Otro dicho que no he utilizado en el blog y, sin embargo, es muy real. Hoy en día han inventado las rosas sin espinas, pero en mi vida todas las rosas las tenían.
Creo que por eso soy tan pesimista y no me atrevo a hablar del futuro. Porque cada alegría trae su pequeña amargura. A veces muchas. Aún así compensa.
Sí Susana, la vida como las rosas, tal cual, hay que ir quitándolas con cuidado, un abrazo!
ResponderEliminarY pincharse con ellas es inevitable. Un beso
EliminarEstamos de acuerdo, pero podemos disfrutar de las rosas si tenemos cuidado de las espinas.
ResponderEliminarUn saludo.
Creo que hay que aceptar las espinas. Un beso
EliminarHola, Susana. Te aseguro que yo conozco rosas con espinas y sin espinas y que sólo depende de saber acariciarlas. Los pétalos son suaves. De cada cosa de la vida siempre se puede tomar por el lado menos espinoso, creo yo. Pero, claro, yo soy optimista, quizás en exceso, pero me va bien con esa medida...
ResponderEliminarQue tengas una buena semana.
Hasta pronto.
Yo me he pinchado ya demasiadas veces para ser confiada. Un beso
EliminarEl corazón no se deja conquistar fácilmente. Quizá somos masoquistas o quizá debemos de poner mejor corazón a nuestra guerra de fuera o de adentro. Con frecuencia nos sentimos perdidos en nuestro propio dilema o lo que nos acontece en la vida cotidiana. Pero estamos perdidos sin remedio pero eso sí, aprendiendo. Con voluntad intentamos subir una cuesta empinada casi vertical y sufrimos. Sin embargo seguimos aprendiendo de aciertos y errores pero hay algo; un espíritu, un fantasma o un demonio no nos deja tranquilos en nuestro pesar. Conformistas de su estado hay muchos para darse por vencidos. Son tantas las vueltas que dieron que ya se cansaron y entregaron las armas. Sin embargo el corazón también espera integro, puro y me da mucha pena que algún día me de por vencido como hoja seca que se lleva el viento...
ResponderEliminarA veces creo en el destino y el mío es siempre caminar entre rosales. Un beso
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