El que escandalice a uno de estos pequeños que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

domingo, 9 de enero de 2022

Ni sentido ni sensibilidad

 

Dicen que una sociedad se juzga por la forma en que trata a los animales. Antes de llegar a tantísima virtud, yo diría que una sociedad se define por su respeto a la dignidad de la vida humana, desde su concepción hasta el último aliento. El primer examen —el de los animales— lo aprobamos de largo, recuerden el episodio de Excalibur; el segundo no estoy tan segura. O sí.

Resulta curioso que el mismo año en el que se ha aprobado la Ley de Eutanasia en España -en un momento en el que la comunidad médica pide más dotación para los cuidados paliativos- se haya modificado nada menos que el Código Civil, la Ley Hipotecaria de Enjuiciamiento Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil para calificar a los animales como seres sintientes. Según el nuevo artículo 333 bis del Código Civil, los animales son seres vivos dotados de sensibilidad.

Este tema de la sensibilidad, tan de moda en estos tiempos en los que se habla incluso de ‘sensibilidad territorial’ -los territorios sienten-, es el que ha llevado a nuestros políticos a legislar de forma lo más acorde posible a la especial sensibilidad que la sociedad ha desarrollado respecto a los animales, que es muchísima. Me parece bien. Somos muchos los que queremos a nuestras mascotas, las cuidamos y las mimamos, pero somos muchos todavía los que apreciamos que la vida humana en cualquiera de sus estadios es superior a la vida animal y observamos atónitos cómo su trato legal es inversamente proporcional al que tienen los animales. Que Phoebe, mi maravillosa westy, me perdone. Por fortuna, mi ser sintiente no sabe leer.

Tendremos que reconocer que lo que subyace en el orden de valores imperante no es otra cosa que nuestro YO sobre todo lo demás

Más de uno pensará que estoy mezclando churras con merinas. No pasa nada. Continúo. Si hacemos un mínimo ejercicio de honradez, nos daremos cuenta de que nuestros supuestos valores se basan en pura hipocresía y tienen sus cimientos en el egoísmo más grosero. La España de la solidaridad, de la empatía, de la cursilería total, se hace cruces con la tauromaquia y el lobo, pero considera el aborto un derecho fundamental de la mujer y, en la práctica, a nuestros mayores como una molestia. Por supuesto, nadie va a reconocer esto último en voz alta, pero si nos remitimos a la experiencia podremos constatar cómo, por ejemplo, el drama producido en las residencias durante la pandemia ha sido utilizado por la mayoría de los políticos más como una herramienta de batalla que como una preocupación real por la dignidad y el sufrimiento de los ancianos. 

La ¿cultura? occidental, remilgada, sensible y exquisita con el vocabulario hasta la náusea para ciertas cosas, se caracteriza por huir del compromiso y el sacrificio. La vejez nos resulta perturbadora. Es el espejo que nos recuerda que somos mortales, que no siempre seremos jóvenes, guapos y ágiles. La mayor demostración de decadencia de nuestra sociedad es el trato displicente que se da a los mayores y la facilidad con que les damos por amortizados. Somos tan idiotas que creemos que no nos pueden aportar nada y, por tanto, no son dignos de nuestro valiosísimo tiempo.

Si abandonamos un ratito la palabrería barata y mitinera, tendremos que reconocer que lo que subyace en el orden de valores imperante no es otra cosa que nuestro YO sobre todo lo demás. No existe nada por encima de mi bienestar. En la mayoría de los casos, un embarazo no deseado se considera tal porque llega en un momento en el que va mal para mi vida profesional, mi relación sentimental, mi momento vital, mi situación económica, mi, mi, mi infinito.

El feto es un quiste o un bebé en función de mis apetencias y conveniencias personales que para eso soy mujer y, por tanto, ser de luz

El Ministerio de Igualdad y su Instituto de las Mujeres, que tiene dinero para asar mil vacas al más puro estilo psoeandaluz, está más interesado en ampliar el mal llamado derecho al aborto y alcanzar el último palmo del territorio patrio con sus chochocharlas y su ideología barata basada la idea de que el hombre es la base de todos los males, que en ayudar a la mujer con dificultades -que las hay- para sacar adelante su embarazo. Vade retro. Nos quieren prohibir incluso sugerir alternativas. El feto es un quiste o un bebé en función de mis apetencias y conveniencias personales que para eso soy mujer y, por tanto, ser de luz. 

Al final, estamos con el comamos y bebamos que mañana moriremos; con el ‘YOLO’ -you only live once-; con el carpe diem. Queremos vivir tanto y tan bien que hemos olvidado lo que de verdad es la vida: tiempo para nacer y tiempo para morir; tiempo para llorar y tiempo para reír; tiempo para abrazarse y tiempo para despedirse.

https://gaceta.es/opinion/ni-sentido-ni-sensibilidad-20211228-0951/

8 comentarios:

  1. Anteayer se publicó acá una nota sobre un hombre que había recibido la eutanasia aun sin ser terminal. No lo entiendo, un abrazo Susana!

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    1. Siempre empiezan por los terminales y luego siguen. Un beso

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  2. Nunca pensé vivir una situación donde a los animales se les tenga en mayor consideración que a las personas. Me gustan los animales y tengo un gato de mascota que me encanta pero jamás lo consideraré, cómo se pretende ahora, un miembro de mi familia. Antes que mi mascota están las personas que me rodean ( familia, amigos, vecinos, conocidos etc.) A este paso los animales van a llegar a tener muchos más derechos y más protección que los humanos y eso no se puede consentir. Aclaro que no soy partidaria del maltrato animal y que jamás haría daño a ninguno pero para mí las personas están muy por encima de cualquier animal.Besicos

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    1. Yo estoy loca por mi gato, pero no por eso me olvido de los niños no nacidos y las personas que quieren eutanasiar. Un beso

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  3. Tendremos que reconocer que lo que subyace en el orden de valores imperante no es otra cosa que nuestro YO sobre todo lo demás.

    ...pues si.
    Un saludo desde elfondodemimente.

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  4. La sensibilidad es algo íntimo donde la vida se presenta quizá con más dolor o más placer en extremo. Yo me considero sensible. Con la sensibilidad alcanzamos cosas maravillosas o sufrimos en extremo. Tengo una amigo de 92 años con sus facultades mentales intactas y le ha pedido a su hija que si cae enfermo y sin solución, que le quiten la vida porque no quiere padecer...Por mi trabajo he visto casos de enfermos que si me dieran poder para hacerlo, yo cometeria con ellos la eutanasia. Odio el dolor tanto mío como ajeno y tu Susana saber muy bien que es el dolor mental así como yo. La sensibilidad es algo constructivo que nos hace más personas para afianzarnos a la vida. No hay dolor mayor que cuando se sufre una enfermedad mental y también menos comprendido. Yo odio el dolor cuando la muerte acecha en una larga agonía por eso, si caigo enfermo sin solución y pena de muerte, que me quiten la vida. Eso pienso

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    1. La sedación terminal es algo muy común en los hospitales para evitar largas agonías. Otra cosa es el dolor espiritual. Para eso están los psicólogos. Un beso

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