Es lo que tengo. El otro día leí en en un diario que éramos más flexibles. En mi caso es al contrario. Soy como una goma elástica pasada. Estiró pero no encojo.
Se trata de un problema del colágeno que afecta a todos los órganos. Produce entre otras cosas:astigmatismo, hernias, divertículos, fragilidad venosa, esguinces, luxaciones...
Supongo que en Holanda podría pedir la eutanasia
Conocía el tema de la laxitud pero no este extremo. Susana, paciencia, tenés muchos valores para compartir y seguir adelante, ni se te ocurra ir a Holanda! Un abrazo!
ResponderEliminarTiene varios grados. Un beso
EliminarNo conocía ese síndrome, aunque se pueda intuir de que va, pero la verdad es que cuando a uno le sueltan un diagnóstico del que no sabe nada, la preocupación nace casi sola. Espero de corazón que, dentro de todo, no te impida llevar una vida lo más normal posible. Un abrazo y cuidate
ResponderEliminarNormal no he sido nunca, pero al menos ahora sé por qué. Un beso
EliminarPoco a poco nos hacemos mas viejos y mas frágiles en todos los sentidos. Me noto cada vez mas viejo y como por aquí dicen: Son las goteras de la edad...Aún así, llevo años que no voy al médico porque no me sucede nada en especial en mi salud pero si me hicieran un análisis de sangre, las pastillas no faltaban para el desayuno, el almuerzo o la cena. Conozco a un médico que dice que nunca se ha tomado una pastilla porque en realidad sí se ha sentido alguna vez mal pero ha esperado a que el mal pasara. También conozco a personas que han estado mal toda su vida tomando medicamentos y se han hecho viejos bien entrados los años.
ResponderEliminarEsto de la goteras de la salud es algo que no nos sorprende. El día menos pensado te entra un dolorcillo, luego otro, luego otro, luego se pasa y viene otro...Y uno no va la médico muchas veces por miedo cuando hay gente que por menos de nada, ya están para que los recete. Mi abuelo por ejemplo nunca fue al médico hasta que tuvo miedo a la muerte y entonces no faltaba al médico al menos dos días por semana. Se empeñaba en que estaba malísimo y el médico le recetaba cosas sin importancia para que se contentara.
Cumplir años y sentir que nos apagamos poco a poco requiere un ejercicio de madurez para enfrentarnos a las cosas y a la realidad. La juventud invencible la dejamos atrás poco a poco hasta que un día de una manera u otra, nos demos por vencidos y nos dejemos llevar por la corriente de un río que desemboca en el mar...
En mi caso yo siempre he sido débil y enfermiza, pero pensaba que era mi culpa sin màs. Un beso
ResponderEliminarEs una locura pensar que se puede vivir joven y sano para siempre. La madurez forma parte de la aceptación. Un beso
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