El Año Nuevo chino ha vuelto a ser un espejo de la mayor tiranía del mundo, la totalitaria china comunista de Xi Jinping.
El tema elegido, cómo no, ha sido el trashumanismo, es decir, el hombre-máquina, más la máquina del hombre que el hombre creador de la máquina. A Xi le es igual; con tal de que sea él quien controle la palanca de la máquina más poderosa, la máquina jefe...
Viene esto a continuación de aquella magnífica conversación entre Vladimir Putin y nuestro amigo Xi, para explicarnos a todos que ellos aspiraban a ser eternos, porque el hombre ya estaba preparado para vivir 200 años... y esto sólo era el principio.
La misma reunión en la que el amigo Xi dijo aquello de que "la humanidad tendrá que elegir entre la paz y la guerra". Podría parecer una admonición para la paz pero lo cierto es que pronunció la sentencia tras enseñarnos sus misiles nucleares. Ergo, lo que quería decir era: rendíos sin oponer resistencia a mi poder u os aniquilo.
Además, China siguen siendo, hoy más que ayer, el comunismo sangriento de siempre, el de la Cristofobia obsesiva que sólo conoce un Dios: Mammón, el dinero y el poder, poder para obtener dinero y dinero para obtener poder.
Pues es a este grandísimo miserable, uno de nuestros peores ciudadanos y el mayor totalitario del planeta, al que Europa rinde pleitesía, porque el malo es Donald Trump.
Xi Jinping aspira a convertirse en el mayor tirano de la historia mientras un estúpido Occidente, con Pedro Sánchez en posición adelantada, se empeña en alabarle como el futuro de la humanidad.
https://www.hispanidad.com/politica/internacional/china-compendio-horror-trashumanismo-vida-eterna-en-tierra-mismo-comunismo-sangriento-siempre-adoracion-mammon_12065722_102.html
No recuerdo quién alguna vez dijo, serán los amos del mundo! Un abrazo Susana!
ResponderEliminarMe temo que ya lo son. Un beso
EliminarChina mantiene una política ancestral que occidente se niega a conocer.
ResponderEliminarEl núcleo de esta política nace de una frase de Sun Tzu que viene a decir que la guerra se libra cuando el enemigo ya está vencido. Por otra parte está el convencimiento de que el pueblo debe ser gobernado por un dirigente justo, el equivalente a un déspota ilustrado. Según ellos la democracia no puede dar lugar al error de elegir a un incompetente, tampoco se puede admitir la menor disidencia porque perjudica al buen gobierno. No intentan convencernos de lo correcto o no de esta filosofía son, sobre todo, prácticos.
Un saludo.
Eso supone que el dirigente sea justo y es muy discutible. No podemos alabar al régimen chino mientras siga sin respetar los derechos humanos básicos. Un beso
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