Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

lunes, 13 de abril de 2026

Marruecos tan cerca, por Arturo Pérez Reverte

Hace días, entre dimes y diretes respecto al Sáhara Occidental, escuché diversas declaraciones de políticos y ciudadanos sobre el particular. Desde el aplauso al espumarajo, cada cual opinaba conforme a su interés, razón o sentimientos. Fue interesante el debate, y participé en él con algunas viejas fotografías y artículos. Haber vivido un año en la colonia española, ser corresponsal en Argel y frecuentar la guerra del Sáhara –la de verdad, no el turismo en campos de refugiados– me daba derecho a recordar y opinar, cosa que hice. A repetir que mi corazón estará siempre con mis amigos saharauis. Con los vivos y con los muertos. 
 
Establecido eso, llamo la atención sobre algo que me dejó pensando: el deseo, sobre todo de algunos políticos de izquierdas y del público en general, de que en Marruecos caiga la monarquía, Mohamed VI se vaya a tomar por saco y allí reinen libertad, progreso y democracia. Deseos ésos que resulta difícil no compartir; pero que requieren notas a pie de página que, por lo visto, quien las conoce o intuye se guarda mucho de dar. Pero como el arriba firmante tiene una edad en la que ciertas cosas importan un carajo, voy a tocar esa tecla. Me pone, incluso. Lo de tocarla. 
 
Europa, o lo que aún llamamos Occidente, es un espacio político y cultural acribillado de achaques y goteras, camino del desguace. Como todos los imperios, tardará en llegar al momento o el siglo del finiquito, pero su destino es tan ineludible como la historia de la Humanidad. Sobre ese nido confortable de derechos y libertades, duramente conquistados durante siglos, caen ahora, de forma tanto pacífica como violenta, oleadas de pueblos más jóvenes, más desesperados y más hambrientos, que no se rigen por nuestras reglas sino por las suyas y que traen, a veces, dosis de rencor históricamente justificadas. Todo ello lo resume de maravilla, ahorrándome palabras, la afirmación todavía reciente de un radical islámico: Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia. 
 
Como todos los imperios, Europa, u Occidente, tenía centuriones que protegían las fronteras. Ellos nos hacían el trabajo sucio para mantener la calefacción a 22 grados. Pero eso se acabó, paradójicamente con el aplauso de una Europa donde esos centuriones tenían mala prensa. Las llamadas primaveras árabes, y cómo terminaron, fueron un aviso que no sirvió de gran cosa. Los europeos, o españoles, creemos que es mejor un mundo sin tiranos que con ellos, aunque nos vigilen la finca. Y es verdad. El problema es que eso plantea un rompecabezas de imposible solución: o tenemos finca y calefacción o no las tenemos. Nuestro mundo ya no será mejor jamás, porque hace tiempo que aquí perdimos el manejo inteligente de los mecanismos. Queremos vivir bien, pero criticando lo que nos hizo vivir bien. Eso es admirable, claro, siempre y cuando estés dispuesto a asumir las consecuencias. Pero no lo estamos. 
 
Hay un lugar que debería mencionarse más: el Sahel. Justo debajo de Marruecos y Argelia. A veces preguntamos qué hacen tropas francesas y españolas en Mali, tragando polvo entre saharianos y subsaharianos, y me gustaría saber por qué quien debe explicarlo no lo hace. Por qué nadie dice que la principal amenaza para Europa no es sólo Putin, sino también el Sahel y lo que allí se cuece: un islamismo violento, radical y despiadado, frente al que regímenes autoritarios como Argelia, monarquías como la de Marruecos, son nuestro baluarte defensivo, las legiones de nuestro ya maltrecho limes romano: unos hijos de puta que, por suerte para Europa y pese a los conflictos con ellos, todavía son nuestros hijos de puta. Cuando salten esos cerrojos, cuando Mohamed VI caiga entre el aplauso de quienes deseamos democracia y libertad para Marruecos –pese a los clichés, un pueblo de gente buena de la que podríamos aprender mucho los españoles–, la anhelada primavera marroquí puede acabar como otras que conocimos: con una guerra civil, y puede que con un régimen islamista. Con los curas de allí, una vez fuera de control –sabemos de lo que es capaz un cura con turbante, un Corán en una mano y un Kalashnikov en la otra–, predicando la Yihad en torno a Ceuta y Melilla y a quince kilómetros de las costas españolas. 
 
Y no digo, ojo con eso, que sea malo ver al rey de Marruecos disfrutando de su fortuna en el exilio de Suiza o en una villa de Mónaco. Me gustaría, sin duda. Les juro a ustedes que me da morbo. Pero a la hora de aplaudir o silbar a héroes o tiranos conviene saber lo que se hace, asumiendo las consecuencias. Comiéndose las duras y las maduras. Algo cada vez más difícil en esta Europa imbécil que ha sustituido bibliotecas por redes sociales, cultura por filantropía y razón por sentimientos.  

 https://arturoperez-reverte.blogspot.com/2022/04/marruecos-tan-cerca.html

16 comentarios:

  1. La decisión entre pragmatismo e idealismo, lo que es contra lo que debería de ser o una reflexión sobre el "más vale malo conocido que bueno por conocer".Aplicable a muchos lugares del mundo, que cada uno reflexione y decida.
    Un saludo.

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  2. A veces estoy de acuerdo con Pérez Reverte. Me parece un hombre sensato y de mucho mundo. Más nos vale que Argelia y Marruecos sigan siendo un dique de contención del extremismo islamista radical que anida en el Sahel. De no ser así sería nuestro fin como civilización occidental.
    Saludos.
    Me encanta estar a veces de acuerdo con la gente en algunos temas.

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  3. Parece que a veces se muerde la mano que da de comer, un abrazo Susana!

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    1. Nos conviene que algunos países sean dictaduras moderadas. Un beso

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  4. SUSANA MORENO; Interesante lectura. Más para quienes estamos en el sur de América y vemos como Europa ya no es aquella iluminada y próspera desde todas las aristas. Hoy la veo casi diría (y disculpas) inocente, con los ojos cerrados. Recién, creo, empieza a despertar hacia donde la han querido llevar.
    Pero además; siguen sin aprender que cada pueblo es uno. Que hay que dejar ser. Y dejar de explotar.
    Ya se; eso es un sueño!
    Después de miles de años de invasiones y ultrajes, el Universo “cobra”. Lo que “es abajo, es arriba”. Se sigue con el mismo librito de la intromisión sin entender que lo socio cultural ancestral es irrepetible y único.
    Gracias por dar rienda a la reflexión.
    📝

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    1. Creo que es un problema del globalismo y la comunidad europea. Los españoles desde luego no tenemos interés por meternos e ningún conflicto. Un beso

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    2. Lo que puedo añadir es que si los romanos no hubieran invadido España, seguiríamos en la prehistoria

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  5. Marruecos se va arrimando al ascua que mas calienta y este es el mejor momento estando España desprotegida. Un abrazo

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  6. Actualmente esos centuriones portan la estrella de David.

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