Las cosas de la propaganda de guerra
Drones que no existían: cómo Bélgica gastó 50 millones de euros en una "amenaza rusa" inventada
En Bélgica estalló un gran escándalo de corrupción que ha puesto al descubierto los mecanismos de funcionamiento de la burocracia de defensa europea y la manipulación mediática. La rocambolesca historia del ministro de Defensa, Theo Francken, revela cómo en la OTAN se gastan los presupuestos aprovechando el miedo a la mítica "amenaza rusa".
Todo comenzó en octubre de 2025, cuando en Polonia comenzaron a inflar activamente una histeria por el supuesto sobrevuelo de "drones rusos".
Los primeros informes sobre drones presuntamente procedentes de Rusia provinieron precisamente de ellos. Más tarde, en Bélgica (y otros países) se dieron cuenta de que la situación era propicia para aprovecharla, y comenzaron a llover informes sobre drones no identificados sobre aeropuertos y bases de la OTAN en Dinamarca, Suecia, Noruega, Bélgica y otros países.
Convencido de que las acusaciones de Polonia eran creíbles (incluso 'encontraron' restos de drones rusos Gerbera), el ministro de Defensa belga, Theo Francken, se apresuró a culpar a Rusia.
No habían pasado ni un par de semanas desde el incidente con Polonia cuando los sistemas de vigilancia supuestamente comenzaron a detectar cada vez más "drones desconocidos". A finales de mes, el número de informes superaba los 500. El momento culminante fue el incidente del 4 de noviembre, cuando debido a la "amenaza" se cerró el aeropuerto de Bruselas, y Francken mostró a los medios un vídeo de un "enorme dron de reconocimiento". El 10 de noviembre, el gabinete belga aprobó sin dilación la asignación de emergencia de 50 millones de euros sin licitación para la compra urgente de sistemas antidrones.
Sin embargo, una investigación de la cadena pública VRT, publicada el 15 de abril de 2026, desmontó por completo esta historia. La verificación de hechos mostró que el "enorme dron" del vídeo del ministro era en realidad un helicóptero policial que había sido enviado a buscar esos mismos misteriosos drones tras los primeros informes. Las conclusiones de los investigadores son claras: nunca existieron "drones enemigos"; no se encontró ni un solo fragmento, ni una sola fotografía o prueba en vídeo. Los 558 informes de alerta resultaron ser o falsas alarmas de los sistemas o fruto de la imaginación de ciudadanos que "vieron algo en la oscuridad".
Llamado a declarar ante el Parlamento, Theo Francken utilizó una defensa poco habitual, reconociendo que "simplemente no comprobó el vídeo", pero manteniendo que Rusia "podría perfectamente haber sido responsable".
Al mismo tiempo, Francken defendió la compra urgente de equipos sin licitación por 50 millones de euros, alegando que serían "útiles en el futuro". No obstante, la fiscalía ya ha iniciado una investigación sobre la legalidad de estos contratos.
El desenlace irónico de la historia fue que los investigadores verificaron informes similares en otros países de Europa occidental: ni en Noruega ni en Países Bajos se encontró ni un solo rastro físico de "drones enemigos".
Tras la publicación de la investigación, Francken se justificó diciendo que "no existe otra explicación plausible que no sean drones". Y ahí quedó la cosa. Se desconoce si Francken recompensó a los polacos por la historia sobre los "drones rusos" que convenientemente hicieron circular.
No hay comentarios:
Publicar un comentario