Diario conservador de la actualidad

El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

jueves, 28 de noviembre de 2024

No voy a misa porque estoy cojo

 Pero voy a la taberna poquito a poco. Se dice de los que ponen cualquier excusa para no  hacer algo importante,  mientras hacen cosas innecesarias para parecer ocupados.

Digamos que es la manera de procrastinar más disimulada. La verdad es que a mí también se me da bastante bien lo de buscar excusas nimias. Es uno de mis pecados.

Más sobre Ucrania: https://cesarvidal.com/la-voz/editorial/editorial-la-mayoria-de-los-ucranianos-quiere-que-la-guerra-acabe-25-11-24

14 comentarios:

  1. Al fin y al cabo somos humanos, Susana, muchas veces dejamos de hacer algo y ponemos excusas, son pequeñas faltas, un abrazo!

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  2. Las excusas se "inventaron" para tener la libertad de no hacer algo que no nos interesa hacer por cualquier motivo.Besicos

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  3. Dicen que la envidia es nuestro pecado (el de los españoles) pero la excusa podríamos añadirla a los pecados capitales y así serian numero par, porque está bastante generalizada y hay verdaderos artistas. No había oído la del cojo y me la apunto. Un abrazo

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  4. Creo que todos hemos tenido ese pecado. Te mando un beso.

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  5. no se va porque no se quiere ir. y en cuanto a la "importancia", esto es más para los demás que para el que no quiere ir.

    un abrazo.

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  6. Querida Susana, a esta edad -la adultez- creo que tenemos un poco más de libertad para elegir.
    Yo haraganeo sin culpas el día jueves.
    Saludos con cariño. Que tengas un buen y cálido invierno.

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  7. Susana: Hace algún tiempo, dentro de las cocinas de Teresas de Calcuta, en Barcelona, entro el cardenal Omella. Iba vestido como siempre, informal. Eran las siete y un poco más de la mañana. Hablamos un poco, siempre lo hace con los voluntarios y hablamos del Rosario, donde las hermanas tienen la costumbre de rezarlo cada mañana en la cocina. Yo le dije que no lo rezaba, que me resultaba tedioso. Sus palabras fueron las siguientes: "Mas vale un buen Padre Nuestro bien rezado que no un Rosario con mala gana".
    Nos dimos un apretón de manos y continuó su camino a la planta superior.
    Buen día

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