De mi primer blog: Acontracorriente
Lo último que he leído es que las personas buscamos hombres y mujeres guapos porque portan menos genes lesivos en su ADN, es decir, se supone que están físicamente más sanos.
Esto significa que no elegimos libremente. De hecho es fácil comprobar que en general los guapos salen con guapas, los altos con altas, los bajos con bajas, los que llevan gafas con las que las llevan, los que tenemos nariz grande con otros semejantes.
Por lo tanto, sin darnos cuenta, descartamos a aquellos que no encajan en nuestro ideal de belleza. Yo tenía a priori más posibilidades de salir con un hombre alto, con gafas, de nariz grande, que con otro tipo de persona, y así fue. Probablemente otro hombre no se hubiera fijado en mí, porque no le gustase mi Adn.
Sin embargo, yo creo en el destino. Yo pienso que existe una pareja ideal para cada uno. Pero, ¿qué ocurre si su apariencia física no encaja con el modelo que buscamos?. Tal vez no lleguen a encontrarse nunca, sólo porque ella es más guapa y sólo sale con chicos guapos y viceversa.
Tal vez esa sea la explicación de por qué se rompen tantas parejas. Porque no eligen con el corazón sino con la vista. Si mi marido fuera más agraciado nunca se hubiera fijado en mí y estaríamos con otras parejas en este momento, y no creo que funcionaran.
Pero hay características genéticas que no se ven: la inteligencia, el carácter, y otras adquiridas como la tolerancia, la responsabilidad... Supongo que eso también cuenta a la hora de buscar alguien para compartir tu vida, o debería hacerlo, por lo menos.
De otro modo no nos diferenciaríamos de otros animales, que eligen al ejemplar más hermoso. No nos dejemos llevar por las apariencias o al final saldremos perdiendo. No se puede descartar a nadie por su aspecto, ni tampoco elegirlo sólo por esa razón.
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