El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

Staycation y otras formas de ser feliz, por Itxu Díaz

 La Agenda 2030 va como un pepino.

Leo en la prensa progre internacional que un nuevo concepto vacacional ha llegado para quedarse y que ya es el favorito de millones de personas, porque además de ser muy divertido y relajante, hace disminuir tu huella de carbono esperada, que es en lo que estamos todos, supongo. Se trata de irse de vacaciones a ningún lugar, pero su nombre oficial suena más aparente: staycation, que mezcla stay (quedarse) y vacation (vacaciones). Es decir, como en la pandemia: que te quedes en casa, pero dicho en inglés. Brillantísimo.

Un periódico con condado y grandeza, de cuyo nombre no quiero acordarme, termina así su artículo sobre el staycation: "En definitiva, poder descansar sin desplazarse en agosto cada vez se aprecia menos como un fracaso económico y más como una experiencia gratificante".

Me fascina la prensa del siglo XXI. Sin duda staycation abre un camino importante en el rediseño de los contornos de la felicidad y el bienestar, pero todavía podemos hacerlo mejor si acuñamos y acogemos también estos otros términos que propongo a continuación como aportación sociocultural desinteresada.

Como sabes, uno de los mayores retos de la humanidad y también un viejo objetivo de la ONU es acabar con el hambre en el mundo. Hasta ahora lo han intentado de muchas maneras y todas han ido fracasando. Por fin tenemos la solución: se trata del hambring, tipos que no tienen ni un bocado que llevarse a la boca pero que, pese a todo, lejos de considerarlo un fracaso económico lo ven como una experiencia gratificante.

He podido entrevistar en exclusiva a algunos de los primeros adeptos de este movimiento de abstinencia de probar apetito alguno, y he tenido la oportunidad de oír frases como "¡Nunca había escuchado hablar así a mis tripas!", "el hambre es un constructo social", "hace dos meses que practico hambring y la comida ya no es un problema para mí" (declaraciones póstumas) y "¡Qué rico sabe todo cuando no tienes que cocinar!".

Junto al hambre, desde tiempo inmemorial, el paro ha constituido un enorme problema para la gente. Eso se ha terminado. Con la nueva tendencia rascaboling nadie querrá trabajar. Se trata de una corriente que reúne a todos aquellos que no tienen trabajo ni esperanza de conseguirlo, pero que además son felices así, rascándose las pelotas todo el día.

Entre mis favoritos se encuentra también el cleaning, reciente hallazgo que te permite disfrutar de todas las ventajas de tener una limpiadora en casa, pero sin tenerla. Es un movimiento mágico, algo inexplicable para la ciencia, y absolutamente conmovedor. La técnica de limpieza utilizada consiste en no limpiar o, como decimos los angloparlantes, no cleaning.

Destacable también encontramos el cycling, que te evita el bochorno y la frustración de no tener dinero para un coching; el healing, que termina para siempre con el disgusto de tener que visitar el hospitaling; el wedding, que te ahorra los sinsabores de permanecer toda tu vida singleing; el coupling, que debes practicar después del wedding; el leading, corriente que te aleja para siempre de las masas de fracasados, frustrados, y grises en la vida; y el pudding, que lleva leche, pan, bollería, azúcar y huevos.

Con todo, reservo para el final la joya de la corona el atomarporculing, sabiduría ancestral revisitada que señala sin medias tintas al lugar donde nos gustaría enviar a los periodistas que hacen el trabajo sucio a los gobiernos corruptos, ocultando la realidad a sus lectores, y haciendo que la pobreza general, en preocupante expansión, pueda resultar hasta sexy si le cambias el nombre. A fin de cuentas, es indudable que staycation suena mejor que en-la-puñetera-ruina, aunque en ambos casos consista en morirse de asco en verano en el mismo lugar donde te has muerto de asco durante todo el invierno.

- Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/opinion/2023-08-04/itxu-diaz-staycation-y-otras-formas-de-ser-feliz-7039643/

 https://www.libertaddigital.com/opinion/2023-08-04/itxu-diaz-staycation-y-otras-formas-de-ser-feliz-7039643/

6 comentarios:

  1. jajaja, muy ocurrente! Si no fuera porque tiene una realidad triste, podríamos seguir riendo un rato largo! Un abrazo Susana!

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  2. Jajajajaja, yo, obligadamente, tengo que hacer mi staycation para la eternidad.
    Ese extraño vocabulario es el que hoy se impone, Susana, que le vamos a hacer.
    Tomémoslo con calma, al menos no cuesta dinero.
    Un abrazo desde mi staycation

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  3. jajaja :D que ingenio para describir todo lo absurdo y ridiculo que quieren que vivamos con total naturalidad; en ingles todo suena mejor!
    Un besote.

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