Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

viernes, 29 de mayo de 2026

El suicidio de España

El Banco de España ha dibujado el futuro de nuestra nación en términos que hielan la sangre: si queremos mantener en pie el sistema de pensiones y el mercado laboral, será necesario incorporar casi 25 millones de inmigrantes de aquí a 2053 —lo que supondría más de la mitad de la población actual—. El dato fue analizado en el programa de Mediodía COPE. Pero no se habló de incentivar la natalidad, ni de defender la familia, ni de apostar por una cultura de la vida. La solución que se ofrece es simple y devastadora: sustituir a los españoles que no nacen por extranjeros que ocupen su lugar.

 https://x.com/ecclesiacope/status/1973733461354578113?s=48

 Una visión que renuncia a nuestra identidad

 Mercedes Fernández, directora del Instituto de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas, explicó en su intervención radiofónica lo que para muchos se ha convertido en un dogma tecnocrático: España envejece, los baby boomers se jubilan, no hay nacimientos y los trabajos precarios sólo los aceptan los inmigrantes —como si el resto de trabajos que los españoles sí están dispuestos a hacer no lo fueran—. Por tanto —dicen los expertos— la única salida es importar millones de personas.

El Banco de España habla en cifras que sólo son comprensibles desde una idea de desaparición del pueblo español. Este enfoque vacía de valor nuestra identidad nacional y cultural. Reduce la vida de un pueblo a una estadística de mercado, en la que lo importante no son los hijos propios, sino las manos extranjeras que aseguren que la maquinaria económica siga funcionando. Y mientras tanto, se perpetúa el silencio sobre lo esencial: la natalidad más baja de Europa, la precariedad de la maternidad, el abandono de las familias y la cultura de la muerte que impregna nuestras leyes y nuestras costumbres. 

Lo que se nos propone entonces es renunciar a nuestra continuidad y aceptar como inevitable un plan de sustitución demográfica que firmaría George Soros o el agendismo más radical.

 La Iglesia que acoge

Mientras el Congreso avanza en la tramitación de una Iniciativa Legislativa Popular que busca regularizar a 500.000 inmigrantes, la Conferencia Episcopal Española, junto a Cáritas, CONFER y otras entidades, celebran el apoyo parlamentario. Este respaldo público muestra cómo una parte significativa de la Iglesia institucional en España ha asumido como propia la agenda de regularización, mientras se mantiene un silencio clamoroso sobre el drama de la natalidad y el abandono de la familia.

En paralelo, el Papa León XIV recordaba en su mensaje para la 111.ª jornada mundial del migrante y del refugiado 2025 —que por cierto, se celebrará este 4 y 5 de octubre— que “las comunidades que acogen migrantes y refugiados pueden ser testimonio vivo de una sociedad en la que se reconoce a todos la dignidad de hijos de Dios, en la que todos son hermanos y hermanas, parte de una única familia”. Y es cierto: la caridad cristiana exige acoger y acompañar, pero la acogida no puede confundirse con la sustitución programada de un pueblo que renuncia a engendrar hijos. El Evangelio no manda desmantelar la propia casa, sino construirla sobre roca. Un país que abdica de la vida y entrega su futuro a cálculos tecnocráticos no está practicando la caridad, sino cavando su propia tumba.

Si faltan 25 millones de españoles, la respuesta lógica debería ser: recuperar las familias numerosas, abrirnos a la vida, mantener el hilo generacional que heredamos de nuestros abuelos. Cabe entonces preguntarse si cuando uno es ya sustituido la palabra es acoger o desmantelar.


 https://infovaticana.com/2025/10/03/el-suicidio-de-espana-de-la-crisis-de-natalidad-a-la-sustitucion-demografica/

10 comentarios:

  1. El nuevo orden mundial es equilibrar el peso del planeta, (como ya se hizo carne no procrear, mover gente de otros lugares) tratar de alivianarlo con guerras y virus, asustarnos con todo tipo de desastres para que vivamos menos, como todo ésto ya parece ley lo único que podemos hacer es tratar de ser felices con los cercanos, un abrazo Susana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo has explicado muy bien quieren convertirnos en masa amorfa moldeable. Un beso

      Eliminar
  2. Es increíble hasta donde pueden llegar un gobierno por no hacer las cosas como deberían ser.
    Cuando echo la mirada atrás y veo esas manifestaciones masivas del obrero por un salario mejor y esa la cha unánime por mejorar la calidad del español medio , me preguntó.¿ Donde está ese valor de querer salir de éste rebaño sin sentido?
    Un artículo muy preocupante del cual no sé habla y mucho menos se ponen soluciones, y no para ser reemplazados, sino para seguir creciendo como pueblo.
    Un beso, Susana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No es sólo nuestro gobierno. Es Europa y el resto del mundo conspirando por hacer un orden a la medida de unos pocos. Un beso

      Eliminar
  3. Creo que en el artículo se tratan tres asuntos relacionándolos, pero con una solución independiente:
    El núcleo es la falta de natalidad, estamos en una sociedad que cada vez premia menos la natalidad. Todos vemos el problema y nuestra propuesta viene a ser "que tengan hijos otros". Hemos confundido el estado del bienestar con el de la comodidad y los niños resultan ser un tanto incómodos en nuestra vida. O cambiamos como sociedad o vamos hacia donde vamos.
    La emigración es algo natural, requiere valor y desde siempre la humanidad se ha desplazado para intentar vivir mejor. Nuestro problema es absorberlos y enseñarlos a ser españoles, olvidando esa multicuturalidad, pero dada las medidas que se toman parece que se trata de hacer que los españoles sean menos españoles. Y los europeos menos europeos.
    Respecto a la Iglesia, tiene que mantener su doctrina: hospitalidad y hermandad. El buen samaritano no teía por qué ser tonto.
    Un saludo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sobre la natalidad estoy de acuerdo. Antes se tenían hijos con mucho menos. Sobre la inmigración, ésta no es natural. Es provocada y excesiva. Sobre la iglesia, Jesús nunca dijo que descuidáramos a los propios para dárselo a los ajenos. Un beso

      Eliminar
  4. Está claro que hay que incentivar la natalidad, pero para eso hay que mejorar mucho las condiciones de vida de las parejas jóvenes (trabajo, vivienda, etc). Una asignatura pendiente del gobierno que no ha sabido resolver en siete años.
    Abrazos!

    ResponderEliminar

China. Compendio de horrar, transhumanismo, vida eterna en la tierra..., por Eulogio López

  El Año Nuevo chino ha vuelto a ser un espejo de la mayor tiranía del mundo, la totalitaria china comunista de Xi Jinping.  El tema elegido...