las preguntas que le ha planteado Élisabeth Geffroy  le ha preguntado al respecto a Aziliz Le Corre, autora de un importante ensayo sobre el tema (El niño es el futuro del hombre), en el número de enero (nº 376) de La Nef.
-¿Puede hablarnos de los movimientos "No Kids" y "Childfree", y de las diferencias entre ambos?

-La gran familia de los childfree -sin hijos por elección- defiende la emancipación respecto de la maternidad. Agrupa a diversos movimientos, entre ellos el movimiento No Kids. En 2010 se lanzó en Estados Unidos la etiqueta GINKS (Green Inclination, No Kids, "compromiso verde, nada de hijos"), que considera que hay que dejar de tener hijos para salvar el planeta. Sus partidarios resumen así su doctrina: "Si amas a los niños, no los traigas al mundo, es una basura". Este movimiento ha encontrado un eco particular en los últimos años en el continente europeo, a raíz de la publicación de un estudio científico.

»Los investigadores estimaron que tener un hijo menos ahorraría a una persona 58 toneladas de CO2 al año, es decir, entre seis y ocho veces la huella de carbono de un francés. Estas cifras han sido desmentidas desde entonces, pero han proporcionado una justificación "virtuosa" a quienes no desean dar a luz a una nueva vida.
Aziliz Le Corre, 'El niño es el futuro del hombre. La respuesta de una madre al movimiento No Kids' (Albin Michel).

Aziliz Le Corre, 'El niño es el futuro del hombre. La respuesta de una madre al movimiento No Kids' (Albin Michel). Aziliz Le Corre es diplomada en Filosofía y madre de dos hijos, y periodista que ha trabajado, entre otros, en 'Le Figaro'.Albin Michel
-¿Cree que la retórica política y virtuosa (por ejemplo, no tener hijos para salvar el planeta) es el verdadero motor de estos movimientos?

-Ninguno de los No Kids que conocí durante la preparación de este libro me dijo que dejaban de tener hijos porque no querían añadir otro contaminante al mundo. En cambio, a muchos les preocupa el mundo en el que pueda nacer su hijo. Y eso es legítimo.

Sin embargo, una vez que se rasca la superficie, uno se da cuenta de que se trata de un argumento utilizado para enmascarar el miedo a ver transformado su modo de vida por tener otro hijo al que mantener. La prueba está en la dicotomía entre esta "eco-ansiedad" y los patrones de consumo de las generaciones Y y Z. Según Ifop, el 24% de los franceses se declaran influidos por el calentamiento climático en su decisión de tener hijos (de los que respondieron afirmativamente a la encuesta, el 38% tienen entre 18 y 25 años). Y el 42% de las mujeres menores de 35 años afirma que la crisis climática afecta a su deseo de tener hijos. Sin embargo, según un estudio de Crédoc, en 2020, menos personas de este mismo grupo de edad clasifican sus residuos, comen localmente y de temporada y reducen su consumo de electricidad; además, demuestran tener un gusto definido por las compras, las prácticas digitales e incluso... ¡los viajes en avión! Por tanto, les es más concebible dejar de procrear que cambiar sus hábitos. En otras palabras: "¡Después de mí, el diluvio!"
-¿Existe hoy alguna racionalidad o prueba científica que respalde la retórica neomalthusiana?

-El impacto ecológico de la demografía nunca será completamente nulo. Pero depende esencialmente de los estilos de vida. Situar la demografía en el centro del debate significaría hacer de la población humana un todo homogéneo, sin tener en cuenta las gigantescas diferencias entre las emisiones de gases de efecto invernadero de un estadounidense y las de un nigeriano -sus respectivas huellas de carbono son de 18 toneladas al año frente a 0,65 toneladas-. Plantearse la cuestión de la población permite aplazar el cuestionamiento de nuestra cultura consumista. Además, parece aún más absurdo preconizar semejante retórica en el Viejo Continente, cuando la población envejece y el saldo vegetativo es negativo desde 2012, con la Unión Europea registrando más muertes que nacimientos.
-Las feministas dicen que luchan para que las mujeres puedan "elegir" sus vidas, pero usted señala, con Christopher Lasch, todo lo que está mal con el término "elección". ¿Puede explicarlo?

-El feminismo ha pretendido convertir a las mujeres en hombres como los demás. Ya en 1949, Simone de Beauvoir decía de las mujeres en El segundo sexo: "Su desgracia es haber sido biológicamente destinadas a repetir la Vida". Se rechaza lo que hace especial al cuerpo femenino. A esto se añade una nueva organización del trabajo, en la que las mujeres han sido integradas sin ninguna consideración por la singularidad de su naturaleza. Si alguna vez existió el mandato de procrear, ahora se ha invertido. Ahora se pide a las mujeres que den prioridad a su carrera profesional. Parece inconcebible tomar la decisión de dedicarse plenamente al hogar. Económicamente, porque el coste de la vida ya no permite a una familia vivir con un solo salario; socialmente, porque la madre que se queda en casa está desacreditada, como si no se pudiera ser sin existencia económica.
-¿Acaso el problema fundamental que revela este movimiento no es que nuestra sociedad ya no es capaz de desarrollar un discurso sensato y entusiasta sobre la familia?

-De hecho, la crisis de la familia precedió a la crisis de la natalidad. La familia ha sido una de las estructuras más afectadas por esta voluntad de transformar la realidad según los propios deseos. Su composición, combinada con los avances técnicos, se está reorganizando según los diversos caprichos. Asistimos a la erosión progresiva de los roles dictados por la ley natural. Mientras que la reproducción asistida para mujeres solteras o parejas consagra la invisibilidad del padre, el vientre de alquiler para parejas masculinas reduce a la madre al papel de gestante, negando las múltiples implicaciones del embarazo. El resultado: no más papá, no más mamá... ¡y ahora no más niño!

»Frente a estas agresiones, creo que la alteridad, la diferencia de sexos y el hogar son baluartes contra un mundo en descomposición. La unidad familiar es el primer lugar de apego, donde tiene lugar la transición de la naturaleza a la cultura. Es el lugar donde se forja la primera relación con el Otro, y que hace posibles todas las demás, donde se transmiten los valores necesarios para la convivencia: lealtad, cortesía, sentido del servicio, arraigo...
-Las cifras actuales parecen demostrar que a las personas de círculos religiosos les resulta más fácil embarcarse en la aventura de la paternidad. ¿Es la fe un factor determinante?

-«No hay amor más grande que dar la vida por los que uno ama», dice el Evangelio de San Juan. Nuestra época rechaza la entrega, reduciéndola a un sacrificio doloroso o incluso al martirio. La fe, en cambio, nos ancla en una relación con lo trascendente, invitándonos a salir de nosotros mismos. Yo iría aún más lejos: nos obliga a transmitir lo que hemos recibido, perpetuando la aventura de la vida y difundiendo el amor infinito que nos viene de Dios.
https://www.religionenlibertad.com/vida/250204/quienes-son-losno-kids_110232.html

martes, 20 de mayo de 2025

Judith Butler se equivoca en todo, por Itxu Díaz

Butler, así se llama, representa todo lo que está mal en el mundo. En cualquier época mínimamente ilustrada, su charlatanería subjetivista habría muerto en el ostracismo académico, la extravagancia del lunático departamental en alguna universidad remota y decadente. Nada en la teoría queer se sostiene, ni científicamente, ni psicológicamente, ni sociológicamente, por mucho esfuerzo que la filósofa haya puesto en cubrirse las espaldas, integrando en su teoría, como eje fundacional, la necesidad de erradicar la disidencia. En otras palabras, además de equivocarse en todo, promueve la tiranía ideológica para impedir que le digamos que está equivocada en todo.


La izquierda ha comprado toda la mercancía desvencijada de Butler, pensando que sería maravilloso poder aplicar el relativismo no científico no sólo al género, sino a cualquier otro ámbito de la contienda política. El globo se expandió rápidamente (y el rodillo totalitario de la izquierda logró neutralizar eficazmente el disenso mediante la exaltación tiránica de la cancelación), pero basta una diminuta pizca de realidad para reventarlo. Y está empezando a suceder. 


Los teóricos progresistas, ¡poder a los boomers!, no entienden cómo es posible que en tan pocos años el voto joven en Occidente esté virando radicalmente de izquierda a derecha. Se rebelan contra las consecuencias sin mirar las causas. Sin embargo, todo es culpa suya: creyeron que podían vivir infinitamente en su burbuja de ficción, desde la política de la gran sustitución migratoria o la alianza de civilizaciones hasta la inmensa maraña de derroches que la borrachera queer del impostor Butler está provocando en todo el mundo. Creyeron, en definitiva, que ninguno de los suyos se plantearía jamás la gran pregunta: si algo puede ser mujer, ¿qué es ser mujer? En efecto, nada. Al diablo con décadas de jerga feminista sobre visibilidad y cosas por el estilo.


Pero no podemos enfatizar lo suficiente que las ideas tienen consecuencias. El hecho de que Butler esté sentado en una triste cátedra universitaria y en un par de departamentos de frikis hace que los gobiernos gasten enormes cantidades de dinero público para promover esas ideas y, lo que es peor, para implementarlas para resolver problemas cotidianos. 


Digo todo esto porque hoy he escrito en un periódico español sobre las medidas concretas en que se traduce la tesis de género del impostor Butler en mi país (y, de hecho, en cualquier otro). Una asociación verdaderamente feminista que lucha contra el borrado de las mujeres ha elaborado un “mapa de la malversación” de las partidas presupuestarias del gobierno central para la lucha contra la “violencia de género”. El mapa, que incluye iniciativas municipales financiadas con este fin, incluye desde maratones para mujeres hasta catas de chocolate, espectáculos de drag queens, instalación de mobiliario público con los colores del arco iris, cuentacuentos feministas en los colegios o talleres de risoterapia, que imagino que es exactamente el tipo de actividad que una víctima real de maltrato doméstico se muere por hacer. 


A priori puede parecer difícil encontrar una conexión entre los libros de Butler y unos talleres de risoterapia en un pueblo remoto de la Europa mediterránea, o el baile de una drag queen en un conocido ayuntamiento de mi país. Pero la conexión es total: todo el “plan contra la violencia de género” aprobado por el gobierno se basa en las inanes teorías queer de Butler, y la implementación real de una teoría imaginaria basada en supuestos inexistentes y falsos preceptos sólo puede acabar así, con una amalgama igualmente inútil de despilfarro de género que además de ser un robo al contribuyente convierte en una burla a las mujeres maltratadas; aunque también hay que admitir que nadie maltrata más a las mujeres que los apóstoles queer, que abogan por la propia inexistencia de las mujeres. 


En un momento en que la inflación está galopante, en un país que lidera el desempleo juvenil en Europa, en el que ahora es completamente imposible comprar un apartamento propio (a menos que se okupe, en cuyo caso el okupa, no el propietario, recibe protección del Estado), y en que toda Europa está invadida por inmigrantes ilegales ociosos que suponen una amenaza directa a la seguridad de las mujeres, lo único que se le ocurre a un gobernante socialista es ponerse a erradicar la “violencia de género” organizando una carrera de mujeres, un taller de suelo pélvico y pintando arcoíris en los bancos. Y todavía se preguntan por qué los jóvenes huyen de la izquierda posmoderna como si fuera el mismísimo diablo.

https://spectator.org/judith-butler-is-wrong-about-everything/

lunes, 19 de mayo de 2025

A río revuelto...

 Ganancia de pescadores. Significa que a alguien le interesa que haya problemas para salirse con la suya.

Eso explica que haya gobiernos y organizaciones que se dedican a sembrar discordia, con el fin de distraernos de sus verdaderas intenciones.

domingo, 18 de mayo de 2025

Salir de la sartén

 Para caer en el fuego. Significa salir de un problema para caer en otro peor. Por ejemplo, muchos países americanos pasaron de la dictadura de derechas a la de izquierdas.

Lo malo es que de la dictadura marxista no se sale tan fácilmente.  Que se lo digan a los pobres cubanos y nicaragüenses.

sábado, 17 de mayo de 2025

Biología para ofendidos

En una de las revistas científicas de mayor impacto en el campo de las ciencias biológicas, PLOS Biology, se ha publicado recientemente un artículo que viene a exigir (porque todos estos trabajos que se presentan como neutramente descriptivos apenas disimulan su agresiva vocación prescriptiva) a ecólogos y biólogos evolutivos que revisen la terminología de su campo, por estar supuestamente plagada de términos peyorativos que no hacen sino perpetuar estereotipos sobre grupos minoritarios y comportamientos discriminatorios hacia colectivos históricamente maltratados.

 Así, se acabó eso de «descubrir especies»: lo correcto es decir que uno las ha descrito por primera vez (para evitar el eurocentrismo); tampoco podemos seguir hablando, por ejemplo, de ciervos que cuentan con un harén de hembras, sino de «grupos de apareamiento» (o incurriremos en un craso antropocentrismo teñido, para más inri, de heteropatriarcado); ya no se puede calificar un rasgo biológico como primitivo, sino como ancestral (o pasará uno por racista redomado); se terminó lo de que haya especies de hormigas que esclavizan a otras: digamos mejor que hay hormigas «piratas» (y evitaremos así cualquier connotación al tráfico de seres humanos); es mejor no hacer referencia a los monos como del Nuevo Mundo (¡eurocentrismo!), sino hablar de monos americanos; no hay, ni puede haber, especies invasoras o exóticas (¡colonialismo!, ¡racismo!), sino «especies recién llegadas», que, obviamente, no colonizan nuevos territorios, sino que se limitan a expandirse o a establecerse en lugares nuevos; se acabó también eso de usar los nombres de sus descubridores (perdón, de quienes las describieron por primera vez) para designar a las especies de animales o plantas desconocidas para la ciencia (¡todos eran hombres blancos y sospechosos, por tanto, de machismo!); y, obviamente, pongamos punto y final a eso de machos y hembras (¡sexismo!): especifiquemos siempre si nos referimos a individuos XY o XX, sujetos con ovarios o con testículos, o seres monoicos (¡nunca hermafroditas!) o dioicos (y aun así, entonemos el mea culpa por estar invisibilizando la amplia panoplia que existe de opciones sexuales).

 
   

Aunque el artículo contiene, faltaría más, una prolija relación de eufemismos destinados a reemplazar a los términos que han pasado a estar incluidos dentro del cada vez más voluminoso Index Verborum Prohibitorum, o índice de palabras prohibidas, su objetivo fundamental es conocer si ecólogos y biólogos evolutivos son conscientes de los prejuicios que transmite la terminología de su campo. Sin que sorprenda demasiado, el resultado es que casi la mitad de los participantes considera que tales términos perpetuán, efectivamente, estereotipos negativos sobre determinados grupos o colectivos.


 Solo un 15% de los encuestados parece mantener un mínimo nivel de cordura y pensar que no es así. Y el resto dice tener dudas, seguramente porque sabe que, de expresar su verdadera opinión, serán enviados de inmediato al purgatorio académico. Pero lo que llama aún más la atención (al menos, a ojos de un académico europeo) es la muestra analizada. Por aquello de la representatividad y la significación estadística, se han incluido sujetos de toda laya y condición. Ahora bien, la clasificación racial que se hace de la muestra haría palidecer de envidia al mismísimo Rosenberg y los términos utilizados para etiquetar las categorías resultantes (siempre acrónimos de lo más abstruso), serían el sueño de cualquier burócrata soviético. 

Por ejemplo, quienes no son blancos (anglosajones, se entiende) se distribuyen entre la clase BIPOC (que incluye a latinos, negros o nativos americanos) y la clase no-BIPOC (que engloba a norteafricanos, gente de Oriente Medio o asiáticos). Y en lo que atañe a las tendencias sexuales, uno puede optar (de modo no excluyente, además) entre no menos de veinte tipos, incluyendo el de los Dos Espíritus, que a lo que parece es una forma de experimentar la sexualidad según la cual conviven dentro de uno dos entes diferentes (no necesariamente humanos).

En fin, la historia de siempre. Pero lo sorprendente es que no nos encontramos en el ámbito de las Humanidades, tan ajeno, en general, a las restricciones que impone la metodología científica más elemental, y tan proclive, por tanto, a todo tipo de teorías imposibles de falsar, y tiranizado, desde hace décadas, por la ideología. Nos hallamos, en cambio, en un campo experimental: el de la biología. Pronto veremos un artículo equivalente sobre cosmología, que exija a quienes se ocupan de esta disciplina que renuncien a términos como agujero negro (por sus connotaciones racistas), enana marrón (por ser claramente ofensivo para quienes tienen una talla inferior a la media), o estrella binaria (porque, con independencia de que este formada por dos cuerpos independientes, invisibiliza a quienes prefieren el sexo en grupo). 

Y qué decir de exoplaneta (propio de mentes neocoloniales, que consideran foráneo a todo lo que no tenga que ver con la Tierra), galaxia caníbal (una falta de respeto a prácticas gastronómicas alternativas) o todos esos nombres de dioses y seres mitológicos a los que hemos recurrido para llamar a los cuerpos celestes más próximos a nosotros, representantes de las peores culturas heteropatriarcales y esclavistas que ha conocido el mundo: la griega y la romana…


Todo lo anterior podría resultar risible (lo es), pero esconde algo más. Por un lado, hay mucho de ingenuidad (cuando no de infantilismo) en esa idea de que lo que no se nombra no existe. El eufemismo es un trampantojo: las «hormigas piratas» seguirán haciendo expediciones destinadas a capturar otras hormigas que trabajen para ellas. Y las «especies recién llegadas» continúan ganando terreno a expensas de la flora o la fauna autóctonas, que acabarán extinguiéndose en muchos casos. 

Por otro lado, en líneas generales, los usuarios de la lengua no son consciente, al usarlas, de la etimología de las palabras (ni, por tanto, de su posible origen peyorativo), especialmente cuando se trata de términos asentados en la lengua o que han ganado un uso neutro. ¿Quién, por ejemplo, cuando llama guapa a una persona tiene presente que guapo se usaba inicialmente con el sentido de ‘granuja’ y que posiblemente derive de una palabra latina para aludir al vino insípido? 

Por todo ello, es más que probable que cuando un biólogo describa la colonización del litoral marino por plantas resistentes a la salinidad elevada, no esté pensando en el tráfico de esclavos negros a Norteamérica o en las plantaciones de los belgas en el Congo. Cualquier palabra puede adquirir casi cualquier connotación, del mismo modo que se puede transmitir todo tipo de ideas reprobables usando los términos más exquisitamente eufemísticos. Y desde luego, tales eufemismos se antojan soluciones no menos problemáticas que las palabras o expresiones supuestamente peyorativas a las que pretenden reemplazar.

 Forzando mucho las cosas, puede ser entendible que un norteamericano considere que se transmiten estereotipos racistas cuando se usa el termino hormiga esclavista, puesto que su modo de colonización conllevó, en buena media, el uso de mano de obra esclava. Pero para un español, cuyos antepasados sufrieron durante siglos el acoso de los piratas ingleses, el término hormiga pirata podría ser tanto o más ofensivo que el que está llamado a sustituir.

Pero todo esto tiene un trasunto aún más preocupante. En nombre de la reparación de injusticias y agravios históricos más o menos reales, el estudio anterior (y la ideología que lo promueve) no hace sino exacerbar los factores que los provocaron. Toda esa prolija clasificación de los encuestados según su raza se antoja no solo trasnochada, sino continuadora de las mismas prácticas que provocaron el racismo en siglos pasados: dividir a las personas según su aspecto. «Raza» es un concepto con una base biológica mínima. No existe una raza hispana, por poner el caso. 

Hay, simplemente, un grupo de personas con una cultura parecida (la hispánica) originada en un determinado lugar (España), a la que otros grupos humanos aportaron diversos componentes (los indígenas americanos) y que conllevó cierto intercambio genético (dando lugar a un cierto parentesco biológico). Una revista científica sobre biología dando carta de legitimidad al concepto de raza se antoja tan delirante como una revista sobre geografía admitiendo artículos sobre el terraplanismo. Y, en fin, distinguir entre BIPOC y no-BIPOC es caer en una visión tan localista (separa a los nativos de América de los foráneos) como el eurocentrismo que supuestamente trata de combatir. Para luchar contra los estereotipos raciales, lo mejor es abandonar el concepto de raza y defender, sin más, la igualdad de los seres humanos. Y lo mismo cabe decir del resto de las categorías en que se atomiza la muestra. Y si a su mínima base biológica sumamos el hecho de que, según parece, uno es libre de elegir la raza o el género con los que más se identifica, nos encontramos realmente ante conceptos del todo vacíos, sin utilidad científica alguna.

Para terminar, lo más preocupante: ver publicado algo así precisamente en una revista sobre biología es una clara señal de que la sumisión de la libertad de pensamiento (lo que incluye la práctica científica) a la ideología ha alcanzado cotas verdaderamente preocupantes. Un artículo como el anterior solo se justifica si consigue demostrar que una determinada terminología científica provoca desigualdad (es decir, que quienes hablan de hormigas esclavistas son más racistas que quienes se refieren a ellas como hormigas piratas), pero nunca porque haya gente que diga sentirse ofendida por dicha terminología. El lenguaje, como cualquier otra herramienta, no es bueno ni malo en sí: todo depende del uso que hagamos de él.

 https://www.larazon.es/andalucia/biologia-ofendidos_20250127679712fd47e9a00001e9cfdb.html

Record de parados extranjeros con subsidio, por Francisco Núñez

En pleno anuncio del Gobierno de una nueva regularización de inmigrantes (más de 500.000), las prestaciones asistenciales a los parados extr...