Soy una gran defensora del matrimonio y la paternidad, pero eso no significa que no vea la realidad. Con el tiempo es habitual que haya roces y algunos dejen de hablarse, muchas veces por razones de dinero.
Al convertirse en adultos sus caracteres difieren y sus intereses también. También hay historias de envidias y celos que vienen de muy lejos. Es un tema delicado.
¿Cómo es aquello de tocar madera? en mi familia no hay esos disgustos, llegamos a acuerdos sin mediar nadie y todos felices. Abrazo
ResponderEliminarHasta ahora había sido así. No hay que mezclar negocios y familia. Un beso
Eliminar