Tengo un problema muy tonto, uno de varios. Cuando crecí no me cambió la voz, no sé porqué. Tengo voz de niña, cosa que hace que no me tomen en serio. Es curioso porque yo me la oigo normal, pero suena a rata.
Será una bobada pero no atrae amigos. Por suerte aquí me expreso por escrito y no se me oye ni se me ve. Tengo la nariz aguileña y el esmalte de los dientes estropeado. De jovencita era alta y rubia, desgarbada y con olor corporal. Siempre me falla algo nimio pero esencial.
Susana, no empecemos con los defectos personales porque se va a llenar el post. Todos los tenemos, sos una valiente en exponerlos, pero tus virtudes los tapan, un abrazo.
ResponderEliminarCuando era joven no. Un beso
EliminarNo se falla tanto, con respecto a la voz, yo no me la renozco cuando me han grabado y me oigo. Con o sin voz de niña, son tus acciones las que hacen que te tomen en serio.
ResponderEliminarUn saludo
Cuando era secretaria fue un problema. Un beso
Eliminar;)))) Pues te cuento que a mí, me cambió la voz al revés, de tener una voz a decir de familia y conocidos de galán a lo Alfredo Mayo, leer siempre en la escuela por buena dicción con voz alta y clara, pasé a una voz normalita y tirando a más aguda. Pero he sobrevivido.
ResponderEliminarUn beso.
A mí no me cambia. Soy una abuela niña. Un beso
EliminarEres genial no importa como eres físicamente sino tu alma. Te mando un beso.
ResponderEliminarOjalá es funcionará así. Un beso
EliminarHola Susana, sucede a veces que somos muy críticos con nosotros mismos. Con el tiempo voy aprendiendo a reconciliarme con mis defectos. Lo de abuela niña puede ser divertido para los nietos
ResponderEliminarUn abrazo!
No tuve una juventud fácil. Parecía que no le agradaba a nadie y a veces me vuelvo a sentir así. Un beso
Eliminar